TECNICAS, EQUIPO, NUDOS
TECNICAS DE ESCALADA EN ROCA
Escalada de Adherencia
En las paredes no completamente verticales que
no disponen de presas de pie y de mano o en las paredes con pocas
presas, se utiliza la escalada de adherencia. La diferencia
principal entre esta técnica y la "escalada normal de pared"
es la posición del cuerpo.
En la escalada de
adherencia, hay que separar todo lo posible el trasero de la
pared, el cuerpo debe sentirse lo más aplomado posible en relación
con la pared es decir, se debe marcar una línea vertica para
hacer posible que el máximo del peso del cuerpo se aplique en el
punto de contacto de los píes con la roca. Para ello estando con
el cuerpo en posición recta resulta muy importante no intentar
alcanzar presas que se encuentran alejadas. Si llegara a cambiar
el ángulo exacto de presión sobre los pies, el peligro de
resbalar sería enorme.
Tratándose de presas muy alejadas, lo ideal es
utilizar la técnica de "superación por adherencia".
Para ello, se mantienen las manos en las presas disponibles....
...se avanza a pasos pequeños hasta situar los pies cerca de las
manos.
Girando hacia un lado la parte superior del
cuerpo, puede soltarse una mano y alcanzar una presa superior.
Eventualmente puede girarse la mano que se mantiene en la presa,
para utilizarla como apoyo.
Aún más difícil y extremo en la sucesión de
movimientos es el apoyarse sin presas de mano. Se apoya la palma
de la mano sobre roca, con los dedos señalando hacia abajo; a
continuación se asciende con los pies hacia las manos; para
alcanzar nuevas presas se utiliza la tecnica descrita más arriba.
La escalada de adherencia también se emplea para superar canales y diedros resbaladizos desprovistos de presas de mano o de pie. En estos casos resulta importante echarse todo lo posible hacia fuera, con lo cual el cuerpo tendrá una mayor libertad de movimientos.
En la escalada de adherencia resulta casi siempre imposible volver atrás; por consiguiente es sumamente importante saber exactamente qué movimientos se van a ejecutar en el siguiente paso hasta el próximo punto de descanso. Cualquier cambio de presa de pie, cualquier transgresión y sobre todo cualquier movimiento precipitado aumenta considerablemente el riesgo de caída. La tranquilidad y el equilibrio interno son las principales condiciones psíquicas para poder practicar con seguridad y placer la escalada de adherencia.
Técnica de Dulfer
Entre la escalada de pared y la escalada de
grietas tenemos el sistema descubierto por Hans Dúlfer, basándose
en la oposición de tensiones provocadas por el propio cuerpo del
escalador. La denominan también técnica de suspensión, pero en
español, como en inglés y en francés es conocida por "técnica
de oposición" o técnica de Dúlfer. La técnica de Dúlfer
se utiliza en placas, fisuras y bordes de chimeneas que
sobresalen afilados y también en los ángulos vivos de diedros.
Se ejerce una oposición entre las manos y las piernas que se
recarga mucho en tos brazos; por esta causa la técnica de Dúlfer
exige mucha fuerza en los brazos. Para poder escalar limpiamente
por oposición Dúlfer se requiere una colaboración eficaz y
buena entre el esfuerzo de los brazos y el trabajo de las piernas.
Los pies deben colocarse lo más alto posible contra la pared, para conseguir la oposición de fuerzas necesaria. Durante el avance las piernas deben doblarse para no empeorar el ángulo de colocación (el paralelogramo de las fuerzas). En la técnica de Dúlfer pueden ser útiles incluso las presas más pequeñas; a menudo resulta posible emplear la técnica de adherencia con los pies, con la cual se aplica contra la roca la mayor superficie posible de la suela Los brazos se mantienen siempre estirados, logrando así que se les recargue lo menos posible y se consigue un mejor ángulo de presión.
Según las presas que se encuentran en el tramo a recorrer se puede pasar una mano por encima de la otra o alzar la mano inferior hacia la superior. La técnica de los pies es parecida a la de las manos. Adelantando un pie por encima de otro o con una mano por encima de la otra se puede avanzar con más rapidez y con ello Se posibilita un ahorro de energía. Al alzarse, el ángulo de presión de pie permanece constante y con ello la seguridad de la presa de píe aumenta. La técnica de Dúlfer no sólo puede utilizarse para los ángulos de diedro, sino también para la escalada de pared.
Cuando se emplea esta técnica sobre una pared libre, se colocan las piernas una a cada lado de la grieta verical donde se prenden las manos para evitar que el cuerpo gire. Una posibilidad favorable y que debe ser utilizada siempre que se presente es la adherencia o roce del cuerpo contra la pared lateral; con ello se puede ahorrar mucha energía.
Puesto que el mínimo resbalón de los pies puede
provocar inexorablemente una caida, se debe tener especial
cuidado en roca quebradiza. En tal caso puede resultar posible,
según la anchura de la grieta, utilizar una combinación de las
técnicas de grieta y de Dúlfer. Se empotra una mano, mientras
otra tira; del mismo modo se puede empotrar un pie en la grieta.
La mano empotrada ahorra fuerza, aumenta la seguridad, puede
facilitar posiciones de descanso y con frecuencia es la única
posibilidad para colocar puntos de seguro en la posición de Dúlfer.
Cuando se utiliza la técnica de Dúlfer en flanqueos laterales,
como en este caso con agarre inferior, resulta favorable mantener
los brazos algo doblados, atrayendo el cuerpo hacia las presas.
Si se dispone de presas para pies pueden llegar a colocarse las
piernas en posicion acurrucada. La técrnca Dúlfer básicamente
es algo arriesgada y sobre todo agotadora. La roca se ve
extremadamente empujada hacia fuera. Si se tienen dudas sobre la
resistencia de las fisuras o de las placas o de algo parecido o
si las dudas son sobre la propia resistencia corporal. debe
recurrirse desde el principio a la técnica de grietas. El cambio
de la técnica de Dúlfer a la técnica de escalada de grietas se
logra con dificultad; por el contrario, resulta poco difícil
pasar de la técnica de grietas a la técnica Dúlfer. La técnica
de suspensión pura, es decir el escalar ''colgando'' sin
utilizar los pies, no se produce casi nunca en la práctica; sin
embargo, si llega a ser necesario recurrir a este método, deben
mantenerse los brazos totalmente rectos al agarrar de nuevo, para
así ahorrar energía.
