Historia Socioeconómica
de Venezuela
Trabajo N 7
Rosanna Medina
Naudy Martínez
Ensayo por equipo sobre el Pacto de Punto Fijo y su impacto
en la historia de la democracia venezolana.

El puntofijismo
funcionó como un mecanismo que permitió la estabilización del sistema político
venezolano por espacio de 40 años. Por otra parte, dicho acuerdo obedeció a
circunstancias históricas muy específicas. Después del derrocamiento de Marcos
Pérez Jiménez el 23 de enero de 1958, la junta de Gobierno presidida por Wolfang Larrazabal tuvo que
enfrentar una serie de atentados y situaciones, debido a esto nace la propuesta
del Pacto de Punto Fijo, que era la prolongación de conversaciones sostenidas en Nueva
York, entre Betancourt, Caldera y Villalba, durante
su exilio; con el fin de garantizar un compromiso entre AD, COPEI y URD para gobernar.
Este pacto se firma con la finalidad de garantizar el
respeto a los resultados electorales y la conformación de un gobierno de unidad
nacional, fuese cual fuese el resultado, de igual manera los tres partidos se
comprometían a presentar un programa ante electorado.
Este pacto político se firma el 31 de Octubre de 1958
entre AD, COPEI y URD, en la quinta “Punto Fijo” de
Rafael Caldera de ahí su nombre. Entre los firmantes de este pacto están, Rómulo
Betancourt, Raúl Leoní, Gonzalo Barrios, de AD; Jóvito Villalba, Ignacio Luis
Arcaya y Manuel López Rivas, de URD; y Rafael
Caldera, Pedro del Corral y Lorenzo Fernández, por COPEI.
La
exclusión del Partido Comunista fue considerada por diferentes organismos,
Federación de Centros Universitarios, Junta Patriótica y otras personalidades
como atentado al espíritu unitario predominante en la lucha contra la
dictadura, en el pacto los partidos firmantes se comprometen a defender el
gobierno que resultara de las elecciones, a eliminar la violencia interpartidista y a consolidar la unidad democrática.
De
igual manera se pronunciaban por la formación de un gobierno con el apoyo de
los tres partidos, y declaraban que ninguno de ellos pretendía ni aceptaba
preferencias en el Gabinete Ejecutivo en el cual debían estar representadas las corrientes políticas
nacionales y los sectores independientes del país, mediante una leal
selección de capacidades.
Un día
antes de las elecciones, los candidatos suscribieron en la sede del entonces
Consejo Supremo Electoral un programa mínimo, que conformaba los términos del
Pacto de Punto Fijo.
Para
Venezuela no era totalmente original este pacto o fusión, para derrocar al
enemigo, si lo era el hecho de que se formara para gobernar, de igual manera
era novedosa la idea de un gobierno de alianza, pero lo más singular de este
pacto no fue tanto su letra como el hecho que sus firmantes los respetaron en lo esencial, en la defensa
del gobierno constitucional frente a las intentonas militares derechistas y
frente a las de un factor que no estaba presente en la en la mente de los
firmantes que eran los de la extrema izquierda. El respeto al Pacto de Punto
Fijo, por parte de los firmantes, permitió que se realizaran las elecciones del
7 de diciembre de 1958. El resultado de estas elecciones dieron como candidato
presidencial a Rómulo Betancourt representante de AD, tiempo después el partido
URD abandona esta coalición en 1960 y COPEI en 1963,
cabe resaltar que el Pacto de Punto Fijo funcionó como un mecanismo que
permitió la estabilización del sistema político venezolano por espacio de
cuarenta años.
