Hosted by www.Geocities.ws

Llevamos tanto tiempo hablando
La web de Venus


Llevamos tanto tiempo hablando

Llevamos tanto tiempo hablando, contándonos tantas cosas que parece que ya nos conocemos y, sin embargo, todavía no nos hemos visto ni creo que jamás lo hagamos.
Es la aventura, vivir un sueño y tal vez convertirlo en realidad, aunque sea a breves trazos, con suaves pinceladas. Creamos un mundo mágico, algo que no comparte nadie más, sólo tú y yo, sólo cuando encendemos el teclado y leemos nuestros mensajes. A veces ha ocurrido que me has mandado uno y estaba conectada en ese momento, te imaginaba sentado escribiéndolo y me gustaba.
Sólo sé tu nombre: Manu.
No te conozco, no sé como es tu rostro, no sé como es tu cuerpo, pero, nuestra imaginación vuela y nos recreamos, creamos historias, pensamos en nuestros cuerpos unidos, en la pasión de una noche loca y eso nos hace subir la temperatura. Me imagino tus manos en mi cuerpo, tu boca sobre mi piel, buscando la mía, ávida, salvaje, dejando que la pasión desborde y nos colme por una vez de realidades.
Esa noche loca la voy a vivir hoy, cuando salga a la calle, cuando entre a un bar, cuando lleve alguna copa de más y conozca a un chico y…entonces, viviré mis sueños por un día, cumpliré mis deseos, sentiré el tacto de un desconocido, sentiré sus besos en mi cuerpo, lo morderé, lo chuparé, lo besaré hasta que no pueda respirar, me dejaré hacer todo aquello que deseo que me hagan, será sexo puro y simple, que ¡ya va siendo hora!
Ha llegado la noche y estoy lista, dispuesta a vivir mi aventura, es fácil realizarla, cualquier mujer dispuesta a ello encuentra a alguien que sólo quiera sexo, sin complicaciones, sin presiones.
Estoy guapa, me miro al espejo y me doy los últimos retoques, los labios pintados de rojo, los ojos de un suave tono dorado y marrón. Falta el punto final, cojo de la repisa mi perfume preferido, es París. Cierro los ojos e intento imaginar un futuro que empieza cuando baje las escaleras y cierre la puerta. Me pongo a temblar y dejo que la suave fragancia me envuelva en una capa. Listo. Cojo el abrigo y, caminando con paso resuelto salgo al frío de la calle.
He quedado con mi amiga en un bar céntrico. Me hago paso a través de la gente que se agolpa en la entrada, ya la diviso al fondo, está sentada en una mesa, me saluda con la mano, va muy guapa, sus grandes ojos verdes resaltan en la penumbra del bar, parece un gato, un felino dulce y peligroso a la vez. Me sonríe cuando me siento a su lado y yo le devuelvo la sonrisa, estamos las dos felices, se nos nota, transmitimos morbo, lo sé, y me gusta. Hay dos hombres que están sentados atrás que nos miran sin parar, no nos gustan, son gordos y feos, hoy queremos elegir, queremos cuerpos jóvenes, fuertes, de piel suave y que nos hagan alcanzar cimas de placer largo tiempo imaginadas. Queremos hacer el amor tantas veces que acabemos agotadas y envueltas en sudor.
Nos levantamos y nos dirigimos a la salida. Los hombres nos miran y nosotras pasamos ante ellos sin dirigirles siquiera una leve mirada, somos las dueñas de la noche, hoy vamos a disfrutar como nunca y no nos andamos con medias tintas, o todo o nada.
Cenamos en un pequeño restaurante, es muy coqueto, con un jarrón de flores sobre el blanco mantel, con cuadros de bodegones en las paredes. El camarero es un chico guapo, debe ser peruano por los rasgos. Bebemos mucho vino, los ojos de mi amiga lanzan chispas verdes y los míos me imagino que también, parece que estamos en una nube, ¡qué divertido!
Después de tomarnos un irlandés bien cargadito nos vamos a bailar, tenemos ganas de marcha y la vamos a tener.
