Aborto y embarazo: ¿a partir de qué momento?
Existe hoy día en medicina una tendencia a definir el aborto como “interrupción del embarazo” y a definir el “embarazo” como comenzando, no con la fecundación, sino con la anidación o la implantación del óvulo fecundado en el útero. La consecuencia lógica de estas dos definiciones es que la eliminación de la vida humana entre la fecundación y la implantación o la anidación no es aborto. ¿Qué debemos pensar acerca de este cambio terminológico? Los siguientes documentos pensamos que son esclarecedores. Los subrayados o resaltes son nuestros.
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http://www.vidahumana.org/vidafam/anticon/emergencia.html
La "anticoncepción de emergencia": Nuevo engaño
del movimiento antivida
Por Adolfo J. Castañeda
Introducción
La "anticoncepción de emergencia" (llamada también
"anticoncepción postcoito") consiste en el uso de ciertas dosis de píldoras
anticonceptivas o de la inserción del dispositivo intrauterino (DIU) dentro de
un cierto número de horas después de un acto sexual, con el objeto de impedir
que haya un nacimiento como producto de dicho acto, el cual se presume va a ser
fecundo, ya sea porque no se usó ningún anticonceptivo o porque se usó
incorrectamente1.
Las píldoras anticonceptivas que se usan para la
"anticoncepción de emergencia" han estado disponibles en Europa y en
otros países durante un largo tiempo2. Sin embargo, parece
que la "anticoncepción de emergencia" ha tenido más publicidad desde
abril de 1995, fecha en que se celebró una conferencia en Italia sobre este
tema, auspiciada por South to South Cooperation, la Federación Internacional de
Planificación de la Familia (IPPF), Family Health International, el Population
Council y la Organización Mundial de la Salud3.
Según los que promueven esta forma de impedir los
nacimientos, "la "anticoncepción de emergencia"...es buena, está
accesible y puede evitar una cantidad muy importante de embarazos indeseados y
muchos abortos subsecuentes"
4.
Los proponentes del ya mencionado método también alegan que
el mismo no constituye un aborto (que es la interrupción del embarazo), ya que
dicho método actúa antes de la implantación del óvulo fecundado en el útero
de la mujer, momento en el cual, dicen ellos, comienza el embarazo5.
Los que se oponen a la "anticoncepción de
emergencia" afirman que sus métodos son abortivos en la mayoría de los
casos6. También indican que dichos métodos son dañinos para
la mujer7.
Ante esta divergencia de posturas, es necesario presentar
los hechos para constatar si la "anticoncepción de emergencia" es (a)
abortiva o no y (b) si es dañina o no para sus usuarias. En este artículo nos
limitaremos a tratar el primero de estos dos interrogantes. En cuanto a los daños
de la "anticoncepción de emergencia", diríjase a Daños
ocasionados por los anticonceptivos.
¿Es abortiva la anticoncepcion de
emergencia?
Para poder responder a la pregunta sobre si la
"anticoncepción de emergencia" es abortiva o no, se necesita primero
precisar el momento a partir del cual ocurre un aborto, entendido éste como la
terminación del embarazo. Pero como veremos a continuación, si bien no se
discute que el aborto es la terminación del embarazo, parece haber un
desacuerdo sobre cuándo comienza el embarazo.
Además de las autoridades que ya citamos que afirman que
la "anticoncepción de emergencia" no es abortiva debido a que el
embarazo no comienza sino hasta la implantación, otras entidades
internacionalmente conocidas también alegan lo mismo.
Por ejemplo, MEXFAM, la filial de la IPPF en México, declara lo siguiente:
"El uso de la ‘anticoncepción de emergencia' no produce un aborto. De
hecho, este tipo de anticoncepción evita el embarazo y por ello reduce la
necesidad de inducir un aborto. La ciencia médica define el inicio del embarazo
como la implantación de un óvulo fecundado en la capa que recubre el útero.
La implantación ocurre de 5 a 7 días después de la fecundación. Los
anticonceptivos de emergencia funcionan antes de la implantación y no cuando la
mujer ya está embarazada"
8.
El Dr. Juan Carlos Vargas, director científico de
Profamilia, la
filial de la IPPF en Colombia, afirma lo mismo. Según él, "para la
institución [Profamilia] no se trata de un aborto pues según un extendido
criterio médico el embarazo comienza sólo cuando el óvulo fecundado se
implanta en el útero"9.
Como puede observarse, ambas filiales de la IPPF afirman
que su definición del comienzo del embarazo se funda en lo que dice la ciencia
médica. Por su parte, MEXFAM alega que su información sobre este tema se basa
en la literatura médica de la Oficina de Investigación en Población de la
Universidad de Princeton10.
Es posible que MEXFAM haya obtenido también su definición
del comienzo del embarazo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ya que
a continuación en su sitio electrónico MEXFAM afirma: "De acuerdo con la
Organización Mundial de la Salud, la anticoncepción de emergencia se usa para
prevenir el embarazo después de un acto coital no protegido [es decir, en el
cual no se usaron anticonceptivos], posiblemente fértil"11.
Ahora bien, como acabamos de ver, MEXFAM afirma que los anticonceptivos de
emergencia actúan después de la fecundación (es decir, de la concepción) y
antes de la implantación. De manera que parece ser que, según la OMS, el
embarazo comienza en la implantación, no en la fecundación.
Otra posible fuente médica de ambas instituciones, es el
Colegio de Obstetricia y Ginecología de los Estados Unidos (ACOG), el cual, en
1965, definió la
concepción como "la implantación de un óvulo fertilizado"12.
Con respecto a esta definición de la ACOG, es importante
observar, sin embargo, que se trató de un cambio en la manera de definir la concepción, la cual hasta ese
momento había sido definida por la medicina como la fertilización del óvulo
por el espermatozoide
13.
Más aún, el ya mencionado cambio no parece haber estado motivado por la
evidencia científica, sino por otro tipo de intereses.
El Dr. J. Richard Sosnowski, presidente de la Asociación de Obstetras y Ginécologos
del Sur de los Estados Unidos declaró en 1984: "No me parece algo excelente practicar una gimnasia semántica
en una profesión... También me preocupa que, sin ninguna evidencia científica
para justificar el cambio, la definición de la concepción, como la exitosa
penetración espermática del óvulo, haya sido redefinida como la implantación
del óvulo fertilizado. Me parece que la única razón de esto fue el dilema que
causó la posibilidad de que el dispositivo intrauterino funcionase como un
abortivo"14.
El Dr. Sonowski no es el único a quien le preocupa que la redefinición del embarazo como
la implantación se deba al deseo de evitar llamarle abortivo al efecto de
ciertos métodos del control de la natalidad. En Colombia, por ejemplo, se ha generado una polémica en
torno al uso de las píldoras anticonceptivas como "anticoncepción de
emergencia", ya que uno de sus posibles efectos es la alteración del útero
de tal manera que el óvulo fecundado no puede implantarse en él15.
"La Corte Constitucional declaró en 1994 que la vida, para la legislación
colombiana, comienza en el momento de la fecundación: es decir cuando el
espermatozoide fecunda al óvulo"16. En ese caso, el ya
mencionado efecto antimplantatorio de los métodos de la "anticoncepción
de emergencia" sería abortivo y por tanto se estaría violando la ley
colombiana, la cual prohibe el aborto. De ahí que el Dr. Vargas, de Profamilia,
negara, como ya señalamos, que las píldoras anticonceptivas y el DIU tuvieran
efectos abortivos, basándose en que el embarazo comienza en la implantación,
no en la fecundación.
