Paraguay
Paraguay
es un país ubicado en el corazón de América del Sur divido por el Río
Paraguay en dos regiones; Oriental y Occidental o Chaco. Comparte con
Bolivia, en Sudamérica, la condición de no tener costas marítimas. Su nombre
oficial es República del Paraguay y su capital es la ciudad de
Asunción.
Limita al sur y sudoeste con Argentina, al este con Brasil y
al noroeste con Bolivia. La bandera paraguaya se destaca por poseer un
diseño ligeramente diferente sobre el revés.
Etimología del topónimo
Si bien es difícil realizar una traducción del guarani lo más
probable es que Paraguay signifique «aguas del mar»: pará (mar)
guá (denota origen), ý (agua), podría considerarse entonces que
Paraguay significa «Agua que viene del mar», aquí quizás "mar" aludiendo al
Gran Pantanal.
Historia de Paraguay
Época precolombina
A la llegada de los conquistadores europeos (en especial
españoles) el territorio del Paraguay Oriental, es decir el área ubicada
entre el río Paraná al este y el río Paraguay al oeste, se encontraba
habitado por diversas etnias indoamericanas que se encontraban en estado de
guerra entre ellas; estas etnias pertenecían a tres conjuntos diferentes:
los pámpidos, los lágidos y los amazónidos. Aún no se sabe si los lágidos
fueron los primeros en ocupar el territorio, o si fueron precedidos por los
pámpidos. Lo documentado es que hacia el siglo XV los amazónidos avá
conocidos comúnmente como guaraníes lograron avanzar desde el norte y el
este merced a su superioridad numérica y a la posesión de una cultura
material más desarrollada ya que practicaban la horticultura de mandioca,
maíz y maní. La práctica de una agricultura de roza les permitía excedentes
como para mantener a una población en continuo aumento demográfico que
requería de nuevos territorios.
Ante los avá o "guaraníes" se encontraban las etnias
cazadoras-recolectoras de los "ŷes" o lágidos (por ejemplo los asé-guajakí)
y las de los pámpidos destacándose entre este segundo conjunto las etnias
llamadas por los guaraníes: agaces y pajaguás. Merced a su organización
económica básica y a su demografía los "guaraníes" llegaron a organizarse
cuasiestatalmente con jefes llamados mburuvichá.
El primer encuentro documentado de los "guaraníes" con los
europeos es el de Alejo García, explorador español o en todo caso portugués
nacionalizado español que tras haber naufragado en la isla de Santa Catarina
en 1525, lideró antes de 1533 a un fuerte contingente de "guaraníes" que,
remontando aproximadamente el curso del río Pilcomayo llegó a las fronteras
del Tawantinsuyu, de esta expedición es que surgiría en el Chaco Boreal la
etnia mixogénica, con predominio guaraní llamada despectivamente por los
quechuas: "chiriguanos". Así las alianzas (casi siempre asimétricas) entre
"guaraníes" y españoles proliferaron en oposición a otras etnias,
principalmente contra las de los llamados peyorativamente "guaicurús" y "mbyás"
entre los que se contaban los "agaces" y los "pajaguás" que padecieron un
pronto etnocidio.
Época colonial
Los primeros europeos llegaron a la zona a principios del
siglo XVI y fundaron Asunción el 15 de agosto de 1537. La ciudad finalmente
se convirtió en la cabecera de una provincia colonial española, llegando a
conocerse como "Madre de Ciudades" ya que de ella partieron las corrientes
pobladoras y repobladoras de diversas ciudades: Ontiveros, Ciudad Real del
Guaira y (la primera) Villa Rica del Espíritu Santo en el departamento
(provincia) del Guaira (actual estado brasileño de Paraná), Jérez del Itatín
(en el actual Mato Grosso do Sul, Santa Cruz de la Sierra, así como las
importantes ciudades argentinas de Buenos Aires, Corrientes, Santa Fe y
Concepción de Nuestra Señora del Bermejo.
En 1717 la rebelión Comunera representó el primer grito de libertad de toda
América, pero con la derrota en la batalla de Tovatí en 1721 se impusieron
duras sanciones al departamento que asfixiaron completamente su economía.
Bajo el gobierno de Hernandarias, llegan al Paraguay los jesuitas para
contribuir a la tarea de pacificación de los indígenas, dando así origen a
las célebres reducciones Jesuíticas. Desde 1604 a 1767 los jesuitas realizan
con los indios guaraníes de Paraguay un original gobierno teocrático. Las
reducciones jesuitas llegaron a constituir un estado prácticamente
independiente, ya que tenían autonomía respecto a los gobernadores de
Asunción. Las misiones llegaron a cobijar a más de un cuarto de millón de
indígenas donde se les enseñaba la religión católica, agricultura, artesanía
y pequeña industria.
La organización total abarcó 32 reducciones. Las misiones primero se
instalaron en el Guairá (también llamado La Pinería) y luego se
establecieron entre los ríos Tebicuary y el divortium aquarum de la Cuenca
del Plata con las cuencas menores afluentes directas del Océano Atlántico.
La lengua guaraní fue respetada y se fijó en forma escrita; en ella fueron
vertidas importantes obras de teología, impresos en la primera imprenta del
Río de La Plata. Paralelamente el asunceno Ruy Díaz de Guzmán escribía las
primeras obras de historia atinentes a la región del Cono Sud.
Respecto a la organización de las reducciones, cada pueblo estaba regido por
el cura Rector, máxima autoridad; el cura Doctrinero, encargado de la
instrucción religiosa; el cura Despensero, encargado de la administración
económica; y el cura Auxiliar o Coadjuntor, que era el nexo entre el Rector
y la Población.
En 1617, durante el gobierno de Hernandarias (y a su pesar) se produjo la
división de la Provincia en dos gobernaciones: la del Paraguay y la de
Buenos Aires. De esta forma Paraguay perdió la zona marítima del estuario
del Río de La Plata, y conservó solo Asunción, Ciudad Real y Villa Rica del
Guayrá. La pérdida de la "salida de la tierra" por el puerto de Buenos Aires
se hizo sentir mucho más desde que la provincia española del Paraguay perdió
el estratégico territorio llamado la Yviazá (o La Vera), que correspondía al
actual estado de Santa Catarina, territorio en el cual se hallaba el
estratégico puerto (fundado en 1538) de San Francisco de Ybiaza.
En 1750, el tratado de límites entre España y Portugal, afectó a Paraguay
con las pérdidas de Guayrá (entre el río Paraná y el Océano Atlántico, la
gran provincia del Itatín y la región de Cuyabá que fueron cedidos al Brasil
portugués a cambio de la Colonia del Sacramento, en la Banda Oriental del
Río de la Plata.
En 1750, la corte española de acuerdo con la corona portuguesa decidieron
repartirse el territorio de las reducciones, Los jesuitas se negaron a ello,
dando lugar a que los ejércitos español y portugués emprendieran la llamada
Guerra Guaranítica y acabaran con la resistencia en 1757.
En 1767 los jesuitas son expulsados de España y sus dominios por orden de
Carlos III. Las reducciones pasaron a ser dirigidas por grupos seglares y
religiosos, pero entraron en un proceso de decadencia.
Independencia
Paraguay declaró su independencia, derrocando las autoridades
españolas locales, el 14 de mayo de 1811. Fue la única victoria sin
derramamiento de sangre en la emancipación histórica americana.
Entre los primeros gobiernos independientes podemos citar el de José Gaspar
Rodríguez de Francia nombrado dictador por la Asamblea Popular. A su muerte
en 1840 fue sucedido por su sobrino Carlos Antonio López quien gobernó hasta
1862. Durante su gobierno el país conoció de un importante crecimiento
económico impulsado por inversiones estatales en la marina mercante, el
ferrocarril, astillero, fabricación de hierro, etc.
