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El
viernes 7, Maxima se preparo desde temprano para afrontar el dia mas esperado
de su viaje.
Comenzo haciendose los pies y las manos -le pintaron las uñas al estilo
french nailes- con los ruleros puestos y degustando una copa de champagne.
A las
diez y media de la mañana hizo compras en el Patio Bullrich acompañada
por su madre.
Decidida, se dirigio al local de Paula Cahen d'Anvers, donde eligio sweaters
y una campera para Amalia, ademas de tres remeras para ella.
Al momento de pagar la compra, valuada en 500 pesos, las empleadas insistieron
en obsequiarle las prendas.
Y lo consiguieron.
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