ANÁLISIS DE ALGUNOS ARGUMENTOS PRO-DESPENALIZACIÓN DEL ABORTO.
Lo que sigue es, en primer lugar, una intervención de la legisladora mexicana Maricela Contreras Julián, y un artículo de Marta Lamas, ambos a favor de la despenalización del aborto. En rojo van nuestros comentarios.
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Maricela Contreras Julián: Muy buenas tardes, compañeras y compañeros legisladores. Con el permiso de la Presidencia. En los últimos días hemos vivido un debate en torno a un tema que ha despertado interés entre diversos actores políticos y sociales; hablo del tema de la interrupción legal del embarazo.
Lamentablemente hay un sector que ha entrado en el terreno de la confrontación, alzándose como la nueva Santa Inquisición. Creíamos que esos tiempos estaban rebasados; sin embargo, los vemos blandiendo la espada en tono de guerra, amenazando, violando el principio constitucional de laicidad del Estado mexicano.
El derecho a la vida no es una cuestión confesional ni tiene nada que ver con la laicidad. Cualquier persona, creyente o no, está obligada a respetar la vida humana y el Estado está obligado a garantizar ese derecho a todos, nacidos o no.
Esto no es cosa de guerra, una mujer que decide la interrupción de su embarazo vive un drama, se trata de un recurso último. Quien piense que es una especie de juego en que se atenta contra la vida, no sólo está equivocado sino que es alguien realmente muy limitado. Esta es una cita de Javier Flores, en su columna de hoy en La Jornada.
No es un juego, pero sí se atenta contra la vida.
De lo que se trata, lo que realmente debemos discutir, si estamos a favor o en contra de reconocer los derechos de las mujeres;
No puede haber un derecho, ni de la mujer ni del varón, a quitar la vida a un ser humano inocente. De lo que se trata es del derecho a la vida, si se puede atentar o no contra el derecho a la vida del no nacido.
si estamos a favor o en contra de la muerte de cientos de mujeres cada año, por complicaciones de abortos realizados en forma clandestina e insalubre;
No es lo mismo. Al prohibir el aborto, la sociedad no está legalizando las muertes de las mujeres que abortan en forma clandestina. En cambio, al legalizar el aborto, se estaría legalizando la muerte de los no nacidos.
Cuando la sociedad prohíbe el hurto, por ejemplo, no está por eso legalizando la posible muerte de un asaltante, a manos del asaltado, en el curso de una rapiña. El asaltante se ha puesto voluntariamente fuera de la ley, y las consecuencias de su acción no le vienen por causa de la ley.
Los que sostienen esa ley, por tanto, no son responsables de su muerte. En cambio, si se legalizara o despenalizara el robo, los que sostengan esa legalización se hacen responsables del daño que en adelante se seguiría para la propiedad de muchos. Igualmente, el que sostiene la penalización del aborto se hace responsable de las muertes de los no nacidos que suceden, infaliblemente, en cada aborto.
si estamos a favor o en contra de reconocer el derecho que cada mujer tiene para decidir de manera libre sobre su cuerpo.
Pero el óvulo fecundado ya no es parte del cuerpo de la madre. Con la fecundación se produce la combinación de los genes maternos y paternos, y surge inmediatamente un nuevo código genético que ya contiene las características individuales del nuevo ser humano: ya se determina el tipo de sangre, color de ojos, sexo, etc., que pueden ser todos distintos de los de la madre.
Además, de ahí hasta el nacimiento hay solamente desarrollo, y ninguna cosa nueva puede surgir por sólo desarrollo de una cosa anterior. Lo desarrollado es la misma cosa, desarrollada. Luego, si no es ya desde la fecundación alguien distinto de la madre, no llegaría a serlo nunca, lo que es absurdo.
Estamos a favor de la vida de las mujeres, no deseamos que ninguna mujer interrumpa un embarazo. Queremos que todos los niños y niñas que vienen al mundo sean deseados y queridos; pero tenemos una realidad necia, persistente y dramática que rebasa nuestros deseos.
