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| La
formación "online" y sus mitos |
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| en Lunes, 19 Abril, 2004
- 10:46 - 699
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Cada día, los
periódicos nos anuncian que las nuevas
tecnologías de la información y de la
comunicación (NTIC) están presentes en más
ámbitos de la actividad empresarial y que las
posibilidades de inmediatez, ubicuidad y
omniscencia que da Internet, la RED con
mayúsculas, permiten conexiones e interacciones
antes inimaginables.
Como nuevo Gotha, la
Red, es el índice de existencia virtual y real
de las empresas. Quien no está en la Red, o no
existe, o dejará de existir en breve. Y por
ello, no hay corporación internacional, empresa
nacional o local, institución educativa, club,
ONG, iglesia, partido político u administración
gubernamental que se precie, que no tenga ya su
página en la RED. Todos han apostado por estar
presentes en ella, hasta aquellos más
tradicionales que veían a la Red y al comercio
electrónico como un pasatiempo o una forma un
poco más moderna que otras de vender como
siempre se había vendido; y ello a pesar de los
últimos y sonados batacazos que se han dado en
el pasado año, con despidos de hasta el
cincuenta por ciento de la plantilla en las
puntocom o la acumulación de pérdidas
multimillonarias, año tras año, como las de
Amazon.
En el mundo de la formación en
general, y en la empresarial en particular, se
ha producido el mismo fenómeno que para el uso
de la Red se ha dado respecto al comercio
electrónico:
Tras considerar la Red -en
su versión Internet o intranet- como una ayuda
secundaria respecto a la formación de verdad –la
presencial-, se ha magnificado su aplicación
hasta augurar que la formación online sustituirá
a la presencial, o sino, al menos, la dejará
reducida a algo testimonial (fig. 1)
.
Así, en las
presentaciones a las que habitualmente acudimos
los responsables de formación de las compañías,
asistimos a panegíricos sobre las virtudes de la
formación online y a ver cómo se contraponen a
la tradicional –anticuada, cara, inflexible,
centralizada, desconectada de los intereses del
participante,…- las virtudes sin igual de la
formación online –actualizada, barata, flexible,
siempre disponible,…-.
Ante tantos
argumentos a favor- ( y tan razonados en la
lógica empresarial de ofrecer el mejor servicio
y al menor costo posible para la empresa a
nuestros clientes internos), no pocos
departamentos de formación se han lanzado con la
fe del converso a convertirse en e-departament,
aún sin saber muy bien qué significa esa e,
adoptando de manera acrítica los argumentos que
consultoras y gurús de las nuevas tecnologías
difunden con la eficaz ayuda de la nueva
tecnología. Paradójica conclusión para el
argumento central de este artículo, que espero
ir desarrollando poco a poco.
Y llegados
a este punto permitidme que abra un paréntesis
para hacer profesión de fe en las oportunidades
y en las ventajas que nos ofrece a los
departamentos de formación la Red y todo lo que
ella conlleva. Pues a estas alturas del artículo
quizás piense, lector, que se enfrenta a un
anticuado al que todo esto de la Red le pilla
con el pié cambiado y ante la magnitud del
cambio que no puede entender se aferra a lo de
siempre, y está dispuesto a descalificar lo
nuevo sólo porque no lo entiende o no sabe
adaptarse. Nada más lejos de la
realidad.
He apostillado el título del
artículo con la intención de diferenciar dos
situaciones en los argumentos (ventajas) que se
nos presentan ante la formación online. El
primero sería el propio argumento y el segundo
el mito, entendiendo éste como el hecho cierto
en su origen que se ha desvirtuado y llevado a
la exageración, con lo que se le ha convertido
en un argumento falso en cuanto que se le acepta
como verdad absoluta y de forma
acrítica.
Y hechas estas advertencias,
continuo.
La situación
A los
departamentos de recursos humanos se nos pide
que aseguremos que la compañía cuenta con las
personas apropiadas para el puesto indicado, en
el momento preciso, con un desempeño correcto,
al coste adecuado y en el marco cultural idóneo.
Y hoy el marco cultural idóneo está fuertemente
marcado por el uso de las nuevas tecnologías,
como se puso de manifiesto en el foro anual de
la CEMS (Community of European Management
Schools) en Copenhague.
