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| Desconocimiento de Internet por parte de los empresarios, preocupación por la seguridad de las transacciones, consumidores poco preparados y la ausencia de medios de pago seguros y fáciles de implementar, hacen oscurecer el panorama del comercio electrónico (CE) en Chile. |
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"Mandé un e-mail a la dirección que aparecía en la página Web de la empresa y nunca me llegó respuesta". Mensajes de este estilo llegan frecuentemente a la redacción de la revista, ya que una gran cantidad de lectores son activos internautas y a su vez, inquietos merodeadores de las iniciativas locales en el Web. Sin embargo, salvo contadas excepciones, la frustración es el síntoma común entre ellos, ya que en términos de comercio electrónico (CE) dirigido a los consumidores, Chile está en pañales y sin duda, no fue mucho lo que se avanzó durante el año que termina. Y hay pocos índices de que 1999 sea el año de su explosión, debido a que son varios los obstáculos que habrá que salvar para desarrollar en el país una verdadera economía digital.
Cambio cultural
Por el lado del consumidor chileno, existe la desventaja de la exigua cantidad de sitios de compra, la baja cantidad de usuarios de Internet y la desconfianza del método de compra a distancia o por catálogo. Además hay que agregar la falta de motivación por parte de las autoridades hacia el desarrollo de negocios en Internet, soslayando la tendencia exportadora de nuestro país, que por esta vía se potenciaría adecuadamente dada su naturaleza global.
Pagos virtuales Una de las razones que se esgrimen con más fuerza para que llegue a despegar el comercio electrónico es la disponibilidad de un medio de pago fácil y seguro para las compras en Internet. Y aunque Renato Hamel, gerente desarrollo de negocios de Transbank, asegura que "si alguien quisiera podría utilizar las tarjetas de crédito en línea". Pero en Chile, los pocos malls virtuales que existen se aseguran de que los compradores firmen un recibo cuando los bienes son entregados para que la transacción sea reconocida por Transbank. Lo que no ocurre en el caso de sitios en Estados Unidos, por ejemplo, en los que no se produce ningún tipo contacto tangible entre quienes participan en la transacción. "Los norteamericanos tienen una historia de 50 años de venta por catálogo, y por otro lado el comerciante en Estados Unidos sabe qué hacer cuando el tipo desconoce la compra, hay jurisprudencia, hay probablemente un sistema legal mucho más punitivo que el nuestro", precisa el ejecutivo. Es así como en nuestro país todavía estamos a la espera del desarrollo de un medio de pago seguro, el que Transbank había anunciado para este año, pero que al parecer no estará listo sino hasta mediados del próximo. "Aquí hay un proyecto tecnológico complejo que no depende sólo de nosotros", explica Hamel haciendo referencia a los múltiples proyectos a nivel mundial que desarrolla Visa y MasterCard para implementar un método que ocupe la norma SET (ver recuadro). "Nosotros somos los más interesados en empujarlo porque nos interesa estar presente. No es un problema de atraso, es un tema que va a la máxima velocidad posible dada la complejidad", añade Renato Hamel.
Quemar etapas No obstante los obstáculos, existen algunos que creen que el comercio electrónico está aquí para quedarse. James Brierley, gerente general de Chilnet, es uno de ellos, aunque su concepto de CE esté más cercano a las empresas que a un modelo de negocios dirigido al consumidor. El considera que las compañías chilenas que están estableciendo contactos comerciales, ya sea por e-mail, páginas Web institucionales o el uso del servidor comercial de Chilnet en la práctica están haciendo comercio electrónico. Por ello es que una estrategia de venta por el Web no debería ser necesariamente el modo por medio del cual los empresarios nacionales deberían acercarse a Internet, "las compañías pueden ir superando diferentes etapas antes de desarrollar un proyecto", indicó el ejecutivo en el marco de un seminario de CE desarrollado a fines de septiembre. "Todo puede comenzar con una simple página Web de la empresa, mostrando sus servicios y productos. Luego se puede incorporar un formulario para que los visitantes lo llenen, logrando la interacción con un potencial cliente -añadió Brierley-, así, al saber cuáles son las necesidades del mercado, el empresario puede realizar la comercialización de sus productos y servicios, teniendo presente que su universo no se limita sólo a Chile, sino al mundo entero".
Soluciones De la misma manera piensan en IBM, que plantea a sus clientes aprovechar las tecnologías ya existentes en la empresa y extenderse hacia la Red. "Cuando nos referimos al comercio electrónico, la gente lo asocia a comprar a través del Web, y en realidad es más amplio que eso", explica Ricardo Valdés, e-business engagement manager de IBM de Chile. "El tema es cómo usar el Web para hacer mejores negocios. A eso llamamos e-business. Por ejemplo, atender a clientes con servicios de información que pueden ser gratuitos, o comunicar y compartir información entre las empresas y sus proveedores". Aún así, IBM provee soluciones para los que quieran comenzar a desarrollar negocios electrónicos. Net.Commerce es un producto que implementa tiendas virtuales, que ya tiene resuelto los aspectos típicos de las compras on-line. Se puede adaptar a distintas situaciones, desde empresas orientadas a usuarios finales a empresas que venden a otras empresas. Mientras que el recién lanzado HomePage Creator "apunta al segmento de aquellas empresas que quieren probar qué es esto, sin tener que invertir una cantidad importante de dinero", agrega el ejecutivo. "Esta puede ser la gran oportunidad de una empresa chica -señala Valdés-, por ello hemos ido estructurando ofertas para ellas". Y en esto coincide con una gran cantidad de expertos en CE que señalan que el tamaño no importa en Internet ya que "nadie te puede ver", lo que sí interesa es hacer un modelo de negocios eficiente, como lo han demostrado Amazon o Dell, que han construido imperios comerciales en el ciberespacio.
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