Escalada en X
Esta forma de progresión resulta
imprescindible, no solo en chimeneas anchas, sino también en
diedros, y a veces incluso en la escalada de placas de gran
verticalidad. Se procede tal y como se muestra en la serie de
ilustraciones. Para ello se efectúa alternativamente un agarre
de apoyo y un agarre de tracción. Para lograr el juego de
palanca más favorable, escogeremos el punto del agarre de apoyo
aproximadamente a la altura de la cadera.
Especialmente en paredes de estructuras cóncavas, la postura ampliamente extendida determina una posición del centro de gravedad del cuerpo que permite economizar fuerzas. En el caso ideal, el centro de gravedad se encuentra situado exactamente sobre la superficie de apoyo (Línea que une los apoyos de los pies), de tal manera que resultaría posible un reposo sin utilización de las manos tras cada cambio de apoyo. Además, la posición abierta permite utilizar apoyos de adherencia (aún los más empinados) situados lateralmente.
Frecuentemente, en las chimeneas anchas no se encuentran disponibles agarres de tracción. En este caso, uno se apoya con ambos brazos, bien con una mano a cada lado de la chimenea, bien con las dos manos al mismo lado. El fallo más común al extenderse, es prescindir del apoyarse, y en su lugar aferrar con ambas manosagarres de tracción situados relativamente altos. En tal caso, uno se encontrará en una situación que exigirá el empleo de una fuerza considerable del cuerpo y de los dedos para seguir escalando. Esta forma de progresión resulta imprescindible, no solo en chimeneas anchas, sino también en diedros, y a veces incluso en la escalada de placas de gran verticalidad. Se procede tal y como se muestra en la serie de ilustraciones. Para ello se efectúa alternativamente un agarre de apoyo y un agarre de tracción. Para lograr el juego de palanca más favorable, escogeremos el punto del agarre de apoyo aproximadamente a la altura de la cadera.
Escalada en Fisuras
La escalada en fisuras se realiza mediante
empotramientos y cerroíos que, según el ancho de la fisura, se
realizarán con los dedos, las manos, los puños, los codos, los
pies, las rodillas o el cuerpo entero. En las fisuras estrechas
se introducen los dedos hasta las articulaciones centrales, de
manera que los pulgares apunten hacia abajo. Al cargar el peso
sobre este cerrojo de dedos, estos últimos se giran dentro de la
fisura produciendo un buen efecto de sujeción. Atención: la
posición de los dedos es tan forzada al emplear esta técnica,
que puede ser una causa de lesión, sobre todo en caso de
resbalar los pies.
En ocasiones, es preferible prescindir del cerrojo de dedos y sustituirlo por un empotramiento, para lo cual cambiaremos la posición de la mano, colocando el pulgar hacia arriba. El efecto de empotramiento se produce en este caso en las articulaciones centrales de los dedos, y se afianza mediante la tensión de sus músculos flexores. El efecto de empotramiento que se produce en este caso es menor que en la posición de pulgares abajo.
Los empotramientos de mano se utilizan mayoritariamente en la posición de pulgares arriba, para lo cual, introduciremos la mano en la fisura con los dedos extendidos, procediendo a continuación a cerrar el pulgar tanto como podamos. De esta manera el dorso de la mano y el pulgar quedan empotrados contra los lados de la grieta. En esta técnica se puede relajar la musculatura de las dedos casi por completo, por ello los empotramientos de mano se pueden utilizar muy bien como puntos de reposo.
El error típico en los empotramientos de manos consiste en prescindir del efecto del pulgar y curvar los dedas en las articulaciones principales. Aunque se emplee mucha tuerza, el efecto de empotramiento de las yemas de los dedos contra el dorso de la mano que se consigue así resulta bastante reducido. En fisuras cuya amplitud sea del ancha de la mano, se pueden empo-trar las puntas de los pies, para lo cual se colocan estos de canto, se introducen en la fisura y se carga el peso sobre ellas, de manera que, debido al efecto de palanca, quedan sujetos.
En fisuras irregulares y ligeramente más anchas se puede cometer un error bastante incómodo que consiste en meter el pie horizontalmente y pisar hacia abajo hasta que este se empotra. El desagradable desenlace se produce cuando se quiere sacar el pie del empotramiento, pero no se consigue.
En fisuras demasiado anchas para las manos, se pueden emplear con frecuencia los empotramientos de puños. Para ello se introduce la mano horizontalmente en la fisura y por último se cierra el puño. El empotramiento se produce en la zona de las articulaciones principales del índice y del meñique.
En fisuras de un ancho todavía mayor, se puede meter toda el brazo y por última girar el codo, creciendo can ello la musculatura del antebrazo en la zona de la articulación, lo que conduce a un buen efecto de empotramiento. En todo caso, con el codo empotrado queda condicionada la libertad de movimientos, parlo que este método queda prácticamente relegada a posiciones de repaso. Lo misma se puede decir de los empotramientos de rodilla, utilizables en fisuras ligeramente más anchas que las anteriores.
Las fisuras del ancho de la rodilla se combinan generalmente con un doble empotramiento de manos o bien de mano y puño. esta tecnica presenta sin embargo la desventaja de que, para seguir avanzando, nos hemos de estabilizar tansolo con la rodilla y soltar ambas manos.
Escalada de Chimeneas
Si una grieta ancha proporciona espacio
suficiente para todo el cuerpo, el avance a lo largo de ella se
denomina escalada de chimenea. Según la anchura se pueden
distinguir entre chimeneas estrechas, chimeneas de oposición y
chimeneas de extensión, y para cada tipo de anchura se utilizará
diferente técnica. Pero todas tienen una regla general: sea cual
sea la anchura de la chimenea, nunca debe introducirse el
escalador en lo más profundo de ella, porque las chimeneas
suelen estar más secas y suelen tener más presas en su parte más
cercana al exterior, y asimismo en esta parte suelen ser más
anchas y por consiguiente más fáciles de escalar. Se deben
evitar los movimientos apresurados y bruscos: cuanto más
tranquilos y premeditados sean los movimientos, menos agotador
resultará este tipo de escalada.
