
El primer estadio El segundo estadio El tercer estadio El cuarto estadio El quinto estadio es el actual Estadio Monumental.

Se levant� en la D�rsena Sud, casi lindera con las carboneras Wilson. El padre de los jugadores Flores cedi� el dinero para los arcos, el primer presidente Leopoldo Bard y don Livio Ratto trajeron una hermosa casilla del hospital Muniz, y finalmente don Enrique Salvarezza ofreci� gratuitamente los postes y alfombras que delimitaron el terreno. Los mismos fueron colocados con singular entusiasmo por socios y simpatizantes, ya que cumplir con tal requisito se pudo solicitar la correspondiente afiliaci�n. En el flanco que daba al r�o, una hilera de hermosos �rboles protej�a al campo de molestos vientos. Por supuesto, esta primera cancha no ten�a tribunas. Terminada la temporada de 1906, inesperadamente el Ministerio de Agricultura orden� el inmediato desalojo de la zona. Gran desaf�o fue �ste para los pioneros, porque si no se ten�a estadio, se perd�a la afiliaci�n; as� lo marcaban los reglamentos de entonces.

Don Jos� H. Bernasconi, director general de los almacenes navales Dresco, cedi� entonces a River unos terrenos ubicados cerca del puente chico de Sarand� y all� se traslad� por un a�o la instituci�n. Por supuesto, el campo de juego s�lo ten�a all� la compa��a de una casilla, en donde ni siquiera se contaba con agua corriente. La estad�a fuera de la Capital dur� solo doce meses. Ya en 1907, los socios Bernardo Messina y Enrique Zanni se dedicaron a recorrer la actual avenida Costanera Sur, desde Belgrano hasta la D�rsena Sud, lado este, buscando un nuevo lugar donde asentarse. Mucho se lamentaron al llegar donde estaba ubicado el primer campo de juego y advertir que ni siquiera se hab�an iniciado los trabajos que originaron tan extempor�nea expulsi�n. Fue Messina, entonces, quien decidi�: "�Y si volvemos a instalarnos en el mismo lugar?". Dicho y hecho, as� lo resolvieron , y de inmediato citaron a asociados y jugadores para reconstruir la cancha. Con el tiempo, se levant� incluso una tribuna, construida por don Ram�n Mart�nez gracias a un subsidio municipal. La buena situaci�n dur� hasta 1913; el 13 de marzo de ese a�o una sudestada le hizo atravesar a River el momento m�s dram�tico de su hasta all� corta historia. Los fuertes vientos destruyeron todas las instalaciones, arrojando a la playa postes, restos de la tribuna de madera y alambrados. Casi milagrosamente y con el empuje de las grandes corazonadas riverplatenses, se levant� una tribuna m�s chica en poco tiempo y se reconstruy� el campo de juego. Pero la alegr�a dur� muy poco, porque a fines de ese a�o la Direcci�n de Puertos emplaz� el definitivo desalojo. Ni siquiera la frustada intenci�n de incendiar el predio para cobrar el seguro di� resultado y no s�lo se perdi� el lugar, sino tambi�n todas las instalaciones, ya que no hubo plata para pagarle a la municipalidad el acarreo de las mismas. Durante todo 1914, hubo que alquilarle el uso del estadio a Ferro Carril Oeste.

A fines de 1914, por fin se alquila en la esquina de Arist�bulo del Valle y Caboto, un terreno propiedad de Nicol�s Mihanovich. All� r�pidamente se construy� una tribuna de 74 metros de largo por 7 metros de alto, con 18 escalones, sobre la calle Caboto. Y otra, de 120 metros de largo, con 4 escalones, a lo largo del terreno de juego.
En el debut en ese estadio, 5000 espectadores asistieron al partido entre River y Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires.
El orgulloso club estaba nuevamente de pie. El campo de juego, ubicado en un sector bajo y pantanoso, hab�a sufrido un laborioso proceso de nivelaci�n. Las grader�as para el p�blico hab�an sido constru�das por el arquitecto Messina.
Y all� termina la primera etapa en la vida de River. Ya en 1921, bajo la presidencia de don Jos� Bacigaluppi, se toma una decisi�n trascendental: dejar la Boca y marcharse hacia el norte. Un paso important�simo, porque hasta entonces el club era igual a los llamados de barrio. Aunque con los a�os contaba con muchos adeptos en todos los �mbitos de la Capital.

Trasladarse signific� cambiar las caracter�sticas de la instituci�n. Irse hacia avenida Alvear y Tagle -entre lo que hoy es ATC y la sede central del ACA- hizo nacer a otro River.
El contrato con el Ferrocarril Pac�fico para el arrendamiento del campo de la avenida Alvear y Tagle fue firmado por 5 a�os, en 1922, con opci�n a 5 m�s; el alquiler mensual se fij� en 500 pesos de entonces. En 1927 el ferrocarril convino un contrato por solo 6 meses con opci�n a otros 6, y esa situaci�n se mantuvo hasta 1932. El alquiler continu� con otro contrato, por 3 a�os, pero ya la mensualidad estaba en los 2000 pesos. Y en 1935 se firm� el �ltimo convenio, por 2 a�os, con un alquiler mensual de 3530 pesos.
Es de hacer notar la precariedad de tales contratos, ya que bastaba un simple mensaje por escrito del Ferrocarril Pac�fico para determinar el desalojo en el t�rmino de 3 meses, sin derecho a reclamo ni indemnizaci�n alguna.
El centro de la cancha estaba ubicado a la altura de donde hoy est� emplazado el monumento a Jos� Gervasio Artigas. Por entonces, se llamaba avenida Alvear lo que m�s adelante y con una traza m�s ancha, se llam� avenida del Libertador General San Mart�n. Los arquitectos Bernardo Messina y Juan Vaggo fueron los directores de obra de la construcci�n del estadio.
Y a prop�sito del tema, Messina -uno de los fundadores de River- contaba que para edificar en esa zona, y como alg�n sector estaba afectado por leyes de expropiaci�n, hab�a que respetar determinados arnamentos estil�sticos. El arquitecto dibuj� entonces unos planos soberbios, donde se destacaban hermosas columnas y arnamentos dignos de la arquitectura griega; por supuesto, nadie pensaba que un estadio iba a ser dise�ado de esa manera.
Administrativamente, se superaron as� los escollos. Descubierto el enga�o, Messina fue suspendido por un tiempo en su profesi�n por la municipalidad. Pero River ya ten�a su estadio.
El estadio, inagurado el 20 de mayo de 1923, constaba de una tribuna lateral de 120 metros de largo y 38 escalones, y una popular de la misma longitud y 28 escalones.
El simple repaso de las grandes recaudaciones logradas all� permiten certificar que era ya una palabra mayor en estadios.
En 1928 se le construy� al lado un natatorio, lo que hizo incrementar a�n m�s el n�mero de socios. Y se realizaron all� espect�culos de boxeo, como uno que tuvo como protagonista al "Torito" Justo Su�rez y que cont� con asistentes de la fama del pr�ncipe Eduardo y su hermano, el posteriormente rey Jorge VI de Inglaterra.
All� River dej� de ser un club de f�tbol para convertirse en una instituci�n deportiva y social de gran dimensi�n.
