Aborto y embarazo: ¿a partir de qué momento?

 

Existe hoy día en medicina una tendencia a definir el aborto como “interrupción del embarazo” y a definir el “embarazo” como comenzando, no con la fecundación, sino con la anidación o la implantación del óvulo fecundado en el útero. La consecuencia lógica de estas dos definiciones es que la eliminación de la vida humana entre la fecundación y la implantación o la anidación no es aborto. ¿Qué debemos pensar acerca de este cambio terminológico? Los siguientes documentos pensamos que son esclarecedores. Los subrayados o resaltes son nuestros.

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 http://www.vidahumana.org/vidafam/anticon/emergencia.html

 La "anticoncepción de emergencia": Nuevo engaño del movimiento antivida

Por Adolfo J. Castañeda

Introducción

La "anticoncepción de emergencia" (llamada también "anticoncepción postcoito") consiste en el uso de ciertas dosis de píldoras anticonceptivas o de la inserción del dispositivo intrauterino (DIU) dentro de un cierto número de horas después de un acto sexual, con el objeto de impedir que haya un nacimiento como producto de dicho acto, el cual se presume va a ser fecundo, ya sea porque no se usó ningún anticonceptivo o porque se usó incorrectamente1.

Las píldoras anticonceptivas que se usan para la "anticoncepción de emergencia" han estado disponibles en Europa y en otros países durante un largo tiempo2. Sin embargo, parece que la "anticoncepción de emergencia" ha tenido más publicidad desde abril de 1995, fecha en que se celebró una conferencia en Italia sobre este tema, auspiciada por South to South Cooperation, la Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF), Family Health International, el Population Council y la Organización Mundial de la Salud3.

Según los que promueven esta forma de impedir los nacimientos, "la "anticoncepción de emergencia"...es buena, está accesible y puede evitar una cantidad muy importante de embarazos indeseados y muchos abortos subsecuentes" 4.

Los proponentes del ya mencionado método también alegan que el mismo no constituye un aborto (que es la interrupción del embarazo), ya que dicho método actúa antes de la implantación del óvulo fecundado en el útero de la mujer, momento en el cual, dicen ellos, comienza el embarazo5.

Los que se oponen a la "anticoncepción de emergencia" afirman que sus métodos son abortivos en la mayoría de los casos6. También indican que dichos métodos son dañinos para la mujer7.

Ante esta divergencia de posturas, es necesario presentar los hechos para constatar si la "anticoncepción de emergencia" es (a) abortiva o no y (b) si es dañina o no para sus usuarias. En este artículo nos limitaremos a tratar el primero de estos dos interrogantes. En cuanto a los daños de la "anticoncepción de emergencia", diríjase a Daños ocasionados por los anticonceptivos.

¿Es abortiva la anticoncepcion de emergencia?

Para poder responder a la pregunta sobre si la "anticoncepción de emergencia" es abortiva o no, se necesita primero precisar el momento a partir del cual ocurre un aborto, entendido éste como la terminación del embarazo. Pero como veremos a continuación, si bien no se discute que el aborto es la terminación del embarazo, parece haber un desacuerdo sobre cuándo comienza el embarazo.

Además de las autoridades que ya citamos que afirman que la "anticoncepción de emergencia" no es abortiva debido a que el embarazo no comienza sino hasta la implantación, otras entidades internacionalmente conocidas también alegan lo mismo.

Por ejemplo, MEXFAM, la filial de la IPPF en México, declara lo siguiente: "El uso de la ‘anticoncepción de emergencia' no produce un aborto. De hecho, este tipo de anticoncepción evita el embarazo y por ello reduce la necesidad de inducir un aborto. La ciencia médica define el inicio del embarazo como la implantación de un óvulo fecundado en la capa que recubre el útero. La implantación ocurre de 5 a 7 días después de la fecundación. Los anticonceptivos de emergencia funcionan antes de la implantación y no cuando la mujer ya está embarazada" 8.

El Dr. Juan Carlos Vargas, director científico de Profamilia, la filial de la IPPF en Colombia, afirma lo mismo. Según él, "para la institución [Profamilia] no se trata de un aborto pues según un extendido criterio médico el embarazo comienza sólo cuando el óvulo fecundado se implanta en el útero"9.

Como puede observarse, ambas filiales de la IPPF afirman que su definición del comienzo del embarazo se funda en lo que dice la ciencia médica. Por su parte, MEXFAM alega que su información sobre este tema se basa en la literatura médica de la Oficina de Investigación en Población de la Universidad de Princeton10.

Es posible que MEXFAM haya obtenido también su definición del comienzo del embarazo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ya que a continuación en su sitio electrónico MEXFAM afirma: "De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la anticoncepción de emergencia se usa para prevenir el embarazo después de un acto coital no protegido [es decir, en el cual no se usaron anticonceptivos], posiblemente fértil"11. Ahora bien, como acabamos de ver, MEXFAM afirma que los anticonceptivos de emergencia actúan después de la fecundación (es decir, de la concepción) y antes de la implantación. De manera que parece ser que, según la OMS, el embarazo comienza en la implantación, no en la fecundación.

Otra posible fuente médica de ambas instituciones, es el Colegio de Obstetricia y Ginecología de los Estados Unidos (ACOG), el cual, en 1965, definió la concepción como "la implantación de un óvulo fertilizado"12.

Con respecto a esta definición de la ACOG, es importante observar, sin embargo, que se trató de un cambio en la manera de definir la concepción, la cual hasta ese momento había sido definida por la medicina como la fertilización del óvulo por el espermatozoide 13.

Más aún, el ya mencionado cambio no parece haber estado motivado por la evidencia científica, sino por otro tipo de intereses. El Dr. J. Richard Sosnowski, presidente de la Asociación de Obstetras y Ginécologos del Sur de los Estados Unidos declaró en 1984: "No me parece algo excelente practicar una gimnasia semántica en una profesión... También me preocupa que, sin ninguna evidencia científica para justificar el cambio, la definición de la concepción, como la exitosa penetración espermática del óvulo, haya sido redefinida como la implantación del óvulo fertilizado. Me parece que la única razón de esto fue el dilema que causó la posibilidad de que el dispositivo intrauterino funcionase como un abortivo"14.

El Dr. Sonowski no es el único a quien le preocupa que la redefinición del embarazo como la implantación se deba al deseo de evitar llamarle abortivo al efecto de ciertos métodos del control de la natalidad. En Colombia, por ejemplo, se ha generado una polémica en torno al uso de las píldoras anticonceptivas como "anticoncepción de emergencia", ya que uno de sus posibles efectos es la alteración del útero de tal manera que el óvulo fecundado no puede implantarse en él15. "La Corte Constitucional declaró en 1994 que la vida, para la legislación colombiana, comienza en el momento de la fecundación: es decir cuando el espermatozoide fecunda al óvulo"16. En ese caso, el ya mencionado efecto antimplantatorio de los métodos de la "anticoncepción de emergencia" sería abortivo y por tanto se estaría violando la ley colombiana, la cual prohibe el aborto. De ahí que el Dr. Vargas, de Profamilia, negara, como ya señalamos, que las píldoras anticonceptivas y el DIU tuvieran efectos abortivos, basándose en que el embarazo comienza en la implantación, no en la fecundación.