Los firmantes del pacto fueron:
Rómulo Betancourt, Raúl Leoni
y Gonzalo Barrios (AD), Jóvito Villalba, Ignacio Luis Arcaya y Manuel López Rivas (URD)
y Rafael Caldera, Pedro del Corral y Lorenzo Fernández (COPEI), reunidos en
Caracas, en la residencia de Caldera, de nombre Punto Fijo
Objetivos del Pacto
La
finalidad del Pacto de Punto Fijo se expresó con los siguientes puntos:
Conclusión
En síntesis, si bien no era totalmente inédito
en la historia venezolana un pacto o "fusión", el Pacto de Punto Fijo
constituyó el ejemplo más acabado de formalización e institucionalización de
las reglas de juego, llevado a cabo durante toda la historia política de
Venezuela.
Aunque en la actualidad los nuevos actores
políticos se refieran al "puntofijismo" de
manera peyorativa, el Pacto de Punto Fijo funcionó como un mecanismo que
permitió la estabilización del sistema político venezolano por espacio de
cuarenta años. Por otra parte, dicho acuerdo obedeció a circunstancias
históricas muy específicas
Ensayo sobre el impacto del viernes negro en la vida
socioeconómica de Venezuela.
El
desarrollo de la actividad petrolera ha jugado un papel determinante en las
características del sistema cambiario venezolano durante la mayor parte del siglo
XX y en el desarrollo del presente, generando una balanza de pagos dinámica lo
que conduce al aumento circulante del dinero y a un crecimiento del ingreso que
da origen a una elevación de precios, de bienes, servicios y costos de
producción.
Para analizar
correctamente el “Viernes Negro”, en cuanto a sus causas y resultados, y
comprenderlo en su contexto histórico, es necesario enfocarlo desde distintos
puntos de vista. Son estos, la política económica del gobierno de turno, el
Banco Central como ente independiente, el sector privado venezolano y, por
último, el ciudadano común (hoy conocido como el soberano), quien generalmente
desconoce lo que acontece a nivel de la complejidad macroeconómica y
macropolítica nacional.
La
crisis de 1982-83 implicó el abandono del régimen de tipo de cambio fijo
con balance externo del cual disfrutó Venezuela durante veinte años. Entre 1964
y febrero de 1983, Venezuela mantuvo un régimen de paridad fija que hasta
principios de los setenta tuvo su sustento en la continuación de una disciplina
financiera que se expresaba sobre todo en una gestión fiscal equilibrada. A
raíz del boom petrolero de 1974-75, la
puesta en marcha de una política fiscal expansiva sitúa la economía venezolana
en tasas de crecimiento mayores a las de su producto potencial.
La
condición de Venezuela como importante país productor de petróleo expuso la
economía a shocks externos provocados por el alza de
los precios de dicho bien en los años setenta, lo que significó un fuerte
incremento de la capacidad importadora del país y mayor disponibilidad fiscal
para estimular el desarrollo económico.
El
contexto del gobierno de Carlos Andrés Pérez estuvo enmarcado por el conflicto
Árabe-Israelí el cual disparó los precios del petróleo, dando paso al rol
expansivo del Estado en la industria, la infraestructura y los programas
sociales. Estos ingresos masivos provenientes del petróleo, generaron
expectativas que eran cada vez más difíciles de lograr debido a la disminución
de estos hacía finales de la administración de Pérez, por lo que el gobierno se
vio forzado a solicitar financiamiento internacional, cada vez más costoso.
En
la década de los ochenta, los
efectos negativos, sobre la balanza de pagos, de un elevado nivel de
importaciones, una caída apreciable del ingreso petrolero y una fuerte fuga de
capitales, conduce al gobierno a establecer un régimen de restricciones
cambiarias en febrero de 1983.
El 18 de febrero de 1983 se
produjo el llamado " Viernes
Negro", como consecuencia de una reiterada política económica
gubernamental llena de desaciertos, mientras los ingresos petroleros disminuían
y estallaba la crisis mexicana (que creo severas tensiones en la banca
internacional). Todo eso favoreció el desarrollo de un grave clima de
incertidumbre económica interna, fuga
de capitales, incapacidad de
cancelar los compromisos de la deuda externa, reducción de la inversión neta
privada, déficit en la balanza de pagos y disminución del nivel de las reservas
internacionales.