Leemos que las
más importantes empresas apuestan por la
formación online realizando inversiones muy
importantes en medios; y no sólo las empresas
han decidido que este método es el que por que
hay que apostar, sino que universidades de todo
el mundo han desarrollado estudios de postgrado
exclusivamente a través de la Red.
Otras
empresas, como manera de introducir a sus
plantillas en la nueva economía y en el uso de
las nuevas tecnologías que ello lleva aparejado,
han dotado a su gente de ordenadores en sus
casas.
Puestas así las cosas, no es de
extrañar que la Unión Europea, en su reunión del
pasado abril en Lisboa, acordase como un
objetivo prioritario la adaptación de los
sistemas educativos a las nuevas tecnologías y
destinara importantes partidas presupuestarias
para elevar el grado de introducción de la Red
en las escuelas, para que el porcentaje de
centros con ordenadores, que oscila entre un
rango del 40% en los países nórdicos (Finlandia,
Dinamarca y Suecia) y un 5% en países como
Grecia (en España este porcentaje es del 25%) se
acerque al que posee Estados Unidos, o a apoyar
a las empresas en su actualización a las nuevas
tecnologías a través del Objetivo 3 del programa
Adapt.
Recogía este acuerdo de Lisboa lo
que el informe de la Comisión creada por la
UNESCO, y liderada por Jaques Delors, titulado
La educación encierra un tesoro, afirmaba en
1996: "la Comisión desea poner claramente de
relieve que esas nuevas tecnologías están
generando ante nuestros ojos una verdadera
revolución que afecta tanto a las actividades
relacionadas con la producción y el trabajo como
a las actividades ligadas a la educación y a la
formación…Así pues, las sociedades actuales son
de uno u otro modo sociedades de información en
las que el desarrollo de las tecnologías puede
crear un entorno cultural y educativo capaz de
diversificar las fuentes del conocimiento y del
saber" (1996:198).
Las
perspectivas
1. En la UE las
perspectivas de usuarios se sitúan entre 170 y
200 millones para finales del 2003 (fig. 2), y
probablemente se quedan cortas. Lo que indica el
alto uso de ordenadores desafortunadamente muy
alejado de los niveles de los USA- y la
habituación que entre cierto tipo de población
europea se está produciendo con las nuevas
herramientas.
2. Este
número de entre 170 y 200 millones de usuarios
en la UE es engañoso, ya que las dificultades
metodológicas de medida del número de usuarios
es amplia, pues se cuentan como usuarios todas
aquellas IP que aparecen bajo la cobertura de
centros de investigación, centros oficiales,
universidades y empresas, aparte de
particulares.
3. En el año 2005 habrá un
17% menos de jóvenes en Europa que hoy, y
alrededor de un 12% más de personas de entre 50
y 60 años.
El Libro Verde de la
Dirección General V de la comisión Europea
"Living and Working in the Information Society:
People First" 1999, afirma que:"En los próximos
diez años, el 80% de las tecnologías utilizadas
hoy en día serán obsoletas.Para entonces, el 80%
de la fuerza de trabajo estará desempeñando su
trabajo en base a formación y educación recibida
hace más de 10 años. .... La fuerza de trabajo
envejece, mientras que la tecnología se hace más
joven"
4. Las exigencias de competencias
técnicas y dominio de las nuevas tecnologías e
informática serán cada vez más
importantes.
5. La educación del
trabajador será cada vez más alta, al tiempo que
los nuevos modelos de gestión de empresas
demandan de éstos habilidades de coordinación,
iniciativa y análisis. Los trabajadores deben
dominar un rango más amplio de conocimientos,
tomando decisiones de manera autónoma,
trabajando en equipo, y filtrando la información
relevante del enorme volumen de información que
las NTIC,s ponen a su disposición. Esto supone
unas claras necesidades de formación y
actualización continua de sus conocimientos y
habilidades, especialmente en las
NTIC,s.
6. La reducción de la mano de
obra. La seguridad del empleo. Abandono del
modelo de empleo para toda la vida. El modelo
tradicional en el que un empleado prestaba sus
servicios en una misma compañía a lo largo de
toda su vida laboral está desapareciendo
progresivamente. Esto implica la necesidad de
reciclaje profesional.
