Johny Farrell entró aquella noche al chat dispuesto a todo. No en vano se había duchado y puesto boxers limpios. Jhony Farrell aspiró el aroma del after saver mientras ponía el password. Estaba satisfecho de si mismo. Jhony Farrel fue acogido con gran alegría por parte de los nicks femeninos. Pero él, duro, implacable, se limitó a un frío "Buenas noches".
Johny Farrell repasó con ojos de experto cazador la lista de usuarios femeninos. La noche prometía. Johny Farrell sabía reconocer a lo lejos el nick de una loba. Johny Farrell empezó a lucirse en el general. Afrodita, Felina y Karótida parecían reirle las gracias.
Jhony Farrell sonrió. Nunca fallaba su viejo instinto de predador. Cuando Johny Farrell pinchó en privado a Afrodita, sabía que ella respondería. Jhony Farrell la invitó al msn. La noche marchaba estupendamente. Jhony Farrell apenas había pronunciado su frase mís irrestible. Si, esa de, "¿qué llevas puesto?", cuando recibió un archivo de Afrodita. Jhony Farrell aceptó y al abrirlo comprobó que se trataba de una foto de los cuatro niños de Afrodita. Jhony Farrell se quedó mudo y sólo acertó a leer: "ellos también van en el pack".
Jhony Farrell se deshizo en excusas y se libró de Afrodita. Volvió al general. Apenas se había repuesto cuando le entró insolente Felina. Johnny Farrell recuperó las formas de fajador curtido en mil combates. "¿Nena?"dijo Johny Farrell pensando que la noche aún podía salvarse. "Estoy en tanga" le dijo Felina con sus letras malvas. Johny Farrell la imaginó sobre su cama, escribiendo en el portátil,
ligeramente tumbada, su piel sedosa. "¿Cuántos años tienes?", preguntó Jhony Farrell. "Sesenta y cinco", contestó ella.
Jhony Farrell, al borde del infarto, se disculpó diciendo que le llamaban por teléfono. A Johny Farrell no le tembló la mano cuando le puso un silence (ignorar) a Felina. Que protestara en el general. El no iba a perder su prestigio de conquistador nato e invicto del chat.
El general seguía animado. Johny Farrell se recompuso y se unió a la conversación. Allí seguía, solo, aquel nick. Karótida. Johny Farrell leía como ella reía, coqueteaba con todos y jugaba con las palabras en el general. Johny Farrell decidió que Karótida sería suya. Poco costó a Johny Farrell llevar a aquella portentosa hembra a un privado. Jhony Farrell utilizó su lenguaje más insinuante. Con muchos puntos supensivos. Johny Farrell, satisfecho de su sagacidad, se felicitó por la buena elección. Karótida tenía ingenio, era seductora y tenía mucha imaginación erótica. Johny Farrell estaba rendido a sus letras, cuando ella le invitó a una sesión de netmeeting. Jhony Farrell se pasó la mano por el pelo y la lengua por los labios. La webcam le favorecía. Y él lo sabía. La pantallita negra se abrió. Jhony Farrell no pudo escribir.
Cuando los camilleros de la Cruz Roja se llevaron a Johny con un ataque de apoplejía agudo, sólo acertaron a ver en la pantalla del ordenador, aún encendido, la imagen congelada de un pene enorme y un breve texto que decía:
Jhony Farrell - Me ves?
Karótida - Si, Jhony. Y, ¿tú a mí? Sorpresa!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Opalo
[email protected]