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Aspectos
psicológicos en la relación virtual entre profesor y
alumno
por Marcela Paz González
Brignardello
Introducción
Tradicionalmente la actividad educacional se ha realizado a
través de la interacción directa entre los agentes participantes en ella,
específicamente interacción entre profesor y alumno, y más ampliamente,
interacción alumno-institución educacional, sin olvidar la interacción
entre estudiantes. La relación virtual entre profesor y alumno es una
nueva forma de interacción educacional, mediada tecnológicamente, que
determina unas características particulares de participación de de sus
agentes absolutamente diferentes a las características existentes dentro
del contexto de la educación tradicional, vale decir, la educación
presencial, cuya interacción fundamental se produce
cara-a-cara.
El objetivo de
esta ponencia será analizar aquellos aspectos psicológicos implicados en
esta nueva forma de interacción profesor-alumno.
El proceso
educativo
El proceso
educacional, como proceso social, cultural e interpersonal, es
multifacético y altamente complejo. Su riqueza radica en la enorme
variedad de factores implicados, entre los cuales podemos hallar: la
comunicación de los conocimientos, el desarrollo personal de quienes están
implicados, la facilitación y el establecimiento de las relaciones
emocionales y sociales, las características de los conocimientos, la
activación del proceso intelectual, cognoscitivo y motivacional, entre
muchos otros.
El proceso
educativo se caracteriza por ser activo en oposición a contemplativo,
implicando en su realización la movilización de energía. No existe
enseñanza ni aprendizaje pasivo; no es posible transmitir un conocimiento
o ejercer de modelo en otro, sin acción, como tampoco es posible adquirir
y adaptar internamente los conocimientos sin que exista por parte del
estudiante una actividad atencional y cognitiva.
Por otra parte,
es un acto intencional, en tanto persigue objetivos propios de cada uno de
los participantes. En ese sentido, el profesor intencionalmente elabora,
planifica, produce y controla el material y las tareas a través de las
cuales intenta llegar a conseguir el objetivo. El estudiante, por su
parte, adquirirá conocimientos y habilidades a partir de una
intencionalidad y una motivación hacia la consecución de un objetivo
personal. Dewey, un psicólogo funcional, ya en 1895, dijo que es
psicológicamente imposible provocar una actividad sin que exista interés.
El proceso motivacional se ve alterado profundamente cuando el proceso
educacional resulta afectado e interrumpido, no poniéndose necesariamente
todos los autores de acuerdo en si es causa o resultado del llamado
fracaso escolar. Éste es uno de los problemas más acuciante de la
educación.
El proceso
educativo en el contexto de la interacción cara a cara, se realiza dentro
de un grupo, en un espacio y un tiempo determinados y compartidos. Grandes
esfuerzos se han realizado en el enriquecimiento de las formas, medios y
métodos de transmisión de la información, haciéndolos atractivos e
interactivos, intentando hacer del proceso un elemento motivador, que
atraiga los sentidos y los esfuerzos cognitivos del estudiante hacia el
contenido y provoque una posterior elaboración de ellos, que asegure su
disponibilidad futura, cuando las exigencias del medio requieran su
utilización.
Hemos dicho
"posterior elaboración" enfatizando explícitamente que el proceso
educativo no tiene como finalidad simplista la entrega de información,
sino un objetivo mucho más amplio que es favorecer y provocar la
construcción y acomodación de los contenidos en un acto de comprensión
activa y de posterior aplicación práctica, ya sea intelectual o
ejecutoria. En este sentido, estamos enfocando el objetivo de la educación
en el "saber hacer" por parte del estudiante. Pero existe un punto más
allá en el proceso de comprensión y aprendizaje: el logro máximo en ese
sentido, está representado por la capacidad del estudiante de convertirse
en un emisor y posterior comunicador de dichos contenidos, es decir,
cumplir el objetivo del "saber compartir el conocimiento". Es necesario,
al parecer, que se compartan las metas del proceso, entre los agentes de
la transacción educacional, para facilitarlo y llegar, realmente, a
conseguir dichos objetivos.
Modelos
educativos
Los modelos de
educación han ido evolucionando en el tiempo, a medida que evolucionan y
cambian los procesos sociales y aparecen nuevas necesidades en cada grupo
humano. En esta ponencia no nos proponemos analizar los procesos que han
dado origen a los diferentes modos de ejercer la educación, sino solamente
intentamos analizar los componentes que configuran la interacción dentro
del contexto educativo. Dichos modelos serán clasificados bajo un criterio
general, que nos permita comenzar a estudiar los diferentes modos de
transferencia de información y comunicación en ellos. Estos
son:
-
modelo de
educación presencial tradicional, el que se caracteriza por la
asistencia de los participantes, a un centro educacional donde se
comparte en el tiempo y en el espacio junto a otro estudiantes, y se
recibe los contenidos educacionales fundamentalmente a través de la
comunicación oral.