Deseada o no, querida o no, el ser humano inocente es lo que es, y tiene que ser respetado como tal en su derecho fundamental a la vida.
Con ese argumento, si se pudiese determinar que a alguien ya nacido no lo quiere ni desea nadie en el mundo, se lo podría matar igual. En efecto, ¿qué diferencia hay entre matarlo antes de que nazca o matarlo después?
No debemos ocultar la realidad que se vive en nuestro país; nosotros no queremos ocultar la realidad. Hace 10 años, la Organización de Naciones Unidas informaba que el número de mujeres fallecidas en México a causa de complicaciones por los abortos en condiciones de riesgo era de mil cada año. En nuestros días el Consejo Nacional de Población, la Conapo, estima en 100 mil los abortos provocados; es decir, uno cada 7.5 minutos en promedio. El 88 por ciento de las mujeres que toman esta decisión son católicas y el 12 corresponde a otras religiones.
Como ustedes ven, la realidad rebasa nuestros buenos deseos y por esta razón, mientras esta práctica exista, tenemos que actuar modificando las leyes y adecuando las políticas públicas. Este es un tema de salud pública, porque se pone en riesgo la integridad física de las mujeres y su vida.
¿Cuál es la estadística de los robos, homicidios, violaciones, estafas, tráfico de drogas, torturas, genocidios, prostitución infantil, etc.? ¿No rebasa también ahí la realidad a nuestros buenos deseos? ¿Vamos a legalizar todas esas cosas, entonces?
Su alta incidencia hace inaceptable juicios de fe para legislar sobre el asunto. Los actores políticos de nuestro país estamos obligados a actuar con base en argumentos científicos y tomar una posición responsable a favor de los derechos de las mujeres.
¿De qué argumentos científicos pueden hablar los que dicen que el óvulo fecundado es parte del cuerpo de la madre?
¿Cómo no ven que es la ciencia, no la fe religiosa, la que está en contra de ellos, y que por el contrario, es la postura de ellos la que se funda en una fe irracional en su propia ideología, que va contra los mismos datos científicos?
Repetimos: el derecho a la vida es válido para todo ser humano, tenga o no tenga fe religiosa: se hace demasiado honor a los creyentes cuando se los considera los únicos capacitados para apreciar este derecho fundamental del hombre.
Consideramos imprescindible armonizar la legislación federal con los tratados internacionales en la materia y con los códigos penales de las entidades federativas, que son mucho más avanzados que la federal.
Hay que ver, avanzados hacia dónde. Como dijo alguien una vez: "El año pasado estábamos al borde del abismo, desde entonces hemos dado un decisivo paso adelante". Un cadáver puede estar en un estado más o menos avanzado de descomposición, pero eso no quiere decir que haya que apresurarse a pudrirse.
De todos modos, ninguna ley, ni federal ni internacional, puede ser válida si es injusta, es decir, si va contra los derechos humanos fundamentales, que son anteriores a toda ley positiva, porque se basan en la naturaleza del hombre.
Así, la iniciativa que hoy presentamos a consideración de esta Cámara contempla una ampliación de las causales excluyentes de responsabilidad penal en la interrupción legal del embarazo. Las incorporamos a ocho.
Y quiero destacar que cuando la mujer embarazada sea portadora o contagiada de VIH/Sida y cuando el aborto obedezca a causas económicas justificadas; también cuando la mujer considere que el embarazo afecte su proyecto de vida.
O sea, aborto a simple voluntad de la mujer. No es una ampliación de causales, es simplemente la legalización pura y simple del aborto en cualquier caso, porque en cualquier caso la mujer puede decir: "el embarazo afecta mi proyecto de vida", y ya está.
Por otra parte, se propone también que la interrupción del embarazo sea dentro de las 12 primeras semanas de gestación, que es el período considerado biomédicamente como de menor riesgo para las mujeres.
El procedimiento se realizará en todos los niveles de atención en salud, retomando la iniciativa presentada por nuestro compañero senador, Pablo Gómez y la que se está discutiendo en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.
