Información y Documentación
Historia Contemporánea Mundial
Publicación Trabajo 8
La Guerra del Líbano 2006
Naudy Martínez                                                                                                

 

 

Contexto Histórico y orígenes del Conflicto

 

La abundancia de recursos naturales y de promontorios favorables a las instalaciones portuarias en la costa, junto a las posibilidades defensivas que ofrecen sus tierras altas, han atraído a Líbano -la bíblica tierra de leche y miel- a innummerables conquistadores. De hecho, la historia de esta nación incluye un buen número de oportunistas, saqueadores y charlatanes.

 

Los primeros habitantes arribaron al litoral libanés hacia el año 10000 a.C.; unos siete mil años después, sus aldeas se habían transformado en prototipos de ciudades. Hacia 2500 a.C., la costa había sido colonizada por pobladores fenicios, que más adelante, se convirtieron en una de las primeras grandes civilizaciones del Mediterráneo.

 

En el siglo IX a.C., aparecieron los asirios, dando fin al monopolio fenicio del comercio mediterráneo. Posteriormente tomaron el poder los babilonios, quienes, a su vez, fueron conquistados por los persas (vistos por los fenicios como libertadores). El ocaso del pueblo fenicio se consumó en el siglo IV a.C. tras la invasión de Oriente Próximo por parte de Alejandro Magno.

 

A medida que el Imperio Romano se desintegraba, el cristianismo se arraigaba y, ya en el siglo IV d.C., Líbano se encontraba bajo el dominio bizantino, con capital en Constantinopla (actual Estambul). La imposición de las creencias cristianas ortodoxas no fue bien aceptada, así que la llegada de los mahometanos predicando la palabra de Alá apenas encontró resistencia en Líbano.

 

Los omeyas, primera gran dinastía musulmana, gobernaron Líbano aproximadamente durante un siglo, a pesar de la oposición de judíos y cristianos libaneses, en especial de la secta maronita siria, que se refugió en los alrededores del monte Líbano.

 

En el año 750, los omeyas fueron derrotados por los abasíes, y Líbano se convirtió en un rincón olvidado del Imperio Abasí de influencia persa.

 

El sultán otomano Selim I conquistó Líbano en 1516-1517, pero el poder otomano fue socavado temporalmente por el emir de los drusos Fajr al-Din II (1586-1635). Además de ambicioso, al-Din era astuto y políticamente muy hábil, lo que le permitió unificar, por primera vez en la historia, el área que en la actualidad se conoce como Líbano. Tras la ejecución del emir por parte de quienes le habían apoyado, subió al poder su sobrino Ahmad Maan que, aunque no era tan hábil, el imperio otomano le recompensaría por su trabajo con un emirato. Al morir, el gobierno pasó a manos de la familia Shihab, que reinó hasta 1840, año en que las luchas internas pusieron fin a la era de los emires.

 

En 1842, los otomanos dividieron el área del monte Líbano en dos regiones administrativas: una drusa y otra maronita. Las disputas se produjeron de inmediato entre ambos grupos; este conflicto ya había sido previsto y fomentado por los otomanos, que pusieron en práctica una política de divide y vencerás.

 

En 1845 se había declarado una guerra entre drusos y maronitas, así como entre campesinos y sus señores feudales. Presionados por Europa, los otomanos unificaron la administración libanesa bajo el mando de un gobernador cristiano otomano; como consecuencia, se abolió el sistema feudal. Siguió una época de estabilidad y prosperidad económica, que finalizaría con el estallido de la I Guerra Mundial, cuando, bajo el dominio militar turco, Líbano sufrió una feroz hambruna.

 

En 1922, después de la victoria de los Aliados, la Sociedad de las Naciones confirmó a Francia el ejercicio de su mandato sobre el territorio libanés.

 

En 1944 se hizo efectiva la independencia de Líbano, transformándose en un importante centro de comercio. Pero existía un problema importante: el poder permanecía en manos de la población cristiana conservadora, y los musulmanes (prácticamente la mitad de la población) se sentían excluidos del gobierno.