Parece ser entonces que la definición de la concepción como la implantación, que proponen algunas entidades conocidas internacionalmente, se basa más bien en el intento de negar el efecto abortivo de ciertos métodos del control de la natalidad.

Queda por examinar entonces qué dicen otras institucions públicas y fuentes médicas sobre cuándo comienza el embarazo y qué es lo que constituye el aborto.

El Departamento de Salud, Educación y Bienestar de los Estados Unidos o HEW (Department of Health Education and Welfare) definió en 1963 los procedimientos abortivos de la siguiente manera: "Todas las medidas que impiden la viabilidad del cigoto en cualquier momento entre el instante de la fertilización y el parto constituyen, en sentido estricto, procedimientos para inducir el aborto"17. Obsérvese que en esta definición del aborto está implicada también la definición del comienzo del embarazo como la fertilización y no como la implantación.

Como ya señalamos, el Colegio de Obstetricia y Ginecología de los Estados Unidos, dos años después de esta definición del HEW, cambió la definición del comienzo del embarazo por la implantación. Sin embargo, hasta ese momento todos los científicos reconocían que la concepción comenzaba en el momento de la fertilización del óvulo por el espermatozoide.

¿Qué ha pasado después de esa fecha? No tenemos el espacio aquí para dar una lista de todos los diccionarios médicos, pero señalamos a continuación siete de los más respetados libros de texto de medicina, publicados entre 1978 y 1995, todos los cuales definen el comienzo del embarazo como la concepción, y a ésta como la fertilización del óvulo por el espermatozoide: Butterworth's Medical Dictionary, 2a Edición, 1978; Gould Medical Dictionary, 4a Edición, 1979; Stedman's Medical Dictionary, 26a Edición, 1995; Harrup's Dictionary of Medicine and Health, 1a Edición, 1988; Mellon's Illustrated Medical Dictionary, 3a Edición, 1993; Oxford Concise Medical Dictionary, 4a Edición, 1994 y Pearce's Medical and Nursing Dictionary and Encyclopedia, 15a Edición, 198318.

El Dr. Ralf G. Rahwan, Profesor de Farmacología y Toxicología de la Ohio State University en los Estados, en una carta que le envió a la prestigiosa revista médica Lancet, y que ésta le publicó, también define la concepción como el momento en que el espermatozoide penetra y fertiliza el óvulo para formar un cigoto viable19.

La mayoría de estas fuentes también le llaman al resultado de la concepción: embrión, feto o hijo. O sea, identifican al cigoto con un nuevo ser individual. Encontramos esta misma identificación en las definiciones de la concepción de otras autoridades importantes de la ciencia médica. Por ejemplo, el eminente investigador australiano y experto en el SIDA, el Profesor John Dwyer, ha descrito el momento en que el espermatozoide penetra el óvulo como la creación de un "único y nuevo individuo"20. El Mosby's Medical, Nursing and Allied Health Dictionary define el embarazo de la siguiente manera: "En el preciso y único momento de la concepción, la mujer está embarazada con un nuevo ser individual"21. El Profesor Drek Llewellyn-Jones, un muy conocido escritor sobre temas médicos, también ha definido la concepción y el comienzo del embarazo diciendo que cuando el material genético masculino del espermatozoide se une al material genético femenino del óvulo, "se forma un nuevo individuo"22.

Es importante observar también que tanto el Profesor Rahwan, como los siete diccionarios médicos que mencionamos, coinciden en que el término abortivo es la descripción biológica exacta de cualquier fármaco o dispositivo que cause una acción después de la concepción23. Por su parte, el diccionario médico Mosby's, que también citamos, afirma que cualquier acción causada por un fármaco o dispositivo usado después de la concepción no puede llamarse una acción anticonceptiva24.

De manera que tenemos un gran número de eminentes personalidades y fuentes del campo de la medicina que afirman que el embarazo comienza en la concepción, que ésta consiste en la fertilización del óvulo por el espermatozoide, momento en el cual comienza a existir un nuevo ser humano individual, y que el aborto es una acción que impide la viabilidad de este nuevo ser en cualquier momento a patir de la fertilización o concepción hasta el momento del parto. Ninguna de ellas indentifica la concepción con la implantación, sino que afirma que este suceso tiene lugar varios días después de la fertilización.

Conclusión

¿Qué hacemos entonces ante la divergencia de posturas con respecto al comienzo del embarazo y al momento a partir del cual ocurre el aborto? Lo más honesto que se puede hacer es lo siguiente:

(a) Reconocer que las fuentes autorizadas que afirman que el embarazo comienza en la concepción -- momento a partir del cual cualquier acción que, interrumpiendo dicho embarazo, haga imposible la viabilidad del ser humano concebido, constituye un aborto -- son al menos tan numerosas y serias como las que afirman lo contrario.

(b) Las autoridades que han redefinido el comienzo del embarazo como la implantación, y que basadas en dicha redefinición niegan que el aborto ocurra antes de ésta, parecen estar motivadas más bien por la preocupación de no llamarle abortivos a los métodos de la "anticoncepción de emergencia" y a otros métodos anticonceptivos que en los datos médicos.

(c) Ante tal divergencia de opiniones con respecto a un asunto tan importante en el cual está en juego la vida de incontables seres humanos y ante la evidente necesidad de seguir lo mejor que la ciencia moderna nos ofrece, no queda otro recurso que pronunciarse en favor de la vida de dichos seres humanos. De otro modo se estaría corriendo el riesgo de condenar a la muerte a un enorme sector de la humanidad, cuyo único "delito" es no haber llegado todavía a implantarse en el útero de su madre.

Pero hay más todavía. Recientemente Vida Humana Internacional recibió de su filial en Colombia ("Cultura de la vida humana") ejemplares de dos de los libritos de la oficina de Profamilia (la filial de la IPPF en ese país). Uno de ellos se titula Cuadernillo estudiantil: Fecundación, maternidad y lactancia, en el cual se afirma lo siguiente: "El sexo de la criatura queda establecido en el instante de la fecundación" (p. 4) y "se llama gestación al desarrollo de la criatura dentro del vientre de la madre desde el momento de la fecundación hasta que nace" (p. 13). El otro librito se titula Cuadernillo estudiantil: Novedades anticonceptivas y métodos en investigación, en el cual se afirma lo siguiente respecto de los métodos post-coitales, o sea, los que se utilizan como "anticoncepción de emergencia": "Se denominan así aquellos métodos que se utilizan después de la relación sexual o para evitar que prosiga un embarazo no deseado" (p. 6).

Luego pasa a describir estos métodos, que son las píldoras anticonceptivas, el dispositivo intrauterino y la RU 486.

Evidentemente, si el comienzo de la gestación o del embarazo ha sido definido en el momento de la fecundación, se deduce que Profamilia está admitiendo que estos métodos son abortivos, pues el aborto es la interrupción del embarazo que resulta en la muerte de la "criatura" (como esta misma organización le llama al ser humano no nacido en su propia publicación). Por otra parte, como vimos al principio del artículo, el Dr. Juan Carlos Vargas, director científico de Profamilia, afirma que "no se trata de un aborto pues según un extendido criterio médico el embarazo comienza sólo cuando el óvulo fecundado se implanta en el útero". En otras palabras, Profamilia se contradice al admitir que la "anticoncepción de emergencia" es abortiva.