Chimeneas estrechas
En la técnica de escalada de chimeneas estrechas se presenta una singularidad: ambas piernas, y en muchas ocasiones también ambos brazos, se mueven conjuntamente En la sucesión de movimientos para esta técnica habrá, pues, tan sólo una diferenciación entre la parte superior y la parte inferior del cuerpo. La parte superior del cuerpo logra ... empotrarse colocando los antebrazos a modo de palanca... o bien apoyando los brazos hacia abajo... El avance se efectúa enderezando las piernas, al tiempo que se suelta la parte superior del cuerpo empotrada. En este momento los brazos sirven de apoyo; cuando se ha alcanzado el punto más alto posible se vuelve a empotrar la parte superior del cuerpo y se desempotran los pies para empotrarlos de nuevo más arriba por medio del ángulo trasero-rodillas-tacón. ...o eventualmente con una mano apoyan. do y otra tirando. La parte inferior del cuerpo forma un ángulo entre el trasero, las rodillas y el tacón del calzado. En muchas ocasiones, al escalar una chimenea puede ahorrarse energía efectuando un empotramiento lateral de la cadera y del hombro, así como de la rodilla y de la parte exterior del muslo. La sucesión de movimientos se efectuará en este caso como "el mov¡miento de una serpiente" . En muchas ocasiones, al escalar una chimenea puede ahorrarse energía efectuando un empotra-miento lateral de la cadera y del hombro, así como de la rodilla y de la parte exterior del muslo. La sucesión de movimientos se efectuará en este caso como "el movimiento de una serpiente"
Chimeneas de oposición
Cuando la chimenea es más ancha, se apoyan los pies contra una de las paredes de la chimenea y la espalda y las manos contra la otra pared. Para avanzar se aprietan las piernas fuertemente contra la pared situada al frente... ...los brazos, ayudados por las piernas, mantienen el cuerpo en su posición, mientras se desprende la espalda de la pared trasera. A continuación se vuelve a colocar la espalda algo más arriba contra la pared trasera y las piernas suben, de una en una, a pequeños pasos. Para facilitar la elevación del cuerpo puede colocarse una pierna contra la pared trasera de la chimenea, con lo cual se conseguirá más eficacia en la acción de las piernas. En este caso, las manos se apoyan de plano en ambas paredes de la chimenea.
Chimeneas de Extensión
Si la chimenea es aún más ancha, se debe pasar de la técnica de oposición a la técnica de extensión. El brazo derecho y el pie derecho se encuentran en una de las paredes de la chimenea, mientras que las extremidades contrarias se encuentran en la otra pared. Se utilizan todas las posibilidades de presas de mano y presas de pie. Si los muros de la chimenea son lisos, se consigue en ellos apoyo con la palma de las manos, mientras que los pies se colocan contra su pared aplicando en ella la mayor parte posible de la superficie de la suela. Los pies deben colocarse con la punta señalando hacia arriba, posición que conseguirá un efecto de empotramiento. Las manos deben estar situadas a la altura de los hombros y apoyadas en la pared con el pulgar señalando hacia abajo. Durante el avance resulta importante recordar que, al alzar una pierna, se deberá aumentar la presión de la mano contraria, la situada al otro lado de la chimenea. Si se ha elevado la pierna, la presión aumentará en el lado contrario. A continuación, las manos ascienden individualmente. A causa de la extensión longitudinal de las piernas se consigue un mayor alcance y con ello una mayor separación de las mismas. Esta técnica resulta mucho más difícil que las técnicas de chimenea descritas anteriormente, puesto que, a causa del traspaso a un lado del peso corporal resulta difícil ejercer presión contra la pared de la chimenea con el pie inferior; asimismo resulta difícil calcular la posición exacta del pie inferior
Escalada en Extraplomos
La fuerza resulta del todo imprescindible para poder superar
pasajes extraplomados, sin embargo existen una serie de
principios y de técni cas que facilitan la progresión.
Observemos primero el centro de gravedad. Normalmente, se puede
asumir que:
El Centro de gravedad del cuerpo se debe mantener Cercano a la pared, cuanto más se traslade este hacia atrás, mayor se volverá el momento de giro que se debe aguantar con la fuerza de los dedos.
En todo caso, y según la situación, para mantener el centro de gravedad cercano a la pared, el cuerpo debe estar considerablemente en tensión, de tal manera que a veces resulta más económica una posíción con el centro de gravedad algo más retirado de la pared.
En este contexto, también se debe ser consciente de que en un techo horizontal, la distancia entre el centro de gravedad y la roca no influye en absoluto sobre la fuerza a emplear para sujetarse (pero si sobre el radio de acción). En aquellos casos en los que para mantener el centro de gravedad cercano a la pared se necesite un gran fuerza corporal, se puede decir que esta sustituirá, en mayor o menor medida, a la tensión en los dedos.
Esta afirmación tiene también validez cuando se puede escalar mediante extensiones amplias, dejando algunos agarres pequeños sin utilizar.
Otro aspecto importante para ahorrar fuerza en la escalada en extraplomos, sería escalar siempre que se pueda con los brazos extendidos, ya que, al contrario que cuando nos sujetamos con el brazo encogido, se necesita bastante menos tensión corporal en la zona de los hombros y de la musculatura de la espalda. Si además se consigue situar el centro de gravedad cerca de la pared, se habrá minimizado el conjunto de la fuerza a emplear
Existen dos posiciones que han demostrado su eficacia en la práctica, la posición en arco y la de cuerpo girado, que se combina frecuentemente con apoyos con el canto exterior de la planta del pie. Ambas posiciones resultan adecuadas para pasar la cuerda por los seguros intermedios y, siempre que esto sea posible, también para hacer reposos en extraplomos. Si existen los suficientes agarres disponibles, el método de girar el cuerpo permite seguir agarrándose sin doblar el brazo que sujeta, esto hace posible incluso una progresión con los brazos extendidos. Además, con este sistema es más fácil superar pasos con grandes distancias entre agarres.