-
modelo de
educación a distancia, entre los cuales se encuentran los modelos
tradicionales de enseñanza no presencial, es decir, no se comparte un
lugar donde realizar la actividad de aprendizaje. Se utilizan medios de
distribución de la información basados en apoyo tecnológico de diversa
índole, desde la utilización del sistema postal correo hasta el uso del
correo-e, y de la www para la distribución de información. La
comunicación e interacción profesor alumno, en este modelo, se realiza a
través de algún medio de comunicacióon técnico.
-
modelo de aula
virtual, objeto de nuestro interés actual, en el cual el proceso
educacional se lleva a la práctica, tanto en sus procesos de
interacción, de distribución, de comunicación, sobre las nuevas
tecnologías de la telecomunicación. Características de este modelo son
las conferencias o seminarios on line, los chats entre estudiantes, y
entre profesor-alumno, las video conferencias, el uso del correo
electrónico (correo-e), el acceso a bases de datos e información en la
red, etc.
El proceso
comunicacional en educación
El proceso
comunicacional en el contexto educativo se puede describir en base a los
elementos tradicionales: emisor, receptor, código común, mensaje, ruido y
canal de transmisión. La circularidad de funcionamiento de este proceso es
fundamental en el acto educativo, de modo que el feedback y el intercambio
de roles entre profesor emisor - luego receptor, y de alumno receptor – a
emisor, se transforman en características fundamentales de este proceso,
que permitirán las preguntas, las discusiones y negociaciones de
contenidos que llevarán a la construcción de un contenido compartido y
amplio.
Recordemos que la
simple transmisión de conocimientos no existe como tal, debido a que en el
proceso comunicativo, transmisión del mensaje es tan sólo una parte del
proceso completo, siendo necesario contar con la codificación por parte
del emisor, que implica un ajuste entre la amplitud del mundo conceptual o
cognitivo para poder constreñirlo a un mundo de símbolos codificados que
puedan ser decodificados, por el receptor, quien por su parte hará de esa
información una especie de negociación, mezcla adaptativa con sus previos
conocimientos o contenidos cognitivos.
Frente al modelo
de educación de interacción directa, cara a cara, anteriormente reseñado,
se encuentran los modelos de educación no presencial. Evidentemente, los
contenidos del acto educativo se han visto restringidos a aquellos
susceptibles de entregarse dentro del modelo. Aquellos contenidos que
requieren habilidades motrices, actividades de laboratorio, de ensayo,
etc., han quedado generalmente fuera de los contenidos entregados en este
modelo, o quizás han sido pospuestos hasta la llegada de los medios
tecnológicos adecuados que permitan otra dimensión de transferencia de
información. ¿Será el aula virtual la que rompa las restricciones
actuales? (ver Tiffin y Rajasingham, 1997).
En el modelo no
presencial, los contenidos se distribuyen, normalmente, como material
impreso, permitiendo el uso individualizado del contenido original, sin
posibilidad de intermediación interpretativa, a excepción, de la actividad
tutorial que suele caracterizar este modelo. Y, en cuanto proceso de
comunicación, los emisores y receptores son fundamentalmente roles
rígidos, es decir, donde el feed-back comunicacional es retardado y
asincrónico; los canales de transmisión sobre los cuales se soporta la
interacción son técnológicos (correo, teléfono, fax, correo-e).
Garrison y Shale
(1987a), referenciados en Garrison (1989) exponen los siguientes criterios
sobre los cuales basar el análisis y descripción del proceso de educación
no presencial:
-
La mayor parte
de la comunicación que ocurre entre el estudiante y el profesor ocurre
sin proximidad e inmediatez
-
Implica una
comunicación entre profesor-alumno de dos vías, para los propósitos de
facilitar y soportar el proceso educacional,
-
Usa tecnología
para mediar el proceso de comunicación de dos vías
necesario.
