Cuando yo estudié los planetas del Sistema
Solar no imaginé nunca que esa enumeración pudiera cambiar. La
acepté como un conocimiento exacto, invariable ... Hoy descubro
que el planeta Plutón fue conocido en 1930 y que, probablemente,
la lista deba ser ampliada con un nuevo descubrimiento: el planeta
Sedna.
No todos los días se descubre un
planeta en el Sistema Solar. Y, supongo que una vez descubierto, no
debe ser fácil darle un nombre.
Descubrir un nuevo planeta
..., ¡jo, no es fácil! Si fuera un asteroide como los de El
Principito de Saint Exupery, aún, pero todo un planeta, ¡vaya! Y
luego, ponerle un nombre. Lo del nombre no me parece baladí. El
nombre es importante, infiere carácter.
Bueno, pues hoy ha
sido el gran día. Parece que no hay un acuerdo completo sobre el
concepto de planeta. Pero el recién descubierto a través de un
telescopio gira en torno al Sol. Es un planeta «de las afueras» del
Sistema. Frío ..., los rayos solares deben llegar quizás con poca
fuerza a ese lejano planeta. Tal vez por ello, al buscarle un nombre
hayan elegido el de una diosa de los Polos, un personaje de la
mitología de los inuits, que nosotros también llamamos
esquimales: Sedna, la diosa del mar
Un impulso amoroso
le hizo navegar con un espíritu maligno que se le presentó con una
hermosa figura de hombre. Al darse cuenta quiso huir. El padre de
Sedna, que había acudido en su ayuda, no vio otra solución que la
muerte antes de quedar bajo el poder del mar, pero la joven no
quería morir en las heladas aguas y se aferraba a la borda de la
barca. El padre tuvo que cortarle los dedos ...
Cuenta la leyenda que alguna vez existió una muchacha
muy joven y hermosa llamada Sedna. Nadie buscaba casarse con
ella cuando tuvo la edad para hacerlo. Pero un día, vio desde su
cabaña, un magnífico barco que era capitaneado por un apuesto y
rico cazador extranjero, el cual se enamoró inmediatamente de la
doncella y ella, después de haber sido seducida con palabras
llenas de promesas y tesoros, se marchó con el desconocido. La
muchacha cayó en una terrible desesperación al conocer la
verdadera identidad del cazador, que no era más que un pájaro
mágico que tenía la facultad de cambiar de forma y fue así como la
sedujo. Mientras tanto su padre, al saber de la repentina
desaparición de su hija, se aventuró a través del océano hasta que
dió con ella. Cuando la encontró, Sedna estaba sola y
aprovecharon para huir de ahí. Pero cuando el eminente pájaro
regresó y se percató de la partida de su amada, enfurecido, partió
tras ella. El pájaro, con sus poderes mágicos, desencadenó una
rabiosa tempestad al ver que el padre se negaba a regresarle a
Sedna. Así, el anciano, comprendió de qué se trataba todo aquello.
Había sido la voluntad sobrenatural del mar, la que reclamaba
a su hija y aterrorizado hizo lo que debía hacer. Así, lanzó a
Sedna fuera del barco, para consumar el sacrificio. Ella, en medio
de aquella desesperación, salió a la superficie y trató de
aferrarse a las orillas del barco, pero el padre le cortó los
dedos con un hacha. Sedna hizo otro intento para salvarse, pero su
padre siguió cortándole los dedos, uno por uno. Los primeros
se transformaron en focas; los segundos en “okuj” o focas de las
profundidades; los terceros en morsas y el resto en ballenas.
Así, el océano calmó la furiosa tormenta después del
sacrificio y todo quedó en gran tranquilidad. Desde entonces,
Sedna, La Reina de las Focas, vivió en el fondo del océano “en una
región llamada Adliden donde afluyen las almas de los muertos para
someterse al juicio y a la sentencia que a todos nos espera en
ultratumba”. Fuente
La seducción, el engaño, el mal, la
búsqueda de una escapatoria, el dolor, la muerte
... ¿Trasladaremos los humanos todas estas pasiones a los
demás planetas del Universo?