Si observamos detenidamente la escalada en extraplomos, veremos que la mayor parte de las veces se escala en posiciones que favorecen el efecto de la puerta abierta, impidiéndonos por tanto, el uso de agarres laterales.
Es por esto que debemos evitar el vuelco del cuerpo si se requiere el empleo de agarres laterales, o estos resultan ventajosos. Normalmente, se conseguirá la estabilización mediante el oportuno traslado del centro de gravedad, colocando una pierna lateralmente en la dirección del agarre en cuestión.
Un agarre de pié hacia el lado contrario también hará que alcancemos nuestro objetivo
Como norma habitual un escalador no se debería quedar parado innecesariamente en los extraplomos, a menos que haya descubierto una refinadisima posición de reposo. Aquí, y especialmente en los pasajes más difíciles, se conseguirán resultados sensiblemente mejores escalando de forma ininterrumpida.
Para ello, constituye un requisito previo el haber pensado, antes del comienzo del extraplomo, los movimientos a realizar, que luego trataremos de llevar a la práctica. Aquí se incluye generalmente el empleo de la escalada dinámica.
Escalada Dinamica
Precisamente en los techos y en los extraplomos, se
pueden resolver situaciones difíciles prescindiendo del estilo
estático y reversible de escalada y escalando de forma dinámica,
esto es, aprovechando los momentos de inercia.
Para formularlo de una manera menos pretenciosa, se puede decir que se utiliza un impulso corporal intencionado para agarrarse o pisar más adelante. Para ello, uno se impulsa en la dirección deseada intentando utilizar el breve instante de ingravidez que se produce en el momento en que cesa la aceleración. La serie de movimientos debe estar coordinada de tal manera, que el agarrar y el cargar el peso sobre el nuevo agarre, se produzca exactamente en el punto en que el movimiento cambia de sentido. Wolfgang Gúllich (1986) llamó a este instante "punto muerto", expresión que ha logrado afianza rse a pesar de su regusto macabro.
al cargar el peso sobre la presa superior en el punto en que el movimiento cambia de dirección, es necesario tener preparado el cambio de agarre cuando se va llegando al final de la trayectoria ascendente.
También es necesario para una buena coordinación, que la mano que se queda sobre la roca se afiance al máximo hasta que se cargue el peso sobre el agarre alcanzado. Con esto, el momento en el que el movimiento cambia de dirección se verá un poco retrasado y se facilitará el hacer presa en el agarre de forma mucho más exacta.
Un error típico consiste en intentar asir una presa de forma dinámica sin impulsarse previamente. En este caso, cuando se vaya a coger el agarre, el cuerpo se encontrará ya en el movimiento descendente. Al realizar movimientos mal coordinados y especialmente al atrapar el agarre, se corre un riesgo especialmente alto de lesionarse los dedos, ya que aparecen cargas enormemente altas a causa del movimiento descendente que hay que frenar y de la fortísima contracción refleja de los flexores de los dedos.
Escalar dinámicamente conduce a un incremento claro de las posibilidades de hacer un grado de dificultad mayor. Sin embargo, un lanzamiento fracasado en el límite del rendimiento, tendrá como resultado -con toda seguridad- una caída.
Por ello, el que quiera escalar de forma dinámica, debe dominar la técnica de la caída y ser capaz en cada caso de valorar correctamente la situación de la misma. Para esta valoración se debe ser consciente de que es más difícil controlar una caída a consecuencia de un lanzamiento sin éxito, que una caída normal. También se puede escalar de forma dinámica por debajo del limite del rendimiento para ahorrar fuerza, para practicar la coordinación, o simplemente por la pura alegría de moverse. En este caso, un movimiento que no termine como se había planeado -por ejemplo a causa de un agarre romo - normalmente se puede corregir mediante un incremento de la fuerza empleada.
Los lanzamientos se emplean principalmente de las siguientes formas:
Los lanzamientos con aceleración vertical se emplean normalmente para superar grandes distancias entre agarres. Cuanto menos extraplomada sea la zona de escalada, mayor será la parte proporcional de la aceleración que las piernas pueden suministrar. Por otro lado, también existen situaciones en las que la mejor solución nonsiste en impulsarse exclusivamente con los brazos, aunque son las menos.
En cualquier caso, se debería:
Los lanzamientos con aceleración hacia la pared se emplean fundamentalmente en la escalada sobre pequeñas regletas y ligeramente extraplomada. Aquí la aceleración no está orientada tanto hacia arriba, sino que se produce más bien hacia la roca, y se emplea de forma muy dosificada. Los dos pies permanecen en su posición de tal manera que el movimiento en sentido contrario equivalga en este caso a un vuelco hacia atrás. Aquí, el error más común consiste en prescindir de tomar impulso, y verse obligado por esta causa a agarrar la presa de forma difícilmente controlable.
Se intentará conseguir un agarre mejor agarrando otro lo más rápidamente posible, exclusivamente cuando la posición no permita tomar impulso de ninguna manera. En todo caso, a continuación se debe estabilizar el momento de vuelco dirigido hacia atrás. Esta forma especial también se denomina agarrar dinámicamente.
Los lanzamientos con aceleración pendular los ut¡lizan generalmente los monos y es una técnica que resulta adecuada al escalar en extraplomos con agarres grandes o en techos.
Para llevarla a cabo, se acelera el cuerpo en una trayectoria circular alrededor del brazo extendido, tal y como se representa en la ilustración. Para ello se requiere básicamente un buen agarre que soporte también componentes de carga horizontal.
En condiciones normales, no se debe renunciar a la posibilidad de utilizar este tipo de lanzamientos, ya que ahorran bastante fuerza a causa del brazo extendido y de su ejecución obligatoriamente rápida. Además, la mayor parte de las veces se podrá estabilizar la oscilación hacia atrás que tendría lugar en caso de fallar el lanzamiento.
