"El Canto y la música en la Iglesia tienen que manifestar
el carácter festivo de la Asamblea"
En la Celebración Litúrgica podemos distinguir diversos tipos de cantos; algunos de
ellos acompañan la realización de algún rito o acción litúrgica, mientras que otros
son la misma acción litúrgica. Unos de ellos son aclamaciones breves, otros himnos y
otros cantos más extensos. Algunos pueden ser recitados, mientras que otros deben
cantarse.
Estos diferentes cantos permiten manifestar mejor el carácter festivo de la Celebración
Litúrgica, acentuar sus diversos matices y animar la participación de los fíeles.
a) Aclamaciones:
Pertenecen por derecho a toda la asamblea (IGMR N° 15), y son el género más
característico de sus intervenciones en la Celebración.
La aclamación es una de las formas más populares de expresión de los sentimientos
interiores, tanto en la liturgia como en el deporte o en otras circunstancias sociales.
Por ejemplo, en una manifestación, sea de protesta o de homenaje, encontramos que los
participantes intervienen con frases gritadas o cantadas; recordemos una frase de las que
se dicen durante las visitas del Papa: "Juan Pablo segundo, te quiere todo el
mundo"; es una frase breve, rítmica, que todos entienden y que en esa brevedad dice
mucho.
En la Celebración de la Eucaristía la comunidad interviene, también, con aclamaciones
breves pero llenas de contenido, de melodía festiva, intensas por naturaleza; su
característica principal es el clamor ya sea de gozo, de súplica o de exaltación.
Una aclamación no es un canto de meditación, ni una salmodia, ni un himno, en su
contenido encierra un sentimiento de alegría, de alabanza.
Estas aclamaciones son: el "Kyrie eleison", las respuestas a la Palabra de Dios:
"Te alabamos Señor", "Gloria a ti Señor Jesús", el
"Aleluya", el Santo, Anamnesis ("anunciamos tu muerte..."). Gran
Amén.
Con estas aclamaciones la asamblea interviene y expresa su sintonía con la Celebración.
b) Cantos procesionales:
Tienen un sentido comunitario con fuerte conciencia de pueblo de Dios; el nombre viene
porque en ellos se realiza una procesión, cuyo significado es caminar juntos al encuentro
de Dios. La finalidad de estos cantos es acompañar una acción o más precisamente una
procesión; por lo que su duración depende de la duración de dicha acción.
Son: Canto de entrada, canto de ofrendas cuando hay procesión, canto de comunión. El
canto de salida es también un canto procesional, cuando este acompaña a los ministros
que se retiran del altar.
c) Himnos:
Su característica es la alabanza, la acción de gracias y la glorificación de Dios por
sus maravillas. Conviene aquí recordar lo que nos enseña San Agustín sobre un himno:
"La alabanza de Dios cantada, a eso se llama himno" (Enarr. In Ps. 148,17).
"Si es alabanza, y alabanza de Dios, pero no se canta, no es un himno". (Enarr.
In. Ps. 72,1).
Los himnos en la Celebración tienen valor de rito o de acto, no están pensados para
acompañar a una procesión o a un gesto, sino que se cantan por sí mismos.
El "Gloria", es el más característico de estos himnos litúrgicos; el canto
después de la comunión puede ser un himno bíblico como el Magnificat o el Benedictus.
d) Otros:
Existen otros cantos; cada uno de ellos responde a una finalidad concreta dentro de la
celebración litúrgica. Estos cantos tienen también valor de rito o de acto, es decir,
tienen un fin en sí mismos, como: Salmo Responsorial, o bien acompañan a un rito como es
el Cordero de Dios. El Credo o profesión de Fe no pide ser cantado, excepcionalmente
puede serlo.
Mención especial merece el Padrenuestro, éste no pide ser cantado necesariamente, bien
puede ser recitado lentamente por todos. En el caso de que sea cantado, es mejor una
melodía sencilla, capaz de ser cantada por todos los fíeles, que ponga de relieve la
importancia de las palabras más que la misma melodía musical. No se trata de un canto,
sino de una oración que puede ser acompañada por una melodía sencilla. Cuando es
cantado, entonces la aclamación "Tuyo es el Reino..." también debería
cantarse, manifestando mejor así su carácter de aclamación de la asamblea.
NOTA: El canto durante el saludo de paz, no es litúrgico; sería mejor no darle cabida.
En todo caso, no debe dañar el canto inmediato del Cordero de Dios, que sí es litúrgico
y acompaña a la Fracción del Pan, y al que hay que darle especial relieve.