7. La
reducción de los departamentos de formación y su
externalización es otra de las perspectivas más
clara, junto a su conversión en centros de
beneficios. Dentro de esta tendencia destaca la
aparición de las llamadas universidades
corporativas. El número de universidades
corporativas ha crecido en los últimos años,
desde 400 en 1998 hasta más de 1,600 en 1999. El
40% de las compañías incluidas en el Fortune 400
poseen una. Si se mantiene el actual ritmo de
crecimiento, el número de instituciones
educativas de este tipo superará el de las
universidades tradicionales en el año 2010.
Una encuesta realizada por Corporate
University Xchange, centro dedicado al estudio
de mejores prácticas en este tipo de institución
educativa, comparó las actividades de 120
universidades corporativas en todo el mundo: El
93% de estas instituciones utilizan algún tipo
de las NTIC. El porcentaje sobre el total de la
formación ofrecida a través de programas de
teleformación es en estos momentos del 20%,
aunque se espera doblar este porcentaje hasta el
44% para el 2003.
8. El avance
tecnológico ha introducido cambios a nuestra
forma de impartir la formación; con la enseñanza
asistida por ordenador (EAO), internet y las
intranets se han tenido que desarrollar nuevas
maneras de entender la función del monitor, del
desarrollo de contenidos y de su evaluación.
Según el Masie Center, centro de investigación
sobre la aplicación de las NTIC a la formación
corporativa en los EE.UU., la incorporación de
experiencias piloto de teleformación a través de
Internet o en sus propias intranets en las
grandes empresas estadounidenses se ha
desarrollado a una velocidad vertiginosa,
pasando de un 3% en 1996, a un 81% en 1997 y un
92% en 1998 y practicamente un 99% en el 2000.
9. Una investigación llevada a cabo por
International Data Corporation predice un
crecimiento anual de la formación asistida por
ordenador del 40% entre 1997 y el 2002, con lo
que para ese año la cuota de mercado de esta
modalidad de formación llegará a un 55
%.
Los mitos
Antes comentaba
que el mito es un hecho cierto en su origen,
pero que utilizado de forma absoluta y
excluyente de matices se convierte en falso.
Así, los argumentos-mitos que señalo a
continuación son aquellas ideas que teniendo una
base buena para su desarrollo (en cuanto que se
han propuesto como la otra cara –y siempre para
mejor- de la formación presencial), han devenido
en falsedades que prometen más de lo que en la
práctica pueden cumplir.
Repasemos uno a
uno estos argumentos-mitos:
1. La fuerte
interactividad entre profesor y alumno. Se
identifica conexión electrónica y multiplicidad
de elementos (chat, foro, tablón, etcétera) con
la interacción alumno-monitor que eliminaría la
posibilidad de que el alumno se descuelgue del
aprendizaje. Pero, ¿da alguna ventaja la
multiplicidad de elementos para atraer al alumno
desinteresado que no tenga hoy el monitor en el
aula? Cierto que el correo electrónico, el foro,
la webcam facilitan la tarea de actuar con los
alumnos, pero eso no es sino una buena
utilización de herramientas para mejorar la
calidad de las sesiones de formación
sincrónicas, y ayuda a vencer esa sensación de
soledad del alumno, y no sirven de nada si no
están bien integradas en el planteamiento
pedagógico y metodológico del curso.
2.
La flexibilidad en tiempo, lugar y horario que
permite la clase virtual asíncrona. Cierto. Éste
es un buen argumento; tan bueno que parece
irrefutable. Pero para que la formación se dé se
requiere la voluntad del alumno y eso no nos lo
asegura per sé la formación online, como parece
desprenderse de este argumento y de otro que le
va muy unido y que comentaré más adelante,
cuando hable de ese planteamiento falaz que
indica que hay que hacer formación online porque
es lo moderno y se aseguran beneficios
inmediatos.
La flexibilidad de
tiempo, de lugar, exige del alumno una
disciplina personal de estudio que hace que el
alumno que siga un cursos online en su totalidad
sea una rara avis por su motivación, al
desconectarse de su tarea de trabajo habitual y
conectarse a su formación online; y aunque eso
es lo que esperamos de nuestros colaboradores lo
cierto es que es frecuente que tras una fase de
trabajo con el online se vea uno atrapado por:
"luego lo haré",…"está siempre ahí, a mi
disposición",… "en otro momento que esté más
despejado…"
3. Una fuerte interrelación
entre todas las personas del aula virtual. Aquí
es bien fácil argumentar que más fuerte que la
interrelación vis a vis que se da en el aula es
díficil encontrarla. La interrelación como
criterio de calidad depende del compromiso del
alumno con la materia, con la empresa, con el
grupo de iguales, etcétera; siendo el aula
virtual una herramienta que por principio no
indica que la interrelación pueda ser mayor que
otras formas de efectuar el proceso formativo.