Los saltos se pueden efectuar desde el suelo o desde la posición de escalada.
Para llevar a cabo un salto desde el suelo con probabilidades de éxito, resulta aconsejable realizar primero un salto de prueba que nos perm ta tantear la primera presa así como la mejor manera de agarrarse a ella. Un intento en serio sólo se debe abordar, cuando se crea haber encontrado la coordinación óptima.
Si el salto se efectúa en un extraplomo, la presa interceptada ha de tener, en mayor o menor medida, forma de buzón, ya que deberá aguantar todo el movimiento pendular del escalador. En este caso, uno se impulsa paralelo a la pared y, normalmente, intenta alcanzar el agarre con una sola mano, mientras con la otra se imita a guiar la fase del salto y, eventualmente, producir una reducción del movimiento pendular.
Los lanzamientos exigen una coordinación extremadamente precisa. Un principiante cuyo estilo se caracterice por sus agitados movimientos, no podrá hacer que su estilo siga evolucionando hacia una técnica dinámica limpia. Debería intentar por todos los medios desarrollar primero un estilo tranquilo y reversible para mejorar de esta manera su coordinación.
Sólo el que sepa escalar correctamente de forma estática, podrá aprender a escalar bien de forma dinámica.
Un ejercicio efectivo para mejorar la escalada dinámica, consiste en moverse con un solo brazo en una zona vertical. Sin embargo hemos de poner atención y realizarlo en terrenos de poca dificultad para evitar lesiones.
Posiciones de Reposo
Las posiciones de reposo no sirven directamente
para la progresión, y sólo tienen importancia en el contexto de
la ascensión de una ruta
Por posición de reposo, siempre que este sea natural, se entiende una posición de escalada en la que la musculatura que ha estado sometida a los mayores esfuerzos, se pueda recuperar al menos en parte. No significa por tanto colgarse de la cuerda o sujetarse a los seguros intermedios. Generalmente, la recuperación de la energía sólo es posible cuando la musculatura está trabajando como mucho a un 20% de su capacidad máxima. Cuando esta se somete a cargas mayores, se produce un estrechamiento paulatino de los vasos sanguíneos del músculo, con lo que antes o después se llegará a la crisis energética.
Un ejemplo: si peso 70 Kg., y puedo colgar libremente de un brazo durante aproximadamente 2 o 3 segundos de un agarre determinado (70 Kg. = 100 % de la intensidad), podría reposar en este agarre si consiguiera cargarlo con un peso de 14 Kg. como máximo (14 Kg. = 20 % de intensidad). Si uno se sujeta al agarre con una y otra mano de forma alternativa, la carga puede ser un poco mayor, ya que en este caso, cada brazo trabajará solamente durante la mitad del tiempo, mientras que el otro los dejaremos colgar suelto y sacudiéndolo ligeramente.
Resulta importante desarrollar una sensibilidad individual para percibir si se puede reposar o no en una determinada posición. Si se puede reposar, tiene pleno sentido el hacerlo durante varios minutos, siempre que más arriba aún nos esperen pasajes difíciles. Si no se puede reposar, hay que evitar a toda costa una permanencia prolongada.
En
este último caso, puede resultar recomendable reposar únicamen-te
durante un corto espacio de tiempo (aproximadamente de 5 a 15
segundos). En este tiempo se vuelve a sintetizar el combustible
directo de las células de los músculos (ATP), con lo que a
pesar del cansancio creciente, tendremos más fuerza a nuestra
disposición para realizar los siguientes metros.
Al menos la suficiente para cargar el peso sobre los flexores de
los dedos, que es lo que se pretende en primera instancia al
reposar. Cuando se trate de encontrar posiciones de reposo
necesitaremos creatividad y un amplio repertorio gestual.
Respecto a estas posturas corporales, se puede decir que, en
general, resultan más económicas en las posiciones extremas de
las articulaciones de los codos y de las rodillas.
A continuación se realizará un breve resumen de las posibles posiciones de reposo:
Espero que de estas explicaciones se desprenda que la escalada no es un deporte burdo que sólo exige fuerza física, sino que es un juego con la fuerza de la gravedad y, como se dijo al principio, un juego con las posiciones de estabilidad. Como resumen de este capitulo se podría formular lo siguiente:
El mejor escalador no es sólo aquel que resuelve un determinado pasaje, sino el que lo hace empleando el mínimo de fuerza.
El equipo que
podemos observar, en programas de televisión como en la montaña
a los buenos escaladores, consiste en unas mallas, una cuerda, un
arnés de cintura, pies de gato (zapatos de escalada muy ligeros),
mosquetones con cintas express y una bolsa de magnesio.
Utilizar un equipo que le permita confundirse entre los demás,
es algo que el principiante puede conseguir fácilmente. tampoco
puede impedírselo nadie, pero debería saber que:
Además, nuestro principiante tendría que tener en cuenta:
La cuerda
Para probar la
seguridad de las cuerdas de escalada, así como algunos otros
elementos del equipo existen normas DIN sólo debe comprar
material homologado por la UIAA. Fundamentalmente, existen las
llamadas cuerdas simples (diámetro 10-11,5 mm.), o las cuerdas
para usar en doble (diámetro 8-10 mm.), que solo deben
utilizarse de esta manera, y presentan ventajas en terrenos
alpinos.
Para las escuelas de escalada, se recomienda una cuerda simple le
50-60 metros de largo.
Las cuerdas de escalada se fabrican en perlón (Poliamida). Su
estructura se divide en dos partes perfectamente diferenciadas:
la camisa (parte externa) Y el alma (parte interna). Esta última
debe revisarse de forma periódica en busca de posibles daños
mecánicos.
La impregnación de la cuerda con el propósito de
impermeabilizarla, no merece la pena para la escalada deportiva,
debido fundamentalmente a las pocas posibilidades de mojarse que
tendrá en la realización de esta actividad. Además, las
cuerdas sin impregnar son generalmente más suaves y por lo tanto
más cómodas de manejar que las tratadas.
