DÍA 13 - DÍA DE REFLEXIÓN

No creí que el gobierno mintiera. Pensé que si hubiera querido mentir no le habría costado nada aguantar la información un día más. Por suerte o por desgracia no escucho la radio y no pude ser de los manipulados ni por la SER ni por la COPE. Soy de tele, y de los de zapping, por lo que la influencia de un canal determinado se debió ver neutralizada por el resto de canales. Yo creí que no mentía. Me cabreó que Acebes me llamara miserable por creer que podría no ser ETA, pero en aquel momento creí que no mintieron, que informaron de la furgoneta, de la cinta reivindicando el atentado, etc, etc, cuando pudieron haberlo ocultado unas horas.

Los políticos llamaban a la participación y a no cambiar su voto. Qué cínicos. El PSOE ya estaba claramente aferrándose a Al Qaeda. El PP dejaba una puerta abierta pero ETA seguía siendo la prioridad número uno. A unos y a otros no les importaba la autoría del atentado. Simplemente querían que mañana al votar la gente creyera una cosa u otra.

Yo no recibí el "pásalo". En la noche de los móviles yo no estuve en la trayectoria de aquellas cadenas de sms. No fui a la calle Génova. Lo vi aquella noche en las noticias. Otra vez me emocioné viendo como la gente se movía porque necesitaba respuestas. Porque exigía al gobierno explicaciones, porque pensaban, como yo, que aquellas muertes eran la consecuencia lógica de las muertes que nosotros habíamos provocado en Irak. Unos pocos rojillos trasnochados que ya habían intentado con su voto en las autonómicas que el PP entendiera la opinión de los españoles sobre la invasión, pero a todas luces insuficientes. Era un "y ahora que". Rajoy me revolvió las tripas hablando de concentraciones ilegales.¿¿¿Ilegales??? La gente necesitaba explicaciones. Yo necesitaba explicaciones, no de la autoría, que ya la tenía clarísima, sino por su actuación y actitud alentando y aplaudiendo una guerra, despreciando cualquier otra opinión que no fuera la suya. Es el despotismo de la mayoría absoluta. Era casi un "ves, esto es lo que pasa cuando se provoca una guerra". Era un reproche. Era un desahogo. Y eso, legal o ilegal (a estas alturas la legalidad o ilegalidad de las guerras o de las manifestaciones era, a todas luces, irrelevante) era legítimo y necesario. Aún así el PP seguía en sus trece. Esa noche, en la primera, un documental sobre ETA. Se olían lo que se les venía encima mañana pero ahí estaban, sin remordimiento alguno.

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