4. Tiene la ventaja de que las
discusiones de clase no están dominadas por
nadie, todos participan por igual. Otra vez un
buen argumento. Si se olvida que quien siempre
domina es el monitor (empresa), que marca la
materia y el ámbito de discusión. Pero esto es
algo inherente al proceso formativo. Aquí el
mito se manifiesta en que se da por sentado que
en el aula tradicional hay siempre uno que habla
mucho, otro un poco y otro nada, y así se ven
ahogadas opiniones por falta de hueco para
exponerlas. Esto no es sino el resultado de un
mal monitor que no sabe coordinar un grupo y se
deja arrastar por el qué más habla y olvida a
los silenciosos. En definitiva, es un efecto de
un mal profesional y no de un sistema de
formación. Porque, ¿cómo se evita que en la
formación online un participante remita diez
email y otro sólo uno o como se evita que un
email tenga veinte líneas y otro sea un casi un
monosílabo? Pues igual que en la formación
tradicional: animando a participar, reformulando
opiniones, pidiendo ayuda a todos para aclarar
ideas, escuchando,…
5. En la
formación online se hace realidad el que el
propio alumno es el verdadero agente de su
formación. Y en la otra también. Si el alumno no
es el protagonista del proceso formativo, ¿de
qué proceso formativo estamos hablando?
Parecería por este argumento-mito que en la
formación tradicional se trabaje al estilo Gulag
y en la online estuvíeramos en el nirvana
formativo. Ni tanto, ni tan calvo. ¿Acaso no
conocemos cursos online que son obligatorios
para toda la plantilla de una compañía, guste o
no guste al alumno la materia, pero debe
aprenderlo por indicación corporativa? Pues
igual pasa en la formación
tradicional.
6. La formación online
reduce los costes derivados de los
desplazamientos para asistir a cursos de
formación. No sólo reduce: ELIMINA los costos de
desplazamientos. Otra cosa es que se dispare el
gasto telefónico, ya que es necesario trabajar
online, o que las inversiones en programas,
ordenadores, servidores, discos duros,
mantenimiento de líneas, licencias de uso de
algunos programas, etcétera, nos cuesten el
riñon que nos ahorramos en los viajes y hoteles.
Alguno aducirá: "sí, pero es inversión y no
gasto". Ya. ¿Y con eso está todo dicho respecto
a la cuenta de resultados?
Es cierto que
hay formaciones que se pueden dar online y
reducir de forma sensible la cuenta de viajes, e
incluso se puede traspasar a online
–vídeoconferencias- aspectos muy sensibles de la
formación como son las competencias directivas o
valores corporativos o interculturales de una
compañía, pero, ¿es deseable desde el punto de
vista de creación de equipos? Creo que se puede
poner un ochenta por ciento de nuestra formación
online pero otra parte necesitará ser adquirida
casi por ósmosis de los compañeros del grupo de
referencia.
7. Facilita la
introducción y el aprendizaje de la tecnología
telemática en la empresa. Sí y no. Sí, porque su
uso como instrumento de aprendizaje hace que
éste sea visto como sencillo y útil; no, porque
si no existe una cultura de uso habitual de la
informática en otros muchos ámbitos de la
empresa –agendas, correo o grupos de trabajo-,
el uso de la formación online se verá como una
dificultad añadida a la tarea de aprender, que
no sólo no ayuda sino que además entorpece.
Cierto que esta situación será sentida de forma
más acusada por aquellos colaboradores de más
edad o reacios a los cambios que han vivido la
introducción de la informática como una
alteración indeseable a la forma en que siempre
han hecho su trabajo.
8. Formación
empresarial a medida, just-in-time. Este
argumento-mito es muy parecido al del del alumno
como agente de su formación. Si la formación no
está hecha a la medida de lo que se necesita,
¿para qué la hacemos? Y si no se realiza cuando
es necesario, ¿cuándo la vamos a hacer sino?
Cualquier acto formativo debe adecuarse a las
necesidades de la compañía, de otro modo, sea en
presencial o en online, la formación no cumplirá
un importante requisito: la utilidad para el
formando y para la empresa; ya que ambas van
íntimamente unidas y no se puede dar una
situación sin la otra.