Le sucedió su hijo Francisco Solano López quien había sido
educado en Europa, donde conoció a su amante y compañera hasta su muerte, la
irlandesa Madame Lynch.
Periodo Independiente La Revolución de la Independencia
ocurrió en la madrugada del 15 de mayo de 1811, culminando una conspiración
liderada por Pedro Juan Caballero. El destituído gobernador español Bernardo
de Velasco integró sin embargo la primera junta provisional, junto al
capitán Juan Valeriano Zeballos y el doctor José Gaspar de Francia. La
dictadura del Dr. José Gaspar de Francia se inició como resultado del
Congreso del 3 de octubre de 1814, que lo nombró como Dictador Supremo de la
República. El largo y rígido gobierno de Francia significó por una parte la
férrea defensa de la independencia paraguaya, pero asimismo el encierro del
país, que el dictador consideró necesario para cumplir los objetivos que se
había propuesto. Francia se enfrentó con firmeza a las pretensiones
anexionistas que se gestaban entre España y Buenos Aires, y en 1816, ante la
posibilidad de una invasión desde la capital porteña, convocó al Congreso,
donde sus partidarios consiguieron la declaración de la Dictadura Perpetua.
La resistencia al estilo de gobierno de Francia, que venía desde la primera
etapa, cristalizó finalmente en una conspiración comandada por Fulgencio
Yegros, duramente descabezada luego por el Dictador, con el fusilamiento de
sus principales figuras, en 1821. Francia murió el 20 de setiembre de 1840,
culminando uno de los periodos más polémicos de la historia paraguaya. La
inserción de Don Carlos Antonio López en la vida política del país se inició
a la muerte del dictador Francia, cuando fue designado consejero y
secretario de Mariano Roque Alonso, durante el gobierno de la Comandancia de
Armas. Posteriormente, en 1841 es nombrado Cónsul del Paraguay, y en 1844,
el Congreso le otorga poderes de Presidente de la República, por diez años.
Don Carlos Antonio López continuó, aunque con un estilo diferente, la
defensa de la independencia paraguaya, amenazada especialmente por la
pretensión del argentino Juan Manuel de Rosas de crear la confederación de
las Provincias Unidas del Río de la Plata. Entre los acciones de progreso
del gobierno de López hay que destacar la creación del primer periódico
nacional, El Paraguayo Independiente, de la Flota Mercante y del
Ferrocarril; la puesta en marcha de la fundición de Ybycuí, y la
contratación de importantes técnicos europeos que aportaron su conocimiento
y su trabajo para la modernización de la capital y del país. La educación y
la cultura fueron otros campos muy favorecidos por iniciativas de Don
Carlos, quien cumplió un segundo y un tercer periodos de gobierno, hasta su
muerte, en 1862.
Siglo XIX
Guerra de la Triple Alianza
Las consecuencias de la Guerra de la Triple Alianza
(1865-1870) fueron funestas, costando la pérdida de dos terceras partes de
todos los hombres adultos y la mayor parte del territorio. La situación
creada derivó en un estancamiento económico que se prolongaría durante la
siguiente mitad del siglo. A la muerte de Carlos Antonio López asume la
presidencia su hijo, el general Francisco Solano López, que se enfrentó con
Brasil en la Guerra de la Triple Alianza faltó muy poco para que el Paraguay
quedara exterminado totalmente. La población que superaba los 1.300.000
habitantes antes de la conflagración, quedó reducida a 200.000 habitantes de
los cuales aproximadamente el 10 % eran hombres en su mayoría niños,
ancianos y extranjeros.
La industria y el comercio sufrieron un duro golpe. Los
templos y casas particulares fueron saqueados cargándose así los barcos
brasileños y argentinos ubicados en el puerto de Asunción.
En estas condiciones las mujeres debieron empuñar el arado
para poder darles de comer a sus hijos, debiendo cubrir el trabajo del
hombre.
Los primeros hombres que se reintegraron a la patria de la
post guerra, fueron los ex-combatientes que escaparon con vida de la
contienda bélica, los que durante el conflicto permanecieron en el
extranjero vinieron con los aliados perteneciendo a la Legión Paraguaya y
los que estaban estudiando becados en Europa al iniciarse la guerra, no
pudieron entrar al país por esta causa.
De la nación floreciente de la época de los López solo
quedaron ruinas y escasos sobrevivientes. Destruida la riqueza pública y
privada, desaparecidos los organismos jurídicos y culturales, reducida la
población a su mínima expresión, había que hacer todo de nuevo. La inmensa
desgracia paraguaya despertó la compasión mundial, pero esto no se tradujo
en ningún socorro. El pueblo paraguayo quedó entregado a sus propias y
decaídas fuerzas, y para peor los vencedores le abrumaron con una fabulosa
deuda de guerra. La parte más dura de lo que fue resucitar a la patria,
recayó sobre las mujeres; se hicieron agricultoras, comerciantes,
industriales, y crearon un género de población poligámica, que permitió al
Paraguay reponer rápidamente sus pérdidas demográficas. En esta nueva etapa
la ocupación principal de los hombres fue la política, que absorbió gran
parte de sus actividades, aunque también se dedicaron a la reconstrucción
económica y reorganización cultural.
La guerra de la Triple Alianza fue costosa y sangrienta para
todos los combatientes especialmente para el Paraguay que perdió más de la
mitad de la población. Para 1870 El Paraguay fue una tierra de mujeres,
niños e inválidos; un país sin hogar y en desesperación.
El censo de 1846 es el único hecho después de la
Independencia. De acuerdo con este, había 238.862 habitantes en el Paraguay.
Los pocos extranjeros que llegaron al Paraguay casi todos se
casaron con paraguayas; éstos eran hombres de 20 a 40 años de edad. Debido a
la guerra y a los pocos casamientos, el número de hijos naturales creció en
relación a la población total. A pesar de los cambios demográficos y los
grandes sacrificios de la mujer paraguaya hubo pocos cambios en su posición
o status en la vida paraguaya luego de la guerra. Las campesinas conservaron
su rol predominante en la agricultura.
En 1870, Paraguay es un país arruinado que ha perdido gran
parte de su población, especialmente la masculina adulta. El país se ve
sometido a una ocupación brasileña que dura seis años. Se promulga una nueva
Constitución que estará en vigor hasta 1940.
Siglo XX y XXI
Guerra con Bolivia
A principios de siglo XX se inicia una sigilosa consolidación
de su territorio por parte de Bolivia hacia territorio del Chaco Las
autoridades españolas -como en otros casos, quizás siguiendo el principio de
"divide y reinarás" habían superpuesto las jurisdicciones en el Chaco
Boreal, de modo que casi con las mismas razones de uti possidetis, tanto
Paraguay como Bolivia tenían válido argumentos para reclamar el territorio.
