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Profesora: Mariana Córdoba- Asignatura:
Ingles I- Participantes: Nancy Zambrano-
Franklin Lezama- Deneise Contreras
Texto completo del Discurso Desde el
Vaticano por el Papa John Paúl II 12 de
septiembre de 2001
No puedo comenzar esta audiencia sin expresar mi profundo dolor por los ataques terroristas
que ayer trajeron la muerte y la destrucción a América, causando miles de
víctimas y perjudicando a un incontable número de gente. Al Presidente de los
Estados Unidos y a todos los ciudadanos americanos expreso mi más sentido
dolor. Frente a este horror indescriptible, no podemos si no estar profundamente
perturbados. Uno mi voz a todas las
voces que se han levantado en estas
horas para expresar indignación y condena, y fuertemente reitero que estos caminos de violencia nunca conducirán a
soluciones genuinas a los problemas de
la humanidad.
Ayer
fue un día oscuro en la historia de humanidad, una afrenta terrible a la
dignidad humana. Después de recibir las noticias, observe rezando al señor la
situación que se desarrollaba ¿Cómo es posible cometer actos de tal salvaje
crueldad? Actos de ferocidad inaudita a
veces surgen de las profundidades dell corazón humano
tiene profundidades, y son capaces de destruir en un momento la vida cotidiana de
la gente. Pero la fe viene a nuestra ayuda en esos momentos cuando las palabras
parecen fallar. La palabra de Cristo es la única que puede dar una respuesta a
las preguntas que preocupan nuestro espíritu. Incluso si las fuerzas de la
oscuridad parecen prevalecer, los que creen en Dios saben que el mal y la
muerte no tienen la última palabra. La esperanza cristiana está basada en esta
verdad; en este momento nuestra fe obtiene su fuerza de ella.
Con un profundo cariño me dirijo a la gente querida de los Estados
Unidos en este momento de angustia y consternación, cuando el coraje de tantos
hombres y mujeres de buena voluntad está
siendo puesto a prueba. De un modo especial tiendo la mano a las familias de
los muertos y los heridos, y les aseguro mi compañía espiritual. Confío a la
piedad del más alto a las víctimas desvalidas de esta tragedia, para quienes
ofrecí