9. Mayor
uniformidad en la formación del personal de la
empresa. ¿Porqué mayor uniformidad? ¿Cómo es
posible que un sistema online sea más uniforme
que un manual? ¿Cuál es el argumento que de
verdad se esconde detrás de este mito? Muy
sencillo: que un escrito en formato electrónico
y protegido, y sólo modificable por el
administrador del sistema, se mantiene
inalterable hasta el fin de los tiempos,
mientras el manual en papel se puede cambiar por
cualquiera que lo transcriba, fotocopie,
etcétera. Pero si estamos hablando de documentos
oficiales de formación de una compañía, igual
dará que el soporte sea electrónico o papel; se
supone que hay siempre un responsable que
autoriza las modificaciones y sin el cual no hay
uniformidad que se altere. ¿O es que se quiere
decir que al no intervenir elemento humano en la
transmisión el mensaje es siempre el mismo, y no
hay posibilidad de contaminación por el estado
de humor del monitor, o habilidad pedagógica
entre diferentes profesores? Porque si es esto
lo que está detrás de ese argumento, con
entregar un manual en papel e indicar que se lo
lea está todo solucionado para cumplir el
requisito de la uniformidad e inalterabilidad
del mensaje. Pero, ¿es eso lo queremos en
formación?
10. Atiende a colectivos
geográficamente dispersos. El único argumento
que es indesmontable. Siempre y cuando la anomia
que se puede dar en el alumno se cuide con un
constante seguimiento de los tutores para evitar
esa sensación de aislamiento y se programen
trabajos en equipo virtual. Porque no hay que
olvidar que si se atiende a gente
geográficamente dispersa se pierde el control
sobre el comportamiento "de permanecer en el
aula", por parte del formador, y no hay manera
de retener a alguien ante una mala aplicación.
En este contexto, el umbral de la tolerancia a
los errores es extremadamente bajo. "¡Los
alumnos se encuentran a un click de abandonar!"
rezaba un titular de TechLearn Trends (una
publicación electrónica de Masie Center) en su
número 86 (17 agosto 1998). Elliott Masie, su
editor añadía: "el ratón es tanto una
herramienta de enganche, como una vía para el
abandono"
11. Entorno sencillo para los
usuarios. Habitualmente, sí. Aunque todo sistema
de formación requiere un tiempo de adecuación y
rodaje, y el online no es una excepción. Tiempo,
que será más largo dependiendo de la complejidad
del sistema, de la organización pedagógica de la
materia, de la costumbre del alumno con las
nuevas tecnologías, de su predisposición hacia
la materia,… Como vemos hay una buena cantidad
de factores que hacen que lo sencillo a priori
tenga que ser matizado en muchos
casos.
12. Facilidad de configuración y
uso. Es una variante del argumento-mito
anterior. Pero para ser justos con este
argumento hay que decir que es el comodín que
los comerciales han empleado para todas las
aplicaciones que en los últimos diez años se han
vendido a las empresas. Todas, casi sin
excepción, son compatibles con windows. Se
instalan y funcionan. Y como bien saben los
técnicos de informáticos, que deben pelear con
ellas, cuando no es un driver es una tarjeta de
vídeo o sonido que debe ser modificada para que
no dé conflictos con el estándar. La famosa
compatibilidad o integración y facilidad de
configuración son los argumentos-muletillas de
estos programas de formación online. Y en cuanto
a lo de su uso está antes comentado.
Una
reciente encuesta realizada por el Instructional
Technology Forum de la ASTD preguntaba sobre el
uso de software de formación; un proveedor de
software llegaba a afirmar que su programa era
tan simple que "cualquiera que sepa usar un
procesador de textos puede diseñar un curso
asistido por ordenador".
En absoluto
¿Cómo es posible que se piense que cualquier
paquete de diseño de contenidos es
automáticamente un diseñador de formación
multimedia? Este planteamineto ha llevado en
muchas ocasiones a presentar textos en word como
manuales de formación y a identificarlos con
cursos.
13. Herramientas integradas
(correo, foros, chat...) y con internet. Todo en
uno y uno para todo, se podría decir;
parafraseando el lema de los Tres Mosqueteros.