El modelo
educacional de aula virtual, permite formas de interacción hasta ahora no
utilizadas en educación no presencial, gracias a las cuales los procesos
comunicacionales se ven altamente enriquecidos precisamente por la
tecnología sobre la cual se soportan. En este modelo, la interacción puede
realizarse en las modalidades sincrónica o asincrónica. Los roles
emisor-receptor pueden ser intercambiados dinámicamente en las
videoconferencias y en los chats; y también puede darse la forma
asincrónica, a través del correo-electrónico. Por otra parte, el acceso al
material puede darse con retardo gracias a su almacenamiento en un lugar
en la red. Esto permite no sólo acceder a él con libertad de elección en
cuanto al momento, sino también a la falta de intermediación y por lo
tanto acceso al material original. El canal de transmisión se amplía en
alcance, permitiendo a partir del uso de tecnologías de videoconferencia,
chats, discusiones on-line, recursos e información ampliada a través de la
búsqueda y acceso en la red, etc., permitiendo con facilidad la
distribución rápida y efectiva de manera vertical (proveniente del
profesor o de la institución) y de manera horizontal cuando hablamos de
campus virtual en el cual la interacción estudiante-estudiante se
facilita.
La característica
fundamental de la educación a distancia es la mediación técnica en una
comunicación de dos vías la díada profesor-alumno. Más aún, la
característica de usar tecnología de comunicación de dos vías, es lo que
hace posible dicha educación, a diferencia de lo que ocurre, por ejemplo,
con el uso de amplios medios de masa como pueden ser la televisión y la
radio, los cuales por definición son medios de comunicación de una vía y
por lo tanto no permiten la información personalizada e individualizada,
según Garrison (1993), como tampoco, evidentemente, la
interacción.
Algunos autores
ya dieron un lugar a lo que actualmente llamamos "aula virtual", antes que
existiese, justo al final de la ruta visible, en ese entonces, de la
educación a distancia. En forma más específica, Garrison
estructura las tecnologías en las que se basa la educación no
presencial en tres generaciones: la educación basada en la
correspondencia, la teleconferencia y la educación basada en
ordenadores.
Múltiples han
sido las esperanzas expresadas en relación al avance que las nuevas
tecnologías aportarían a la calidad del aprendizaje: bajos costos, mayor
control ejercido por parte del estudiante, y mayor interacción y feedback
para los estudiantes.
La educación a
través de aulas virtuales, es un viable y efectivo medio de aprendizaje
haciendo posible superar distancias geográficas, psicológicas y
temporales. Existen a la fecha, interesantes experiencias en el marco
europeo, experiencias transculturales de enorme riqueza conceptual y
empírica que aportan al gran proceso de globalización en el cual nos
encontramos hoy en día.
La interacción a
distancia
Uno de los
componentes claves de la buena enseñanza es el intelectualmente
estimulante intercambio de ideas, que se realiza a través de interacciones
significativas que ocurren entre profesores y alumnos y entre los mismos
estudiantes.
Según Vigotsky
(1978), la interacción es uno de los más importantes componentes de
cualquier experiencia de aprendizaje, y ha sido uno de los principales
constructos de investigación en el campo de la enseñanza a distancia. A
partir de de éste tipo de estudios, (1993), distingue tres tipos de
interacción: estudiante-contenido, estudiante-profesor,
estudiante-estudiante. Hillman, Willis y Gunawardena (1994) argumentan que
el estudiante tiene que interactuar con el medio, por lo tanto proponen
añadir la interacción estudiante-interface:
-
Estudiante-contenido: se trata de la interacción entre el que
estudia y el contenido o tema de estudio. Es por tanto, el proceso de
interacción intelectual con el contenido, que provocará cambios en las
estructuras cognoscitivas del sujeto, producto de un tipo de
"conversación didáctica interna" en palabras de Holmberg (1986). Como
veremos a lo largo de esta exposición, se trata de una negociación
interna entre los conocimientos existentes previamente en las
estructuras cognitivas del estudiante, y los contenidos novedosos,
siendo el proceso de comprensión de éstos, una acomodación pactada entre
lo nuevo y lo ya adquirido.
-
Estudiante-profesor: se trata de la interacción entre el
estudiante y el experto que preparó el material, o bien, entre el
estudiante y el tutor o instructor. El rol del tutor es estimular y
mantener el interés del estudiante sobre lo que está aprendiendo,
motivarlo para el aprendizaje, mejorar la autodirección y la
automotivación. Además, de proveer apoyo y facilitar el ajuste de la
conducta de estudio.
-
Estudiante-estudiante: se trata de la interacción dentro o fuera
del proceso de aprendizaje entre los estudiantes del mismo. Las
funciones que cumple esta interacción van desde las sociales hasta las
de comparación de grupo y por lo tanto, dan medida de la necesidad de
esfuerzo y permite realizar correctos procesos atribucionales en
relación a los resultados de las evaluaciones.