Parece ser entonces que la definición de la concepción
como la implantación, que proponen algunas entidades conocidas
internacionalmente,
se
basa más bien en el intento de negar el efecto abortivo de ciertos métodos del
control de la natalidad.
Queda por examinar entonces qué dicen otras institucions públicas
y fuentes médicas sobre cuándo comienza el embarazo y qué es lo que
constituye el aborto.
El Departamento de Salud, Educación y Bienestar de los
Estados Unidos o HEW (Department of Health Education and Welfare) definió en
1963 los procedimientos abortivos de la siguiente manera: "Todas las medidas que impiden la
viabilidad del cigoto en cualquier momento entre el instante de la fertilización
y el parto constituyen, en sentido estricto, procedimientos para inducir el
aborto"17. Obsérvese que en esta definición
del aborto está implicada también la definición del comienzo del embarazo como la fertilización y no como la
implantación.
Como ya señalamos, el Colegio de Obstetricia y Ginecología
de los Estados Unidos, dos
años después de esta definición del HEW, cambió la definición del comienzo
del embarazo por la implantación. Sin embargo, hasta ese momento todos
los científicos reconocían que la concepción comenzaba en el momento de la
fertilización del óvulo por el espermatozoide.
¿Qué ha pasado después de esa fecha? No tenemos el
espacio aquí para dar una lista de todos los diccionarios médicos, pero señalamos
a continuación siete
de los más respetados libros de texto de medicina, publicados entre 1978 y
1995, todos los cuales definen el comienzo del embarazo como la concepción,
y a ésta como la fertilización del óvulo por el espermatozoide: Butterworth's
Medical Dictionary, 2a Edición, 1978; Gould Medical Dictionary, 4a
Edición, 1979; Stedman's Medical Dictionary, 26a Edición, 1995; Harrup's
Dictionary of Medicine and Health, 1a Edición, 1988; Mellon's
Illustrated Medical Dictionary, 3a Edición, 1993;
Oxford Concise Medical Dictionary, 4a Edición, 1994 y Pearce's
Medical and Nursing Dictionary and Encyclopedia, 15a Edición, 198318.
El Dr. Ralf G. Rahwan, Profesor de Farmacología y
Toxicología de la Ohio State University en los Estados, en una carta que le
envió a la prestigiosa revista médica Lancet, y que ésta le publicó,
también define la concepción como el momento en que el espermatozoide penetra
y fertiliza el óvulo para formar un cigoto viable19.
La mayoría de estas fuentes también le llaman al
resultado de la concepción: embrión, feto o hijo. O sea, identifican al cigoto
con un nuevo ser individual. Encontramos esta misma identificación en las
definiciones de la concepción de otras autoridades importantes de la ciencia médica.
Por ejemplo, el eminente investigador australiano y experto en el SIDA, el
Profesor John Dwyer, ha descrito el momento en que el espermatozoide penetra el
óvulo como la creación de un "único y nuevo individuo"20.
El Mosby's Medical, Nursing and Allied Health Dictionary define el embarazo de la siguiente
manera: "En el preciso y único momento de la concepción, la mujer está
embarazada con un nuevo ser individual"21.
El Profesor Drek Llewellyn-Jones, un muy conocido escritor sobre temas médicos,
también ha definido la concepción y el comienzo del embarazo diciendo que cuando el material genético
masculino del espermatozoide se une al material genético femenino del óvulo,
"se forma un nuevo individuo"22.
Es importante observar también que tanto el Profesor
Rahwan, como los siete diccionarios médicos que mencionamos, coinciden en que
el término abortivo
es la descripción biológica exacta de cualquier fármaco o dispositivo que
cause una acción después de la concepción23.
Por su parte, el diccionario médico
Mosby's, que también citamos, afirma que cualquier acción causada por un fármaco
o dispositivo usado después de la concepción no puede llamarse una acción
anticonceptiva24.
De manera que tenemos un gran número de eminentes personalidades y fuentes del
campo de la medicina que afirman que el embarazo comienza en la concepción, que ésta
consiste en la fertilización del óvulo por el espermatozoide, momento en el
cual comienza a existir un nuevo ser humano individual, y que el aborto es una
acción que impide la viabilidad de este nuevo ser en cualquier momento a patir
de la fertilización o concepción hasta el momento del parto. Ninguna de ellas
indentifica la concepción con la implantación, sino que afirma que este suceso
tiene lugar varios días después de la fertilización.
Conclusión
¿Qué hacemos entonces ante la divergencia de posturas con
respecto al comienzo del embarazo y al momento a partir del cual ocurre el
aborto? Lo más honesto que se puede hacer es lo siguiente:
(a) Reconocer que las fuentes autorizadas que afirman que
el embarazo comienza en la concepción -- momento a partir del cual cualquier
acción que, interrumpiendo dicho embarazo, haga imposible la viabilidad del ser
humano concebido, constituye un aborto -- son
al menos tan numerosas y serias como las que afirman lo contrario.
(b) Las autoridades que han redefinido el comienzo del
embarazo como la implantación, y que basadas en dicha redefinición niegan que
el aborto ocurra antes de ésta, parecen estar motivadas más bien por la preocupación de no
llamarle abortivos a los métodos de la "anticoncepción de
emergencia" y a otros métodos anticonceptivos que en los datos médicos.
(c) Ante tal divergencia de opiniones con respecto a un
asunto tan importante en el cual está en juego la vida de incontables seres
humanos y ante la evidente necesidad de seguir lo mejor que la ciencia moderna
nos ofrece, no queda otro recurso que pronunciarse en favor de la vida de dichos
seres humanos. De otro modo se estaría corriendo el riesgo de condenar a la
muerte a un enorme sector de la humanidad, cuyo único "delito" es no
haber llegado todavía a implantarse en el útero de su madre.
Pero hay más todavía. Recientemente Vida Humana
Internacional recibió de su filial en Colombia ("Cultura de la vida
humana") ejemplares de dos de los libritos de la oficina de Profamilia (la filial de la IPPF
en ese país). Uno de ellos se titula Cuadernillo estudiantil: Fecundación,
maternidad y lactancia, en el cual se afirma lo siguiente: "El sexo de
la criatura queda establecido en el instante de la fecundación" (p. 4) y
"se
llama gestación al desarrollo de la criatura dentro del vientre de la madre
desde el momento de la fecundación hasta que nace" (p. 13). El otro librito se titula Cuadernillo
estudiantil: Novedades anticonceptivas y métodos en investigación, en el
cual se afirma lo siguiente respecto de los métodos post-coitales, o sea, los
que se utilizan como "anticoncepción de emergencia": "Se
denominan así aquellos métodos que se utilizan después de la relación sexual
o para evitar que
prosiga un embarazo no
deseado" (p. 6).
Luego pasa a describir estos métodos, que son las píldoras
anticonceptivas, el dispositivo intrauterino y la RU 486.
