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| EL MIEDO
Y LA TOMA DE
DECISIONES |
Por: Angel Baguer Alcalá Dr.
Ingeniero Industrial Consultor de Dirección Profesor de la Escuela
Superior de Ingenieros de TECNUN (Tecnológico de la Universidad de
Navarra). ESPAÑA
[email protected]
El Dr. Baguer es Ingeniero
Superior Industrial de la Escuela Superior de Ingenieros
Industriales de Barcelona, Doctor en Ingeniería Industrial de
la Escuela Superior de Ingenieros TECNUN, institución donde se
desempeña desde 1992 como docente en varias asignaturas. Es
autor de diversos artículos de opinión en la prensa española y
revistas especializadas: Diario Vasco, Diario de Navarra,
Diario de Burgos, La gaceta de los negocios, Expansión,
Redacción, Nuestro tiempo, Training & Development y de los
libros "Un timón en la tormenta" (Cómo implantar con sencillez
la gestión de los recursos humanos en la empresa), editorial
Díaz de Santos, 2001 y ¡DIRIGE! (Manual de conceptos prácticos
y necesarios para la gestión empresarial), editorial Diaz de
Santos,
2002. | |
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La toma de decisiones es
la elección racional entre alternativas caracterizándose este proceso por
la indecisión ante el riesgo y el temor a lo desconocido.
Todos a
lo largo de nuestras vidas estamos tomando continuamente decisiones,
incluso aunque no las tomemos ya que en este caso no deja de ser también
una toma de decisión.
Desde que llegué a la universidad procedente
del mundo empresarial, hace ya diez años, he detectado que las nuevas
generaciones de estudiantes, mejor preparadas y con mejores medios que las
anteriores, adolecen sin embargo de falta de decisión, se resisten a hacer
un juicio o alcanzar una conclusión, siendo el miedo el obstáculo más
grande en la toma de decisiones.
Las generaciones universitarias de
hace tan solo diez años no se parecen en nada a las actuales en este
sentido. Excepto alumnos con habilidades de liderazgo, que los hay y muy
buenos, muchos de los universitarios de hoy tienen miedo a tomar
decisiones. Lo tienen casi todo: una sólida formación, conocen idiomas,
han salido al extranjero con los programas de estudios internacionales o
por su cuenta, conocen y les gustan las nuevas tecnologías. Sin embargo
son muchos los que acuden a los despachos con grandes dudas a la hora de
tomar decisiones. Sienten miedo a la incertidumbre y al riesgo que
conlleva. ¿Dónde radica el problema? ¿Cuál es el origen del mismo? Parece
que se debe al proteccionismo excesivo en la propia familia, en los
propios centros educativos y en el entorno social, que acomoda a las
personas a que las decisiones las tomen otros por
ellas.
Independientemente de la edad, tanto para las nuevas
generaciones como para cualquier otra persona, el mensaje frente al miedo
para la toma de decisiones es que cuando se toma una decisión habiendo
realizado un análisis detallado del problema no existe la equivocación
como tal. La decisión ha sido correcta en el momento. Sin embargo el
resultado de la decisión puede ser malo como consecuencia de la
alteración, desviación o interpretación errónea de los parámetros del
escenario que sirvió de modelo.
En la vida profesional muchas
personas ponen a prueba su capacidad para elegir entre el deber, el poder
o el querer tomar determinadas decisiones.
Hasta hace poco, cuando
las organizaciones estaban estructuradas funcionalmente con modelos
verticales y muchas jefaturas, la toma de decisiones estaba muy ligada a
los cargos directivos. Actualmente en que la estructura empresarial tiende
a la organización por procesos, cualquier persona de la organización tiene
que tomar cada vez más decisiones, de ahí la necesidad de utilizar frente
al miedo un proceso adecuado para decidir, cuyas fases se enumeran a
continuación.
1) Definir con claridad el problema Es el punto
fundamental ya que de este punto de partida depende todo el proceso para
la toma de decisiones. Si la definición es errónea los pasos siguientes se
apoyarán en una incorrección de partida.
2) Identificar las
limitaciones del proceso En muchos procesos de toma de decisiones
existen limitaciones tales como la falta de recursos materiales y humanos,
disponibilidad de tiempo, cualificación de las personas del equipo del
proceso, movilidad de las mismas, financiación del proyecto, etc. Así, por
ejemplo, la decisión de comprar una máquina puede estar condicionada por
la falta de dinero y hacerla inviable. Un trabajador puede tener la
posibilidad de cambiar de empresa y ocupar un puesto mejor, pero puede
estar condicionado por el hecho de que su mujer trabaje y no sea posible
el traslado.
3) Analizar y desarrollar todas las alternativas
potenciales En este apartado no debe desecharse en principio ninguna
alternativa teniendo siempre en cuenta la historia de hechos análogos o
relacionados con el mismo, opiniones de expertos en el tema, consultas a
directores o personas de otras organizaciones y publicaciones
existentes.
4) Análisis de las alternativas Se determinan
los puntos fuertes y débiles de las mismas utilizando todas las técnicas
que se conocen: datos estadísticos, análisis de riesgos, simulaciones,
dinámica de sistemas, árboles de decisión y programas
informáticos.
5) Elección de la mejor alternativa Se elige la
solución que más puntos fuertes tenga frente a los
débiles.
Posteriormente a la elección de la mejor alternativa es
muy importante que todas las personas del equipo que se encargue de la
implantación conozcan a fondo la decisión y como y cuando deben
actuar.
La evaluación de la toma de la decisión proporcionará la
información en cuanto a resultados positivos o negativos pero recuerde que
si los pasos enunciados anteriormente los realizó con criterio y
profesionalidad usted tomó adecuadamente su decisión.
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