-
Estudiante-interface: comprende desde la forma de presentación
del material de estudio, hasta las características interactivas de las
medios de comunicación. Desde la psicología, es importante recordar aquí
la varible habilidad, baja ansiedad y comodidad frente al uso de las
tecnologías, de manera que determinarán la frecuencia y amplitud que el
estudiante haga de ellas.
La distancia de
la interacción
En un análisis
más global, a través del cual llegaremos a analizar los elementos y
variables que conforman y caracterizan los intercambios en la educación no
presencial, pueden ser analizados a partir de la teoría de la Distancia
Transaccional de Moore.
La distancia
transaccional, para Moore, es "una distancia de comprensiones y
percepciones que pueden llevar a un vacío de comunicación o a una
distancia o separación psicológica entre instructores y aprendices",
la cual propone que el diálogo, la estructura y la autonomía del
estudiante son los elementos claves de dicho intercambio
educacional.
El primer
elemento, la autonomía, se refiere a la independencia del estudiante; el
diálogo se refiere a la interacción entre el instructor y el estudiante, y
ciertas características del diseño del curso conforman la
estructura.
Siguiendo la
línea de adaptación de Chen y Willis (1999), que realizaron a partir de un
estudio empírico basado en videoconferencias, intentaremos describir y
adaptar estos elementos a las posibilidades actuales dadas por el aula
virtual.
-
independencia
del estudiante, o autonomía. Se trata de la percepción del
estudiante acerca de la participación independiente e interdependiente
en una actividad de aprendizaje. Dicha autonomía implica dos
elementos:
-
la habilidad
del estudiante para aprender individualmente y auto-dirigidamente,
y
-
su
preferencia o necesidad de aprendizaje colaborativo
Se trata, a
nuestro juicio, de dos ejes perpendiculares, que forman un espacio
bidimensional en el cual se distribuyen los estudiantes a partir del
grado de habilidad para aprender individualmente y el grado de necesidad
y preferencia por el trabajo cooperativo.
Encontraremos a
los estudiantes a distancia satisfechos con el método, distribuidos en
el cuadrante formado por las altas puntuaciones en habilidad para
aprender autodirigidamente, y por baja puntuación en la necesidad de
trabajo colaborativo. La necesidad, que no la preferencia, de realizar
tareas en relación con un grupo puede ser una característica de personas
que requieren el referente social y grupal para ejecutar y estudiar,
compararse y ajustar sus conductas a partir de las comparaciones
grupales, junto con la posibilidad de requerir un espacio de
intersección de conceptos compartidos que le active, motive y dirija sus
esfuerzos.
El aula
virtual, con sus posibilidades de creación de campus, de actividades de
grupo, facilitadora de la sensación de pertenencia a un grupo de
estudiantes, es la base para poder acercar a otra gran masa de alumnos
que se distribuye en el cuadrante formado por mayores habilidades de
autoeducación pero que prefieren y necesitan el contacto con los otros,
ya sea, social y/o productivo y de discusión.
-
interacción
entre el estudiante y el profesor o tutor, o diálogo, o comunicación de
dos vías entre estudiante y profesor, o entre estudiantes, que pueden
realizarse en forma de conversación verbal y electrónica sincrónica o
asincrónica.
-
Las
características de este diálogo serán las que determinarán la
profundidad de la relación entre los agentes: profesor-alumno. Entre
las facetas del diálogo (preguntas, repeticiones, aclaraciones, etc),
la negociación es una de las más interesantes del punto de vista
interaccional. Se trata del proceso de negociación activo que ocurre,
entre los conceptos vertidos por el profesor, los conocimientos
anteriores del estudiante y los mutuamente compartidos, que provocará
un espacio de creación conjunta, de elaboración y estimulación
intelectual, que terminará, en el más deseable de los casos, en una
construcción grupal participativa y adaptativa del contenido.
Ampliación de este concepto nos presta Vigotsky con la "Zona de
Desarrollo Próximo", como la diferencia entre lo que una persona puede
hacer por sí misma y lo que podría hacer con la ayuda de personas más
experimentadas que ella. En nuestro ejemplo de diálogo e intersección
de conocimientos, un estudiante, no puede saltar a la adquisición de
una información nueva si no tiene los elementos básicos que le
permitan acercarse a ella, y un profesor no podrá llegar a transmitir
verdaderamente un contenido, sino se acerca al verdadero bagaje
contenido por el estudiante. Este acercamiento, se realiza en esta
ZDP, donde pueden compartir lugar ambos, permitiendo así al
estudiante, avanzar en el aprendizaje.
-
El estudio en
aula virtual favorece, a partir de la facilitación de la interacción
el diálogo sincrónico o asincrónico entre profesor y alumno, la
negociación conceptual entre ellos, y el trabajo conjunto grupal en
esta elaboración y acomodación conceptual.