Por su parte, Argentina había reconocido en 1872 que la mayor parte del
Chaco Boreal -es decir al norte del río Pilcomayo- era paraguayo...pero en
1903 tras la anexión brasileña del Acre, territorio hasta entonces
boliviano, y por el "Tratado de Petrópolis" Brasil "en compensación" -y "a
agua revuelta ganancia de pescadores"- le "reconocía" a Bolivia el control
sobre todo el Chaco Boreal, de este modo Bolivia estableció precarios
fortines, como el de Camacho -actual Mariscal Estigarribia-,
concretamente...hasta casi 1900 ningún país tenía un control efectivo sobre
el Chaco Boreal exceptuando sus "bordes", Paraguay poseía el fuerte Olimpo,
Villa Occidental (actual presidente Hayes) y cerca de Villa Occidental el
-hoy en ruinas- Presidio de López, algunas compañías privadas poseían
pequeños desembarcaderos a orillas del río Paraguay -por ejemplo Puerto
Sastre-, de modo que es difícil hablar de una "penetración boliviana en el
Chaco Boreal a expensas de territorios entonces paraguayos...en los hechos
era una "No man's land"(Tierra de nadie) que estaba poblada por los
aborígenes mal llamados en guaraní "guaycurúes" o "mbayás"; lo que parece
más cierto es que a Paraguay...por razones geográficas le correspondía el
sector occidental del territorio en litigio y a Bolivia el oriental, aunque
era muy difícil -dado el relieve de la región, precisar límites concretos,
sin que los sucesivos gobiernos nacionales pudieran hacer nada para
impedirlo debido a que el país estaba sumergido en constantes guerras
internas (levantamiento del coronel Albino Jara en 1904 y del coronel Adolfo
Chirifé en 1922). La guerra se hizo inevitable cuando después de cuatro años
de escaramuzas aisladas de pequeñas escuadras bolivianas y paraguayas, el
Ejercito paraguayo logró juntar quince mil hombres para poner fin a dichas
escaramuzas marcando su poderío bélico en la reconquista de un fortín,
epopeya histórica denominada como Batalla de Boquerón 1932), lo que resultó
ser una gran maniobra militar que llamó al país altiplanico de Bolivia a
responder meses después con la misma violencia pero la declaración oficial
de guerra no llegó hasta 1933 por parte del Paraguay.
Tras tres años de conflicto, Paraguay se apoderó de extensos
territorios pero no prosperó su pretensión de marcar la frontera a partir
del río Parapiti en el oeste, cerca de las poblaciones hoy bolivianas de
Charagua y Villa Montes y de los ríos Tucavaca y Bambural en el norte, hasta
donde el ejército paraguayo obligó a replegarse al ejército boliviano. Tras
la firma del Protocolo de Paz, con la firme acción del canciller argentino
Carlos Saavedra Lamas (ganó el Premio Nobel de la Paz por esa gestión) en
1939 las fronteras quedaron marcadas por líneas geodésicas (casi siempre
límites secos) como en la actualidad por fuerte presión de Estados Unidos.
Guerra civil de 1947
Durante el gobierno de facto del general Higinio
Morínigo el Paraguay vuelve a sumergirse en una guerra civil (1947) que dejó
treinta mil muertos. En 1954 llega al poder por medio de un golpe de estado
el general Alfredo Stroessner, quien sería derrocado en 1989 tras 34 años de
dictadura militar.
En 1946, tras la expulsión del gobierno de los sectores más
cercanos al Eje nazi, se forma un gobierno de coalición entre el Partido
Colorado y el Partido Febrerista, en lo que se dio en llamar la Primavera
Democrática que duró 6 meses.
El 13 de enero de 1947, el Partido Colorado, expulsó del
gobierno al Partido Febrerista lo que condujo a la revolución o guerra civil
de 1947 en la que una coalición del Partido Liberal, el Partido Febrerista y
el Comunista se alzaron contra el gobierno. El Partido Colorado aprovechando
las grandes diferencias sociales existentes, promovió la participación de
los pynandí («pies descalzos») logrando la victoria. A partir de entonces se
consolidó la hegemonía plena del Partido Colorado, que finalmente llevaría
al poder al entonces coronel Alfredo Stroessner. El sistema imperante
durante el periodo 1947-1962 fue de partido único, siendo el Partido
Colorado el único legal.
Dictatura de Stroessner
El 4 de mayo de 1954, ya nombrado general, Stroessner dio un
golpe de estado con la finalidad de "mantener el orden". Dado el interés en
revestir legalmente dicho acto, la Junta de Gobierno del Partido Colorado,
en su sesión del 5 al 8 de mayo, resolvió la necesidad de informar al
entonces Presidente de la República, Federico Chaves, de la necesidad y
conveniencia de presentar su renuncia (lo cual efectuó), designar al General
Stroessner como candidato del partido para el periodo constitucional
restante (1953-1958), y establecer el 15 de agosto como fecha de asunción
del cargo por parte del nuevo Presidente. En esta fecha, la Asamblea
Nacional, compuesta sólo por colorados, aceptó por unanimidad el
nombramiento, y Stroessner asumió formalmente la Presidencia. El 9 de
febrero de 1958, respaldado por el Partido Colorado y como candidato único,
volvió a ser elegido presidente constitucional.
En 1959, Stroessner disolvió la Cámara de Representantes,
compuesta solamente por colorados, y convocó elecciones generales. A partir
de 1962 y hasta 1989 el sistema pasó a ser de pluralismo restringido. En
1967, el General-Presidente convocó una Convención Nacional para crear una
nueva Constitución, permitiendo a los partidos febrerista y liberal formar
parte de dicha convención. En 1963, Stroessner juró su tercer mandato. En
1968 se produjo la reelección de Stroessner, que juró su cuarto mandato el
16 de agosto. El sistema electoral vigente en las elecciones del 63 era el
de mayoría con prima, consistente en la adjudicación de 2/3 de los escaños
al partido que hubiese ganado la mayoría simple de votos. En 1977 fue
necesario hacer una enmienda a la Constitución para poder reelegir al
presidente sucesivamente y de forma vitalicia. En 1983 se celebraron
elecciones generales, saldadas con un nuevo triunfo de Stroessner, que fue
reelegido con el 90% de los votos.
A lo largo de 1986, y en los primeros meses de 1987, los
componentes del ala radical del Partido Colorado se manifestaron varias
veces como partidarios de que el general Stroessner, con sus setenta y tres
años, se presentara otra vez para un nuevo mandato presidencial, que se
iniciaría en 1988. Otra rama del partido propuso la candidatura de su hijo
Gustavo, de cuarenta y dos años, teniente coronel del Ejército del Aire. El
14 de febrero de 1988, el general Stroessner fue nuevamente reelegido, por
séptima vez.
La clave del éxito del General Presidente fue la
conformación, ya intentada por sus antecesores militares (Franco,
Estigarribia, Morínigo), de crear un estrecho vínculo de poder entre la
Asociación Nacional Republicana, las Fuerzas Armadas y el Gobierno, quedando
el general como eje de ese triángulo: Jefe del Ejecutivo, Comandante en Jefe
de las Fuerzas Armadas y Presidente Honorario del Partido Colorado. Durante
todo su mandato, Stroessner fue eliminando, tanto en las Fuerzas Armadas
como en el Partido Colorado, toda posible oposición a su persona. El país
entró en un periodo en el que la prebenda y el clientelismo eran cotidianos.
El desarrollo económico se centró principalmente en la
modernización de las infraestructuras, para lo cual se pusieron en marcha
obras colosales e innecesarias, que dejaban un margen de ganancia personal
muy elevado (la presa de Itaipú); en la venta de tierras a extranjeros para
mantener el modelo agro-exportador, y en la ampliación del sector financiero
en detrimento del industrial. En el orden social, las consecuencias de la
dictadura fueron especialmente graves: el empobrecimiento campesino, la
progresiva creación de focos marginales en centros urbanos, la alarmante
destrucción del medio ambiente y una fuerte represión social y política.
Retorno a la democracia y reforma
constitucional
Entre la noche del 2 y la madrugada del 3 de febrero de 1989
se produjo el golpe de Estado protagonizado por el general Andrés Rodríguez
contra el dictador Alfredo Stroessner. Con él terminaba la más larga
dictadura paraguaya. Tras disolver el Parlamento, el general Rodríguez
convocó a elecciones para el 1 de mayo y anunció la legalización de todos
los partidos, exceptuando el comunista.