El gobierno estableció ese
mes de nuevo el régimen de control de
cambios, después de casi veinte años con un sistema de tipo de cambio
fijo y de libre convertibilidad del bolívar. Así se implantaron, conjuntamente,
el Régimen de Cambios Diferenciales (RECADI), con dos
tipos de cambio o paridad fija preferencial (4,30 y 6,00 Bs./Us $) y un mercado libre a paridad variable, y el Sistema
Administrado de Precios. En 1984 se modificaron las tasas de cambio
preferenciales (4,30; 6.00 y 7,50 Bs./US $), se utilizó el tipo de cambio de 7,50 para la mayor
parte de las importaciones de bienes y servicios, y se tomaron varias medidas
de austeridad en el gasto público, que significaron fuertes sacrificios para la
población y el aumento del desempleo y el subempleo.
A pesar de la política restrictiva aplicada por el nuevo
gobierno (Luis Herrera Campíns), el gasto público siguió creciendo
en esos años a un ritmo verdaderamente alarmante. Lo más grave es que ese
crecimiento fue destinado, en gran medida, a la continuación de unas
inversiones en empresas públicas que no reportaron -en definitiva- ninguna
ganancia al país, y al incremento de los gastos de personal, pues la burocracia
se extendió ampliamente durante el período
El régimen de cambios diferenciales, y la oficina
que lo administraba, RECADI, operó en Venezuela
durante seis años, aumentando notablemente el grado de discrecionalidad que la
dirigencia política tenía sobre la economía del país. Se podía quebrar una
industria, por ejemplo, con sólo negarle -o demorarle la entrega- de los tan anhelados dólares preferenciales; se podía
crear de la noche a la mañana una fortuna recibiendo comisiones o aprovechando
los contactos políticos que podían resolver favorablemente un pedido de divisas
a bajo precio, las cuales se podían destinar, inclusive, a fines bien
diferentes a los declarados; hasta la propia libertad de prensa, tan
dependiente de los costos del papel y otros insumos críticos, estuvo
fuertemente amenazada durante el período.
Estos
elementos generaron en el país un clima de deterioro moral que se extendió
mucho más allá de las oscuras negociaciones relativas al otorgamiento de
divisas, y que hoy todavía perdura en la desconfianza y hasta el desprecio que
los venezolanos sienten hacia sus dirigentes políticos. Porque RECADI significó la más gigantesca alcabala creada por el
estatismo en la historia de Venezuela, la violación más desembozada
de todo principio de racionalidad económica, la forma más discrecional l y directa del intervencionismo
del Estado.
Por otro lado, el Estado paralizó
prácticamente sus inversiones en el sector social y en la economía en general,
pues el mantenimiento de los cambios paralelos obligaba a comprometer recursos
crecientes, en especial porque el sistema se iba extendiendo poco a poco -ante
las naturales presiones de diversos sectores que reclamaban para sí el
privilegio de las divisas baratas- y obligaba a gastar cada vez mayores
recursos. Así se arribó, al final del mandato de Jaime Lusinchi, a una
situación que hacía tiempo no conocía Venezuela: las reservas internacionales
se habían evaporado casi por completo y se había acumulado, además, una deuda
internacional de corto plazo, producto del fuerte aumento de las importaciones
en el último año. Esta situación repercutió de un modo completamente negativo
sobre las condiciones de vida de los
venezolanos de más bajos recursos. Los subsidios indirectos entregados por
la vía cambiaria llegaron, es cierto, a todos los habitantes, pero la misma
distorsión que ellos inducían terminó favoreciendo a los sectores medios y
altos de la población. Se compraban automóviles y electrodomésticos a precios
que, convertidos en dólares al cambio libre, resultaban totalmente irrisorios,
estimulando una demanda que se concentraba en los sectores de mayor poder
adquisitivo. En definitiva, los estratos más pobres de la población tuvieron
durante seis años precios baratos para los productos alimenticios pero a costa
de un colapso de la economía del país que los empobreció mucho más.