En conclusión, la "anticoncepción de emergencia" tiene que ser absolutamente rechazada. La ciencia, la ética y el sentido común nos indican que no tenemos otra alternativa.

Notas: 1. Jane E. Brody, "Personal Health," The New York Times, 23 de septiembre de 1997, B15; "For Emergency Cases," Forum (julio de 1997): 35; "La ‘anticoncepción de emergencia' es rechazable," Palabra (mayo de 1997): 24; "Respuesta de emergencia," Revista Mujer Salud (marzo de 1996): 45. 2. Brody, B15. 3. "Respuesta de emergencia," 45. 4. Ibíd. 5. Ibíd., 46; David Grimes, M.D., "Emergency Contraception -- Expanding Opportunities for Primary Prevention," New England Journal of Medicine 337 (9 de octubre de 1997): 1078-1079. 6. "La ‘anticoncepción de emergencia' es rechazable," 24. 7. Ibíd. 8. Sitio electrónico de MEXFAM. 9. José Luis Novoa Santacruz, "¿Microabortivos o anticonceptivos?," El Tiempo (Colombia), 2 de noviembre de 1997, 3C. 10. Sitio electrónico de MEXFAM. 11. Ibíd. 12. American College of Obstetrics and Gynecology, "Terms Used in Reference to the Fetus," Terminology Bulletin (Chicago: ACOG, septiembre de 1965). 13. Brian Clowes, Ph.D., The Facts of Life (Front Royal, Virginia, EE.UU.: Human Life International, 1997), 65. 14. J. Richard Sosnowski, M.D., "The Pursuit of Excellence: Have We Apprehended and Comprehended It?," American Journal of Obstetrics and Gynecology (15 de septiembre de 1984): 117. 15. Novoa Santacruz, 3C. 16. Ibíd. 17. Public Health Leaflet, no. 1066, 1963. 18. Todos citados en John Wilks, B.Pharm. M.P.S., A Consumer's Guide to the Pill and Other Drugs (North Melbourne, Australia: TGB Books, 1996), 16. 19. Profesor R. Rahwan, (carta) Lancet 346 (1995): 252. 20. Profesor J. Dwyer, The Courier (Alexandria, Australia), 1o de febrero de 1996. 21. Mosby's Medical, Nursing and Allied Health Dictionary, 3a Edición, 1990, a cargo de N. Darlene Como, p. 954. 22. D. Llewellyn-Jones, Everywomen, 2a Edición, (Londres: Faber and Faber), 1978, 8. 23. Rahwan, Contraceptives, Interceptives and Abortifacients (Columbus, Ohio, EE.UU.: Division of Pharmacology, College of Pharmacy, The Ohio State University, 1995), 7. 24. Mosby's, 301.

Para mas información véase también: Anticoncepción de emergencia

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http://humanitas.cl/biblioteca/articulos/d0084/

(...)

En 1964[13] el Population Council realizó en Nueva York su 2ª Conferencia Internacional sobre Contracepción Intrauterina. Sobre 500 representantes de 44 países. Según T. Hilgers[14]

“los delegados a esa Conferencia expresaron preocupación sobre la etiqueta de ‘abortivo’ que se le estaba dando al DIU, ya que esto sería perjudicial en la promoción del dispositivo en países como Paquistán, donde el aborto era fuertemente rechazado”. “Como resultado de esta preocupación el debate apuntó a redefinir el comienzo del embarazo en la implantación del huevo fecundado”.

Notablemente el American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG) en su último Technical Bulletin sobre Contracepción Hormonal (1995) no menciona el efecto anti-implantatorio de la contracepción postcoital[15].

En 1995 se publica el Consensus Statement on Emergency Contraception[16]. En este documento se declara categóricamente, sin fundamentarlo, que los AE no son abortivos.

El consenso se obtuvo de los 24 expertos que representaban los campos de investigación, política, comunicaciones, organizaciones feministas y medicina reunidos en el Centro de Conferencias de la Fundación Rockefeller en Bellagio, Italia. La reunión estuvo a cargo de la South-to-South Cooperation in Reproductive Health y fue copatrocinada por International Planned Parenthood Federation (IPPF), Family Health International (FHI), el Population Council y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Glasier (ver nota 5) ha llegado a decir 

“la prevención del embarazo antes de la implantación es contracepción y no aborto. La intervención dentro de 72 horas después de la relación sexual no puede ser considerada aborto porque la implantación no se realiza hasta por lo menos siete días después de la ovulación y el huevo sólo es capaz de ser fecundado por 24 horas”.

(...)

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  http://www.vidahumana.org/news/embriologia_april00.html

Expertos en embriología dicen que a la "anticoncepción de emergencia" se le puede llamar aborto

El libro de Keith Moore y T.V.N. Persaud, The Developing Human: Clinically Oriented Embryology, 6ta. ed., Philadelphia: W.B. Saunders Company, 1998 proporciona pruebas de la naturaleza abortiva de la farmacología del "aborto de emergencia". Esta también se conoce con los nombres de "anticoncepción de emergencia" o "píldora del día siguiente", nombres que son científicamente incorrectos y que más bien parecen ser consignas politizadas de las organizaciones que promueven, entre otras, este método de aborto. Entre esas organizaciones está la Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF, por sus siglas en inglés), que en particular promueve este tipo de método abortivo en aquellos países cuyas leyes prohíben el aborto, como la mayoría de las naciones de América Latina.

Como se puede ver en la cita que reproducimos que sigue a éste, la información que dan los autores no concuerda, moralmente hablando, con la enseñanza de la Iglesia Católica que condena el aborto provocado (o el suministro de un mecanismo potencialmente abortivo), como un acto intrínseca y gravemente inmoral, es decir, un acto que nunca debe realizarse bajo ninguna circunstancia (violación sexual, etc), ya que constituye la destrucción de un ser humano inocente. A pesar de ello, sin embargo, los autores aceptan que se le llame aborto a la "anticoncepción de emergencia".

He aquí una de sus afirmaciones al respecto (el énfasis es nuestro):

"Las píldoras anticonceptivas post-coito (‘píldoras del día siguiente') pueden ser recetadas para una emergencia (como en el caso del maltrato sexual)... Estas hormonas impiden la implantación, no la fertilización. Por consiguiente, no deben llamarse píldoras anticonceptivas. La concepción ocurre pero el blastocisto no se implanta. Sería más apropiado llamarles ‘píldoras anti-implantatorias'. Como el término ‘aborto' se refiere al detenimiento prematuro de un embarazo, el término ‘aborto' podría aplicarse a una terminación tan temprana del embarazo" (página 532).

(...)

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http://www.vidahumana.org/vidafam/anticon/fda-obispos.html

 Comentarios sobre la propuesta de la FDA para que la anticoncepción de emergencia (AE) sea vendida sin receta médica.

