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"Pero otra dominación se expande paralelamente por el Occidente que está destinada a una alianza inevitable con la fuerza de las armas y que ya existe en las grandes potencias: la dominación y el orgullo plutológicos: el Poder abrumador del dinero que sobrepasa fronteras y desafía el poder de los estados débiles. El fin exclusivo de la ganancia, el éxito de la técnica de la producción, llevaron primero al ansia de los monopolios expoliadores y luego a la acumulación creciente, sin limites, de los capitales. Como todo se organizó para la ganancia y el Poder dominador y expoliador del dinero, el fin de la Economía, que es la producción al servicio de las necesidades del consumo, se convirtió en el fin del crecimiento de la riqueza de los productores y financiadores poderosos, a través de la creación de necesidades artificiales, para poner el consumo al servicio de Poder Productor. El hombre trabaja más y más cada día -hasta la esclavitud- para satisfacer la necesidad de producir y producir; y para aumentar cada vez más -los que trabajan- sus consumos superfluos. Ejemplo son los hogares donde se ha impuesto una ley según la cual las madres han de dejar a sus hijos en las guarderías en manos de extraños, o en la calle, sin hogar propio, para poder completar los ingresos, siempre insuficientes, del esposo: evidencia de un sistema económico antihumano. La maquina plutológica es mundial y funciona como un inmenso Poder de esclavizar al hombre a los bienes materiales y a la sensualidad y a la vanidad, multiplicando a la vez las exigencias de trabajo. Pero también como el poder de succionar los bienes, expoliando a los débiles, empresas o personas, regímenes o naciones, hasta la miseria. Hace ya tiempo que este sistema plutológico violó todos los principios cristianos de la civilización y contaminó el mundo de los negocios, del cambio y del trabajo y sembró el odio y la discordia. Hoy la mayoría de los pueblos de la tierra son pobres y desposeídos; y el poder de los pocos pueblos ricos acapara, en núcleos humanos relativamente reducidos, la riqueza del mundo."
Extractado de: TERRA AROCENA, Horacio, Carta a mis amigos católicos
militantes, publicado en
http://www.feyrazon.org |