Planteamos también la necesidad de introducir en el Código de Procedimientos Penales el procedimiento a través del cual las mujeres pueden acceder con eficacia y prontitud, sin poner en riesgo su salud y su vida a la interrupción legal del embarazo.
Nosotros partimos en esta iniciativa de dos factores fundamentales: el primero es reconocer el derecho de todas las mujeres para que tomen sus propias decisiones en todo lo relacionado con su cuerpo, con su vida y con su salud.
Ver arriba: no se trata de su cuerpo, sino del cuerpo de su hijo o de su hija. No se trata de su vida, sino de la de su hijo o hija, y no se trata de su salud, sino de la de su hijo o hija.
El segundo es ofrecer los servicios médicos gratuitos y de calidad a todas las mujeres que los necesitan.
El homicidio no es un acto médico, y por eso el aborto no es un servicio médico, ni de buena ni de mala calidad.
Proponemos también reformas a la Ley General de Salud, pues resulta necesario establecer la objeción de conciencia para los profesionales de salud que deseen atenerse a ella, como expresión de un sentir individual que no excluye de ningún modo la responsabilidad institucional.
De ahí que se establezca la obligación del sector salud para garantizar que en los centros hospitalarios se cuente con personal no objetor de manera permanente y en caso de que se encuentre un objetor se remita a la usuaria a otro médico, de manera oportuna.
Esto es la dictadura del aborto. Las instituciones, por lo visto, no tienen permitido el tener principios que se opongan radicalmente al aborto.
Compañeras y compañeros, con las propuestas que sometemos, que la fracción del PRD somete a consideración, estamos dando cumplimiento al artículo 4o. constitucional que establece el derecho de toda persona a elegir el número y esparcimiento de sus hijos, con los instrumentos internacionales en la materia y, lo más importante, estamos legislando para proteger la vida de las mujeres.
El número y espaciamento de los hijos se elige antes de que existan, no después de que ya existen, porque el derecho a elegir ese número no puede estar en contraste con el derecho de todo ser humano inocente a la vida.
La vida de las mujeres se protege penalizando el aborto, porque la mitad de los abortados son mujeres. Como nunca las mujeres que mueren por aborto clandestino son la mitad de las que abortan de ese modo, el número de mujeres que mueren abortadas, será siempre, por lo general, mayor que el número de mujeres que mueren por hacerse un aborto clandestino.
Además, ya dijimos que la ley no es responsable de los daños en que pueda incurrir durante la comisión de un delito.
Señor Presidente, le solicito que se incorpore íntegro el texto de la iniciativa que ponemos a consideración, en el Diario de los Debates.
A su vez apelo a su sensibilidad sobre el tema que abordamos en esta tribuna; en ese sentido le solicito atentamente que así como pidió que se trabajara con rapidez en las reformas a la Ley del ISSSTE, las cuales se aprobaron en un lapso de una semana, haga un llamado a las comisiones correspondientes para que trabajemos con la misma celeridad, ya que la salud y la vida de las mujeres mexicanas es un asunto de importancia para todas y para todos.
Finalmente manifestamos que tan estamos a favor de la vida, que conminamos a las diputadas y diputados a un trabajo legislativo sin dogmas, creencias religiosas o ideológicas personales para salvaguardar la vida y la salud de todas las mujeres de México. Muchas gracias, diputado. Le solicito también turno a la Comisión de Equidad y Género.
Precisamente, la "perspectiva de género" es una ideología, dogmática, por otra parte, pues lleva a desconocer los resultados científicos, como vimos, y es en nombre de esa ideología que aquí se desconoce el derecho fundamental de todo ser humano inocente a la vida.