Obispos católicos de EEUU

A partir de 1964 quienes proponían los DIUs (dispositivos intrauterinos) decidieron alterar la definición médica de "concepción" equiparándola con la implantación del embrión en el útero. Esto se hizo así a fin de que tales dispositivos pudieran caracterizarse como anticonceptivos aun cuando actuaran interfiriendo con la implantación. 2

 2. Ver G. Grisez, Abortion: The Myths, the Realities, the Arguments 111-116 (1970).

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http://www.all.org/article.php?id=10678

(…) Like Sanger, pill supporters who shared Sanger's demographic concerns, such as Dr. Robert Kistner of Harvard, were less concerned about means than ends: 

"Our efforts to control population growth should not lead to mass guilt about methodology. It would be tragic if an effective postcoital pill or long-term progestational agent were declared illegal because of its abortifacient effect."

 

(…)

 

In 1962, Dr. Mary Calderone, then medical director of Planned Parenthood said, "if it turns out that these intrauterine devices operate as abortifacients, not only the Catholic Church will be against them, but Protestant churches as well."

 

(…)

 

Legal problems existed because the language of pre-Roe anti-abortion laws was such that the "broad language of statutes and cases would suggest that to use pre-implantation means on a pregnant woman would be unlawful ... manufacturers, distributors or sellers of the pre-implantation means might be prosecuted under statutes prohibiting the manufacture, distribution or sale of abortifacients."

 

(…)

 

The federal Department of Health, Education and Welfare also acknowledged this in a survey of birth control research: "All of the measures which impair the viability of the zygote at any time between the instant of fertilization and the completion of labor constitute, in the strict sense, procedures for inducing abortion. Administration of compounds whose mechanism of action is of this character to man either as an investigative procedure or as a practical birth control technique poses legal questions that have as yet not been resolved."

 

(…)

 

Swedish researcher Bent Boving, at a 1959 Planned Parenthood/Population Council symposium, noted that: "Whether eventual control of implantation can be reserved the social advantage of being considered to prevent conception rather than to destroy an established pregnancy could depend upon something so simple as a prudent habit of speech."

 

(…)

 

The advice was not isolated. At the 1964 Population Council symposium, Dr. Samuel Wishik pointed out that acceptance or rejection of birth control would depend on whether it caused an early abortion. Dr. Tietze, of Planned Parenthood and the Population Council suggested, as a public relations ploy, "not to disturb those people for whom this is a question of major importance." Tietze added that theologians and jurists have always taken the prevailing biological and medical consensus of their times as factual, and that "if a medical consensus develops and is maintained that pregnancy, and therefore life, begins at implantation, eventually our brethren from the other faculties will listen."

 

(…)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(…)

 

In 1965, the American College of Obstetrics and Gynecology (ACOG) responded with its own semantic answer: "CONCEPTION is the implantation of the fertilized ovum."

 

(…)

 

Not everyone accepted these manipulations. Dr. Richard Sosnowski said he was troubled: "... that, with no scientific evidence to validate the change, the definition of conception as the successful spermatic penetration of an ovum was redefined as the implantation of a fertilized ovum. It appears to me that the only reason for this was the dilemma produced by the possibility that the intrauterine contraceptive device might function as an abortifacient.

(…)

 

 

 

 

(…)

We, the undersigned physicians, do therefore declare that the pill and similar birth control products act, part of the time, by design, to prevent implantation of an already created human being. These products clearly cause an early abortion and are - despite the semantic gymnastics of their ardent apologists - abortifacient.

We further declare that the so-called emergency contraceptive products being promulgated on the American people work in the same fashion and are also abortifacient.

Click here to see updated list of physician endorsements.

 

Como Sanger, los defensores de la píldora que compartían sus preocupaciones demográficas, como el Dr. Robert Kistner de Harvard, estaban menos preocupados por los medios que por los fines:

“Nuestros esfuerzos para controlar el crecimiento de la población no deberían llevar a una culpabilidad colectiva acerca de los métodos. Sería trágico que una píldora post-coital efectiva o un agente pro-gestacional de largo plazo fuese declarado ilegal por su efecto abortifaciente”.

En 1962, la Dra. Mary Calderone, entonces directora médica de la Planned Parenthood (aclaro: IPPF), dijo:

“si resulta que estos dispositivos intrauterinos operan como abortifacientes, no solamente la Iglesia Católica estará contra ellos, sino también las iglesias protestantes.”

Existían problemas legales porque el lenguaje pre-Roe de las leyes anti-aborto era tal que

“el lenguaje amplio de los estatutos y los casos podría sugerir que usar medios pre-implantatorios en una mujer embarazada sería ilegal ...los fabricantes, distribuidores o vendedores de medios preimplantatorios podrían ser procesados bajo estatutos que prohíben la fabricación, distribución o venta de abortígenos.”

El Departamento Federal de Salud, Educación y Bienestar también lo reconoce en una publicación sobre la investigación acerca del control de nacimientos:

“Todas las medidas que impiden la viabilidad del cigoto en cualquier momento entre el instante de la implantación y el nacimiento constituyen, en el sentido estricto, procedimientos que inducen el aborto. La administración al ser humano de compuestos cuyo mecanismo de acción es de este carácter sea como procedimiento de investigación o como técnica práctica de control de nacimientos plantea cuestiones legales que aún no han sido resueltas.”

El investigador sueco Bent Boving, en un simposio de 1959 de IPPF (Planned Parenthood) y el Consejo de Población (Population Council) notó que:

“El hecho de si se puede reservar  al control de la implantación la ventaja social de ser considerado como preventivo de la concepción más que como destructivo de un embarazo establecido podría depender de algo tan simple como un prudente hábito de lenguaje.”

Este consejo no era aislado. En el simposio de 1964 del Population Council, el Dr. Samuel Wishik apuntó que la aceptación o rechazo del control de natalidad podría depender de si causaba un aborto temprano. El Dr. Tietze, de IPPF y del Population Council, sugirió, como política relaciones públicas,

no turbar a esa gente para la cual esto es una cuestión de la mayor importancia. “

Tietze agregó que los teólogos y los juristas han tomado siempre el consenso biológico y médico prevalente en su tiempo como verdadero, y que

“si se desarrolla un consenso médico y se mantiene que el embarazo, y por tanto, la vida, comienza con la implantación, eventualmente nuestros hermanos de las otras facultades escucharán.”

En 1965, el Colegio Americano de Obstetricia y Ginecología (ACOG) correspondió con su propia respuesta semántica:

“La CONCEPCIÓN es la implantación del huevo fecundado”.

No todo el mundo aceptó estas manipulaciones. El Dr. Richard Sosnowski dijo que lo preocupaba que

“sin evidencia científica que valide el cambio, la definición de la concepción como una penetración espermática exitosa del óvulo ha sido redefinida como la implantación de un huevo fertilizado. Me parece que la única razón para esto fue el dilema producido por la posibilidad de que el dispositivo intrauterino pudiese funcionar como abortígeno.”

Nosotros, los médicos abajo firmantes, declaramos por tanto que la píldora y productos semejantes de control de natalidad actúan, durante parte del tiempo, y a propósito, para impedir la implantación de un ser humano ya creado. Estos productos claramente causan un aborto temprano y son – a pesar de la gimnasia semántica de sus ardientes apologistas – abortígenos.

 

Declaramos además que los así llamados productos contraceptivos de emergencia que se promueven para el pueblo americano trabajan de la misma manera y son abortígenos.

 

Haga clic aquí  para ver la lista actualizada de firmas de médicos.

