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| Evangelio de Valentino |
(Pistis Sophia)
Jesús asciende a los cielos y desciende de ellos para adoctrinar a sus discípulos
I 1. Cuando resucitó de entre los muertos, Jesús pasó once años
hablando con sus discípulos.
2. Y les enseñaba hasta los lugares, no
solamente de los primeros preceptos, y hasta los lugares del primer misterio,
del que está en el interior de los velos, en el interior del primer precepto,
que es él mismo el veinticuatro misterio, sino que también las cosas que se
hallan más allá, en el segundo lugar del segundo misterio, que está antes que
todos los misterios.
3. Y Jesús dijo a sus discípulos: He
venido de ese primer misterio, que es el mismo que el último misterio, que es el
veinticuatro.
4. Mas los discípulos no comprendían
estas cosas, porque ninguno de ellos había penetrado aquel misterio, que, sin
embargo, consideraban como la cumbre del universo y como la cabeza de todo lo
que existe. Y pensaban que era el fin de todos los fines, porque Jesús les había
dicho, con relación a ese misterio, que rodea el primer precepto, y los cinco
moldes, y la gran luz, y los cinco asistentes, e igualmente todo el tesoro de la
luz.
5. Y Jesús no había anunciado todavía a
sus discípulos toda la emanación de todas las regiones del gran invisible, y de
los tres triples poderes, y de los veinticuatro invisibles, y de sus regiones, y
de sus eones, y de sus rangos, todo según la manera como emanan aquellos que son
los mismos que los próbolos del gran invisible, y no les había explicado sus
nacimientos, y sus creaciones, y su vivificación, y sus archones, y sus ángeles,
y sus arcángeles, y sus decanos, y sus satélites, y todas las moradas de sus
esferas.
6. Jesús no había hablado a sus
discípulos de toda la emanación de los próbolos del tesoro de la luz, ni tampoco
de sus salvadores, según el orden de cada uno de ellos y el modo de su
existencia. Ne les había hablado del lugar de los tres amén que están
esparcidos en el espacio.
7. Y nos les había dicho de qué lugar
brotan los cinco árboles, ni los siete amén, que son los mismos que las
siete voces, ni cuál es su región según el modo de la emanación.
8. Y Jesús no había dicho a sus
discípulos cuáles son las regiones de los cinco asistentes, ni dónde están, ni
les había hablado de los cinco círculos, ni del primer precepto, ni en qué sitio
están.
9. Y solamente, hablando con sus
discípulos, había revelado la existencia de esos seres, pero no les había
explicado su emanación y el rango de su región, y ellos ignoraban que había
otras regiones dentro de ese misterio.
l0. Y no había dicho en qué lugar había
salido hasta que había entrado en ese misterio en el momento en que fue emanado,
sino que sólo les había dicho: Yo he salido de este misterio.
11. Y por eso pensaban ellos respecto a
ese misterio que era el fin de todos los fines y la cima del universo. Y Jesús
dijo a sus discípulos: Ese misterio envuelve todas las cosas que os he dicho
desde el día que he venido hasta el de hoy.
12. Y por eso los discípulos no
pensaban que cupiese alguna otra cosa en el interior de ese misterio.
13. Y ocurrió que estando los
discípulos en el Monte Olivete dijeron estas palabras, con gran alegría:
Nosotros somos más felices que ningún hombre, puesto que el Salvador nos
lo ha revelado todo, y habemos toda elevación y toda perfección.
14. Y, mientras hablaban así, Jesús
estaba sentado un poco aparte. Y ocurrió que el día quince de la luna del mes de
têbêth,día en que había plenilunio, el sol, alzándose en su carrera
ordinaria, emitió una luz incomparable.
15. Porque procedía de la luz de las
luces, y vino sobre Jesús, y lo rodeó completamente. Y estaba algo alejado de
sus discípulos y brillaba de un modo sin igual.
16. Y los discípulos no veían a Jesús,
porque los cegaba la luz que lo envolvía.
17. Y sólo veían los haces de luz. Y
éstos no eran iguales entre sí, y la luz no era igual, y se dirigía en varios
sentidos, de abajo arriba, y el resplandor de esta luz alcanzaba de la tierra a
los cielos. Y los discípulos, viendo aquella luz, sintieron gran turbación y
gran espanto.
18. Y ocurrió que un gran resplandor
luminoso llegó sobre Jesús y lo envolvió lentamente. Y Jesús se elevó en el
espacio, y los discípulos lo miraron hasta que subió al cielo, y todos quedaron
silenciosos.
19. Y esto pasó al decimoquinto día del
mes de têbêth.
20. Y cuando Jesús hubo ascendido al
cielo, después de la hora de tercia, todas las fuerzas de los cielos se turbaron
y se agitaron entre sí, y todos los eones y todas las regiones, y sus órdenes, y
la tierra entera, y sus habitantes fueron estremecidos.
21. Y los discípulos y todos los
hombres se amohinaron, y pensaron que era posible que el mundo fuese a ser
destruido.
22. Y todas las fuerzas del cielo no
cejaban en su agitación y se agitaron entre sí desde la hora de tercia de aquel
día hasta la de nona del siguiente. Y los ángeles y arcángeles, y todas las
potencias de las regiones superiores entonaban himnos, y todos oían sus
cánticos, que duraron hasta la hora nona del otro día.
23. Mas los discípulos estaban reunidos
y llenos de terror. Y se espantaban de lo que sucedía, y lloraban, diciendo:
¿Qué ocurrirá? ¿Destruirá el Salvador todas las regiones?
24. Y hablando así vertían lágrimas, y
a la hora de nona del día siguiente, los cielos se abrieron y vieron descender a
Jesús en medio de un inmenso esplendor.
25. Y este esplendor no era igual, sino
que se dividía de muchos modos, y unos brillaban más que otros. Y había tres
especies que brillaban de diferente forma, y la segunda estaba sobre la primera,
y la tercera era superior a las demás. Y la primera era análoga a la que
envolvió a Jesús cuando ascendió al cielo.
26. Y cuando los discípulos vieron tal,
quedaron llenos de espanto. Y Jesús, misericordioso y dulce, les habló y dijo:
Tranquilizaos y no temáis nada.
27. Y oyendo los discípulos estas
palabras, dijeron: Señor, si tú quitas de ti esa luz deslumbrante, podremos
seguir aquí. De otro modo, nuestros ojos cegarán y por esa luz nosotros y el
mundo entero estamos turbados.
28. Y Jesús hizo desaparecer aquella
luz, y los discípulos, tranquilizados, fueron hacia él, y prosternándose
unánimemente, lo adoraron, diciendo: Maestro, ¿adónde has ido? ¿A qué te han
llamado? ¿Y de dónde proceden todas estas perturbaciones?
29. Y Jesús, todo misericordia, les
dijo: Regocijaos, porque, a partir de este momento, yo os hablaré con toda
claridad, desde el principio de la verdad hasta su fin, y sin parábola.
30. No os ocultaré nada respecto a las
cosas que pertenecen a las regiones superiores, y a las regiones de la verdad.
Porque me lo ha autorizado el Inefable, por el primer misterio de los misterios,
para que yo os hable desde el principio hasta la consumación, y desde las cosas
interiores a las exteriores, y viceversa. Escuchad y os diré todas estas cosas.
31. Ocurrió que, estando yo sentado
algo lejos de vosotros en el Monte Olivete, meditaba sobre la misión para la que
he sido enviado, que está cumplida, y sobre el último misterio, que es el mismo
que el veinticuatro misterio, desde las cosas interiores hasta las exteriores, y
en que todavía no me había sido enviado un vestimento. Y estas cosas son en el
segundo puesto del primer misterio.
32. Y sucedió que, cuando yo comprendía
que el fin del misterio para el que he venido estaba cumplido ya, y que el
misterio no me había aún enviado mi veste, reflexionando sobre esto, en el
Huerto de los Olivos, cerca de vosotros, el sol se levantó a los lugares en que
lo ha colocado el primer misterio que lo ha creado, y, según la orden del primer
misterio, mi veste de luz me fue enviada, la cual me había sido dada desde el
principio, y yo me puse en el último misterio, que es el veinticuatro misterio,
a contar desde los que están en el segundo lugar del primer misterio.
33. Y esta veste yo la he puesto en el
último misterio, hasta cumplir el tiempo en que debía empezar a predicar a la
humanidad y a revelar todas las cosas desde el principio de la verdad hasta su
fin, hablando desde lo interior de lo interior hasta lo exterior de lo exterior.
34. Regocijaos, pues, y sentid gozo,
puesto que os ha sido otorgado que os hable desde el principio hasta el fin de
la verdad. Y os he elegido desde el principio por el primer misterio.
35. Regocijaos, porque, al descender en
el mundo, conduzco desde el comienzo doce fuerzas, que he tomado de los doce
salvadores del tesoro de la luz, según el mandato del primer misterio. Y las he
arrojado en el seno de vuestras madres y con las que hoy están en nuestro
cuerpo.
36. Y estas fuerzas me han sido
otorgadas por encima de todo el mundo, porque vosotros debéis salvar al mundo
entero, y para ello es preciso que podáis sufrir las amenazas de los señores del
mundo, y los peligros del mundo, y sus penas, y sus persecuciones.
37. Os he dicho que la fuerza que está
depositada en vosotros la he extraído de los doce salvadores que están en el
tesoro de la luz. Y por eso os he dicho desde el principio que vosotros no sois
de este mundo, ni yo tampoco lo soy.
38. Y los hombres que son del mundo han
tomado las almas de los archones de los eones. Pero la fuerza que está en
vosotros viene de mí y pertenece a las regiones superiores. Yo he conducido a
los doce salvadores del tesoro de la luz, de los que he tomado una parte de mi
fuerza.
39. Y cuando he venido al mundo, he
venido entre los angeles de las esferas, semejante a Gabriel, el ángel de los
eones, y los archones de los eones no me han conocido, sino que creían que era
el ángel Gabriel.
40. Y ocurrió que cuando estuve entre
los jefes de los eones, miré desde arriba el mundo de los hombres, según el
mandato del primer misterio, y hallé a Isabel, madre de Juan el Bautista, antes
que lo hubiese concebido.
41. Y puse en ella la fuerza que había
recibido del pequeño Iâo, el bueno, que está en el centro, para que pudiese
predicar, antes que yo, y preparar mis caminos, y para que bautizase con el agua
de remisión de los pecados.
42. Y en el sitio de un archon
destinado a recibirlos, encontré el alma del profeta Elías en la esfera de los
eones, y recibí su alma, y la llevé a la Virgen, hija de la luz, y ella la dio a
sus herederos, que la llevaron al seno de Isabel.
43. La fuerza de Iâo, aquel que está en
el medio, y el alma de Elías, el profeta, han sido unidas en el cuerpo de Juan
el Bautista.
44. Y porque dudasteis cuando yo os
dije que Juan había declarado ser el Cristo él, vosotros contestasteis que
estaba en la Escritura que, si el Cristo venía, Elías vendría con él, y le
prepararía los caminos.
45. Mas, al hablarme así, yo os
contesté: Elías ha venido, y lo ha preparado todo, como está escrito.
46. Y como vi que no comprendíais que
el alma de Elías estaba en Juan el Bautista, os hablé en parábola.
Jesús promete a sus discípulos instruirlos en todos los misterios
II 1. Y Jesús siguió hablando, y dijo: Y según el mandato del
primer misterio, miré desde arriba el mundo de los hombres y hallé a María, que
es llamada mi madre carnal, y le hablé en figura de Gabriel.
2. Y cuando ella se elevó hacia mí, yo
puse en ella la primera fuerza, que he recibido de Barbelón, es decir, el cuerpo
que viene de las regiones superiores.
3. Y en el sitio del alma puse en ella
la fuerza que he recibido del gran Sabach, el bueno, que está en el hemisferio
de la derecha. Y las doce fuerzas de los doce salvadores del tesoro de la luz
que yo he recibido de los doce diáconos que están en el centro, y la llevé a la
esfera de los archones.
4. Y los decanos de los archones y sus
satélites creyeron que eran las almas de los archones, y las llevaron a los
satélites, y yo las puse en el cuerpo de vuestras madres.
5. Y cuando se cumplió el tiempo, os
parieron, y en vosotros no había nada del alma de los archones.
6. Y cuando Jesús hubo dicho todas
estas cosas a sus discípulos en el Monte Olivete, continuó instruyéndolos.
7. Y dijo: Regocijaos y que la alegría
descienda sobre vuestra alegría.
8. Porque los tiempos se han cumplido,
y yo me vestiré con el ropaje que me ha sido preparado desde el principio, y que
he puesto en el último misterio hasta el tiempo de su perfección.
9. Mas su tiempo no se había cumplido,
y ya no podía hablaros de la verdad desde su principio hasta su fin, como ha de
ser para que el mundo sea salvado por vosotros.
10. Regocijaos, pues, oh dichosos entre
todos los hombres, porque habéis de salvar al mundo.
11. Y cuando Jesús hubo concluido de
hablar así, dijo: He aquí que recibo mi vestidura, y que toda ciencia me es dada
por el primer misterio.
12. Esperad un poco, y yo os revelaré
todo misterio y toda pleroma, y nada os ocultaré a partir de hoy.
13. Mas en la perfección, yo os
instruiré de toda perfección y de todos los misterios que son en sí mismos el
fin de todos los fines y la gnosis de todas las gnosis, que hay en mi vestidura.
14. Y os explicaré todos los misterios,
desde el interior de los interiores hasta el exterior de los exteriores.
15. Escuchad, pues, y oíd todas las
cosas que me han sucedido.
16. Y ocurrió que cuando el sol se
levantó en Oriente, descendió una gran potencia de la luz, y en la que venía mi
investidura, que yo he puesto en el veinticuatro misterio, según os he
explicado.
17. Y encontré el misterio de mi
investidura, escrito en las cinco palabras que pertenecen a las regiones
superiores, y que son: Zama, zama, òza ráchama òzai.
18. Y su explicación es ésta: El
misterio que está fuera del mundo y que es causa de que el mundo haya sido hecho
es toda la agresión y toda la elevación, proyecta todas las emanaciones y está
en todas ellas.
19. Y he venido a nos, para que nos nos
asociemos contigo, nos enteros estamos contigo. Y nos somos uno e idéntico, y tú
eres uno e idéntico.
20. Y éste es el primer misterio hecho
desde el principio, y que es inefable ante la emanación. Y todos nosotros somos
su nombre.
21. Y nosotros, pues, vivimos
enteramente para ti, en el último límite, que es lo mismo que el último misterio
desde lo interior.
22. Y te hemos enviado tu investidura,
que es tuya desde que en el principio la situaste hasta el último límite, y
hasta que su tiempo se cumplió, según disposición del primer misterio.
23. Y habiéndose cumplido el tiempo, te
la daré.
24. Ven a nos, para que seamos en ti,
para que te revistamos del primer misterio y de toda su gloria, según mandato
del que nos ha dado el primer misterio.
25. Porque tú eres nuestro predecesor y
has sido hecho antes que nosotros.
26. Reviste tu investidura y ven a nos,
que necesitamos de ti.
27. Para que revistamos con ella hasta
que el tiempo marcado por el Inefable se haya cumplido.
28. Y el tiempo se ha cumplido ya. Ven,
pues, a nos para que te revistamos hasta que cumplas todo el ministerio de la
perfección del primer misterio determinado por el Inefable.
29. Ven a nos y deja el mundo. Y
recibirás toda tu gloria, que es la gloria del primer misterio.
30. Y, cuando reconocí el misterio de
esas palabras en la investidura que Él me había enviado, me revestí de ella, y
me convertí en una luz inmensa, y volé a las regiones superiores, y llegué a las
puertas del firmamento transformado en claridad incomparable.
Cristo explica a sus discípulos su viaje a través de las distintas esferas
III 1. Y todas las puertas del firmamento se abrieron ante mí.
2. Y subí a la primera esfera, y brillé
con una luz inmensísima, cincuenta y nueve veces mayor que aquella con que
destellé en el firmamento.
3. Y cuando llegué a las puertas de la
primera esfera, todas se abrieron a la vez por sí solas.
4. Y cuando entré en el círculo de las
esferas emanando una luz infinita, todos los archones fueron en turbación viendo
el esplendor que me pertenecía.
5. Y mirando mi ropaje, vieron el
misterio de su nombre, y su turbación aumentó.
6. Y tuvieron gran espanto y dijeron:
¿Qué cambio nos ha producido el señor del firmamento?
7. Y todas sus filas y sus lazos se
rompieron.
8. Y cada uno se detuvo en su fila, y
me adoraron a mí y a mi investidura, y cantaron himnos del interior de los
interiores, con gran temor y desconcierto.
9. Y fui a las puertas de la segunda
esfera, que es el Heimarméné y sus puertas se abrieron por sí mismas.
10. Y entré en el ámbito de Heimarméné,
rodeado de una luz formidable, y no había ningún género de luz que no fuese en
mí.
11. Y la luz era cuarenta y nueve veces
más grande allí que en la primera esfera.
12. Y todos los archones de la segunda
esfera cayeron, en su turbación, unos sobre otros, llenos de espanto ante la luz
que me pertenecía.
13. Y viendo en mi vestidura el
misterio de su nombre, quedaron desconcertados, y se preguntaban: ¿Cómo es que
el Señor nos ha cambiado, sin saberlo nosotros?
14. Y los lazos de sus lazos, y de sus
filas, y de sus cimientos, fueron rotos.
15. Y cada uno se detuvo en su puesto
y, prosternándose ante mí y ante mi veste, me adoraron.
16. Y cantaron un himno desde el
interior de los interiores, y estaban llenos de temor y de turbación.
17. Y, dejando aquel lugar, subiendo
hacia los grandes archones de los eones, llegué a sus velos y a sus puertas,
entre una claridad inmensa, y no había especie de luz que no fuese en mí.
18. Y cuando llegué a los doce eones,
sus puertas se conmovieron, y sus velos se plegaron por sí mismos, y sus puertas
se abrieron a la vez.
19. Y entré entre los eones destellando
un resplandor inmenso, en que ningún género de luz faltaba, y este resplandor
era cuarenta y nueve veces más grande que en el Heimarméné.
20. Y sus ángeles, y sus eones, y sus
arcángeles, y sus archones, y sus dioses, y sus señores, y sus fuerzas, y sus
luminarias, y sus antepasados, y sus triples poderes, vieron que yo era luz
infinita, al que ninguna especie de luz es ajena.
21. Y se desconcertaron, y un gran
pavor los dominó cuando vieron la luz deslumbrante que había en mi.
22. Y su pavor y turbación llegaron
hasta las regiones del Gran Maestro de los cielos, y de los tres grandes triples
poderes.
23. Y por su gran espanto, el Gran
Maestro y los tres grandes triples poderes, corrían de un lado para otro, y no
pudieron cerrar sus regiones, a causa del gran temor que experimentaban.
24. Y reunieron todos sus eones, y
todas sus esferas, y todos sus súbditos, espantados por el gran resplandor que
veían en mí.
25. Porque el mundo no hubiera podido
soportar la luz que había en mí entre los eones, y se hubiera disuelto.
26. Y yo brillaba allí con una luz ocho
mil setecientas veces mayor que la que fue conmigo cuando yo estaba en el mundo
con vosotros.
27. Y cuantos había en el círculo de
los doce eones se aturdieron, viendo la luz que me envolvía, y corrían de un
lado para otro. Y todas sus regiones, y sus cielos, y sus mundos, se
conmovieron, porque no conocían el misterio que se había cumplido.
28. Y Adamas, el gran tirano, y todos
los tiranos que están en los eones comenzaron a combatir contra la luz.
29. Y no pudieron ver lo que combatían,
porque no veían nada más que una luz muy brillante.
30. Y cuando combatían contra la luz,
sucumbieron todos y, cayendo sin fuerza, quedaron sin aliento, como los
habitantes de la tierra al morir.
31. Y yo les arrebaté la tercera parte
de su fuerza, para que no pudieran persistir en sus malos actos, ni los hombres
de la tierra los invocasen en sus misterios revelados por los ángeles pecadores,
y que constituyen la magia.
32. Y así, si los hombres los invocasen
con fines perversos, no podran ejecutar malas acciones.
33. Y troqué los Heimarménés y las
esferas que son sus soberanas. Y las volví durante seis meses a la izquierda y
seis meses a la derecha, ejerciendo sus influencias, según el mandato del primer
precepto y según el mandato del primer misterio.
34. Y Iâo, el guardián de la luz, las
había colocado mirando siempre a la izquierda, y ejerciendo así sus influjos y
sus funciones.
35. Y he aquí que cuando yo llegaba a
sus regiones, fueron rebeldes y se mostraron hostiles a la luz.
36. Y por eso les quité la tercera
parte de su fuerza, para que no pudiesen ejercer sus prácticas malévolas.
37. Y cambié los Heimarménés y las
esferas, poniéndolas a la derecha seis meses para ejercer sus influjos, y seis
meses a la izquierda.
Diálogo de Jesús con la Virgen María
IV 1. Y cuando el Salvador hubo hablado así, dijo: Aquel que tenga
oídos para oír oiga.
2. Y cuando María oyó las frases del
Salvador, miró al espacio durante una hora.
3. Y dijo: Señor, permíteme hablar con
sinceridad.
4. Y Jesús misericordioso contestó a
María: Eres dichosa, María, y yo te instruiré de todos los misterios
concernientes a las regiones superiores.
5. Habla con sinceridad, tú, cuyo
corazón está más enderezado que el de todos tus hermanos hacia el reino de los
cielos.
6. Y María dijo al Salvador: Señor, tú
has dicho: Oiga quien tenga oídos para oír, para que entendamos las palabras que
nos has dicho.
7. Escúchame, Señor: Tú has dicho:
Arrebaté la tercera parte de todos los archones de los eones, y cambié los
Heimarniénés, y las esferas que son sus soberanas, para que, si la raza de los
hombres que están en el mundo las Invocase en los misterios que los ángeles
pecadores les han enseñado para ejercer malos actos en los misterios de su
magia, no pudiesen desde entonces ejercerlos.
8. Puesto que tú les has arrebatado su
fuerza, aquellos que muestran a los hombres las cosas que están en el porvenir
no tendrán, desde ahora, la facultad de adivinar lo venidero, porque tú has
cambiado sus esferas y las has hecho ejercer su influjo seis meses a la derecha
y seis a la izquierda.
9. De tus palabras, Señor, ha hablado
la fuerza que residía en Isaías el profeta, y que dijo en parábolas, al hablar
de Egipto: ¿Dónde están, oh Egipto, tus adivinos y tus intérpretes y tus
evocadores? La fuerza que había en Isaías, el profeta, ha profetizado, antes que
tú vinieses, que tú quitarías su fuerza a los archones de los eones, y que
cambiarías sus Heimarménés y todas sus esferas.
10. Y cuando el profeta dijo: No sabéis
lo que hará el Señor, significaba que ninguno de los archones sabía lo que tú
efectuarías ahora, y lo que dijo Isaías de Egipto debe entenderse también de la
materia sin eficacia.
11. E Isaías hablaba de la fuerza que
hay hoy en tu cuerpo material, y que tú has tomado de Sabaoth, el bueno, que
está en el hemisferio de la derecha.
12. Y por eso, Señor Jesús, nos has
dicho: Quien tenga oídos oiga, porque tú sabes si el corazón de cada uno aspira
ardientemente hacia el reino de los cielos.
13. Y cuando María dejó de hablar, dijo
el Salvador: María, dichosa tú eres entre todas las mujeres de la tierra, porque
tú serás el pleroma de todos los pleromas y el fin de todos los fines.
14. Y oyendo hablar así María a Jesús,
sintió júbilo extremo, y se arrodilló y adoró sus pies.
15. Y dijo: Señor, óyeme, y permite que
te interrogue respecto a las palabras que has dicho acerca de las regiones en
que has estado.
16. Y Jesús contestó a María, y dijo:
Habla con franqueza y no temas, que yo te revelaré cuanto me preguntes.
17. Y ella dijo: Señor, los hombres que
saben los misterios de la magia de los archones de los eones y la magia de los
archones de la Heimarméné y la de los de la esfera, según los ángeles malos les
han enseñado, y los invocan en sus misterios, que son su magia, para impedir las
buenas acciones, ¿podrán ahora cumplir sus designios o no?
18. Y Jesús, contestando a María, dijo:
No los cumplirán como los cumplían desde el principio, cuando yo les quité la
tercera parte de su fuerza. Pero lo harán quienes conocen los misterios de la
magia del tercer eon.
19. Y cuando Jesús dijo estas palabras,
Maria se levantó y dijo: Señor, los adivinos, y los astrólogos, ¿mostrarán desde
ahora a los hombres las cosas futuras?
20. Y Jesús contestó a María: Silos
astrólogos observan las Heimarménés y las esferas cuando estén vueltas a la
izquierda, según su primera emanación, sus palabras se cumplirán y dirán lo que
ha de ocurrir.
21. Pero si se observan las Heimarménés
y las esferas cuando estén vueltas a la derecha, no dirán nada verdadero.
22. Porque sus influencias estarán
trocadas, así como sus cuatro ángulos, y sus tres ángulos, y sus ocho figuras.
23. Porque desde el principio sus
cuatro ángulos, y sus tres ángulos y sus ocho figuras estaban vueltos hacia la
izquierda Pero yo los cambiaré, haciendo que se vuelvan seis meses a la
izquierda y seis a la derecha.
24. Y el que haya encontrado su orden
desde que yo los cambié, disponiendo que seis meses miren a la izquierda y seis
a la derecha; quien los haya observado de esta manera, sabrá exactamente sus
influjos y anunciará cuantas cosas harán.
25. E igual será para los adivinos, si
invocan el nombre de los archones cuando sus influencias, vueltas hacia la
izquierda, se les manifiesten.
26. Y asimismo con todas las cosas
sobre las que interroguen a los decanos.
27. Mas si los adivinos invocan sus
nombres cuando tienen la faz hacia la derecha, no comprenderán nada, pues no
estarán en la prístina posición en que Iâo los ha colocado, y tendrán un gran
desconcierto al no conocer sus tres ángulos, ni sus cuatro ángulos, ni sus ocho
figuras.
Diálogo de Jesús con Felipe
V 1. Y mientras Jesús pronunciaba estas palabras, Felipe estaba
sentado, escribiendo todo lo que Jesús decía.
2. Y al concluir, se adelantó y,
prosternándose, adoró los pies de Jesús, diciendo: Señor y Salvador mío,
permíteme hablar, para que te interrogue sobre lo que nos has dicho acerca de
las regiones en que has estado en virtud de tu misión.
3. Y el Salvador, misericordioso,
contestó a Felipe, y dijo: Tienes permiso. Di lo que quieras.
4. Y Felipe replicó a Jesús: Señor, tú
has cambiado el modo de ser de los archones, y los eones, y de sus Heimarménés,
y esferas, y de todas sus regiones, y los has desconcertado en su camino y
extraviado en su ruta. ¿Has hecho esto para la salvación del mundo, o no?
5. Y Jesús contestó a Felipe y a sus
discípulos: Yo he cambiado su ruta por salvar todas las almas.
6. Porque en verdad os lo digo: De no
haberlos desviado, ellos hubieran perdido muchas almas.
7. Y hubiera pasado mucho tiempo antes
de que los archones de los eones, y los archones de Heimarméné, y de la esfera,
y todas sus regiones, y sus cielos, y sus eones, hubieren sido destruidos.
8. Y las almas hubieran pasado mucho
tiempo fuera de ese lugar, y el número de las almas de justos que fueran puestas
por el misterio en posesión de las regiones superiores y en tesoro de la luz
hubieran dejado de llenarse.
9. Y por eso he desviado su camino,
para que fuesen perturbados, y perdiesen la fuerza que forma la materia de su
mundo, para que los que han de salvarse sean prontamente purificados y llevados
a las regiones superiores, y para que los que no deban salvarse sean destruidos.
10. Y cuando Jesús hubo dicho
estas palabras a sus discípulos, María, la dichosa y de buen lenguaje, se
adelantó, y se prosternó a los pies de Jesús, diciendo: Señor, perdóname si te
hablo, y no te enojes contra mí por lo mucho que te interrogo.
11. Y el Salvador, en su misericordia,
dijo a María: Di lo que quieras y te contestaré con claridad.
12. Y María respondió a Jesús: Señor,
¿cómo se detendrán las almas fuera de ese lugar y cómo serán rápidamente
purificadas?
13. Y el Salvador contestó a María:
María, tú buscas la verdad en todas tus preguntas, que son razonadas, y llevas
la luz a todo con tu celo.
14. Desde ahora no os ocultaré nada,
mas os revelaré todo con esmero y con claridad. Escúchame, María, y vosotros,
discípulos, recoged mi palabra.
Jesús explica a sus discípulos su combate con los seres de las esferas superiores
VI 1. Antes que yo divulgase mi misión a los archones de los
eones, y a los archones de la Heimarméné, y de las esferas, estaban todos ellos
ligados a sus cadenas, y a sus esferas, y a sus sellos, según el orden en que
Iáo, el guardián de la luz, los situó desde el comienzo.