-
ciertas
características del diseño del curso, o estructura, referida a la
cantidad de rigidez o flexibilidad en la organización del curso,
conforman el siguiente elemento característico de la educación no
presencial. Se encuentra formado por dos componentes:
-
Organización
del curso, que se refiere a la flexibilidad/rigidez en la organización
de los cursos, incluyendo las áreas de requisitos, objetivos del
curso, fechas límites, elección de lecturas, etc.
-
Entrega del
curso, componente que está formado por las actividades de aprendizaje,
los métodos de enseñanza y ritmo del curso.
Hemos revisado
aquí, los componentes de la Distancia Transaccional, concepto que intenta
describir la separación psicológica y física entre los participantes en el
modelo. Normalmente, y a nivel cotidiano, el estudiante no presencial es
generalmente considerado un super disciplinado y autoeficiente alumno o
alumna, precisamente por la apreciación de una dificultad mayor para
lograr los objetivos estudiantiles probablemente a partir de una
conceptualización popular de esa dsitancia. Este tipo de estudio implica
el tener que desarrollar o poner en práctica habilidades de planificación
de tareas o de control de horarios, por ejemplo, debido a que la mayor
parte de los estudiantes de este sistema, son adultos que comparten
responsabilidades familiares y económicas, con el compromiso educacional
adquirido consigo mismo. Compromiso, por cierto, más rígido o menos,
dependiendo del nivel de educación en el cual se encuentre, y que debiera
estudiarse en el nivel estructural anteriormente expuesto.
La literatura
sobre el tema ha dado un gran foco de atención a la importancia de la
independencia y la auto-dirección del estudiante. En este sentido, hay
autores que defienden la existencia de una interdependencia que no
permitiría hablar de independencia, debido a que involucraría a los
agentes en una relación mutua. Chen y Willis encuentran que la
interdependencia del estudiante representa una dimensión separada y quizás
importante de ser considerada: el reconocimiento por parte de los
instructores de las necesidades de apoyo y compromiso colaborativo así
como de la independencia, pueden contribuir a mejorar las experiencias de
enseñanza-aprendizaje en todas las situaciones de enseñanza.
La independencia
y el control
Posiciones muy
dispares se han expresado en cuanto a la importancia de la independencia
que tiene el estudiante en el proceso de educación no presencial. Algunos,
han reducido al mínimo el papel del profesor en la interacción a
distancia, dejándola casi fuera de la teoría educacional; mientras otros
han intentado conceptualizarla como una unión entre el aprendizaje
avanzado y las teorías de la personalidad; cambiando así el foco de
atención hacia la madurez emocional y cognitiva individual del estudiante.
Como sea, al parecer el término ha generado tal diversidad de
aplicaciones, que en la actualidad puede llevar a interpretaciones
erróneas.
Moore (1973),
quien ya sabemos, coloca un gran énfasis sobre la naturaleza de la
transacción educacional, sugiere que "el estudiante autónomo no debe
entenderse como un Robinson Crusoe, abandonado y aislado en su
auto-eficiencia" (p. 667). Para Moore, a pesar que el estudiante asuma la
responsabilidad sobre el control total del proceso de aprendizaje, debe
tener también acceso a la ayuda por parte de profesores, como acceso a
recursos e incluso a situaciones de enseñanza contigua. Según Moore, la
independencia no implica ni asegura el control sobre el proceso de
aprendizaje en una situación educacional.
Estrictamente, el
significado esencial del concepto de independencia es el de "libre de
influencias", y por lo tanto podemos entender entonces, por qué ha llevado
a tanta controversia. Se trata de un concepto demasiado estrecho y simple,
como para llevar a entender o aportar en el conocimiento de las complejas
relaciones de la transacción educacional.
Control
Un nuevo concepto
se propone para evitar la sobresimplificación y falta de contenido
filosófico al que nos lleva el concepto de independencia. Retomando lo
expresado anteriormente, la libertad o independencia, como han sido
generalmente entendidas en relación a los medios y contenidos de la
educación, es una ilusión ya que el estudiante se encuentra atrapado en
otras formas de dependencia. En este estrecho campo, poco puede decirse de
lo apropiado y meritorio de la meta educacional, los recursos necesitados,
y las habilidades y motivaciones del estudiante para asegurar el logro de
la meta educacional deseada.
Frente a este
estrechamiento de la discusión, se propone el concepto de control que está
relacionado con la oportunidad y la habilidad para influir y dirigir el
curso de los eventos. No sólo implica elegir y tomar decisiones, sino
también incluye la capacidad de efectuar cambios. El control de los
aspectos educacionales, no puede ser establecido o ejercido por sólo una
parte de los componentes del proceso, la dirección de los eventos debe ser
inherentemente colaborativa.