Las cuerdas, así como el restante material de poliamida, son
sensibles al calor, a los productos químicos, y en menor medida,
también a la luz. En todo caso, la exposición de las cuerdas de
escalada a la Radiación ultravioleta, no constituye ningún
problema grave. A pesar de ello debe tenerse precaución con las
drizas viejas que se encuentren abandonadas en la pared.
Las cuerdas húmedas deben secarse inmediatamente, pero evitando
hacerlo al sol, ni en un lugar excesivamente. humedo. "Don
Limpio" puede lavar también la cuerda, preferentemente sólo
en agua tibia y sin detergentes.
Por todos estos motivos se recomienda renovar las cuerdas, come
muy tarde, cada tres años para una utilización media, o cada año
si se escala de forma intensiva.
Gracias a su resistencia (las cuerdas simples más de dos
toneladas) y elasticidad, las cuerdas no se rompen en fuertes caídas,
salvo cuando golpean contra bordes agudos de la roca o se
deslizan por ellos. En las escuelas de escalada, afortunadamente,
no suelen encontrarse cantos este tipo.
Si la cuerda gira alrededor de su eje longitudinal, se forman los
llamados rizos. Por medio de una manipulación adecuada se puede
evitar formación en la mayor parte de las ocasiones.
Arnés de cintura
Existen dos tipos fundamentales de arneses de cintura:
El uso de un
cierre con velcro, facilitar la operación de ajustarse arnés,
ya que así el cinturón no resbalará continuamente al ponerse.
Las perneras han de elegirse de una ancho tal que no nos sean
molestas, pero también para que, de alguna manera, se ajusten a
los muslos.
Además de los arneses de cintura descritos existe también el
modo arcaico, con dos bucles altos para el encordamiento situados
lateralmente, así como varios tipos de arneses completos (arnés
de pecho y cintura), pero no son recomendables a causa de su
total carencia de comodidad.
Atención: estos arneses se encuentran en el mercado y también
tienen su norma DIN.
Las perneras
ajustables no son muy adecuadas para la escalada en escuelas, son
oportunas sin embargo cuando el arnés deba utilizarse también
para actividades invernales. Por el contrario, los
portamateriales a izquierda, derecha, e incluso en la parte
trasera del cinturón son desde luego imprescindibles
Los arneses de cintura suelen durar más que las cuerdas. A menos
que se produzca algún tipo de deterioro imprevisto, bien en las
costuras o bien en los puntos de encordamiento, el arnés podrá
utilizarse durante 5 o 6 años.
Arnés de pecho
También aquí
existen dos modelos: de forma el clásico, y en forma de ocho.
El tipo en forma de ocho resulta más recomendable por su menor
peso y mayor comodidad.
La talla debe escogerse de forma que, al colocarnos el arnés,
los dos bucles de encordamiento lleguen justo a tocarse.
Si el arnés va
a emplearse además en escalada alpina (sobre prendas voluminosas),
o bien ha de ser usado por varias personas distintas, resulta
ventajoso un arnés en forma de ocho ajustable.
Los arneses de pecho en forma de ocho pueden improvisarse fácilmente
con cinta plana.
Casco
También para
los cascos existe una norma DIN. De acuerdo con esta norma, los
cascos deben tener una resistencia a la penetración muy alta (golpes
por caída de rocas), y una gran capacidad para absorber la energía
del impacto (choques con la cabeza).
Tanto el barboquejo como las cintas de la nuca, deben garantizar
que el casco no resbalará sobre la cara o hacia atrás en caso
de caída o movimiento brusco.
Los criterios principales a la hora de comprar deben ser el poco
peso (400-500 gr) y una buena adaptación.
Calzado de escalada
Para la escalada
se emplean, en general, suelas de goma cocida sin relieve. Las
suelas con relieve sólo se utilizan en montaña, cuando hay que
superar superficies resbaladizas, o se prevea la posibilidad de
adaptar los crampones.
En los últimos años, la calidad de las gomas ha mejorado
notablemente, existiendo incluso suelas distintas para los
diversos tipos de escalada.
Actualmente, la tendencia indica que cuanto más blanda sea la
suela, tendrá mayor adherencia, pero hay que tener en cuenta que
el desgaste ir también en aumento.
El calzado de escalada que podemos encontrar hoy en el mercado
puede dividirse en tres grandes grupos con varios tipos
intermedios:
Bailarinas, Zapatos blandos o semirígidos, Zapatos rígidos
La mayoría de
las bailarinas se sujetan al pie por medio de una banda elástica,
tienen suelas muy finas y se prestan especialmente a la escalada
en adherencia.
Los zapatos de suela blanda se ajustan, generalmente, con
cordones, aunque pueden venir reforzados también con una banda
elástica, y tienen suelas flexibles que pueden doblarse con
facilidad, tanto en sentido longitudinal como transversal. Son
bastante polivalentes, por lo que resultan especialmente
recomendables para aquellas personas que pretendan funcionar con
varios tipos de roca.
Los zapatos rígidos tienen suelas que a la altura de los dedos,
pueden doblarse ligeramente en sentido longitudinal, y apenas en
sentido transversal. Son especialmente adecuados para mantenerse
sobre regletas y apoyos pequeños (menos de 1 cm de ancho), pero
se desgastan con relativa rapidez en la zona de canteo (canto
interior a la altura de los dedos). En el momento en que la suela
se despegue, se pueden poner suelas nuevas, aunque esto
generalmente conlleva una ligera pérdida de precisión.
Los tipos de calzado blando se presentan casi únicamente como
zapatos bajos; los semirígidos y rígidos, por el contrario,
suelen llegar a la altura del tobillo (tipo "pie de gato").
En tanto que el zapato bajo permite una movilidad optima de la
articulación tibiotarsiana, el zapato alto cumple una cierta
función de apoyo e incluso de protección del tobillo (fisuras y
chimeneas estrechas). Algunos modelos de calzado tienen bandas de
tensión alrededor del talón, que permiten una dosificación de
la presión en la zona de los dedos.