2. Y cada uno estaba en su puesto y
hacía su camino según la forma que le trató Iâo, el guardián de la luz.
3. Y cuando llegó el tiempo de
Melquisedec, el gran heredero de la luz, llegó al medio de todos los archones y
todos los eones, y les quitó la luz pura a todos los eones y archones de la
Heimarméné y de las esferas.
4. Porque les quitó lo que los había
turbado. Y excitó la vigilancia que hay sobre ellos, y les quitó la fuerza que
había en ellos, y las lágrimas de sus ojos, y el sudor de sus cuerpos.
5. Y Melquirededo, el heredero de la
luz, purificó estas fuerzas, para llevar su luz al tesoro de la luz.
6. Y los satélites de los archones
recogieron toda su materia, y los satélites de los archones de las Heimarménés,
y los satélites de todas las esferas que están debajo de los archones la
recibieron para hacer las almas de los hombres, y de los rebaños, y de los
reptiles, y de las bestias, y de los pájaros, y enviarla al mundo de los
hombres.
7. Y las potencias del sol y las
potencias de la luna, cuando miraron al cielo y vieron los sitios de los caminos
de los eones y de las Heimarménés y de las esferas, vieron que la luz les había
sido quitada.
8. Y tomando la luz pura y los residuos
de la materia, la acarrearon a la esfera que hay debajo de los eones, para hacer
las almas de los hombres, y para hacer los reptiles, y las bestias de carga, y
los animales, y los pájaros, siguiendo el círculo de los archones de esta
esfera, y siguiendo las figuras de su conversión, para echarlas en el mundo de
los hombres, y convertirlas en almas de este lugar, según el modo que os he
dicho.
9. Y esto hacían con perseverancia,
antes que su fuerza no fuese disminuida ni debilitada, y quedaran débiles e
impotentes.
10. Y cuando quedaron impotentes y su
fuerza hubo cesado, y quedaron debilitados en su fuerza, y la luz que había en
su región cesó, y su reino fue disuelto, he aquí que una vez que hubieron
conocido por un tiempo estas cosas, Melquisedec, el heredero de la luz, vino de
nuevo para entrar en medio de todos los archones de los eones y de todos los
archones de la Heimarméné y de las esferas, y los conturbó, y los oprimió para
arrancarles su fuerza, y el aliento de su boca y el sudor de sus cuerpos.
11. Y Melquisedec, el heredero de la
luz, los purificó de un modo que efectuó con perseverancia, y llevó su luz al
tesoro de la luz.
12. Y cuando yo vine para ascender al
ministerio a que he sido llamado por· orden del primer misterio, subía en medio
de los doce archones de los eones, revestido de mi investidura.
13. Y yo resplandecía con una luz
inmensa, y no había especie de luz que no estuviera en mí.
14. Y cuando todos los tiranos, el gran
Adamas y los tiranos de los doce eones, se esforzaron en combatir con la luz de
mi investidura, querían tener su posesión para permanecer en sus reinos.
15. Y lo hacían ignorando a quién
combatían. Y cuando combatían con la luz, yo, siguiendo la orden del primer
misterio, troqué sus caminos y las armas de sus eones, y las sendas de sus
Heimarménés, y las vías de su esfera.
16. Y las puse seis meses mirando los
tres ángulos de la izquierda, y los cuatro ángulos y las cosas que están en su
región, y sus ocho figuras, según la forma en que estaban desde el comienzo. Y
cambié su conversión y su dirección.
17. Mas cuando les quité la tercera
parte de sus fuerzas cambié las esferas, a fin de que mirasen un tiempo a la
derecha y otro a la izquierda.
18. Y cambié su curso, y toda su vía, y
aceleré la vía de su curso, para que fuesen purificados rápidamente, y abrevié
su círculo e hice ligera su vía.
19. Y se apresuraron mucho, y fueron
excitados en su vía, y no pudieron, desde entonces, devorar la materia de su
pura luz.
20. Y abrevié su tiempo y su duración,
para que el número de las almas justas que recibiesen los misterios y entrasen
en el tesoro de la luz se cumpliese pronto.
21. Si yo no hubiese abreviado su
tiempo, ni cambiado su curso, ellos no habrían dejado a ningún alma venir al
mundo, por la materia de su residuo, que hubiesen devorado.
22. Y una multitud de almas se habrían
perdido. Y por eso yo he dicho: He abreviado el tiempo pensando en mis elegidos.
23. De otro modo, ningún alma
hubiera podido salvarse. Y he abreviado los tiempos por las almas justas que han
de recibir los misterios, y que son las almas de los elegidos.
24. Y si no hubiese abreviado su
tiempo, ningún alma material habría podido salvarse.
25. Sino que habrían sido consumidas en
el fuego que está en la causa de los archones.
26. Y estas son las cosas sobre las
cuales me has preguntado.
Jesús relata su encuentro con la Sabiduría fiel
VII 1. Y cuando Jesús hubo hablado así a sus discípulos, todos se
prosternaron a la vez, y lo adoraron, diciendo: Nosotros, tus discípulos, hemos
sido elevados sobre todos los hombres, por la grandeza de las cosas que nos
estás diciendo.
2. Y Jesús siguió hablando, y dijo a
sus discípulos: Oíd lo que me ocurrió con los archones de los doce eones, y con
todos sus archones, y sus maestros, y sus dignidades, y sus ángeles, y sus
arcángeles.
3. Cuando vieron la brillante vestidura
que había sobre mí, y cada uno vio el misterio de su nombre en la vestidura
brillante de que yo iba cubierto, todos se prosternaron unánimemente, adorando
mi brillante investidura, y diciendo: El Señor del universo nos ha cambiado.
4. Y cantaron a coro un cántico desde
el interior de los interiores, y todas sus triples potencias, y sus antepasados,
y sus ángeles, y sus fuerzas engendradas de sí mismos, y sus virtudes, y sus
dioses, y todos sus magnates.
5. Y vieron a los guardianes de sus
regiones, al perder parte de su fuerza, caer en una gran debilidad, y tuvieron
gran miedo ellos mismos.
6. Y descubriendo el misterio de su
nombre en mi envoltura, se apresuraron a venir a adorarlo, y no pudieron por la
suma luz que había conmigo.
7. Y alejándose un poco, lo adoraron. Y
adoraron la luz de mí investidura, y todos cantaban un himno del interior de los
interiores.
8. Y sucedió que cuando los guardianes
que hay al lado de los archones vieron todas estas cosas, cayeron en el
abatimiento y se desplomaron fuera de sus regiones.
9. Y quedaron como los habitantes del
mundo cuando son heridos de muerte, y no alentaban, y estaban del mismo modo que
cuando yo les arrebaté su fuerza.
10. Y he aquí que cuando yo me alejaba
de estos eones, cada uno de los que están en los doce eones fueron restituidos a
sus sitios, y cometieron acciones malas, según el modo en que yo los había
dispuesto.
11. Porque pasan seis meses vueltos
hacia la izquierda, cometiendo hechos generosos en sus tres ángulos, y en sus
cuatro ángulos, y en los que están en su región.
12. Y otros seis meses mirando a la
derecha, y hacia sus tres ángulos, y hacia sus cuatro ángulos, y hacia los que
pertenecen a su región.
13. Y éste es el modo como irán
aquellos que están en el Heimarméné y en las esferas.
14. Y ocurrió que subí muy luego a las
regiones superiores, hacia los velos de la trecena región de los eones.
15. Y cuando llegué ante sus velos,
éstos se abrieron delante de mí.
16. Y entré a la trecena región de los
eones, y encontré sola a la Sabiduría fiel, sin que ninguno de los eones
estuviese cerca de ella.
17. Y estaba bajo la decimotercera
región de los eones, y sentados, y lloraba porque no la habían conducido a la
decimotercera región, que es su lugar en las regiones superiores.
18. Y se afligía por los sufrimientos
que le había causado el orgullo de uno de los tres triples poderes. Y cuando yo
os hable de la emanación, os diré el misterio de su creación.
19. Y cuando me vio la Sabiduría fiel,
y contemplé la luz que me rodeaba, y en la que no faltaba ninguna especie de
luz, sufrió una gran turbación.
20. Y mirando la luz de mi vestidura,
vio el misterio de mi nombre trazado sobre mi vestidura, y todo el esplendor de
su misterio como lo había sido desde el principio en las regiones superiores y
en la trece región de los eones.
21. Y dirigió un himno a la luz que
había en las regiones superiores, que ella vio en los velos del tesoro de la
luz.
22. Y cuando Jesús hubo dicho estas
cosas a sus discípulos, María se adelanté, y dijo: Señor, yo te he oído decir
que la divina Sabiduría estaba también en los veinticuatro próbolos, pero no
estaba en su región, porque tú has dicho: Yo la encontré debajo de la
decimotercera región de los eones.
23. Y Jesús, contestando, dijo a sus
discípulos: La fiel Sabiduría estaba en la trecena región de los eones, donde
están todas sus hermanas invisibles, que son, ellas mismas, los veinticuatro
próbolos del gran invisible.
24. Y ocurrió que por orden del primer
misterio, la Sabiduría divina miró a lo alto y vio las alas del tesoro de la
luz.
25. Y deseé ir a aquella región, pero
no pudo llegar. Y dejó de efectuar el misterio de la trecena región de los
eones, y dirigió un himno a la luz de las regiones inferiores, que está en la
luz de las alas del tesoro de la luz.
26. Y cuando ella elevaba su himno a
las regiones superiores, todos los archones que están en las doce regiones de
los eones sintieron odio hacia ella, porque ellos estaban en las regiones
inferiores, y ella se detuvo en sus misterios y quiso elevarse por encima de
ellos.
27. Y por esto se irritaron contra
ellas y la odiaron.
28. Y el gran triple poder orgulloso,
que es la tercera de las triples potencias y que reside en la trecena región de
los eones, aquel que fue insumiso, no dando toda la pureza de la fuerza que
había en él, y no mostrando la luz pura en el tiempo en que los archones dieron
su pureza, quiso ser soberano en toda la trecena región de los eones y en las
que están debajo.
29. Y aconteció que todos los archones
de las doce regiones de los eones se enfurecieron contra la Sabiduría fiel, que
estaba sobre ellos.
30. Y sintieron hacia ella odio sumo, y
el gran triple poder orgulloso de que os he hablado siguió a los archones de las
doce regiones de los eones, y se irritó contra la Sabiduría fiel.
31. Y la odió extremadamente, porque
quería ir a la luz que está sobre él, y proyectó fuera de sí una gran fuerza con
rostro de león, hecha de la materia de que es él.
32. Y proyectó muchas otras emanaciones
materiales, y las proyectó a las regiones inferiores, en medio del caos, para
que tendiesen lazos a la Sabiduría fiel y le quitasen la fuerza que hay en ella.
33. Porque quería ir a la región
superior que hay sobre ellos, y porque dejó de cumplir sus misterios.
34. Y ella continuó llorando, buscando
la luz que había visto.
35. Y los archones que permanecían en
el misterio de que ellos se ocupan, tuvieron odio contra ella, y todos los
guardianes que vigilan las puertas de los eones tuvieron también odio contra
ella.
Asechanzas que tiende el gran triple poder a la Sabiduría fiel
VIII 1. Y ocurrió, según disposición del primer orden, que el gran
triple poder orgulloso, que es uno de los tres poderes, condujo a la Sabiduría a
la decimotercera región de los eones.
2. Y era para que contemplase los
lugares del infierno y viese en aquellos lugares su potencia de luz con rostro
de león.
3. Y quería que fuese allí, para que le
quitasen la luz que había en ella.
4. Y la Sabiduría miró desde arriba, y
vio la fuerza de aquella luz en la región de los infiernos, y no supo que
pertenecía al triple poder orgulloso.
5. Sino que pensó que provenía de la
luz que ella había visto desde el principio en la región superior, y que venía
de las alas del tesoro de la luz.
6. Y pensó dentro de sí: Iré a tomar la
luz que los eones de la luz han creado para mí, a fin de que yo pueda llegar a
la luz de las luces, que está en la altura de las alturas.
7. Y con estos pensamientos salió de su
lugar hacia la trecena región de los eones, y subió hacia los doce eones.
8. Y los archones de los eones la
vieron y se irritaron contra ella, porque quería elevarse a las regiones
superiores.
9. Y al salir de las doce regiones de
los eones, vino a los parajes del caos, y avanzó hacia la fuerza de la luz con
cara de león para devorarla.
10. Y todos los defensores de la
materia la rodearon. Y la gran fuerza de la luz con faz de león devoró la
potencia de la luz en la Sabiduría y purgó su luz, que ella había devorado, y su
materia.
11. Y la arrojaron en el caos, que es
en su mitad de llamas y en su otra mitad de tinieblas.
12. Y había un archon con rostro de
león, y era Ialdabañrt, de quien yo os he hablado muchas veces.
13. Y cuando todo esto sucedió, la
Sabiduría se encontro en una extremada debilidad.
14. Y la fuerza de la luz con rostro de
león comenzó a arrebatar todas las fuerzas de la luz en la Sabiduría, y todas
las fuerzas de la materia del poder orgulloso rodearon a la vez a la Sabiduría y
la atormentaron.
15. Y la Sabiduría fiel, lanzando
grandes gritos, se dirigió a la luz de las luces que vio desde el principio,
implorando su ayuda.
16. Y le suplicó, con estas palabras:
Luz de las luces, a quien he implorado desde el comienzo, escucha ahora, ¡oh
luz!, mis súplicas.
17. Protégeme, luz, porque malos
pensamientos han entrado en mí.
18. Y he mirado, ¡oh luz!, las regiones
del infierno, y he visto la luz en ese lugar, y he venido aquí pensando alcanzar
esa luz.
19. Y he caído en las tinieblas que son
el caos del infierno.
20. Y no he podido volver a mí lugar,
porque he sido atormentada por todos mis enemigos, y la fuerza del rostro de
león me ha arrebatado la luz que había en mí, y yo he implorado tu auxilio, y mi
voz no se ha elevado en las tinieblas.
21. Y he mirado a lo alto, para que la
luz en la que creo me asista.
22. Y cuando he mirado a lo alto, he
visto todos los archones de una multitud de eones.
23. Y mirándome en este estado, se
alegraban de mis gritos. Y yo no les he hecho ningún mal.
24. Mas me odian sin motivos. Y cuando
los próbolos del triple poder han visto que los archones de los eones se
regocijaban de mi mal, han comprendido que los archones de los eones no me
prestarían su socorro.
25. Y los que me afligían injustamente
han tenido confianza y me han arrebatado la luz que yo había recibido de ellos.
26. Mas tú, luz verdadera, sabes que yo
he hecho esas cosas cándidamente, creyendo que la luz de faz de león era tuya.
27. Y el pecado que he cometido es
patente ante ti.
28. No permitas, Señor, que yo
permanezca más tiempo así. Porque yo he creído desde el principio en tu luz.
29. Señor, luz de las fuerzas, no me
dejes más tiempo privada de tu luz, porque por ansia de tu luz he caído en la
aflicción y la vergüenza me ha cubierto.
30. Y por ansia de tu luz he quedado
extraña a mis hermanas invisibles, y a las emanaciones del gran Barbelón.
31. Y esto me ha ocurrido, ¡oh luz!,
porque he deseado penetrar en tu círculo.
32. Y ha venido contra mí la cólera del
orgulloso, aquel que no escuchó tu orden para que expandiese su luz.
33. Porque yo he estado en la
región de los eones y no he practicado su misterio, y todos los guardianes de
las puertas de las regiones de los eones me buscaban, y cuantos comprenden sus
misterios me perseguían.
34. Mas yo he mirado hacia ti,
luz, y he creído en ti.
35. No me dejes en la aflicción de la
oscuridad del caos, mas líbrame de estas tinieblas.
36. Si tú quieres venir a salvarme,
grande es tu misericordia; escúchame en la verdad, y sálvame.
37. Estas son las palabras que dijo la
Sabiduría fiel, y el que tenga oídos para oír que oiga.
Jesús responde a las consultas de María, Marta y Pedro
IX 1. Y María dijo: Señor, mis oídos reciben la luz y yo oigo en
mí fuerza de luz.
2. Oye, pues, lo que tengo que decir
sobre las palabras de la fiel Sabiduría al confesar su pecado.
3. Tu fuerza de luz ha sido profetizada
por boca de David, cuando dijo en su salmo sesenta y ocho: Dios mío, protégeme,
porque las aguas han llegado hasta mi alma.
4. Y dijo luego María: Tal es, Señor,
la explicación de la súplica de la Sabiduría fiel.
(No hay versículo 5)
6. Y siguió hablando, y dijo: La fiel
Sabiduría elevó un himno de este modo:
7. Luz de las luces, yo creo en ti; no
me dejes para siempre en las tinieblas.
8. Ayúdame y protégeme en tus
misterios. Acerca tu oído a mí y sálvame.
9. Que la fuerza de tu luz me preserve
y me lleve hasta los eones elevados.
10. Y líbrame de la fuerza de faz de
león y de todos mis enemigos.
11. Porque yo he creído en ti desde el
comienzo, y tú eres mi salvador y mi tesoro de luz.
12. Mi boca está llena de gloria, para
que cante siempre tus alabanzas y el misterio de tu grandeza.
13. No me dejes en el caos y no me
abandones. Porque mis enemigos me han querido arrebatar toda mi luz.
14. Vuélvete a mí, ¡oh luz!, y líbrame
de estos malvados.
15. Que quienes han querido quitarme mi
fuerza caigan, ¡oh luz!, en las tinieblas.
16. Y cuando dijo estas palabras, Jesús
preguntó a sus discípulos: ¿Comprendéis lo que os digo?
17. Y Pedro se adelantó, y dijo: Señor,
no permitas hablar siempre a esta mujer, porque ocupa nuestro puesto y no nos
deja hablar nunca.
18. Y Jesús dijo a sus discípulos:
Adelántese y hable aquel en quien obre la fuerza de la inteligencia.
19. Porque yo veo, Pedro, tu fuerza en
el conocimiento de las palabras que dijo la fiel Sabiduría.
20. Ven, pues, y da tu explicación
entre tus hermanos.
21. Y Pedro fue, y dijo: Señor, tu
fuerza ha sido profetizada por David en el salmo sesenta y nueve, cuando dijo:
Señor Dios mío, piensa en socorrerme.
22. Y el Salvador dijo: Ésa es la
explicación del himno de la Sabiduría fiel.
23. Dichosos vosotros entre todos los
hombres de la tierra, porque os he revelado estos misterios.
24. Y en verdad os lo digo: Yo os
explicaré los misterios de todas las regiones de mi Padre y de todas las
regiones del primer misterio.
25. Para que lo que aprobéis en la
tierra sea aprobado en el reino de las regiones superiores, y para que lo que
rechacéis en la tierra sea rechazado en el reino de mi Padre, que está en los
cielos.
26. Escuchad, pues, y entended las
palabras que la Sabiduría fiel pronunció.
27. Luz de las fuerzas,
protégeme.
28. Que los que quieren quitarme mi luz
sean hundidos en el caos.
29. Y que sean sumidos en las tinieblas
los que me persiguen diciendo: Seremos más fuertes que ella.
30. Que se regocijen cuantos buscan la
luz y que digan siempre: Yo celebraré el misterio de los que quieren tu
misterio.
31. Protégeme, pues, ¡oh luz!, porque
yo necesito mi luz, que mis enemigos me quieren arrebatar.
32. Tú eres mi salvador, luz; sácame y
libértame de este caos.
33. Y cuando Jesús hubo expuesto así a
sus discípulos el cántico tercero de la Sabiduría fiel, agregó:
34. Que quien comprenda el sentido del
tercer cántico de la fiel Sabiduría se adelante a darnos su explicación.
35. Y Marta se abrazó a sus pies, dando
gritos y llorando, y entregándose al dolor y a la humillación.
36. Y dijo: Señor, ten piedad de mí y
extiende sobre mí tu misericordia, y permite que dé yo la explicación del tercer
himno de la Sabiduría fiel.
37. Y Jesús, dando la mano a Marta,
dijo: Bienaventurado el que se humille, porque él disfrutará misericordia.
38. Dichosa tú eres, Marta: Danos la
explicación del canto de la fiel Sabiduría.
39. Y Marta dijo: Tu fuerza, Señor, ha
sido profetizada en el salmo setenta de David, cuando dijo: Señor, creo en ti.
No permitas que yo sea humillado para siempre.
40. Y éste es, Señor, el sentido del
tercer himno de la fiel Sabiduría.
41. Y cuando Jesús oyó estas frases de
Marta, dijo: Marta, tú has hablado bien.
Interpretación que da Juan a la cuarta plegaria de la Sabiduría fiel
X 1. Y Jesús, continuando su discurso, dijo a sus discípulos: La
Sabiduría.fiel hizo su cuarta plegaria.
2. Y la dijo antes que la fuerza de
rostro de león y las emanaciones materiales que había con ella y que había
enviado el poder orgulloso volviesen a atormentarla.
3. Y dijo así: Luz en la que yo he
creído, oye mi ruego, y que mi voz ascienda hasta tu morada.
4. No vuelva lejos de mí la imagen de
tu luz.
5. Mas dirígela a mí, que estoy en la
aflicción.
6. Arráncame, sálvame de esta
destrucción, porque mi tiempo desaparece y yo me estoy convirtiendo en materia.
7. Mi luz me ha sido quitada y mi
fuerza ha sido destruida.
8. Y he perdido la memoria de mi
misterio, al que he sido consagrada desde elprincipio.
9. Y mi fuerza ha sucumbido en virtud
de mi espanto.
10. Y me he convertido como en
un demonio que habita en la materia, o como en un decano que está sólo en el
aire.
11. Y mis enemigos han dicho: En lugar
de la luz que hay en ella, la llenaremos del caos.
12. Y he devorado el sudor de mi
sustancia y la amargura de las lágrimas de la materia de mis ojos.
13. Para que los que me atormentan no
me arrebaten estas otras cosas.
14. Y todas estas cosas, luz, me han
sucedido por tu disposición, y ha sido tu decisión y tu voluntad que me
sucedieran.
15. Y tu voluntad me ha traído al
infierno y he venido al infierno como la fuerza del caos.
16. Y mi fuerza se ha helado en mí.
17. Señor: Tú eres la luz en la
eternidad y visitas en toda Ocasión a los afligidos.
18. Álzate, luz, busca mi camino y el
alma que hay en mí.
19. Porque se ha cumplido la
orden que tú habías dado para mi aflicción.
20. Y ha llegado el tiempo de que yo
busque mi camino y mi alma; el tiempo que tú has marcado para buscarme.
21. Y en este tiempo, todos los
archones de los eones de la materia temerán tu luz.
22. Y todas las emanaciones de la
decimotercera región de los eones de la materia temerán los misterios de tu luz.
23. Para que los demás se revistan de
la pureza de su luz cuando el Señor busque la fuerza de nuestra alma.
24. Y este misterio es el modelo
ofrecido a la raza que está por crear, y esta raza eleva un himno a las regiones
superiores.
25. Yla luz mira desde lo alto
de su luz y mirará toda la materia, para oír los gemidos de los que están
encadenados.
26. Para romper la fuerza de las almas,
cuya fuerza ha sido sujeta, y para poner su nombre en el alma y su misterio en
la fuerza.
27. Y cuando Jesús hubo hablado así a
sus discípulos, dijo: He aquí la cuarta plegaria de la Sabiduría fiel. Y el que
sepa comprender que comprenda.
28. Y cuando Jesús dijo esto, Juan se
adelantó, y adoró el pecho de Jesús, y dijo: Señor, perdóname y déjame que yo dé
la explicación de la cuarta plegaria que elevó la fiel Sabiduría.
29. Y Jesús dijo a Juan: Yo te autorizo
y te animo a dar la explicación de la cuarta plegaria que elevó la Sabiduría
fiel.
30. Y Juan repuso y dijo: Señor, tu
fuerza ha profetizado lo que dijo la fiel Sabiduría en el salmo ciento uno de
David.
31. Señor: Oye mi plegaria y que mis
clamores lleguen a ti.
32. Y al concluir Juan estas palabras,
dijo Jesús: Es acertado, Juan, y en el reino de la luz te está reservado un
puesto.
Felipe interpreta el sentido de la quinta plegaria que elevó a la Sabiduría fiel
XI 1. Y Jesús, persistiendo en su discurso, dijo a sus discípulos:
2. Las emanaciones del triple poder
orgulloso atormentaron a la Sabiduría fiel en el caos, porque querían quitarle
su luz.
3. Y el tiempo de sacarla del caos no
había llegado aún.
4. Y la orden del primer misterio no
había llegado todavía, y yo no debía aún salvarla del caos.
5. Y cuando las emanaciones materiales
la torturaban, ella clamó.
6. Y dijo su quinta súplica: Luz de mi
salvación, yo te elevo un himno en el lugar de las regiones superiores y, a la
vez, del caos.
7. Porque yo te elevo el himno que te
dirigía en las regiones Superiores.
8. Ven a mí, ¡oh luz! Vuelve el
espíritu, ¡oh luz!, hacia mi súplica.
9. Porque mi fuerza está llena de
tinieblas y mi luz se ha perdido en el caos.
10. Y me he convertido, como en los
archones del caos, que están en las regiones inferiores.
11. Y soy como un cuerpo material, para
el que no hay salvador en las regiones superiores
12. Y me he convertido como en las
materias cuya fuerza ha sido quitada, y que han caído en el caos, y tú no las
has salvado, y han perecido.
13. Y me han sumido en las tinieblas
infernales, en la oscuridad.
14. Allí donde están las materias
inertes y privadas de toda fuerza.
15. Y tú has dado mandato sobre mí y
sobre cuantas cosas has organizado.
16. Y me has alejado tu aliento, y me
has hundido en el abismo.
17. Y por tu mismo mandato sobre las
cosas que has ordenado, mis enemigos están atormentándome.
18. Y me odian, y no me auxilian, y
estoy casi del todo perdida, y mi luz ha disminuido en mí.
19. Y he clamado a la luz, con toda la
luz que hay en mí, y he alzado las manos elevándola, hacia ti.
20. Y ahora, luz, ¿se ha cumplido tu
voluntad en el caso?
21. ¿Se elevarán entre las tinieblas
los liberadores que han de Venir según tu voluntad?
22. ¿Y darán el misterio de tu nombre
en el caos?
23. ¿Dirán tu nombre en el caos que tú
no iluminas?
24. Yo te glorifico, luz, y mi voz te
llegará en las regiones Superiores.
25. Que tu luz venga sobre mí, porque
me han quitado mi luz.
26. Y yo estoy en el sufrimiento por
causa de la luz, desde que mis enemigos me atacan.
27. Y cuando he mirado a lo alto, hacia
la luz, y he mirado el infierno, he caído en el infierno, según la disposición
de la luz, elevándome en el caos.
28. Y tu mandato ha venido sobre mí, y
los temores y turbaciones que tú has fijado me han rodeado, abundantes como las
aguas.
29. Y se han apoderado totalmente de
mí.
30. Y, según tu voluntad, no has dejado
que mi compañera me ayudase y socorriese en esta aflicción.
31. Tal es la quinta plegaria que
formuló la fiel Sabiduría en el caos, cuando estaba atormentada por las
emanaciones materiales del triple poder.
32. Y cuando Jesús hubo hablado así a
sus discípulos, les dijo: Que oiga quien tenga oídos para oír.
33. Y quien tenga en sí el hálito
brillante, que se adelante y dé la explicación del quinto ruego de la Sabiduría
fiel.
34. Y se levantó Felipe cuando hubo
hablado Jesús.
35. Y dejó en el suelo un libro que
tenía entre las manos, y en ese libro escribía las palabras de Jesús, y todas
las cosas que había hecho.
36. Y Felipe, adelantándose dijo a
Jesús: Señor: yo soy aquel a quien has confiado el cuidado del mundo.
37. Para que escriba cuantas cosas
nosotros decimos y hacemos.
38. Y no me has permitido exponer la
explicación del misterio de las súplicas de la Sabiduría fiel.
39. Y mi espíritu se ha agitado
fuertemente en mí, para que yo diese la explicación de ese misterio.
40. Y me he adelantado, porque soy el
que escribo todas las cosas.
41. Y Jesús, oyendo a Felipe, fe dijo:
Escucha, Felipe, que yo te hablo, porque es a ti, y a Tomás, y a Mateo, a
quienes el primer misterio ha ordenado escribir todas las cosas que yo diga y
haga y cuantas cosas veáis.
42. Aún no ha terminado el número de
palabras que tú debes transcribir por escrito.
43. Y cuando termines, tú tendrás
holgura para decir lo que quieras.
44. Mas ahora, vosotros tres, escribid
las cosas que yo diga y que yo haga, y que yo vea, para que dé testimonio de
todo en el reino de los cielos.
45. Y cuando Jesús concluyó estas
palabras, dijo a sus discípulos: Quien tenga oídos para oír que oiga.
46. Y Marta se levantó de entre los
discípulos y se puso junto a Felipe.