Evidentemente, si el comienzo de la gestación o del
embarazo ha sido definido en el momento de la fecundación, se deduce que
Profamilia está admitiendo que estos métodos son abortivos, pues el aborto es
la interrupción del embarazo que resulta en la muerte de la
"criatura" (como esta misma organización le llama al ser humano no
nacido en su propia publicación). Por otra parte, como vimos al principio del
artículo, el Dr. Juan Carlos Vargas, director científico de Profamilia, afirma
que "no se trata de un aborto pues según un extendido criterio médico el
embarazo comienza sólo cuando el óvulo fecundado se implanta en el útero".
En otras palabras, Profamilia se contradice al admitir que la "anticoncepción
de emergencia" es abortiva.
En conclusión, la "anticoncepción de
emergencia" tiene que ser absolutamente rechazada. La ciencia, la ética y
el sentido común nos indican que no tenemos otra alternativa.
Notas: 1. Jane E. Brody, "Personal Health," The New York
Times, 23 de septiembre de 1997, B15; "For Emergency Cases," Forum
(julio de 1997): 35; "La ‘anticoncepción de emergencia' es
rechazable," Palabra (mayo de 1997): 24; "Respuesta de
emergencia," Revista Mujer Salud (marzo de 1996): 45. 2. Brody, B15.
3. "Respuesta de emergencia," 45. 4. Ibíd. 5. Ibíd., 46; David Grimes,
M.D., "Emergency Contraception -- Expanding Opportunities for Primary
Prevention," New England Journal of Medicine 337 (9 de octubre de
1997): 1078-1079. 6. "La ‘anticoncepción de
emergencia' es rechazable," 24. 7. Ibíd. 8. Sitio electrónico de MEXFAM.
9. José Luis Novoa Santacruz, "¿Microabortivos o anticonceptivos?," El
Tiempo (Colombia), 2 de noviembre de 1997, 3C. 10. Sitio electrónico de
MEXFAM. 11. Ibíd. 12.
American College of Obstetrics and Gynecology, "Terms Used in Reference to
the Fetus," Terminology Bulletin (Chicago: ACOG, septiembre de
1965). 13. Brian Clowes, Ph.D., The Facts of Life (Front Royal, Virginia,
EE.UU.: Human Life International, 1997), 65. 14. J. Richard Sosnowski, M.D.,
"The Pursuit of Excellence: Have We Apprehended and Comprehended It?,"
American Journal of Obstetrics and Gynecology (15 de septiembre de 1984):
117. 15.
Novoa Santacruz, 3C. 16.
Ibíd. 17. Public Health Leaflet, no. 1066, 1963. 18. Todos citados en
John Wilks, B.Pharm. M.P.S., A Consumer's Guide to the Pill and Other Drugs
(North Melbourne, Australia: TGB Books, 1996), 16. 19. Profesor R. Rahwan, (carta) Lancet 346 (1995): 252.
20. Profesor J. Dwyer, The Courier (Alexandria, Australia), 1o de febrero
de 1996. 21.
Mosby's Medical, Nursing and Allied Health Dictionary, 3a Edición, 1990,
a cargo de N. Darlene Como, p. 954. 22. D. Llewellyn-Jones, Everywomen,
2a Edición, (Londres: Faber and Faber), 1978, 8. 23. Rahwan,
Contraceptives,
Interceptives and Abortifacients (Columbus, Ohio, EE.UU.: Division of Pharmacology,
College of Pharmacy, The Ohio State University, 1995), 7. 24. Mosby's, 301.
Para mas información véase también: Anticoncepción
de emergencia
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http://humanitas.cl/biblioteca/articulos/d0084/
(...)
En 1964[13]
el Population Council realizó en Nueva York su 2ª Conferencia
Internacional sobre Contracepción Intrauterina. Sobre 500 representantes de 44
países. Según T. Hilgers[14]
“los delegados a esa Conferencia expresaron preocupación
sobre la etiqueta de ‘abortivo’ que se le estaba dando al DIU, ya que esto
sería perjudicial en la promoción del dispositivo en países como Paquistán,
donde el aborto era fuertemente rechazado”. “Como resultado de esta
preocupación el debate apuntó a redefinir
el comienzo del embarazo en la implantación del huevo fecundado”.
Notablemente el American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG)
en su último Technical Bulletin sobre Contracepción Hormonal (1995) no
menciona el efecto anti-implantatorio de la contracepción postcoital[15].
En 1995 se publica el Consensus Statement on Emergency
Contraception[16].
En este documento se declara categóricamente, sin fundamentarlo, que los AE no
son abortivos.
El consenso se obtuvo de los 24 expertos que representaban
los campos de investigación, política, comunicaciones, organizaciones
feministas y medicina reunidos en el Centro de
Conferencias de la Fundación
Rockefeller en Bellagio, Italia. La reunión
estuvo a cargo de la South-to-South Cooperation in Reproductive Health y
fue copatrocinada por International Planned
Parenthood Federation (IPPF), Family
Health International (FHI), el Population Council y la Organización
Mundial de la Salud (OMS).
Glasier (ver nota 5) ha llegado a decir
“la prevención del embarazo antes de la implantación es contracepción y no aborto. La intervención dentro de 72 horas después de la relación sexual no puede ser considerada aborto porque la implantación no se realiza hasta por lo menos siete días después de la ovulación y el huevo sólo es capaz de ser fecundado por 24 horas”.
(...)
Expertos
en embriología dicen que a la "anticoncepción de emergencia" se le
puede llamar aborto
El libro de Keith Moore y
T.V.N. Persaud, The Developing Human: Clinically Oriented Embryology,
6ta. ed., Philadelphia: W.B. Saunders Company, 1998 proporciona pruebas de la
naturaleza abortiva de la farmacología del "aborto de emergencia".
Esta también se conoce con los nombres de "anticoncepción de
emergencia" o "píldora del día siguiente", nombres que son
científicamente incorrectos y que más bien parecen ser consignas politizadas
de las organizaciones que promueven, entre otras, este método de aborto. Entre
esas organizaciones está la Federación Internacional de Planificación de la
Familia (IPPF, por sus siglas en inglés), que en particular promueve este tipo
de método abortivo en aquellos países cuyas leyes prohíben el aborto, como la
mayoría de las naciones de América Latina.
Como se puede ver en la cita
que reproducimos que sigue a éste, la información que dan los autores no
concuerda, moralmente hablando, con la enseñanza de la Iglesia Católica que
condena el aborto provocado (o el suministro de un mecanismo potencialmente
abortivo), como un acto intrínseca y gravemente inmoral, es decir, un acto que
nunca debe realizarse bajo ninguna circunstancia (violación sexual, etc), ya
que constituye la destrucción de un ser humano inocente. A pesar de ello, sin
embargo, los autores aceptan que se le llame aborto a la "anticoncepción
de emergencia".
He aquí una de sus
afirmaciones al respecto (el énfasis es nuestro):
"Las píldoras anticonceptivas
post-coito (‘píldoras del día siguiente') pueden ser recetadas para una
emergencia (como en el caso del maltrato sexual)... Estas hormonas impiden la
implantación, no la fertilización. Por consiguiente, no deben llamarse píldoras
anticonceptivas. La concepción ocurre pero el blastocisto no se implanta. Sería
más apropiado llamarles ‘píldoras anti-implantatorias'. Como el término
‘aborto' se refiere al detenimiento prematuro de un embarazo, el término
‘aborto' podría aplicarse a una terminación tan temprana del embarazo"
(página 532).
(...)