 

En 1975, se declaró la guerra civil entre los palestinos, unidos a la izquierda libanesa, y los falangistas, que contaban con el apoyo de diversas organizaciones cristianas. A lo largo de los dieciséis años que siguieron, complejos conflictos civiles e internacionales, con algunos secuestros que alcanzaron gran notoriedad, se convirtieron en algo habitual.

 

Siria intervino en 1976 para forzar una paz precaria entre musulmanes y cristianos, apoyando a los falangistas y sus aliados;

 

En marzo de 1978 el ejército israelí invadió el sur del territorio libanés y se creó una milicia para proteger al norte de Israel de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP); el consejo de seguridad de la ONU exigió la retirada de las fuerzas israelíes y creó una fuerza interina de las Naciones Unidas para Líbano (FINUL) para sofocar las luchas internas entre cristianos y musulmanes.

 

En 1982, Israel sitió Beirut con el propósito declarado de erradicar a la OLP; además, apoyó a las milicias cristianas en el asesinato de civiles palestinos. Tras un acuerdo entre norteamericanos, libaneses e israelíes, Estados Unidos evacuó a las fuerzas palestino-sirias, y se desplegó una Fuerza Multinacional por Imposición, compuesta de estadounidenses, franceses, británicos e italianos.

 

Tras un acuerdo libanoisraelí (mayo 1983) que establecía las condiciones de retirada de los israelíes, se produjeron enfrentamientos entre drusos, apoyadas por Siria, y falangistas, y entre unidades del ejército libanés y milicias drusas y chiitas. La Fuerza Multinacional sufrió numerosas bajas y se retiró a principios de 1984.

 

Paulatinamente, los sirios alcanzaron una posición hegemónica en las áreas musulmanas de Líbano, hasta que en 1988, el nuevo gobierno militar libanés trató de expulsarlos. El intento fracasó, y las luchas persistieron hasta la llegada al poder de Elias Hrawi (noviembre de 1989), cristiano maronita moderado en buenas relaciones con Siria.

 

En agosto de 1992, por primera vez en veinte años, se convocaron elecciones parlamentarias, y los fundamentalistas musulmanes del partido proiraní Hezbolá obtuvieron el mayor número de escaños. Rafiq al-Hariri se convirtió en primer ministro.

 

Los enfrentamientos entre la milicia chiita Hezbolá y los soldados israelíes continuaron hasta 1993, culminando con la Operación Uvas de la Ira, que supuso el bombardeo israelí de ochenta poblaciones del sur de Líbano.

 

El conflicto estalló de nuevo en 1996, cuando Israel lanzó nuevos ataques aéreos sobre el sur de Líbano y Beirut. La opinión pública internacional condenó las acciones israelíes, y la ONU rápidamente negoció un alto el fuego. Estos prolongados conflictos armados han costado unas 150.000 vidas libanesas y han arruinado al país.

 

En las últimas décadas, muchas fuerzas en conflicto en la zona (tanto la OLP como sirios, iraníes, israelíes o la ONU) han utilizado el territorio de Líbano como campo de batalla en pro de sus propias causas.

 

En 1999, el recién elegido primer ministro israelí, Ehud Barak, se comprometió a la retirada de su país de la zona de seguridad en el sur de Líbano, donde las tropas israelíes y la milicia Hezbolá permanecían enfrentadas.

 

Barak cumplió su palabra en mayo de 2000, a pesar de la inquietud Siria por la ocupación israelí de los altos del Golán. Cuando el ejército israelí inició la evacuación de la zona, Hezbolá se introdujo con rapidez, obligando a los soldados israelíes a una caótica retirada bajo un intenso fuego, mientras los civiles libaneses lanzaban piedras y botellas.

 

Análisis de los acontecimientos 2006

 

El 12 de julio de 2006 la organización chiita Hezbolá, e Israel, a través de su teledifusora Al-Manar, comunicó que secuestró a dos soldados israelíes, alegando el cumplimiento de su promesa de liberar a los prisioneros árabes de las cárceles israelíes. Hezbollah manifestó que el secuestro se hizo en el sur del Líbano, cerca de la zona conocida como Las Granjas de Shebaa, en la frontera con Israel, acción en la cual bombardearon asentamientos agrícolas y poblados, hiriendo a cinco civiles israelíes, y atacaron a una patrulla israelí, resultando muertos ocho soldados israelíes.

