Equipo básico de escalada

 

El equipo que podemos observar, en programas de televisión como en la montaña a los buenos escaladores, consiste en unas mallas, una cuerda, un arnés de cintura, pies de gato (zapatos de escalada muy ligeros), mosquetones con cintas express y una bolsa de magnesio.
Utilizar un equipo que le permita confundirse entre los demás, es algo que el principiante puede conseguir fácilmente. tampoco puede impedírselo nadie, pero debería saber que:

Además, nuestro principiante tendría que tener en cuenta:

Tras estas reflexiones en la lista para el equipo de nuestro principiante debería figurar:

Para probar la seguridad de las cuerdas de escalada, así como algunos otros elementos del equipo existen normas DIN sólo debe comprar material homologado por la UIAA. Fundamentalmente, existen las llamadas cuerdas simples (diámetro 10-11,5 mm.), o las cuerdas para usar en doble (diámetro 8-10 mm.), que solo deben utilizarse de esta manera, y presentan ventajas en terrenos alpinos.
Para las escuelas de escalada, se recomienda una cuerda simple le 50-60 metros de largo.
Las cuerdas de escalada se fabrican en perlón (Poliamida). Su estructura se divide en dos partes perfectamente diferenciadas: la camisa (parte externa) Y el alma (parte interna). Esta última debe revisarse de forma periódica en busca de posibles daños mecánicos.
La impregnación de la cuerda con el propósito de impermeabilizarla, no merece la pena para la escalada deportiva, debido fundamentalmente a las pocas posibilidades de mojarse que tendrá en la realización de esta actividad. Además, las cuerdas sin impregnar son generalmente más suaves y por lo tanto más cómodas de manejar que las tratadas.
Las cuerdas, así como el restante material de poliamida, son sensibles al calor, a los productos químicos, y en menor medida, también a la luz. En todo caso, la exposición de las cuerdas de escalada a la Radiación ultravioleta, no constituye ningún problema grave. A pesar de ello debe tenerse precaución con las drizas viejas que se encuentren abandonadas en la pared.
Las cuerdas húmedas deben secarse inmediatamente, pero evitando hacerlo al sol, ni en un lugar excesivamente. humedo. "Don Limpio" puede lavar también la cuerda, preferentemente sólo en agua tibia y sin detergentes.
Por todos estos motivos se recomienda renovar las cuerdas, come muy tarde, cada tres años para una utilización media, o cada año si se escala de forma intensiva.
Gracias a su resistencia (las cuerdas simples más de dos toneladas) y elasticidad, las cuerdas no se rompen en fuertes caídas, salvo cuando golpean contra bordes agudos de la roca o se deslizan por ellos. En las escuelas de escalada, afortunadamente, no suelen encontrarse cantos este tipo.
Si la cuerda gira alrededor de su eje longitudinal, se forman los llamados rizos. Por medio de una manipulación adecuada se puede evitar formación en la mayor parte de las ocasiones.

 

Existen dos tipos fundamentales de arneses de cintura:

El uso de un cierre con velcro, facilitar la operación de ajustarse arnés, ya que así el cinturón no resbalará continuamente al ponerse.

Las perneras han de elegirse de una ancho tal que no nos sean molestas, pero también para que, de alguna manera, se ajusten a los muslos.
Además de los arneses de cintura descritos existe también el modo arcaico, con dos bucles altos para el encordamiento situados lateralmente, así como varios tipos de arneses completos (arnés de pecho y cintura), pero no son recomendables a causa de su total carencia de comodidad.

Atención: estos arneses se encuentran en el mercado y también tienen su norma DIN.

Las perneras ajustables no son muy adecuadas para la escalada en escuelas, son oportunas sin embargo cuando el arnés deba utilizarse también para actividades invernales. Por el contrario, los portamateriales a izquierda, derecha, e incluso en la parte trasera del cinturón son desde luego imprescindibles
Los arneses de cintura suelen durar más que las cuerdas. A menos que se produzca algún tipo de deterioro imprevisto, bien en las costuras o bien en los puntos de encordamiento, el arnés podrá utilizarse durante 5 o 6 años.

 

También aquí existen dos modelos: de forma el clásico, y en forma de ocho.
El tipo en forma de ocho resulta más recomendable por su menor peso y mayor comodidad.
La talla debe escogerse de forma que, al colocarnos el arnés, los dos bucles de encordamiento lleguen justo a tocarse.
Si el arnés va a emplearse además en escalada alpina (sobre prendas voluminosas), o bien ha de ser usado por varias personas distintas, resulta ventajoso un arnés en forma de ocho ajustable.
Los arneses de pecho en forma de ocho pueden improvisarse fácilmente con cinta plana.

