En naciones como las nuestras, que son estados confesionales,
se tiende a enjuiciar al que expresa alguna duda o inquietud
acerca de las religiones y algunos de sus datos. "Los
grandes conocimientos engendran las grandes dudas"
(Aristóteles). Por esa razón muchas personas
con dudas e inquietudes mejor ni la expresan para así
no ser enjuiciados ni tildados de ateos y todas las cosas
negativas sean posibles. No es esto algo nuevo, incluso
vimos como Galileo fue enjuiciado por la sociedad actual
de ese entonces, y más específicamente por
la iglesia en sí, y suele ser utilizado para afirmar
que la Iglesia católica es enemiga del progreso científico,
incluso el recién fallecido Ioannes Paulus II, ha
pedido perdón por errores cometidos en el pasado.
Si bien el presentar dudas no significa ateísmo,
significa interés. Considero la Biblia como el libro
del bien, el libro que expresa las reglas elementales para
un buen funcionamiento del mundo, un libro que se puede
considerar como la constitución elemental y de la
formación moral. Si todos nos llevásemos de
la Biblia, el mundo fuese otro. La iglesia, la institución
cuyo fin o propósito es el bien total de la humanidad,
la excelencia.
Esos conceptos son subjetivos, pero pueden presentar manipulaciones
por sus ejecutorios. Ahora bien, considero que el problema
que le veo a nuestra religión, es la divinidad que
se plantea, una especie de ficción comprendida por
la fe. La principal causa de admiración por el papa
viajero, es el sentido que tenia de iglesia y de religión,
lo de él se basaba en hechos y no en teoría
ni ficción. Podemos plantear el ejemplo de algunas
guerras y conflictos bélicos de ese período
de papal, él se manifestaba siempre con hechos, buscando
el consenso, buscando soluciones, incluso muchas veces poniendo
en peligro su vida, ese es parte del sentido correcto que
debemos tener de la iglesia.