Apoyándonos en
Garrison y Baynton, (1987, ref. en Garrison, 1989), diremos que el control
es el resultado de una relación triádica de las siguientes dimensiones:
independencia, habilidad y apoyo; así definido puede encontrarse también
en los tipos de interacciones planteadas por Moore.
El primer
elemento de la tríada de control, la independencia, implica en este marco,
que los estudiantes son libres para escoger y perseguir las metas
educacionales que deseen sin consideración de la necesidad de apoyo que
puedan requerir, o de si tienen en la actualidad la capacidad para lograr
dichas metas. Esto significa que los estudiantes son libres de escoger
metas de aprendizaje, actividades de enseñanza y formas de evaluación. Los
individuos que actúan independientemente con relación a su educación,
deben ser estudiantes muy sofisticados y maduros, conscientes de sus metas
educacionales, capaces de diseñar actividades de aprendizaje y capaces de
gestionar y localizar los recursos necesarios. Pocos individuos tienen
desarrollada esta capacidad que les permite la posibilidad de educarse a
sí mismos.
El segundo
elemento de la tríada, es la habilidad para aprender independientemente y
representa las variables intelectuales, actitudinales y disposicionales
necesarias para planificar y llevar a cabo una actividad educacional.
Representa la dimensión psicológica del control y por lo tanto implica no
sólo habilidades y destreza en el aprendizaje sino también motivación y
confianza para persistir y lograr el éxito. En el siguiente apartado nos
detendremos en las variables de personalidad que están detrás, al parecer,
de un alto rendimiento independiente.
El tercer
elemento de la tríada, es el apoyo y se refiere a los recursos humanos o
no humanos que facilitan y guían la transacción educacional. Puede
implicar, desde el tipo de material en el cual se encuentra recogido y
almacenado el contenido o materia, hasta diversas variables
socioeconómicas como son la autonomía financiera del estudiante, o la
capacidad de afrontar sus responsabilidades en la familia y la comunidad.
Pero evidentemente, el profesor conforma el apoyo más importante en la
transacción educacional cuya guía y dirección puede ayudar al estudiante a
desarrollar el control del proceso educacional. El apoyo es la dimensión
sociológica y estructural del proceso de control.
Se requiere un
balance dinámico entre los diferentes componentes, para poder establecer
un control sobre los eventos y acciones educacionales. Pero no se trata de
un proceso localizado exclusivamente en el estudiante, requiere la
realización y participación también del profesor, a través de una
comunicación de dos vías. El grado de control o influencia en la
transacción educacional estará educacionalmente compartida entre el
profesor y el alumno, dependiendo de las dimensiones de control de cada
situación en particular. Por ejemplo, el control puede ser total, en un
estudiante autónomo, libre para escoger sus metas, quien tiene la
habilidad de reunir los requisitos educativos, y tiene los recursos para
llevar a cabo la experiencia. Sin embargo, para la mayoría de los
estudiantes, el establecimiento del control dependerá del proceso
colaborativo de evaluación de las dimensiones de control.
En este sentido,
podemos ejemplificar: los estudiantes que no están seguros de sus
necesidades y que no son estudiantes sofisticados y experimentados;
quienes a su vez no están familiarizados con la localización y ubicación
de los recursos necesarios en el proceso, podrían avanzar de mejor manera
si a través de la negociación y el diálogo abandonasen algo de su
independencia. Incrementarían el control educacional porque el apoyo
ganado, sobrepasaría la pérdida de independencia, especialmente si las
habilidades personales concomitantes son también débiles.
La independencia,
sin la necesaria habilidad y apoyo presenta sólo una ilusión de
independencia, generando disonancia, estrés y agobio. Para aquellos
estudiantes que son relativamente fuertes en las tres dimensiones, o bien,
son muy fuertes en dos y débiles en una, puede ser apropiado que el
estudiante asuma el control de la transacción educacional. A través de la
negociación entre el estudiante y el profesor, el primero podría hacerse
consciente de la aparente debilidad y como poder direccionarla.
Los adultos
poseen un alto grado de independencia inherente, en cuanto ellos escogen
libremente si quieren o no participar en una actividad educacional. Por lo
tanto, toda transacción estudiantil debe considerar y medir el grado de
control percibido y de sus capacidades y recursos.
Como hemos visto
anteriormente, la interacción educacional ha sido vista en tradición, como
una interconexión entre estudiante, profesor y contenido. Se han agregado
las tres dimensiones de control a esos elementos de macro-nivel. Por lo
tanto, puede ser vista como una sobreposición triádica.