-------------------------------------------------------------
http://www.vidahumana.org/vidafam/anticon/fda-obispos.html
Comentarios sobre la propuesta de la FDA para que la anticoncepción
de emergencia (AE) sea vendida sin receta médica.
Obispos católicos de EEUU
A
partir de 1964 quienes proponían los DIUs (dispositivos intrauterinos)
decidieron alterar la definición médica de "concepción" equiparándola
con la implantación del embrión en el útero. Esto se hizo así a fin de que
tales dispositivos pudieran caracterizarse como anticonceptivos aun cuando
actuaran interfiriendo con la implantación. 2
2. Ver G. Grisez, Abortion: The
Myths, the Realities, the Arguments 111-116 (1970).
-------------------------------------------------------------------------------------------
|
(…) Like Sanger, pill supporters who shared Sanger's demographic concerns, such as Dr. Robert Kistner of Harvard, were less concerned about means than ends: "Our efforts to control population growth should not
lead to mass guilt about methodology. It would be tragic if an effective
postcoital pill or long-term progestational agent were declared illegal
because of its abortifacient effect." (…) In 1962, Dr. Mary Calderone, then medical director of Planned
Parenthood said, "if it turns out that these intrauterine devices
operate as abortifacients, not only the Catholic Church will be against
them, but Protestant churches as well." (…) Legal problems existed because the language of pre-Roe anti-abortion
laws was such that the "broad language of statutes and cases would
suggest that to use pre-implantation means on a pregnant woman would be
unlawful ... manufacturers, distributors or sellers of the pre-implantation
means might be prosecuted under statutes prohibiting the manufacture,
distribution or sale of abortifacients." (…) The federal Department of Health, Education and Welfare also
acknowledged this in a survey of birth control research: "All of the
measures which impair the viability of the zygote at any time between the
instant of fertilization and the completion of labor constitute, in the
strict sense, procedures for inducing abortion. Administration of
compounds whose mechanism of action is of this character to man either as
an investigative procedure or as a practical birth control technique poses
legal questions that have as yet not been resolved." (…) Swedish researcher Bent Boving, at a 1959 Planned Parenthood/Population
Council symposium, noted that: "Whether eventual control of
implantation can be reserved the social advantage of being considered to
prevent conception rather than to destroy an established pregnancy could
depend upon something so simple as a prudent habit of speech." (…) The advice was not isolated. At the 1964 Population Council symposium,
Dr. Samuel Wishik pointed out that acceptance or rejection of birth
control would depend on whether it caused an early abortion. Dr. Tietze,
of Planned Parenthood and the Population Council suggested, as a public
relations ploy, "not to disturb those people for whom this is a
question of major importance." Tietze added that theologians and
jurists have always taken the prevailing biological and medical consensus
of their times as factual, and that "if a medical consensus develops
and is maintained that pregnancy, and therefore life, begins at
implantation, eventually our brethren from the other faculties will
listen." (…) (…) In 1965, the American College of Obstetrics and Gynecology (ACOG)
responded with its own semantic answer: "CONCEPTION is the
implantation of the fertilized ovum." (…) Not everyone accepted these manipulations. Dr. Richard Sosnowski said
he was troubled: "... that, with no scientific evidence to validate
the change, the definition of conception as the successful spermatic
penetration of an ovum was redefined as the implantation of a fertilized
ovum. It appears to me that the only reason for this was the dilemma
produced by the possibility that the intrauterine contraceptive device
might function as an abortifacient. (…) (…) We,
the undersigned physicians, do therefore declare that the pill and similar
birth control products act, part of the time, by design, to prevent
implantation of an already created human being. These products clearly
cause an early abortion and are - despite the semantic gymnastics of their
ardent apologists - abortifacient. We
further declare that the so-called emergency contraceptive products being
promulgated on the American people work in the same fashion and are also
abortifacient.
Click
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Como Sanger, los defensores de la píldora que compartían sus preocupaciones demográficas, como el Dr. Robert Kistner de Harvard, estaban menos preocupados por los medios que por los fines: “Nuestros
esfuerzos para controlar el crecimiento de la población no deberían
llevar a una culpabilidad colectiva acerca de los métodos. Sería trágico
que una píldora post-coital efectiva o un agente pro-gestacional de largo
plazo fuese declarado ilegal por su efecto abortifaciente”. En 1962, la Dra. Mary Calderone, entonces directora médica de la Planned Parenthood (aclaro: IPPF), dijo: “si
resulta que estos dispositivos intrauterinos operan como abortifacientes,
no solamente la Iglesia Católica estará contra ellos, sino también las
iglesias protestantes.” Existían problemas legales porque el lenguaje pre-Roe de las leyes anti-aborto era tal que “el lenguaje amplio de los estatutos y los casos podría sugerir que usar medios pre-implantatorios en una mujer embarazada sería ilegal ...los fabricantes, distribuidores o vendedores de medios preimplantatorios podrían ser procesados bajo estatutos que prohíben la fabricación, distribución o venta de abortígenos.” El Departamento Federal de Salud, Educación y Bienestar también lo reconoce en una publicación sobre la investigación acerca del control de nacimientos: “Todas las medidas que impiden la viabilidad del cigoto en cualquier momento entre el instante de la implantación y el nacimiento constituyen, en el sentido estricto, procedimientos que inducen el aborto. La administración al ser humano de compuestos cuyo mecanismo de acción es de este carácter sea como procedimiento de investigación o como técnica práctica de control de nacimientos plantea cuestiones legales que aún no han sido resueltas.” El investigador sueco Bent Boving, en un simposio de 1959 de IPPF (Planned Parenthood) y el Consejo de Población (Population Council) notó que: “El hecho de si se puede reservar al control de la implantación la ventaja social de ser considerado como preventivo de la concepción más que como destructivo de un embarazo establecido podría depender de algo tan simple como un prudente hábito de lenguaje.” Este consejo no era aislado. En el simposio de 1964 del Population Council, el Dr. Samuel Wishik apuntó que la aceptación o rechazo del control de natalidad podría depender de si causaba un aborto temprano. El Dr. Tietze, de IPPF y del Population Council, sugirió, como política relaciones públicas, “no turbar a esa gente para la cual esto es una cuestión de la mayor importancia. “ Tietze agregó que los teólogos y los juristas han tomado siempre el consenso biológico y médico prevalente en su tiempo como verdadero, y que “si
se desarrolla un consenso médico y se mantiene que el embarazo, y por
tanto, la vida, comienza con la implantación, eventualmente nuestros
hermanos de las otras facultades escucharán.” En 1965, el Colegio Americano de Obstetricia y Ginecología (ACOG) correspondió con su propia respuesta semántica: “La CONCEPCIÓN es la implantación del huevo fecundado”. No todo el mundo aceptó estas manipulaciones. El Dr. Richard Sosnowski dijo que lo preocupaba que “sin evidencia científica que valide el cambio, la definición de la concepción como una penetración espermática exitosa del óvulo ha sido redefinida como la implantación de un huevo fertilizado. Me parece que la única razón para esto fue el dilema producido por la posibilidad de que el dispositivo intrauterino pudiese funcionar como abortígeno.” Nosotros, los médicos abajo firmantes, declaramos por tanto que la píldora y productos semejantes de control de natalidad actúan, durante parte del tiempo, y a propósito, para impedir la implantación de un ser humano ya creado. Estos productos claramente causan un aborto temprano y son – a pesar de la gimnasia semántica de sus ardientes apologistas – abortígenos. Declaramos además que los así llamados productos contraceptivos de emergencia que se promueven para el pueblo americano trabajan de la misma manera y son abortígenos. Haga clic aquí para ver la lista actualizada de firmas de médicos. |
Nosotros, los médicos abajo firmantes,
declaramos por tanto que la píldora y productos semejantes de control de
natalidad actúan, durante parte del tiempo, y a propósito, para impedir la
implantación de un ser humano ya creado. Estos productos claramente causan un
aborto temprano y son – a pesar de la
gimnasia semántica de sus ardientes apologistas – abortígenos.