El 1 de mayo de 1989, el candidato del Partido Colorado, el
presidente provisional Andrés Rodríguez, consiguió el 74,1% de los votos en
la elección presidencial. En cuanto a la elección para diputados y
senadores, el Partido Colorado alcanzó el 66,4% (mayoría de 2/3). La
constitución de junio de 1992 estableció un sistema democrático de gobierno
y mejoró la protección de los derechos fundamentales. En mayo de 1993, el
candidato del Partido Colorado, Juan Carlos Wasmosy, fue elegido como el
primer presidente civil de Paraguay en casi 40 años en lo que los
observadores internacionales consideraron elecciones justas y libres, muy
por el contrario de que lo que hoy afirman caracterizados escritores
paraguayos. El nuevo Congreso elegido con mayoría de la oposición manifestó
con rapidez su independencia del ejecutivo al rescindir la legislación
pasada por el congreso dominado por el Partido Colorado. Con apoyo de
Estados Unidos, La Organización de Estados Americanos, y otros países de la
región. En 1992 vieron la luz los trabajos de la Convención de Diputados
Constituyentes, surgida de las elecciones celebradas un año antes. Ello
permitió la sanción y entrada en vigor de la nueva Constitución.
Gobierno de Wasmosy
En 1993 se celebraron nuevos comicios presidenciales, en los
que también triunfó el candidato del Partido Colorado, Juan Carlos Wasmosy,
que se convirtió en el primer civil en llegar a la jefatura del Estado tras
cuarenta años de gobiernos militares.
Este hecho no resultó particularmente favorable a los
destinos de la República, el gobierno Wasmosy se reveló uno de los peores de
la historia paraguaya. Durante su mandato hubo dos graves crisis
financieras, en 1995 y 1997, que eliminaron del mercado casi la totalidad de
las empresas financieras locales, sobreviviendo solo las entidades
financieras de origen extranjero. La crisis también afectó duramente a la
clase media paraguaya y activó una crisis económica de la cual el país
todavía no ha salido.
Conjuntamente a los malos resultados en campo económico
también se vieron afectados los alcances obtenidos después el golpe del 1989
en campo político. El enfrentamiento de Wasmosy con su principal promotor
político, el general Lino Oviedo, jefe de las Fuerzas Armadas, que acusó de
querer encabezar un golpe en contra él, le quebró aún más el apoyo del
Partido Colorado y desató una crisis político-judicial de la cual el país
salió solamente en 1999 con la renuncia del presidente Cubas.
En 1996 Wasmosy alejó del ejército al Gral. Oviedo bajo la
acusación de querer encabezar un golpe en su contra, y en 1997, después que
el Gral. Oviedo ganara las elecciones internas presidenciales del Partido
Colorado lo hizo encarcelar y enjuiciar por un tribunal Militar por el mismo
crimen,,el pueblo paraguayo rechazó un intento en abril de 1996 del entonces
Jefe del Ejército, el general Lino Oviedo de expulsar al presidente Wasmosy,
tomando un importante paso para fortalecer la democracia.
La Condena de Oviedo lo inhabilitó para las elecciones
presidenciales del 1998 y en su lugar la candidatura el Ingeniero Civil Raúl
Cubas Grau, su delfín político. Candidato a Vicepresidente fue designado el
Dr. Luis María Argaña, rival político de Oviedo y en aquel entonces aliado
de Wasmosy.
Gobierno de Raúl Cubas
Cubas gracias al apoyo de Oviedo, en aquel entonces muy
popular, le ganó a la oposición liberal-encuentrista con el 56% de los votos
y tres días después de haber asumido el cargo presidencial indultó a Oviedo
librándolo de la cárcel.
Los colorados argañistas y wasmosistas y los partidos de
oposición contestaron fuertemente el hecho y obtuvieron a través de la Corte
Suprema una anulación del indulto que Cubas no acató.
Este hecho provocó un pedido de enjuiciamiento político del
mismo delante del Congreso que por muchos meses, por falta de quórum no
prosperó. En marzo de 1999 la tensa situación política se complicó aún más.
Marzo Paraguayo y Gobierno de Gonzalez
Macchi
El Marzo Paraguayo se origina con el asesinato del entonces
vicepresidente Luis María Argaña por parte de un comando paramilitar, el 23
de marzo de 1999, la oposición inculpó del hecho al Gral. Oviedo., quien
había amenazado en varios discursos previos que su libertad no estaba bajo
discusión alguna y desautorizaba absolutamente al Poder Judicial paraguayo.
Ante la muerte de Argaña, tanto la oposición como los partidarios de Oviedo
se congregaron en la plaza del Congreso La misma se llenó de manifestantes
tanto en contra del gobierno, como a favor mientras el Juicio político en
contra de Cubas retomaba vigor y llevó a la Cámara de Diputados a juzgar a
Cubas al día siguiente.
Dicho asesinato generó una crisis política que conmocionó al
país durante una semana.De este hecho la oposición responsabilizó
inicialmente al presidente de ese momento, Raúl Cubas Grau y también al
hombre fuerte de la política paraguaya de ese entonces, Lino César Oviedo.
El magnicidio de Argaña provocó una serie de manifestaciones de opositores y
adherentes a Oviedo y al gobierno de Cubas, que desembocó en la Masacre del
Marzo Paraguayo en la que murieron siete manifestantes contrarios al
gobierno de ese momento, lo cual produjo la renuncia de Cubas a la
presidencia.
El Marzo Paraguayo significó para gran parte de la ciudadanía
el punto histórico definitivo donde el pueblo paraguayo ya no aceptaría el
retorno a una dictadura y permitió el regreso definitivo de la cultura
cívica a Paraguay, hasta ese momento supeditada a más de medio siglo de la
influencia de gobiernos y actores militares en la vida política y económica
del país. Se dio un breve ambiente de efervecencia cívica y esperanzas en la
construcción de un nuevo país, pero al poco tiempo el gobierno de Luis Ángel
Gonzalez Macchi decepcionaria todas estas espectativas, por el alto índice
de corrupción en su administración.
Un intento fallido de golpe de estado en mayo del 2000 sería
la última acción militar que influiría en la vida política paraguaya.
El gobierno de Gonzalez Macchi no mejoró la economía
paraguaya y se caracterizó por constantes escándalos de corrupción y una
nueva crisis financiera.
Gobierno de Duarte Frutos
En las elecciones nacionales del 2003, es elegido Nicanor
Duarte Frutos, candidato del Partido Colorado paraguayo. El electo
presidente inicialmente llegó a un acuerdo con los partidos opositores para
una renovación de la Corte Suprema de Justicia y la reforma del estado, pero
dicho acuerdo rápidamente fue roto debido a que la estructura del estado no
fue transformada y los hechos de corrupción continuaron de la misma forma en
que se dieron durante el gobierno de Gonzalez Macchi.
A comienzos del año 2006 se da una nueva crisis política,
debido a una controvertida resolución de la Corte Suprema de Justicia, que
habilitaba a Duarte Frutos a ejercer la presidencia del Partido Colorado,
algo expresamente prohibido por el artículo 237 de la Constitución Nacional
Posteriormente Duarte Frutos inicia una campaña para modificar la
constitución con el fin de lograr la reelección, algo calificado por sus
opositores como claros intentos de reinstaurar una dictadura.
La República del Paraguay,
muy centralizada y a menudo con gobiernos dictatoriales, fue
fundamentalmente modificada por la Constitución de 1992, que asegura la
división de poderes. De acuerdo a a este último texto constitucional,
constituye un Estado social de derecho, unitario, indivisible, y
descentralizado, adoptando para su gobierno la democracia representativa,
participativa y pluralista, fundada en el reconocimiento de la dignidad
humana.
El Poder Ejecutivo es
ejercido por el Presidente de la República. Además existe un Vicepresidente
quién, en caso de impedimento o ausencia temporal del Presidente o vacancia
definitiva de dicho cargo, lo sustituye con todas sus atribuciones. El
Presidente y el Vicepresidente son elegidos por votación popular en forma
conjunta, sobre la misma boleta, para un mandato de cinco años, sin
posibilidad de reelección.