En el esquema,
puede observarse como el control se encuentra determinado por la
interacción , o intersección, de los tres macro componentes (profesor,
alumno y contenido) y los tres micro componentes (independencia, apoyo y
habilidad).
En el modelo no
presencial tradicional, se ha visto cada vez más la necesidad de
desarrollar un proceso de negociación que ponga los elementos del modelo
triádico, en un balance consciente para que el estudiante pueda realizar
los ajustes conductuales correspondientes, negociación que obliga
necesariamente a fomentar el acercamiento e individualización del proceso
de manera intencional y activa por parte del profesor. En este sentido se
podría recurrir a las consabidas encuentros, conferencias o las tutorías
como un elemento importantísimo del acercamiento en la interacción
estudiante-contenido, estudiante-estudiante y estudiante-profesor. Esto
requiere hacer uso de aulas físicas, medios y recursos propios de la
educación cara-a-cara.
La relación
triádica virtual
En este sentido,
el aula virtual potencia y favorece precisamente los componentes de esta
doble relación triádica, sin obligar al cambio de ambiente ni al cambio en
la forma de interacción que la caracteriza, en fin, la interacción virtual
permite que el control como proceso resultante de las variables de cada
uno de los componentes del proceso educativo, más las características de
independencia, habilidad y apoyo del estudiante, se realicen en base al
mismo medio de comunicación.
La expresión,
"todo sobre el escritorio", es a mi juicio la más apropiada en este
contexto. Permítanme la siguiente analogía o juego expositivo. Es tener el
escritorio lleno de accesos directos a cada uno de los macro componentes
expuestos anteriormente. El acceso al profesor, por medio del correo
electrónico asincrónicamente, por ejemplo, o bien de forma sincrónica en
las situaciones que lo requieran por medio de la videoconferencia
individual o grupal. Las comunicaciones directas vía chat, entre
estudiantes, han mostrado ser altamente motivadoras de los aspectos
sociales y recreacionales en experiencias de aula virtual. De ese modo los
encuentros en la cafetería pueden ser realizados en algún punto de nuestro
campus virtual. La biblioteca on line, el acceso a bases de datos, es
quizás la riqueza mayor para todos aquellos que alguna vez tuvimos que
gastar horas haciendo búsquedas físicas de material.
Pero nos queda el
micro nivel de análisis. La independencia tiene quizás una limitación
actual para el estudiante virtual, que será superada gracias al desarrollo
y la expansión de este modelo. Las posibilidades reales donde elegir
contenidos, formas y procesos de educación virtual aún no es totalmente
posible, pues la gama de experiencias existentes, no nos permite aún
hablar, como hemos hablado aquí, de verdadera y libre elección.
En relación al
apoyo, como recursos humanos y no humanos, evidentemente la búsqueda e
interacción con dichos recursos a través de la educación o transacción
virtual, estará ampliamente facilitada localización de los recursos sin
moverse de sitio, solamente utilizando el mismo medio por el cual se
establece la interacción profesor alumno, la interacción con el contenido,
la ocurrencia de encuentros entre estudiantes, en fin, todo a través de un
mismo medio de telecomunicación, parece dar todas las facilidades para que
este elemento se realice también a través de nuestro super poderoso
escritorio de estudio.
Variables
personales
Hemos dicho que
el componente de habilidad para el aprendizaje independiente incluye
variables cognitivas, intelectuales y de personalidad. En este sentido, y
bajo la perspectiva de la psicología diferencial, cuyo objeto de estudio
son las diferencias entre individuos o entre grupos, nos referiremos a las
variables personales que consideramos más relacionadas con la habilidad o
capacidad de afrontar el estudio independiente.
Variables
motivacionales:
-
Motivación de
logro, como aquella característica que activa y mantiene las acciones
necesarias para conseguir metas de carácter personal ya sea en los
ámbitos profesionales, social y relacional, o en el del conocimiento
personal. Los estudiantes que poseen esta característica suelen
enfrentarse al aprendizaje de manera relajada, sintiéndose capaces de
autodirigirse y reforzarse requiriendo una mínima atención por parte del
profesor. Se encuentra en relación inversa con el miedo al fracaso.
(Amador, 1998). Correlaciona positivamente con una variable cognitiva
llamada autoeficacia percibida.
-
Locus de
control, es una variable ampliamente estudiada en numerosos contextos.