Declaramos además que los así llamados
productos contraceptivos de emergencia que se promueven para el pueblo
americano trabajan de la misma manera y son abortígenos.
1.
Thomas W. Hilgers, M.D. (NE) Sr. Medical Consultant - Obstetrics,
Gynecology, Reproductive Medicine & Surgery
2.
Anne Marie Manning, M.D. (PA) OB/GYN, Diplomate American Board of
Obstetrics & Gynecology
3.
Karen Dembeck Poehailos, M.D. (VA) Family Medicine, Attending Physician -
Dept. of Emergency Medicine, University of Virginia
4.
Patrick James Baggot, M.D. (NE) OB/GYN, Maternal Fetal Medicine, Genetics
5.
J. Michael Conoyer, M.D. (MO) Diplomate American Board of Otolaryngology,
Fellow American Academy of Otolaryngology, Fellow American College of Surgeons,
Fellow American Society for Head and Neck Surgery, Fellow American Academy of
Facial Plastic and Reconstructive Surgery
6.
John C. Wilke, M.D. (OH) Diplomate & Fellow American Board of Family
Practice
7.
Lauren A. Welch, M.D. (KS) FACS, Surgery, Forensic Medicine
8.
Michael G. Skoch, M.D. (NE) DABFP, NFPMC, Family Practice, Adjunct
Clinical Professor, Dept. of Family Medicine, University of Nebraska Medical
College
9.
Douglas S. Brew, M.D. (MN) Family Practice (with maternal care)
10. Arthur J.
Stehly, M.D. (CA) OB/GYN
11. Norman L.
Virnig, M.D. (MN) Neonatal/Perinatal Medicine, Pediatrics
12. Lawrence
L. Lyons, M.D. (PA) Family Practice, Emergency Medicine, Board member of
Catholic Medical Association
13. Arthur C.
Sippo, M.D., (OH) MPH, FACPM, FACOEM
14. Paul A.
Byrne, M.D. (OH) Neonatal/Perinatal Medicine, Pediatrics President, Catholic
Medical Association
15. David G.C.
McAnn, M.D. (GA) Regional faculty - American Heart Association, General Practice
16. George
Isajiw, M.D. (PA) Internal Medicine
17. Konald A.
Prem, M.D. (MN) Professor and Chairman Emeritus, Department of Obstetrics &
Gynecology, University of Minnesota Medical School
18. William
L. Toffler, M.D. (OR) Professor of Family Medicine - OHSU
19. Roberta
M. Chilimigras, M.D. (MS) Family Practice
20. Mark J.
Rollo, M.D. (MA) Family Practice
21. Paul A.
Carpentier, M.D. (MA) Family Practice, Natural Family Planning consultant
22. John
Damiani, D.O. (MI) Urologic Surgery
23. Michael
B. Dixon, M.D. (MO) OB/GYN
24. Paul J.
Eby, M.D. (OH) Occupational Medicine, Family Practice
25. William
D. Parker, M.D. (LA) FAAP, Pediatrics
26. Jerrold
G. Black, M.D. (NE) Family Practice
27. Austin T.
Welsh, Jr., M.D. (AR) Family Practice
28. Stephen
T. Kondash, M.D. (OH) Opthalmology
29. David W.
Talafuse, M.D. (TX) Family Practice
30. Albert S.
Callie, M.D. (AZ) Pediatrician, Fellow American Academy of Pediatrics
31. Jay E.
Carpenter, M.D. (FL) Internal Medicine
32. Paul J.
Spencer, D.O. (MN) Family Practice
33. Eric D.
Norton, M.D. (SC) CNFPMC, Family Practice
34. Jeffrey
J. Starre, M.D. (OH) Family Practice
35. Thomas L.
Bodensteiner, M.D. (NE) F.A.C.O.G., OB/GYN
36. Gary W.
Smith, M.D. (MD) F.A.C.O.G., OB/GYN
37. Kathleen
M. Raviele, M.D. (GA) OB/GYN
38. Philip D.
McNeely, M.D. (NE) Family Practice
39. James L.
Routon, M.D. (GA) Anesthesiology, Natural Family Planning, Medical Consultant
40. William
A. Chapman, M.D. (OK) FAAP, Pediatrics
41. Mary
Kathleen Dixon, M.D. (MO) Pediatrics
42. Hector
Ascuncion, M.D. (MD) Family Practice
43. David P.
Lux, M.D. (NE) Family Medicine, Diplomate American Board of Family Practice,
Fellow American Academy of Family Physicians
44. Michael
V. Rock, M.D. (AZ) FACP, FACG, Internal Medicine and Gastroentenology
45. Timothy
Heller Fischer, M.D. (NE) Family Medicine
46. Karl G.
Rose, M.D. (OH) General Practice
47. Jo A.
Witter, M.D. (NE) Family Practice
48. Joseph C.
Evers, M.D. (VA) Fellow American Academy of Pediatricians
49. Stanley
Lang, M.D. (PA) Family Practice
50. Brian W.
Donnelly, M.D. (PA) Pediatrics, Fellow American Academy of Pediatrics
51. David E.
Hargroder, M.D. (MO) General Surgery, Transplant Surgery
52. Lisa A.
Maurer, D.O. (OH) Family Medicine
53. Julie A.
Mickelson, M.D. (WI) OB/GYN
54. William
F. Colliton, Jr., M.D. (MD) FACOG, Clinical Professor of Obstetrics &
Gynecology, George Washington University
55. Roger A.
Harden, M.D. (TX) Allergy and Immunology
56. Mary M.
Burwinkel, M.D. (OH) General Practice
57. Alan G.
Burwinkel, M.D. (OH) Dermatology
58. Patrick
Herrick, M.D. Ph.D., (KS) Family Practice, Diplomate ABFP
59. Samuel A.
Nigro, M.D. (OH) Psychiatrist
60. William
L. Martin, M.D. (AZ) Family Practice
61. Stephen
A. Spaulding, M.D. F.A.A.F.P., (NY) Obstetrics and Obstetrical Ultrasound
62. James J.
Joyce, M.D. (MN) Family Practice
63.