El Presidente es el jefe de
estado y de gobierno de Paraguay. Tiene, entre otras atribuciones, la
facultad de nombrar y remover a su voluntad a los Ministros del Poder
Ejecutivo, que son los jefes de la administración de sus respectivas
carteras, en las cuales, bajo la dirección del Presidente de la República
promueven y ejecutan la política relativa a las materias de su competencia.
La reunión de los todos los ministros, por convocatoria del Presidente, se
denomina Consejo de Ministros. El gabinete o consejo de ministros tiene por
finalidad coordinar las tareas ejecutivas, impulsar la política del gobierno
y adoptar decisiones colectivas.
El gobierno de cada
departamento es ejercido por un Gobernador y por una Junta Departamental,
electos por voto directo de los ciudadanos radicados en los respectivos
departamentos, en comicios coincidentes con las elecciones generales, y
duran cinco años en sus funciones. El Gobernador representa al Poder
Ejecutivo en la ejecución de la política nacional. El gobierno de los
Municipios está a cargo de un Intendente y de una Junta Municipal, electos
popularmente.
El Poder Legislativo es
ejercido por el Congreso, compuesto de una Cámara de Senadores (cámara
alta), de 45 miembros, y una Cámara de Diputados (cámara baja), que consta
de 80 diputados. Las elecciones para el Congreso se celebran en listas
cerradas (no se vota por cada candidato a diputado o senador, sino por una
lista presentada por cada partido político) simultáneamente con la elección
presidencial. Los diputados se eligen por departamento, mientras que los
senadores se eligen a escala nacional, ambos por un periodo de cinco años,
pudiendo ser reelectos.
El Poder Judicial está a
cargo de la administración de justicia y es ejercido por la Corte Suprema de
Justicia, y por los demás tribunales y juzgados que establece la ley. La
Corte Suprema es el más alto tribunal del Paraguay. El Senado con el acuerdo
del Presidente designan a sus nueve miembros o Ministros, sobre la base de
ternas presentadas por el Consejo de la Magistratura, previa selección
basada en la idoneidad, con consideración de méritos y aptitudes.
Política
Los principales partidos políticos del Paraguay son los
siguientes:
-
Partido Colorado de
Paraguay o Asociación Nacional Republicana (ANR): Es el partido político
del actual presidente de la República.
-
Partido Encuentro
Nacional (PEN).
-
Partido Independiente de
Paraguay.
-
Partido Liberal Radical
Auténtico (PLRA): es el segundo partido con mayoría en el Congreso del
Paraguay, y el principal partido de oposición al Partido Colorado.
-
Partido Patria Querida
(PPQ).
-
País Solidario (PPS).
-
Partido Unión Nacional de
Ciudadanos Éticos (PUNACE).
Organización
territorial
Paraguay es un Estado
unitario que propende a la descentralización, en la forma que establece la
constitución y las leyes. Para los efectos de la estructuración política y
administrativa del Estado, el territorio nacional se divide en
departamentos, municipios y distritos que, dentro de los límites la
constitución y las leyes, gozan de autonomía política, administrativa y
normativa para la gestión de sus intereses, y de autarquía en la recaudación
e inversión de sus recursos.
Paraguay está organizado en
17 departamentos y una capital, que es el asiento de los poderes del Estado,
constituyendo un municipio, independiente de todo departamento.
-
Alto Paraguay
-
Alto Paraná
-
Amambay
-
Asunción (capital)
-
Boquerón
-
Caaguazú
-
Caazapá
-
Canindeyú
-
Central
-
Concepción
-
Cordillera
-
Guairá
-
Itapúa
-
Misiones
-
Ñeembucú
-
Paraguarí
-
Presidente Hayes
-
San Pedro
Geografía
El territorio paraguayo tiene bellos paisajes. Al este del
Río Paraguay, que divide el país en dos regiones, se observan llanuras
cubiertas de hierba y colinas boscosas. En la región al Oeste del río,
(Gran) Chaco, destacan las llanuras sobre todo bajas, pantanosas cerca del
río y el "parque chaqueño" llamado por los brasileños "cerrado", seco
forestal y espinoso Oeste adicional.
El Paraguay Oriental posee las principales cordilleras,
destacándose las de Caaguazú, Mbaracayú y Amambay. Son serranías bajas, de
relieves suaves, constituidos por rocas graníticas y esquitosas muy antiguas
recubiertas de tierra roja en donde se desarrolla naturalmente una densa
pluvisilva que ha sido gravemente deforestada a lo largo del siglo XX. El
punto más alto es Cerro Pero (Cerro Tres Kandu), con 842 m, ubicado en el IV
Departamento del Guairá. La frontera del sudeste está formada por el Río
Paraná, en el que se encuentra la Represa de Yacyretá, que comparte con
Argentina, y la Represa de Itaipú, que comparte con Brasil. Ésta es
actualmente la central hidroeléctrica más grande del mundo, generando la
electricidad consumida en casi todo el Paraguay. El sector oriental del país
consta a su vez de cuatro subregiones:
-
La de Asunción y área
metropolitana, que comprende la capital, Asunción, y los distritos de
Fernando de la Mora, Lambaré, San Lorenzo, Ñemby, Luque, Mariano Roque
Alonso, Limpio, San Antonio, Villa Elisa y Villa Hayes. Consrtituye la
Gran Asunción o área metropolitana, y tiene características
estrictamente urbanas, con bolsones de población semiurbana en distritos
periféricos.
-
La segunda es la
subregión Norte, que comprende los departamentos de Concepción, San
Pedro y Amambay. En ellos predomina la población rural y las
explotaciones agrícolas forestales.
-
La 3ª, la subregión
Centro Sur, que comprende los departamentos de Cordillera, Guairá,
Caazapá, Misiones, Paraguarí, Central y Ñeembucú. Constituye un área de
antiguo poblamiento, con tendencia a la expulsión de emigrantes hacia el
área metropolitana y zonas del país donde existen programas de
colonización y expansión de la frontera agrícola.
-
La 4ª, la subregión Este,
que comprende los departamentos de Caaguazú, Itapúa, Alto Paraná y
Canindeyú. Constituye un área de alto potencial para la explotación
agrícola, donde se han implementado en las dos últimas décadas programas
de colonización y construcción de presas hidroeléctricas, entre las
cuales destaca la de Itaipú.
Clima
El clima local se extiende de subtropical a templado, con la
precipitación sustancial en las regiones del Este, haciéndose semiárido en
el Oeste lejano.
La temperatura media anual es de 22,5 °C; el promedio en
verano es de 26,1 ºC y en invierno de 20,8 ºC. También de características
tropicales es la amplitud térmica mensual. La diferencia entre el mes más
frío y el más cálido se sitúa en torno a los 10 °C. En el Gran Chaco y otros
puntos de la Región Occidental las temperaturas medias pueden llegar 37,8 ºC
en casilla.
Demografía
Étnica, cultural y socialmente, Paraguay tiene una de las
poblaciones más homogéneas en América Latina. Cierto rastro dejó la cultura
Guaraní original:
-
Conocimientos de las
plantas medicinales.
-
El idioma guaraní que es
entendido por el 90% de la población.
-
La mayoría de la
población está formada por mestizos descendientes de la población
originaria, los guaraníes, y de europeos. La población indígena tiene
dificultades para conservar su identidad.
-
Existe amplia ascendencia
europea, la cual representa una gran parte de la población,
principalmente descendientes de españoles , alemanes, italianos (que han
contribuido a repoblar el país luego de la Guerra Triple Alianza) pero
también existe un gran número de personas de ascendencia alemana, debido
a los menonitas alemanes (mayoría en la parte occidental del
territorio). Existen 17 colonias menonitas, sólo en el chaco paraguayo.