Para el
caso de la salud, por ejemplo, cabe destacar el incremento de las enfermedades
infecto-contagiosas que se pueden erradicar con una actividad preventiva o de
saneamiento que fue descuidada totalmente por el Estado y que, por razones
obvias, no pudo ser asumida por el sector privado. Esto, naturalmente, no fue
casual: obedeció a una reasignación de recursos en el presupuesto nacional, a
una política social basada en subsidios indirectos que intentó crear un paraíso
artificial para los consumidores, con objeto de obtener réditos políticos a
corto plazo, y que acabó hundiendo en la miseria a una buena parte de la
población.
Un proceso
semejante de deterioro de la acción social del Estado ocurrió también, en estos
años, en cuanto a la educación, la vivienda y la seguridad social. La cobertura
del sistema educativo se estancó, dejando permanente al margen un residuo de la
población, aproximadamente del 10% que, no por ser pequeño en términos
relativos, resulta menos importante cuando se piensa que está constituido por
cientos de miles de niños que no asisten a la escuela. Las obras públicas se
paralizaron en buena medida, y con ellas las inversiones necesarias para el
desarrollo del sector construcción. Es cierto que los intereses regulados,
fijados por el Estado en niveles muy inferiores a las tasas de inflación,
permitieron una cierta facilidad para la adquisición de vivienda a los sectores
medios. Pero ello se hizo a costa de la descapitalización del país y,
concretamente, del sector de Ahorro y Préstamo, mientras que se estimuló así la
fuga de capitales al exterior, pues resultaba muchísimo más conveniente cambiar
el dinero nacional al tipo de cambio libre y depositarlo en cuentas en el
extranjero que mantenerlo en el país ganando intereses reales negativos. En
cuanto a la seguridad social, el sistema público organizado a través del IVSS también sufrió los embates de la inflación llevando a
un virtual colapso de sus inversiones y produciendo una descapitalización
acelerada.
El Estado
en Venezuela se caracteriza por el incumplimiento de sus objetivos, hoy el
resultado después de mas de cuarenta años de democracia son perversos y están
generando un desencanto e insatisfacciones y hasta un peligroso escepticismo
por parte de los ciudadanos hacia las instituciones y hacia el Estado.
La
existencia de una administración pública desorganizada, ineficiente, ineficaz y
carente de adecuados mecanismos de control es lo que determina la corrupción
administrativa, todas estas problemáticas es lo que impide al gobierno nacional
satisfacer plenamente las demandas que el desarrollo del país exige.
Como lo
hemos dicho anteriormente, las instituciones públicas en Venezuela no han
logrado cumplir sus funciones para la cual fueron creadas, el grado de
ingobernabilidad existente en Venezuela lo demuestra por la poca credibilidad
que hay en el sistema político y las instituciones en general.
Infografias
45 años después de Punto Fijo ![]()
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TEXTO COMPLETO
DEL PACTO DE PUNTO FIJO "
de
El Pacto de Punto
Fijo - Venezuela Tuya ![]()
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Aunque en la actualidad los nuevos actores políticos se refieran al
'puntofijismo' de manera
peyorativa, el Pacto de Punto Fijo funcionó
como un mecanismo que permitió la
estabilización del sistema político.
Pacto de Punto Fijo - Wikipedia,
la enciclopedia libreEl Pacto de Punto Fijo fue un acuerdo entre los partidos políticos venezolanos. La
finalidad del Pacto de Punto Fijo se
expresó con los siguientes puntos.
Pacto de punto fijo.
Apuntes, trabajos, documentos sobre pacto de punto fijo. Historia Política de Venezuela. Puntofijismo. Sistema
político venezolano.
http://iies.faces.ula.ve/Revista/Articulos/Revista_05/rev5toro.htm
http://www.bcv.org.ve/Upload/Publicaciones/docu15.pdf
http://www.bcv.org.ve/Upload/Publicaciones/tecnic10.pdf