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Nosotros, los médicos abajo firmantes, declaramos por tanto que la píldora y productos semejantes de control de natalidad actúan, durante parte del tiempo, y a propósito, para impedir la implantación de un ser humano ya creado. Estos productos claramente causan un aborto temprano y son – a pesar de la gimnasia semántica de sus ardientes apologistas – abortígenos.  

Declaramos además que los así llamados productos contraceptivos de emergencia que se promueven para el pueblo americano trabajan de la misma manera y son abortígenos.  

1.     Thomas W. Hilgers, M.D. (NE) Sr. Medical Consultant - Obstetrics, Gynecology, Reproductive Medicine & Surgery

2.     Anne Marie Manning, M.D. (PA) OB/GYN, Diplomate American Board of Obstetrics & Gynecology

3.     Karen Dembeck Poehailos, M.D. (VA) Family Medicine, Attending Physician - Dept. of Emergency Medicine, University of Virginia

4.     Patrick James Baggot, M.D. (NE) OB/GYN, Maternal Fetal Medicine, Genetics

5.     J. Michael Conoyer, M.D. (MO) Diplomate American Board of Otolaryngology, Fellow American Academy of Otolaryngology, Fellow American College of Surgeons, Fellow American Society for Head and Neck Surgery, Fellow American Academy of Facial Plastic and Reconstructive Surgery

6.     John C. Wilke, M.D. (OH) Diplomate & Fellow American Board of Family Practice

7.     Lauren A. Welch, M.D. (KS) FACS, Surgery, Forensic Medicine

8.     Michael G. Skoch, M.D. (NE) DABFP, NFPMC, Family Practice, Adjunct Clinical Professor, Dept. of Family Medicine, University of Nebraska Medical College

9.     Douglas S. Brew, M.D. (MN) Family Practice (with maternal care)

10. Arthur J. Stehly, M.D. (CA) OB/GYN

11. Norman L. Virnig, M.D. (MN) Neonatal/Perinatal Medicine, Pediatrics

12. Lawrence L. Lyons, M.D. (PA) Family Practice, Emergency Medicine, Board member of Catholic Medical Association

13. Arthur C. Sippo, M.D., (OH) MPH, FACPM, FACOEM

14. Paul A. Byrne, M.D. (OH) Neonatal/Perinatal Medicine, Pediatrics President, Catholic Medical Association

15. David G.C. McAnn, M.D. (GA) Regional faculty - American Heart Association, General Practice

16. George Isajiw, M.D. (PA) Internal Medicine

17. Konald A. Prem, M.D. (MN) Professor and Chairman Emeritus, Department of Obstetrics & Gynecology, University of Minnesota Medical School

18. William L. Toffler, M.D. (OR) Professor of Family Medicine - OHSU

19. Roberta M. Chilimigras, M.D. (MS) Family Practice

20. Mark J. Rollo, M.D. (MA) Family Practice

21. Paul A. Carpentier, M.D. (MA) Family Practice, Natural Family Planning consultant

22. John Damiani, D.O. (MI) Urologic Surgery

23. Michael B. Dixon, M.D. (MO) OB/GYN

24. Paul J. Eby, M.D. (OH) Occupational Medicine, Family Practice

25. William D. Parker, M.D. (LA) FAAP, Pediatrics

26. Jerrold G. Black, M.D. (NE) Family Practice

27. Austin T. Welsh, Jr., M.D. (AR) Family Practice

28. Stephen T. Kondash, M.D. (OH) Opthalmology

29. David W. Talafuse, M.D. (TX) Family Practice

30. Albert S. Callie, M.D. (AZ) Pediatrician, Fellow American Academy of Pediatrics

31. Jay E. Carpenter, M.D. (FL) Internal Medicine

32. Paul J. Spencer, D.O. (MN) Family Practice

33. Eric D. Norton, M.D. (SC) CNFPMC, Family Practice

34. Jeffrey J. Starre, M.D. (OH) Family Practice

35. Thomas L. Bodensteiner, M.D. (NE) F.A.C.O.G., OB/GYN

36. Gary W. Smith, M.D. (MD) F.A.C.O.G., OB/GYN

37. Kathleen M. Raviele, M.D. (GA) OB/GYN

38. Philip D. McNeely, M.D. (NE) Family Practice

39. James L. Routon, M.D. (GA) Anesthesiology, Natural Family Planning, Medical Consultant

40. William A. Chapman, M.D. (OK) FAAP, Pediatrics

41. Mary Kathleen Dixon, M.D. (MO) Pediatrics

42. Hector Ascuncion, M.D. (MD) Family Practice

43. David P. Lux, M.D. (NE) Family Medicine, Diplomate American Board of Family Practice, Fellow American Academy of Family Physicians

44. Michael V. Rock, M.D. (AZ) FACP, FACG, Internal Medicine and Gastroentenology

45. Timothy Heller Fischer, M.D. (NE) Family Medicine

46. Karl G. Rose, M.D. (OH) General Practice

47. Jo A. Witter, M.D. (NE) Family Practice

48. Joseph C. Evers, M.D. (VA) Fellow American Academy of Pediatricians

49. Stanley Lang, M.D. (PA) Family Practice

50. Brian W. Donnelly, M.D. (PA) Pediatrics, Fellow American Academy of Pediatrics

51. David E. Hargroder, M.D. (MO) General Surgery, Transplant Surgery

52. Lisa A. Maurer, D.O. (OH) Family Medicine

53. Julie A. Mickelson, M.D. (WI) OB/GYN

54. William F. Colliton, Jr., M.D. (MD) FACOG, Clinical Professor of Obstetrics & Gynecology, George Washington University

55. Roger A. Harden, M.D. (TX) Allergy and Immunology

56. Mary M. Burwinkel, M.D. (OH) General Practice

57. Alan G. Burwinkel, M.D. (OH) Dermatology

58. Patrick Herrick, M.D. Ph.D., (KS) Family Practice, Diplomate ABFP

59. Samuel A. Nigro, M.D. (OH) Psychiatrist

60. William L. Martin, M.D. (AZ) Family Practice

61. Stephen A. Spaulding, M.D. F.A.A.F.P., (NY) Obstetrics and Obstetrical Ultrasound

62. James J. Joyce, M.D. (MN) Family Practice

63. Milagros C. Flores, M.D. (MI) Internal Medicine, Cardiovascular Diseases

64. Douglas O'Mara, M.D. (NH) Pediatrics

65. John S. Kelly, M.D. (VA) Colon and Rectal Surgery

66. Peter Danis, M.D. (MO) Chairman of Family Medicine, St. Johns Mercy Medical Center

67. Anthony Kam, M.D. (MI) General Surgeon

68. Howard L. Pennington, M.D. (CA) Associate Professor of OB/GYN at UCLA

69. Thomas E. Lieser, M.D. (OH) MPH, Family Practice

70. W.A. Krotoski, M.D. (LA) Ph.D., M.P.H., Medical Director - U.S. Public Health Service (Ret)

71. Edward T. Kryn, M.D. (NC) CCFP, Family Practice

72. Brian Heinen, M.D. (LA) Family Practice

73. John H. Detar, M.D. (MI) Urology

74. Daniel G. Blomenberg, M.D. (NE) FAAP, Pediatrician

75. Catherine A. Dowling, M.D. (MI) Anesthesiology, Clinical Assistant Professor - University of Michigan

76. Elizabeth S. Londino, M.D. (MO) Family Practice

77. Theodore Francis O’Donnell, M.D. (WA) Family Practice

78. John S. Burnham, M.D. (OH) Family Practice, Assoc. Clinical Professor

79. Robert Palguta, M.D. (PA) Emergency Medicine

80. Peter Sultana, M.D. (MO) Family Medicine, USMLE

81. John B. Shea, M.D. (ON) Canada Diagnostic Radiology

82. Patrick J. Scarpitti, M.D. (OH) Fellow American Academy of Family Physicians

83. George E. Maloof, M.D. (CA) Psychiatry, Board Certified

84. Kathryn R. Watson, M.D. (CA)Internal Medicine, Diplomate American Board of Family Practice; Diplomate American Board Medical Genetics