-
Teniendo en cuenta la
alta fecundidad, Paraguay registra una estructura de población
mayoritariamente joven. De cada diez personas, cuatro son menores de 15
años (2.339.000) y la población de 15 a 29 años representa una cuarta
parte de la población total.
-
Según el Censo (CEPAL,
1998), la población de naturaleza indígena era ese año de 29.482
personas, es decir, alrededor de un 0,7% de la población nacional.
-
Existe un bajo porcentaje
de personas con rasgos distinguiblemente amerindios y la inexistencia de
personas con rasgos africanos.
Aproximadamente el 75% de todos los paraguayos habla
castellano. El guaraní y el castellano son idiomas oficiales. Alemanes,
japoneses, coreanos, chinos, sirios, árabes, brasileños y argentinos están
entre aquellos que se han instalado en Paraguay, manteniendo en buen grado
sus lenguas propias.
La población de Paraguay se distribuye desigualmente en todo
el país. La gran mayoría de la gente vive en la región de Oriental, el más
dentro de 160 km de Asunción, la capital y la ciudad más grande. El Chaco o
Región Occidental, que abarca aproximadamente el 60% del territorio, da casa
a menos del 2% de la población. El país es predominantemente Católico, con
Menonitas y otras minorías protestantes. Hay una congregación de Unitarios
Universalistas en Asunción.
Desde 1950 la población paraguaya se ha triplicado (3,7
veces) pasando de 1.300.000, a la fecha del Censo Nacional de Población y
Viviendas en 1992 a 4.152.588 personas, repartidas en forma equilibrada en
las áreas urbana y rural (50,3% y 49,7% respectivamente).
De acuerdo a la Encuesta Integrada de Hogares 1997-8
(EIH97-8) se estima a este último año una población de aproximadamente
5.400.000 habitantes. En los últimos años, ha variado ligeramente la
distribución de la misma por áreas, llegando las urbanas a absorber al 54%
de la población.
Cultura
La población paraguaya actual es el resultado de la mestizaje
de dos tipos étnicos y culturales diferentes: uno americano, otro europeo:
guaraníes y españoles. Esta mestizaje tiene características algo diferentes
a la que se realizó en otras regiones americanas, en algunas de las cuales
ella no llegó a completarse y existen, por un lado, grupos importantes de
descendientes de indígenas que conservan la mayoría de sus rasgos raciales y
culturales originarios y, por otro lado, una población que está compuesta
por descendientes de españoles u otros europeos con sus características
étnicas y culturales propias.
En Paraguay, desde el comienzo de la conquista y colonización
se produjo - principalmente a causa del aislamiento geográfico y la ausencia
de metales preciosos- un intenso mestizaje por el reducido número de hombres
españoles en medio de una población indígena. Esto último los indujo a tomar
como esposas o concubinas a las indias guaraníes y a practicar la poligamia.
Hoy en día la población paraguaya es mestiza prácticamente en su totalidad
Tendríamos que deducir que hay dos culturas nacionales prácticamente todos
los paraguayos pertenecerían a la cultura paraguaya que se expresa en
guaraní y más de la mitad serían biculturales poseyendo dos culturas
nacionales. Sin embargo, se puede afirmar que la única cultura
verdaderamente nacional y paraguaya es la que se expresa en guaraní.
El guaraní de las misiones era lengua de indios de un nuevo
modelo de sociedad que tal vez ninguna otra lengua de origen americana haya
emprendido, la aventura de una adaptación a necesidades culturales traídas
de afuera, sin negarse a sí misma.
Se suele llamar jopara al guaraní paraguayo que tiene
mucha interferencia del castellano.
Los paraguayos también tienen la misma costumbre de los
argentinos y los uruguayos que es la de tomar mate pero en la zonas
guaraníes también toman el tereré que consiste en un mate frío. Las
costumbres paraguayas son amplias. El paraguayo es muy familiar, "la familia
sobre todo". Se acostumbran las reuniones familiares con el conocido
"asadito" donde se disfruta de un día en familia, cuando ellos llevan las
bufandas. Se escucha la polca y la guarania en las casas, músicas
folclóricas acompañadas por las danzas típicas, como por ejemplo la conocida
como la galopera.
Debido a las altas temperaturas, el "tereré" se ha convertido
es la bebida más tradicional en el Paraguay. Nadie sale de casa sin antes
cargar con hielo, agua y por supuesto los conocidos "remedios yuyos", el
termo y la guampa con la yerba mate, hierba ("yerba") originaria del
Paraguay y conocida científicamente como "Ilex paraguariensis".
Éstas son solo algunas constumbres propias del país y que son
también observables en otros países de la región llamada Cono Sur.
La gente del Paraguay tiene fama de auténtica y alegre, y con
costumbres características. Tiene una de las tasas más bajas de turismo de
la región, convirtiendo al país en un paraíso cultural virgen, lleno de
encantos por descubrir.
Algunas personalidades de la cultura paraguaya son Augusto
Roa Bastos, Gabriel Casaccia y Rubén Bareiro Saguier en literatura y José
Asunción Flores en la música. La escritora Josefina Plá de origen español,
adoptó al Paraguay como su país y vivió allí la mayor parte de su vida.
Idioma guaraní
El guaraní no sólo sobrevivió en el Paraguay y algunas
regiones cercanas de los países con que limita, sino que se volvió la lengua
que habla casi toda la población de un país sudamericano moderno. Los que lo
hablan no son indígenas, son mestizos con cultura hispana usando técnicas de
producción, organización social y económica de origen europeo.
Esta situación se debería principalmente a la originaria
constitución de la sociedad (71). Como consecuencia de la superioridad
numérica de hablantes del guaraní y la relación de parentesco que existía
entre españoles e indios, la lengua indígena gozó desde el comienzo de una
amplia aceptación social. Esta lengua era la diaria en la vida paraguaya y
la aceptación social era paralela a la del español, en contraste a lo que
ocurría o ocurre aun en el resto de América donde quien habla la lengua
autóctona sufre discriminación racial.
La razón por la que los días del guaraní no están aun
contados, por la que no ha perdido su fuerza creativa interior, por la que
se ha creado una literatura que interesa a sus hablantes, es clara y
sencilla: el guaraní ha dejado de ser una lengua india para poder ser el
instrumento de expresión de los sentimientos colectivos de un pueblo que
pugna por ser parte de la vida occidental.
El guaraní dejará de hablarse el día que esté agotada su
capacidad de adaptación a los tiempos modernos para seguir interpretando en
el campo semántico las necesidades a que la cultura actual le ha confinado,
las singularidades intransferibles de un pueblo que todavía se siente ligado
a un pasado ancestral, porque se ha constituido -precisamente por haber sido
tradicionalmente la lengua vernácula de todas las clases sociales- en una
suerte de fundamento del patriotismo local.
La aceptación social que siempre tuvo el guaraní sigue hasta
hoy en día, incluso va creciendo últimamente por su uso en educación, medios
de comunicación, y su reciente promulgación como lengua oficial del país.
Sin embargo, siempre hubo y hay hasta ahora quienes -primero desde el poder
colonial y luego desde los gobiernos independientes- pretendieron y hasta
ahora pretenden denigrarlo y desplazarlo, usándolo solamente cuando se
requiere la cooperación del pueblo, por ejemplo, en caso de guerra o en
época de elecciones.
Música
La música paraguaya es muy particular, aunque siendo el único
país de Sudamérica donde la mayoría de los habitantes habla el idioma del
origen nativo, su música es totalmente de origen europeo.
Entre los siglos XVII y XVIII, los Jesuitas notaron que los
Guaraní tenían buen talento musical, y en su misiones los nativos se
interiorizaban en la música europea muy buenos interpretes, aunque nunca
compusieron.
Los instrumentos más populares son el arpa y la guitarra. El
arpa paraguaya tuvo mucha difusión y es conocida en muchos países del mundo.
