LA
MUJER DEL VIENTO...
Por
Yushi (22-09-04)
El
suave viento soplaba con calidez, jugando con el cabello castaño de Jou
Shimamura, un muchacho distinto a los demás, él observaba con nostalgia el
mar, extrañando las playas que había surcado tiempo atrás a bordo del Delfín.
Esa preciosa nave le había llevado a conocer cientos de personas y lugares, el
viento le recordó de pronto el hermoso canto de una de esas personas...
Ella tenía una gran belleza,
Jou recordó su voz, la promesa que hicieron, aquella promesa que no había
podido cumplir... La había abandonado dejándola nuevamente en soledad, ¡si
tan solo el profesor hubiera estado ahí él podría haberla ayudado...!
Jou tenía, más que
remordimientos, una profunda tristeza. Quería volver a verla, escuchar su voz,
pero eso era ya imposible... Ella estaba ya fuera de su alcance, aquella hermosa
princesa Inca había perdido su libertad en el momento en que los arcos de
piedra se habían colapsado... Una silenciosa lágrima rodó por el rostro del
joven Cyborg mientras susurraba el nombre de aquella mujer... Ishuki...
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-Bienvenido a casa Jou- le
saludó una mujer muy hermosa y de cabellera rubia al joven trigueño en cuanto
entró en la casita a orilla del mar, él dejó su chamarra en el pechero sin
verla a la cara.
-¿El profesor está de
vuelta?, quisiera habla un momento con él. – preguntó desviando la mirada
hacia el pasillo, no estaba de ánimos para charlar con ella.
-Si, está descansando en su
habitación... ¿Te pasa algo malo Jou?, tal vez pueda ayudarte – el muchacho
sonrió, sin duda alguna, Fransua era muy perceptiva
-No es nada grave, vuelvo en
seguida.- Jou avanzó por el pasillo dejando a la chica sola, ella no pudo
evitar sentirse triste, ¿acaso él no le tenía confianza...?
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-¿Profesor Guilmore?
-Ah, Jou, ¿qué tal tu
paseo?, ¿sentiste alguna molestia?- preguntó distraídamente el anciano narizón
sin apartar la vista de los planos que tenía extendidos en la mesa, el muchacho
entró cerrando la puerta tras de sí.
-Ninguna, creo que me he
recuperado por completo, ¿ha habido noticias de Jet?
-Nada nuevo, está disfrutando
sus vacaciones junto con Albert y 007
-Ya veo... Profesor, ¿cree
que yo también pueda tomar mis vacaciones?, me gustaría mucho volver a Perú
-¿Perú? Pensé que volverías
a tu pueblo – respondió sorprendido, apartando por primera vez la vista de
sus planos y notas.
-Sí, bueno si hay
inconveniente...
-No, claro que no Jou, solo me
parece extraño que no vallas a tu antigua casa.. ¿Puedo preguntar porque
quieres ir allí?- el joven cyborg bajó la vista y el profesor se acercó a él,
en cuanto estuvo sentado a su lado le dio unas palmaditas en el hombro.- Esta
bien si no quieres contármelo, me encargaré de encontrar alguien en Perú que
te de alojamiento- le dijo con aire paternal, Jou lo miro agradecido
-Gracias profesor, pero, ¿no
es peligroso que valla yo solo?, mi acelerado aún no está reparado totalmente
-Ah, cierto, lo había
olvidado... Tal vez 005 y 006 quieran acompañarte...- dijo pensativo en
anciano, Jou se sintió tranquilo al saber que el profesor no enviaría a
Fransua con él, ella era muy linda y agradable, pero no quería lastimarla.-
Tendremos que consultarlo con ellos en la cena...
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-¿Un viaje a Perú...? no es
mala idea, el restaurante ha estado bajo estos días y necesito algo que me
inspire en mis platillos, cuenta conmigo Jou –dijo el rechoncho 006 tras haber
escuchado al profesor plantearles el viaje, 005 y 003 intercambiaron miradas un
tanto preocupadas.
-¿Tu que opinas 005?, no es
el desierto de USA, pero por lo menos podrás estar en contacto con la
naturaleza que tanto te gusta- comentó sin percatarse del desconcierto de la
chica y del fortachón.
-Lo haré – fue la seca
respuesta de 005
-¿Puedo ir yo también?-
preguntó un poco dubitativa la francesa, Jou respondió bruscamente con un no
que sorprendió a todos los presentes, e hirió secretamente a Fransua. La
muchacha bajó la vista ocultando la tristeza que aquella negativa le causaba.-
Entiendo... Iré por la cena...- después de eso, salió del comedor. Todas las
miradas estaban sobre Jou...
-¿Que ocurre Jou?, nunca habías
sido tan grosero con ella- preguntó el profesor
-Es cierto, ella solo quería
acompañarnos.
-Ya lo se, y no era mi intención
hacerla sentir mal pero... Necesito estar solo, discúlpenme...- Jou salió de
la habitación.