 

En represalia al ataque de Hezbolá, Israel inició la Operación Recompensa Justa  su primera ofensiva militar aérea y marítima sobre territorio libanés desde la retirada total israelí en el año 2000.

 

Queda ocupada la región llamada Granjas de Shebaa, territorio libanes ocupado en el 1967 y importante depósito de agua. Como parte de dicha operación fueron bombardeadas instalaciones de transportes, comunicaciones, energéticas e instalaciones militares, cuarteles de Hezbolá y zonas urbanas, provocando en 24 horas decenas de víctimas civiles muertas, cuantiosos daños materiales y un bloqueo de facto de todo el país por mar y aire.

 

Entre el 12 de julio y el 14 de agosto, las fuerzas aéreas israelíes lanzaron más de 7.000 ataques aéreos contra unos 7.000 objetivos situados en el Líbano, mientras que las fuerzas navales llevaron a cabo otros 2.500 bombardeos. Los ataques, aunque generalizados, se concentraron especialmente en ciertas zonas. Además del número de víctimas humanas –cifra estimada en 1.183 muertos, alrededor de una tercera parte menores, 4.054 heridos y 970.000 libaneses desplazados la infraestructura civil resultó gravemente dañada. El gobierno libanés calcula que fueron  destruidos en parte o en su totalidad 31 "puntos vitales" (como aeropuertos, puertos, plantas potabilizadoras de agua y depuradoras de residuos e instalaciones eléctricas), así como unos 80 puentes y 94 carreteras.(4) Resultaron alcanzadas más de 25 estaciones de servicio y unas 900 empresas comerciales.

 

El número de propiedades residenciales, oficina y tiendas completamente destruidos superó la cifra de 30.000. Durante los ataques israelíes, dos hospitales del gobierno resultaron completamente destruidos en Bint Jbeil y Meis al-Jebel, y otros tres gravemente dañados.

 

En un país de menos de cuatro millones de habitantes, más del 25 por ciento de la población salió a las carreteras para desplazarse a otros lugares. Se estima que 500.000 personas buscaron refugio sólo en Beirut, en muchos casos en parques y espacios públicos, sin agua ni aseos.

 

Con la electricidad cortada y la interrupción del suministro de alimentos y otros productos a los pueblos, la destrucción de los supermercados y de las gasolineras desempeñó un papel crucial en la salida forzada de los lugareños. La falta de gasolina les impidió también obtener agua, ya que las bombas de agua necesitan electricidad o generadores alimentados con gasolina.

 

La amplia destrucción de obras públicas, sistemas de suministro de energía, viviendas de civiles e industrias era deliberada y que formaba parte de la estrategia militar, en lugar de constituir "daños colaterales", es decir, daños accidentales a personas o bienes civiles debidos a ataques contra objetivos militares.

 

Declaraciones de autoridades militares israelíes parecen confirmar que la destrucción de infraestructuras fue en realidad un objetivo de la campaña militar. El 13 de julio, poco después del comienzo de los ataques aéreos, el teniente general Dan Halutz, jefe del Estado Mayor de la Fuerza de Defensa Israelí (FDI), observó que se podría incluir todo Beirut entre los objetivos si los cohetes de Hezbolá seguían alcanzado el norte de Israel: "Nada está a salvo [en el Líbano], tan sencillo como eso", afirmó. Tres días después, según el periódico Jerusalem Post, un oficial de alta graduación de la FDI amenazó con que Israel destruiría las centrales eléctricas libanesas si Hezbolá disparaba misiles de largo alcance contra instalaciones estratégicas situadas en el norte de Israel.

 

 El 24 de julio, un oficial de alta graduación de las fuerzas aéreas israelíes manifestó en una rueda de prensa a los periodistas que el jefe del Estado Mayor de la FDI había ordenado al ejército destruir 10 edificios de Beirut por cada cohete katiusha que alcanzara Haifa.

