Hemos heredado de los egipcios y pueblos de la antigua
mesopotamia, la costumbre de introducir los cadáveres
en ataúdes, ellos lo hacían en sarcófagos
y cámaras funerarias; el objetivo fundamental era
proteger la momia del faraón. Incluso los egipcios
tenían dioses: IHET, NEITH y MAAT, protectores del
difunto, al que daba calor y protección. Este es
un factor que puede responder a nuestra inquietud. Si nos
vamos por los antiguos pobladores de nuestra América,
vemos que tan solo los Incas se asemejan, aunque estos lo
hacían envolviendo los cadáveres con materiales
sólidos (parecidos a tela).
Según la Real Academia Española, las funerarias
son empresas que se encargan de proveer las cajas, coches
fúnebres y demás objetos pertenecientes a
los entierros. Con esta definición nos surgen dos
teorías básicas:
" Embalsamamiento: Este trabajo es realizado por las
mismas funerarias, cuyo fin u objetivo, es el mantenimiento
del cadáver, que sea presentable ante los dolientes
y a los que compadecen la desgracia, y de ese modo encontramos
un sentido de proteger el cadáver.
" Ataúdes: Las cajas fúnebres que en
la definición, son provistas por las funerarias,
tienen la función de proteger el cadáver mientras
está en estado de descomposición, están
fabricadas bajo materiales sólidos que permiten la
conservación. Aunque sea la caja fúnebre más
simple, constituida por simple madera, tiene función
protectora del cadáver. Un ejemplo tangible, es el
ataúd del fallecido papa Juan Pablo II, a simple
vista sencilla, pero en realidad al momento de ser enterrado
fueron tres ataúdes uno dentro del otro, el primero
(el que se mostró en las actividades fúnebres)
de Ciprés, el segundo de Olmo y un tercero de Zinc
y todo esto cubierto con una lápida de mármol.
¿Propósito? Proteger el cadáver.
Pues entonces según esas teorías, nos da
a entender que más bien, las funerarias son protectoras
de los cadáveres. Estos dos son simplemente dos teorías
que planteo.