El calzado de escalada debe usarse muy justo. Unos pies de gato
demasiado grandes - sobre todo en apoyos pequeños -, no
proporcionan una buena sustentación ya que ruedan alrededor del
pie. En todo caso, hay muy diversas opiniones acerca del ajuste
del calzado.
Fundamentalmente existen dos posibilidades:
Los dedos se encuentran en posición normal. En este caso se
deben comprar los zapatos un número o dos por debajo de nuestro
número normal.
Los dedos quedan "encorvados". En este caso, se pueden
comprar los zapatos tres o cuatro números por debajo de la talla
normal.
La ventaja del segundo método consiste en que merced al brazo de
palanca más corto y a la enorme presión en la zona de los
dedos, resulta posible mantenerse sobre los apoyos aún más
pequeños. Los inconvenientes residen en los posibles dolores y
lesiones a largo plazo, producidos por la presión anormal.
Algunos zapatos de escalada son extremadamente planos en la zona
de los dedos, y por ello resultan especialmente ventajosos para
mantenerse en regletas y en fisuras. Sin embargo, él que no
tenga los dedos como un lenguado, deberá escalar con los dedos
encorvados o bien comprar una talla demasiado grande. Por ello,
especialmente la gente con dedos gruesos, se sentirá mas cómoda
con un calzado más ancho en la punta.
A la hora de comprar, uno se debe decidir por un tipo determinado
(bailarinas, blando, rígido, altura de la caña, etc.), y
entonces, dentro de este tipo elegir el que mejor se adapte a
nuestro pie.
Mosquetones con cierre de seguridad
Los mosquetones
con cierre de seguridad se diferencian de los mosquetones
normales en que el cierre se puede asegurar en su posici6n de
cerrado.
Existen varios sistemas de cierre en el mercado: A rosca,
deslizantes, Twistlock y de bayoneta.
Los mosquetones se fabrican en forma de D (varios tipos), y en
forma de pera. Para su empleo en los aseguramientos sólo se
adaptan los que tienen forma de pera (mosquetones para nudo dinámico
o ND).
Mosquetones
Los mosquetones
normales - sin cierre de seguridad -, sirven en primer término
para pasar la cuerda por los seguros intermedios. Deben ser
conformes a la norma DIN, que prescribe una resistencia a la
rotura de 20 Kn. (Aprox. 2 000 Kp.)
Además, deben tener una resistencia mínima, abiertos y en
dirección transversal, de 6 Kn. (Aprox. 600 Kp.)
Los mosquetones deben ser en forma de D simétricos o asimétricos,
y tener un tamaño medio Los mosquetones grandes, son incómodos
de manejar, pesados y, en algunos casos, no pasarán por el
agujero de algunos seguros antiguos.
No obstante, tampoco son recomendables los mosquetones aligerados
- pequeños y extremadamente delgados -, puesto que exigen
esfuerzos innecesarios a la cuerda en las caídas y al
descolgarse a causa de sus mínimos radios de giro.
Además de los mosquetones de uso habitual, encontraremos en el
mercado algunos de formas especiales:
Mosquetones con cierre oblicuo presentan la ventaja de quedar el
cierre encajado en estado de máxima apertura, facilitando el
mosquetonaje de seguros alejados. Como desventaja tienen un
manejo poco común, así como el hecho de tener que cerrarlos a
mano.
Mosquetones ovales. Estos mosquetones presentan la desventaja de
tener una menor resistencia respecto a las formas de D, debido 2
la mayor distancia existente entre el punto en el que se aplica
la fuerza y el lateral del mosquetón.
Mosquetones revirados. Evitan que la cuerda se salga, por lo que
es aconsejable disponer de un par de ellos para determinadas
situaciones, pero normalmente no ofrecen ninguna ventaja.
Mosquetones con el cierre curvado. Su uso en las cintas express
está muy difundido, siendo además muy recomendables ya que su
diseño facilita la entrada de la cuerda en el mosquetón. Su
principal desventaja radica en el hecho de que si mosquetoneamos
incorrectamente, este modelo, facilita la salida de la cuerda,
por lo que hemos de poner especial atención a este punto cuando
los usemos.
Cintas Express
Por cintas
express se entiende pequeños anillos de cinta, cosidos o
anudados, que unen dos mosquetones. Se suelen utilizar
frecuentemente en lugar de uno solo para pasar la cuerda por los
puntos de seguro intermedios, siendo su finalidad disminuir el
rozamiento de la cuerda, y con ello, el esfuerzo que realiza el
primero para tirar de esta. En el lenguaje normal, se denomina
cinta express, o simplemente express, al conjunto de cinta y
mosquetones.
Existen cintas express anudadas y cosidas, pudiendo ser estas últimas
en forma de anillo o unidas en su parte central. Si las cintas
que pasamos por los mosquetones son demasiado anchas, se produce
una sobrecarga debida al desplazamiento del punto en el que se
ejerce la fuerza con respecto al lateral del mosquetón. Por
ello, una sobrecarga debida al desplazamiento del punto en el que
se ejerce la fuerza con respecto al lateral del mosquetón. Por
ello, entendemos que las cintas express ideales son aquellas
relativamente delgadas - confeccionadas en un material de alta
resistencia -, o bien aquellas que presentan unos estrechamientos
en las zonas de la cinta en contacto con los mosquetones.
Naturalmente, esta ultima construcción sólo es posible con las
cintas unidas en su parte central.
Por contra, las cintas no deben ser excesivamente estrechas, ya
que entonces, especialmente en los mosquetones con el cierre
curvado, pueden aparecer cargas transversales debidas al
desplazamiento del mosquetón.
Como alternativa para evitar estas cargas transversales, existe
la posibilidad de fijar los mosquetones inferiores con goma, de
manera que ya no resbalen en absoluto (Con este fin, algunos
modelos de cinta cosida presentan un pequeño aro de látex
integrado en su diseño).
Las cintas express deben ser bastante cortas (10 a 15 cm.). Si se
necesitan más largas, se pueden unir dos de ellas, o bien
utilizar un anillo auxiliar al que colocaremos dos mosquetones.