Sus géneros son la canción paraguaya o purajhei (polca), y la
Guarania, caracterizada por una canción lenta que fue desarrollada
recientemente por José Asunción Flores alrededor de los años 1920 algunos
ejemplos son: "India", "Recuerdos de Ypacaraí", "Mi Dicha Lejana", etc. Las
composiciones preferidas para ser ejecutadas en arpa son los onomatopéyicos
y fuertes "Güyra Campana", "Tren Lechero", entre otros.
Para la danza existen unas vivas polcas y polcas galopadas.
La polca es una danza de parejas, en tanto que las galopas son danzadas por
un grupo de mujeres llamadas galoperas que giran formando un círculo,
balanceándose de una lado a otro un cántaro o un jarrón en sus manos, la
polca galopada más famosa es "La Galopera".
Otra variante es la danza de la botella, donde la principal
bailarina danza hasta con 10 botellas en la cabeza una sobre otra. También
están los Valseados, una versión local de los valses, como por ejemplo “El
Chopí”, “Santa Fe”, “Taguató, Golondrina, etc.
Uno de los más conocidos exponentes de la música paraguaya
fue Luis Alberto del Paraná, quien realizó varias giras por Europa y el
resto del mundo por más de 30 años.
El Conservatorio Nacional de
Música ofrece 27 materias, a los alumnos de diversas especialidades
musicales que van desarrollando a lo largo de 7 y 10 años de estudios,
culminando su carrera según el instrumento elegido como ser: instrumentos
clásicos en general, canto e instrumento popular. Cuenta con varias
agrupaciones orquestales académicas como: La Orquesta Sinfónica Académica
Nacional, Banda Sinfónica Nacional, Orquesta Sinfónica de la Ciudad de
Asunción, Orquesta Folclórica José A. Flores, Camerata Lara Bareiro,
Orquesta de Jazz, Orquesta Sinfónica Infantil y coro de niños, Coro
Polifónico.
Una de las conquistas más
importante es la creación de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), con rubro
diferente, es una agrupación que se desenvuelve dentro de la institución.
Sus integrantes fueron admitidos a través de una audición internacional, con
participación de 270 postulantes de todo el país, concurso donde los alumnos
sobresalientes del Conservatorio Nacional de Música se impusieron con una
mayoría del 70% de los 112 puestos de la orquesta; una de las orquestas más
numerosas de Sudamérica.
El avance logrado en los
últimos 7 años es extraordinario, se podría decir que con la concreción de
este proyecto, gradualmente se va cambiada la historia de la música en el
Paraguay. En el año 2005 se solidifica aún más el Conservatorio Nacional de
Música con la creación de la filial de Itaugua, una nueva dependencia con un
rubro aparte concedido por el Parlamento en el presupuesto general de la
nación, esta nueva dependencia con 200 alumnos se adopta la misma
disciplina, el programa y el sistema de enseñanza. Convergen allí alumnos de
distintos pueblos del país como: San Bernardino, Paraguarí, Pirayú, Itá, San
Lorenzo, Carapeguá, Piribebuy.
Artesanía
Algunas de las ciudades y pueblos del Paraguay se
caracterizan por el tipo de artesanía que producen.
La diversidad de culturas en el Paraguay permite un
desarrollo constante y expansivo de las artesanías. De la tradición indígena
brotan bellos trabajos en fibras naturales, maderas nobles, semillas, plumas
y otros materiales naturales. Tapices, canastas, collares y otros artículos
de excelente terminación.
La Artesanía paraguaya ofrece también delicados textiles
tales como el bordado conocido como aho poí, el encaje llamado ñandutí,
joyería en filigrana de oro y plata, vasos de cuerno tallado, hamacas,
mantas, tallas de madera, objetos de cerámica e infinidad de otros artículos
en los que se destacan la creatividad y la destreza de los artesanos.
Centro de artes visuales y Museo del barro
Es probable que desde comienzos y hasta mediados de este
siglo la recuperación del proceso productivo la población (en el que en
parte incidieron ciertos movimientos inmigratorios de posguerra) hayan
promovido el incremento de aquellas artesanías vinculadas a fines
utilitarios.
Especialmente la cerámica y los tejidos, de uso personal y
doméstico, debieron haber recibido un nuevo impulso no sólo en cantidad sino
también en variedad (nuevos motivos y nuevas técnicas) a partir del
desarrollo de las necesidades dentro de patrones aún tradicionales de
consumo.
El nombre dado a esta colección de arte tiene que ver con la
primera materia de la creación: el barro. Inicialmente congregó obras
realizadas por ceramistas de dos localidades del interior del Paraguay: Itá
y Tobatí. Posteriormente se agregaron diversas manifestaciones del arte
popular, en áreas tan opuestas como tallas religiosas, tejidos, muebles,
encajes, imágenes, orfebrería y máscaras. Este núcleo de piezas fue
incorporado luego al edificio construido especialmente en Isla de Francia de
Asunción, donde ya funcionaba una sala con un acervo de arte conteporáneo
paraguayo, otra de exposiciones temporales y un departamento de
investigaciones.
El Centro de Artes Visuales - Museo del Barro se enriqueció
desde 1988 con nuevas salas: la "Capilla Sixtina" de Ricardo Migliorisi y la
"Próxima Cena" de Carlos Colombino, una sala de cerámica prehispánica de
toda América y dos salas de arte indígena del Paraguay, inaugurados por los
reyes de España. Además de introducir algunos representantes del arte de
países cercanos (Argentina, Uruguay, Brasil, Perú), la sala Josefina Plá
permite realizar exposiciones periódicas de arte popular e urbano.
El Centro alberga también una importante colección de tallas
religiosas de las Misiones Jesuíticas y Franciscanas. Su acervo cuenta con
una amplia representación de arte gráfico latinoamericano y español, con una
colección de 400 grabados de Guadalupe Posada y Manilla (México), una
colección de orfebrería en oro y plata del Paraguay desde el siglo XVIII y
la colección de 1200 dibujos y grabados de Livio Abramo (Brasil).
Las piezas forman parte de la colección de la Fundación
Carlos Colombino Lailla, con las cuales se completa la idea del Museo del
Barro. Colombino explicó que "la idea surgió en la época en que el Museo del
Barro funcionaba sobre la calle Mariscal Estigarribia, donde se había
instalado una vitrina con una colección de oro y plata. El Museo se había
abierto como distintos espectros del arte popular del Paraguay y una de
estas ramas correspondía al arte en metal, en este caso el oro y la plata,
con sus agregados como el cuarzo, el coral y las piedras preciosas.
La nueva situación provoca una nueva demanda: no se buscan
los objetos artesanales para ser usado sino en cuanto se consideran como
piezas de colección o elementos decorativos. Este hecho, como nuevo factor
que incide en la producción de la artesanía popular, presenta riesgos, abre
posibilidades y planea nuevos desafíos.
Poesía
Paraguay ha sido tierra de
numerosos poetas, en especial en lengua guaraní. Se destacan con sus poesías
en esta lengua (en orden cronológico) Natalicio de María Talavera, Narciso
R. Colmán, Juan E. O’Leary, Ignacio A. Pane, Marcelino Pérez Martínez, Julio
Correa, Francisco Martín Barrios, Emiliano R. Fernández, Manuel Ortíz
Guerrero, Félix Fernández, Darío Gomez Serrato, Miguel G. Fariña, Manuel D.