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El mar se mecía
tranquilamente en la costa, el viento era aún cálido, Jou pensó que era como
una caricia de Ishuki... Ishuki... ¿Porqué seguía pensando en ella? Jou no
lograba entenderlo, tenía a su lado a una verdadera mujer que le quería, sin
embargo en los días como ese, cuando el viento soplaba suavemente, él
recordaba a Ishuki... Alguien le llamó, conocía perfectamente esa voz, no quería
voltear pero no tenía opción. Dio media vuelta y se encontró frente a ella.
Hermosa como siempre. Sus cabellos caían graciosamente sobre sus hombros, sus
ojos azules no apartaban la vista de él, parecía ligeramente nerviosa.
-Fransua... –susurró Jou,
no se sentía digno de mirarla a los ojos y rehuyo de su mirada.- Creo que te
debo una disculpa... –comenzó a decir el muchacho, sin embargo la chica negó
con la cabeza y se colocó a su lado, viendo hacia el mar.
-No tienes porque hacerlo, yo
sabía la respuesta aún antes de preguntar. Cuando el profesor mencionó Perú
supe exactamente que se trataba de Ishuki... Es ella ¿verdad?- la voz de
Fransua era temerosa, triste, estaba ocurriendo lo que precisamente Jou quería
evitar pero ya era imposible. Levantó la mirada y se encontró con los ojos de
003, parecía estar a punto de llorar...
-...No... este viaje es...
-No tienes que mentir Jou,
cuando la conocí... en ese momento supe que la querías... La forma en que nos
hablaste de ella, y cuando trataste de salvarla... No había manera de que
compitiera contra ella y sin embargo... – la voz de 003 se cortó y ella no
pudo ahogar mas un sollozo, se cubrió el rostro con ambas manos, Jou sintió
como se destrozaba su corazón, Fransua tenía razón en lo que decía, pero
también era cierto que la quería ella también...
-Nunca quise hacerte pasar
esto Fransua, yo quise olvidarme de ella pero me ha sido imposible, aún me
siento responsable por no rescatarla de la soledad... Tal ves me sea imposible
traerla de regreso pero quiero intentarlo, hay algo que me dice que tengo
posibilidad de encontrarla, no me voy
a resignar hasta ver que de verdad es imposible volver a verla...
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-Les deseo un buen viaje a los
tres, tengan mucho cuidado – les decía el profesor Guilmore a los tres
cyborgs, estaban listos para partir.
-No se preocupe profesor,
volveremos pronto. – 006 entró al taxi que los llevaría al aeropuerto, 005
asintió e hizo lo mismo, solo Jou tardó un poco mas al despedirse del
profesor.
-¿Es cierto lo que dijo
Fransua, te quedarás en Perú hasta que encuentres a la princesa Ishuki?-
cuestionó con seriedad y un poco de tristeza el profesor, Jou asintió.
-Si, tengo la certeza de que
la encontrare profesor, esta no será una búsqueda vana.
-Mmm... No sabía que estabas
tan enamorado de esa androide... – comentó sonriendo con ternura, Jou se
sonrojó un poco.- Cuando la encuentres, has todo lo posible por traerla hasta
aquí, me gustaría mucho conocerla. Te deseo mucha suerte Jou, hasta pronto.
El profesor le dio un abrazo
al mejor de sus muchachos, sentía mucha tristeza el separarse de él pero no
podía hacer nada por evitar su partida, Jou no era un niño y podía tomar sus
propias decisiones. Lo vio subir al taxi y alejarse en el, sus ojos se llenaron
de lágrimas, tenía una sensación de que esta sería la última vez que lo vería...
Fransua lloraba en el interior
de su habitación, vio como se alejaba el vehículo sintiendo como se iba en él
una parte de su corazón, tal ves nunca mas volvería a ver a Jou sin embargo
había prometido no atormentase con eso, él le había hecho prometerlo, ambos
habían hecho una promesa...
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El avión aterrizó en Perú
sin ningún contratiempo, los pasajeros bajaron y en un segundo ya estaban
rodeados de la muchedumbre que deseaba partir de su país. Otros tantos buscaban
a sus familiares o amigos recién llegados. El trío de cyborgs salió del
aeropuerto con tranquilidad, nadie los esperaba para recogerlos y tenían que ir
directamente a su hotel pues el profesor Gilmore no pudo contactar a ninguno de
sus conocidos en ese país.
Los chicos tomaron un taxi que
los llevaría al hotel, permanecían callados, durante el viaje no habían dicho
ni una palabra, aunque en el fondo todos querían hablar sobre la aventura a la
que acababan de iniciar. Buscar a una chica robot en medio del desierto no sería
fácil, pero al parecer Jou no se preocupaba por eso, sus compañeros no querían
desanimarlo, era mejor que el mismo se diera cuenta de lo inútil de la búsqueda,
tarde o temprano accedería a regresar...
