Contador Dios y el Infinito

                                                                 

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Dios y el Infinito

 

 

7.1. Fuera del tiempo

Lo ilimitado hace posible el límite.

 

Imaginaos que todo terminara en el límite: entonces no habría límite, cualquier objeto sería el todo.

 

Luego, para que el límite exista, es necesario que también se dé lo ilimitado. Pero el límite existe, ergo, también lo ilimitado.

 

Parece absurdo, en base a este axioma, que siendo la naturaleza ilimitada, esté finitamente dividida, como los atomistas pretenden.

 

El universo no puede ser limitado e ilimitado al mismo tiempo (el big-bang es una teoría peregrina). Todo límite presupone un límite mayor "ad infinitum".

 

También resulta inconcebible que algo infinito se autoincoe, ya que se es infinito de una vez, no progresivamente.

 

Y aún más ridículo es que lo infinito sea eterno, ya que si nunca ha empezado a ser, entonces no debería ser (ni finito ni infinito).

 

El factor tiempo, pues, no ayuda a la hora de pasar de lo finito a lo infinito.

 

Necesitamos un factor no-tiempo, esto es, Dios.

 

7.2. Más sobre el infinito

El infinito plantea aporías. En efecto, ¿cómo se explica que algo siga siendo infinito por más que le sume y por más que le reste? ¿Por qué la naturaleza del infinito es esencialmente insensible a lo finito, si al cabo no es más que un agregado de finitud?

 

La clave está, quizá, en entender el infinito no como una ampliación sucesiva de lo finito, sino como su negación por inclusión. No sería, pues, una derivación de lo finito existente, sino de lo infinito preexistente, que se re-produce en el tiempo de una sola vez y se re-genera sin cesar fuera del tiempo, es decir, tanto en la multiplicidad como en la unidad.

 

En otras palabras: Infinito no es el máximo, sino la ausencia de máximo. La Providencia se extiende a todas las cosas, pero no hay nada en la mente de Dios que exprese "el número máximo de cosas", porque esa noción es contradictoria y, por consiguiente, no existe.

 

Ahora bien, el concepto de infinito no resulta absurdo. Aunque infinito e infinito menos uno sigan siendo infinitos (en tanto carecen de máximo), no son idénticos, puesto que hay una infinita posibilidad de infinitos actuales.

 

¿Puede comprenderse, entonces, el infinito? Sólo desde la conciencia serena de su incomprensibilidad, puesto que comprender ya es poner límites. En cambio, según Leibniz, Dios es más fácil de concebir que el menor corpúsculo, ya que éste será infinito y contendrá a su vez infinitos otros, mientras que Dios es la precondición absoluta y simple de cada uno de ellos.

 

7.3. Lo subjetivo y lo absoluto [cfr. con ¿Qué es lo real?]

Si todo puede pensarse, entonces todo debe haber sido pensado antes de que todo fuera. Es decir: así como, en el orden sensible, el hombre no es engendrado porque piensa, sino que piensa porque es engendrado, en el orden racional, el universo (que incluye al hombre) no es percibido [por nosotros, sujetos] porque sea perceptible [por sí mismo, objeto], sino que es perceptible [por nosotros] porque es percibido [por Dios].

 

La mole del universo es ciega y no existe algo semejante a un "alma del mundo", puesto que infinidad de ojos ofrecen infinidad de perspectivas distintas dentro del mismo espacio. La visión total, que nunca emana del objeto, ya que éste es por ella, requiere un sujeto único que dé razón de todo lo que existe y que exista por sí mismo, sin razón.

 

7.4. Explicación racional de la Trinidad

Baso mi noción de la Trinidad en tres axiomas:

1) No hay pensamiento sin sujeto pensante, y viceversa, no hay sujeto pensante sin pensamiento.

2) Nadie puede ser su propio pensamiento, ya que ello conllevaría una contradicción entre el sujeto y el objeto. El sujeto debe ser siempre mayor que el objeto para comprenderlo.

3) Nada es sin una actividad.

