COLONIA Y LA SUPERPOBLACIÓN
Uno de los temas más frecuentes en nuestro tiempo es el de la superpoblación. Por todas partes se oye hablar de los inmensos peligros que corre la humanidad a causa del número excesivo de personas que hay en el planeta. Sobre esta base se diseñan políticas de "desarrollo sustentable" que apuntan a frenar el crecimiento de la población mundial, sobre todo de los países pobres. Suelen ser puntales de esas políticas la anticoncepción y el aborto.
No negamos que existe un problema demográfico, admitido incluso en documentos del Magisterio eclesiástico. Pero pensamos que a veces se exagera interesadamente dicho problema a fin de convalidar planes de control demográfico para los países del Tercer Mundo, con la finalidad principal, no de salvar al planeta o a la humanidad, sino de asegurar la tranquilidad de los que hoy por hoy detentan como islas de riqueza escandalosa en medio de un mar de pobreza.
Por eso proponemos este simple ejemplo, que tiene nada más el valor de ser muy gráfico. La población actual del planeta es de unos 6.000.000.000 (seis mil millones) de personas. ¿Qué espacio ocuparían todas esas personas de pie, con un metro cuadrado de superficie para cada una? Antes de continuar leyendo, arriesgue una cifra.
Y ahora, si le parece, siga leyendo. Se trata, obviamente, de seis mil millones de metros cuadrados. ¿Cuántos kilómetros cuadrados son? Pues un kilómetro cuadrado contiene un millón de metros cuadrados. Luego, hay que dividir 6.000.000.000 entre 1.000.000, lo cual nos da por resultado 6.000 kilómetros cuadrados. La población mundial actual cabe de pie, unos junto a los otros, en una superficie de 6.000 kilómetros cuadrados.
Buscando en el mapa, vemos que por ejemplo, el departamento de Colonia, en Uruguay, tiene justamente, unos 6.000 kilómetros cuadrados (un poco más) de superficie. O sea, que la entera población mundial actual cabe de pie en el departamento de Colonia, Uruguay. Por si Ud. no lo sabe, Uruguay es uno de los países más pequeños de América Latina, y el Departamento de Colonia es uno de sus 19 departamentos.
Por Internet nos enteramos de que esa es la misma superficie de la provincia de Santiago, en Cuba, de la laguna de Mar Chiquita, en Argentina. Una superficie un poco menor, unos 5.800 km2, tienen países como Brunei o Trinidad Tobago. Para hacernos una idea, Suiza, por ejemplo, tiene unos 41.000 kilómetros cuadrados de superficie.
Para hacerlo más gráfico, todo el mundo se hace lenguas, por ejemplo, de la inmensa población que tiene China, unos 1.200 millones de personas, y muchos justifican la tiránica imposición que allí se hace a las familias de no tener más de un hijo. De nuestros cálculos resulta que todos los chinos del mundo caben de pie en un poco más de la sexta parte del Departamento de Colonia.
Pero si a todos los chinos los pusiéramos a la misma distancia unos de otros hasta llenar Suiza, cada uno dispondría para sí de casi 35 metros cuadrados de terreno. Y si hiciéramos lo mismo con todos los habitantes de la Tierra, a cada uno le tocarían casi 7 metros cuadrados.
Obviamente, sería imposible vivir de esa manera. No estamos diciendo eso. Simplemente queremos mostrar una imagen bastante gráfica de lo poco poblado que está todavía el mundo.
La tierra firme, en nuestro planeta, alcanza unos 150 millones de km2, en números redondos. Por supuesto, no todo eso es habitable. Pero de todos modos, para tener una idea, dividamos 150 millones entre 6.000.
El resultado es 25.000. Eso quiere decir que la totalidad de la humanidad viviente hoy día, de pie unos al lado de los otros, es decir, con un metro cuadrado para cada uno, ocuparía 1 veinticincomilésima parte de la tierra firme. En porcentaje, poco más del 0,004 por ciento de esa superficie. Si representamos la superficie de la Tierra por un cuadrado de 1 metro de lado, esa gente estaría ocupando 40 mm2 de superficie, o sea, un cuadrado de poco más de 6 mm. de lado. Recordemos que 1 cm2 tiene 100 mm2.
De nuevo, no estamos pensando en un planeta Tierra cuya superficie habitable esté cubierta de gente a un metro de distancia unos de otros. Simplemente queremos ayudar a la visualización.
Por eso es que, finalmente, traemos esta anécdota que hemos encontrado en Internet:
http://www.caracol.com.co/noticias/311159.asp
La insólita convocatoria para que los ciudadanos de la Tierra dieran un salto coordinado para cambiar la rotación del planeta quedará en el anecdotario de curiosidades de la humanidad. Alrededor de 600 millones de personas de todo el mundo saltaron al mismo tiempo con la intención de cambiar la rotación del planeta y "terminar" con males como el calentamiento global.
En Colombia ocurrió a las 6:39 y 13 segundos. Aún no sabemos si algunos colombianos se inscribieron y saltaron. La convocatoria global terminó siendo un fraude y no provocó el más mínimo desvío en el trayecto astronómico del planeta.
Primero que todo, la persona que convocó a este salto, el profesor Hans Peter Niesward no es ningún físico alemán, es un artista contemporáneo llamado Torsten Lauschmann y vive en Escocia.
A través del sitio worldjumpday.org se propuso que millones de personas salten al mismo tiempo para lograr alterar el eje de inclinación de nuestro planeta. Aunque parezca insólito, más de 600 millones de personas se inscribieron para realizar el gran salto.
Varios astrónomos consultados por Caracol Radio calificaron a la iniciativa de "ingenua". "La idea que la gente salte para mover la tierra es comparable con la intención de mover una montaña con un grano de arena", dijo uno de los expertos. La explicación: "toda la humanidad pesa menos que una montaña mediana".
No obstante, lo que la convocatoria buscaba era fines comerciales ya que "detrás de esta iniciativa hay camisetas y material de mechandising que se vende por internet." Para más información, www.worljumpday.org .
Es difícil de creer realmente que 600 millones de personas no se tomasen los segundos necesarios para razonar que el peso de la humanidad sobre la Tierra es algo así como el del polvillo sobre una mesa. Pero de todos modos la anécdota muestra lo extendida que está la convicción de que somos realmente muchos, demasiados.