Las fuerzas revolucionarias
(movimiento revolucionario Los Comuneros) al mando de Juan Francisco Berbeo
salidas del Socorro y engrosadas por contingentes de las poblaciones
que iba recorriendo en su marcha hacia el Reino, entraron a Nemocón
el 23 de mayo de 1781. Trasladados luego hacia el punto del Mortiño
(entre Nemocón y Zipaquirá), amenazaba ya a esta última
ciudad cuando los comisionados del Real Acuerdo, pues el Virrey se hallaba
en Cartagena, se apresuraron a proponer arreglos a Berbeo. El día
26 van los comisionados a Nemocón y regresan al día siguiente
a Zipaquirá. Entre estos personajes venidos expresamente de la capital
se hallaba el ilustrísimo Arzobispo D. Antonio Caballero y Góngora.
El jefe revolucionario se prestó a parlamentar, y al efecto se trasladó
a Zipaquirá, y luego sintetizó en 35 artículos las
demandas de los 66 pueblos, capitulaciones muy bien elaboradas, para ser
presentadas el día 5 de junio de 1781. Se firmaron el 7 de junio
de 1781 después de haber sido discutidas y haber efectuado algunos
arreglos en los primeros artículos y luego de que 200 hombres se
lanzaran a la plaza y secundados por muchos vecinos de la localidad se
rebelaran abiertamente a los gritos de "TRAICION ..... GUERRA A LA
CAPITAL ..." con lo cual aterrorizaron a los comisionados.
| Zipaquirá
fue el primer pueblo que vió el sacrificio de sus hijos por orden
del pacificador general Pablo Morillo: seis ciudadanos, fueron fusilados
en la Plaza Principal, contribuyendo con su sangre a la causa de la libertad.
Se llamaron Agustín Zapata, José Riaño Cortés,
Luis Sarache, Juan Nepomuceno Quiguarana, José Luis Gómez
y Francisco Cárate.
Estos seis mártires fusilados el 3 de agosto de 1816, y muy probablemente otros dos sacrificados el mismo día; tres heroínas, gloria de la ciudad y de su sexo, fusiladas también por su celoso y heróico patriatismo; 54 héroes muertos en el campo de batalla y 5 patriotas confinados y fusilados en otros lugares, constituyen lo mejor y más preciado de la contribución zipaquireña a la causa de la libertad e independencia. |
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