47. Y dijo: Señor, mi oído ha entendido
la voz de la luz, y estoy presta a oír, según la fuerza de mi entendimiento, la
palabra que tú has dicho.
48. Mas, Señor, déjame que te hable con
claridad.
49. Porque tú has dicho: Que oiga quien
tenga oídos para oír.
50. Y has dicho también a Felipe: A ti,
y a Tomás, y a Mateo, se os ha encargado por el primer misterio de escribir
todas las cosas del reino de la luz, para que deis testimonio de ellas.
51. Oye, pues, la explicación de la
palabra que tu fuerza de luz hizo profetizar a Moisés cuando dijo: De toda cosa
se hará constancia por medio de dos o tres testigos.
52. Y estos tres testigos son Felipe,
Tomás y Mateo.
53. Y cuando Jesús oyó esto, dijo: Ésa
es, María, la explicación
54. Adelántate, pues, Felipe, y danos
la explicación de la quinta súplica de la Sabiduría fiel.
55. Y luego siéntate hasta el fin de la
misión que se te ha encomendado, que es la de escribir todas las cosas del reino
de la luz.
56. Y tú continuarás diciendo lo que tu
espíritu comprenda.
57. Mas ahora, explica el
misterio de la quinta plegaria de la fiel Sabiduría.
58. Y Felipe respondió a Jesús, y dijo:
Escucha, Señor, la explicación que yo doy de la quinta plegaria de la fiel
Sabiduría.
59. Tu fuerza ha profetizado
sobre ella, diciendo en el salmo ochenta y siete de David: Señor, Dios de mi
salvación, yo clamo hacia ti de noche y día.
60. Que mí palabra llegue hasta ti y
presta oído a mi súplica.
61. Y Jesús, oyendo estas palabras,
dijo: Ven y siéntate, querido Felipe, y escribe cuantas cosas yo haga, y cuantas
palabras yo diga, y cuantas cosas veas.
62. Y Felipe se sentó y escribió.
Andrés y María interpretan palabras de la Sabiduría fiel y de Jesús
XII 1. Y Jesús continuó hablando a sus discípulos.
2. Y les dijo: La fiel Sabiduría volvió
a elevar clamores hacia la luz.
3. Y ésta le remitió el pecado
que había cometido.
4. Y dejando su sitio, entró en las
tinieblas.
5. Y la Sabiduría fiel elevó su
sexta impetración de esta manera:
6. Yo te alabo, luz, en las tinieblas
de los infiernos.
7. Escucha mi súplica y que tu luz
atienda el clamor de mis plegarias.
8. Porque yo no iría ante ti, y
tú me abandonarías, si tú no existieras, oh luz, mi liberadora, a causa de la
luz de tu nombre.
9. Yo he creído en ti, luz, y tú eres
mi fuerza.
10.. Y he sido fiel a tu misterio, y mi
fuerza ha creído en la luz que está en lo alto, y ha creído en ella hasta cuando
estaba sumida en el caos del infierno.
11. Y toda la fuerza que hay en mí ha
creído en la luz, aun cuando estaba sumida en las tinieblas del infierno.
12. Y ellas ceerán también cuando
lleguen a las regiones superiores, porque Él nos verá y nos rescatará. Y el
misterio de su salvación es grande.
13. Y Él preservará todas las fuerzas
contra el caos, en virtud de mi falta, cuando, dejando mi sitio, yo he venido al
caos.
14. Y quien pueda entender que
entienda.
15. Y cuando Jesús acabó estas
palabras, dijo a sus discípulos: ¿Comprendéis lo que os he dicho?
16. Y Andrés se adelantó,
diciendo: Señor, la fuerza de tu luz profetizó por boca de David, en su ciento
veintinueve salmo, al decir: Y he clamado, Señor, desde el fondo del abismo...
Escucha mi voz. Que Sirad ponga su confianza en el Señor.
17. Y dijo Jesús: Está bien, Andrés;
bienaventurado seas. Que ésa es la explicación de la plegaria de la Sabiduría.
18. En verdad, en verdad, os digo, que
yo os haré conocer todos los misterios de la luz.
19. Y toda gnosis, desde el
interior de los interiores hasta el exterior de los exteriores.
20. Y desde el Inefable hasta
las tinieblas de las tinieblas.
21. Y desde la luz de las luces.
Y desde los dioses hasta los demonios.
22. Y desde todos los señores hasta
todos los decanos. Y desde todas las revoluciones hasta todas las
emanaciones.
23. Y desde la creación de los hombres
hasta la de las bestias, y los animales, y los reptiles.
24. Y así se os llamará perfectos y
completos en todas las cosas.
25. En verdad, en verdad, os digo:
cuando yo sea en el reino de mi Padre, vosotros estaréis conmigo.
26. Y cuando el número del perfecto se
cumpla, para que la mezcla sea destruida, yo ordenaré que os conduzca a
todos los dioses que no han dado aún la fuerza de su luz.
27. Y ordenaré al fuego de la Sabiduría
que respete a los perfectos y consuma a los tiranos hasta que hayan dado la
última pureza de su luz.
28. Ycuando Jesús habló así,
dijo a sus discípulos: ¿Comprendéis lo que os digo?
29. Y María dijo: He aquí, Señor, el
sentido de las palabras que tú has dicho. Tú has dicho que en la destrucción de
la nada tú estarás sentado sobre la fuerza de la luz.
30. Y que nosotros, tus discípulos,
estaremos sentados a tu diestra.
31. Y que juzgaremos a los tiranos que
no hayan dado aún la pureza de su luz.
32. Y del fuego que has dicho que debe
consumirlos hasta que hayan dado la última luz que hay en ellos, tu fuerza de
luz ha profetizado en el salmo veinticuatro, en que dice David:
33. Dios se sentará en la asamblea de
los dioses para juzgar a los dioses.
34. Y Jesús dijo: Está bien, María.
Interpretación de Tomás
XIII 1. Y continuó hablando y dijo a sus discípulos: Y sucedió que
cuando la fiel Sabiduría hubo dicho la sexta súplica de la remisión, se volvió a
las regiones inferiores.
2. Para ver si sus pecados se le habían
remitido, y para ver si iba a ser conducida al caos, ya que la orden del primer
misterio para remitirle su pecado no se había dado aún para sacarla del caos.
3. Y se volvió a las regiones
superiores, a fin de ver si su súplica se había entendido.
4. Y vio a los doce archones de los
doce eones burlándose y regocijándose, porque no se la habia escuchado.
5. Y cuando vio cómo se burlaban, se
afligió extremadamente y elevó su séptima súplica.
6. Luz, yo he elevado de nuevo mi
fuerza hacia ti.
7. Y te suplico que no me dejes caer en
la ignominia, ni que los doce archones de los eones que me odian se congratulen
de mi desgracia.
8. Porque quienquiera que te sea fiel
no será entregado a la ignominia.
9. Y los que me han quitado mi fuerza
no seguirán siendo sus poseedores.
10. Mas les será arrebatada y ellos
permanecerán en las tinieblas.
11. Luz, muéstrame tus caminos,
y yo me salvaré siguiéndolos.
12. Y muéstrame aquellos sitios a que
debo dirigirme para libertarme del caos.
13. Y muéstrame la senda en tu luz y
haz que yo sepa, ¡oh luz!, que tú eres mi salvador.
14. Y lo creerá en ti en todo tiempo.
15. Vuelve a mí tu atención para
salvarme, ¡oh luz!, porque tu misericordia se extiende hasta la eternidad.
16. No me imputes, ¡oh luz santa y
recta!, el pecado que me ha hecho cometer mi ignorancia.
17. Sino sálvame por tu gran misterio y
que mis pecados me sean remitidos por tu gran bondad.
18. Porque ella me devolverá a la
senda, para que yo sea perdonada de mi falta.
19. Y quitará a mis enemigos mi fuerza,
que ha sido rota por las emanaciones materiales del triple poder.
20. Porque todas las ciencias de la luz
son para la salvación, y los misterios son para los que buscan las regiones de
sus posesiones, en virtud del misterio de tu nombre, ¡oh luz!
21. Y mi falta es grande, mas
perdónamela.
22. Y dará a cuantos creen en la luz el
misterio que quiera.
23. Y su alma estará en las regiones de
la luz y su fuerza será la adquisición del tesoro de la luz.
24. Porque la luz es quien da la fuerza
a quienes le son fieles.
25. Y el nombre de su misterio está en
quienes creen en Él.
26. Y Él les mostrará el lugar de las
posesiones que están en el tesoro de la luz.
27. Y yo he sido siempre fiel a la luz
que librará mis pies de las cadenas de las tinieblas.
28. Vuelve tu atención a nos, ¡oh luz!,
y sálvame.
29. Porque mis enemigos han arrebatado
mi nombre en el caos y me han causado grandes aflicciones.
30. Líbrame de estas tinieblas y pon tu
mirada en el dolor de mis aflicciones.
31. Perdóname mis errores. Piensa en
los doce archones que me acusan y están celosos de mí.
32. Vela sobre mi fuerza y protégeme y
no me hagas quedar en estas tinieblas en que te he sido fiel.
33. Porque mis enemigos me han como
privado de razón, viendo la fidelidad que tengo por ti.
34. Y ahora, ¡oh luz!, conserva mi
fuerza en las penas que me afligen y protégeme contra mis enemigos.
35. Y habiendo así hablado Jesús a sus
discípulos, Tomás se adelantó.
36. Y dijo: Señor, mi espíritu se anima
y yo me regocijo grandemente, porque nos has revelado estas palabras.
37. Y yo no me he adelantado hasta
ahora a mis hermanos para no incomodarlos.
38. Porque los veía reunidos para dar
la explicación de los misterios de la Sabiduría fiel.
39. Y he aquí, Señor, que respecto a la
séptima plegaria de la Sabiduría fiel, tu fuerza de luz ha profetizado, con la
voz de David, en su salmo Veinticuatro.
40. Diciendo: Señor: yo he alzado mi
voz hacia ti. Señor: yo tengo puesto mi corazón en ti.
41. Y cuando Jesús oyó las palabras de
Tomás, le dijo: Bien has hablado, Tomás, y ésa es la explicación del séptimo
himno de la fiel Sabiduría.
42. En verdad, en verdad, os digo que
todas las criaturas os mirarán en la tierra como bienaventurados.
43. Porque os he revelado estas cosas y
os he infundido mi soplo y os he dado la inteligencia espiritual de lo
que os digo.
44. Y os he de llenar de toda luz y de
toda la fuerza de mi soplo,
45. Para que comprendáis desde ahora
todo lo que se os diga y todo cuanto veáis.
46. Esperad un poco, y os hablaré de lo
concerniente a las regiones superiores desde el exterior hasta el interior, y
desde el interior hasta el exterior.
La Sabiduría fiel impetra por octava vez el auxilio de la luz
XIV 1. Y Jesús prosiguió su discurso a sus discípulos.
2. Y dijo: Cuando la Sabiduría fiel
hubo dicho su séptima plegaria en el caos, y sin que aún me hubiese llegado
orden del primer misterio para libertarla, elevándola sobre el caos, por mi
propio impulso, y en virtud de mi misericordia, sin esperar la orden, la conduje
a un lugar despejado sobre el caos.
3. Y sus enemigos cesaron
momentáneamente de atormentarla, creyendo que iba a ser definitivamente arrojada
en el caos.
4. Y la fiel Sabiduría ignoraba que yo
la asistía y me desconocía del todo.
5. Y persistía en celebrar el tesoro de
la luz, que había visto antes y al que seguía fiel.
6. Y pensaba que era él el que la asistió,
y como era fiel a la luz, creía que su súplica se escucharía y sería llevada del
caos.
7. Mas no se había aún cumplido la
disposición del primer misterio a fin de que su ruego fuese escuchado.
8. Escuchad, pues, y yo os diré cuántas
cosas sucedieron a la fiel Sabiduría.
9. Ocurrió que, cuando yo la llevé a un
lugar más desahogado del caos, las emanaciones del triple poder dejaron de
atormentarla creyendo que yo la iba a llevar completamente al caos.
10.. Ycuando supieron que la Sabiduría
fiel no era conducida al caos, volvieron a torturarla sumamente.
11. Y por eso ella elevó su octava
súplica.
12. Y dijo de este modo: Yo he puesto,
¡oh luz!, mi corazón en ti; no me dejes en el caos. Escúchame y líbrame en tu
pensamiento.
13. Vuelve mi espíritu hacia mí y
líbrame; sé mi salvador, ¡oh luz!, y líbrame.
14. Llévame a tu luz, porque tú
eres mi salvador y tú me conducirás hacia ti.
15. Y por el misterio de tu nombre,
indícame tu camino y dame tu misterio.
16. Y librame de la fuerza de
rostro de león y de mis enemigos, que me han tendido asechanzas.
17. Porque tú eres mi salvador y yo
entregaré la pureza de mi luz en tus manos.
18. Libértame, ¡oh luz!, en tu
conocimiento.
19. Y tú te irritarás contra aquellos
que vigilan contra mi, para que no se apoderen de mí totalmente.
20. Porque yo he creído en la luz, y yo
te adorará y cantará tus alabanzas, para que tengas piedad de mí y vuelvas tu
corazón a la pena en que me encuentro.
21. Y tú me librarás y me restituirás
mi fuerza fuera del caos.
22. Y no me abandonarás a la fuerza con
rostro de león, mas me conducirás a la región en que la aflicción no existe.
23. Y cuando Jesús habló así a sus
discípulos, continué.
24. Y dijo: Cuando la fuerza de faz de
león supo que la Sabiduría fiel no había sido arrojada en el caos, vino con
todas las otras emanaciones materiales del triple poder.
25. Y otra vez atormentaron a la fiel
Sabiduría. Y cuando la torturaban, ella prosiguió impetrando.
26. Y dijo: Ten piedad de mí, luz,
porque ellos me atormentan aún.
27. Y cuanto hay en mí, y mi fuerza y
mi espíritu son turbados, según tu orden, ¡oh luz!
28. Y mi fuerza ha sufrido grandes
perjuicios, mientras yo estaba sujeta a tormentos.
29. Y el número de mi tiempo está en el
caos.
30. Y mi luz se ha eclipsado, porque mi
fuerza me ha sido arrebatada.
31. Y cuantas fuerzas había en mí han
sido destruidas.
32. Y soy impotente ante todos los
archones de los eones que me odian y ante las veinticuatro emanaciones en cuyas
regiones yo estaba.
33. Y mi hermano ha temido seguirme, en
vista de las persecuciones en que me ha visto sumida.
34. Y todos los archones de las
regiones superiores me han mirado como la materia en que no hay ninguna luz.
35. Y me he convertido como en una
fuerza material que ha caído lejos de los archones.
36. Y cuantos están en los eones han
dicho: Ella es como el caos.
37. Y todas las fuerzas que no tienen
misericordia han venido sobre mí, para qiutarme toda mi luz.
38. Pero yo he creído en ti, luz, y he
dicho: Tú eres mi salvador, y mi suerte, que tú has marcado, está en tu mano.
39. Líbrame, pues, de los enemigos que
me acusan y me persiguen.
40. Extiende tu luz sobre mí,
porque yo no soy nada en tu presencia, y consérvame en tu misericordia.
41. Y no consientas que caiga sobre mí
la ignominia.
42. Porque es a ti, oh luz, a quien yo
glorifico en mis himnos.
43. Que el caos envuelva a mis
perseguidores y que sean sumergidos en las sombras infernales.
44. Cierra la puerta a quienes quieren
devorarme.
45. Y dicen: arranquémosle la luz que
hay en ella.
46. Porque yo no les he hecho ningún
mal.
Novena plegaria de la Sabiduría fiel
XV 1. Y Mateo, cuando Jesús hubo hablado así, se adelantó.
2. Y dijo: Señor, tu luz me ha
instruido para que yo explique la octava plegaria de la Sabiduría fiel.
3. Porque tu fuerza ha profetizado en
el salmo treinta de David, diciendo: En ti he puesto, Señor, mi corazón.
4. No permitas que se me humille
eternamente.
5. Y oyendo estas palabras, dijo Jesús:
En verdad te digo, Mateo, que cuando el número perfecto sea cumplido, y cuando
el universo sea destruido, yo estaré sentado en el tesoro de la luz.
6. Y vosotros estaréis sentados sobre
las doce fuerzas de la luz, hasta que sean restablecidos los rangos de los doce
salvadores en las regiones de cada uno de ellos.
7. Y continuó hablando y dijo:
¿Comprendéis lo que os he dicho?
8. Y María se adelantó y dijo: Señor,
tú siempre nos has hablado en parábolas.
9. Y nos has dicho en ellas: Yo
estableceré con vosotros un reino como el que mi Padre ha establecido conmigo.
10. Y comeréis y beberéis en mi mesa y
en mi reino.
11. Y estaréis sentados en los doce
tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.
12. Y Jesús contestó: Está bien, María.
13. Y continuó y dijo a sus discípulos:
Y las emanaciones del triple poder continuaron atormentando, en el caos, a la
Sabiduría fiel.
14. Y ella pronunció su novena súplica
y dijo: ¡Oh luz, confunde a los que me arrebatan mi fuerza y devuélveme la que
me han quitado!
15. Ven y sálvame. Porque
grandes tinieblas me envuelven y me afligen.
16. Di a mi fuerza: yo te libertaré.
17. Y que cuantos quieren arrebatarme
mi luz sean privados de su fuerza y vuelvan al caos.
18. Que sean reducidos a la impotencia
los que quieren quitarme mi luz.
19. Que su fuerza sea como el polvo y
que tu ángel, Ieû, los hiera.
20. Y si quieren ascender a lo alto,
que las tinieblas los rodeen.
21. Y que sean arrojados en el caos, y
que Ieû, tu ángel, los persiga para herirlos en las tinieblas del infierno.
22. Porque me han tendido
asechanzas y lo mismo la fuerza con faz de león.
23. Y sin que yo los haya dañado, me
atormentan y me quieren arrancar mi fuerza toda.
24. Arranca, ¡oh luz!, la pureza
a la fuerza de faz de león, sin que ella lo sepa.
25. Y confunde el proyecto que ha
maquinado el triple poder, para arrebatar mi fuerza, y arrebátale la suya.
26. Y mi fuerza se regocijará en la luz
y será alegre, porque tú la habrás salvado.
27. Y todas las partes de mi fuerza
dirán: no hay más salvador que tú.
28. Porque me has librado de la
fuerza con rostro de león que me arrebataba mi fuerza.
29. Y me salvarás de todos los que me
quitan mi fuerza y mi luz.
30. Porque se han levantado contra ti,
profiriendo mentiras, y diciendo que yo conocía el misterio de la luz de la
región superior.
31. Y me apremiaban, exclamando: Dinos
los misterios de la luz de la región superior.
32. Mas yo ignoraba esos misterios y me
han infligido grandes males.
33. Porque yo he sido fiel a la
luz de la región superior.
34. Y me he sentado en las tinieblas,
con el alma sumida en el duelo.
35. Sálvame, ¡oh luz, a la que elevo
mis himnos!
36. Porque yo sé que tú me salvarás,
pues que yo hacía tu voluntad cuando estaba en la región de los eones.
37. Y yo cumplía tu voluntad como las
potencias invisibles que están en mis regiones y yo lloraba, buscando con celo
tu luz.
38. Y ahora mis enemigos me
rodean, y se alegran de mis males, y me infligen sin piedad grandes aflicciones.
39. Y rechinan los dientes contra mí y
me quieren arrebatar toda mi luz.
40. ¿Hasta cuándo, luz,
permitirás que sigan afligiéndome?
41. Libra mi fuerza de sus malos
propósitos y presérvame de la fuerza con rostro de león. Porque yo estoy sola en
estas regiones.
42. Y en medio de cuantos se han
juntado contra mí, yo te glorifico, ¡oh luz!
43. Y clamaré siempre a ti, en medio de
todos los que me afligen.
44. Que no se regocijen más
sobre mí, atormentándome y quitándome mi fuerza.
45. Tú conoces su astucia, ¡oh luz! No
permitas que tu ayuda se aleje de mi.
46. Apresúrate, ¡oh luz! Júzgame en tu
bondad y véngame.
47. ¡Oh luz de las luces! Que mis
enemigos no me arrebaten mi luz.
48. Y que no digan entre sí: Nuestra
fuerza se ha reforzado con su luz.
49. Y que no digan: Hemos devorado su
fuerza.
50. Sino que las tinieblas los rodeen y
hagan impotentes a aquellos que me quieren robar mi luz.
51. Y que aquellos que dicen: Nosotros
hemos robado su fuerza y su luz, sean hundidos en el caos y en las tinieblas.
52. Sálvame, para que yo sea en gozo.
53. Porque yo aspiro a la
trecena región de los eones, que es la región de la justicia.
54. Y para que yo diga a toda hora: La
luz de Ieû, tu ángel, irá aumentando de brillo.
55. Y mi lengua cantará eternamente tus
alabanzas en la decimotercera región de los eones.
Jacobo explica el significado de la novena plegaria de la Sabiduría fiel, y María interpreta las palabras de Cristo
XVI 1. Y cuando Jesús hubo dicho estas palabras a sus discípulos,
dijo: Que aquel que entre vosotros haya comprendido nos dé la explicación.
2. Y Jacobo se adelantó y abrazó el
pecho de Jesús.
3. Y dijo: Señor: tu soplo me ha
infundido inteligencia y estoy presto a explicar lo que nos has dicho.
4. Porque es respecto a esto lo que
profetizó tu fuerza, mediante la voz de David, en su salmo treinta y cuatro.
5. Diciendo: Juzga, Señor, a
aquellos que me agravian, combate a aquellos que me combaten.
6. Y cuando Jacobo hubo hablado así,
dijo Jesús: Tú has hablado bien, Jacobo.
7. Porque ésa es la explicación de la
novena súplica de la fiel Sabiduría.
8. Y en verdad, en verdad os digo, que
vosotros entraréis conmigo en el reino de los cielos antes que todos los
invisibles y todos los dioses y todos los archones que están con el eón trece y
con el eón doce.
9. Y no solamente vosotros, sino todo
el que haya practicado mis misterios.
10. Y cuando el Salvador hubo hablado
así, dijo: ¿Comprendéis lo que acabo de decir?
11. Y dijo María: Señor, es lo que nos
has dicho otras veces.
12. Que los últimos serán los primeros
y que los primeros serán los últimos.
13. Porque los creados antes que
nosotros son los invisibles, pues que existieron antes que el género humano.
14. Y los dioses, y los archones, y los
hombres que reciban tus misterios entrarán los primeros en el reino de los
cielos.
15. Y dijo Jesús: Así es, María.
El primer ministro envía a Jesús para socorrer a la Sabiduría fiel
XVII 1. Y Jesús prosiguió hablando a sus discípulos.
2. Y dijo: Y ocurrió que cuando la fiel
Sabiduría hubo elevado su novena plegaria, la fuerza que tenía rostro de león la
atormentó con más fuerza.
3. Y le quería arrebatar su luz. Mas la
Sabiduría fiel se dirigió, clamando, hacia la luz.
4. Y dijo: Luz en la que he creído
desde el principio, y por la que he sufrido tantos dolores, ven y socórreme.
5. Y su ruego fue entonces
atendido.
6. Porque el primer misterio lo
oyó y me envió a mí para asistirla.
7. Y vine para ayudarla y la reconduje
en el caos.
8. Porque había sufrido grandes
penas y aflicciones a causa de su fe en la luz.
9. Y así, fui enviado por el
primer misterio para socorrerla en todo.
10. Y aunque yo no había ido aún al
mundo de los eones, sobrevine entre todos ellos.
11. Y ninguno de ellos lo supo,
ni los que pertenecen a lo interior de lo interior, ni los que están en lo
exterior de lo exterior.
12. Y todo lo sabía el primer misterio.
Y cuando llegué al caso para ayudarla, ella me vio.
13. Porque yo resplandecía con
una gran luz y me presentaba misericordioso.
14. Y no me presentaba altanero, como
la fuerza con faz de león que arrebaté la fuerza y la luz a la Sabiduría, y que
la atormentó para quitarle cuanta luz había en ella.
15. Y me vio brillando con una luz diez
mil veces más poderosa que la de la fuerza con rostro de león.
16. Y comprendió que yo venía de las
regiones superiores, en cuya luz ella había tenido fe desde el comienzo de las
cosas.
17. Y la fiel Sabiduría tuvo entonces
confianza y elevé su décima súplica.
18. Y dijo: Yo he clamado a ti, luz de
las luces.
19. Y en mi aflicción me has oído;
preserva ahora mi fuerza de los labios injustos y engañosos.
20. Porque estoy envuelta en las
asechanzas y calumnias de los orgullosos y de los que no conocen la
misericordia.
21. Malhaya yo, que tan lejos estoy de
mi morada, y me veo forzada a habitar en el caos.
22. Porque mi fuerza no está en las
regiones que me pertenecen.
23. Y he hablado con dulzura a mis
enemigos, y cuando yo les hablaba con dulzura, ellos me han atacado sin motivo.
La fuerza satánica de rostro de león se encoleriza ante Jesucristo
XVIII 1. Y cuando Jesús hubo dicho estas palabras a sus discípulos,
dijo: Que se adelante aquel que se sienta infundido de inteligencia y que
explique la décima impetración de la Sabiduría fiel.
2. Y Pedro contestó y dijo:
Señor, tu fuerza de luz ha profetizado esto por boca de David.
3. Cuando dijo en el salmo ciento
diecinueve: He clamado a ti, Señor, en mi aflicción.
4. Y tú me has oído, Señor, mas
preserva mi alma de los labios injustos y de la lengua mentirosa.
5. Tal es, Señor, la explicación de la
décima plegaria de la fiel Sabiduría, tal como ella la pronunció cuando se
sentía atormentada por las emanaciones materiales del triple poder, y éstas y la
fuerza de faz de león la hacían sufrir extremadamente.
6. Ydijo Jesús: Bien está,
Pedro. Has hablado justamente.
7. Y continuó Jesús hablando a sus
discípulos.
8. Y dijo: Cuando la fuerza que tenía
cara de león se acercaba a mí, al ir hacia la fiel Sabiduría, me vio
resplandecer con una luz inmensa.
9. Y se llenó de cólera y proyecté
fuera de sí una muchedumbre de otras emanaciones enfurecidas.
10. Y entonces la Sabiduría fiel
pronunció su undécima plegaria, y dijo:
11. ¿Por qué la fuerza (de faz de león)
se apresta a hacer el mal?
12. Su propósito era herirme y robar la
luz que había en mí.
13. Porque yo he preferido descender al
caos que permanecer en la región del decimotercero eón, que es la región de la
justicia.
14. Y han querido envolverme en sus
astucias, para arrebatarme toda mi luz.
15. Mas la luz les quitará toda
su luz y destruirá toda su materia.
16. Y les arrebatará toda su luz y no
los dejará permanecer en el decimotercero eón, su morada.
17. Y no dejará sus nombres entre los
nombres de los vivos.
18. Y las veinticuatro emanaciones
verán lo que sucede a la fuerza con faz de león.
19. Para que tomen ejemplo, y teman, y
no sean indóciles.
20. Y darán la pureza de su luz y te
verán, para que te glorifiquen.
21. Y habrán de decir: he aquí el que
no ha dado el brillo de su luz para salvarse.
22. Mas quiere ser glorificado en todo
el esplandor de su luz, y él ha dicho: Yo arrebatará la luz de la Sabiduría
infiel.
23. Y que aquel cuya fuerza sea
exaltada se adelante y diga la explicación de la undécima plegaria de la
Sabiduría fiel.
El triple poder, orgulloso, envía refuerzos a sus emanaciones para combatir el poder de Jesús
XIX 1. Y Salomé se adelantó, y dijo: Señor, tu fuerza de luz ha
profetizado esto por boca de David, en el salmo cincuenta y uno.
2. Diciendo: ¿Por qué el impío se alaba
de su malicia?
3. Y cuando Jesús escuché estas
palabras, dijo: Está bien, Salomé.
4. Y en verdad, en verdad, os
digo que yo os instruiré en todos los misterios del reino de la luz.
5. Y Jesús continuó hablando y
dijo a sus disçípulos: Me aproximé luego al caos.
6. E iba revestido de una luz inmensa,
para quitar su luz a la fuerza con faz de león.
7. Y cuando la fuerza con rostro de
león me vio, tuvo miedo, y llamó a su dios para que la socorriese.
8. Y se llenó de cólera y la fiel
Sabiduría sintió gran espanto.
9. Yse dirigió a mí y dijo: No
me olvides, ¡oh luz!
10. Porque mis enemigos han
abierto su boca contra mí.
11. Y han querido arrebatarme mi luz y
me han odiado.
12. Porque yo entonaba tus alabanzas y
te amaba.
13. Que sean sumergidos en las
tinieblas exteriores; arrebátales su fuerza y no los dejes remontarse a sus
regiones.
14. Y que el caos los envuelva como una
vestidura.
15. Ten piedad de mí, ¡oh luz!, por el
misterio de tu nombre, y sálvame en tu misericordia.