E infiero lo siguiente:

a) "La verdad es la verdad" es la primera verdad.

b) No puede existir sin una actividad, de modo que debe ser pensada por alguien.

c) Es pensada por el Padre, y dicha verdad es el Hijo.

d) El Padre es mayor que el Hijo. Sin embargo, son la misma realidad, puesto que no hay pensamiento sin sujeto pensante ni sujeto pensante sin pensamiento.

e) El acto mismo de pensar (distinto a lo pensado y al que piensa) es el Espíritu Santo.

f) Luego entiendo la Trinidad como "El sujeto pensante (Padre) en el acto de pensar (Espíritu Santo) el pensamiento (Hijo)".

7.5. La Trinidad como axioma de axiomas

I.

"'La verdad es la verdad' es verdad" forma parte del conjunto de verdades, en tanto que es verdad, pero sólo de un modo tangencial, en tanto que no necesita ninguna otra verdad como fundamento y existe necesariamente.

Toda verdad debe cumplir tres propiedades: 1) no contradecirse consigo misma, 2) no contradecirse con las demás verdades y 3) inferirse de las demás verdades. Dios sólo cumple 1) y 2). De ahí que esté y no esté en el conjunto de las verdades.

Me inclino a pensar que Dios carece de fundamento. Si Dios tuviera un fundamento, habría algo lógicamente previo a Dios, más simple que él, más básico, y por consiguiente, mayor. La verdad es abstractiva, es decir, negativa. Lo más compuesto coincide con lo más contingente, con lo innecesario o superfluo.

 

 

II.

La Trinidad resuelve el problema de cómo es posible la "creatio ex nihilo" de lo material desde la plenitud divina, inmaterial.

Los gnósticos proponían una prolación o degradación de Dios hacia lo material. Antes de ésta, se habrían dado un Silencio y un Abismo insalvables entre el Creador y la criatura.

La ortodoxia católica objeta a esa concepción la coeternidad de la Palabra, engendrada de la misma substancia de Dios antes de todo tiempo. El Verbo divino es, antes de su encarnación, la Imagen invisible del Creador, pero también es la imagen invisible o racional de todas las criaturas. Ejerce de mediador entre ambas realidades.

La verdad sería inactiva y no podría crear si no fuese, al mismo tiempo, expansiva. La verdad autosuficiente, pues, también implica lo verdadero. En resumen, la Trinidad puede condensarse en el siguiente aserto: "Que la verdad (Padre) es la verdad (Hijo) es verdad (Espíritu Santo)". No existe una forma más simple de expresar la primera de las proposiciones verdaderas, fundamento infundado del resto.

Si el Islam niega que esa proposición sea cierta, entonces el Islam se equivoca e incurre en falsedad, lo cual sólo puede atribuirse a doctrinas de hombres, no a Dios. Si el Islam cree que hay un modo más simple de expresar esa primera proposición verdadera, muéstrelo sin demora.

III.

1) Dios no creó el mundo arbitrariamente, sino conforme a ideas sustentadas en la Verdad.

2) Dios Padre, sin embargo, no se identifica plenamente con las ideas coeternas, ya que éstas presuponen un fin creador y un orden vinculante. Pero el fin de la Creación es accidental con respecto a la potencia eterna de Dios, inengendrada y autosubsistente.

Asimismo, la providencia creadora de Dios depende de su voluntad, no su voluntad de la providencia.

Por último, las ideas son por naturaleza concebibles, mientras que Dios es absolutamente inconcebible.

3) Cristo es la suma de todas las ideas que tienden a la Creación, y es también su fundamento engendrado: el Bien, la Verdad, la Vida.

Dios, empero, es el fundamento de Cristo.

4) Dios, potencia totalmente indeterminada, engendra la Verdad, potencia absolutamente determinada. Ésta, a su vez, engendra al Espíritu, que es el acto infinito absolutamente determinado, en tanto es conforme con la Verdad.

 

 

 

 

 

 


                                                             Ultima fecha de actualización: 20/09/2006 

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