Milagros C. Flores, M.D. (MI) Internal Medicine, Cardiovascular Diseases
64. Douglas
O'Mara, M.D. (NH) Pediatrics
65. John S.
Kelly, M.D. (VA) Colon and Rectal Surgery
66. Peter
Danis, M.D. (MO) Chairman of Family Medicine, St. Johns Mercy Medical Center
67. Anthony
Kam, M.D. (MI) General Surgeon
68. Howard L.
Pennington, M.D. (CA) Associate Professor of OB/GYN at UCLA
69. Thomas E.
Lieser, M.D. (OH) MPH, Family Practice
70. W.A.
Krotoski, M.D. (LA) Ph.D., M.P.H., Medical Director - U.S. Public Health Service
(Ret)
71. Edward T.
Kryn, M.D. (NC) CCFP, Family Practice
72. Brian
Heinen, M.D. (LA) Family Practice
73. John H.
Detar, M.D. (MI) Urology
74. Daniel G.
Blomenberg, M.D. (NE) FAAP, Pediatrician
75. Catherine
A. Dowling, M.D. (MI) Anesthesiology, Clinical Assistant Professor - University
of Michigan
76. Elizabeth
S. Londino, M.D. (MO) Family Practice
77. Theodore
Francis O’Donnell, M.D. (WA) Family Practice
78. John S.
Burnham, M.D. (OH) Family Practice, Assoc. Clinical Professor
79. Robert
Palguta, M.D. (PA) Emergency Medicine
80. Peter
Sultana, M.D. (MO) Family Medicine, USMLE
81. John B.
Shea, M.D. (ON) Canada Diagnostic Radiology
82. Patrick
J. Scarpitti, M.D. (OH) Fellow American Academy of Family Physicians
83. George E.
Maloof, M.D. (CA) Psychiatry, Board Certified
84. Kathryn
R. Watson, M.D. (CA)Internal Medicine, Diplomate American Board of Family
Practice; Diplomate American Board Medical Genetics
85. Jessup M.
McDonnell, M.D. (OH) Orthopedic Surgeon
86. Thomas F.
Warner, M.D. (WI) Professor of Pathology
87. Robert R.
Desmond, M.D. (OH) General Practice and Emergency Medicine
88. Thomas C.
Bonin, M.D. (AR) Family Practice
89. Charles
P. Prezzia, M.D. (PA) MPH, FACOEM, FRSM, FACPM, Family Practice and Forensic
Medicine
90. Robert J.
Saxer, M.D. (WI) FAAP, Pediatrics, Secretary of Catholic Medical Association
91. Glen C.
Griffin, M.D. (UT) Pediatrician, Fellow American Academy of Pediatrics,
President of American Family League, Inc.
92. William
G. White, M.D. (IL) Family Practice, Obstetrician
93. Ludovit
Sevcik, M.D. (NY) Board Certified Anesthesiologist, Associate Professor of
Anesthesiology
94. John R.
Hartman, M.D. (FL) FAAFP, DABFP, CNFPMC, Florida Family Physician of the Year-1997
95. Richard
Wetzel, M.D. (CA) Family Medicine, Author-Sexual Wisdom
96. John D.
Lane, M.D. (PA) Family Practice, Penndel/Philadelphia Catholic Physician Guild
97. Chris
Kahlenborn, M.D. (OH)
98. Gloria
Zibilich, M.D. (PA)
99. Laurel
DeStefano, M.D. (IN) Family Medicine
100.
Joseph L. DeStefano, M.D. (IN) Family Practice/Psychiatry
101.
Frank J. Forlini, Jr., M.D. (IL) Cardiovascular
Diseases
102.
Leonard P. Rybak, M.D. (IL) Otolaryngology,
Professor of Surgery Otolaryngology University School of Medicine
103.
Paul L. Hayes, M.D. (NE) Obstetrics and
Gynecology, Infertility
104.
Charles M. Cargille, M.D. (LA) Reproductive
Endocrinology, Internal Medicine, Mental Retardation
105.
Walt F. Weaver, M.D. (NE) Cardiology; Chairman,
Ethics Committee SECHC
106.
Jeffrey E. Matthews, M.D. (MO) Gastroenterology
107.
Arthur H. Conley, M.D. (CA) Orthopedic Surgery
108.
Karen E. Karn, M.D. (MN) Obstetrics and
Gynecology
109.
Stanley M. Johnson, M.D. (MN) Family Practice;
President, Minnesota Physicians for Life
110.
Christopher Carlson, M.D. (MN) Family Practice;
Diplomate, American Board of Family Practice
111.
Terence J. Coyne, M.D. (MN) Pediatrics; Member,
American Academy of Pediatrics, AMA, MMA; Assistant Clinical Professor,
Unversity of Minnesota College of Medicine
112.
Stephen M. Najarian, M.D. (MN) Diplomate,
American Board of Surgery; Fellow, American College of Surgeons; Clinical
Associate Professor, University of Minnesota Medical School
113.
Nicolleta Manciu, M.D. (MN) Anesthesiology
114.
Virgil A. Sandkamp, M.D. (MN) Family Practice;
Fellow, AAFP
115.
Robert D. Koenig, M.D. (MN)
116.
Stephen A. Hickner, M.D. (MI) Obstetrics and
Gynecology, board certified
117.
Alden Kielhorn, M.D. (NE) Obstetrics and
Gynecology
118.
Peter C. Szekely, M.D. (MT) Internal Medicine
119.
Laura Trausch Hammonds, M.D. (NM) Family Practice
120.
Gregory M. Hoffpauir, M.D. (LA) Ophthamology
121.
Fred de Miranda, M.D. (AR) Pediatrics; Member,
American Association of pro-Life Pediatricians; Member, NFP-Only Physicians;
Member, PHACT; Member, Catholic Medical Association; Member, AAP
122.
George Delgado, M.D. (CA) Diplomate, American
Board of Family Practice; Fellow, American Academy of Family Practice; Associate
Clinical Professor, Department of Family Practice
123.
John R. Thompson, III, M.D. (NY) Family Practice;
Diplomate, American Board of Family Practice; Fellow, American Academy of Family
Practice
124.
Michael J. Gilmore, M.D. (CA) Family Practice
125.
Charles G. Kelley, M.D. (MA) Anesthesiology,
FACA, Board Certified (ABA)
126.
Angelique C. Pritchett, M.D. (OK) Family Practice
Resident
127.
Michael Artigues, M.D. (MS) Pediatrics; Member,
AAP, AMA
128.
Judith L. Jacobus, M.D. (PA) Family Practice
129.
Thomas E. Meads, M.D. (VA) General Surgery
130.
Michael W. Sullivan, M.D. (NE) Obstetrics and
Gynecology, Associate Medical Consultant
131.
Michael K. Houser, M.D. (MO) Family Practice
132.
Timothy McNicoll, M.D. (CA) Family Practice
133.
George E. Jay, M.D. (MN) Family Practice
134.
Gregory E. Polito, M.D. (CA) Urology; Knight of
Malta
135.
George P. Carbone, M.D. (CA) Family Practice,
FAAFP
136.
Norman Ruiz Casteneda, M.D. (FL) Pediatrics,
Board Certified; American Board of Pediatrics/NFP
137.
Stephen J. Burns, M.D. (TX) Family Practice
138.
Ronald Ferris, M.D. (KS) Family Practice
139.
Dan Engeber, M.D. (CA) Family Practice
140.
Harry Drummond, M.D. (CA) Family Practice
141.
Andrew Hummel, D.C. (OH) Chiropractic
142.
Cynthia Hummel, D.C. (OH) Chiropractic
143.
Thaddeus M. Bort. M.D. (OH) Family Practice,
FAAFP
144.
Clifford T. Bowe, M.D. (WI) Family Practice
145.
Thomas Lenz, M.D. (CA) Family Practice, Emergency
Medicine
146.
Araceli V. Lardizabal, M.D. (CA) Forensic
Psychology
147.