16. Ven a mi ayuda, porque mi fuerza es
destruida.
17. Porque aquí no hay ningún misterio,
y mi matena ha sido encadenada, porque se me ha quitado toda mi fuerza.
18. Y que aquel que haya sido animado
en su interior, se adelante y explique las palabras de la fiel Sabiduría.
19. Y Andrés dijo: Señor, tu fuerza de
luz ha profetizado esto.
20. Cuando dijo por boca de
David, en su salmo ciento ocho: Dios mío, no calles en mi elogio, porque los
pecadores y los pérfidos han abierto su boca contra mí.
21. Y el primer misterio, continuando
su discurso, dijo de esta manera:
22. Y ocurrió que yo no saqué
aún del caos a la Sabiduría fiel.
23. Porque yo no había recibido
todavía la orden de mi Padre.
24. Y las emanaciones del triple
poder, viendo a la Sabiduría fiel otra vez provista de luz como lo fue desde el
principio, se detuvieron en sus ataques a la Sabiduría.
25. Y a grandes gritos pidieron
asistencia al triple poder.
26. Para que él los ayudase a
arrancar otra vez a la fiel Sabiduría las fuerzas que había en ella.
27. Y el triple poder envió otra gran
fuerza de luz, que descendía en el caos como una flecha que vuela.
28. Y era para que ayudase a sus
servidores a arrebatar a la Sabiduría fiel la fuerza que le había sido
reintegrada.
Jesús confunde a las fuerzas del triple poder
XX 1. Y cuando aquella fuerza de luz hubo descendido, los
servidores del triple poder tuvieron gran confianza.
2. Yotra vez persiguieron a la
Sabiduría fiel, que estaba llena de turbación y espanto y la atormentaron
cruelmente.
3. Y uno de ellos se transformó en un
basilisco de siete cabezas.
4. Y otro tomó forma de dragón,
y la primera potencia del triple poder, con cabeza de león, y otros muchos se
reunieron.
5. Yatacaron a la fiel
Sabiduría, y la llevaron de nuevo a las regiones inferiores del caos, y la
atormentaron mucho.
6. Y ella huyó, y vino a las
regiones superiores del caos, y ellos la persiguieron y la torturaron
cruelmente.
7. Y Adamas el tirano miró las doce
regiones de los eones, y también sintió coraje contra la Sabiduría fiel.
8. Porque había querido subir a la luz
de las luces, que está por encima de todos ellos.
9. YAdamas miró, y vio que los
enemigos de la Sabiduría la atormentaban hasta quitarle cuantas luces había en
ella.
10. Y cuando la potencia del triple
poder hubo descendido en el caos, encontró la fiel Sabiduría.
11. Yla fuerza con rostro de
león, y la fuerza con rostro de serpiente, y la fuerza con rostro de basilisco,
y la fuerza con rostro de dragón, y todas las fuerzas del triple poder rodearon
a la fiel Sabiduría, queriendo arrebatarle por segunda vez sus fuerzas.
12. Y cuando la atormentaban y
afligían, ella se dirigió otra vez a la luz.
13. Y dijo: Luz en la que he caído, que
tu luz venga a mí.
14. Porque tú eres quien me ha
tomado en ella y tú me librarás de mis perseguidores.
15. Y cuando la Sabiduría fiel
hubo hablado de este modo, por orden de mi Padre, yo envié a Miguel, y a
Gabriel, y a los satélites de la luz.
16. Para que llevasen a la Sabiduría
fiel sobre sus manos, a manera que sus pies no tocasen las tinieblas exteriores.
17. Y les ordené que se
dirigiesen a las regiones del caos en donde la tenían que conducir.
18. Y cuando los ángeles y las
emanaciones de la luz hubieron descendido al caos, todas las emanaciones del
triple poder y las de Adamas vieron la emanación de la luz y constituyeron una
luz inmensa, a la que ninguna clase de luz era ajena.
19. Y quedaron atemorizados y
dejaron a la Sabiduría fiel.
20. Y una gran emanación de luz
rodeó por todas partes a la Sabiduría, a derecha e izquierda, y sobre su cabeza
se levantó una corona de luz.
21. Y cuando la emanación de la luz
rodeó a la fiel Sabiduría, ésta se sintió llena de confianza.
22. Y aquella emanación no
dejaba de rodearla y ella no tenía ya las emanaciones del triple poder.
23. Y los servidores del triple poder
no pudieron transformar más su figura, ni aproximarse a la Sabiduría fiel por la
gran luz que la rodeaba.
24. Y no pudieron hacerle ningún mal,
porque ella creía en la luz.
25. Y según el mandato de mi
Padre, el primer misterio descendió en el caos.
26. Y ataqué a la potencia del
rostro de león, que era la mayor luz, y le arrebaté toda su luz.
27. Y herí a todas las emanaciones del
triple poder y todas cayeron, impotentes, en el caos.
28. Y conduje a la fiel Sabiduría a la
derecha de Miguel y Gabriel.
29. Y una gran emanación de luz entró
en ella.
30. Y miró a sus enemigos, cuya luz
había arrebatado yo completamente.
31. Y la hice salir del caos y puse a
sus pies los servidores del triple poder que tienen rostro de serpiente.
32. Y el servidor que tiene forma de
basilisco de siete cabezas, y la potencia de faz de león y la potencia de faz de
dragón.
33. E hice permanecer la Sabiduría
encima de la potencia que tiene el aspecto de un basilisco de siete cabezas, y
que es la más fuerte de todas en su malicia.
34. Y yo, el primer misterio, he
estado encima de ella, y he quitado todas sus fuerzas, y he destruido toda su
materia, para que no pueda retoñar.
Jacobo explica extensamente todas las expresiones de Jesús
XXI 1. Y cuando el primer misterio hubo hablado así a sus
discípulos, dijo: ¿Comprendáis de qué modo os he hablado?
2. Y Jacobo dijo: Señor: la fuerza de
tu luz ha profetizado así respecto a esto, por boca de David, en el noventa
salmo: aquel que viva bajo la protección del Altísimo estará bajo la sombra del
Dios del cielo.
3. Escucha, pues, para que yo te
diga con toda claridad la palabra que tu fuerza ha dicho por boca de David:
aquel que viva bajo la ayuda del Altísimo estará bajo la sombra del Dios del
cielo.
4. Y cuando la Sabiduría se confiaba a
la luz, estaba bajo la luz de la emanación de la luz que sale de él en las
regiones superiores.
5. Y ésta es la palabra que tu fuerza
dijo por boca de David: Yo diré al Señor: tú eres aquel que me recibe
en sí y mi Dios es mi refugio. Yo me he confiado en él.
6. Porque ésta es la misma palabra que
la Sabiduría fiel canta en su himno.
7. Tú eres aquel que me recibe en sí y
yo voy hacia ti.
8. Y la palabra que dijo tu fuerza:
Dios mío, yo creo en ti, y tú me salvarás de las trampas y de las palabras de
los malvados, es la misma que dijo la fiel Sabiduría.
9. Luz, yo creo en ti, porque tú me
librarás del triple poder y de Adamas el tirano, y tú me librarás de todas las
penas que me afligen.
10. Y la palabra que tú has
puesto en boca de David: Él cubrirá tu pecho con tu sombra y tú tendrás
confianza bajo sus alas, es ésta: La Sabiduría fiel está en la luz que emana de
la luz que sale de ti.
11. Y ella persevera, confiando en la
luz que la rodea a derecha e izquierda, y que son las alas de la emanación de la
luz.
12. Y la palabra que la fuerza de Dios
explicó con la boca de David: La verdad te circundará, es la luz de la emanación
de la luz, que circundó a la fiel Sabiduría.
13. Y la palabra que ha dicho tu
fuerza: Y no temerá el terror de la noche, significa que la Sabiduría fiel no
temía los terrores y las turbaciones que la habían rodeado en el caos, que es la
noche.
14. Y la palabra que ha dicho tu
fuerza: Y no temerá la flecha que vuela en el día, significa que la Sabiduría
fiel no temió la fuerza que la verdad envió de la suma altura, y que es en el
caos como una flecha que vuela.
15. Así, tu fuerza de luz ha
dicho: No temerás la flecha que vuela en el día.
16. Porque esta fuerza sale del treceno
eón, el dueño de los otros doce eones, y es la luz para todos.
17. Y por eso has dicho: el día.
18. Y esta otra frase que ha dicho la
fuerza de la luz:
no temerá a lo que pasea en las tinieblas, quiere decir que la Sabiduría fiel no
temió a la fuerza con rostro de serpiente que asustaba a la fiel Sabiduría, en
el caos, que constituye las tinieblas.
19. Y la expresión que ha
empleado la fuerza: no temerá al demonio del mediodía, significa que la
Sabiduría fiel no temió a las proyecciones salidas del tirano Adamas, el eón
doce, y que arrojaron en un destierro a la fiel Sabiduría.
20. Y por eso la fuerza ha
dicho: no temerá al demonio del mediodía.
21. Porque la hora del mediodía es la
que proviene del duodécimo eón.
22. Y ella salió del caos, que es la
noche, y la noche salió del duodécimo eón, que está en medio de todos.
23. Y la fuerza de luz ha dicho: la
hora del mediodía, porque los doce eones son el comedio entre el eón trece y el
caos.
24. Y la palabra que tu fuerza de luz
ha dicho por boca de David: Mil cayeron a su izquierda, y miríadas de ellos a su
derecha, y los demás no se le aproximaron, significa que una multitud de
emanaciones del triple poder no pudieron permanecer ante la gran luz de la
emanación de la luz.
25. Y muchos de ellos cayeron a la
izquierda de la Sabiduría fiel, y Otros muchos a la derecha, y ninguno podía
aproximarse.
26. Y cuando dijo tu fuerza de luz, por
boca de David: Y, sin embargo, tú contemplarás a los pecadores, porque tú eres
su esperanza, Señor, significa que la Sabiduría fiel ha mirado a todos sus
enemigos, que fueron derrotados al fin.
27. Y no sólo ella los ha visto así,
sino tú, Señor, el primer misterio, has arrebatado la fuerza de la luz que
estaba en la fuerza con la faz de león.
28. Y has arrebatado su fuerza a todos
los vástagos del triple poder.
29. Y los has precipitado en el caos y
les has impedido ir a sus regiones.
30. Y la Sabiduría fiel ha visto a sus
enemigos caídos en el caos y ha visto la recompensa que les ha sido otorgada.
31. Porque habían querido privar a la
Sabiduría de su luz, y tú los has privado de la luz que había en ellos, y no a
la Sabiduría, que había sido fiel a la luz de las regiones superiores.
32. Y esto, según lo expresó tu fuerza
de luz por boca de David: Tú te has refugiado en un lugar elevado y al cual no
se te aproximará.
33. Y esto significa que la
Sabiduría fiel, habiendo sido acosada por sus enemigos a causa de su fe en la
luz, dirigió himnos a la luz, y no pudieron hacerle ningún mal, ni aproximarse a
ella.
34. Y la palabra que tu fuerza de luz
puso en boca de David: Él ha ordenado a sus ángeles guiarte en todos los caminos
y conducirte con sus manos, para que no te hieras contra las piedras, significa
que tú has ordenado a Gabriel y a Miguel que condujesen a la Sabiduria por
todaslas regiones del caos, llevándola en sus manos, para que no tocase a las
tinieblas inferiores.
35. Y la palabra que dijo tu fuerza de
luz por boca de David: Tú marcharás sobre la serpiente y sobre el basilisco, y
sobre la serpiente y sobre el dragón, porque tú tienes confianza en mí,
significa que, cuando la fiel Sabiduría ha sido elevada sobre el caos, ha
andado sobre los servidores del triple poder.
36. Y ha andado sobre los que tienen
faz de serpiente y forma de basilisco con siete cabezas.
37. Y sobre la fuerza con faz de
león, y sobre la que tiene apariencia de dragón.
38. Y como ella fue fiel a tu luz, fue
salvada de todas ellas.
39. Y ésta es, Señor, la explicación de
las palabras que nos has dicho.
40. Y cuando el primer misterio hubo
oído estas palabras, dijo: Así es, mi querido Jacobo.
Explicación de Tomás
XXII 1. Y el primer misterio continuó hablando.
2. Y dijo a sus discípulos: Cuando yo
hube conducido a la Sabiduría fiel fuera del caos, ella clamó y dijo:
3. Y he sido preservada del caos
y me he visto libre de las ligaduras de las tinieblas.
4. Y he venido hacia ti, ¡ob luz!,
porque tú has sido la luz, preservándome y protegiéndome por todas partes.
5. Y los enemigos que me
combatían han huido ante la luz.
6. Y no se me han podido aproximar,
porque tu luz estaba conmigo.
7. Y la emanación de tu luz me protegía
cuando los enemigos que me combatían me habían arrebatado mi luz y, privada de
ella, me habían arrojado a los infiernos.
8. Y yo era ante ellos como una materia
inerte.
9. Y la fuerza de tu emanación
vino de ti hacia mí para salvarme.
10. Ybrillaba a mi izquierda y a
mi derecha y ninguna de las regiones intermedias en que yo estaba carecía de
luz.
11. Y purificaste en mí todas
mis malas materias.
12. Y yo fui por encima de todas
mis malas materias gracias a tu luz y a la emanación de tu luz.
13. Y confié en tu luz y la
emanación pura de tu luz me socorrió.
14. Y los enemigos que me atormentaban
fueron alejados de mí.
15. Y éste es el cántico que
elevó la fiel Sabiduría cuando fue libertada de los lazos del caos.
16. Y que oiga el que tenga oídos para
oír.
17. Y cuando el primer misterio hubo
acabado de decir estas palabras, Tomás se adelantó, y dijo: Señor, mis oídos han
recibido la luz.
18. Y mi inteligencia comprende
las palabras que has dicho. Permíteme interpretar las palabras de la Sabiduría
fiel.
19. Y el primer misterio se dirigió a
Tomás, y dijo: Yo te permito interpretar el himno que me dirigió la fiel
Sabiduría.
20. Y Tomás dijo: Señor, respecto al
himno que te dirigió la Sabiduría fiel cuando fue libertada del caos, tu fuerza
de luz ha profetizado por boca de Salomón, hijo de David, cuando dijo en su oda:
He sido libertado de las cadenas que me amenazaban.
21. Y he ido hacia ti, Señor,
porque tú eres la mano que me ha protegido y defendido, asistiéndome contra
los que me combatían.
22. Y ellos no han aparecido,
porque tu faz estaba conmigo y me defendía por un efecto de tu gracia.
23. Y he sido golpeado y vilipendiado y
me han desaprobado ante lamultitud.
24. Y he sido como el plomo ante
ellos.
25. Mas tu fuerza ha venido a mi
socorro, y has puesto lámparas a mi izquierda y a mi derecha, para que nadie en
mi torno careciese de luz.
26. Y tu mano derecha me ha elevado, y
me has curado de mi enfermedad.
(No hay versículo 27)
28. Y me he hecho fuerte por tu verdad
y por tu justicia.
29. Y los que combatían contra mí han
sido alejados.
30. Y he sido justificado por tu bondad
en tu reposo para la eternidad de las entidades.
31. He aquí, Señor, la explicación del
cántico que elevó la Sabiduría fiel.
32. Y el primer misterio, luego
que oyó las palabras de Tomás, le respondió: Está bien, Tomás.
33. Y grande es tu bienaventuranza, que
ésa es la explicación del himno que dijo la fiel Sabiduría.
Segundo himno que eleva la Sabiduría fiel y explicación que da Mateo
XXIII 1. Y el
primer misterio continuó hablando así a sus discípulos:
2. La Sabiduría fiel me elevó otro
himno, diciendo: Yo he levantado mi voz hacia ti.
3. Porque tú me has
retirado de la región elevada de los eones que está encima del cielo y me has
conducido a las regiones inferiores.
4. Y me has sacado de las regiones
inferiores y has quitado la materia que había en mis fuerzas.
5. Y has alejado de mí las emanaciones
del triple poder que me atormentaban y eran mis enemigos.
6. Y me has prestado tu ayuda para que
yo pudiese librarme de las cadenas de Adamas y para que pudiese vencer al
basilisco de siete cabezas.
7. Y los has destrozado por mis manos y
me has puesto encima de su materia.
8. Y los has destruido para que su raza
no resurja.
9. Y has estado conmigo dándome fuerza,
y tu luz me ha envuelto por todas partes, y has hecho impotentes las emanaciones
del triple poder.
10. Porque has arrebatado
la fuerza de su luz.
11. Y has dirigido mi camino
para sacarme del caos y me has hecho salir de las tinieblas materiales.
12. Y has retirado todas mis fuerzas
del poder de aquellos a quienes tú has arrebatado la luz.
13. Y has puesto en mis fuerzas una luz
pura, y a todas las partes de mi ser que no tenían ninguna luz les has dado una
luz pura que proviene de las regiones superiores.
14. Y la luz de tu faz se ha
convertido en mi vida.
15. Y me has vuelto a llevar
encima del caos, para que todas las materias que hay en sus regiones sean
disueltas.
16. Y para que tu luz renueve todas mis
fuerzas y esté en todas ellas.
17. Y has puesto en mí la luz de tu
emanación me he convertido en una luz purificada.
18. Éste es el segundo himno que dijo
la fiel Sabiduría. Y que el que entienda este cántico avance para dar su
explicación.
19. Y cuando el primer misterio hubo
terminado de decir estas palabras, Mateo se adelantó y dijo: Yo conozco la
explicación del himno que elevó la Sabiduría fiel. Permiteme exponerlo con toda
claridad.
20. Y el primer misterio contestó: Te
lo permito, Mateo. Danos la explicación del himno que pronunció la fiel
Sabiduría.
21. YMateo dijo: La explicación del
himno que dijo en segundo lugar la Sabiduría fiel está profetizada por tu fuerza
de luz en una de las odas de Salomón.
22. Él me ha llevado a los lugares
situados por encima del cielo.
23. Y me ha llevado a los sitios que
están en los cimientos inferiores.
24. Y ha dispersado a mis adversarios y
enemigos.
25. Y me ha dado el poder de romper mis
cadenas y ha vencido, por mis manos, a la serpiente de siete cabezas.
26. Y me ha puesto sobre su raíz, para
que yo destruyese su raza.
27. Y tú estabas conmigo, Señor, y me
protegías, y tu nombre era conmigo en todo lugar.
28. Y tu claridad ha destruido la
visión del que habla perversamente.
29.Mas tu mano ha tapizado el camino
para los que te son fieles.
30. Ylos has rescatado del sepulcro y
los has conducido por en medio de los cadáveres.
31. Y has recogido los huesos de los
muertos, y los has revestido de carne, y has dado a los que nada sentían la
energía y la vida.
32. Y has llevado a los eones a su
perdición, para que fuesen destruidos todos, y para que renaciesen nuevamente y
tu luz fuese doblada por todos ellos.
33. Y has construido tu riqueza
mediante ellos y los has convertido en la residencia de tus santos.
34. He aquí, Señor, la explicación del
himno dicho por la fiel Sabiduría.
35. Ycuando el primer misterio oyó las
palabras que había pronunciado Mateo, dijo: Está bien, Mateo amado.
36. Porque ésa es la explicación del
himno que elevó la Sabiduría fiel.
María y Marta interpretan palabras de la Sabiduría fiel
XXIV 1. Y el primer misterio, continuando su discurso, dijo: La
Sabiduría elevó en seguida otro himno.
2. Y dijo: Tú eres la luz alta que me
has librado y me has conducido hacia ti.
3. Y no has dejado que las emanaciones
del triple poder me despojasen de mi luz.
4. Ellas son mis enemigos, ¡oh luz de
las luces! Yo elevo mis cánticos hacia ti.
5. Tú me has libertado, luz; tú has
elevado mi fuerza en el caos.
6. Yme has librado de aquellos que
descienden en las tinieblas.
7. He aquí las palabras que pronunció
la Sabiduría fiel. El que comprenda su sentido adelántese y dé una explicación.
8. Y cuando el primer misterio hubo
dicho estas palabras a sus discípulos, María se adelantó.
9. Ydijo: Señor, yo comprendo lo que tú
acabas de decirnos.
10.Mas temo a Pedro, porque me asusta,
y sé el horror que tiene por nuestro sexo.
11. Y cuando María hubo hablado así, el
primer misterio le dijo: Nadie podrá enojarse contra quien, sintiendo iluminada
su inteligencia, se adelante para explicar las cosas que yo digo.
12. Da, pues, María la explicación de
las palabras que pronunció la Sabiduría fiel.
13. Y María, contestando al primer
misterio, dijo en medio de los discípulos: Señor, tu fuerza de luz ha
profetizado por boca de David las palabras de la Sabiduría fiel.
14. Porque dijo: Yo te exalto, Señor,
porque tú me has recibido en ti.
15. Y porque has salvado a aquellos que
descendían a sus tumbas.
16.Ycuando María hubo hablado de este
modo, el primer misterio dijo: Bienaventurada eres, María.
17. Y prosiguió hablando y dijo
a sus discípulos: La Sabiduría fiel pronunció muy luego este otro himno:
18. La luz ha sido mi libertadora y ha
cambiado mis tinieblas en luz.
19. Y ha abierto el caos que me
envolvía y me ha ceñido de luz.
20. Y cuando el primer misterio hubo
pronunciado tales palabras, Marta se adelanté y dijo: Señor, tu fuerza ha
profetizado esto por boca de David.
21. Diciendo: Yo te loaré, Señor,
porque tú me has recibido en ti.
22. Ycuando el primer misterio oyó las
palabras de Marta dijo: Está bien, Marta.
23. Ysiguió dirigiéndose a sus
discípulos y les dijo: La Sabiduría fiel siguió recitando himnos.
24. Y dijo: Mi fuerza ensalza las
alabanzas de la luz.
25. Y no olvida las fuerzas de la luz y
todas las fuerzas que hay en ti.
26. Yo elevo un himno al santo misterio
que me ha remitido todas mis faltas.
27.Porque me ha protegido contra todas
las aflicciones con que mis enemigos me herían.
28. Y ha librado mi luz de todos los
perseguidores, que encarnizadamente me ofendían.
29. Ysu misericordia te ha dado, ¡oh
fuerza mía!, una corona de luz, y te ha libertado y llenado de una luz pura.
30. Yhabiendo pronunciado estas
palabras, dijo el primer misterio: Aquel que pueda dar la explicación de estas
palabras que avance y que la dé con claridad.
31. YMaría se adelantó y dijo: Señor,
tu fuerza de luz ha profetizado sobre esto, poniendo en boca de David estos
términos: Que mi alma loe al Señor y que cuanto está en mí loe al Señor.
32. Ycuando el primer misterio oyó las
palabras de María, dijo: Está bien, María: bienaventurada tú eres.
Diálogo de Jesucristo con la Sabiduría fiel
XXV 1. Y siguió hablando el primer misterio y dijo a sus
discípulos: Y conduje a la Sabiduría fiel.
2. Y la llevé a las regiones que están
debajo del treceno eón.
3. Y la comuniqué el nuevo misterio de
la luz y le di el himno de la luz, para que los archones de los eones no
pudiesen molestar desde aquel punto y hora.
4. Y la puse en aquel lugar hasta que,
yendo a ella, la condujese a su puesto, que está en las regiones superiores.
5. Y cuando la hube puesto en aquel
sitio, ella me elevó otro himno.
6. Y dijo de esta manera: Yo soy fiel a
la luz y la alabo, porque se ha acordado de mí y ha escuchado mis himnos.
7. Y ha sacado mi fuerza del caos y de
todas las tinieblas de la materia.
8. Y llevándome a lo alto me ha puesto
en una región elevada y firme.
9. Y me ha puesto en el camino que
conduce a mi sitio, y me ha dado el nuevo misterio y me ha comunicado el himno
de la luz.
10. Y ahora, luz, todos los archones
verán lo que has hecho conmigo y así serán temerosos y fieles a la luz.
11. Éste fue el himno que profirió la
Sabiduría fiel, henchida de júbilo al verse sacada del caos, y conducida a la
zona que está debajo del decimotercero eón.
12. Y que aquel cuya inteligencia
comprenda el himno dicho por la fiel Sabiduría se adelante para explicarlo.
13. Y Andrés se adelantó. Y dijo:
Señor, tu fuerza de luz profetizó este punto por boca de David, haciendo que
dijera: El Señor ha escuchado mi plegaria y ha sacado mi alma de la tumba.
14. Y cuando Andrés hubo dado la
explicación de las palabras de la fiel Sabiduría, el primer misterio le dijo:
Bienaventurado eres, Andrés.
15. Y siguió hablando y dijo a sus
discípulos: estas son las cosas que sucedieron a la Sabiduría fiel.
16. Y cuando la hube llevado a las
regiones que están bajo el treceno eón, habiéndome aproximado a la luz, me dijo:
La luz de las luces, vuelve hacia ti la luz y sepárate de mí, para que el tirano
Adamas sepa que tú estás separado de mí.
17. Y para que ignore quién debe
libertarme.
18. Porque han venido hacia mí en esta
región él y todos los archones que me odian.
19. Y el triple poder que dio la
potencia a la fuerza con rostro de león, para que viniesen a atormentarme.
20. Y para que me arrebatasen mi luz y
así quedase yo sin potencia y me viese privada de toda luz.
21. Luz y luz mía, quítales la fuerza
de su luz, para que no puedan afligirme más desde ahora.
22. Y cuando escuché las palabras que
decía la Sabiduría fiel, le respondí: Mi padre que me ha creado no me ha
permitido aún quitarles su luz.
23. Mas yo irradiaré mi luz en todas
las regiones del triple poder y de todos los archones que te odian, porque tú
has sido fiel a la luz.
24. E irradiaré mi luz en las regiones
de Adamas y de sus archones, para que no tengan fuerza para combatir contra ti.
25. Hasta que su tiempo se cumpla y
hasta que llegue el momento en que mi Padre me permita arrebatarles su luz.
26. Y le dije aun: Escucha, y te haré
conocer cuándo llegará su tiempo y el cumplimiento de las cosas que te he dicho.
27. Ellas ocurrirán cuando tres tiempos
hayan sido cumplidos.
28. Y la Sabiduría fiel me respondió:
Luz, haz que yo sepa cuándo serán cumplidos los tres tiempos.
29. Para que yo me regocije y sea en el
gozo cuando se acerque el momento en que debes conducirme al lugar que me está
reservado.
30. Y para que me regocije también
cuando se aproxime el tiempo en que tú quitarás la luz a cuantos me odian porque
he sido fiel a la luz.
31. Y yo le repliqué: Cuando tú veas
abrirse la puerta del tesoro de la gran luz, que está a la izquierda del treceno
eón.
32. Porque cuando ellos hayan abierto
esta puerta, los tiempos serán cumplidos.
33. Y la Sabiduría contestó: Luz,
estando en los lugares en que estoy, ¿cómo sabré que esa puerta se ha abierto?
34. Y yo le respondí: Cuando se abra
esa puerta, todos aquellos que están en las regiones del espacio lo sabrán
porque una gran luz se expandirá en todas sus regiones.
35. Y yo he dispuesto esas puertas para
que tus enemigos no puedan hacerte ningún mal hasta que los tres tiempos sean
cumplidos.
36. Y tendrás la facultad de ir entre
los doce eones cuando tú quieras y de volver a tu lugar, debajo de la trecena
región de los eones, en el que estás ahora.
37. Mas no tendrás la facultad de
entrar por la puerta de las regiones superiores, que está en el decimotercero
eón, para entrar en tu lugar, de donde tú has salido.
38. Y cuando los tres tiempos sean
cumplidos, tus enemigos te atormentarán de nuevo con todos sus archones para
quitarte la luz.
39. Porque estarán irritados contra ti,
creyendo que tú te has apoderado de su fuerza en el caos y pensando que tú les
has quitado su luz.
40. Y te acometerán para arrebatar tu
luz, para ponerla en el caos y darla a sus criaturas, a fin de que puedan salir
del caos y venir a su región.
41. Y Adamas los asistirá. Mas yo les
quitaré todas sus fuerzas, y te las daré, y vendré para que tú las tomes.
42. Y cuando te atormenten, eleva un
himno a la luz y yo no diferiré el darte mi ayuda.
43. Y vendré prontamente hacia ti desde
los lugares que están bajo ti.
44. Y les quitaré toda su luz y, del
lugar en que te he colocado, debajo de la decimotercera región de los eones, te
conduciré al lugar de que has salido.
45. Y cuando la Sabiduría fiel hubo
oído estas palabras, se regocijó sumamente.
46. Y dejándola en la región que está
debajo de la decimotercera región de los eones, me separé de ella y fui hacia la
luz.
Adamas y sus archones, al cumplirse los tres tiempos previstos por Jesús, atacan a la Sabiduría fiel
XXVI 1. Y cuando el primer misterio contó a sus discípulos cuanto
había sucedido a la Sabiduría fiel, estaba en el Huerto de los Olivos y era allí
donde les contaba estas cosas.
2. Y prosiguió hablando y dijo: Y
ocurrió que estaba yo sentado en el mundo de los hombres.
