Guerra Civil Española (1936 – 1939)

Enemigos


Así cuenta el artillero un curioso incidente

Cierto día, nos hallábamos anclados en la Bahía de Palma de Mallorca, donde la escuadra nacional tenía una base de abastecimiento. El crucero Canarias no entraba al puerto pues éste carecía de profundidad suficiente para naves de gran calado. A pesar de que en esa zona del Mediterráneo suele darse un clima excepcional, en esta ocasión fuimos sorprendidos por un temporal.

El potente viento y el bravo oleaje que nos cazaron movían el Canarias como si fuera una jofaina.Tanto fue el vendaval que las tres pesadísimas anclas del navío más la boya a la que estaba amarrado fueron arrastradas por el buque con tal ímpetu que este terminó dando de plano contra un carguero que andaba por allí. Con el impacto el Canarias tembló a lo largo y a lo ancho pero aunque cueste creer no sufrió daño alguno, nada más se desprendió la escalera que llevaba en la proa.

Después de este combate y demostrado que el enemigo contaba con armas poderosas, cada vez que entrábamos en la bahía y se tenían noticias de algún temporal, el barco se refugiaba en Pollensa. Desde allí, si el día estaba muy claro, algunas veces desde la cubierta del Canarias se podía observar a lo lejos Menorca, la isla donde tenía una base militar otro enemigo que también nos quería cazar.

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