 

También para los cascos existe una norma DIN. De acuerdo con esta norma, los cascos deben tener una resistencia a la penetración muy alta (golpes por caída de rocas), y una gran capacidad para absorber la energía del impacto (choques con la cabeza).
Tanto el barboquejo como las cintas de la nuca, deben garantizar que el casco no resbalará sobre la cara o hacia atrás en caso de caída o movimiento brusco.
Los criterios principales a la hora de comprar deben ser el poco peso (400-500 gr) y una buena adaptación.

 

Para la escalada se emplean, en general, suelas de goma cocida sin relieve. Las suelas con relieve sólo se utilizan en montaña, cuando hay que superar superficies resbaladizas, o se prevea la posibilidad de adaptar los crampones.

En los últimos años, la calidad de las gomas ha mejorado notablemente, existiendo incluso suelas distintas para los diversos tipos de escalada.
Actualmente, la tendencia indica que cuanto más blanda sea la suela, tendrá mayor adherencia, pero hay que tener en cuenta que el desgaste ir también en aumento.
El calzado de escalada que podemos encontrar hoy en el mercado puede dividirse en tres grandes grupos con varios tipos intermedios:

La mayoría de las bailarinas se sujetan al pie por medio de una banda elástica, tienen suelas muy finas y se prestan especialmente a la escalada en adherencia.
Los zapatos de suela blanda se ajustan, generalmente, con cordones, aunque pueden venir reforzados también con una banda elástica, y tienen suelas flexibles que pueden doblarse con facilidad, tanto en sentido longitudinal como transversal. Son bastante polivalentes, por lo que resultan especialmente recomendables para aquellas personas que pretendan funcionar con varios tipos de roca.
Los zapatos rígidos tienen suelas que a la altura de los dedos, pueden doblarse ligeramente en sentido longitudinal, y apenas en sentido transversal. Son especialmente adecuados para mantenerse sobre regletas y apoyos pequeños (menos de 1 cm de ancho), pero se desgastan con relativa rapidez en la zona de canteo (canto interior a la altura de los dedos). En el momento en que la suela se despegue, se pueden poner suelas nuevas, aunque esto generalmente conlleva una ligera pérdida de precisión.
Los tipos de calzado blando se presentan casi únicamente como zapatos bajos; los semirígidos y rígidos, por el contrario, suelen llegar a la altura del tobillo (tipo "pie de gato"). En tanto que el zapato bajo permite una movilidad optima de la articulación tibiotarsiana, el zapato alto cumple una cierta función de apoyo e incluso de protección del tobillo (fisuras y chimeneas estrechas). Algunos modelos de calzado tienen bandas de tensión alrededor del talón, que permiten una dosificación de la presión en la zona de los dedos.

El calzado de escalada debe usarse muy justo. Unos pies de gato demasiado grandes - sobre todo en apoyos pequeños -, no proporcionan una buena sustentación ya que ruedan alrededor del pie. En todo caso, hay muy diversas opiniones acerca del ajuste del calzado.
Fundamentalmente existen dos posibilidades:
Los dedos se encuentran en posición normal. En este caso se deben comprar los zapatos un número o dos por debajo de nuestro número normal.
Los dedos quedan "encorvados". En este caso, se pueden comprar los zapatos tres o cuatro números por debajo de la talla normal.

La ventaja del segundo método consiste en que merced al brazo de palanca más corto y a la enorme presión en la zona de los dedos, resulta posible mantenerse sobre los apoyos aún más pequeños. Los inconvenientes residen en los posibles dolores y lesiones a largo plazo, producidos por la presión anormal.

Algunos zapatos de escalada son extremadamente planos en la zona de los dedos, y por ello resultan especialmente ventajosos para mantenerse en regletas y en fisuras. Sin embargo, él que no tenga los dedos como un lenguado, deberá escalar con los dedos encorvados o bien comprar una talla demasiado grande. Por ello, especialmente la gente con dedos gruesos, se sentirá mas cómoda con un calzado más ancho en la punta.
A la hora de comprar, uno se debe decidir por un tipo determinado (bailarinas, blando, rígido, altura de la caña, etc.), y entonces, dentro de este tipo elegir el que mejor se adapte a nuestro pie.

Los mosquetones con cierre de seguridad se diferencian de los mosquetones normales en que el cierre se puede asegurar en su posici6n de cerrado.
Existen varios sistemas de cierre en el mercado: A rosca, deslizantes, Twistlock y de bayoneta.
Los mosquetones se fabrican en forma de D (varios tipos), y en forma de pera. Para su empleo en los aseguramientos sólo se adaptan los que tienen forma de pera (mosquetones para nudo dinámico o ND).