 

 La Asociación por los Derechos Civiles en Israel condenó después estas declaraciones. Según el New York Times, el jefe del Estado Mayor de la FDI señaló que el objetivo de los ataques aéreos era presionar a las autoridades libanesas y lanzar un mensaje al gobierno libanés de que debía asumir la responsabilidad de las acciones de Hezbolá. Calificó a Hezbolá de "un cáncer" del que el Líbano debía deshacerse, porque "en caso contrario, el país pagará un precio muy alto".(12)

 

Además de varias declaraciones de funcionarios israelíes, la destrucción generalizada de apartamentos, casas, servicios de suministro de agua y electricidad, carreteras, puentes, fábricas y puertos indica una política dirigida a castigar al gobierno libanés y a la población civil con el fin de conseguir que se volvieran en contra de Hezbolá. Ni siquiera cuando se evidenció que las víctimas de los bombardeos eran sobre todo civiles, lo que ocurrió desde los primeros días del conflicto, los ataques israelíes disminuyeron ni su tipo pareció cambiar.

 

 

Localidades bombardeadas entre el 12 de julio hasta el día 27 del mismo mes.

Localidades bombardeadas entre el 12 de julio hasta el día 27 del mismo mes.

 

 

Condena del Consejo de Derechos Humanos

 

Mucho le ha costado a la comunidad internacional aunar posiciones en torno a este conflicto, como lo fue el arduo tira y afloja en el Consejo de Seguridad de la ONU,  quienes por "los graves atropellos de derechos humanos cometidos por Israel y la contravención del derecho internacional humanitario en el Líbano",  exigieron un cese inmediato de las operaciones militares. Los bombardeos de Hezbolá no fueron expresamente mencionados en el texto, que sólo pidió a las partes no atacar civiles.

 

Alemania y otros países europeos votaron en contra de dicha resolución, por considerarla unilateral. Lo mismo hicieron también otros países como Japón, Canadá y Ucrania. Suiza, Corea del Sur y algunos estados africanos optaron por abstenerse, mientras varios países latinoamericanos, como México, Cuba, Perú y Ecuador, secundaron la moción presentada por las naciones árabes. En suma, la división vuelve a manifestarse también en este organismo, dificultando sus esfuerzos por ganar prestigio y capacidad de acción.

 

Cese completo de las hostilidades

 

En el Consejo de Seguridad, se redoblaron los esfuerzos por llegar a un acuerdo. Aunque Rusia perdió la paciencia y presentó su propio proyecto de resolución, dirigido a imponer al menos una tregua de 72 horas que permitiera desplegar la ayuda humanitaria que tanto urgía, estaba claro que la iniciativa no prosperaría y que sólo la perseverancia podría llevar a una propuesta aceptable en todos sus puntos.

 

En la resolución aprobada se acordó un "cese completo de las hostilidades", el gobierno de Beirut y la Fuerza Provisional de la ONU (FPNUL) deberían desplegar sus tropas en el sur del Líbano, donde operaban las milicias chiíes de Hezbolá. Paralelamente, exigir al Gobierno de Israel que retirese los 10.000 efectivos que mantenian desplegados en territorio libanés.

 

 

 

LAS CONSECUENCIAS DE LA GUERRA CONTRA HEZBOLÁ EN ISRAEL (ARI)

 

 

 

Daños a las infraestructuras

 

Apartamentos destruidos durante un ataque de Hezbolá a la ciudad de Haifa (Israel) el 17 de julio de 2006Las consecuencias a largo plazo de la destrucción de las infraestructuras del Líbano sobre los hombres, las mujeres y los menores del país son incalculables.

 

Mezquita destruida en Sidón en un ataque aéreo israelíMuchas personas han perdidos sus casas y han tenido que enfrentarse a la muerte de sus seres queridos o luchar para superar graves heridas. Muchas más han perdido sus medios de subsistencia. También se han destruido los registros donde se archivan los títulos de propiedad de casas y bienes, lo que aumentará las dificultades que tendrán estas personas para reconstruir sus vidas.

 

 

La cuantía de los daños causados se elevaba a 3.500 millones de dólares estadounidenses: 2.000 millones en concepto de edificios y 1.500 en concepto de infraestructuras, como puentes, carreteras y centrales eléctricas.