85. Jessup M. McDonnell, M.D. (OH) Orthopedic Surgeon

86. Thomas F. Warner, M.D. (WI) Professor of Pathology

87. Robert R. Desmond, M.D. (OH) General Practice and Emergency Medicine

88. Thomas C. Bonin, M.D. (AR) Family Practice

89. Charles P. Prezzia, M.D. (PA) MPH, FACOEM, FRSM, FACPM, Family Practice and Forensic Medicine

90. Robert J. Saxer, M.D. (WI) FAAP, Pediatrics, Secretary of Catholic Medical Association

91. Glen C. Griffin, M.D. (UT) Pediatrician, Fellow American Academy of Pediatrics, President of American Family League, Inc.

92. William G. White, M.D. (IL) Family Practice, Obstetrician

93. Ludovit Sevcik, M.D. (NY) Board Certified Anesthesiologist, Associate Professor of Anesthesiology

94. John R. Hartman, M.D. (FL) FAAFP, DABFP, CNFPMC, Florida Family Physician of the Year-1997

95. Richard Wetzel, M.D. (CA) Family Medicine, Author-Sexual Wisdom

96. John D. Lane, M.D. (PA) Family Practice, Penndel/Philadelphia Catholic Physician Guild

97. Chris Kahlenborn, M.D. (OH)

98. Gloria Zibilich, M.D. (PA)

99. Laurel DeStefano, M.D. (IN) Family Medicine

100.                   Joseph L. DeStefano, M.D. (IN) Family Practice/Psychiatry

101.                   Frank J. Forlini, Jr., M.D. (IL) Cardiovascular Diseases

102.                   Leonard P. Rybak, M.D. (IL) Otolaryngology, Professor of Surgery Otolaryngology University School of Medicine

103.                   Paul L. Hayes, M.D. (NE) Obstetrics and Gynecology, Infertility

104.                   Charles M. Cargille, M.D. (LA) Reproductive Endocrinology, Internal Medicine, Mental Retardation

105.                   Walt F. Weaver, M.D. (NE) Cardiology; Chairman, Ethics Committee SECHC

106.                   Jeffrey E. Matthews, M.D. (MO) Gastroenterology

107.                   Arthur H. Conley, M.D. (CA) Orthopedic Surgery

108.                   Karen E. Karn, M.D. (MN) Obstetrics and Gynecology

109.                   Stanley M. Johnson, M.D. (MN) Family Practice; President, Minnesota Physicians for Life

110.                   Christopher Carlson, M.D. (MN) Family Practice; Diplomate, American Board of Family Practice

111.                   Terence J. Coyne, M.D. (MN) Pediatrics; Member, American Academy of Pediatrics, AMA, MMA; Assistant Clinical Professor, Unversity of Minnesota College of Medicine

112.                   Stephen M. Najarian, M.D. (MN) Diplomate, American Board of Surgery; Fellow, American College of Surgeons; Clinical Associate Professor, University of Minnesota Medical School

113.                   Nicolleta Manciu, M.D. (MN) Anesthesiology

114.                   Virgil A. Sandkamp, M.D. (MN) Family Practice; Fellow, AAFP

115.                   Robert D. Koenig, M.D. (MN)

116.                   Stephen A. Hickner, M.D. (MI) Obstetrics and Gynecology, board certified

117.                   Alden Kielhorn, M.D. (NE) Obstetrics and Gynecology

118.                   Peter C. Szekely, M.D. (MT) Internal Medicine

119.                   Laura Trausch Hammonds, M.D. (NM) Family Practice

120.                   Gregory M. Hoffpauir, M.D. (LA) Ophthamology

121.                   Fred de Miranda, M.D. (AR) Pediatrics; Member, American Association of pro-Life Pediatricians; Member, NFP-Only Physicians; Member, PHACT; Member, Catholic Medical Association; Member, AAP

122.                   George Delgado, M.D. (CA) Diplomate, American Board of Family Practice; Fellow, American Academy of Family Practice; Associate Clinical Professor, Department of Family Practice

123.                   John R. Thompson, III, M.D. (NY) Family Practice; Diplomate, American Board of Family Practice; Fellow, American Academy of Family Practice