Anne M. Nealen, M.D. (WA) Pediatrics; Fellow,
American Academy of Pediatrics; NFP Instructor
148.
David Maglio, D.O. (RI) Family Practice
149.
George F. Dietz, M.D. (IL) Family Practice
150.
Matthew Glick, D.O. (OK) Osteopathy; Family
Medicine
151.
Jill E. Glick, D.O. (OK) Osteopathy; Family
Medicine
152.
John T. Littel, M.D. (FL) Family Practice; NFP
Instructor/Medical Consultant
153.
Christopher L. Lee, M.D. (LA) General Surgery,
FACS
154.
David E. Newton, D.C. (NE) Chiropractic
155.
Richard M. Dodds, D.C. (IA) Chiropractic
156.
Gregory J. Tudor, M.D. (IL) Emergency Medicine;
Assistant Clinical Professor
157.
John F. Gisla, Jr., M.D. (CA) Family Practice;
Diplomat, American Board of Family Practice
158.
Mary G. Ruddat, M.D. (CT) Anesthesiology,
Pediatric Specialization
159.
Tom Malinich, M.D. (IL) Internal Medicine;
Pediatrics Resident
160.
Monica Goodwin, M.D. (MN) Family Practice
161.
David Goodwin, M.D. (MN) Family Practice
162.
Thomas J. Huff, D.O. (TX) Family Medicine;
Internal Medicine
163.
Robert L Deucher, M.D. (NC) Internal Medicine,
Board Certified
164.
Kevin Hume (Australia) Family Physician
165.
James F.Murphy, Jr., D.O. (CA) Osteopathic
Manipulative Medicine
166.
Michael A. Krafezyk, M.D. (NY) Family Medicine,
Board Certified
167.
Judy Burns, M.D. (CA)
168.
Lorna Cvetkovich, M.D. (KS) Obstetrics and
Gynecology, FACOG; Certified Natural Family Planning Medical Consultant
169.
John A. Joyce, M.D. (MI) Obstetrics and
Gynecology, Board Certified ACOG
170.
David R. Harnisch, Sr., M.D. (NE) Family
Practice; Obstetrics and Gynecology, FACOG
171.
William C. McCarthy, M.D. (VA) Family Practice
172.
Fritz Baumgartner, M.D. (CA) Cardiothoracic
Surgery
173.
Peter J. Murphy, M.D. (NE) Internal Medicine;
Pediatrics
174.
John J. Billings, M.D. (Australia)
175.
Lyn Billings, M.D. (Australia)
176.
Bernard N. Nathanson, M.D. (NY) Obstetrics and
Gynecology; Bioethics
177.
Wolfgang Miggiani, M.D. (PA) Family Practice
178.
Mark G. Petrizzi, M.D. (VA) Family Practice
179.
Michael G. White, M.D. (WI) Family Practice;
Diplomate, American Board of Family Practice
180.
Jim Statt, M.D. (AZ) Obstetrics and Gynecology;
Associate Fellow, ACOG
181.
Tom Malinich, M.D. (IL) Internal
Medicine/Pediatrics; Resident Physician
182.
Robert Jaminet, M.D. (KY) Chief of
Anesthesiology, St. Claire Medical Center
183.
Michael John Phillips, M.D. (WI) Pathology;
Fellow, College of American Pathologists
184.
John T. Bruchalski, M.D. (VA) Fellow, College of
American Pathologists
185.
John A. Rocque, M.D. (RI) Internal Medicine
186.
Donald Rose, M.D. (OR) Family Practice (Retired)
187.
Paul R. Bruch, M.D. (CT) Pediatrics
188.
Edmund F. Ziegler, M.D. (CT) Pediatrics,
Emergency Room Specialist
189.
Nicholas P. Murphy, M.D. (CA) Obstetrics and
Gynecology
190.
James E. Buckmaster, M.D. (KY) Family Practice
191.
Roger B. Anderberg, M.D. (KY) FAAP
192.
William E. Chaney, M.D. (MI) Family Medicine
193.
James D. Long, M.D. (PA) Obstetrics and
Gynecology, Board Certified
194.
Richard R. Romanowski, M.D. (NY) Obstetrics and
Gynecology
195.
William J. Burke, M.D. (MO) Neurology
196.
Faith D. Daggs, M.D. (MD) Obstetrics and
Gynecology
197.
Michael P. Kennedy, M.D. (LA) Board Certified
Family Physician
198.
Michael G. Molitor, M.D. (GA) Family Practice;
EM; Member, CMA
199.
Leslie A. Chorun, M.D. (KS) Family Practice
200.
Timothy R. Fangman, M.D. (NE) Cardiology;
Diplomat, American Board of Internal Medicine; Fellow, American College of
Cardiology
201.
Ellen R. McInerney, M.D. (VA) Internal Medicine;
Diplomate, American Board of Internal Medicine
202.
Joanne R. Gregory, M.D. (FL) Chiropractic,
Acupunture
203.
Ludwik Kozlowski, M.D. (AR) Physical Medicine and
Rehabilitation; Associate Clinical Professor
204.
Frederick F. Guida, M.D. (NY) Anesthesiology
205.
Hanna Klaus, M.D.,(MD) Obstetrics and Gynecology;
FACOG
206.
Emory T. Gonzales, M.D. (AK) Diagnostic Radiology
207.
Andrew J. Breuder, M.D. (NH) Aerospace Medicine
208.
Michael A. Moell, M.D. (OH) Pediatrics
209.
Ann T. Moell, M.D. (OH) Family Practice
210.
Mell Hecker, D.O. (SC) Emergency Medicine, AOBEM
certified
211.
Edwin T. Anselmi, M.D. (LA) Family Practice
212.
Melanio Villarosa, M.D. (FL) Pediatrics
213.
Lise Amy Labiche, M.D. (TX) Neurology
214.
Peggy B. James, M.D. (FL) Anesthesiology
215.
Sheryl Pitner, M.D. (NE) Pediatrics
216.
Edward I. Glynn, M.D. (OK) Family Practice
217.
Robert A. McClimans, M.D. (TX) Family Practice
218.
E.F. Diamond, M.D. (IL) Professor of Pediatrics;
President of American Association of Pro-Life Pediatricians
219.
Joseph F. Harryhill, M.D. (PA) Urology, board
certified
220.
James K. Matheson, M.D. (OH) Obstetrics and
Gynecology; FACOG
221.
Angelo A. DellaPietra, M.D., D.O. (IL) Family
Practice
222.
Mary L. Davenport, M.D. (CA) Obstetrics and
Gynecology; FACOG
223.
John L. Rice, M.D. (IN) Pediatrics
224.
Leonie S. Watson, M.D. (NJ) Family Practice
225.
Richard A. Watson (NJ) Urology
226.
Rita L. Sullivan, M.D., (IL) Ophthamology
227.
Beverly A. McMillam, M.D. (MS) Obstetrics and
Gynecology; FACOG
228.
Michael A. Dulac, M.D. (NE) Pediatrics, board
certified
229.
Robert Kaladish, M.D. (NH) Psychiatry;
Diplomate, ABPN
http://www.all.org/article.php?id=10680&PHPSESSID=206ed956b38396ab432380ec446e64ea
--------------------------------------------------------------------------
JUAN
PABLO II, Encíclica Evangelium Vitae.