Nos contoneamos sensualmente en la pista. Mi vestido negro ajustado va subiendo peligrosamente por los muslos siguiendo el ritmo de la música, la que suena con fuerza en el local y la que llevo en mi interior. No sé cuál de ellas es más ensordecedora…
Alguien me está mirando, lo noto, siento su mirada en mi piel, es como si me estuviera quemando. Me vuelvo lentamente y lo miro con disimulo. Es un chico alto, atractivo, lleva una camiseta ajustada de manga corta y sus brazos musculosos brillan con la luz de los focos. Yo sigo bailando como si no me hubiera dado cuenta, ¡qué malas somos las mujeres!
Se acerca a nuestro lado y se coloca delante de mí, empieza a bailar siguiendo el ritmo de la música, baila muy bien, creo que tiene que ser cubano, sus movimientos son sensuales, se acerca más a mí, casi me toca con sus manos, deseo que lo haga, necesito que lo haga…
Mi amiga se ha dado cuenta y da un paso atrás, es un sol, sabe lo que quiero y está dispuesta a ayudarme, sé que ella no tendrá problemas para ligarse a alguien y realmente tampoco me importa mucho.
-Hola. ¿Cómo estás?
-Muy bien y ¿tú?
Bueno, el comienzo no es muy original, pero ya ha dado el segundo paso, lo demás será más fácil.
Me coge por la cintura y nuestros cuerpos se unen en una danza sensual, cada vez me aprieta más a su cuerpo. Me gusta, noto su calor en mi piel, a través del vestido. Sus manos son grandes y suaves, bajan y suben por mi espalda y se colocan en ese lugar donde la espalda pierde su nombre. Me está excitando y lo sabe, lo hace muy bien, yo también noto su excitación y me gusta sentirla. Deseo que me bese y lo hace, acerca su boca a la mía y me besa suavemente, abre lentamente mis labios e introduce su lengua en mi boca, busca la mía, la encuentra y comienzan a jugar. Ya no oigo la música, sólo estamos él y yo en el mundo, no me importa si nos miran, me gusta cómo me besa, me gusta cómo me acaricia, me gusta las sensaciones que está produciendo en mí, no quiero que deje de hacerlo, me gustaría que me hiciese el amor allí mismo, encima de una mesa o sobre el suelo, me da igual, sólo quiero que me haga el amor…
No sé cuánto tiempo hemos estado besándonos, he perdido la noción del tiempo y del lugar.
Se aparta y me mira mientras me acaricia la mejilla. Sus ojos brillan, los míos seguro que también lo hacen.
-¿Nos vamos?
-Sí.
Apenas me da tiempo de despedirme de mi amiga a la que veo hablando con un chico alto y moreno. Me coge de la mano y salimos del local abarrotado de gente. Hace frío fuera, me encojo levemente dentro del abrigo, él lo nota y me abraza, me gusta sentirme en sus brazos. Caminamos lentamente, él dirige la marcha, no sé donde vamos y tampoco me importa, sólo deseo estar con él.
Se detiene ante un portal antiguo, lo abre con su llave y pasamos al interior, subimos en el anticuado ascensor mientras nos besamos. Mi espalda está pegada a la pared y él presiona su cuerpo al mío mientras me acaricia el pecho, los muslos, mientras introduce su mano bajo mi vestido y busca mi sexo.
Con una sacudida el ascensor llega a su destino. Abre la puerta y la sujeta mientras yo paso. A la derecha se encuentra su casa y allí vamos, tengo ganas de llegar, quiero quitarme los zapatos, son nuevos y con mucho tacón y la noche ya me está pasando factura, estoy agotada.