Sin duda es una ventaja que el sistema permita
múltiples herramientas, y si además tiene acceso
a internet, es ya la reoca. El problema es
cuando tanta opción se queda sin utilizar y nos
limitamos a una o dos opciones. Es un
desperdicio. Es posible que sea culpa de los
alumnos, de los tutores, de los responsables de
los departamentos de formación que no sabemos
transmitir todas las ventajas del uso de
diferentes maneras de utilizar la online, pero
eso es así y es muy frustrante comprobar que las
maravillosas opciones que permite el sistema
quedan sin uso por los interesados; a pesar de
todas las recomendaciones que se hacen para su
empleo. Es el caso de aquellos vídeos que
compramos con mil opciones y un manual de
instrucciones de doscientas páginas para al
final emplear dos alternativas: encender y
apagar. No invirtamos tanto tiempo y dinero en
opciones que no van a ser utilizadas y cuidemos
el desarrollo pedagógico.
14. Acceso
"ilimitado" a los contenidos de la Red. La Red.
Menudo chollo. Tener el mundo al alcance de un
click. ¿Se imagina entrar en la Biblioteca
Nacional, con dieciseis millones de volúmenes,
pero no encontrar ni un fichero de títulos por
orden alfabético? Pues algo parecido sucede con
la documentación existente en la Red pero
multiplicado por mil. Los más modernos
buscadores, que emplean sistemas de búsqueda de
lógica booleana, han avanzado mucho a la hora de
localizar información útil; pero aun así, la
sensación de estar inundado de documentos, de
los que el noventa y nueve por ciento son
irrelevantes, hace que hasta el más paciente de
los cibernavegantes se desespere y opte por
coger lo que parece más útil a su materia de
estudio y primero se le ha aparecido en la
pantalla.
15. Manejo con un sólo
programa: el navegador. Es un argumento-mito
similar al de fácil configuración y uso. El que
sea un único programa es una ventaja, si fuera
cierta al cien por cien. Y aunque el usuario
sólo ve y usa una herramienta, la integración
con otras –bases de datos, ficheros de imágenes,
…- es el que dificulta su fiabilidad a la hora
de que no falle.
16. Facilidad de
actualización de contenidos. Los contenidos son
fáciles de actualizar o no en la medida en que
la materia lo permita. Se identifica actualizar
con distribuir, que son cosas bien distintas. Si
se quiere decir que la actualización es la
posibilidad de que con un click esté el nuevo
conocimiento al alcance de todos los usuario el
argumento es cierto, pero si se quiere decir que
la ctualización es cuestión de unos cambios en
unos cuantos ficheros del programa se está
confundiendo uso de la herramienta con el diseño
pedagógico, y cualquier formador sabe que la
actualización no pasa por cambiar unas fechas o
nombres en un curso; sino que actualizar exige
revisar de arriba abajo todo el planteamiento de
la materia y su organización por capítulos,
contenidos, ejercicios, etcétera. Y tanto sea en
papel como en online, su coste es siempre alto,
no es fácil y requiere tiempo y
dedicación.
17. Seguimiento más sencillo.
Más sencillo no. Más eficaz sí. El diseño del
sistema de seguimiento puede ser tan complejo
como queramos, con independencia que empleemos
soporte en papel o electrónico; pero en
cualquier caso debe ser útil y pertinente a la
materia formativa y al grupo destinatario.
Luego, más sencillo: no; y si más eficaz y
rápido. Por cuanto se pueden establecer sistemas
de alertas que avisen a monitor y a alumnos de
fechas de entrega de trabajos, reuniones
virtuales o de ejercicios remitidos al
tutor.
18. Mayor impacto. Tajantemente,
no. El impacto no es el número de usuarios que
acceden al curso. En formación el impacto se
debe medir por la modificación de conductas que
proporciona un nuevo conocimiento y su
aplicación al puesto de trabajo, por la mejora
en la cuenta de resultados, eliminación de
errores en un trabajo, mejora de la calidad,
etcétera; pero nunca para por el share, que
dirían lo técnicos de los massmedia. Eso,
dejémoslo para los reality shows.
19.
Aprendizaje más rápido. No hay un solo estudio
que demuestre que el aprendizaje sea más rápido
si se emplea la formación online, que cualquier
otro método o combinación de métodos. Este
argumento está muy cerca de convertirse en una
absoluta falsedad si no se fuera indulgente con
él, y se le concediera la posibilidad de que la
utilización de las nuevas tecnologías
proporciona la ventaja de integrar en un sólo
formato una gran variedad de opciones que apoyan
el proceso formativo, pero concluir de ello que
se aprende más rápido es un reduccionismo
inadmisible en cuanto considera que la atracción
que el alumno puede sentir por uso de la nueva
tecnología es asimilable a interiorización de
conocimientos y cambio de conductas.
