Los
conflictos y el dirigente/a
No es suficiente elaborar un interesante Plan de
Trabajo. Para llevarlo a la práctica es preciso que
existan personas con condiciones para convocar, motivar
y coordinar el trabajo de mucha gente para lograr las
metas compartidas.
Todas las personas pueden aprender a ejercer
liderazgo
La palabra "líder" nos hace pensar con frecuencia
en una persona con capacidades excepcionales como son
las grandes figuras de la historia. Sin embargo, un
enfoque más moderno del liderazgo insiste en que éste
puede ser aprendido por todos y que todos los
integrantes de un grupo pueden, en determinadas
circunstancias, ejercer un liderazgo al servicio de los
objetivos a lograr por el grupo.
¿Cuáles son las características de un líder?
Un/a líder tiene la capacidad de motivar a otras
personas a una determinada acción. Lo interesante es que
las personas pueden ejercer el liderazgo en distintos
campos o áreas. Por ejemplo, puede haber líderes con
capacidades para organizar una actividad como por
ejemplo un foro o un paseo, otros/as ejercen un
liderazgo en el campo artístico o creativo, en el
deporte y la recreación, en la creación de un ambiente
agradable para trabajar, también hay líderes que saben
tender puentes con personas y organizaciones.
Para poder motivar a las personas para participar
en una determinada acción, el líder debe desarrollar
varias cualidades, las que, en gran medida, se pueden
aprender. Veamos más de cerca cuáles son estas
cualidades:
El ejercicio de un cargo favorece el desarrollo
de cualidades personales que se requieren para ejercer
un buen liderazgo. Son capacidades y actitudes que se
pueden aprender.
A los/as líderes se les atribuye sabiduría y
capacidad de actuar en la realidad. Se les otorga saber,
poder y capacidad.
Según las costumbres que han prevalecido hasta
ahora, el liderazgo en las organizaciones de padres y
apoderados suele ser ejercido por los hombres. Sin
embargo, son las mujeres las que participan en mayor
número que los hombres en reuniones de Curso, en el
apoyo escolar y en las tareas y servicios de la escuela
y del hogar.
El liderazgo en un Centro de Padre u otra
organización del ámbito público, puede hacer surgir en
las mujeres sentimientos confusos, producidos por una
sensación de falta de preparación para ejercer el cargo,
o falta de tiempo por la responsabilidad de las
actividades de la casa o el cuidado de hijos pequeños.
Sin embargo, es muy importante considerar que en la
práctica son ellas, quienes mayoritariamente, asumen el
trabajo diario en la escuela. Por tanto, podría
constituirse en el espacio más adecuado para desarrollar
prácticas y fortalecer liderazgos de mujeres, en el
marco de la comunidad escolar.
La presencia de ambos, hombres y mujeres en el
Centro de Padres enriquece la tarea, pues cada uno
aporta a la organización desde su propia experiencia y
papel ejercido en la sociedad.
Los conflictos y la
tarea del/a dirigente/a
El conflicto está siempre presente en las
relaciones humanas, en las organizaciones y espacios
laborales. En la medida que reconocemos que todas las
personas somos diferentes y aceptamos el hecho que todos
tenemos distintos intereses -no siempre contrapuestos,
pero sí diferentes- estamos en condiciones de comprender
el origen y valor de los conflictos, para la tarea en
que estamos empeñados.
En una organización no siempre se pueden
satisfacer las necesidades de todos/as. En ocasiones el
logro de los objetivos de nuestro Centro de Padres
responde más a los intereses de algunos/as por sobre
los/as de otros/as. Vivir esta realidad es de por sí
conflictiva.
El problema es que muchas veces olvidamos que los
conflictos también cumplen una función. Los conflictos
permiten mantener el dinamismo de un grupo, mejorar su
funcionamiento o bien poner término una tarea cuando ya
no responde a las necesidades de sus integrantes.
Para que una organización cambie y se fortalezca
necesita contar con períodos de armonía y estabilidad
como con momentos de diferencias e incluso de
confrontación. Esto le da dinamismo a la organización.
El desafío para un dirigente o dirigenta no es
evitar tener conflictos, sino estar dispuestos/as a
enfrentarlos positivamente y buscar formas adecuadas y
colectivas para resolverlos.
Ideas para resolver de manera adecuada los
conflictos
Si bien los conflictos pueden resultar
beneficiosos para un Centro de Padres, no siempre es
fácil vivir los conflictos. Las siguientes sugerencias
pueden orientarnos para enfrentarlos.
1) Diferenciar de qué tipo de conflicto se
trata: ¿Es un conflicto afectivo? ¿económico? ¿de poder?
2) Definir quién o quiénes tienen el
conflicto y a quiénes afecta: ¿Es una persona? ¿Son
varios apoderados? ¿De qué cursos? ¿es con la dirección
de la escuela? ¿es de algunos cursos con el Centro
General de Padres?
3) Hacer participar en la búsqueda de
solución al conflicto a los que se encuentran
involucrados en él o lo perciben como tal.
4) Buscar opciones de solución que
satisfagan a todos los involucrados en él. No se trata
que uno gane y el otro ceda. El gran desafío es que
todos/as se sientan satisfechos con la solución de
manera que se asegure que la solución se mantenga.
5) A esta estrategia se le llama
negociación. Supone estar dispuesto a escuchar las
posiciones de cada uno de los involucrados en el
conflicto, demostrando calma, apertura, atención y buena
voluntad. Al mismo tiempo, tener claro los límites de
las soluciones que se quiere obtener.
6) Resulta fundamental tener muy claro qué
se quiere lograr y que lograrlo pasa por un camino, a
veces largo, de búsqueda de acuerdos con otros/as, pero
que permitirá obtener buenos resultados para todos/as y
no sólo para algunos/as.