Cardozo, Matías Nuñez González, Deidamio González, Hérib Campos Cervera,
Enrique E. Gayoso, Emilio Bobadilla Cáceres, Mauricio Cardozo Ocampos,
Mariano Celso Pedrozo, Gumersindo Ayala Aquino, Meneleo Sosa Coronel, José
Asunción Acuña, Francisco Cristaldo, Julián Bobadilla, Carlos Miguel
Jiménez, Julián Paredes, Crispiniano Martínez González, Teodoro Salvador
Mongelós, Clementino Ocampos, Cecilio Méndez, Pedro Encina Ramos, Rubén
Darío Céspedes (Tatajyva) y Gabino Ruíz Díaz Torales (Rudi Torga)
Aunque el Paraguay de las
últimas décadas no ha sido suelo propicio para la creación artística en
general, la poesía siempre ha sido el género literario más prolífico de las
letras paraguayas. Si por "poesía actual" entendemos la producida a partir
de la década del 60 (i.e., 1960-presente), entonces el entorno temporal de
lo aquí incluido como "poesía paraguaya actual" abarca casi treinta años de
gobierno dictatorial (dictadura de Stroessner, 1955-1989) y apenas
diecisiete años de transición democrática (1989-presente).
La situación política,
económica y cultural resultante, así como también las censuras y
autocensuras vigentes durante dicha dictadura han afectado
significativamente, tanto en cantidad como en calidad, la producción poética
interna. Los arrestos arbitrarios, la persecución ideológica y la represión
política imperantes llevaron al exilio a casi un millón de paraguayos (un
tercio de la población) y, entre ellos, a muchos escritores y artistas.
La literatura del Paraguay se construyó más con las
aportaciones de los exiliados que con las de los escritores que vivieron en
la patria En efecto, los dos poetas paraguayos de mayor renombre
internacional, Hérib Campos Cervera (1905-1953) y Elvio Romero (1926-2004),
han escrito prácticamente toda su obra en el exilio, ambos en Buenos Aires.
Considerado el poeta más importante de la promoción de 1940, Campos Cervera
es también uno de los tres escritores de dicho grupo (con Josefina Plá y
Augusto Roa Bastos) que mayor influencia han tenido en la literatura
paraguaya contemporánea.
El creacionismo, movimiento poético fundado por el chileno
Vicente Huidobro, cuya doctrina proclama la total autonomía del poema. Según
datos del investigador y crítico Raúl Amaral, en nuestro país la información
sobre esta tendencia literaria está contenida en un artículo publicado por
el escritor paraguayo Federico García (1892-1923) en "El Liberal".
Teatro
Durante la primera mitad del siglo, la historia del teatro
paraguayo no cuenta con muchos nombres que hayan trascendido las fronteras
nacionales, con la posible excepción de Josefina Plá quien, además de ser
autora y co-autora (con Roque Centurión Miranda) de varias obras teatrales,
está entre los críticos que más han estudiado el teatro paraguayo.
Como en otros países de Latinoamérica, razones de orden
histórico-político y económico-social explican parcialmente el hecho de que
el teatro haya sido, y continúe siendo, el género menos fecundo de la
literatura paraguaya. En el caso específico del Paraguay, la inestabilidad
política de las primeras décadas unida a una guerra internacional, la
"Guerra del Chaco" contra Bolivia, 1932-1935, una terrible guerra civil (la
Revolución de 1947) y una de las dos dictaduras más largas que registra la
historia del continente americano hasta la fecha (la del general Alfredo
Stroessner, 1955-1989; la otra es la de Fidel Castro, 1959-año en curso)
tienen un impacto negativo directo tanto en la cantidad como en la calidad
de la producción teatral de este siglo.
Sin embargo, durante las dos décadas que preceden a la Guerra
del Chaco surge un interés teatral antes inexistente y numerosos autores
estrenan dramas y comedias de carácter predominantemente popular, entre
ellos Eusebio A. Lugo (1890-1953), Pedro Juan Caballero (1900-1946), Facundo
Recalde (1896-1969) y José Arturo Alsina (1897-1984), el más célebre del
grupo.
No obstante haber nacido en la Argentina, Alsina vivió en el
Paraguay desde muy niño y su obra dramática es netamente nacional aunque
algunas de sus piezas reflejan influencias del teatro europeo. De enorme
significación cultural para un país bilingüe como el Paraguay es la
producción teatral de Julio Correa, autor de gran mérito e iniciador, en la
década del 30, del teatro en guaraní en obras inspiradas en el contexto
histórico-político de esos años, y en particular en la Guerra del Chaco.
Otros representantes del teatro en guaraní de esa época son Francisco Martín
Barrios, Roque Centurión Miranda y Luis Ruffinelli.
Durante las últimas cuatro décadas, entre los autores de
obras más representadas, tanto dentro como fuera del país, se destacan en
particular: Ernesto Báez, Mario Halley Mora, el más prolífico de este
período y autor de varias piezas en "yopará" (voz guaraní que significa
"mezclado"), en español y guaraní, Alcibíades González Delvalle, tal vez el
dramaturgo más polémico y controversial de los años ochenta; Ovidio Benítez
Pereira, José María Rivarola Matto y Julio César Troche, para mencionar sólo
a los más conocidos actualmente.
La actividad teatral paraguaya cuenta con el apoyo del Ateneo
Paraguayo y de la Escuela Municipal de Arte Escénico de Asunción, fundada
por Centurión Miranda en 1948. Además de los dramaturgos ya mencionados,
entre los nombres que también ocupan un lugar significativo dentro del
teatro paraguayo contemporáneo deben figurar, entre otros: los autores y
críticos José Luis Appleyard, Ramiro Domínguez y Ezequiel González Alsina;
el actor, autor y ensayista Manuel E. B. Argüello; y más recientemente, el
crítico y director Agustín Núñez y la dramaturga y guionista teatral Gloria
Muñoz, quienes llevaran a escena (bajo la dirección de aquél y la adaptación
teatral de ésta), con gran éxito de público (1991), una versión teatral de
Yo el Supremo (1974), la novela más conocida de Augusto Roa Bastos.
Economía
Paraguay tiene una economía
de mercado caracterizada por la amplitud de la economía sumergida. La
economía sumergida destaca tanto en la re-exportación a países vecinos de
bienes de consumo importados como en las actividades de miles de
microempresas y vendedores callejeros urbanos. A causa de la importancia de
la economía sumergida, las medidas económicas exactas son difíciles de
obtener. Un porcentaje grande de la población saca su vida de la actividad
agrícola, tratándose a menudo de actividades de subsistencia.
La economía formal creció un promedio aproximadamente del 3 %
anual entre 1995 y 1997, pero el PIB disminuyó ligeramente en 1998, 1999, y
2000. La renta por cápita se ha estancado en los niveles de 1980. La mayor
parte de observadores atribuyen el pobre desarrollo de la economía de
Paraguay a la incertidumbre política, la corrupción, la carencia de
progresos de reforma estructural, la sustancial deuda (interna y externa), y
las deficientes infraestructuras.
Podemos comentar esto diciendo que en realidad la deuda
externa no es grande. La falta de reformas es un hecho fundamental y se debe
especialmente al hecho de que las grandes empresas públicas (comunicaciones,
electricidad, agua, cemento, refinería y distribución de combustibles) se
mantienen como estructuras prebendarias de soporte político para el Partido
Colorado en el gobierno.
Uno de los más graves problemas de la economía paraguaya es
el contrabando. No obstante los insistentes reclamos de países vecinos, el
contrabando ha llegado a niveles realmente bochornosos para el país. He aquí
un ejemplo: se calcula que de cada cinco automóviles que circulan por las
calles de Paraguay, tres fueron robados en Argentina o Brasil.
Sus ciudades más pobladas son Asunción con 630,000
habitantes, seguida de Ciudad del Este con 350,000 habitantes, San Lorenzo
130,000 habitantes, Lambare 124,000 habitantes, Fernando de la Mora 117,000
habitantes, Encarnación 102,000 habitantes, Luque 107,000 habitantes y Pedro
Juan Caballero 100,000 habitantes.
Enlaces externos
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