Sun Haiyun nace en Jiangsusheng el 4 de junio (año lunar) de 1938, en el seno de una familia de larga tradición en la medicina china. Por ser de constitución débil, desde pequeño siente inclinación por la medicina y las escrituras sagradas del qigong y estudia muchas de ellas.

 Desde joven, para poder curar a los enfermos, a la vez que estudia los métodos terapéuticos de la acupuntura y de la medicina tradicional china, aprende las técnicas de curación y los métodos Yangsheng de la tradición Daojia, del budismo, confucianismo y artes marciales, y empieza su actividad terapéutica. Durante muchos años desarrolla su actividad de manera gratuita entre la gente del vecindario, cura a muchos enfermos y se hace famoso como médico acupuntor.

 Hacia los 40 años encuentra a Pei Xirong, sucesor de la generación XVII de la escuela Wudang Longmen, y estudia Daojia Qigong con este maestro Pei. Más tarde, por su entrenamiento de qigong y por una larga serie de obras buenas, se convierte en el sucesor de la generación XVIII de la escuela Longmen.

 A principios de los años 70, cuando se difunden los métodos de curación con el qigong, desarrolla su actividad por todo el país como pionero en este campo. Mientras propaga el método de salud del qigong, cura a pacientes afectados de diversos tipos de enfermedades graves consideradas entonces incurables, como por ejemplo cáncer de pulmón en fase terminal, hemiplejia, leucemia, epilepsia, trastornos mentales, etc. Los extraordinarios resultados obtenidos le merecen el reconocimiento del gobierno como el único médico de qigong
 Se le llama popularmente Shenyi “médico considerado como dios”.

 En relación con el tratamiento del qigong asegura: “Hay posibilidad de curar todo tipo de enfermedades a excepción de las congénitas”.

Fruto de largos años de investigación y de práctica obtiene resultados de recuperación superiores al 60% en el tratamiento de minusválidos afectados de parálisis cerebral. Esto se le reconoce a nivel oficial como un logro en el campo de la medicina. Además le publican a nivel nacional diversos trabajos de investigación sobre el método de tratamiento con el qigong y en más de diez ocasiones obtiene el galardón nacional de Tesis Sobresaliente.

 A esto hay que añadir la publicación en la revista de aquellos años Qigong Zongheng (nº IX) de un artículo suyo sobre la aplicación del método Huanhundafa para hacer retornar el alma al cuerpo, con el que consigue devolver la vida a un anciano que hacía ya una hora que había fallecido en el hospital.

 Los resultados que obtiene con la aplicación del qigong quedan registrados en más de 50 diccionarios y aparecen en periódicos y revistas de nivel nacional. La prensa de Europa, Canadá y EEUU se hace eco de estos resultados y difunde su qigong.

 Para dirigir a sus alumnos y a sus discípulos por el camino auténtico del xiudao (entrenamiento del Dao), sintetiza la esencia de diversas escrituras sagradas de qigong en sólo catorce caracteres: “Amabilidad en las palabras, hacer el bien, corazón misericordioso, sumo respeto por el maestro, cumplir las leyes y normas, honrar a los padres”. Y además, pensando en el hombre de hoy, con un ritmo de vida cada vez más rápido, crea el Suiyi Qigong (qigong libre) y el Liufenzhongjianshenfa (método de seis minutos para fortalecer el cuerpo), fáciles de practicar y con los que se pueden obtener buenos resultados incluso dedicando poco tiempo.

 En 1993 abre en Shanghai el “Departamento de Investigación de Wudang Baojianyiliao Qigong (Wudang Qigong para mantener la salud, curarse, curar)” al servicio de la cultura del qigong y de la salud de la humanidad. Desde entonces desempeña el cargo de director. El emblema de este centro representa el nivel más elevado del auténtico qigong, cuya primera etapa tiene como objetivo la salud, y al que se llega mediante la curación de los enfermos y la unión de uno mismo con la naturaleza.

 Ese mismo año, para conducir rectamente a sus discípulos por el camino de la transformación personal del qigong y del xiudao (entrenamiento del Dao), celebra la ceremonia Rushi y admite a ese nivel a algunos de sus discípulos del nivel Rumen. Para que los discípulos Rushi comprendan mejor la esencia del qigong escribe un poema sobre el entrenamiento del qigong y la purificación del cuerpo y del espíritu.

Este camino de transformación personal del qigong y este xiudao (entrenamiento del Dao) es el método de nivel más elevado que desde antiguo practican los xianren. Consiste en ocultar el poder del qigong que asombre a la gente y dedicarse a curar las enfermedades y sufrimientos de los demás llevando una vida ordinaria.
El maestro Sun Haiyun no habla de su nivel de xiudao ni de qué etapa se encuentra en su proceso de transformación, ni tampoco dice nada de hasta dónde llega el poder de su qigong.

Sin embargo, en 1990, mientras estaba en el recinto daoísta de Xian (lugar donde se realizan ceremonias daoístas y viven practicantes del Dao y donde enseñó el mismo Laozi), encontró a un venerable maestro de los que viven allí. Este maestro compuso un poema que corresponde a su vida. El poema dice así: “El cuerpo y la imagen de xianren le son congénitos. Encuentra a un maestro xianren y se convierte en un auténtico guía. En el mínimo instante de señalar simplemente el sol, completa el entrenamiento de jindan. Debe agradecer a las rocas y los valles por ser sus maestros. Más tarde, es de esperar que conduzca al cielo a toda una multitud de personas como formando una dinastía”.

Entre sus obras se encuentran: Wudang Baojianyiliao Qigong (Wudang Qigong para mantener la salud, curarse, curar), Suiyikuaisujianshen Qigong (Método libre de qigong para estar en forma), Shaoerqigongjianshenfa (Método de qigong para fortalecer la salud de los niños), Liufenzhongjiangshenchangshougong (Qigong en seis minutos para fortalecer el cuerpo y disfrutar de larga vida), Antología Yiliaobaojian Yangsheng (textos en relación con el mantenimiento de la salud y la curación) de Sun Haiyun.
 

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