DÍA 11 - AQUELLA MAÑANA
Inusualmente madrugué. Tenía que ir a firmar un nuevo contrato y cuando iba a la cocina escuché como mi madre en el salón le confirmaba a mi tía en Salamanca que ya había contactado con varios hermanos y primos y que todos estábamos bien. Me extrañó, me acerqué y en la tele, el atentado. Otro más pensé. No era consciente de lo que se avecinaba.
Entré en el metro y en los paneles informativos leí un inquietante "La policía recomienda no utilizar el metro, el autobús o las líneas de cercanías". Aún así la gente esperaba en el andén normalmente. El metro llegó como siempre. Me bajé en Plaza de Castilla y la gente se concentraba en la zona central. Pensé en otra bomba en las torres KIO o en los juzgados o quizá sólo un aviso de bomba. No oí nada, no olía nada. La gente aguardaba pacientemente. Seguí mi camino. Al llegar a mi lugar de trabajo la gente se arremolinaba frente a un televisor maldiciendo. Una compañera todavía no había llegado. Dos habían ido a donar sangre a Plaza de Castilla donde habían puesto un autobús. Las tele continuaba. Habían sido varias las explosiones y los muertos se sucedían. Se me ocurrió pensar en alto: "¿Y si no han sido ellos? Casi me comen: Había sido ETA y punto. La compañera llegó. Estaba en un tren entre dos que explotaron. En la radio decían que ya no se necesitaba más sangre.
Al salir, algo más consciente de lo grave del atentado, llamé a una amiga que vive por la zona. Ella estaba en un estado de shock todavía mayor al mío. Consiguió articular que estaba bien. Quizá no fue el momento pero comenté la similitud con lo del 11S. Ya en ese momento califiqué el atentado como un acto de guerra. Ella casi me recriminó la frialdad con la que hablaba de lo que pasaba.. En un momento ella habló de ETA y yo repetí el "¿y si no han sido ellos?" "Si no han sido ellos, es todavía peor" y me dejó helado.
Bajé por Castellana en dirección a la ett con la que terminaba contrato. Las sirenas no paraban de bajar a Atocha. Se me soltó un "hijos de puta". La gente iba por las calles tan normal. Quizá no conocían lo que había pasado. No se. Volví en metro. Los paneles ya no advertían de ningún peligro...