Enciende la luz. Apenas me doy cuenta del mobiliario: un sofá, un mueble para la televisión y una mesita de fumador. No me da tiempo de hacer el inventario porque él ya está sobre mí. Sus manos son ávidas, me acaricia, me besa con pasión. Encuentra la cremallera de mi vestido y la baja, el vestido cae al suelo y yo me quedo en braguitas y sujetador, son negros y muy sexys, llevo también medias negras. Él se aparta un instante y me mira. Por sus ojos veo que le gusta lo que ve. Menos mal, el conjuntito me salió por un ojo de la cara, pero se ve que ha merecido la pena.
Yo empiezo a discutir con los botones de su camisa, alguno quiere resistirse pero al final ganó dignamente la batalla. Luego le suelto el botón del pantalón, le bajo la cremallera. Cojo los pantalones y dejo que resbalen por sus caderas, ya sólo le queda el slip, que por fin también cae al suelo. Ummmmm, me gusta lo que veo, ya está excitado y mucho. Coge una de mis manos y me la lleva para que le acaricie, lo hago, noto su dureza en mi mano, bajo y subo la mano, su excitación crece más y más…Me arrodillo, la pongo en mi boca y la chupo, la muerdo suavemente, dejo que mis dientes resbalen por ella, la introduzco más en mi garganta, me gusta comérmela, es como un caramelo, grande, suave, resbaladizo y palpitante…
Me acaricia el pelo y me deja hacer. Así me gusta.
Me incorporo y lo beso, me empino sobre mis pies y me abraza. Me suelta el botón del sujetador y me lo quita. Acaricia mis pechos, cierro los ojos y siento que me estoy convirtiendo en gelatina en sus manos.
Me coge en brazos y me lleva al interior de una habitación y ahí…¡pum!, aparece como por arte de magia una cama grande y acogedora, tiene una colcha azul y allí me deja. Se pone de rodillas delante y me abre las piernas, su lengua busca mi sexo, se introduce dentro de él y entra y sale como una serpiente, me acaricia el clítoris. Estoy temblando, estoy gimiendo. Noto una gota de sudor en su frente. Ven. Estoy dispuesta, ven a mí.
Él nota mi deseo y se acerca, bien por él. Lo miro, veo su cara contraída, veo sus músculos en tensión. Me va a penetrar. Lo estoy deseando.
Me penetra lentamente, suavemente, cierro los ojos y me dejo llevar. Lo noto en mi interior, se mueve, yo también lo hago. Al mismo ritmo, siguiendo la misma música que sale de nuestros cuerpos. Más rápido luego, más fuerte, coge mis caderas en sus manos y me aprieta más, paso mis piernas por sus caderas, siento sus embestidas, diosssssss, estoy volando, sólo noto sus manos, sólo noto su cuerpo. Está tan adentro que creo que no quiero que salga nunca. Soy el estuche perfecto para él, nos acoplamos tan bien, tan bien…
Gimo, grito, le clavo las uñas en la espalda y noto como se estremece. Voy a llegar, llega tú conmigo. Sí, lo noto, se desborda en mi interior, se estremece y yo lo hago con él. Nuestros cuerpos tiemblan con un placer largamente esperado, largamente deseado.
Cae sobre mi cuerpo y le acaricio, le beso los ojos, las mejillas, los labios. Me gustas, me gustas mucho, te deseo tanto…
Hoy he despertado en cama, sola, como siempre y le recuerdo, recuerdo cada una de sus caricias, de sus besos, me acurruco e intento evocarle y lo hago fácilmente, está en mi retina, en mi mente, en mi piel.
Voy al ordenador como todas las mañanas, me conecto para ver el correo y tengo un mensaje tuyo. Me has prometido una foto y ya está. Quiero abrirla, quiero verte, saber cómo eres y por fin voy a hacerlo.
La abro, te veo. Lo sabía. Eres tú, siempre lo había sabido. Tú has llenado mis sueños y además has estado conmigo, hemos hecho el amor. Me has hecho sentir que soy tuya y que tú eres mío. Un beso mi cielo. Hasta pronto.
PISCIS



[INDICE] [ESCRITORES] [PISCIS]



Mandame tus relatos eroticos [email protected]



© Copyright dr_pleco&Opalo - 2001

Hosted by www.Geocities.ws

1