 

Los mosquetones normales - sin cierre de seguridad -, sirven en primer término para pasar lla cuerda por los seguros intermedios. Deben ser conformes a la norma DIN, que prescribe una resistencia a la rotura de 20 Kn. (Aprox. 2 000 Kp.)
Además, deben tener una resistencia mínima, abiertos y en dirección transversal, de 6 Kn. (Aprox. 600 Kp.)
Los mosquetones deben ser en forma de D simétricos o asimétricos, y tener un tamaño medio Los mosquetones grandes, son incómodos de manejar, pesados y, en algunos casos, no pasarán por el agujero de algunos seguros antiguos.
No obstante, tampoco son recomendables los mosquetones aligerados - pequeños y extremadamente delgados -, puesto que exigen esfuerzos innecesarios a la cuerda en las caídas y al descolgarse a causa de sus mínimos radios de giro.
Además de los mosquetones de uso habitual, encontraremos en el mercado algunos de formas especiales:
Mosquetones con cierre oblicuo presentan la ventaja de quedar el cierre encajado en estado de máxima apertura, facilitando el mosquetonaje de seguros alejados. Como desventaja tienen un manejo poco común, así como el hecho de tener que cerrarlos a mano.
Mosquetones ovales. Estos mosquetones presentan la desventaja de tener una menor resistencia respecto a las formas de D, debido 2 la mayor distancia existente entre el punto en el que se aplica la fuerza y el lateral del mosquetón.
Mosquetones revirados. Evitan que la cuerda se salga, por lo que es aconsejable disponer de un par de ellos para determinadas situaciones, pero normalmente no ofrecen ninguna ventaja.
Mosquetones con el cierre curvado. Su uso en las cintas express está muy difundido, siendo además muy recomendables ya que su diseño facilita la entrada de la cuerda en el mosquetón. Su principal desventaja radica en el hecho de que si mosquetoneamos incorrectamente, este modelo, facilita la salida de la cuerda, por lo que hemos de poner especial atención a este punto cuando los usemos.

 

Por cintas express se entiende pequeños anillos de cinta, cosidos o anudados, que unen dos mosquetones. Se suelen utilizar frecuentemente en lugar de uno solo para pasar la cuerda por los puntos de seguro intermedios, siendo su finalidad disminuir el rozamiento de la cuerda, y con ello, el esfuerzo que realiza el primero para tirar de esta. En el lenguaje normal, se denomina cinta express, o simplemente express, al conjunto de cinta y mosquetones.
Existen cintas express anudadas y cosidas, pudiendo ser estas últimas en forma de anillo o unidas en su parte central. Si las cintas que pasamos por los mosquetones son demasiado anchas, se produce una sobrecarga debida al desplazamiento del punto en el que se ejerce la fuerza con respecto al lateral del mosquetón. Por ello, una sobrecarga debida al desplazamiento del punto en el que se ejerce la fuerza con respecto al lateral del mosquetón. Por ello, entendemos que las cintas express ideales son aquellas relativamente delgadas - confeccionadas en un material de alta resistencia -, o bien aquellas que presentan unos estrechamientos en las zonas de la cinta en contacto con los mosquetones. Naturalmente, esta ultima construcción sólo es posible con las cintas unidas en su parte central.
Por contra, las cintas no deben ser excesivamente estrechas, ya que entonces, especialmente en los mosquetones con el cierre curvado, pueden aparecer cargas transversales debidas al desplazamiento del mosquetón.
Como alternativa para evitar estas cargas transversales, existe la posibilidad de fijar los mosquetones inferiores con goma, de manera que ya no resbalen en absoluto (Con este fin, algunos modelos de cinta cosida presentan un pequeño aro de látex integrado en su diseño).
Las cintas express deben ser bastante cortas (10 a 15 cm.). Si se necesitan más largas, se pueden unir dos de ellas, o bien utilizar un anillo auxiliar al que colocaremos dos mosquetones.
Las cintas express demasiado rígidas no son recomendables en ningún caso, ya que cumplen peor su cometido de disminuir el rozamiento. Si además, las cintas se colocan retorcidas, aumenta la posibilidad, mínima en los demás casos de que al producirse una caída, la cuerda se salga espontáneamente del mosquetón.