El Presidente diputado Jorge Zermeño Infante: Gracias, diputada Maricela Contreras
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Maternidad voluntaria |
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En el Distrito Federal existen actualmente tres razones por las cuales una interrupción del embarazo es legal: violación, grave daño a la salud de la mujer y malformaciones del producto. La Asamblea Legislativa del DF está discutiendo una más: la obstrucción al proyecto de vida de la mujer, que concentra razones de tipo sicológico, socioeconómico y ético. Además de ser una cuestión de salud pública y de justicia social, el acceso a un aborto seguro es un asunto de democracia. En el derecho a decidir sobre el propio cuerpo se encuentran vivos los principios políticos de una democracia moderna pluralista, que prioriza la libertad de conciencia, respeta la responsabilidad individual y valora la calidad de la vida. Ver arriba. El óvulo fecundado no es parte del cuerpo de la mujer. La libertad de conciencia no es libertad ante el derecho de los demás a la vida. La calidad de nuestra vida no puede ser un argumento suficiente para privar de la vida, justamente, a otros. Y la calidad de vida que presumimos tendrán esos otros tampoco, porque con ese argumento se justificarían muchos genocidios. Un Estado laico norma sus criterios jurídicos en la ciencia, no en la religión. La ciencia ha determinado que un embrión de 12 semanas no tiene las estructuras neurológicas para sentir ni dolor ni placer. Por lo tanto, al interrumpir el proceso que lo convertiría en un ser humano no se le está causando sufrimiento alguno. La ciencia determina que el óvulo fecundado ya es un individuo humano distinto de la madre y el padre, pues ya tiene en su recién formado código genético la determinación de todas sus características individuales básicas futuras: sexo, altura, color de ojos, color de pelo, propensión o no a ciertas enfermedades, temperamento, complexión física, etc. Una cosa es no causar sufrimiento, y otra cosa es no causar daño. Si a una persona se la anestesia primero, y se la mata después, no se le causa sufrimiento. Se le causa daño, porque que se la priva del bien básico, que es la vida. Por otra parte, lo que sigue está tomado de Internet: A las 8 semanas se le puede hacer un electrocardiograma y detectar los latidos de su corazón. Si se le pone un objeto en la mano, lo agarra y sostiene. Se mueve en el líquido amniótico como si fuera un nadador innato. A las 10 u 11 semanas, ya mide 3-3 ½ cm desde la cabeza hasta la cola; el feto dispone aún de suficiente espacio y se encuentra cálido y confortable en el líquido amniótico. Su cuerpo da sacudidas y se mueve, tiene hipo y flexiona los brazos y las diminutas piernas, comprobando sus recién descubiertas habilidades. El saco vitelino, a la derecha de la figura, en forma de globo, sirve a sus fines hasta la 11ª semana del embarazo, cuando el hígado, el bazo y la médula ósea se hacen cargo de la producción. A las nueve o diez semanas entreabre los ojos, traga, mueve la lengua, y si se le toca la palma de la mano, hará un puño. Entre las once y doce semanas se chupa vigorosamente el pulgar y aspira el fluido amniótico. A las 10 semanas ya posee huellas digitales, el cerebro y todos los órganos del cuerpo ya están presentes. Durante esa etapa, si hacemos cosquillas en la nariz del bebé, éste moverá la cabeza hacia atrás para alejarse del estímulo. El feto crecerá unos 5 a 10 cm durante el cuarto mes. Su peso en este momento es de unos 20 g. La cara se desarrolla muy deprisa y hacia las 11 o 12 semanas comienza a tener rasgos humanos. Los órganos y sistemas orgánicos están cada vez más interconectados, y el cerebro y las vesículas cerebrales comienzan a desempeñar un papel importante. La placenta está tan bien desarrollada que todas las hormonas necesarias para el embarazo son ahora formadas por sus células. A las 12 semanas, etapa durante la cual se llevan a cabo la mayoría de los abortos, su cuerpo está completamente formado, sus órganos ya están funcionando y puede sentir dolor. http://www.monografias.com ¿De qué "ciencia" pueden hablar los que ignoran estos datos elementales? La maternidad no es un destino, sino un trabajo de amor que, para ejercerse a plenitud, requiere ser producto