 

Los datos de una investigación compilados por el Consejo, basados en inspecciones sobre el terreno en el norte y en el centro del Líbano y en llamadas telefónicas a ingenieros y funcionarios municipales en el sur del país, indicaban que la red de carreteras había sufrido los peores daños, con más de 120 puentes destruidos (una cifra considerablemente más alta que la comunicada por el gobierno).

 

La delegación de Amnistía Internacional que visitó ciudades y pueblos del sur del Líbano llegó a la conclusión de que prácticamente en todas las localidades las casas habían sido sometidas de forma sistemática a un intenso bombardeo de artillería y que habían sido destruidas por bombas de precisión lanzadas desde el aire. La precisión de estas bombas y su trayectoria eran de tal naturaleza que habían alcanzado uno o más de los sistemas de sustentación de los edificios, provocando su hundimiento total o parcial bajo su propio peso.

 

En Beirut, repetidos ataques aéreos redujeron a escombros una amplia zona de torres de apartamentos densamente poblada, la cual albergaba a decenas de miles de personas, la mayoría de las cuales la abandonaron, a instancias de Hezbolá, por su propia seguridad.

 

 

Daños medioambientales

 

El ataque contra la mayor central eléctrica del Líbano, en Jiyyeh, tuvo una repercusión negativa inmediata sobre la población y consecuencias duraderas para el entorno y la economía.

 

El incendio resultante, que duró tres semanas, cubrió las zonas colindantes de un fino polvo blanco de hormigón pulverizado y llenó el aire de hollín. Además, ese ataque provocó el vertido al mar de 15.000 toneladas de fuel-oil pesado. La marea negra contaminó más de 150 kilómetros de la costa libanesa. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) la ha calificado como uno de los peores desastres ecológicos de la región.

 

El bombardeo de los transformadores de electricidad, como el que fue alcanzado en Sidón el 12 de agosto, lanzó a la atmósfera bifenilos policlorados. En Líbano se siguen utilizando transformadores que tienen piezas construidas con esta sustancia, a pesar de estar prohibida a nivel internacional. Greenpeace ha advertido que los bifenilos policlorados "son productos químicos bioacumulativos y persistentes, por lo que permanecen en el organismo cuando se inhalan y causan cáncer".

 

El bombardeo de fábricas que elaboraban productos como vidrio, comestibles y plásticos lanzó también a la atmósfera cloro y estos productos químicos en zonas del centro del Líbano, lo que puede llegar a afectar a dos millones de personas.(24)

 

Según el derecho internacional humanitario, se debe tratar de proteger el medio ambiente de daños generalizados, graves y duraderos. Están prohibidos los métodos o medios bélicos que pretenden producir tales daños o que quepa esperar que los produzcan

 

 

La necesidad de una investigación internacional

 

Amnistía Internacional ha publicado hoy unas conclusiones que apuntan a una política israelí de destrucción deliberada de infraestructura civil libanesa, incluidos crímenes de guerra, durante el conflicto reciente. Ha demostrado que la destrucción por parte de Israel de miles de viviendas, así como el bombardeo de numerosos puentes y carreteras y de plantas de almacenamiento de combustible y agua, formaban parte de la estrategia militar de Israel en Líbano, y no fueron simplemente "daños colaterales" resultantes de la legítima persecución de objetivos militares.

 

"Israel afirma que los ataques contra infraestructuras fueron legítimos”. El gobierno israelí argumenta que sus objetivos eran las posiciones e instalaciones de apoyo de Hezbolá, y que los restantes daños causados en infraestructuras civiles se deben a que Hezbolá utiliza a la población civil como "escudo humano".


En particular, la organización considera que se deberían analizar las repercusiones de este conflicto en la población civil y acometer la investigación con vistas a exigir responsabilidades a los individuos presuntamente responsables de delitos establecidos en el derecho internacional, así como garantizar a las víctimas una reparación completa.

 

 

Infografía

 

http://www.amnistiainternacional.org/publica/

 

http://web.amnesty.org/library/index/eslMDE180072006?open&of=esl-LBN

 

http://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_del_L%C3%ADbano_de_2006

 

http://www.hagshama.org.il/es/recursos/view.asp?id=2109

                    

Hosted by www.Geocities.ws

1