Gloria Gery, experta en multimedia,
opina que las herramientas multimedia pueden ser
empleadas con garantías de éxito en la
formación. Conviene resaltar que dice "éxito"
refiriéndose a eficacia formativa. Pero el abuso
de efectos especiales y muñecos que hacen
bobadas en la pantalla no contribuyen a la mejor
imagen de la formación online. "La gente abusa
de ese tipo de cosas sólo porque puede hacerlo
-dice Gery - Desde luego, no suelen disminuir el
tiempo de aprendizaje."
20. Más efectivo
y fácil de retener. ¿Más efectivo que el
aprendizaje en el puesto de trabajo? En
definitiva la formación online, y según para qué
tipo de aprendizajes, es una versión en Red de
la formación con simuladores que pilotos,
conductores de ferrocarril o personal de
centrales nucleares han tenido desde hace más de
treinta años. ¿La distancia es un valor añadido
para que se retenga mejor? Creo que no. La
retención de un aprendizaje está ligada a la
motivación que el alumno tenga, la necesidad que
perciba de aprender para aplicarlo en su vida
laboral, a la calidad pedagógica y humana del
profesor y a la adecuación de materiales de
aprendizaje, método de enseñanza,
etcétera.
Los anteriores argumentos son
de uso común en muchos artículos que alaban las
ventajas de la nueva tecnología en la formación
empresarial, y tienen mucha razón cuanto son
matizados y puestos en su justa medida, pero
cuando se convierten en un panegírico de un
sistema sobre otro y se obvian las dificultades
que presentan en su puesta en marcha, ejecución
y seguimiento se está mintiendo descaradamente y
contribuyendo a que un sistema con indudables
ventajas para los departamentos de formación
sean visto como en lujo que encarece el proceso
formativo, sin aportar valores que la formación
tradicional no
conociera.
Consideraciones
finales
Por último, hay algunas
consideraciones de Perogrullo que parecen
olvidarse con frecuencia en el planteamiento de
los sistemas online:
1. Lo importante es
el contenido. El medio ayuda pero no es el
objetivo. Dibujos, campanitas sonando,
muñequitos haciendo tonterías distraen y no
aportan calidad pedagógica al contenido ni
apoyan necesariamente la interiorización del
contenido.
2. La formación tiene
destinatarios que esperan calidad. El alumno
espera encontrar información útil y no
despliegues de diseño ultramoderno, que si bien
atraen al principio, a la larga aburren y
entorpecen el proceso de aprendizaje.
3.
La intranet es una especie en evolución: Dele
basura y se morirá, dele información útil y
crecerá. No ponga cualquier cosa en su online y
lo llame formación.
4. No descubra el
Mediterráneo. Si no eleva lo que tiene hasta un
nivel más alto, déjelo. Hágalo más rápidamente,
agrégale valor añadido pero a un coste más bajo.
5. Utilice la web para enseñar
habilidades. Se deben enseñar habilidades o
competencias y no sólo teoría. Tenga un buen
tutor a mano.
6. No espere que la gente
se forme en sus horas libres. La gente
encontrará la forma de ajustar su tiempo y
formarse. Dé libertad a sus clientes internos
para que se formen cuando quieran. ¿No estamos
hablando de un sistema de formación siempre
disponible?
7. Respete la brevedad de
las lecciones. No haga de cada unidad una
enciclopedia con todo el saber que existe sobre
ese tema. Sea ágil en la exposición de las
materias.
8. Asegúrese de que todo el
mundo conoce cómo funciona el sistema. No sea
que se encuentre con un producto y sistema del
siglo XXI pero con personal que con mentalidad
del XIX.
9. Que todo el sistema esté
actualizado. No le vaya a pasar como a un
conocido banco que después de gastarse una
millonada en un CD-Rom sobre la introducción del
Euro en el sistema financiero, se dio cuenta que
los terminales de sus oficinas no tenían lector
de CD.
10. La formación online no dejará
nunca sin trabajo a los formadores. Que la
herramienta no forma, sólo transmite y no es la
que crea el contenido.
Ricardo
Fernández Díez de Lastra www.arearh.com
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