3. Y estaba sentado en el camino que
conduce a este lugar, es decir, al monte de los Olivos.
4. Y esto éra antes que se me hubiese
enviado mi investidura, de la que yo me revestí en el misterio veinticuatro.
5. Y no había ido aún a las regiones
superiores a recibir mis dos vestes.
6. Y estando sentado junto a vosotros
en este lugar, que es el Huerto de los Olivos, el tiempo que yo había marcado a
la Sabiduría fiel se cumplió.
7. Y cumplido ese tiempo, Adamas, con
todos sus archones, debía atormentarla.
8. Y cuando ese tiempo fue cumplido yo
estaba en el mundo de los hombres.
9. Y estando yo con vosotros en este
lugar, Adamas miró de lo alto de los doce eones a la región del caos.
10. Y vio su fuerza, que estaba en el
caos falta de luz. Porque yo le había quitado su luz.
11. Y vio que estaba obscura, y que no
podía ir a su lugar, que está en los doce eones.
12. Y Adamas se acordó de la Sabiduría
fiel y se irritó extremadamente contra ella.
13. Porque pensó que ella se había
apoderado de su fuerza en el caos y le había quitado su luz.
14. Y tomó con él una multitud de
archones y persiguieron a la Sabiduría para arrojarla en el caos.
15. Y ella elevó su luz hacia mí,
implorando mi ayuda.
16. Y dijo: Luz de las luces, yo pongo
mi confianza en ti.
17. Líbrame de mis enemigos y no
permitas que me arrebaten mi luz.
18. Eleva mis fuerzas por encima de mis
enemigos, que se han declarado contra mí y me persiguen sin tregua.
19. Apresúrate y socórreme, según me lo
has prometido.
20. Y cuando el primer misterio hubo
dicho estas palabras, añadió: Que el que comprenda las palabras de la fiel
Sabiduría se adelante para dar su explicación.
21. Y Jacobo se adelantó y dijo: Señor,
tu fuerza de luz profetizó acerca de esto cuando puso en boca de David las
palabras de su séptimo salmo.
22. Señor Dios, yo creo en ti.
Protégeme contra mis perseguidores.
23. Y cuando el primer misterio hubo
escuchado estas palabras, dijo: Así es, amado Jacobo.
24. Y Jesús continuó hablando. Y dijo:
Ocurrió que, cuando la Sabiduría fiel concluyó aquel himno, se volvió para ver
si Adamas se marchaba con sus archones.
25. Y vio que la perseguían y se volvió
hacia ellos.
26. Y les dijo: ¿Por qué me perseguís?
¿Porque creéis que no recibiré ningún socorro que me libre de vosotros?
27. Porque quien me defiende es justo.
28. Y su luz es potente y él me
defenderá en el tiempo que me ha marcado.
29. Porque me ha dicho: Yo vendré para
socorrerte.
30. Y él extenderá su cólera sobre
vosotros en todo momento. Porque éste es el tiempo que él me ha fijado.
31. Volved atrás y dejad de
perseguirme. Porque si no, la luz preparará su fuerza.
32.. Preparará todas sus fuerzas, y os
quitará vuestra luz, y vosotros quedaréis en la obscuridad.
33. Porque ha procreado sus fuerzas
para arrebatar vuestra luz con objeto de que perezcáis.
34. Mas cuando la Sabiduría fiel habló
así, miró a la región de Adamas.
35. Y vio aquella región en tinieblas y
el caos procreado por él.
36. Y vio también dos próbolos obscuros
y crueles que Adamas había procreado para que asiesen a la fiel Sabiduría.
37. Y para que la condujesen al caos
que él procreó y la atormentasen allí hasta quitarle su luz.
38. Y cuando la Sabiduría fiel vio
aquellos dos próbolos obscuros y crueles que Adamas había procreado, y la región
tenebrosa del caos que él procreó, quedó sumida en espanto.
Capítulo XX VII
Jesús libera a la Sabiduría fiel de sus enemigos y la conduce a la región prometida
XXVII 1. Y se dirigió a la luz, clamando: Luz, he aquí que Adamas, el
fautor de lo injusto, ha entrado en cólera.
2. Y ha creado un próbolo obsceno y un
segundo próbolo. Y ha procreado el caos.
3. Quítale, ¡oh luz!, el caos que ha
creado para llevarme a él y privarme de mi luz.
4. Y destruye la resolución que ha
tomado de quitarme mi luz.
5. Y en castigo de su injusticia al
quererme quitar mi luz, quítale todas las suyas.
6. Tales fueron las palabras que la
Sabiduría fiel dijo en su himno.
7. Que aquel cuya inteligencia haya
comprendido las palabras de la fiel Sabiduría salga aquí para explicarlas.
8. Y Marta se adelantó, y dijo: Señor,
yo he comprendido las palabras de la Sabiduría fiel. Permíteme explicarlas
claramente.
9. Y el primer misterio contestó a
Marta. Y le dijo: Yo te permito, Marta, explicar las palabras del himno de la
fiel Sabiduría.
10. Y dijo Marta: Señor, esas palabras
las profetizó tu fuerza de luz por boca de David, en el séptimo salmo.
11. Diciendo: Mi Dios es un juez
verdadero, fuerte y compasivo.
12. Y si vosotros no os convertís, él
aguzará sus armas.
12. Y tenderá su arco, y lo manejará, y
sus flechas os acabarán.
14. Y cuando Marta hubo concluido, el
primer misterio la miró y le dijo: Está bien, Marta; dichosa tú eres.
15. Y sucedió que, una vez que Jesús
hubo explicado a sus discípulos todo lo que había experimentado la Sabiduría
fiel cuando fue precipitada en el caos.
16. Y el modo según el cual ella
dirigía himnos a la luz para que la salvase y la sacase del caos.
17. Y cómo la introdujo en la duodécima
región de los eones, y cómo la luz la protegió en todas las aflicciones que le
habían infligido los archones, porque quería elevarse a la luz.
18. Jesús continuó su discurso. Y dijo:
En seguida tomé a la fiel Sabiduría y la llevé a la decimotercera región de los
eones.
19. Y había allí una luz inmensa,
superior a toda otra luz.
20. Y la llevé a la región del
veinticuatro invisible, donde había una luz infinita.
21. Y todos quedaron turbados viendo
venir conmigo a la Sabiduría.
22. Y la conocían, mas no me conocían a
mi.
23. Porque creían que era la emisión de
la región de la luz.
24. Y cuando la Sabiduría fiel vio a
sus compañeros invisibles, se llenó de una extrema alegría.
25. Y quiso mostrarles los milagros que
yo había hecho por ella, desde que yo me encontraba en el mundo de los humanos
hasta que la conduje a la región de la luz.
La Sabiduría fiel alaba a Jesús en medio del veinticuatro invisible
XXVIII 1. Y elevándose entre los veinticuatro invisibles y estando en
medio de ellos, me elevó un himno.
2. Y dijo: Yo declaro ante ti, ¡oh
luz!, que tú eres el Redentor y el Salvador eterno.
3. Y entonaré un himno a la luz que me
ha librado y protegido contra la mano de mis enemigos los archones.
4. Porque tú me has librado en todas
las regiones: lo mismo en las regiones superiores que en el fondo del caos.
5. Y en las esferas de los archones de
los eones y cuando yo descendí de la altura.
6. Y cuando me perdí en las regiones en
las que no hay ninguna luz.
7. Porque yo no hubiera podido volverme
a ti en la decimotercera región de los eones.
8. Pues que no había en mí ninguna luz
ni fuerza alguna, que mi fuerza estaba agobiada bajo la aflicción.
9. Y la luz me ha protegido en todos
mis dolores y me ha escuchado cuando yo estaba entregada a mis enemigos.
10. Y me ha indicado el camino en la
región de los eones, para conducirme a la decimotercera región de los eones, que
es mi morada.
11. Yo te rindo homenaje, ¡oh luz!
12. Porque tú me has salvado. Y yo te
celebraré, y a tus milagros, ante la raza de los hombres.
13. Y porque cuando yo estaba privada
de mi fuerza, tú me has dado la fuerza.
14. Y cuando yo estaba privada de mi
luz, tú me has infundido una luz pura.
15. Porque yo he estado en las
tinieblas y en las sombras del caos.
16. Y he estado sujeta por duras
cadenas en el caos en que no hay luz alguna.
17. Porque yo he merecido la ira de la
luz al desobedecer su mandato y salir de la región que me correspondía.
18. Y cuando hube descendido, fui
privada de mi fuerza y de mi luz.
19. Y nadie me socorrió, y cuando mis
enemigos me torturaban, yo me dirigía a la luz.
20. Y ella me protegió contra todos mis
enemigos.
21. Y rompió mis cadenas y me sacó de
las tinieblas y de la aflicción del caos.
22. Yo te glorifico, luz, porque tú me
has salvado.
23. Y porque tus milagros han sido
patentes ante la raza de los hombres.
24. Porque tú has roto las elevadas
puertas de las tinieblas y los duros grillos del caos.
25. Y cuando mis enemigos me
mortificaban, yo he dirigido un himno a la luz y ella me ha librado de todos mis
perseguidores.
26. Porque al enviar tu emanación hacia
mí, ella me ha dado fuerza y me ha sacado de todas mis aflicciones.
27. Yo te ensalzo, luz, porque tú me
has salvado y porque has hecho milagros ante la Humanidad.
28. Es el himno que pronunció la fiel
Sabiduría cuando se encontraba en el centro del veinticuatro invisible.
29. Para hacer saber cuántos milagros
había hecho yo por ella.
30. Y para que se supiese que, viniendo
al mundo de los humanos, yo les había transmitido los misterios de las regiones
superiores.
31. Que aquel cuyo entendimiento haya
sido iluminado se llegue a explicar este himno proferido por la Sabiduría fiel.
32. Y cuando Jesús acabó de decir estas
palabras, se adelantó Felipe.
33. Y dijo: Señor, alta está mi mente y
me siento capaz de interpretar el himno de la Sabiduría.
34. Porque sobre esto profetizó David
en el salmo ciento seis, cuando dijo: Rendid homenaje al Señor.
35. Porque es compasivo y su
misericordia se extiende hasta la eternidad.
36. Y ésta es, Señor, la explicación
del himno de la Sabiduría.
37. Cuando Jesús lo escuchó, dijo: Es
verdad, Felipe.
38. Bienaventurado tú eres; porque ésa
es la explicación del himno que elevó la Sabiduría fiel.
María Magdalena pregunta a Jesús sobre la esencia, composición y modo de ser de los veinticuatro invisibles
XXIX 1. Y después de todas estas cosas, María Magdalena se adelantó
y adoró los pies de Jesús.
2. Y dijo: Señor, no te incomodes si te
interrogo.
3. Porque nosotros nos informamos de
todo con celo ardiente.
4. Tú nos has dicho siempre: Buscad y
encontraréis. Llamad y se os abrirá.
5. ¿Cuál es, Señor, aquel que
encontraremos? ¿Quién es aquel a quien hemos de llamar?
6. ¿Quién puede darnos la explicación
de las palabras sobre las que te preguntamos?
7. Porque tú nos has dado el
conocimiento de la luz y nos has revelado cosas sublimes.
8. No hay en el mundo ser humano que
tenga este conocimiento.
9. Nadie existe en las regiones
superiores de los eones que pueda explicarnos el sentido de las palabras que tú
dices.
10. Sólo tú, que todo lo sabes y en
todo eres perfecto, nos lo puedes explicar.
11. Porque nosotros no inquirimos estas
cosas como los demás hombres que hay en el mundo.
12. Sino que las buscamos en el
conocimiento que de las regiones superiores nos has dado tú.
13. Y las buscamos también en el lugar
de la explicación perfecta con que tú nos has instruido.
14. No te incomodes, Señor, contra mí.
15. Mas revélame la palabra sobre cuyo
sentido yo te interrogue.
16. Y cuando Jesús hubo oído las
palabras que había dicho María Magdalena, le contestó: Pregunta lo que quieras,
pregunta.
17. Y yo te revelaré con interés y
verdad cuanto tú has de hacer.
18. En verdad, en verdad, os digo que
os entreguéis a una gran alegría y a un júbilo extremo.
19. Y que me preguntéis celosamente
sobre todo. Porque yo me regocijará informándoos fielmente de lo que os conviene
saber.
20. Pregunta lo que quieras conocer y
te lo explicaré con satisfacción.
21. Y cuando María oyó las palabras del
Salvador, tuvo sumo regocijo.
22. Y dijo a Jesús: Mi Salvador y
Señor, ¿cómo son los veinticuatro invisibles?
23. ¿Y cómo son sus regiones, y de qué
especie son, o de qué género es su luz?
24. Y Jesús contestó a María: ¿Qué hay
parecido en este mundo a ellos?
25. ¿A qué los comparará y qué es lo
que de ellos podré deciros?
26. Nada en este mundo les es
comparable, nada que se les pueda asimilar.
27. Porque nada hay en este mundo que
sea de la especie de las cosas del cielo.
28. En verdad os digo que cada
invisible es mayor que el cielo y que la esfera que está bajo él.
29. Porque nada hay en este mundo más
deslumbrante que la luz del sol.
30. Pero, en verdad, en verdad, os lo digo: Los veinticuatro invisibles tienen
una luz diez mil veces más brillante que la del sol de este mundo.
31. Y la luz del gran antepasado
invisible es diez mil veces más brillante que la luz que os he dicho que tienen
los veinticuatro invisibles.
32. Mas esperad un poco y yo os
conducirá a ti y los discípulos, tus hermanos, a todos los lugares de las
regiones superiores.
33. Y llevaré a los tres fundamentos el
primer misterio y hasta el lugar único del círculo del Inefable.
Jesús describe a sus discípulos el aspecto de las regiones superiores
XXX 1. Y entonces veréis en la realidad esas formas que no tienen
parangón.
2. Y cuando os haya conducido a las
regiones superiores, veréis la gloria de los que pertenecen a las regiones
superiores.
3. Y sentiréis una admiración extrema
y, cuando os lleve a la región de los archones de la Heimarméné, veréis la
gloria en que están.
4. Y miraréis al mundo que está ante
vosotros como la obscuridad de la obscuridad.
5. Y cuando miráis al mundo que habita
el género humano, os parecerá un grano de polvo, por la gran distancia que os
separará de él.
6. Y cuando os conduzca a la región de
los doce eones, veréis la gloria en que están.
7. Y esta gloria os hará ver la región
de los archones de la Heimarméné como la obscuridad de las tinieblas y ella será
ante mí como un grano de polvo.
8. Y cuando os haya llevado a la región
trece de los eones, las doce regiones de los eones os parecerán como la
obscuridad de las tinieblas.
9. Y cuando miráis las doce regiones de
los eones, os parecerán como un grano de polvo.
10. Y cuando os lleve a la región del
medio y veáis la gloria que allí brilla, la decimotercera región de los eones os
parecerá la obscuridad de las tinieblas.
11. Y si desde allí miráis a los doce
eones, y a sus esferas, y cuanto los acompaña, os parecerán, por la distancia y
por la superioridad sobre ellos, como un grano de polvo.
12. Y cuando os haya conducido a las
regiones de aquellos que pertenecen a la derecha, y veáis la gloria en que
están, las regiones de los que pertenezcan al centro os parecerán como la noche
del mundo de los hombres.
13. Y al mirar el centro, vuestros ojos
lo verán como un grano de polvo, por la gran distancia que lo separa de las
regiones donde habitan los que están a la derecha.
14. Y cuando yo os conduzca a la tierra
de luz donde está el tesoro de la luz, para que veáis la gloria que esplende
allí, las regiones de la derecha os parecerán como la luz de mediodía en el
mundo de los hombres cuando el sol no brilla.
15. Y cuando miréis las regiones de la
derecha, os parecerán como un grano de polvo, por la gran distancia que las
separa del tesoro de la luz.
16. Y cuando yo os conduzca a las
regiones de los que han recibido los misterios de la luz, para que veáis la
gloria de luz en que están, la tierra de la luz os parecerá semejante a la luz
del sol del mundo del género humano.
17. Y cuando miréis a la tierra de la
luz, la distancia y lo inferior que es os la harán parecer como un grano de
polvo.
18. Y cuando Jesús acabó de decir estas
palabras a sus discípulos, María Magdalena se adelantó.
19. Y dijo: Señor, no te incomodes si
te pregunto, porque nosotros nos informamos con celo de todas las cosas.
20. Y Jesús contestó a María: Pregunta
lo que quieras preguntar.
21. Y yo te contestaré claramente, sin
parábola, y os diré todas las cosas desde el interior de los interiores hasta el
exterior de los exteriores.
22. Y desde el Inefable hasta la
obscuridad de las tinieblas, para que tengáis de todo conocimiento completo.
23. Dime, pues, María, lo que deseas
saber y yo te lo revelará con satisfacción.
24. Y ella dijo: Señor, los hombres que
hayan recibido los misterios de la luz ¿serán más ensalzados en tu reino que los
próbolos del tesoro de la luz?
25. Porque yo te he oído decir: Cuando
os haya llevado a la región de los que recibieron los misterios, la región de la
tierra de la luz os parecerá como un grano de polvo.
26. Y esto por la gran distancia y la
gran gloria en ue está la región de los que han recibido los misterios.
27. Dinos, pues, Señor: ¿Los hombres
que reciban los misterios serán más ensalzados que la tierra de la luz?
28. ¿Serán, pues, más altos que ella en
el reino de luz?
29. Y Jesús contestó a María: Bien está
que te informes con celo de todo.
30. Mas yo te hablaré de la misión de
los eones y de la erección del universo.
Jesús explica a sus discípulos los misterios de los doce salvadores, las parábolas y los árboles del tesoro de la luz
XXXI 1. Porque ya os lo dije: Cuando os haya conducido a las
regiones que son patrimonio de aquellos que han recibido los misterios de la
luz, las regiones de los próbolos de la luz no os parecerán más que un grano de
polvo, y como la luz del sol del día.
2. Y estas cosas ocurrirán en el tiempo
de la erección del universo.
3. Y los doce salvadores de los
tesoros, y los doce rangos de aquellos que son los próbolos de las siete voces y
de los cinco árboles estarán conmigo en las regiones del patrimonio de la luz.
4. Y estarán conmigo en mi reino.
5. Y cada uno estará sobre sus próbolos,
y cada uno será rey sobre su gloria, grande sobre su grandeza y pequeño sobre su
pequeñez.
6. Y el salvador del próbolo de la
primera voz estará en la región de las almas que recibieron el primer misterio
del primer misterio en mi reino.
7. Y el salvador del próbolo de la
segunda voz estará en la región de las almas que recibieron el segundo misterio
del primer misterio en mi reino.
8. Y el salvador del próbolo de la
tercera voz estará en la región de los que recibieron el tercer misterio del
primer misterio en el patrimonio de la luz.
9. Y el salvador del próbolo de la
cuarta voz del tesoro de la luz estará en la región de las almas de los que
recibieron el cuarto misterio del primer misterio en el patrimonio de la luz.
10. Y el salvador del próbolo de la
quinta voz del tesoro de la luz estará en la región de las almas que recibieron
el quinto misterio del primer misterio en el patrimonio de la luz.
11. Y el sexto salvador del próbolo de
la sexta voz residirá en las regiones de las almas que hayan recibido el sexto
misterio del primer misterio.
12. Y el séptimo salvador del próbolo
de la séptima voz del tesoro de la luz estará en la región de las almas que
recibieron el séptimo misterio del primer misterio en el tesoro de la luz.
13. Y el octavo salvador, que es el
salvador del próbolo del primer árbol del tesoro de la luz, estará en la región
de las almas que reciben el octavo misterio del primer misterio en el patrimonio
de la luz.
14. Y el noveno salvador, que es el
salvador del próbolo del segundo árbol del tesoro de la luz, estará en la región
de las almas que reciben el noveno misterio del primer misterio en el patrimonio
de la luz.
15. Y el décimo salvador, que es el
salvador del próbolo del tercer árbol del tesoro de la luz, estará en la región
de las almas que reciben el décimo misterio del primer misterio en el patrimonio
de la luz.
16. Y el undécimo salvador, que es el
salvador del próbolo del cuarto árbol del tesoro de la luz, estará en la región
de las almas que reciben el onceno misterio del primer misterio en el patrimonio
de la luz.
17. Y el duodécimo salvador, que es el
salvador del próbolo del quinto árbol del tesoro de la luz, estará en la región
de las almas que reciben el duodécimo misterio del primer misterio en el
patrimonio de la luz.
18. Y los siete amén, y los
cinco árboles, y los tres amén estarán a mi derecha, como reyes que
subsisten en el patrimonio de la luz.
19. Y los salvadores gemelos que son el
hijo del hijo.
20. Y los nueve guardianes estarán a mi
izquierda, como reyes que siguen siendo en el patrimonio de la luz.
21. Y cada uno de los salvadores será
rey sobre su próbolo, en el patrimonio de la luz, como lo son en el tesoro de la
luz.
22. Y los nueve guardianes de los
tesoros de la luz estarán más elevados que los salvadores en el patrimonio de la
luz.
23. Y los salvadores gemelos estarán
más elevados que los nueve guardianes en el reino.
24. Y los tres amén estarán más
elevados que los dos salvadores gemelos en el reino.
25. Y los cinco árboles estarán más
elevados que los tres amén en el patrimonio de la luz.
26. Y Jeû, guardián de las posesiones
de la luz, y el gran Sabaoth, el bueno, serán reyes sobre el primer salvador de
la primera voz del tesoro de la luz, que está en la región de aquellos que
reciban el primer misterio del primer misterio.
27. Porque Jeû es el guardián de las
regiones de los que están a la derecha, y Melquisedec, el gran heredero de la
luz. Y los dos grandes jefes que emanan de la luz elegida, que es la pureza
misma, y que se extiende desde el primer árbol hasta el quinto.
28. Jeû es el obispo de la luz, que
emana el primero en la pureza de la luz del primer árbol.
29. Y es el guardián del patrimonio de
los que pertenecen a la derecha y emanan del segundo árbol, y los dos jefes
emanan también de la pura luz elegida del tercero y del cuarto árbol en el
tesoro de la luz.
30. Y Melquisedec emana del quinto
árbol.
31. Y el gran Sabaoth, el bueno, a
quien yo he llamado mi Padre, emana de Jeû, el guardián de la luz.
Jesús explica a sus discípulos el destino de los hombres que no hayan sido iniciados en los misterios
XXXII 1. Y a causa de la sublimidad de la esencia que ha sido puesta
en ellos, todos serán reyes asociadamente en el primer misterio de la primera
voz del tesoro de la luz.
2. Y estarán en la región de las almas
que reciben el primer misterio del primer misterio.
3. Y donde están la virgen de la luz y
el gran conductor del medio, que los archones de los eones llaman el gran Iaô.
4. Y este es el nombre del gran archón
que está en sus regiones.
5. Y él y la virgen de la luz y sus
doce diáconos serán también todos ellos reyes.
6. Y vosotros habréis la forma y la
fuerza de los doce diáconos.
7. Y el primer salvador de la primera
voz estará en la región de las almas de los que recibieron el primer misterio
del primer misterio en las posesiones de la luz.
8. Y los quince satélites de las siete
vírgenes de la luz que están en el medio emanarán de las regiones de los doce
salvadores.
9. E igualmente los demás ángeles del
medio, cada uno sobre su gloria.
10. Para oue sean reyes conmigo en las
posesiones de la luz.
11. Y yo seré rey sobre todos ellos en
las posesiones de la luz.
12. Y todas las cosas que os digo no
sucederán ahora.
13. Sino que sucederán cuando se
verifique la asociación de los eones, que es la solución de todas las cosas, y
la erección total de la cuenta de las almas que participen en las posesiones de
la luz.
14. Y antes de la asociación que os
digo, ninguna de estas cosas tendrá lugar.
15. Y cada uno estará en su región
donde ha sido colocado desde el comienzo, hasta que el número de la congregación
de las almas admitidas se haya completado.
16. Y las siete voces, y los cinco
árboles, y los tres amén, y los salvadores gemelos.
17. Y los nueve guardianes, y los doce
salvadores, y los que están en las regiones de los que pertenecen a la derecha,
y los que están en el medio, todos permaneceran en la región y en el sitio en
que fueron colocados.
18. Hasta que sean transportados afuera
y el número de las almas admitidas a la luz haya sido cumplido.
19. Y los otros archones que pertenecen
al medio permanecerán igualmente en sus lugares hasta que estas mismas cosas se
hayan cumplido.
20. Y todas las almas llegarán en el
tiempo en que cada una reciba su misterio.
21. Y serán transportadas hacia los
archones que están en el medio y vendrán a las regiones de los que pertenecen al
medio.
22. Y los que pertenecen al medio las
bautizarán con la unción espiritual.
23. Y pasarán por las regiones de los
que pertenecen al medio y pasarán a las regiones de los que están a la derecha.
24. Y a las regiones de los nueve
guardianes y a las regiones de los salvadores gemelos.
25. Y a las regiones de los tres
amén y de los doce salvadores.
26. Y a los cinco árboles, y a las
siete voces, y cada uno le dará sus claves y sus misterios.
27. Y ellos vendrán a todas estas almas
que llegan a las regiones de la luz a medida que vayan recibiendo los misterios
de la luz y vayan tomando posesión de la luz.
María da el sentido perfecto de las revelaciones del Salvador
XXXIII 1. Y todas las almas humanas que reciban la luz llegarán a los
archones que están en el medio.
2. Y llegarán a todos cuantos
pertenecen a las regiones del medio.
3. Y a las regiones de cuantos
pertenecen a la derecha.
4. Y a todos los que pertenecen a todas
las regiones del tesoro de la luz y entrarán en todas.
5. Y llegarán a todos los que
pertenecen a las regiones del primer mandato.
6. Para llegar en las posesiones de la
luz hasta la región de su misterio.
7. Y para que cada uno permanezca en la
región que ha recibido el misterio para él.
8. Tanto los que pertenecen a la región
del medio, como los que pertenecen a la derecha, y como los que pertenecen a
cualquiera de las regiones de la luz.
9. Y cada uno estará en la
región y en el puesto en que ha sido situado desde el principio, hasta que todas
las cosas sean consumadas.
10. Y hasta que cada uno haya cumplido
la misión que se le ha destinado con respecto a la congregación de las almas que
han recibido los misterios.
11. Y para que pongan su sello sobre
todas las almas que han recibido los misterios y que han de pasar a los que
comparten los tesoros de la luz.
12. Y esto es, María, lo que tan
celosamente querías saber.
13. Que oiga quien tenga oídos para
oír.
14. Y cuando Jesús hubo acabado de
decir estas palabras, María Magdalena se adelantó y dijo: Señor, cuantas
palabras has dicho han sido para mis oídos tesoros de luz.
15. Mas permite que te interrogue sobre
lo que has dicho, Señor.
16. Porque has dicho que todas las
almas de la raza de los hombres que reciban los misterios de la luz entrarán en
el patrimonio de la luz ante todos los archones.
17. Y ante todos los que pertenecen a
toda la región de la derecha y a todas las regiones del tesoro de la luz.
18. Mas tú nos has dicho siempre: los
primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros.
19. Y los últimos son la raza de los
hombres que entrarán primero en el reino de la luz, como aquellos que pertenecen
a las regiones superiores y son los primeros.
20. Y tú nos has dicho, Señor: el que
tenga oídos para oír que oiga.
21. Y eso significa que tú quieres
saber si nosotros comprendemos las palabras que tú has dicho.
22. Y cuando María dejó de hablar,
Jesús admiró lo que acababa de decir, porque daba el sentido perfecto de lo que
él había revelado.
23. Y el Salvador contestó: Está bien,
María.
24. Y tú has hablado con gran
sabiduría, porque ésa es la explicación de mi discurso.
María y Juan dialogan con Jesús acerca de sus revelaciones
XXXIV 1. Y Jesús, continuando, dijo a sus discípulos: Oíd.
2. Porque voy a hablaros de la gloria
de los que pertenecen a las alturas y cómo son; según os he hablado hasta aquí.
3. Cuando yo os conduzca a la región
del último fundamento del tesoro de la luz, y cuando yo os conduzca a esas
regiones para que veáis la gloria que allí hay, la región del patrimonio de la
luz no estará más en vuestro pensamiento que la imagen de la del mundo.
4. Y esto, por la grandeza del
último fundamento y de la gran luz que hay allí.
5. Y os hablaré de la gloria del
compañero que está encima del compañero menor.
6. Y os hablaré de las regiones que
están encima de los compañeros.
7. Nada hay en este mundo con lo que se
las pueda comparar, ninguna semejanza que las pueda expresar, ninguna luz,
ninguna fuerza que les pueda ser puesta en parangón.
8. Porque no hay medio de explicar en
este mundo cómo son las cosas de que os hablo.
9. Y cuando Jesús cesó de hablar, María
Magdalena se adelantó.
10. Y le dijo: Señor, no te
incomodes contra mí, si yo quiero averiguarlo todo con interés y con celo.
11. Porque es con el fin de que mis
hermanos lo anuncien a la raza de los hombres.