Se trata de la "convicción de control interno contra externo", de una
actitud de expectativa generalizada. En palabras de (Rotter, 1966,
p.1)
"Si un individuo
vive un refuerzo que sigue a a una acción como algo no dependiente
totalmente de la acción, este refuerzo se suele considerar en nuestro
ámbito cultural como resultado de la suerte, del azar o del destino.
También puede ocurrir que se considere como un hecho que está bajo el
control de otras personas más influyentes o que no es predecible por la
complejidad de las condiciones ambientales. Si un individuo interpreta un
hecho reforzante de este modo, lo denominamos convicción de control
externo. Si lo interpreta en dependencia de su propia conducta o de sus
propiedades relativamente duraderas, lo denominamos convicción de control
interno"
Se ha observado
empíricamente que los internales rinden menos en presencia de otras
personas que en condiciones de trabajo aislado, mientras que la presencia
de personas favorece el rendimiento de los externales. (Amelang y
Bartussek, 1986) Las expectativas que poseen los sujetos con el locus de
control interno, o internales, de poder controlar por sí mismos las
consecuencias de la propia conducta puede explicar ciertos hallazgos
empíricos que los muestran más capaces de buscar y valorar informaciones
más adecuadas y seguras para la solución de tareas y problemas. Saben
utilizar, en una tarea de aprendizaje, informaciones adicionales para una
mejora del rendimiento, mientras que los sujetos con locus de control
externo, o externales, no parecen valorar esta información adicional. Bajo
un acercamiento interaccionista de la personalidad, es decir, que
considere la interacción entre la situación y la persona, como
determinante de la conducta, más que las anteriores visiones
ambientalistas o situacionistas versus disposicionales; pareciera ser que
esta característica interaccionaría adecuadamente con las características
situacionales de la educación no presencial.
Dentro de las
múltiples variables cognitivas relacionadas con la habilidad para el
estudio independiente, nos parece de principal interés la autoeficacia
percibida.
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Autoeficacia
percibida: La autoeficacia percibida es una variable centrada en el
sujeto que trata de la percepción de la propia capacidad de ejecución y
rendimiento. Esta variable, se relaciona empírica y teóricamente con el
optimismo, la autoestima y la competitividad (sin hostilidad), entre
otras; se encontrará delimitando la relación dada entre las expectativas
y los esfuerzos realizados. Es la convicción que uno puede llevar a cabo
exitosamente la conducta necesaria para producir los
resultados.
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Apertura a la
experiencia, como una variable de flexibilidad cognitiva, en el sentido
de permitir la entrada de lo nuevo en los esquemas cognitivos,
promoviendo la acción hacia lo novedoso.
Variables
emocionales:
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Ansiedad: esta
es una variable que correlaciona negativamente con el rendimiento. En
nuestro tema, la ansiedad del estudiante puede necesitar una
estructuración fuerte de las actividades académicas para no dejar
ambigüedad en el contexto interpretativo, sabiendo que quienes puntúan
alto en esta variable perciben el mundo de manera más amenazante y
detectan e interpretan estímulos amenazadores con mayor frecuencia que
los que no puntúan alto en ella. La ansiedad que produce en muchas
personas el manejo de los ordenadores y el aprendizaje de las nuevas
tecnologías es un importante factor a tener en cuenta en relación con
esta faceta de habilidad.
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Autoestima:
como los juicios personales realizados sobre nuestros propios méritos,
juicios que se expresan por medio de las actitudes que mantenemos sobre
nosotros mismos. Tiene un importante componente afectivo y por tal
motivo lo hemos clasificado en este conjunto.
Más
investigación
Una vez analizada
la gran complejidad que entraña la interacción en los diferentes modelos
educativos, intentando no olvidar la fase actual de rápido crecimiento y
desarrollo, sólo desearía comentar la necesidad de realizar
investigaciones, estudios empíricos que nos permitan ir comprobando
conceptos y desarrollando nuevos análisis que soporten teóricamente lo que
hasta la fecha son, mayoritariamente, adaptaciones de modelos provenientes
de otras experiencias.
Referencias
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UNED. Ciudad Real.
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personalidad. Herder, Barcelona.
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609)
Vigotsky, L.S.
(1978). Mind in Society: The development of the Higher Psychological
Processes. Harvard University Press, Cambridge.
Acerca de la
Autora:
Marcela Paz González
Brignardello es
Licenciada en Psicología y Supervisora del Servicio de Psicología Aplicada
de la UNED, responsabilizándose de la tutoría de la asignatura de
Historia de la Psicoterapia. Ejerce habitualmente la enseñanza
tanto tradicional como virtual y por ello conoce con concisión todos
aquellos aspectos relativos al enfoque psicológico del docente en el
proceso de la formación virtual.
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