"58. Entre todos los delitos que el hombre puede cometer
contra la vida, el aborto procurado presenta características que lo hacen
particularmente grave e ignominioso. El Concilio Vaticano II lo define, junto
con el infanticidio, como « crímenes nefandos ».54
Hoy, sin embargo, la percepción de su gravedad se ha ido
debilitando progresivamente en la conciencia de muchos. La aceptación del
aborto en la mentalidad, en las costumbres y en la misma ley es señal evidente
de una peligrosísima crisis del sentido moral, que es cada vez más incapaz de
distinguir entre el bien y el mal, incluso cuando está en juego el derecho
fundamental a la vida. Ante una situación tan grave, se
requiere más que nunca el valor de mirar de frente a la verdad y de llamar a
las cosas por su nombre, sin ceder a compromisos de conveniencia o a la
tentación de autoengaño. A este propósito resuena categórico el
reproche del Profeta: « ¡Ay, los que llaman al mal bien, y al bien mal!; que
dan oscuridad por luz, y luz por oscuridad » (Is 5, 20). Precisamente en
el caso del aborto se percibe la difusión de una terminología ambigua, como la
de « interrupción del embarazo », que tiende a ocultar su verdadera
naturaleza y a atenuar su gravedad en la opinión pública
. Quizás este mismo fenómeno lingüístico sea síntoma de un malestar
de las conciencias. Pero ninguna palabra puede cambiar la realidad de las cosas:
el aborto procurado es la eliminación deliberada y directa, como quiera que
se realice, de un ser humano en la fase inicial de su existencia,que va de la concepción al
nacimiento."
http://www.vidahumana.org/vidafam/iglesia/ensen_denuncia.html
Academia Pontificia para la Vida (año 2006).
Ante la polémica existente
Como es sabido, desde hace tiempo, en las
farmacias italianas está a la venta la llamada «píldora del día siguiente»,
un producto químico muy conocido (de tipo hormonal) que con frecuencia -también
en estos últimos días- ha sido presentado por muchos implicados en su
elaboración y por numerosos medios de comunicación como un simple anticonceptivo, o más
precisamente como un «anticonceptivo de emergencia», al que se podría
recurrir poco después de una relación sexual, considerada como presumiblemente fecundante, siempre que se quisiese
impedir la continuación de un embarazo no deseado. A
las inevitables reacciones polémicas de quienes han manifestado serias dudas
sobre el mecanismo de acción de este producto, que no sería simplemente «anticonceptivo»sino
«abortivo», se ha respondido -de manera totalmente expeditiva- que semejante
preocupación es infundada porque la «píldora del día siguiente»tiene una
acción «anti-implantatoria», sugiriendo así implícitamente una neta
separación entre aborto e interceptación (impedir que ocurra la implantación
del óvulo fecundado, es decir, el embrión, en la pared uterina).
Considerando que el uso de estos productos
atañe a bienes y valores humanos fundamentales, hasta el punto de afectar a la
misma vida humana en su aparición, esta Academia Pontificia para la Vida siente
el apremiante deber y la convencida exigencia de ofrecer algunas
puntualizaciones y consideraciones sobre el argumento, confirmando, al mismo
tiempo, posiciones éticas ya conocidas, apoyadas por precisos datos científicos,
y consolidadas en la doctrina católica.
1. La «píldora del día siguiente» es un
preparado a base de hormonas (puede contener estrógenos, estroprogestacionales,
o bien sólo progestacionales) que, tomada dentro y no rebasando las 72 horas
después de una relación sexual presumibiemente fecundante, activa un mecanismo
prevalentemente de tipo «anti-implantatorio», es decir, impide que el eventual
óvulo fecundado (que es un embrión humano), ya llegado en su desarrollo al
estadio de blastocisto (5ª-6ª día después de la fecundación), se implante
en la pared uterina, mediante un mecanismo de alteración de la pared misma.
Sólo en el caso de que la asunción de tal píldora
precediera en algunos días a la ovulación, podría a veces actuar con un
mecanismo de bloqueo de esta última (en ese caso, se trataría de una acción típicamente
«anticonceptivo»). Sin embargo, la mujer que recurre a este tipo de píldora,
lo hace por miedo a estar en el período fecundo y, por lo tanto, con la intención
de provocar la expulsión del eventual recién concebido. Y, además, sería utópico
pensar que una mujer, encontrándose en las condiciones de querer recurrir a un
anticonceptivo de emergencia tenga la posibilidad de conocer con exactitud y
oportunidad su actual condición de fertilidad.
2. Decidir utilizar la expresión «óvulo
fecundado» para indicar las primerísimas fases del desarrollo embrionario, no
puede llevar de ningún modo a crear artificialmente una discriminación de
valor entre momentos diversos del desarrollo de un mismo individuo humano. En
otras palabras, si puede ser útil, por motivos de descripción científica,
distinguir con términos convencionales (óvulo fecundado, embrión, feto, etc.)
diferentes momentos de un único proceso de crecimiento, no puede ser nunca lícito
decidir arbitrariamente que el individuo humano tenga mayor o menor valor (con
la consiguiente fluctuación del deber a su tutela) según el estado de
desarrollo en que se encuentre.
3. Por consiguiente, resulta claro que la
llamada acción «anti-implantatoria» de la «píldora del día siguiente», en
realidad, no es otra cosa que un aborto realizado con medios químicos.
Es incoherente intelectualmente, e injustificable científicamente, afirmar que
no se trata de la misma cosa.
Por otra parte, está bastante claro que la
intención de quien pide o propone el uso de dicha píldora tiene como finalidad
directa la interrupción de un eventual embarazo, exactamente como en el caso
del aborto. El embarazo, en efecto, comienza desde el
momento de la fecundación y no desde la implantación del blastocisto en la
pared uterina, como en cambio se intenta sugerir implícitamente.
4. Por lo tanto, desde un punto de vista ético,
la misma ilicitud absoluta de proceder a prácticas abortivas
subsiste también para la difusión, la prescripción y la toma de la «píldora
del día siguiente». Son también moralmente responsables todos aquellos que,
compartiendo la intención o no, cooperan directamente con tal procedimiento.
5. Debe hacerse una ulterior consideración a
propósito del uso de la «píldora del día siguiente» con relación a la
aplicación de la ley que, en Italia, regula las condiciones y los
procedimientos para la interrupción voluntaria del embarazo. Definir
el producto en cuestión como un «anti-implantatorio» en lugar de, con una
terminología más transparente, como un «abortivo», permite, en efecto,
evitar todos los procedimientos obligatorios que la ley prevé para poder
acceder a la interrupción del embarazo (entrevista previa, verificación del
embarazo, determinación del momento de desarrollo, período de reflexión,
etc.), realizando una forma de aborto totalmente oculta y no registrable por
ninguna institución. Todo esto está, por consiguiente, en clara contradicción
con la correcta, aunque contestable, aplicación de la ley
194.
6. Por último, ante la difusión de tales
procedimientos, exhortamos vivamente a todos los agentes del sector a poner en
práctica con firmeza la objeción de conciencia moral, que testimonie
valientemente, en los hechos, el valor inalienable de la vida humana, sobre todo
frente a nuevas formas ocultas de agresión a los individuos más débiles e
indefensos, como es es el caso del embrión humano.
Autor: Academia
Pontificia para la Vida
20 de septiembre del 2006