124.                   Michael J. Gilmore, M.D. (CA) Family Practice

125.                   Charles G. Kelley, M.D. (MA) Anesthesiology, FACA, Board Certified (ABA)

126.                   Angelique C. Pritchett, M.D. (OK) Family Practice Resident

127.                   Michael Artigues, M.D. (MS) Pediatrics; Member, AAP, AMA

128.                   Judith L. Jacobus, M.D. (PA) Family Practice

129.                   Thomas E. Meads, M.D. (VA) General Surgery

130.                   Michael W. Sullivan, M.D. (NE) Obstetrics and Gynecology, Associate Medical Consultant

131.                   Michael K. Houser, M.D. (MO) Family Practice

132.                   Timothy McNicoll, M.D. (CA) Family Practice

133.                   George E. Jay, M.D. (MN) Family Practice

134.                   Gregory E. Polito, M.D. (CA) Urology; Knight of Malta

135.                   George P. Carbone, M.D. (CA) Family Practice, FAAFP

136.                   Norman Ruiz Casteneda, M.D. (FL) Pediatrics, Board Certified; American Board of Pediatrics/NFP

137.                   Stephen J. Burns, M.D. (TX) Family Practice

138.                   Ronald Ferris, M.D. (KS) Family Practice

139.                   Dan Engeber, M.D. (CA) Family Practice

140.                   Harry Drummond, M.D. (CA) Family Practice

141.                   Andrew Hummel, D.C. (OH) Chiropractic

142.                   Cynthia Hummel, D.C. (OH) Chiropractic

143.                   Thaddeus M. Bort. M.D. (OH) Family Practice, FAAFP

144.                   Clifford T. Bowe, M.D. (WI) Family Practice

145.                   Thomas Lenz, M.D. (CA) Family Practice, Emergency Medicine

146.                   Araceli V. Lardizabal, M.D. (CA) Forensic Psychology

147.                   Anne M. Nealen, M.D. (WA) Pediatrics; Fellow, American Academy of Pediatrics; NFP Instructor

148.                   David Maglio, D.O. (RI) Family Practice

149.                   George F. Dietz, M.D. (IL) Family Practice

150.                   Matthew Glick, D.O. (OK) Osteopathy; Family Medicine

151.                   Jill E. Glick, D.O. (OK) Osteopathy; Family Medicine

152.                   John T. Littel, M.D. (FL) Family Practice; NFP Instructor/Medical Consultant

153.                   Christopher L. Lee, M.D. (LA) General Surgery, FACS

154.                   David E. Newton, D.C. (NE) Chiropractic

155.                   Richard M. Dodds, D.C. (IA) Chiropractic

156.                   Gregory J. Tudor, M.D. (IL) Emergency Medicine; Assistant Clinical Professor

157.                   John F. Gisla, Jr., M.D. (CA) Family Practice; Diplomat, American Board of Family Practice

158.                   Mary G. Ruddat, M.D. (CT) Anesthesiology, Pediatric Specialization

159.                   Tom Malinich, M.D. (IL) Internal Medicine; Pediatrics Resident

160.                   Monica Goodwin, M.D. (MN) Family Practice

161.                   David Goodwin, M.D. (MN) Family Practice

162.                   Thomas J. Huff, D.O. (TX) Family Medicine; Internal Medicine

163.                   Robert L Deucher, M.D. (NC) Internal Medicine, Board Certified

164.                   Kevin Hume (Australia) Family Physician

165.                   James F.Murphy, Jr., D.O. (CA) Osteopathic Manipulative Medicine

166.                   Michael A. Krafezyk, M.D. (NY) Family Medicine, Board Certified

167.                   Judy Burns, M.D. (CA)

168.                   Lorna Cvetkovich, M.D. (KS) Obstetrics and Gynecology, FACOG; Certified Natural Family Planning Medical Consultant

169.                   John A. Joyce, M.D. (MI) Obstetrics and Gynecology, Board Certified ACOG

170.                   David R. Harnisch, Sr., M.D. (NE) Family Practice; Obstetrics and Gynecology, FACOG

171.                   William C. McCarthy, M.D. (VA) Family Practice

172.                   Fritz Baumgartner, M.D. (CA) Cardiothoracic Surgery

173.                   Peter J. Murphy, M.D. (NE) Internal Medicine; Pediatrics

174.                   John J. Billings, M.D. (Australia)

175.                   Lyn Billings, M.D. (Australia)

176.                   Bernard N. Nathanson, M.D. (NY) Obstetrics and Gynecology; Bioethics

177.                   Wolfgang Miggiani, M.D. (PA) Family Practice

178.                   Mark G. Petrizzi, M.D. (VA) Family Practice

179.                   Michael G. White, M.D. (WI) Family Practice; Diplomate, American Board of Family Practice

180.                   Jim Statt, M.D. (AZ) Obstetrics and Gynecology; Associate Fellow, ACOG

181.                   Tom Malinich, M.D. (IL) Internal Medicine/Pediatrics; Resident Physician

182.                   Robert Jaminet, M.D. (KY) Chief of Anesthesiology, St. Claire Medical Center

183.                   Michael John Phillips, M.D. (WI) Pathology; Fellow, College of American Pathologists

184.                   John T. Bruchalski, M.D. (VA) Fellow, College of American Pathologists

185.                   John A. Rocque, M.D. (RI) Internal Medicine

186.                   Donald Rose, M.D. (OR) Family Practice (Retired)

187.                   Paul R. Bruch, M.D. (CT) Pediatrics

188.                   Edmund F. Ziegler, M.D. (CT) Pediatrics, Emergency Room Specialist

189.                   Nicholas P. Murphy, M.D. (CA) Obstetrics and Gynecology

190.                   James E. Buckmaster, M.D. (KY) Family Practice

191.                   Roger B. Anderberg, M.D. (KY) FAAP

192.                   William E. Chaney, M.D. (MI) Family Medicine

193.                   James D. Long, M.D. (PA) Obstetrics and Gynecology, Board Certified

194.                   Richard R. Romanowski, M.D. (NY) Obstetrics and Gynecology

195.                   William J. Burke, M.D. (MO) Neurology

196.                   Faith D. Daggs, M.D. (MD) Obstetrics and Gynecology

197.                   Michael P. Kennedy, M.D. (LA) Board Certified Family Physician

198.                   Michael G. Molitor, M.D. (GA) Family Practice; EM; Member, CMA

199.                   Leslie A. Chorun, M.D. (KS) Family Practice

200.                   Timothy R. Fangman, M.D. (NE) Cardiology; Diplomat, American Board of Internal Medicine; Fellow, American College of Cardiology

201.                   Ellen R. McInerney, M.D. (VA) Internal Medicine; Diplomate, American Board of Internal Medicine

202.                   Joanne R. Gregory, M.D. (FL) Chiropractic, Acupunture

203.                   Ludwik Kozlowski, M.D. (AR) Physical Medicine and Rehabilitation; Associate Clinical Professor

204.                   Frederick F. Guida, M.D. (NY) Anesthesiology

205.                   Hanna Klaus, M.D.,(MD) Obstetrics and Gynecology; FACOG

206.                   Emory T. Gonzales, M.D. (AK) Diagnostic Radiology

207.                   Andrew J. Breuder, M.D. (NH) Aerospace Medicine

208.                   Michael A. Moell, M.D. (OH) Pediatrics

209.                   Ann T. Moell, M.D. (OH) Family Practice

210.                   Mell Hecker, D.O. (SC) Emergency Medicine, AOBEM certified

211.                   Edwin T. Anselmi, M.D. (LA) Family Practice

212.                   Melanio Villarosa, M.D. (FL) Pediatrics

213.                   Lise Amy Labiche, M.D. (TX) Neurology

214.                   Peggy B. James, M.D. (FL) Anesthesiology

215.                   Sheryl Pitner, M.D. (NE) Pediatrics

216.                   Edward I. Glynn, M.D. (OK) Family Practice

217.                   Robert A. McClimans, M.D. (TX) Family Practice

218.                   E.F. Diamond, M.D. (IL) Professor of Pediatrics; President of American Association of Pro-Life Pediatricians

219.                   Joseph F. Harryhill, M.D. (PA) Urology, board certified

220.                   James K. Matheson, M.D. (OH) Obstetrics and Gynecology; FACOG

221.                   Angelo A. DellaPietra, M.D., D.O. (IL) Family Practice

222.                   Mary L. Davenport, M.D. (CA) Obstetrics and Gynecology; FACOG

223.                   John L. Rice, M.D. (IN) Pediatrics

224.                   Leonie S. Watson, M.D. (NJ) Family Practice

225.                   Richard A. Watson (NJ) Urology

226.                   Rita L. Sullivan, M.D., (IL) Ophthamology

227.                   Beverly A. McMillam, M.D. (MS) Obstetrics and Gynecology; FACOG

228.                   Michael A. Dulac, M.D. (NE) Pediatrics, board certified

229.                   Robert Kaladish, M.D. (NH) Psychiatry; Diplomate, ABPN

http://www.all.org/article.php?id=10680&PHPSESSID=206ed956b38396ab432380ec446e64ea

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JUAN PABLO II, Encíclica Evangelium Vitae.