12. Y para que los hombres, oyéndolos y
creyéndolos, se salven de los rigurosos tormentos que les harían sufrir los
malvados archones.
13. Y para que los hombres lleguen al
reino de los cielos.
14. Porque nosotros, Señor, no somos
solamente misericordiosos para con nosotros mismos.
15. Sino que sentimos misericordia de
toda la raza humana y no queremos que sufra tormentos crueles.
16. Y por eso, Señor, nos informamos de
todas las cosas con ardor.
17. Para que nuestros hermanos las
anuncien a toda la raza de los hombres.
18. Y para que no caigan en las manos
de los crueles archones de las tinieblas.
19. Y para que sean preservados del
sufrimiento de las tinieblas exteriores.
20. Y cuando Jesús hubo oído las
palabras que dijo María, el Salvador manifestó por ella su gran misericordia.
21. Y dijo: Pregunta lo que quieras
preguntar, y yo te lo revelará claramente, sin parábola.
22. Y cuando María escuchó las palabras
del Salvador, sintió un vivo júbilo y dijo: Señor, ¿cuánto es más grande el
segundo antepasado que el primero?
23. ¿Qué distancia los separa y cuánto
es más grande su luz?
24. Y Jesús respondió así a María,
entre sus discípulos: En verdad, en verdad, os digo que el segundo antepasado
está alejado del primero una distancia tal que ninguna medida puede expresarla.
25. Ni según la altura y profundidad,
ni según lo ancho y lo largo.
26. Y está alejado a una distancia
inmensa, que ninguna medida puede expresar, de los ángeles, los arcángeles y los
dioses.
27. Y la superioridad de su luz es tal
que ninguna cifra puede computarla.
28. Y el tercero, y el cuarto y el
quinto antepasado son, cada uno de ellos, tan superior al otro, que ninguna
superioridad puede serles comparada para dar la medida.
29. Y cada uno posee respecto al otro
una luz superior en un grado inexpresable.
30. Y cuando Jesús hubo dicho estas
frases a sus discípulos, Juan habló a Jesús.
31. Y dijo: Señor y Salvador mío,
permíteme que yo hable.
32. No te encolerices contra mí si te
pregunto con interés y celo, porque has prometido revelarnos cuanto te
preguntemos.
33. No nos ocultes nada, Señor, de las
cosas que te preguntemos.
34. Y Jesús, en su gran misericordia,
contestó a Juan.
35. Y le dijo: Tú también, querido
Juan, eres bienaventurado.
36. Pregunta lo que quieras, y yo te
contestará francamente y sin parábolas.
37. Y te instruiré en cuanto me
preguntes con fervor y celo.
38. Y Juan dijo a Jesús: Señor, aquel
que haya recibido el misterio ¿quedará en el lugar donde está, y no podrá ir a
las otras regiones que están sobre él, ni descerider a las demás regiones que
hay bajo él?
Jesús revela a sus discípulos quién es el conocedor de todos los misterios
XXXV 1. Y Jesús, contestando, dijo a Juan: Mis queridos y buenos
discípulos, vosotros os informáis de todo con fervor.
2. Escucha, Juan, lo que voy a decirte.
3. Todo el que reciba el misterio de la
luz permanecerá en el lugar en que ha recibido el misterio.
4. Mas ninguno tendrá la facultad de
elevarse a las regiones que están encima de él.
5. Y el que haya recibido el misterio
en la primera disposición, tendrá la facultad de ir a los sitios que están bajo
él, mas no a los que están encima.
6. Y el que haya recibido el misterio
del primer misterio podrá ir a los lugares que están fuera del suyo, mas no a
los que están sobre el suyo.
7. Y éstos serán los que hayan recibido
los misterios superiores.
8. Y en verdad os digo que el hombre,
que en la destrucción del mundo será rey sobre todos los órdenes de los
pleromas, y aquel que recibirá el misterio del Inefable soy yo.
9. Él conoce el misterio en virtud del
cual ha sido hecha la luz y han sido hechas las tinieblas.
10. Y Él conoce el misterio de la
creación de las tinieblas de las tinieblas y de la luz de las luces.
11. Y conoce el misterio de la creación
del caos y de la del tesoro de la luz.
12. Él conoce el misterio de la
creación de la tierra de la luz.
13. Y conoce el misterio de la creación
de los castigos reservados a los pecadores, y conoce el misterio de la
regeneración del reino de la luz.
14. Y conoce el misterio de por qué los
pecadores han sido creados y por qué han sido creados los dominios de la luz.
15. Y conoce el misterio de por qué han
sido hechos los impíos y por qué han sido hechos los santos.
16. Y conoce el misterio de por qué se
han hecho las penas para los malvados y por qué han sido hechas todas las
emanaciones de la luz.
17. Y conoce el misterio de por qué ha
sido hecho el pecado y de por qué han sido hechos los bautismos y los misterios
de la luz.
18. Y conoce el misterio de por qué han
sido hechos los juegos del castigo y los chorros de la luz.
19. Y conoce el misterio de por qué ha
sido hecha la cólera y de por qué ha sido hecha la paz.
20. Y por qué ha sido hecha la
blasfemia y por que han sido hechos los himnos de la luz.
21. Y conoce el misterio de por qué han
sido hechas las similitudes de la luz.
22. Y conoce el misterio de por qué ha
sido hecha la injuria y por qué ha sido hecha la bendición.
23. Y conoce el misterio de por qué ha
sido hecha la maldad.
24. Y el misterio de por qué ha sido
hecha la muerte y de por qué ha sido hecha la vivificación del alma.
25. Y conoce el misterio de por qué han
sido hechos el adulterio y el engaño y de por qué ha sido hecha la pureza.
26. Y conoce el misterio por el que ha
sido hecha la gratitud y por el que ha sido hecha la ingratitud.
27. Y conoce el misterio de por qué han
sido hechos el orgullo y la soberbia y de por qué han sido hechas la humildad y
la dulzura.
28. Y conoce el misterio de por qué ha
sido hecho el llanto y por qué ha sido hecha la risa.
29. Y conoce el misterio de por qué ha
sido hecha la maledicencia y por qué ha sido hecho el discurso provechoso.
30. Y conoce el misterio de por qué ha
sido hecha la obediencia y por qué ha sido hecha la resistencia.
31. Y conoce el misterio de por qué ha
sido hecha la murmuración y por qué han sido hechas la sencillez y la humildad.
32. Y conoce el misterio de por qué ha
sido hecha la fuerza y de por qué ha sido hecha la debilidad.
33. Y conoce el misterio de por qué ha
sido hecha la pobreza y de por qué ha sido hecha la opulencia.
34. Y conoce el misterio de por qué ha
sido hecha la dominación y por qué ha sido hecha la esclavitud.
35. Y conoce el misterio de por qué ha
sido hecha la muerte y de por qué ha sido hecha la vida.
Jesús sigue explicando a sus discípulos los misterios del Inefable
XXXVI 1. Y cuando Jesús hubo dicho estas palabras a sus discípulos,
ellos quedaron muy gozosos de lo que les había comunicado.
2. Y Jesús siguió hablando, y les dijo:
Queridos discípulos míos, escuchad lo que os digo del conocimiento completo de
los misterios del Inefable.
3. El misterio del Inefable conoce por
qué ha sido hecha la severidad y por qué ha sido hecha la misericordia.
4. Conoce por qué han sido hechos los
reptiles y por qué deben ser destruidos.
5. Y conoce por qué han sido hechos los
animales y por qué deben ser destruidos.
6. Y conoce por qué han sido hechos los
rebaños y por qué han sido hechos los pájaros.
7. Y conoce por qué han sido hechas las
montañas y por qué lo han sido las piedras preciosas que hay en ellas.
8. Y conoce por qué ha sido hecha la
materia del oro y por qué ha sido hecha la materia de la plata.
9. Y por qué ha sido hecha la materia
del aire y por qué ha sido hecha la materia del hierro.
10. Y por qué ha sido hecha la materia
del plomo y por qué ha sido hecha la materia del vidrio y por que ha sido hecha
la materia de la cera.
11. Y conoce por qué han sido hechas
las plantas y por qué han sido hechas sus materias.
12. Y conoce por qué han sido hechas
las aguas de la tierra y todas las cosas que en ellas hay.
13. Y por qué la tierra misma ha sido
hecha.
14. Y por qué han sido hechos los mares
y por que han sido hechos los animales que habitan los mares.
15. Y conoce por qué ha sido hecha la
materia del mundo y por qué debe ser destruida.
16. Y Jesús siguió hablando, y dijo a
sus discípulos: Compañeros, discípulos y hermanos míos.
17. Recogeos cada uno en vuestro
espíritu, para que obedezcáis a mi palabra y recojáis cuanto os voy a decir.
18. Porque a partir de ahora,
continuaré hablándoos de todas las ciencias del Inefable.
19. Porque Él conoce el misterio de por
qué ha sido hecho el oriente y por qué ha sido hecho el occidente.
20. Y conoce el misterio de por qué ha
sido hecho el mediodía y por qué ha sido hecho el septentrión.
21. Y conoce el misterio de la creación
de los demonios y de la creación del género de los hombres.
22. Y conoce el misterio de la creación
del calor y de la creación de la brisa.
23. Y conoce el misterio de la creación
de las estrellas y de la creación de las nubes.
24. Y conoce el misterio de por qué la
tierra es proftmda y de por qué las aguas vienen a su superficie.
25. Y conoce el misterio de por qué la
tierra es árida y de por qué la lluvia cae sobre ella.
26. Y conoce el misterio de por qué ha
sido hecha la sequía y por qué ha sido hecha la fertilidad.
27. Y conoce el misterio de por qué ha
sido hecha la helada y por qué el rocío.
28. Y conoce el misterio de por qué ha
sido hecho el polvo y de por qué ha sido hecho el frescor.
29. Y conoce el misterio de por qué ha
sido hecho el granizo y de por qué ha sido hecha la nieve.
30. Y conoce el misterio de por qué se
ha hecho la tempestad que sc remonta y el viento que se calma.
31. Y conoce el misterio de por qué se
ha hecho el ardor del calor y de por qué se han hecho las aguas.
32. Y conoce el misterio de la creación
del viento del norte y del viento del sur.
33. Y conoce el misterio de la creación
de las estrellas del cielo y de los astros, y de todas sus revoluciones.
34. Y conoce el misterio de la creación
de los archones de las esferas, y de las esferas, y de todas sus regiones.
35. Y conoce el misterio de la
creación de los archones de los eones y de la creación de los eones.
36. Y conoce el misterio de la creación
de los archones que presiden los suplicios, y de la creación de los decanos.
37. Y conoce el misterio de los ángeles
y de la creación de los arcángeles.
38. Y conoce el misterio de la creación
de los señores y de la creación de los dioses.
39. Y conoce el misterio de la creación
del odio y de la creación del amor.
40. Y conoce el misterio de la creación
de la discordia y de la creación de la reconciliación.
41. Y conoce el misterio de por qué ha
sido hecha la avaricia, y la renunciación a todo, y el amor.
42. Y conoce el misterio de por qué ha
sido hecha la gula y de por qué ha sido hecha la saciedad.
43. Y conoce el misterio de por qué ha
sido hecha la impiedad y por qué ha sido hecho el amor a Dios.
44. Y conoce el misterio de por qué han
sido hechos los guardianes y por qué han sido hechos los salvadores.
45. Y conoce el misterio de por qué han
sido hechas las tres potencias y por qué han sido hechos los invisibles.
46. Y conoce el misterio de por qué han
sido hechos los antepasados y por qué han sido hechos los puros.
47. Y conoce el misterio de por qué han
sido hechos los presuntuosos y por qué han sido hechos los fieles.
48. Y conoce el misterio de por qué ha
sido hecho el gran triple poder y por qué ha sido hecho el gran antepasado de
los invisibles.
49. Y conoce el misterio de por qué ha
sido creado el decimotercero eón y por qué han sido creadas las regiones que
pertenecen al medio.
50. Y conoce el misterio de por qué han
sido hechos los ángeles del medio y las vírgenes de la luz.
51. Y conoce el misterio de por qué ha
sido hecha la tierra de la luz y por qué ha sido creado el patrimonio de la luz.
52. Y conoce el misterio de por qué han
sido creadas las regiones de los guardianes de los que están a la derecha y por
qué han sido hechos sus jefes.
53. Y conoce el misterio de por qué han
sido hechas las puertas de la vida y de por qué ha sido hecho Sabaoth el bueno.
54. Y conoce el misterio de por qué ha
sido hecha la región de los que están a la derecha y de por qué ha sido hecha la
tierra de luz, que es el tesoro de la luz.
55. Y conoce el misterio de por qué han
sido hechas las emanaciones de la luz y por qué han sido hechos los doce
salvadores.
56. Y conoce el misterio de por qué han
sido hechas las tres puertas del tesoro de la luz y por qué han sido creados los
nueve guardianes.
57. Y Él conoce también el misterio
relativo al por qué han sido creados los salvadores gerudos y por qué han sido
hechos los tres amén.
58. Y conoce el misterio de cómo han
sido hechos los cinco árboles, y cómo han sido hechos los siete amén.
59. Y conoce el misterio de cómo ha
sido hecha la mezcla que no existía, y de cómo ha sido purificada.
Jesús contesta a una nueva observación de María Magdalena
XXXVII 1. Y dijo luego Jesús: Esforzaos todos vosotros en comprender.
2. Y procurad tener en vuestro interior
la fuerza de luz precisa para someteros.
3. Porque desde ahora os hablaré de las
regiones que habita la verdad del Inefable y de cómo esos parajes son.
4. Y al oír los discípulos estas
palabras, quedaron silenciosos.
5. Y María Magdalena se adelantó y se
prosternó a los pies de Jesús.
6. Y los adoró, llorando, y dijo: Ten
piedad de mí, Señor.
7. Porque mis hermanos se han
conturbado cuando has dicho que les ibas a dar conocimiento del misterio del
Inefable, y por eso han guardado silencio.
8. Y Jesús tranquilizó a sus
discípulos.
9. Y les dijo: No temáis no poder
comprender los misterios del Inefable.
10. Porque os digo en verdad que este
misterio está en vosotros y en todo el que os obedezca.
11. Y en verdad os digo que, para todo
el que se consagre a Dios y renuncie al mundo y a lo que en él se halla, este
misterio es más sencillo que todos los misterios del reino de la luz, y más
fácil de comprender que cualquiera de ellos.
12. Porque aquel que renuncie a este
mundo y a sus afanes entrará en conocimiento de este misterio.
13. Y por eso os he dicho: Y
quienquiera que sufra bajo las fatigas del mundo y trabaje bajo su peso que
venga a mí y yo le daré el reposo.
14. Porque mi fardo es ligero y mi yugo
suave.
15. No penséis, pues, que no habéis de
comprender este misterio.
16. Porque en verdad os digo que la
comprensión de este misterio es más sencilla que la comprensión de los otros
misterios.
17. Y os digo que en verdad este
misterio está en vosotros y en cuantos renuncien al mundo y a lo que en él se
encierra.
18. Escuchadme, pues, discípulos,
amigos y hermanos.
19. Porque os voy a conducir al
conocimiento del misterio del Inefable.
20. Puesto que yo he venido para
traeros el conocimiento completo de la emanación del universo.
21. Porque la emanación del universo es
el conocimiento de este misterio.
22. Y cuando el número total de las
almas justas se complete y el misterio se cumpla, yo pasaré mil años, según el
cómputo de los años de la luz, reinando sobre los próbolos de la luz, y sobre el
conjunto de las almas de los justos que hayan recibido todos los misterios.
Jesús explica a sus discípulos el signo de los años de luz
XXXVIII 1. Y cuando Jesús hubo acabado de decir estas frases a sus
discípulos, María Magdalena se adelantó.
2. Y dijo: Señor, ¿cuántos años
terrestres comprende un año de luz?
3. Y Jesús contestó y dijo a María: Los
días de la luz son mil años del mundo de los hombres.
4. Y treinta y seis miríadas y media de
años terrestres son un año de luz.
5. Y yo reinaré durante mil años de luz
como rey en el último misterio.
6. Y seré rey sobre todos los próbolos
de la luz y sobre todas las almas justas que hayan recibido los misterios de la
luz.
7. Y vosotros, discípulos míos, así
como cuantos hayan recibido el misterio del Inefable, estaréis a mi izquierda y
a mi derecha.
8. Y seréis reyes, en mi reino, y
cuantos hayan recibido los tres misterios de los cinco misterios del Inefable
serán reyes con vosotros en el reino de la luz.
9. Y los que hayan recibido los
misterios brillantes serán reyes en las regiones brillantes.
10. Y los que hayan recibido los
misterios inferiores serán reyes en las regiones inferiores.
11. Y todos, según la categoría del
misterio que hayan recibido.
Jesús explica a su auditorio el modo de alcanzar los misterios de la luz
XXXIX 1. Iesús prosiguió hablando.
2. Y dijo a sus discípulos: Cuando yo
venga en la luz para predicar a todo el mundo, decidles: No dejéis noche ni día
de buscar hasta que hayáis encontrado los misterios del reino de la luz.
3. Porque ellos os purificarán y os
llevarán al reino de la luz.
4. Y decidles: renunciad al mundo y a
cuanto hay en él.
5. Y a todas sus sevicias, y a todos
sus pecados, y a todas sus gulas.
6. Y a sus discursos todos, y a cuanto
hay en él, para que seáis dignos de los misterios de la luz.
7. Y para que seáis preservados de los
suplicios reservados a aquellos que se han separado de los buenos.
8. Y decidles: Renunciad a la
murmuración, para que seáis preservados del ardor de la boca del can.
9. Y decidles: Renunciad a la
obediencia, para que seáis librados del ardor de la boca del can.
10. Decidles: Renunciad al juramento,
para que seáis dignos de los misterios de la luz.
11. Y para que seáis librados de los
suplicios de Ariel.
12. Decidles: Renunciad a la lengua
embustera, para que seáis dignos de los misterios de la luz.
13. Y para que seáis preservados de los
ríos ardientes de la boca del can.
14. Decidles también: Renunciad a los
falsos testigos, para que seáis dignos de los misterios de la luz.
15. Y para que seáis librados y
preservados de los ríos ardientes de la boca del can.
16. Decidles: Renunciad al orgullo y a
la vanidad, para que seáis dignos de los misterios de la luz.
17. Y para que seáis preservados de los
abismos de fuego de Ariel.
18. Y decidles: Renunciad al amor
propio, para que seáis dignos de los misterios de la luz.
19. Y para que seáis salvados de los
suplicios del infierno.
20. Renunciad a la elocuencia, para que
seáis dignos de la luz.
21. Y para que seáis preservados de las
llamas del infierno.
22. Renunciad a los malos pensamientos,
para que seáis dignos de los misterios de la luz.
23. Y para que se os preserve de los
tormentos del infierno.
24. Renunciad a la avaricia, para que
seáis dignos de los misterios de la luz.
25. Y para que se os libre de los
arroyos de humo de la boca del can.
26. Renunciad al amor del mundo, para
que seáis dignos de los misterios de la luz.
27. Y para que seáis salvados de las
vestes de pez y de las llamas de la boca del can.
28. Renunciad a las rapiñas, para que
seáis dignos de los misterios de la luz.
29. Y para que seáis preservados de los
arroyos de Ariel.
30. Renunciad a las malas palabras,
para que seáis dignos de los misterios de la luz.
31. Y para que seáis salvados de los
suplicios del río de humo.
32. Renunciad al engaño, para que seáis
dignos de los misterios de la luz.
33. Y para que seáis preservados de los
mares de fuego de Ariel.
Jesús continúa predicando a sus discípulos
XL 1. Renunciad a la crueldad, para que seáis dignos del misterio
de la luz.
2. Y para que seáis preservados de los
suplicios de las fauces de los dragones.
3. Renunciad a la cólera, para que
seáis dignos de los misterios de la luz.
4. Y para que seáis librados de los
ríos de humo de las fauces de los dragones.
5. Renunciad a la desobediencia, para
que seáis dignos de los misterios de la luz.
6. Y para que seáis preservados de
Jaldabaóth y de los ardores del mar de fuego.
7. Renunciad a la cólera, para que
seáis dignos del misterio de la luz.
8. Y para que seáis preservados de los
demonios de Jaldabaôth y de todos sus suplicios.
9. Renunciad al adulterio, para que
seáis dignos del misterio de la luz.
10. Y para que seáis preservados del
mar de azufre y de la fauce de león.
11. Renunciad a los homicidios, para
que seáis dignos de los misterios de la luz.
12. Y para que seáis preservados del
archón de los cocodrilos, que es la primera de las criaturas que están en las
tinieblas exteriores.
13. Renunciad a las obras perversas e
impías, para que seáis dignos del misterio de la luz.
14. Y para que seáis preservados de los
archones de las tinieblas exteriores.
15. Renunciad á la impiedad, para que
seáis dignos de los misterios de la luz.
16. Y para que seáis preservados del
llanto y del rechinar de dientes.
17. Renunciad a los envenenamientos,
para que seáis dignos de los misterios de la luz.
18. Y para que seáis salvados de la
gran helada y el granizo de las tinieblas exteriores.
19. Renunciad a las blasfemias, para
que seáis dignos de los misterios de la luz.
20. Y para que seáis defendidos contra
el gran dragón de las tinieblas exteriores.
21. Renunciad a las malas doctrinas,
para que seáis dignos de los misterios de la luz.
22. Y para que seáis preservados de
todos los suplicios del gran dragón de las tinieblas exteriores.
23. Y decid a quienes predican y a
quienes escuchan malas doctrinas: ¡Malhaya vosotros!
24. Porque si no os arrepentís de
vuestra malicia, caeréis en los tormentos rigurosísimos del gran dragón y de las
tinieblas exteriores.
25. Y nada en el mundo os rescatará
hasta la eternidad.
26. Sino que seréis sin existencia
hasta el fin.
27. Y decid a quienes descuidan la
doctrina de la verdad del primer misterio: ¡Malhaya vosotros!
28. Porque los suplicios que habéis de
experimentar superarán a los que experimenten los demás hombres.
29. Y permaneceréis entre la nieve, en
medio de los dragones, en las tinieblas exteriores.
30. Y nada podrá rescataros hasta la
eternidad.
31. Y decidles: Amad a todos los
hombres.
32. Para que seáis dignos del misterio
de la luz y para que os elevéis en el reino de la luz.
33. Sed dulces, para que podáis recibir
el misterio de la luz y elevaros al misterio de la luz.
34. Asistid a los pobres y a los
enfermos, para que os hagáis dignos de recibir el misterio de la luz y os podáis
elevar al reino de la luz.
35. Amad a Dios, para recibir el
misterio de la luz y llegar al reino de la luz.
36. Sed caritativos, para que recibáis
el misterio y lleguéis al reino de la luz.
37. Sed santos, para recibir el
misterio de la luz y elevaros al reino de la luz.
38. Renunciad a todo, para ser dignos
del misterio de la luz y elevaros al reino de la luz.
39. Porque éstas son las vías de los
que se hacen dignos del misterio de la luz.
40. Y cuando halláis hombres que
renuncien a cuanto constituye el mal y practiquen lo que yo digo, transmitidles
los misterios de la luz, sin ocultarles nada.
41. Y cuando fuesen pecadores, y
cometiesen los pecados y faltas que os he enumerado, dadles también los
misterios, para que se conviertan y hagan penitencia, y no les ocultéis nada.
42. Porque yo he traído los misterios a
este mundo para remitir cuantos pecados han sido cometidos desde el principio.
44. Y por eso os he dicho que no he
venido para llamar a los justos.
45. Yo he traído los misterios para
remitir los pecados de todos, y para que todos sean llevados al reino de la luz.
46. Porque estos misterios son un don
del primer misterio para borrar los pecados de todos los pecadores.
Palabras de Jesús sobre el perdón de los pecados
XLI 1.Y cuando Jesús hubo dicho estas palabras a sus discípulos,
María le preguntó: Mi Señor y Salvador, ¿los hombres justos de toda justicia, y
en quienes no hay ningún pecado, sufrirán o no los suplicios de que nos
hablaste?
2. ¿Será este hombre admitido, o no, en
el reino de los cielos?
3. Y el Salvador contestó a María: El
hombre justo, del todo perfecto, limpio de pecado, y que no haya recibido ningún
misterio de la luz, cuando llegue su hora y salga del mundo, será puesto en
poder de los satélites de una gran triple potencia.
4. Y se apoderarán de su alma, y
durante tres días recorrerán con ella el mundo, y el tercero la llevarán al
caos, para conducirla al lugar de todos los suplicios.
5. Y Juan se adelantó y dijo: Señor, si
un consumado pecador renuncia a todo por el reino de los cielos, y renuncia a
todo pecado, y sabemos que ama a Dios, y le damos los misterios, y recae en sus
pecados, y vuelve a hacer penitencia, ¿es tu voluntad que le remitamos siete
veces sus faltas y le demos siete veces los misterios del primer orden?
6. Y el Señor contestó a Juan: En
verdad os digo que no siete veces, sino que le remitáis sus pecados muchas veces
siete veces, dándole todas ellas los misterios desde el comienzo hasta lo
extremo de lo exterior.
7. Porque así podréis ganar el alma de
nuestro hermano y darle posesión del reino de la luz.
8. Y cuando me habéis interrogado
diciendo si podéis perdonar los pecados hasta siete veces, yo os he respondido
en parábola.
9. Y os he dicho. Perdonadle los
pecados no siete veces, sino setenta y siete veces.
10. Perdonadle, pues, muchas veces,
para que reciba otras tantas los misterios y pueda salvarse el alma de ese
hermano.
11. Porque en verdad os digo que el que
haya vivificado un alma la conservará para su luz en el reino de la luz.
12. Y recibirá más gloria por el alma
que haya salvado, y quien haya salvado muchas almas haciéndoles entrar en la
gloria de su gloria tendrá tanta más gloria cuantas más almas haya salvado.
13. Y cuando el Salvador habló así,
Juan le preguntó: Y si mi hermano, que es un gran pecador, renuncia al mundo y a
sus vanidades, ¿cómo sabremos que no es hipócrita?
14. ¿Y cómo sabremos que es sincero
para conocer si le podemos dar los misterios de segunda y tercera categoría, y
si podemos darle todos los misterios para que participe del reino de la luz?
15. Y el Salvador contestó a Juan,
rodeado de todos sus discípulos.
16. Y le dijo: Si conocéis de un modo
seguro que ese hombre ha renunciado al mundo y a sus pecados, y que no es
mentiroso ni hipócrita, y que ama sinceramente a Dios, no le ocultéis los
misterios y hacedlo conocer los de segundo y tercer grado.
17. Hacedlo participar de los misterios
de que lo creáis digno, y cuando le hayáis comunicado los misterios del
grado tercero y segundo, si recae en el pecado, no continuéis comunicándoselos.
18. Porque os digo en verdad que el
hombre que haya recibido estos misterios y peque sufrirá una sanción rigurosa.
19. Porque será objeto de escándalo y
no habrá para él desde entonces redención de su alma en este mundo.
20. Sino que su morada estará en la
puerta de los dragones, en las tinieblas exteriores, allí donde es el llorar y
el rechinar de dientes.
21. Y en la destrucción del mundo, su
alma será atormentada por un hielo frigidísimo y un ardor cruel.
22. Y permanecerá sin existencia hasta
la eternidad.
23. Mas si este hombre se convierte de
nuevo y renuncia al mundo y a sus pecados, y tiene gran arrepentimiento y
penitencia, la misericordia se tenderá sobre él.
24. Y su penitencia le será admitida en
remisión de sus pecados.
25. Para que consiga el misterio del
primer misterio y hasta el misterio del Inefable.
26. Y verá sus pecados remitidos,
porque estos misterios son piadosos y perdonan el pecado en toda hora.
Jesús expone a sus discípulos el modo de comunicar los misterios y de retirar su conocimiento a los que de ellos no son dignos
XLII 1. Y Juan, cuando hubo hablado así el Salvador, continuó
interrogándolo.
2. Y le dijo: Señor, no te incomodes
contra mí por mi celo.
3. Mas yo quiero saber cómo hemos de
obrar con los hombres de este mundo.
4. Y el Salvador repuso a Juan:
Pregunta lo que quieras, y yo te contestaré claramente y sin parábolas.
5. Y dijo Juan: Cuando entremos en una
ciudad o aldea para predicar y sus vecinos vengan a nosotros, nosotros no
sabremos si vienen con falacia o hipocresía.
6. Y si nos llevan a sus casas y desean
recibir a Dios y conocer sus misterios, ¿qué haremos si averiguamos que no han
hecho nada digno de los misterios, o que se comportan pérfidamente con nosotros?
7. Y el Salvador dijo contestando a
Juan: Si entráis en una ciudad o en una aldea, y os conducen a alguna casa,
reveladles los misterios.
8. Y si son dignos de ellos, ganaréis
sus almas para el reino de la luz.
9. Y si no lo son, u obrasen
pérfidamente con vosotros, elevad la voz hacia el primer misterio.