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Pasaron los días rápidamente
en búsquedas vanas, todos los días Jou salía al desierto a buscar a Ishuki, y
todos los días volvía al caer la noche furioso consigo mismo por hacerla
esperar otro día mas. Sus compañeros cyborg’s comenzaban a preocuparse por
el, habían pasado ya dos semanas en ese lugar, sin embargo él parecía no
darle importancia, lo único en que pensaba era rescatar a su princesa de la
soledad lo antes posible, no se daba cuenta como ellos que solo perdía el
tiempo y nunca mas volvería a
verla. Una tarde a su regreso, 005 y 006 decidieron terminar con eso,
enfrentaron a Jou para hacerle ver la verdad, sin embargo...
-¡Como pueden decir eso,
ustedes saben tan bien como yo que Ishuki esta viva en alguna parte de ese
desierto!- gritó colérico el joven japonés, sin embargo el americano y el
chino no se iban a dejar intimidar.
-¡Si Jou, lo sabemos, pero la
única entrada que teníamos para localizarla fue destruida!- gritó 006
inmediatamente.
-No puedes seguir pensando en
rescatarla si no hay una manera de hacerlo, debes aceptar que ese es su destino-
completó con calma 005, Jou aventó la mesita de centro que tenia frente
estrellándola contra la pared y los miró molesto.
-¡Ustedes no entienden como
me siento, nunca han ido conmigo a buscarla, a ustedes no les importa ella
porque creen que solo es un robot pero no es así, ella tiene sentimientos y eso
la hace mas humana que a muchos que conocemos...! – sorprendidos por la
actitud de su compañero, ni 005 ni 006 se atrevieron a decir mas, en cierta
forma, Jou tenía razón, ellos nunca habían tenido la esperanza de encontrarse
con esa chica robot y no comprendían como se sentía 009, habían aceptado
viajar solo por acompañarle, en ningún momento habían salido a buscar como él...
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El trío de Cyborgs salieron
de su hotel decididos a encontrar a Ishuki, Jou había convencido a sus compañeros
de salir con él en su búsqueda, y al mismo tiempo había aceptado que esa sería
la última tarde de su aventura, si no encontraba a Ishuki en ese día volverían
a Japón y se olvidaría de ella para siempre, por alguna extraña razón que
sus amigos no comprendían, Jou había aceptado sin dudar, tal ves estaba seguro
de que por fin la encontraría y eso no les parecía muy bueno, pues el fallar
sería un golpe tremendo para él...
El viento era fuerte y frente
a ellos la arena se elevaba con velocidad y fuerza sin embargo el empeño de 009
no se debilitaba, al contrario, parecía que entre mas fuerte soplara el viento,
su convencimiento de encontrar a la princesa se elevaba. Era cerca de medio día
cuando llegaron a donde una ves estuviera la pirámide dorada, las piedras que
abrían la entrada de ese lugar escondido se encontraban aún derrumbadas
esperando que alguien las moviera, no hubo necesidad de decir nada pues
inmediatamente los tres comenzaron a apilarlas para después intentar
derretirlas con e fuego de 005 aunque aquello era un poco lento.
El sol estaba cayendo cuando
los tres arcos quedaron finalmente de pie, no eran iguales a los anteriores pero
mantenían una similitud, el viento no había dejado de soplar y nublaba la
vista conjugado con la arena, Jou volteaba constantemente la vista hacia el
horizonte, suplicando en secreto porque aquello funcionara, pero no había señales
de Ishuki ni de la pirámide dorada...
De pronto Jou la escuchó. Su
voz llegaba con claridad a sus oídos y los de sus compañeros, una dulce y
delicada voz femenina que cantaba a lo lejos entre la tormenta de arena que se
formaba con el viento. ¡Era Ishuki, Ishuki estaba ahí! Sin pensarlo más, Jou
corrió hacia la voz, esa dulce voz que cada tarde mientras soplaba el viento
podía escuchar, esa voz que lo llamaba, esa voz que amaba... Una silueta
femenina apareció frente a ellos y por una fracción de segundo, los tres la
vieron aparecer con sus ropas blancas y su cabello atado y decorado con el
prendedor de perlas, su piel blanca y sus ojos que brillaban de felicidad al ver
nuevamente al chico japonés.
Sin decir nada, y ante la
mirada atónita de sus compañeros, Jou entró a la tormenta de arena sin
escuchar sus llamados, lo único que quería era volver a tenerla entre sus
brazos y decirle cuanto la amaba, Jou Shimamura desapareció entre la arena
olvidándose de lo demás, solo importaba Ishuki y nada más, el viento era su cómplice
y amigo, llegó hasta ella y la abrazó con fuerza siendo al mismo tiempo
correspondido, Ishuki con sus profundos ojos negros contenía las lágrimas
mientras lo estrechaba contra sí, en un susurro, ambos se dijeron todo lo que
querían y con una nueva ráfaga de viento, unieron sus labios en un dulce beso
para perderse entre la arena del desierto para siempre...
*** Fin ***