La tendencia de la globalización, se ha convertido
en la realidad actual de todo el mundo, ya no solo con el
objetivo de aglomerarse en sectores, sino también,
de formar bloques competitivos tanto comerciales como de
cualquier índole. Esto ya que hemos percibido que
el mundo es una aldea global, en la cual se requiere continua
colaboración entre los aldeanos de esta Aldea global
para lograr un objetivo común.
El TLC es parte del aspecto comercial y económico
de la globalización. TLC, son las siglas del Tratado
de Libre Comercio, una visión inteligente del capitalismo,
y más aún del imperialismo estadounidense,
muchas veces un TLC equilibrado (de acuerdo a los países
que lo firman), y otras veces para explotar países.
En nuestro caso es una relación de involucramiento
casi obligatorio para países latinoamericanos del
tercer mundo, de lo contrario, quedarían aislados
a la globalización económica y comercial de
la región, claro está solo los países
que convienen ser explotados, es decir, EE.UU. no firmaría
con Haití ni que le suplicaran, pero en Rep.Dom,
hay mas facilidades de explotación.
Este tratado de libre comercio, pretende establecer un
bloque americano de continuo comercio internacional entre
los países pactados. Podemos considerar la competitividad
como factor importante del tratado, si el país no
es altamente competitivo, con mejor producción y
calidad, etc., es un país desaventajado, es este
el criterio. En realidad no son novedades los tratados de
esta naturaleza, varios países se han establecido
convenios de este tipo, como apertura a la globalización.
En nuestro contexto, la visión de República
Dominicana ante el TLC sería catastrófica
para muchos sectores económicos nacionales, y de
lo contrarios para unos pocos.
Tan solo imaginémonos que habría una reducción
significativa en el aporte tributario al presupuesto nacional,
ya que el tratado contempla una baja arancelaria circunstancial,
lo que quiere decir que muchos productos y artículos
posiblemente estarán exentos de impuesto y otros
con impuestos bajos, por consiguiente los ingresos al estado
serían reducidos. Otro aspecto negativo que le continuaría
a éste, sería el desplome de muchos de los
productos y artículos netos dominicanos ante productos
extranjeros y más aún con mejor calidad, a
menos precios, estableciéndose un abusivo abastecimiento
en el mercado dominicano de esos productos importados a
bajo o tal vez sin impuesto.
Este último punto afecta agresivamente al sector
productivo nacional, que se vería opacado principalmente
por EE.UU., que impondría sus productos a nuestro
mercado, lo que exterminaría al sector opacado, entonces
ya podríamos percibir la desaparición del
sector arrocero dominicano, y la economía caería
vía agricultura nacional, este es solo uno de los
tantos sectores que serían reprimidos.
El punto que nos sepultaría en nuestra propia tumba,
es la competitividad, "competir ante EE.UU. no nos
sería fácil en aspectos de comercio".
No tan solo sería competir, si no es que nuestro
país no está preparado, tanto en aspectos
tecnológicos en algunos sectores; mano de obra cara
en otros; mala calidad en otros, etc.
Y estos son
unos pocos de los aspectos negativos, pero veamos algo positivo.
Siempre que negociamos algo, lo hacemos a nuestra conveniencia,
y los beneficios deben ser mayores que lo que perderíamos,
tal vez no es el caso de nuestro país en el TLC.
Un gran beneficio tangible, sería la instalación
de nuevas zonas francas, lo que generaría empleos,
etc.
Otro gran beneficio es obtener productos extranjeros
a bajo precio y de alta calidad en nuestras puertas y también
el flujo constante de mercancías y por consiguiente
dinero.
Tan solo hemos destacados unos pocos aspectos negativos
y positivos, como siempre, lo negativo resalta, pero en
conclusión, es una puerta al futuro capitalista con
muy cuantioso costo para nosotros, por eso cada vez más
debemos ser de los mejores hasta ser el mejor, así
mismo serían nuestros productos y calidad.