10. Y decid: Nosotros hemos revelado el
misterio a almas impías y pérfidas.
11. Vuelve el misterio a nosotros, y
prívalas hasta la eternidad del misterio de tu reino.
12. Y sacudid el polvo de vuestros
pies, y decid: Que vuestras almas se sumerjan en el polvo de vuestra casa.
13. Y os digo en verdad que los
misterios que les hubieseis dado volverán a vosotros.
14. Y cuantos misterios y palabras les
comunicaseis antes les serán quitados.
15. Porque ya os hablé en parábola de
hombres así.
16. Cuando os dije: Dondequiera que
vayáis y se os reciba, decid: La paz sea con vosotros.
17. Y si ellos son dignos de la paz, la
paz será con ellos y, si no, volverá sobre vosotros.
18. Y si les dieseis los misterios del
reino de la luz y ellos obrasen falsamente con vosotros, efectuad el primer
misterio del primer misterio, y los misterios que les hubieseis transmitido
volverán a vosotros.
19. Y ellos quedarán privados del
tesoro de la luz hasta la eternidad.
20. Y os digo en verdad que su morada
será en la puerta de los dragones de las tinieblas externas.
21. Mas si hacen penitencia, y
renuncian al mundo, y a su materia, y a sus pecados, y se someten a los
misterios de la luz, sus pecados les serán remitidos.
22. Porque los oirá el misterio único
del Inefable, que tiene piedad de todos y perdona los pecados de todos.
Jesús contesta a las preguntas de sus discípulos sobre la distinción entre justos y pecadores
XLIII 1. Y cuando Jesús acabó de decir estas frases a sus discípulos,
María se prosternó a los pies de Jesús.
2. Y los abrazó y le dijo: Señor,
perdóname y no te irrites si te incomodo.
3. Y el Salvador contestó a María:
Pregunta lo que quieras preguntar.
4. Porque yo te lo revelaré claramente.
5. Y María dijo: Señor: si un hermano
es santo y bueno y ha recibido todos los misterios, y tiene un hermano pecador e
impío, y éste sale del mundo y el hermano bueno se aflige de que su hermano esté
en el lugar de los tormentos y los suplicios, ¿qué haremos, Señor, hasta que sea
retirado del lugar de las torturas?
6. Y el Salvador dijo: Ya os be hablado
de lo que debéis hacer.
7. Mas escuchad y os lo diré de nuevo,
para que seáis perfectos en todos los misterios y los hombres os llamen
perfectos en todo.
8. Cuando queráis que un hombre,
pecador o no, salga de los suplicios terribles, y que sea transportado a un
cuerpo justo para que reciba el misterio de la divinidad y se eleve a las
regiones superiores para participar en el reino de la luz, practicad el tercer
misterio del Inefable.
9. Y decid: Toma el alma de ese hombre
en el que nuestro espíritu piensa.
10. Y sácala de los suplicios de
los archones y elévala con presteza al templo de la luz.
11. Y en el templo de la luz, márcala
de un sello brillante y ponla en un cuerpo justo y bueno, para que se eleve a
las regiones superiores y participe del reino de la luz.
12. Y os digo en verdad que, cuando así
hayáis dicho, los espíritus que presiden los suplicios en las regiones de los
archones se contendrán.
13. Y transmitirán su alma al templo de
la luz para que sea marcada con los signos del reino del Inefable.
14. Y la entregarán a sus satélites, y
la conducirán al cuerpo de un justo.
15. Y hallará los misterios de la luz,
para que sea buena, y se eleve a las regiones superiores y participe del reino
de la luz.
16. Y ésta es la contestación a lo que
me habéis preguntado.
Jesús promete a todos los hombres la resurrección de entre los muertos
XLIV 1. Y María contestó al Salvador, y le dijo: Señor: tú no has
traído los misterios a este mundo para que el hombre no sufriese la muerte que
le tienen predestinada los archones de la Heimarméné.
2. Porque si un hombre ha sido
destinado a morir por el hierro, o en el agua, o por las calamidades del mundo,
o de cualquier forma violenta, tú no has traído los misterios para evitar que el
hombre muera así, sino de una muerte súbita, sin el dolor de su género de
muerte.
3. Puesto que muchos nos perseguirán
por ser tus discípulos y nos atormentarán por ti.
4. Y, si nos maltratan y afligen,
¿hemos de ejercer los misterios para salir de nuestro cuerpo sin experimentar
ningún dolor?
5. Y el Salvador, en respuesta, dijo a
todos sus discípulos: Ya os he hablado antes de esto que me preguntáis, mas os
lo diré otra vez.
6. No sólo vosotros, mas todo hombre
que cumpla el primer misterio del primer misterio del Inefable, recorrerá todas
las regiones y todas sus estaciones.
7. Y cuando haya cumplido ese misterio
y recorrido todas las regiones, será preservado de todas las cosas ue le hayan
destinado los archones de la Heimarméné.
8. Y saldrá del cuerpo de la materia de
los archones y y todas las regiones de la luz, hasta que llegue a las regiones
del reino de la luz.
12. Sino por todas estas cosas, para
que cuando lleguemos a las tierras de los hombres y no tengan fe en nosotros, y
no escuchen nuestras palabras, practiquemos el misterio para que ellos Conozcan
la verdad y sepan las palabras del universo.
13. Y el Salvador contestó a María
entre sus discípulos: Ya os he hablado sobre todas las cosas que me preguntáis.
14. Mas yo os repetirá mis palabras.
15. Escucha, María: te digo en verdad
que no sólo Vosotros, sino todos los hombres pueden cumplir el misterio de la
resurrección de entre los muertos.
16. Para curarse de la posesión de los
demonios y de toda aflicción y enfermedad.
17. Y para curar a los cojos, y a los
mutilados, y a los mudos, y a los paralíticos.
18. Porque os he dicho antes que era
preciso practicar el misterio para poder cumplir estas cosas.
19. Y vosotros obtendréis la pobreza y
la opulencia, la salud y la enfermedad, la debilidad o el vigor, si la pedís.
20. E igualmente podréis sanar a los
enfermos y resucitar a los muertos, y curar a los cojos y ciegos y mudos, y toda
enfermedad o aflicción.
21. Porque a quien haya ejercido el
misterio todas las cosas le serán concedidas.
Jesús sigue instruyendo a sus discípulos
XLV 1.Y cuando el Salvador hubo dicho estas cosas, todos los
discípulos lanzaron gritos, diciendo: Señor, tú nos has herido de locura con las
cosas que nos has dicho.
2. Y nuestras almas quieren salir de
nosotros para ir a ti, ya que nosotros venimos de ti.
3. Nuestras almas han quedado como sin
sentido por las cosas que nos has dicho.
4. Y nos atormentan grandemente, porque
quieren salir de nosotros para ir a las regiones superiores que son tu reino.
5. Y cuando los discípulos hablaron
así, el Salvador prosiguió dirigiéndose a ellos y les dijo: Cuando lleguéis a
ciudades o países, saludad a los habitantes.
6. Y decidles así: Buscad siempre sin
cesar, hasta que halléis los misterios de la luz, que os conducirán al reino de
la luz.
7. Y decidles: Guardaos de las
doctrinas oscuras.
8. Porque muchos irán en mi nombre
diciendo: yo soy y no soy, y así engañarán a muchos hombres.
9. Y para que todos los hombres que se
lleguen a vosotros tengan fe y sean dignos del misterio de la luz, dadles los
misterios de la luz.
10. Y no les ocultáis nada, y al que
sea digno del misterio máximo, dádselo, y al que sea digno del misterio
menor, dádselo también.
11. Mas el misterio de la resurrección
de los muertos y de la curación de los enfermos, no se los deis a todos.
12. Sino dad la doctrina, porque ese
misterio pertenece a los archones
13. No lo deis, pues, a todos, hasta
que hayáis consolidado la fe en todo el mundo.
14. Para que cuando lleguéis a una
ciudad y no tengan fe en vosotros, resucitéis a los muertos y curéis a los
ciegos y a los cojos, y todas las enfermedades, para que crean en vosotros
cuando prediquéis al Dios del Universo.
15. Y por eso os he dado ese misterio,
hasta que consolidéis la fe en todo el mundo.
Jesús describe a sus discípulos las tinieblas exteriores
XLVI 1. Y María siguió hablando a Jesús.
2. Y le dijo: Señor, ¿cómo son las
tinieblas exteriores?
3. ¿Y cuántos son los lugares de
tormento que contienen?
4. Y Jesús contestó: Las tinieblas
exteriores son un gran dragón.
5. Y su cola está dentro de su
garganta, y está fuera del mundo, y lo rodea.
6. Y contiene gran número de lugares de
tortura, que están comprendidos en doce divisiones, consagradas a terribles
suplicios.
7. Y cada una de esas divisiones es un
archón, y las figuras de estos archones son distintas, y se transforman
adoptando diversas figuras.
8. Y el primer archón preside la
primera división y tiene forma de cocodrilo.
9. Y su cola entra en su garganta, y de
su boca salen el hielo, la peste, el frío de la fiebre y toda clase de
enfermedades.
10. Y el verdadero nombre que tiene en
el lugar que habita es Enchtonin.
11. Y el archón de la segunda división
tiene forma de perro y se llama en el sitio que habita Xhurakhar.
12. Y el archón de la tercera división
tiene forma de gato y se llama en el sitio que habita Arkharôth.
13. Y el archón de la cuarta división
tiene aspecto de serpiente y se llama en donde reside Akrôkar.
14. Y el archón de la quinta división
tiene forma de un ternero negro y se llama Markhour.
15. Y el de la sexta división se llama
Lamkhamôr.
16. Y el archón de la séptima división
tiene figura de oso, y se llama Lokhar.
17. Y el de la octava división tiene
forma de murciélago y se llama Lavaokh.
18. Y el archón de la novena división
tiene figura de basilisco y se denomina Arkheôkh.
19. Y en la décima división hay
gran número de dragones, que tiene cada uno siete cabezas, y su jefe se llama
Xarnarôkh.
20. Y en la oncena división hay también
muchos dragones, que tienen cada uno siete cabezas de gato, y su jefe es un
archón que se llama Rokhar.
21. Y en la duodécima división hay
muchos más archones que en las otras, y cada uno tiene siete cabezas de
perro. Y su jefe se llama Khrêmaôr.
22. Y éstos son los archones de las
doce divisiones que hay en el gran dragón, que constituye las tinieblas
exteriores.
23. Y cada uno cambia de nombre y de
figura de hora en hora.
24. Ycada división tiene una puerta,
que se abre hacia arriba, y el dragón de las doce tinieblas exteriores, que se
compone de doce divisiones, se convierte en rey de cada una cada vez que se abre
hacia arriba.
25. Y un ángel de las regiones
superiores vigila sobre la puerta de cada unade estas doce divisiones.
26. Y ha sido colocado allí por el eón
el primer hombre, el guardián de la luz, para que el dragón y todos los archones
permanezcan en los lugares que les han sido asignados.
Jesús explica a sus discípulos los tormentos del gran dragón de las tinieblas exteriores
XLVII 1. Y cuando el Salvador hubo hablado así, María
Magdalena le dijo: Señor, ¿las almas conducidas a esos lugares han de pasar por
esas doce puertas para sufrir los tormentos que merecen?
2. Y el Salvador contestó a María:
Ningún alma es conducida hacia el dragón por esas puertas, no siendo
las almas de los blasfemos y de los que siguen una doctrina falsa.
3. Y de los que enseñan a mentir, y las
de los que pecan contra natura, y las de los hombres manchados de vicios y
enemigos de Dios.
4. Y las de todos los impíos, adúlteros
y envenenadores.
5. Porque todas las almas de esos
pecadores, si no han hecho penitencia en este mundo, y han persistido en su
pecado, cuando se cumpla su hora, serán conducidas por la puerta de la cola del
dragón a las tinieblas exteriores.
6. Y cuando hayan sido llevadas a las
tinieblas exteriores por la puerta de su cola, colocará la cola en su boca, para
cerrar la puerta.
7. Y de este modo serán llevadas las
almas a las tinieblas exteriores.
8. Y los doce nombres del dragón están
escritos en las puertas de las distintas divisiones.
9. Y estos nombres son diferentes, y
alternan entre ellos para que quien diga un nombre diga los doce.
10. Y éstas son las tinieblas
exteriores, que son las mismas que las del dragón.
11. Y cuando el Salvador hubo hablado,
María le replicó: Señor, ¿son más terribles los tormentos del dragón que todos
los demás que existen?
12. Y el Salvador contestó a María:
Esos tormentos son los mayores que existen.
13. Mas las almas que vayan a esos
lugares serán atormentadas también por un frío riguroso y un fuego violentísimo.
14. Y dijo María: ¡Desventuradas almas
de los pecadores!
15. Mas dinos, Señor, ¿qué fuego es más
violento, el del infierno o el del mundo?
16. Y el Salvador contestó a María: En
verdad te digo que el fuego del infierno es nueve veces más ardiente que el
fuego del mundo.
17. Y el fuego de los suplicios del
gran caos es nueve veces más ardiente que el del infierno.
18. Y el fuego del tormento de los
archones en el camino del medio es nueve veces más ardiente que el de los
suplicios del gran caos.
19. Y el fuego del dragón de las
tinieblas exteriores y de los lugares de castigo que hay en él es siete veces
más terrible que el fuego de los tormentos de los archones del medio.
Diálogo entre María y Salomé
XLVIII 1. Y luego que el Salvador hubo dicho esto a María, ella
se hirió el pecho y lloró.
2. Y lloraron también todos los
discípulos y decían: ¡Desgraciados los pecadores!
3. Porque su castigo es muy grande.
4. Y Salomé se levantó y dijo: Señor,
tú nos has dicho: Quien no deje a su padre y a su madre para seguirme no es
digno de mí.
5. Y nos has dicho después: Abandonad a
vuestros padres para que yo os haga hijos del primer misterio hasta la
eternidad.
6. Mas, Señor, está escrito en la ley
de Moisés que el que abandone a sus padres debe morir.
7. ¿Es, pues, contrario a la ley
lo que tú nos enseñas?
8. Y cuando Salomé hubo dicho estas
palabras, María Magdalena, inspirada por la fuerza de luz que había en ella,
dijo al Salvador:
9. Señor, permíteme que hable a mi
hermana Salomé para explicarle tus palabras.
10. Y el Salvador contestó a María: Yo
te permito, María, explicar mis palabras a Salomé.
11. Y cuando el Salvador habló así,
María fue hacía Salomé.
12. Y le dijo: Hermana Salomé, tú has
citado la ley de Moisés, que dice que debe morir quien abandona a sus padres.
13. Mas la ley se refiere a los cuerpos
y no al alma.
14. Y la ley no se refiere a los hijos
de los archones, sino que lo dice de la fuerza salida del Salvador y que está
hoy en nosotros.
15. Y dice la ley: Quien esté fuera del
Salvador y de sus misterios morirá de muerte y perecerá en su maldad.
16. Y cuando María habló así, Salomé se
volvió a María.
17. Y dijo Salomé: La potencia del
Salvador basta para igualarme a ti en inteligencia.
18. Y ocurrió que cuando el Salvador
oyó las palabras de María la felicitó grandemente.
Jesús habla a sus discípulos sobre el modo de elegir entre las doctrinas verdaderas y las falsas
XLIX 1. Y el Salvador siguió hablando entre sus discípulos.
2. Y dijo a María: Escucha, María, cuál
es el estado del hombre hasta que comete un pecado.
3. Los archones de las potencias
perversas combaten contra el alma constantemente.
4. Y la hacen cometer todos los
pecados.
5. Y llaman al enemigo del alma y le
dicen: Si el alma sale otra vez del cuerpo, no la perdones.
6. Mas condúcela a todos los lugares de
tortura, pues que ha incurrido en todos los pecados que tú la has hecho cometer.
7. Y cuando Jesús habló así, María le
dijo: Señor, ¿cómo sabrán los hombres que buscan la luz si las doctrinas que
encuentran son engañadoras o no?
8. Y contestó el Salvador: Ya os lo he
dicho.
9. Sed como buenos cambiantes. Aceptad
la buena moneda y rechazad la falsa.
10. Ydecid a los hombres que buscan a
Dios: Si sopla el aquilón, ya sabéis que es frío lo que se sentirá.
11. Y si sopla el viento oeste, ya
sabéis que vendrán el calor y la sequía.
12. Decid, pues, a esos hombres justos:
Si conocéis los signos de los vientos, conoceréis también si las palabras que
halléis buscando a Dios concuerdan y armonizan con las que yo os he dicho, desde
los dos martirios al tercer testimonio.
13. Y las que concuerden en la
constitución del cielo, y del aire, y de la tierra, y de los astros.
14. Y en todas las cosas que la tierra
contiene, y en las aguas, y en las cosas que contienen las aguas.
15. Y en la constitución de los cielos,
y de los astros, y de los círculos, y de cuanto se encierra en el mundo.
16. Y los que vengan hacia vuestras
palabras verán que concuerdan con cuantas os he dicho.
17. Y yo recibiré a los que nos
pertenecen.
18. Y esto es lo que diréis a los
hombres para que se defiendan de las falsas doctrinas.
19. Porque yo he venido al mundo para
redimir a los pecadores de sus pecados.
20. Y no por los hombres que no han
hecho mal ni pecado ninguno.
21. Y que encontrarán los misterios que
yo he querido que fuesen consignados en el libro de Jeü.
22. Para que Enoch escribiese en el
paraíso, cuando yo le hablaba del árbol de la ciencia y del árbol de la vida.
23. Y he querido que él los pusiese en
la piedra de Ararad.
24. Y he puesto el archón Calapaturoth
que está sobre el Skemmuth, donde está el pie de Jeü.
25. Y rodea todos los archones y las
Heimarménés.
26. Y he puesto a este archón para que
guarde los libros de Jeü, para impedir que nadie los destruya.
27. Y para que ninguno de los archones
envidiosos destruya los que yo os daré y en los que os diré la emanación del
universo.
María interroga a Jesús sobre el destino de las almas antes de venir él al mundo
L 1. Cuando el Salvador hubo hablado así, María le preguntó:
2. Señor, ¿qué hombre hay en el mundo
que esté limpio de todo pecado?
3. Porque si ha evitado una falta,
caerá en otra, y no podrá encontrar los misterios en el libro de Jeü.
4. Y no habrá en el mundo hombre del
todo exento de pecado.
5. Y el Salvador contestó a María:
Encontraréis uno entre mil, y dos entre diez mil, por la consumación del
misterio del primer misterio.
6. Y por esto yo he traído los
misterios, porque todos en el mundo están bajo el pecado y necesitan del don de
los misterios.
7. Y María dijo al Salvador: Señor,
¿antes que tú vinieses a la región de los archones y al mundo, no había llegado
ningún alma a la luz?
8. Y el Salvador contestó a María: En
verdad, en verdad os digo que antes que yo viniese ningún alma había llegado a
la luz.
9. Y ahora que yo he venido, he abierto
los caminos de la luz, y los que sean dignos de los misterios recibirán el
misterio para llegar a la luz.
10. Y María dijo: Señor, yo creía que
los profetas habían alcanzado la luz.
11. Y el Señor respondió a María: En
verdad, en verdad te digo que ninguno de los profetas ha llegado a la luz.
12. Sino que los archones de los eones
les han hablado desde el círculo de los eones, y les han dado los misterios de
los eones.
13. Y cuando he venido a las regiones
de los eones, he tomado a Elías y lo he enviado al cuerpo de Juan el Bautista.
14. Y he enviado a otros a cuerpos
justos, para que
encuentren los misterios de la luz, y se eleven a las regiones superiores y
entren en posesión del reino de la luz.
15. Y he remitido a Abraham, y a Isaac,
y a Jacob, todas sus faltas.
16. Y les he dado los misterios de la
luz en el círculo de los eones.
17. Y los he puesto en las regiones de
Jabraoth y de todos los archones que pertenecen al medio.
18. Y cuando me eleve, recogerá sus
almas y las llevaré conmigo a la luz.
19. Porque en verdad te digo, María,
que ningún alma entrará en la luz antes que la tuya y la de tus hermanos.
20. Y los demás mártires y justos,
desde Adán hasta ahora.
21. Y cuando yo vaya a las regiones de
los eones, las colocará en los cuerpos de los justos por nacer.
22. Para que encuentren todos los
misterios de la luz y entren en posesión del reino de la luz.
23. Y dijo María: Nosotros somos
dichosos entre todos los hombres por las grandes cosas que nos has revelado.
24. Y el Salvador dijo a María y a
todos sus discípulos: Yo os revelaré todos los secretos, desde lo profundo de
las cosas interiores hasta lo más exterior de las cosas exteriores.
25. Y María dijo al Salvador: Señor,
nosotros creemos sinceramente que tú has traído las llaves de todos los
misterios del reino de la luz, que remiten los pecados de las almas.
26. Para que las almas se purifiquen y,
al hacerse dignas de la luz, sean llevadas a la luz.
Invocaciones de Jesús y su elevación en el espacio
LI 1. Cuando Nuestro Señor fue crucificado, resucitó de entre los
muertos al tercer día.
2. Y sus discípulos, reunidos en torno
suyo, clamaban a él.
3. Y le decían: Señor, ten piedad de
nosotros, que hemos abandonado a nuestros padres y renunciado al mundo, para
seguirte.
4. Y Jesús, sentado con sus discípulos
junto al mar Océano, elevó una plegaria.
5. Y dijo: Escuchadme, Padre mío, de
toda paternidad y de la infinita luz:
6. Aeion, ao, aoi, ôiaprinother, thernops,
nopsither, zagoyrê, zagoyrê, nethmomaoth, nepriomaoth, marachachta, thobarrabai,
tharnachachan, zorokothova, Jean, sabaoth.
7. Y cuando Jesús decía estas palabras,
Tomás, Andrés, Jacobo y Simeón el cananeo estaban a occidente, con los rostros
vueltos hacia oriente.
8. Y Felipe y Bartolomé estaban al sur,
con los rostros vueltos hacia el septentrión.
9. Y los otros discípulos y las mujeres
estaban detrás de Jesús.
10. Y Jesús estaba en pie junto al
altar.
11. Y todos sus discípulos se cubrían
con túnicas de lino.
12. Y Jesús se volvió hacia los cuatro
puntos cardinales.
13. Y dijo: Jaô, iaô, iaô.
14. Esta es la significación de este
nombre: la iota significa que el universo ha sido emanado.
15. Y el alfa que volverá adonde ha
salido, y omega que ése será el fin de los fines.
16. Y cuando hubo pronunciado estas
palabras, dijo: Japhta, japhta, moinmaêr, moinaêr, ermanoier, ermanoieier.
17. Y esto significa: Padre de toda
paternidad y del infinito, tú me oirás, por los discípulos que he traído ante
ti.
18. Porque ellos han creído las
palabras de tu verdad.
19. Y tú harás las cosas por las que he
clamado, porque yo conozco el nombre del padre del tesoro de la luz.
20. Y Jesús clamó de nuevo y pronunció
el nombre del padre del tesoro de la luz.
21. Y dijo: Que todos los misterios de
los archones, y de los ángeles y arcángeles, y todas las fuerzas y todas las
cosas de los dioses invisibles las lleven arriba, para situarlas a la derecha.
22. Y los cielos giraron hacia
occidente, y los eones, y la esfera, y todos sus archones huyeron hacia
occidente, a la izquierda del disco del sol y del disco de la luna.
23. Y el disco del sol era un gran
dragón y su cola estaba en su boca.
24. Y montó en las siete potencias de
la izquierda e iba arrastrado por cuatro potencias bajo figura de caballos
blancos.
25. Y la base de la luna tenía la
figura de una barca arrastrada por los bueyes blancos, uncidos, y dirigidos por
un dragón macho y por un dragón hembra.
26. Y una figura de niño dirigía desde
la popa a los dragones, y éstos quitaban la luz a los archones, y la figura de
un gato estaba ante él.
27. Y el mundo, y las montañas, y los
mares corrían hacia occidente.
28. Y Jesús y sus discípulos estaban en
las regiones del aire, en los caminos del medio, que está encima de la esfera. Y
llegaron a la primera división, que está en el medio, y Jesús estaba en píe en
el aire, con sus discípulos.
29. Y los discípulos le preguntaron:
¿En dónde estamos?
30. Y Jesús les respondió: En el camino
del medio.
31. Porque cuando los archones de Adán
se sublevaron, se entregaron entre sí a acciones reprobables.
32. Y procrearon archones, y ángeles, y
arcángeles, y decanos.
33. Y Jeû, el padre de mi padre, salió
de la derecha, y los encadené en una Heimarméné de la esfera.
34. Y había allí doce eones y Jabaoth,
además, estaba encima de seis.
35. Y Jabraoth, su hermano, estaba
sobre otros seis.
Jesús sigue explicando a sus discípulos los hechos sucedidos en las regiones de los archones
LII 1. Y Jabraoth, con sus archones, tuvo fe en los misterios de la
luz.
2. Y obró según los misterios de la luz
y dejó los lazos de la unión culpable.
3. Mas Sabaoth Adamas, con sus
archones, continuó practicando la unión culpable.
4. Y viendo Jeû, el padre de mi padre,
que Jabraoth y sus archones tenían fe, los elevó.
5. Y los recibió en la esfera, y los
condujo en el aire puro, ante la luz del sol, en las regiones de los que
pertenecen al medio, y ante el invisible de Dios.
6. Y a Sabaoth Adamas y a sus archones,
que no tenían fe en los misterios de la luz y seguían en las obras de la unión
culpable, los encadenó en la esfera.
7. Y encadenó mil ochocientos archones,
y coló trescientos sesenta sobre ellos.
8. Y colocó cinco grandes archones
sobre los trescientos sesenta archones y sobre todos los archones encadenados.
9. Y estos cinco archones se llaman así
en el mundo: el primero, Cronos; el segundo, Aries; el tercero, Hermes el
cuarto, Afrodita, y el quinto, Dios.
10. Y Jesús siguió hablando y dijo:
Escuchad y os contaré sus misterios.
11. Cuando Jeû los hubo encadenado,
sacó una gran potencia del gran Invisible y la ligó al llamado Cronos.
12. Y a Aries le ligó una potencia que
sacó de Ipsantachoinchainchoicheôch, que es uno de los tres dioses triples
poderes.
13. Y sacó una potencia de Xaïnchôâôch,
que es uno de los tres dioses triples poderes, y la ligó en Hermes.
14. Y sacó una potencia de la Sabiduría
fiel, hija de Barbelos, y la ligó sobre Afrodita.
15. Y pensando que necesitaban un
gobernalle para dirigir al mundo y a los eones de la esfera, para que su malicia
no perdiese el mundo, subió hacia el medio y tomó la potencia del menor Sabaoth,
el bueno, que pertenece al medio.
16. Y la ligó en Aries, para que su
bondad lo dirigiese.
17. Y dispuso el orden de su marcha de
modo que pasase trece veces en cada estación, para que cada archón al que
llegase no pudiese ejercer la malicia.
18. Y le dio por compañeros dos eones
de la región a que pertenecía Hermes.
19. Y ahora escuchad que os diga cuáles
son los verdaderos nombres de estos cinco archones.
20. Orimoith es Cronos, Moinichoiaphor
es Aries, Tarpetanoiph es Hermes, Chôsi es Afrodita y Chômbal es Dios. Y éstos
son sus nombres.
Jesús promete otra vez a sus discípulos el conocimiento de todos los misterios
LIII 1. Y cuando los discípulos oyeron estas palabras, se
prosternaron ante Jesús.
2. Y lo adoraron y dijeron: Somos
dichosos.
3. Porque nos has revelado tantas
maravillas, que estamos por encima de todos los hombres.
4. Y continuaron rogándole y le
dijeron: Revélanos para qué son estos diversos caminos.
5. Y María vino hacía él y le besó los
pies.
6. Y dijo: Señor, ¿cuáles son los
secretos de los caminos del medio?
7. Porque tú nos has dicho que están
situados sobre grandes tormentas.
8. ¿Cómo están ordenadas y cómo hemos
de librarnos de ellas?
9. ¿Y cómo se apoderan de las almas y
qué tiempo pasan las almas en sus tormentos?
10. Ten piedad de nosotros, Señor y
Salvador nuestro.
11. Porque nosotros tememos que los
señores de estos caminos se apoderen de nuestras almas y las sometan a terribles
tormentos y nos priven de la luz de tu Padre.
12. No permitas que caigamos en la
desgracia de ser alejados de ti.
13. Y cuando María hubo hablado así,
llorando, Jesús, por su gran misericordia, le contestó:
14. Y le dijo: Regocijaos, hermanos
amados, que habéis abandonado a vuestros padres por mi nombre.
15. Porque yo os daré todo conocimiento
y os revelaré todos los misterios.
16. Y os mostraré los misterios de los
doce archones de los eones, y de sus funciones y de sus categorías.
17. Y la manera de invocarlos, para
llegar a sus regiones.
18. Y os daré el misterio del
decimotercer eón y el modo de invocarlo para alcanzar sus regiones.
