Numerosos
textos antiguos hacen referencia al origen del hombre, entre ellos tenemos: los
textos sumerios, que mencionan la creación del hombre como obra de los Anunnaki,
“Los que del cielo llegaron a la Tierra”. Los versos bíblicos que se refieren a
la creación de Adán y Eva (los cuales están basados en escrituras de las tablas
de arcilla de Sumeria) nos relatan en que seres superiores crearon a los
primeros padres de la especie humana, en Génesis 1:26-27 dice: “Después dijo
el Elohim: Hagamos al hombre a imagen muestra, según a nuestra semejanza,
cabe anotar que Elohim significa "aquellos que vinieron del cielo" o "dioses"
(en plural) y no dios (en singular) como asegura la Iglesia.
En otro libro antiguo, el
Popol Vuh, libro sagrado de los quichés, de la gran familia maya, relata que
los poderosos del cielo deciden crear sobre la superficie terrestre a un
muñeco de inteligencia restringida, esto queda confirmado actualmente ya que
se ha descubierto que solamente usamos, un 10% de nuestra mente, no hacemos
uso de toda la potencialidad de nuestro cerebro.
En el Corán el “ángel”
Gabriel le dice a Mahoma: "Predica en el nombre de tu Señor el que te ha
creado. Ha creado al hombre de un coágulo". Mas adelante algo que enlaza
con el Popol Vuh, se dice: "No se ha concedido más que una mínima parte del
saber".
El relato “Espejo de Izanami”,
con el que los japoneses explican el descenso, en tiempos remotos, de una
pareja celeste que procrea y deja en la tierra a sus hijos, hasta llegar a
formar la nación nipona.
Como se puede apreciar los
textos de la antigüedad nos mencionan sobre el origen del hombre en la tierra,
oficialmente por estudios científicos se debe hoy en día que la vida en el
planeta comenzó desde seres muy simples unicelulares, hasta los mamíferos,
siendo un proceso evolutivo vertical que tardo millones de años constituyendo
el Arbol Genético de la Vida, donde existe una fuente común de ADN para toda
la vida en la Tierra. El hombre no es ajeno a esto, tiene aproximadamente 30
000 genes de los cuales más del 99% corresponden al proceso evolutivo del
planeta, es decir la diferencia entre el hombre y el chimpancé es menos de 1%,
ya que está es la especie mas parecida genéticamente al hombre que existe en
la tierra. Pero el parecido termina ahí, el año 2 002 con el descubrimiento
del genoma humano se indicó que el hombre tiene 223 genes que no tiene
predecesores en el Árbol Genético de la evolución.
La respuesta de cómo el
hombre adquirió esos genes, podría estar en su propio origen; estos genes
extras ajenos de nuestro planeta habrían llegado traídos por seres venidos del
espacio.
Algunos investigadores,
científicos y los legados más antiguos convergen en una explicación lógica
para el origen de la humanidad; que no parece descabellada si dejamos por un
momento nuestra soberbia humana y abrimos nuestra mente a nuevas ideas que
están mas cerca de la verdad aunque nos cueste creerlo: Una civilización
cósmica nos fabricó en un pasado remoto, por medio de ingeniería genética, esa
sería la razón de la presencia en nosotros de esos 223 genes extraterrestres
que nos cambiaron la etiqueta de chimpancés, por la de humanos. Esta sería la
respuesta al llamado “eslabón perdido de la evolución de Darwin.
Ya en el siglo XIX la
ocultista Helena Blavalsky, afirmó que la humanidad se había originado en otro
planeta.
El premio Nóbel Francis Crick,
bioquímico inglés, que en 1 953 descubrió la estructura del ADN, sostuvo que
seres extraterrestres descubrieron nuestro mundo en formación, entonces
decidieron crear vida inteligente, en un pasado remoto.
Otro especialista, Vsevolod
Troitsky, emitió la teoría de que la Tierra podría ser un campo de
experimentación para seres superiores.
El científico Nalin Chandra
junto a sir Fred Hoyle publicarón los libros: “Viajeros del espacio, los que
trajeron la vida” y “La evolución desde el espacio”, donde se afirma nuestro
origen extraterrestre.
El investigador Zecharias
Sitchin, sugiere que los Annunaki vinierón hace unos 450 000 años a la tierra,
desde su planeta Nibiru, ellos agregaron sus genes más avanzados al homínido
que ya existía en la tierra. Esto no solo queda comprobado por las escrituras
antiguas, sino también en numerosas pinturas como la doble hélice espiral del
ADN, simbolizada por dos serpientes entrelazadas.
En conclusión, la fabricación o creación del hombre sería parte de un programa
desarrollado por seres extraterrestres superiores que estuvieron en la Tierra
mucho antes que nosotros, y no han dejado de seguir de cerca nuestra evolución,
hasta este preciso momento ellos siguen presentes…