-¿Nunca has deseado a otra persona?
Mi marido levantó los ojos del libro que estaba leyendo y fijó sus ojos en mí. Estábamos sentados en el sofá del salón, la televisión estaba apagada y una música suave sonaba en la cadena de música.
-No. Sólo te deseo a ti.
-¿Nunca has deseado algo más? ¿Experienccias más fuertes? ¿Algo con alguien desconocido?
-Tal vez en mi imaginación, tal vez en aalgún sueño. ¿Y tú?
Dejé el libro sobre la mesita y miré delante de mi.
-Sí, los deseos están ahí, nadie manda een la imaginación.
-¿Qué deseas?
-Algo distinto a la ternura, algo distinnto al cariño, tal vez sólo sexo, con alguien que no seas tú, con alguien con quien puedas hacer cosas que no haría contigo…
-¿Por qué no puedes hacerlas conmigo?
-Porque pertenecen a la parte más oscuraa de mí misma, porque contigo el sexo es distinto, porque contigo se funde con amor y a veces me pregunto si eso es suficiente.
Él suspiró, le miré y noté como el color huía de sus mejillas.
Se acercó a mí, sus manos se movieron deprisa, una mano se introdujo bajo mi blusa, se deslizó bajo mi sujetador y me cogió un pezón, lo apretó. Di un grito, me hacía daño, no había ninguna ternura en su gesto y sin embargo…noté como los pezones empezaban a hincharse, se pusieron duros bajo la fina tela del sujetador.
Su otra mano se dirigió a su pantalón, se bajó la cremallera y descubrió su pene, lo cogió en su mano, noté como su glande se ponía rojo y crecía en su mano.
Cogió mi nuca y me acercó a él, lo introdujo en mi boca con fuerza, pensé que iba a atragantarme con él, lo movía rítmicamente dentro de mi garganta. Me gustaba. Durante unos minutos lo saboreé como nunca lo había hecho, iba creciendo en mi boca, quería comérmelo todo.
Me cogió del pelo y me apartó bruscamente. Se levantó con un ágil movimiento y se quitó completamente los pantalones y el slip, luego se desprendió del polo que llevaba. Yo lo miraba sin decir palabra. Me levantó de un fuerte tirón de la mano. Cuando estuve en pie introdujo su mano bajo mi falda, buscó mis bragas y de un fuerte tirón las rasgó, introdujo dos dedos dentro de mí, noté un fuerte temblor en las piernas, pensé que iba a caerme pero no lo hice. Se movió dentro de mí, cada vez los introducía un poco más, yo me notaba más y más húmeda.
Él me miraba con ojos duros, brillantes, no había cariño ni ternura en él, sólo deseo animal.
Mientras su mano seguía moviéndose dentro de mi vagina, la mano que le quedaba libre me apretaba los pezones con fuerza, me los pellizcaba, sabía que iba a dejarme marcas, pero no me importaba, el dolor se unía a un placer como nunca había sentido.
Cerré los ojos y gemí, noté como él se ponía más tenso, sus manos se hicieron más duras en mi interior, parecía como si quisieran traspasarme.
Sacó sus dedos de mi interior y me dio la vuelta bruscamente, me dobló sobre la cintura y me echó sobre el sofá, me puse a cuatro patas y esperé, estaba chorreando. Nunca lo había deseado tanto.
Se fue un instante y volvió con algo en las manos, no puede ver qué era, sólo podía esperar sumisamente…
Noté un ruido como de un bote al abrirse, pasó sus dedos por mi ano y noté como éstos estaban impregnados en una sustancia suave, como vaselina, yo me aferraba con fuerza al sofá.
De pronto y sin previo aviso clavó su pene en mi interior, me sujetó con fuerza las caderas para que no me moviese, di un grito cuando la noté clavada en mi interior.
Se movió con fuerza, cada vez más fuerte. De mis ojos caían lágrimas ardientes, me hacía daño, pero no quería que parase. Introdujo dos dedos en mi vagina y buscó en mi interior, todas las fibras de mi ser estaban en sus manos, temblaba como un animal, estaba gozando como nunca en mi vida.
Sus embestidas eran cada vez más fuertes. Grité con todas mis fuerzas cuando alcancé el orgasmo, fuerte, muy fuerte, temblé y volví a alcanzarlo. Él me alcanzó en este segundo orgasmo y noté como su semilla se desparramaba dentro de mi cuerpo, fue como una explosión que nos dejó completamente agotados. Cayó sobre mi y noté su sudor sobre mi piel.
-¿Deseabas ésto?- me susurró con la voz entrecortada.
-Sí -logré balbucir.
-Sólo tenías que pedírmelo y te lo daré..
A partir de ese momento nuestra vida cambió totalmente.
PISCIS
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