Las cintas express demasiado rígidas no son recomendables en
ningún caso, ya que cumplen peor su cometido de disminuir el
rozamiento. Si además, las cintas se colocan retorcidas, aumenta
la posibilidad, mínima en los demás casos de que al producirse
una caída, la cuerda se salga espontáneamente del mosquetón.
Cordinos
Los cordinos con un diámetro de 4 a 8 mm están normalizados deben tener una resistencia a la rotura de 320, 500, 720, 980 o 1281 Kp según la siguiente fórmula:
Resistencia (Kp) = Di metro (mm) x Di metro (mm) x 20.
Los cordinos son
especialmente interesantes para los aficionados a la arenisca (anillos,
puentes de roca, etc...), así como para los incondicionales del
artificial (construcción de estribos, prusik, etc...). En la
escalada de escuela, su uso más común es como anillo para rapel
o para el montaje de reuniones.
Para un nudo de Prusik se necesita un cordino, de aproximadamente
80 cm de largo y 5 o 6 mm de di metro, anudado en forma de gaza.
Una vez pasado alrededor de la cuerda, este nudo tiene la
propiedad de permitir el deslizamiento, bloqueándose por
completo al recibir una tensión fuerte, lo que lo convierte en
especialmente interesante para autoasegurar rapeles.
Su ejecución es muy sencilla, limitándose a la realización de
un Cabeza de Alondra al que daremos una vuelta adicional
También son dignos de mención los cordinos de kevlar, ya que
son más rígidos que los de poliamida, y cuando están nuevos
tienen el triple de resistencia a la rotura. Sin embargo los
cordinos de kevlar son sensibles a las cargas producidas por
acodamientos, y tras dos años de uso, su resistencia desciende
hasta el 20 %. No obstante esta pérdida de resistencia no
constituye ningún problema, utilizando un material de 5,5 o 6 mm
de grueso, se tendría todavía una resistencia d 1,5 Toneladas.
En piedra arenisca o en itinerarios alpinos, los cordinos de
kevlar resultan muy adecuados para enhebrar puentes de roca
estrechos pero se puede prescindir de ellos en la mayoría de las
escuelas.
El ocho
El ocho, como su
propio nombre indica, es un mecanismo dinámico de bloqueo en
forma de ocho, pensado para el descenso, aunque cada vez está más
generalizado su uso para asegurar, llegando al punto de
utilizarse más que el nudo dinámico.
Los ochos se fabrican en aluminio, y existen en el mercado en
tamaños muy diversos. De forma similar al caso de los
mosquetones tenemos que:
Los modelos demasiado grandes son pesados e incómodos de
manejar, y los modelos muy pequeños exigen esfuerzos
innecesarios a la cuerda a causa de su pequeño radio de giro.
Tenemos además algunos modelos ligeramente curvados en su parte
media, que permiten dos grados de frenado diferentes. Por lo demás,
en el ocho, todo tipo de artilugios suplementarios son
completamente innecesarios.
Fisureros
Los fisureros sirven en primer término como seguros intermedios. Sólo se pueden fijar a fisuras en forma de V o en agujeros que se estrechen, y presentan muchas formas distintas. Las formas clásicas, y en buena parte las más utilizadas hoy en día son:
Fisurero simple (bicoin) = Forma ligeramente trapezoidal.
Hexéntrico = Forma de hexágono irregular,
Los fisureros se
venden sin cordino, con cinta cosida o con cable de acero. Los
cables de acero son recomendables en los fisureros pequeños por
razones de estabilidad y seguridad.
En condiciones normales, las cuñas con cable de dos milímetros
de espesor aguantan aproximadamente 400 Kp, y aquellas con cable
es de tres milímetros de 800 a 1000 Kp.
Una ventaja de los cables de acero consiste en que permiten el
emplazamiento del fisurero en grietas muy estrechas Sin embargo,
presentan el inconveniente, especialmente en cables muy rígidos,
de que los movimientos transmitidos por la cuerda lo hagan saltar
de la fisura. Por estos motivos, los cables de acero sólo son
aconsejables en el caso de los fisureros simples (bicoins) más
pequeños, que no pueden ser emplazados con la mano a causa de su
tamaño.
Los modelos más grandes se deben utilizar con cordinos del diámetro
más grueso que nos permitan los pasadores de la pieza en cuesti6n.
Los modelos de hexéntricos con cable de acero no son
recomendables, ya que el cable impide dos de las posiciones de
fijación previstas, y los cantos que quedan entremedias rara vez
permiten una fijación sólida.
Los hexéntricos más grandes (números 6-11), se equiparán
preferentemente con cordino, pudiéndose, en algunos casos,
recoger el nudo dentro del fisurero.
Los orificios de la parte superior deben estar redondeados para
evitar que la cinta o cordino corra por cantos afilados. Estos
cordinos han de tener un largo aproximado de 20-25 cm.
Los cordinos más largos significan un aumento innecesario de la
distancia de caída, y pueden resultar bastante incómodos
durante su transporte en el portamaterial.
Podemos envolver los cordinos con cinta adhesiva en la zona de la
cuña, aunque las ventajas e inconvenientes de este método son
tan discutibles como las de la utilización del cable de acero (ver
arriba).
Tal y como se muestra los fisureros se pueden utilizar, en caso
de necesidad, como cintas express.
Entre los fisureros, especialmente entre los fisureros simples,
existen algunas formas especiales recomendables:
Los fisureros que presentan una cuña entallada son muy
recomendables por sus buenas prestaciones, tanto en fisuras
estrechas como en algunas de mayores dimensiones.
Los stoopers suelen alcanzar en muchas ocasiones, gracias a su
forma curvada, una fijación de tres puntos estable.
Los fisureros monocable, con doble cara cóncavo-convexa, se
adaptan frecuentemente para fisuras sin muchas irregularidades
Las cuñas pequeñas de latón con el cable soldado, son un medio
muy utilizado para el aseguramiento, especialmente en los tipos
de roca más duros, tales como granito o cuarcita.
Existen además toda una serie de formas especiales que pueden
resultar útiles en determinadas ocasiones, pero que, debido a su
extensión y complejidad, no trataremos aquí.
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Mario A. Aceves Davalos
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