19. Y os daré el misterio del bautismo
de los que pertenecen al medio, y la forma de invocarlos, para llegar a su
región.
20. Y os comunicaré el misterio de los
que pertenecen a la derecha, que es nuestra región, y la manera de invocarlos,
para alcanzarla.
21. Y os daré todo misterio y todo
conocimiento, y así seréis llamados los hijos completos que poseen todo
conocimiento y están instruidos de todo misterio.
22. Bienaventurados vosotros, entre
todos los hombres de/la tierra, porque las hojas de la luz han venido en vuestra
edad.
Jesús habla de los demonios a sus discípulos
LIV 1. Y Jesús continuó su discurso y dijo: Jeû, el padre de mi
padre, tomó trescientos sesenta archones entre los archones de Adamas que no
tenían fe en los misterios de la luz.
2. Y los encadenó en las regiones del
aire en las que estamos ahora, encima de la esfera.
3. Y estableció sobre ellos cinco
grandes archones, que son los que están en el camino del medio, que se llama
Paraplez.
4. Y es un archón que tiene la figura
de una mujer cuya cabellera baja hasta sus pies.
5. Y hay bajo su dirección veinticinco
archidemonios.
6. Y éstos son los jefes de otros
muchos demonios y estos demonios son los que entran en los hombres.
7. Para que se entreguen a la cólera y
a las malas acciones, y son los que se apoderan de las almas de los pecadores y
los atormentan con el humo de sus tinieblas y con sus suplicios.
8. Y María dijo: Perdona que te
pregunte, Señor, y no te incomodes por mi afán de saberlo todo.
9. Y Jesús dijo: Pregunta lo que
quieras.
10. Y María dijo: Señor, revélanos cómo
los demonios se apoderan de las almas, para que mis hermanos lo sepan también.
11. Y Jesús dijo: El padre de mi padre,
que es Jeû, y es el que vigila a todos los archones y a los dioses, y a todas
las potencias hechas de la materia de la luz, y Melquisedec, enviado de todas
las luces que purifican entre los archones, los conducen al tesoro de la luz.
12. Porque ellos son dos grandes luces
y su misión es ésta: Descendiendo hacia los archones, se purifican en ellos, y
Melquidesec separa la parte de luz que ha purificado entre los archones para
llevarla al tesoro de la luz.
13. Y pasarán ciento treinta y tres
años y nueve meses en los tormentos de ese lugar.
14. Y después de ese tiempo, cuando la
esfera del menor Sabaoth, Dios, se vuelva hacia el primer eón de la esfera que
se llama Afrodita y llegue a la séptima figura de la esfera, que es la luz, será
entregada a los satélites que están entre los que pertenecen a la izquierda y a
la derecha.
15. Y el gran Sabaoth, el bueno,
soberano de todo el mundo y de toda la esfera, mirará desde lo alto a las almas
que están en tormento y las enviará otra vez a la esfera.
16. Y Jesús siguió hablando y dijo: El
segundo lugar es el que se llama Arioith, la Etiópica, que es un archón hembra
negro.
17. Y tiene bajo sí catorce demonios y
está sobre otros muchos demonios.
18. Y estos demonios que están bajo
Arioith la Etiópica son los que hacen a los hombres incendiarios, y los que los
excitan a combatir, para que cometan muertes.
19. Y endurecen los corazones de los
hombres para que hagan homicidios.
20. Y las almas sometidas a este grado
estarán ciento trece años en su región y serán atormentadas por su humo y por su
ardor.
21. Y cuando gire la esfera vendrá el
menor Sabaoth, el bueno, a quien se llama en el mundo Zeus.
22. Y cuando llegue a la cuarta esfera
de los eones, y cuando llegue Afrodita, para que venga a la sexta esfera de los
eones, que se llama Capricornio, será entregada a los que están entre los que
pertenecen a la izquierda y a la derecha.
23. Y Jeû mirará a la derecha, para que
el mundo se agite, así como los eones de todas las esferas.
24. Y mirará el lugar en que habita
Arioith la Etiópica.
25. Y todas sus regiones serán
deshechas y todas las almas que padecen sus tormentos serán sacadas de ellos.
26. Y serán arrojadas otra vez a la
esfera, para que perezcan en su humareda oscura y en su ardor.
Jesús sigue describiendo los diversos tormentos a que se verán sometidas las almas
LV 1. Y Jesús continuó y dijo: El tercer rango se denomina Hécate,
y está dotado de tres rostros, y tiene bajo sí veintisiete demonios.
2. Y éstos son los que entran en los
hombres para incitarlos al perjurio y a la mentira y a desear lo que no poseen.
3. Y las almas que caigan en poder de
Hécate serán entregadas a sus demonios para que las atormenten con su ardor.
4. Y durante ciento quince años y seis
meses, las atormentarán, haciéndolas sufrir terribles suplicios.
5. Y cuando la esfera gire para que
llegue el buen Sabaoth, el menor, que pertenece al medio y se llama Zeus en el
mundo, y para que llegue a la octava esfera de los eones que se llama Escorpión.
6. Y para que Bombastis, que se llama
Afrodita, llegue a la segunda esfera denominada Tauro, se correrán los velos de
los que pertenecen a la izquierda y a la derecha.
7. Y el pontífice Melquisedec mirará
desde arriba para que se conmuevan la tierra y las montañas.
8. Y los archones serán tumbados, y
mirará a todas las regiones de Hécate, para que sean disueltas, a fin de que
perezcan y de que las almas que hay en ellas sean arrojadas otra vez a la esfera
y sucumban al ardor de sus tormentos.
9. Y Jesús, siguiendo, dijo: El cuarto
rango se llama Tifón.
10. Y es un potente archón bajo cuyo
dominio están treinta y dos demonios.
11. Y éstos son los que entran en los
hombres para incitarlos a la impureza y al adulterio y a ocuparse sin cesar en
las obras de la carne.
12. Y las almas que este archón tenga
bajo su poder pasarán ciento treinta y ocho años en sus regiones.
13. Y los demonios que están bajo él
las atormentarán con su ardor.
14. Y cuando gire la esfera para que
llegue el menor Sabaoth, que pertenece al medio y que se llama Zeus, y cuando
llegue a la novena esfera de los eones que pertenecen al medio y se llaman
Dozotheu y Bombastis, y en el mundo Afrodita, llegará un tercer eón al que se
llama los gemelos.
15. Y serán corridos los velos que hay
entre los que pertenecen a la izquierda y a la derecha, y el poderoso archón que
se llama Zaraxax.
16. Y mirará a la morada de Tifón, para
que sus regiones sean destruidas.
17. Y para que las almas sometidas a
sus tormentos sean arrojadas a la esfera, para que sucumban en su ardor.
18. Y el quinto rango pertenece al
archón llamado Jachtanubus.
19. Y es un potente archón que tiene
bajo sí muchos demonios.
20. Y éstos son los que entran en los
hombres para que cometan injusticias y favorezcan a los pecadores.
21. Y para que reciban regalos y hagan
juicios inicuos, sin cuidarse de los pobres.
22. Y si no hacen penitencia, antes que
sus almas dejen sus cuerpos, caerán en poder de este archón.
23. Y las almas que este archón posea
serán entregadas a los suplicios durante ciento cincuenta años y ocho meses, y
sufrirán sumamente por el ardor de sus llamas.
24. Y cuando gire la esfera para que
llegue el buen Sabaoth, el menor, que llaman en el mundo Zeus, y llegue a la
oncena esfera de los eones y llegue Afrodita a la quinta dsfera de los eones, se
correrán los velos que hay entre los que pertenecen a la izquierda y a la
derecha.
25. Y el gran Ino, el bueno, mirará
desde las regiones superiores, las regiones de Jachtanabus.
26. Para que sus regiones sean
destruidas y para que las almas sometidas a sus tormentos sean arrojadas a la
esfera y perezcan en sus suplicios.
27. Y éstos son los secretos de las
rutas del medio, sobre los que me habéis preguntado.
Jesús hace ver a sus discípulos el fuego, el agua, el vino y la sangre
LVI 1. Y cuando los discípulos hubieron oído estas palabras, se
prosternaron ante Jesús.
2. Y lo adoraron, diciendo: Ayúdanos,
Señor, para librarnos de los terribles tormentos que están reservados a los
pecadores.
3. ¡Desgraciados los hijos de los
hombres, que van a tientas en las tinieblas y no saben nada!
4. Ten piedad de nosotros, Señor, en la
gran ceguera en que estamos.
5. Y ten piedad de toda la raza de los
hombres, porque sus enemigos acechan sus almas, como los eones su presa.
6. Porque quieren extraviarlos y
hacerlos caer en las regiones de los tormentos.
7. Ten piedad de nosotros, Señor, y
líbranos de esta gran turbación del espíritu.
8. Y Jesús contestó a sus discípulos:
Tened confianza y no temáis.
9. Dichosos vosotros, porque yo os haré
señores de todos los hombres y ellos os serán sumisos.
10. Acordaos de que os he dicho que os
daré la llave del reino de los cielos.
11. Y os repito que os la daré.
12. Y cuando Jesús hablaba así, las
regiones del camino del medio quedaron ocultas.
13. Y Jesús resplandecía con una luz
brillante.
14. Y Jesús dijo a sus discípulos:
Aproximaos a mí. Y se aproximaron.
15. Y se volvió hacia los cuatro puntos
del horizonte, y pronunció un nombre supremo sobre su cabeza, y les predicó, y
les sopló en los ojos.
16. Y Jesús les dijo: Mirad.
17. Y levantaron los ojos, y vieron una
luz extraordinaria tal como no la hay en la tierra.
18. Y Jesús dijo: Mirad y ved. ¿Qué
veis?
19. Y ellos contestaron: Vemos el
fuego, el agua, el vino y la sangre.
20. Y Jesús dijo: En verdad os digo que
yo no he traído, al venir al mundo, más que ese fuego, y esa agua, y ese vino, y
esa sangre.
21. Porque he traído el agua y el fuego
de la región de la luz de las luces.
22. Y he traído el vino y la sangre de
las regiones de Barbetis.
23. Y después mi Padre me ha enviado el
Espíritu Santo bajo forma de paloma.
24. El fuego, el agua y el vino son
para curar todos los pecados del mundo.
25. Y la sangre es para la salvación de
los hombres.
26. Y yo la recibí bajo la forma de
Barbetis, la gran potencia de Dios.
27. Y el Espíritu atrae a sí todas las
almas y las lleva a las regiones de la luz.
28. Y por eso os he dicho que he venido
a traer el fuego sobre la tierra, esto es, que venía a castigar con fuego los
pecados del mundo.
29. Y por eso dije a la Samaritana: Si
tú conoces los dones de Dios, y a aquel que te ha dicho: Dame agua para beber,
tú misma le habrías pedido el agua de la vida, para que fuese para ti un
manantial constante hasta lo eterno.
30. Y por eso os he dado el cáliz de la
vida.
31. Porque es la sangre de la alianza,
que será vertida por vosotros, para la remisión de vuestros pecados.
32. Y por eso fue hundida en mi costado
una lanza y brotó agua y sangre.
33. Éstos son los misterios de la luz,
que remiten los pecados y son los nombres de la luz.
34. Y cuando Jesús hubo dicho esto,
todos los poderes siniestros volvieron a sus regiones.
Jesús hace un sacrificio ante sus discípulos
LVII 1. Y Jesús y sus discípulos quedaron sobre la montaña de
Galilea.
2. Y los discípulos le dijeron: ¿Cuándo
remitirás nuestros pecados y nos harás dignos del reino de tu Padre?
3. Y Jesús dijo: En verdad os digo que
no sólo puedo remitiros vuestros pecados y aun haceros dignos del reino de mi
Padre.
4. Sino que puedo concederos el poder
de perdonar los pecados, para que los que perdonéis en la tierra sean perdonados
en los cielos.
5. Y para que lo que atéis en la tierra
sea atado en los cielos.
6. Yo os daré el misterio del reino de
los cielos para que lo hagáis conocer a los hombres.
7. Y dijo Jesús: Traedme fuego y ramas
de palmera.
8. Y le trajeron lo que les pedía. Y
Jesús puso un vaso de vino a su derecha y otro a su izquierda.
9. Y colocó la ofrenda delante y puso
el cAliz de agua ante el vaso de vino que estaba a la derecha.
10. Y puso el cáliz de vino ante el
vaso de vino que estaba a la izquierda.
11. Y alineó los panes en medio de los
cálices.
12. Y puso el cáliz de agua junto a los
panes.
13. Y Jesús, manteniéndose ante la
ofrenda, colocó tras de sí a sus discípulos, que iban todos vestidos de lino.
14. Y tenía en sus manos el sello del
nombre del Padre de los tesoros de la luz.
(No hay versículo 15)
16. Y clamó, diciendo: Escuchadme,
Padre mío, Padre de todas las paternidades, a quien he elegido para perdonar
todos los pecados.
17. Remite los pecados de mis
discípulos y puriffcalos, para que sean dignos de entrar en el reino de mi
Padre.
18. Padre del tesoro de la luz, sé
propicio a los que me han seguido y han observado mis mandamientos.
19. Que vengan, Padre de toda
paternidad, aquellos que perdonan los pecados.
20. Remitid los pecados y extinguid las
faltas de estas almas.
21. Que sean dignas de ser admitidas al
reino de mi Padre, Padre de la luz.
22. Porque yo conozco a tus grandes
potencias.
23. Y yo las invoco: Aner, Bebiô,
Athroni, Heoureph, Heôné, Souphen, Kuitousochreôph, Manônbi, Mnenor, Jonôni,
Chôcheteôph, Chôchê, Anêmph, remitid los pecados de estas almas.
24. Extinguid sus faltas, las que han
sido hechas con conocimiento y las que han sido hechas sin conocimiento.
25. Que los que participan en esta
ofrenda sean dignos de entrar en tu reino, ¡oh mi santo Padre!
26. Y si me oyes, Padre mío, y les
perdonas sus pecados, y los consideras dignos de entrar en tu reino, dame un
signo.
27. Y el signo fue dado.
Los discípulos piden a Jesús que les comunique los últimos misterios
LVIII 1. Y Jesús dijo a sus discípulos: Regocijaos.
2. Porque vuestros pecados os son
remitidos y vuestras faltas borradas, y vosotros sois dignos de entrar en el
reino de mi Padre.
3. Y cuando hubo hablado así, los
discípulos sintieron una gran alegría.
4. Y dijo Jesús: Este es el misterio
que transmitiré a los hombres sinceros y de limpio corazón.
5. Y sus faltas y pecados les serán
remitidos hasta el día en que les comuniquéis este misterio.
6. Mas no deis este misterio sino al
hombre que siga los preceptos que os he dado.
7. Porque es el misterio del bautismo
de los que les perdonan sus pecados y les borran sus faltas.
8. Y porque es el bautismo de la
primera ofrenda, que conduce a la región de la verdad y a la región del interior
de la luz.
9. Y sus discípulos dijeron: Maestro,
revélanos los misterios de la luz de tu Padre.
10. Porque te hemos oído decir: hay un
bautismo de humo, y un bautismo del soplo de la luz santa, y hay la unción
pneumática, que conduce las almas al tesoro de la luz.
11. Enséñanos esos misterios para que
entremos en posesión del reino de tu Padre.
12. Y Jesús les dijo: Ningún misterio
hay más grande que el que queréis conocer.
13. Porque conducirá vuestras almas a
la luz de las luces y a las regiones de la verdad y la bondad.
14. Y a las regiones del Santo de todos
los Santos, y a las regiones en que no hay hombre, ni mujer, ni forma ninguna.
15. Sino sólo una luz constante e
inefable, porque nd hay nada más sublime que estos misterios que queréis
conocer.
16. Porque son los misterios de lbs
siete caminos y las cuarenta y nueve potencias.
17. Y no hay ningún nombre más elévado
que el nombre que contiene todos los nombres y todas las luces y todas las
potencias.
18. Y al que conozca este nombre, al
salir de su cuerpo material, no lo podrán enojar tinieblas, ni archones, ni
arcángeles, ni potencias.
19. Porque si dice ese nombre al fuego,
se apagará, y si a las tinieblas, desaparecerán.
20. Y si lo dice a los demonios y a los
satélites de las tinieblas exteriores, y a los archones y a las potencias de las
tinieblas, todos perecerán, para que su llama arda.
21. Y clamarán: Santo eres, santo eres,
santo de todos los santos.
22. Y si se dice este nombre a los
satélites de los castigos, y a sus dignidades, y a todas sus fuerzas, y a
Barbelo, y al Dios invisible, y a los tres dioses de las triples potencias,
caerán unos sobre otros.
23. Y serán destruidos, y clamarán: Luz
de toda luz de las luces infinitas, acuérdate de nosotros y purifícanos.
24. Y cuando Jesús hubo dicho estas
palabras, todos los discípulos lanzaron grandes gritos y sollozaban.
(...)
Jesús explica a sus discípulos los castigos reservados a los maldicientes
LIX 1. Y la conducirán al camino del medio para que los archones la
atormenten durante seis meses y ocho días.
2. Y cuando la esfera gire, la
entregará a sus satélites, para que la arrojen a la esfera de los eones.
3. Y los satélites de la esfera la
llevarán hasta el agua del interior de la esfera, para que el fuego la devore y
sea grandemente atormentada.
4. Y vendrá Jalukam, el sirviente de
Sabaoth Adamas, que da a las almas el cáliz del olvido.
5. Y llevará un cáliz lleno del agua
del olvido, para darlo a este alma.
6. Para que beba y olvide todas las
regiones que ha recorrido, y sea arrojada al cuerpo que le corresponde, y se
aflija constantemente en su corazón.
7. Y María dijo: Señor, el hombre que
persevere en la maledicencia, ¿dónde va y cuál es su castigo?
8. Y Jesús dijo: Cuando el que
persevere en la maledicencia sale de su cuerpo, Abiuth y Carmon, servidores de
Ariel, vienen y están con él tres días enseñándole todas las criaturas del
mundo.
9. Y la llevan al infierno y la hacen
sufrir tormentos durante once meses y veintiún días.
10. Y luego la llevan al caos, con
Jaldabaoth y sus cuarenta y nueve demonios.
11. Para que cada uno de éstos pase en
ella once meses y veintiún días, haciéndola sufrir el martirio del humo.
12. Y la sacarán de los ríos de humo y
la conducirán a los lagos de fuego para hacerla sufrir durante once meses y
veintiún días.
13. Y la llevarán otra vez al camino
del medio, para que cada archón la atormente haciéndola sufrir sus suplicios
durante once meses y veintiún días.
14. Y la llevarán al templo de la luz,
donde se hace la separación de los justos y de los pecadores.
15. Y cuando gire la esfera la entregán
a sus satélites, para que la arrojen a la esfera de los eones.
16. Y los satélites de la esfera la
conducirán al agua del interior de la esfera, para que el humo la devore y sea
grandemente atormentada.
17. Y Jaluham, sirviente de Sabaoth
Adamas, dará a esta alma el agua del olvido, para que olvide las regiones que ha
atravesado.
Jesús explica los castigos reservados a los ladrones y a los homicidas
LX 1. Y María dijo: ¡Malhaya los pecadores!
2. Y Salomé dijo: Señor, ¿qué castigo
tiene un homicida que no haya cometido más que ese homicidio?
3. Y dijo Jesús: Cuando un homicida que
no haya cometido otro pecado deja su cuerpo, los satálites de Jaldabaoth lo
entregan a un gran demonio en forma de caballo, para que durante tres días corra
con ella por el mundo.
4. Y la llevarán a lugares llenos de
nieve y hielo, para que esté allí tres años y seis meses.
5. Y la conducirán luego al caos, hacia
los cuarenta y nueve demonios de Jaldabaoth, para que cada uno la atormente tres
años y seis meses.
6. Y la llevarán luego a Proserpina,
para que la atormente durante tres años y seis meses.
7. Y la conducirán a la vía del medio,
para que cada archón la haga sufrir los suplicios de sus regiones durante tres
años y seis meses.
8. Y la conducirán a la región de la
luz, donde se hace la separación de los justos y de los pecadores.
9. Y cuando gire la esfera, será
arrojada en las tinieblas exteriores, hasta que levantándose las tinieblas del
medio, sea disuelta.
10. Y éste es el castigo del que mata.
11. Y Pedro dijo: Señor, tú has
contestado a la pregunta de las mujeres.
12. Y también nosotros te queremos
interrogar.
13. Y Jesús dijo a María y a las
mujeres: Dejad sitio a vuestros hermanos.
14. Y Pedro dijo: Señor, ¿cuál es el
castigo de un ladrón que persevera en su pecado?
15. Y Jesús dijo: Cuando su tiempo sea
cumplido, los sirvientes de Adonis vendrán a él.
16. Y lo sacarán de su cuerpo y lo
harán recorrer el mundo durante tres días, mostrándole sus criaturas.
17. Y lo llevarán al infierno, y lo
harán sufrir los suplicios durante tres meses, ocho días y dos horas.
18. Y lo llevarán a los demonios de
Caldauoth, para que cada uno lo atormente tres meses, ocho días y dos horas.
19. Y lo llevarán a los archones del
medio, para que cada uno lo atormente tres meses, ocho días y dos horas.
20. Y lo llevarán a la virgen de la
luz, donde son separados los justos de los pecadores, y cuando la esfera gire,
será entregado a los eones de la esfera.
21. Y ellos lo conducirán al agua del
interior de la esfera y lo harán sufrir grandes tormentos.
22. Y vendrá Jaluham, y le dará el
cáliz del olvido, y lo hará olvidar cuanto ha visto, y entrará en el cuerpo de
un cojo, ciego y lisiado.
23. Y éste es el castigo del ladrón.
Castigo de los soberbios y de los blasfemos
LXI 1. Y Andrés dijo: ¿Qué castigo sufrirá el soberbio?
2. Y Jesús respondió: Cuando su tiempo
se cumpla, los satélites de Ariel llevarán su alma durante tres días y la harán
ver las criaturas del universo.
3. Y la llevarán al infierno y será
atormentada durante veinte meses.
4. Y la llevarán a Jaldabaoth, y a sus
cuarenta y nueve demonios, para que cada uno la atormente veinte meses.
5. Y la llevarán al camino del medio,
para que cada archon la atormente otros veinte meses.
6. Y la llevarán a la virgen de la luz,
para separarla, y cuando la esfera gire, será arrojada a los eones de la esfera.
7. Y será llevada al agua del interior
de la esfera y su humo la atormentará.
8. Y Jaluham le dará el agua del
olvido, para que olvide cuanto ha visto.
9. Y será arrojada en un cuerpo (...),
para que todos la desprecien.
10. Y éste es el castigo del hombre
soberbio.
11. Y Tomás dijo: ¿ Qué castigo sufre
el hombre que constantemente blasfema?
12. Y Jesús dijo: Cuando su tiempo se
haya cumplido, los satélites de Jaldabaoth llegarán a él, y lo atarán por la
lengua a un gran demonio en forma de caballo, que lo hará recorrer durante tres
días el mundo, atormentándolo.
13. Y lo llevarán a un lugar lleno de
nieve y frío, para atormentarlo durante once años.
14. Y lo llevarán al caos de Jaldabaoth
y de sus cuarenta y nueve demonios, para que cada uno lo atormente durante once
años.
15. Y lo conducirán a las tinieblas
exteriores hasta que sea entregada al gran archón en figura de dragón que
recorre las tinieblas.
16. Y esta alma será dejada en las
tinieblas para que perezca.
17. Porque tal es el castigo del
blasfemo.
Bartolomé, Tomás y Juan hacen preguntas a Jesús
LXII 1. Y Bartolmé dijo: ¿Qué pena sufre el hombre que peca contra
natura?
2. Y dijo Jesús: El castigo de este
hombre es igual que el del blasfemo.
3. Y cuando su tiempo se cumpla, los
satélites de Jaldabaoth llevarán su alma hacia los cuarenta y nueve demonios,
para que cada uno la atormente once años.
4. Y la llevarán a ríos de humo y a
lagos de pez hirviente, llenos de demonios, y será atormentada aquí durante once
años.
5. Y luego la llevarán a las tinieblas
exteriores hasta el día del juicio.
6. Y será separada y hundida en las
tinieblas exteriores, para que perezca.
7. Y Tomás dijo: Hemos sabido que hay
hombres que comen hostias hechas con semen de hombre y sangre menstrual de
mujer.
8. Y dicen: Confiamos en Erán y en
Jacob. ¿Es esto lícito?
9. Y Jesús, en este momento, tuvo gran
cólera contra el mundo.
10. Y dijo a Tomás: En verdad os digo
que ningún pecado puede superar a éste.
11. Y los que lo cometan serán
conducidos a las tinieblas exteriores.
12. Y no serán vueltos a traer a las
esferas, sino que perecerán en las tinieblas exteriores, en un lugar donde no
hay luz ni misericordia, sino llanto y rechinar de dientes.
13. Porque todas las almas que sean
conducidas a las tinieblas exteriores pereceran.
14. Y Juan dijo: ¿Qué será del hombre
que no ha cometido pecado, mas no ha encontrado los misterios?
15. Y Jesús dijo: Cuando el tiempo de
este hombre se haya cumplido, los servidores de Bainchôôôch, que es uno de los
tres poderes divinos, vendrán por su alma y la conducirán a la alegría.
16. Y recorrerán con ella el mundo
durante tres días, para mostrarle en gozo a todas las criaturas del mundo.
17. Y la llevarán al infierno para
mostrarle sus suplicios, mas no se los harán sufrir.
18. Pero el vapor de la llama de los
tormentos la rozará.
19. Y la llevarán a la vía del medio,
para mostrarle los tormentos, y el vapor de la llama la rozará.
20. Y la conducirán a la virgen de la
luz, y será colocada ante el buen Sabaoth, el menor, que pertenece al medio.
21. Hasta que la esfera gire y Zeus y
Afrodita vengan bajo la forma de la virgen de la luz.
22. Y Cronos y Aries vendrán con ella.
23. Y el alma de este justo será
entregada a los satélites de Sabaoth y la llevarán a los eones de la esfera,
para que la conduzcan al agua del interior de la esfera.
24. Para que su humo ardiente entre en
ella y la con- suma y la haga sufrir grandes tormentos.
25. Y Jaluham, el que da a las almas el
cáliz del olvido, vendrá y le hará beber el agua del olvido, para que olvide
todo lo que ha visto.
26. Y después el sirviente de Sabaoth
el menor, el bueno, traerá un vaso lleno de prudencia y sabiduría, y en el que
está la aflicción.
27. Y lo hará beber a esta alma y será
colocada en un cuerpo donde no podrá dormir, pero podrá olvidar, por el brebaje
de aflicción que se le ha dado.
28. Y su corazón se purificará, a fin
de que pueda buscar los misterios de la luz, hasta que los encuentre, según la
orden de la virgen de la luz, y para que entre en posesión de la luz eterna.
Postrera invocación de los discípulos
LXIII 1. Y María dijo: Un hombre que haya cometido un pecado o una
falta cualquiera, y no encuentre los misterios de la luz, ¿será sometido a la
vez a esos diversos suplicios?
2. Y Jesús dijo: Los sufrirá. Y si ha
cometido tres pecados, sufrirá tres castigos.
3. Y Juan dijo: ¿Puede salvarse un
hombre que haya cometido todos los pecados y todas las faltas si encuentra al
fin los misterios de la luz?
4. Y Jesús dijo: El que haya cometido
todos los pecados y todas las faltas y encuentra al fin los misterios de la luz
será perdonado de todos sus pecados y faltas, y entrará en posesión de los
tesoros de la luz.
5. Y Jesús dijo a sus discípulos:
Cuando la esfera gire y sea mudada, de manera que Cronos y Aries lleguen junto a
la virgen de la luz, y Zeus y Afrodita lleguen a la virgen, girando en sus
órbitas, éste será un día de gozo, al ver estas dos estrellas de luz ante ella.
6. Y en este instante las almas de que
ella puebla los círculos de las esferas de los eones, para que vengan al mundo,
serán buenas y justas.
7. Y se convertirán en los misterios de
la luz, hasta que sean enviadas otra vez a descubrir los misterios de la luz.
8. Y si Aries y Cronos llegan a la
virgen, dejando tras ella a Júpiter y Afrodita, para que no los vea, las almas
que en este momento sean lanzadas a la esfera serán propensas a la cólera, y
perversas, y no descubrirán los misterios de la luz.
9. Y cuando Jesús hubo hablado así a
sus discípulos en medio del infierno, ellos clamaron.
10. Y dijeron, llorando: Malhaya,
malhaya los pecadores que sufren el olvido y la indiferencia de los archones
hasta que salen de sus cuerpos para sufrir estos tormentos.
11. Ten piedad de nosotros, hijo del
santo, ten piedad de nosotros, para que seamos preservados de los castigos y de
los suplicios reservados a los pecadores. Ten piedad de nosotros, aunque hayamos
pecado, Señor nuestro y luz nuestra.
Fuente: Los Evangelios Apócrifos, por Edmundo González Blanco
Ultima fecha de actualización: 27/07/2006