"58. Entre todos los delitos que el hombre puede cometer contra la vida, el aborto procurado presenta características que lo hacen particularmente grave e ignominioso. El Concilio Vaticano II lo define, junto con el infanticidio, como « crímenes nefandos ».54

Hoy, sin embargo, la percepción de su gravedad se ha ido debilitando progresivamente en la conciencia de muchos. La aceptación del aborto en la mentalidad, en las costumbres y en la misma ley es señal evidente de una peligrosísima crisis del sentido moral, que es cada vez más incapaz de distinguir entre el bien y el mal, incluso cuando está en juego el derecho fundamental a la vida. Ante una situación tan grave, se requiere más que nunca el valor de mirar de frente a la verdad y de llamar a las cosas por su nombre, sin ceder a compromisos de conveniencia o a la tentación de autoengaño. A este propósito resuena categórico el reproche del Profeta: « ¡Ay, los que llaman al mal bien, y al bien mal!; que dan oscuridad por luz, y luz por oscuridad » (Is 5, 20). Precisamente en el caso del aborto se percibe la difusión de una terminología ambigua, como la de « interrupción del embarazo », que tiende a ocultar su verdadera naturaleza y a atenuar su gravedad en la opinión pública . Quizás este mismo fenómeno lingüístico sea síntoma de un malestar de las conciencias. Pero ninguna palabra puede cambiar la realidad de las cosas: el aborto procurado es la eliminación deliberada y directa, como quiera que se realice, de un ser humano en la fase inicial de su existencia,que va de la concepción al nacimiento."

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http://www.vidahumana.org/vidafam/iglesia/ensen_denuncia.html

Academia Pontificia para la Vida (año 2006).

Ante la polémica existente

Como es sabido, desde hace tiempo, en las farmacias italianas está a la venta la llamada «píldora del día siguiente», un producto químico muy conocido (de tipo hormonal) que con frecuencia -también en estos últimos días- ha sido presentado por muchos implicados en su elaboración y por numerosos medios de comunicación como un simple anticonceptivo, o más precisamente como un «anticonceptivo de emergencia», al que se podría recurrir poco después de una relación sexual, considerada como presumiblemente fecundante, siempre que se quisiese impedir la continuación de un embarazo no deseado. A las inevitables reacciones polémicas de quienes han manifestado serias dudas sobre el mecanismo de acción de este producto, que no sería simplemente «anticonceptivo»sino «abortivo», se ha respondido -de manera totalmente expeditiva- que semejante preocupación es infundada porque la «píldora del día siguiente»tiene una acción «anti-implantatoria», sugiriendo así implícitamente una neta separación entre aborto e interceptación (impedir que ocurra la implantación del óvulo fecundado, es decir, el embrión, en la pared uterina).

Considerando que el uso de estos productos atañe a bienes y valores humanos fundamentales, hasta el punto de afectar a la misma vida humana en su aparición, esta Academia Pontificia para la Vida siente el apremiante deber y la convencida exigencia de ofrecer algunas puntualizaciones y consideraciones sobre el argumento, confirmando, al mismo tiempo, posiciones éticas ya conocidas, apoyadas por precisos datos científicos, y consolidadas en la doctrina católica.

Impide la implantación embrionaria

1. La «píldora del día siguiente» es un preparado a base de hormonas (puede contener estrógenos, estroprogestacionales, o bien sólo progestacionales) que, tomada dentro y no rebasando las 72 horas después de una relación sexual presumibiemente fecundante, activa un mecanismo prevalentemente de tipo «anti-implantatorio», es decir, impide que el eventual óvulo fecundado (que es un embrión humano), ya llegado en su desarrollo al estadio de blastocisto (5ª-6ª día después de la fecundación), se implante en la pared uterina, mediante un mecanismo de alteración de la pared misma.

El resultado final será, por lo tanto, la expulsión y la pérdida de este embrión.

Sólo en el caso de que la asunción de tal píldora precediera en algunos días a la ovulación, podría a veces actuar con un mecanismo de bloqueo de esta última (en ese caso, se trataría de una acción típicamente «anticonceptivo»). Sin embargo, la mujer que recurre a este tipo de píldora, lo hace por miedo a estar en el período fecundo y, por lo tanto, con la intención de provocar la expulsión del eventual recién concebido. Y, además, sería utópico pensar que una mujer, encontrándose en las condiciones de querer recurrir a un anticonceptivo de emergencia tenga la posibilidad de conocer con exactitud y oportunidad su actual condición de fertilidad.

El valor no depende de la edad

2. Decidir utilizar la expresión «óvulo fecundado» para indicar las primerísimas fases del desarrollo embrionario, no puede llevar de ningún modo a crear artificialmente una discriminación de valor entre momentos diversos del desarrollo de un mismo individuo humano. En otras palabras, si puede ser útil, por motivos de descripción científica, distinguir con términos convencionales (óvulo fecundado, embrión, feto, etc.) diferentes momentos de un único proceso de crecimiento, no puede ser nunca lícito decidir arbitrariamente que el individuo humano tenga mayor o menor valor (con la consiguiente fluctuación del deber a su tutela) según el estado de desarrollo en que se encuentre.

Una única intención

3. Por consiguiente, resulta claro que la llamada acción «anti-implantatoria» de la «píldora del día siguiente», en realidad, no es otra cosa que un aborto realizado con medios químicos. Es incoherente intelectualmente, e injustificable científicamente, afirmar que no se trata de la misma cosa.

Por otra parte, está bastante claro que la intención de quien pide o propone el uso de dicha píldora tiene como finalidad directa la interrupción de un eventual embarazo, exactamente como en el caso del aborto. El embarazo, en efecto, comienza desde el momento de la fecundación y no desde la implantación del blastocisto en la pared uterina, como en cambio se intenta sugerir implícitamente.

Idéntica inmoralidad

4. Por lo tanto, desde un punto de vista ético, la misma ilicitud absoluta de proceder a prácticas abortivas subsiste también para la difusión, la prescripción y la toma de la «píldora del día siguiente». Son también moralmente responsables todos aquellos que, compartiendo la intención o no, cooperan directamente con tal procedimiento.

Equívoco fomentado

5. Debe hacerse una ulterior consideración a propósito del uso de la «píldora del día siguiente» con relación a la aplicación de la ley que, en Italia, regula las condiciones y los procedimientos para la interrupción voluntaria del embarazo. Definir el producto en cuestión como un «anti-implantatorio» en lugar de, con una terminología más transparente, como un «abortivo», permite, en efecto, evitar todos los procedimientos obligatorios que la ley prevé para poder acceder a la interrupción del embarazo (entrevista previa, verificación del embarazo, determinación del momento de desarrollo, período de reflexión, etc.), realizando una forma de aborto totalmente oculta y no registrable por ninguna institución. Todo esto está, por consiguiente, en clara contradicción con la correcta, aunque contestable, aplicación de la ley 194.

Objeción de conciencia

6. Por último, ante la difusión de tales procedimientos, exhortamos vivamente a todos los agentes del sector a poner en práctica con firmeza la objeción de conciencia moral, que testimonie valientemente, en los hechos, el valor inalienable de la vida humana, sobre todo frente a nuevas formas ocultas de agresión a los individuos más débiles e indefensos, como es es el caso del embrión humano.

Autor: Academia Pontificia para la Vida
20 de septiembre del 2006

 

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