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Elijah Ben Assiza es un Assamita jud�o, brit�nico de aspecto meridional, el ingl�s hace apenas dos meses que ha llegado a Montr�al procedente de El Cairo, acompa�ando a Nayali Aid�, toreador que ha desaparecido sin dejar rastro. Miembro de una de las nuevas manadas de la ciudad, La Spirale de Dante, recientemente ha sido nombrado Ductus de esa manada. Si los que hablan mal de �l supiera lo que �l piensa de ellos, a�n hablar�an peor. |
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Sebastian, nativo de Montreal, probablemente el �nico de entre la comunidad vamp�rica de la ciudad. Aparenta entre 17 y 19 a�os; viste de manera desali�ada, seg�n los c�nones de cierta juventud de los 90; lleva pelo largo y pendiente en la oreja. Tiene dos man�as en extremo molestas: fumar en cualquier parte y responder. Su principal punto d�bil es Fionella Sandhira: aunque se empe�a en lo contrario, fracasa estrepitosamente en disimular su inter�s en la joven. |
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Rafael de la Cruz ha llegado a Montreal recientemente. La misma noche que lleg� y tras pasar el Rito de Aceptaci�n, se le acept� como miembro de la Manada de Los �ngeles de Ca�n. Su aspecto posee los rasgos del sur de su tierra natal, Espa�a. Serio, calmado, educado y amable en el trato, un aura de oscuridad y malos presagios parece seguirle all� donde va. Siempre en una incesante b�squeda de sucesos extra�os, se rumorea que ha llegado a Am�rica por �rdenes de su mentor con el fin de esclarecer los extra�os sucesos que acontecen en la Ciudad de los Milagros Negros; sucesos que poco a poco parecen ir calando en �l hasta llevarle a recelos sin sentido aparente. C�nico, suspicaz, dif�cilmente impresionable, hastiado��C�mo no serlo despu�s de haber �visto� y �o�do�? �T� no lo ser�as? Pobre loco� |
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Alonso, hombre de cincuenta a�os mal conservado, aspecto palido, ojos rojos enfermizos y mirada perdida. De estatura media alta, muy flaco, con perilla y el pelo blanco recogido en una coleta corta y fina. Vestimenta pasada de moda y modales a juego. |
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Nacida en Francia, Sel�ne-Nadine de la Cosette se distingue por su sobriedad vistiendo y su car�cter serio y reservado a la par que fervorsamente religioso. Es extremadamente bella, aparentando situarse a finales de la veintena. Pero del mismo modo que incre�blemente bella, es del mismo modo misteriosa: poco es lo que se sabe de su pasado. Llegada a Montr�al recientemente llamada por el Obsipo Benezri (por lo visto algo les une), Sel�ne es la Ductus y Sacerdotisa de su manada, la recientemente formada Les Fils d'Uriel. |
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Jaques apesta, es feo, verborr�ico, incoherente, miedoso, inconsciente, tajante y escurridizo. Es muy sucio y m�s cotilla. Habla mucho, y mal. Algunas noches es un Brujah, otras es un Nosferatu. O eso dice �l. Pero dice tantas cosas... que es dif�cil saber qu� est� diciendo cuando las dice. Sin embargo, sabe muchas cosas. O eso dice �l. O eso parece deducirse de las much�simas cosas que dice. O eso puede deducirse que �l cree. Si es que cree algo, claro. �Claro? Claro, clar�simo. Al menos, para �l. O no, no s�. Lo que s� s� es que pertenece (literal y metaf�ricamente) a Misericordia. Bueno, creo que lo s�. Creer es f�cil. Vale, s�, soy yo. �K�yate lla, �o�oloskojones, que me lebantas dolor de kaveza! Por favor, se�ores, no es el momento ni el lugar para una discusi�n. �l empez�. No, �l. No, �l. No, �l. No, �l. No, �l. No, �l. No, �l. Basta. Keosjodan. �Jo! |
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El aspecto de �ngel de Samael a pocos enga�a ya. Puede poseer una belleza arrebatadora y un cuerpo digno de un h�roe griego, pero aquellos que han llegado a conocerlo saben que si lo miras de cerca, Samael se resquebraja. Nadie duda que sea fuerte o valiente, pero los que en el pasado trabajaron con �l sab�an que lo que hac�a que fuera as� era algo que s�lo ata��a a �l. Y eso no es algo que guste en el Sabbat. Sobretodo si desaparece dejando atr�s a un Chiquillo y una Manada en pos de una Manada Muerta. |
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Kail a primera vista es un calvo cuarent�n no demasiado alto y de complexi�n normal. A segunda vista se aprecia que en realidad lleva la cabeza rapada, que sigue sin ser demasiado alto y que a pesar de no ser grande si que se aprecia un cuerpo bien formado, en definitiva, un tipo que no destacar�a demasiado si te lo cruzas por la calle. Es en el tercer vistazo, cuando ves los detalles, cuando compruebas que la palidez de su piel desmiente las peque�as heridas y arrugas de una piel curtida como la del que ha trabajado a la intemperie toda su vida, cuando te das cuenta de que su mirada es mas vieja que sus ojos, y que sus hombros est�n mas cargados de lo que parec�a. Por su expresi�n, por su actitud, por algo que no sabr�as como definir, a pesar de que no hay nada en su aspecto extraordinariamente fuera de lo normal e incluso se podr�a decir que es atractivo, cuando te cruzas con el te apartas, te apetece cruzarte de acera, continuas andando unos metros con la sensaci�n de que te has cruzado con un monstruo. |
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La duda moral marca la existencia del atormentado Jakob Heikel, malkavian procedente de la ciudad b�vara de Munich. Su anterior afiliaci�n a la Camarilla alemana lo han convertido en un paria de la sociedad montrealina, la cual no para de recordarle, noche tras noche, que �s�lo� es un miembro a prueba. La reciente muerte de su mentor y el obligado abandono de la que fue su manada inicial: Los Condenados, han convulsionado sobremanera al, en ocasiones, inestable muchacho. Actualmente, forma parte de Les Fils d�Uriel. |