 

Los cordinos con un diámetro de 4 a 8 mm están normalizados deben tener una resistencia a la rotura de 320, 500, 720, 980 o 1281 Kp según la siguiente fórmula:

Los cordinos son especialmente interesantes para los aficionados a la arenisca (anillos, puentes de roca, etc...), así como para los incondicionales del artificial (construcción de estribos, prusik, etc...). En la escalada de escuela, su uso más común es como anillo para rapel o para el montaje de reuniones.
Para un nudo de Prusik se necesita un cordino, de aproximadamente 80 cm de largo y 5 o 6 mm de di metro, anudado en forma de gaza. Una vez pasado alrededor de la cuerda, este nudo tiene la propiedad de permitir el deslizamiento, bloqueándose por completo al recibir una tensión fuerte, lo que lo convierte en especialmente interesante para autoasegurar rapeles.
Su ejecución es muy sencilla, limitándose a la realización de un Cabeza de Alondra al que daremos una vuelta adicional
También son dignos de mención los cordinos de kevlar, ya que son más rígidos que los de poliamida, y cuando están nuevos tienen el triple de resistencia a la rotura. Sin embargo los cordinos de kevlar son sensibles a las cargas producidas por acodamientos, y tras dos años de uso, su resistencia desciende hasta el 20 %. No obstante esta pérdida de resistencia no constituye ningún problema, utilizando un material de 5,5 o 6 mm de grueso, se tendría todavía una resistencia d 1,5 Toneladas.
En piedra arenisca o en itinerarios alpinos, los cordinos de kevlar resultan muy adecuados para enhebrar puentes de roca estrechos pero se puede prescindir de ellos en la mayoría de las escuelas.

 


El ocho, como su propio nombre indica, es un mecanismo dinámico de bloqueo en forma de ocho, pensado para el descenso, aunque cada vez está más generalizado su uso para asegurar, llegando al punto de utilizarse más que el nudo dinámico.
Los ochos se fabrican en aluminio, y existen en el mercado en tamaños muy diversos. De forma similar al caso de los mosquetones tenemos que:
Los modelos demasiado grandes son pesados e incómodos de manejar, y los modelos muy pequeños exigen esfuerzos innecesarios a la cuerda a causa de su pequeño radio de giro.
Tenemos además algunos modelos ligeramente curvados en su parte media, que permiten dos grados de frenado diferentes. Por lo demás, en el ocho, todo tipo de artilugios suplementarios son completamente innecesarios.

 

Los fisureros sirven en primer término como seguros intermedios. Sólo se pueden fijar a fisuras en forma de V o en agujeros que se estrechen, y presentan muchas formas distintas. Las formas clásicas, y en buena parte las más utilizadas hoy en día son:

Los fisureros se venden sin cordino, con cinta cosida o con cable de acero. Los cables de acero son recomendables en los fisureros pequeños por razones de estabilidad y seguridad.
En condiciones normales, las cuñas con cable de dos milímetros de espesor aguantan aproximadamente 400 Kp, y aquellas con cable es de tres milímetros de 800 a 1000 Kp.
Una ventaja de los cables de acero consiste en que permiten el emplazamiento del fisurero en grietas muy estrechas Sin embargo, presentan el inconveniente, especialmente en cables muy rígidos, de que los movimientos transmitidos por la cuerda lo hagan saltar de la fisura. Por estos motivos, los cables de acero sólo son aconsejables en el caso de los fisureros simples (bicoins) más pequeños, que no pueden ser emplazados con la mano a causa de su tamaño.
Los modelos más grandes se deben utilizar con cordinos del diámetro más grueso que nos permitan los pasadores de la pieza en cuesti6n.
Los modelos de hexéntricos con cable de acero no son recomendables, ya que el cable impide dos de las posiciones de fijación previstas, y los cantos que quedan entremedias rara vez permiten una fijación sólida.
Los hexéntricos más grandes (números 6-11), se equiparán preferentemente con cordino, pudiéndose, en algunos casos, recoger el nudo dentro del fisurero.
Los orificios de la parte superior deben estar redondeados para evitar que la cinta o cordino corra por cantos afilados. Estos cordinos han de tener un largo aproximado de 20-25 cm.
Los cordinos más largos significan un aumento innecesario de la distancia de caída, y pueden resultar bastante incómodos durante su transporte en el portamaterial.
Podemos envolver los cordinos con cinta adhesiva en la zona de la cuña, aunque las ventajas e inconvenientes de este método son tan discutibles como las de la utilización del cable de acero (ver arriba).
Tal y como se muestra los fisureros se pueden utilizar, en caso de necesidad, como cintas express.
Entre los fisureros, especialmente entre los fisureros simples, existen algunas formas especiales recomendables:
Los fisureros que presentan una cuña entallada son muy recomendables por sus buenas prestaciones, tanto en fisuras estrechas como en algunas de mayores dimensiones.
Los stoopers suelen alcanzar en muchas ocasiones, gracias a su forma curvada, una fijación de tres puntos estable.
Los fisureros monocable, con doble cara cóncavo-convexa, se adaptan frecuentemente para fisuras sin muchas irregularidades
Las cuñas pequeñas de latón con el cable soldado, son un medio muy utilizado para el aseguramiento, especialmente en los tipos de roca más duros, tales como granito o cuarcita.
Existen además toda una serie de formas especiales que pueden resultar útiles en determinadas ocasiones, pero que, debido a su extensión y complejidad, no trataremos aquí.

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