de una decisión voluntaria. Las mujeres se embarazan sin desearlo por varias causas. La prohibición del aborto es, en palabras del jurista italiano Luigi Ferrajoli, "una obligación: la de convertirse en madre, soportar un embarazo, parir, criar un hijo". La decisión voluntaria, en la gran mayoría de los casos, es la de tener o no tener relaciones sexuales. Cuando esta libertad no se da, por ejemplo, en una violación, de todos modos hay que respetar el derecho a la vida del ser humano inocente. Nadie está "obligado" a esto, a no ser en el sentido positivo, de que todos estamos obligados, obviamente, a respetar los derechos de los demás. Despenalizar el aborto significa respetar el derecho a la integridad física, acabar con la coerción a la autonomía personal y evitar las múltiples restricciones y limitaciones que conlleva criar una criatura. No se puede reclamar el derecho a la integridad física en cualquier situación. Por ejemplo, si soy injusto agresor, el agredido tiene derecho a la legítima defensa, y en esa medida, pierdo mi derecho a la integridad física. La mujer que aborta no puede reclamar a la sociedad por un daño en el que incurre transgrediendo la ley, delinquiendo contra el derecho a la vida de su hijo. Es como si un ladrón manifestara ante la Casa de Gobierno porque una de sus víctimas se resistió con violencia a ser asaltada y le produjo algún daño físico. La única "coerción" de la autonomía personal que está en juego aquí es la "coerción" que ejercen sobre nosotros los derechos de los demás. No hay derechos sin los deberes correlativos. Si tengo derecho a fumar en un determinado lugar, es que alguien tiene la obligación de permitirme fumar. Y así con todo lo demás. Las "limitaciones y restricciones" que implica criar un hijo son las que permiten la supervivencia de la raza humana y son parte integrante de la noble misión de la mujer. Así como las limitaciones y restricciones que implica tener que trabajar, respetar los derechos de los demás, ante todo el derecho fundamental a la vida, etc. ¿A quién le sirve que una mujer sea obligada a tener un hijo? ¿Qué tipo de vida tendrá una criatura no deseada, rechazada emocionalmente, incluso maltratada? Con ese argumento se podría matar a esa criatura también después de nacida. Eso tendría la ventaja, además, de que se evitaría todo riesgo posible para la madre. ¿Porqué no llegan hasta aquí, si son coherentes con sus principios? De hecho, algo similar han solicitado ya los pediatras británicos. Más que discutir sobre "la vida" en abstracto habría que tratar de pensar en concreto en las responsabilidades emocionales y económicas que supone hacerse cargo de un nuevo ser. El hijo ya concebido no es algo abstracto, es tan concreto, individual y real como la madre, y tiene el mismo derecho que ella a la vida. Con el argumento de las responsabilidades emocionales y económicas, ninguna mujer sería madre, o muy pocas. Por último, nadie está "a favor" del aborto: todas las personas deseamos que ya nunca ninguna mujer se realice un aborto. Por eso es crucial distinguir entre el hecho del aborto en sí y su tratamiento penal. Se puede lamentar la existencia de los abortos sin exigir que deban estar penalizados, Los derechos se defienden, no basta con lamentar su violación. ¡Qué pena, el vecino mató a la vecina! Pero bueno, lo dejamos así, no importa. Obviamente que no es así. Y los derechos se defienden penalizando la violación de los mismos, no hay otra forma. Para eso está el sistema legal. Por otra parte, está muy bien que estén en contra del aborto, pero hay que preguntar, entonces, porqué. ¿Porqué están en contra del aborto? Porque si la razón es que el ser humano no nacido tiene derecho a la vida, entonces, también hay que estar en contra de la despenalización del aborto. Y si la razón no es esa, si no se piensa que el no nacido tenga derecho a la vida ¿porqué estar en contra del aborto? ¿No sería como estar en contra de las operaciones de apendicitis? como hizo el obispo auxiliar de Madrid al declarar: "Mi conciencia rechaza totalmente el aborto, pero mi conciencia no rechaza la posibilidad de que la ley no lo considere delito". Dos posibilidades: 1) No lo dijo (altamente probable) 2) No cumplió con su deber episcopal. Fundadora del Grupo de Información en Reproducción Elegida |