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4 Conocimiento
actual de la enfermedad ·
5.1 Posición con
mayor consenso en la comunidad científica INTRODUCCIÓN
El sida consiste en la
incapacidad del sistema inmunitario para hacer frente a las infecciones y
otros procesos patológicos, y se desarrolla cuando el nivel de Linfocitos T
CD4 desciende por debajo de 200 células por mililitro de sangre. Normalmente, los
glóbulos blancos y anticuerpos atacan y destruyen a cualquier organismo
extraño que entra al cuerpo humano. Esta respuesta es coordinada por un tipo
de células llamados linfocitos CD4. Desafortunadamente, el VIH ataca
específicamente a las células que expresan el receptor CD4, una de las más
importantes son los linfocitos T CD4+ y entra en ellos. Una vez dentro, el
virus transforma su material genético de cadena simple (RNA) a uno de cadena
doble (DNA) para incorporarlo al material genético propio del huésped
(persona infectada) y lo utiliza para replicarse o hacer copias de sí mismo.
Cuando las nuevas copias del virus salen de las células a la sangre, buscan a
otras células para atacar. Mientras, las células de donde salieron mueren.
Este ciclo se repite una y otra vez. Para defenderse de
esta producción de virus, el sistema inmune de una persona produce muchas
células CD4 diariamente. Paulatinamente el número de células CD4 disminuye,
por lo que la persona sufre de inmunodeficiencia, lo cual significa que la
persona no puede defenderse de otros virus, bacterias, hongos y parásitos que
causan enfermedades, lo que deja a la persona susceptible de sufrir
enfermedades que una persona sana sería capaz de enfrentar, como la neumonía
atípica y la meningitis atípica. Estas enfermedades son principalmente
infecciones oportunistas. Dado que el organismo posee mecanismos de control
de crecimiento celular dependiente de células CD4, la destrucción progresiva
de éstas células ocasionará que estos mecanismos no sean adecuadamente
regulados, lo que origina en consecuencia la presencia de algunas neoplasias
(Cáncer) que no ocurrirían en personas "sanas" El VIH, además, es capaz de infectar células
cerebrales, causando algunas afecciones neurológicas.
Actualmente existen
medicamentos, llamados antirretrovirales, que inhiben enzimas esenciales, la
transcriptasa reversa o la proteasa, con lo que reducen la replicación del
VIH. De esta manera se frena el progreso de la enfermedad y la aparición de
infecciones oportunistas, así que aunque el sida no puede propiamente
curarse, sí puede convertirse con el uso continuado de esos fármacos en una
enfermedad crónica compatible con una vida larga y casi normal. Categorías clínicas
En la siguiente
tabla se contemplan los diferentes estadios de la infección por VIH. ·
A: En esta
categoría se incluyen pacientes con infección primaria y asintomáticos. ·
B:
Pacientes que presentan o hayan presentado síntomas que no pertenecen a la
categoría C, pero que están relacionados con la infección de VIH (fiebre
(> ·
C:
Pacientes que presentan o hayan presentado algunas complicaciones incluidas
en la definición de sida de 1987 de El VIH se
multiplica, después de la fase aguda primaria de la infección, en los órganos
linfoides, sobrecargándolos con un esfuerzo que termina por provocar una
reducción severa de la producción de linfocitos. El debilitamiento de las
defensas abre la puerta al desarrollo de infecciones oportunistas por
bacterias, hongos, protistas y virus. En muchos casos los microorganismos
responsables están presentes desde antes, pero desarrollan una enfermedad
sólo cuando dejan de ser contenidos por los mecanismos de inmunidad celular
que el VIH destruye. Ninguna de estas enfermedades agrede sólo a los VIH
positivos, pero algunas eran casi desconocidas antes de la epidemia de VIH y
en muchos casos las variantes que acompañan o definen al sida son diferentes
por su desarrollo o su epidemiología. ·
Candidiasis, tanto diseminada como del
esófago o los pulmones. ·
Coccidiodomicosis, diseminada o
extrapulmonar. ·
Criptococcosis extrapulmonar. ·
Criptosporidiosis intestinal crónica. ·
Infección por citomegalovirus, tanto
diseminada como la retinitis. ·
Infección por virus Herpes simplex, puede ser crónica o en forma de bronquitis,
pneumonitis o esofagitis. ·
Bronquitis. ·
Histoplasmosis, ya sea diseminada o
extrapulmonar. ·
Demencia relacionada con el VIH
(encefalopatía por VIH). ·
Isosporiasis intestinal crónica. ·
Sarcoma de Kaposi. ·
Linfoma de Burkitt. ·
Infección por el complejo Mycobacterium avium (MAC). ·
Infecciones por Mycobacterium u otras especies, ya sea diseminada o extrapulmonar. ·
Neumonía por Pneumocystis jiroveci. ·
Septicemia por Salmonella recurrente. ·
Toxoplasmosis neurológica. ·
Linfoma no Hogdkin Historia
La era del sida
empezó oficialmente el 5 de junio de 1981, cuando el Center
for Disease Control and Prevention (Centro
para la prevención y control de enfermedades) de Estados Unidos convocó una conferencia de
prensa donde describió cinco casos de neumonía
por Pneumocystis carinii en Los Ángeles . Al
mes siguiente se constataron varios casos de sarcoma de Kaposi, un tipo de cáncer de piel.
Las primeras constataciones de estos casos fueron realizadas por el Dr. Michael Gottlieb
de San Francisco. Pese a que los
médicos conocían tanto la neumonía
por Pneumocystis
carinii como el sarcoma de Kaposi, la aparición
conjunta de ambos en varios pacientes les llamó la atención. La mayoría de
estos pacientes eran hombres homosexuales sexualmente activos, muchos de los
cuales también sufrían de otras enfermedades crónicas que más tarde se
identificaron como infecciones oportunistas. Las pruebas sanguíneas que se
les hicieron a estos pacientes mostraron que carecían del número adecuado de
un tipo de células sanguíneas llamadas T CD4+. La mayoría de estos pacientes
murieron en pocos meses. Ya que en un
principio se identificó a la población homosexual como víctima de la
deficiencia inmune, la prensa comenzó a llamarla la «peste rosa», aunque
pronto se hizo notar que también la padecían los inmigrantes haitianos en
EE.UU., los usuarios de drogas intravenosas, los receptores de transfusiones
sanguíneas y las mujeres heterosexuales. La nueva enfermedad fue bautizada,
oficialmente, en 1982 con el nombre Acquired
Immune Deficiency Syndrome (AIDS). Hasta 1984 se
sostuvieron distintas teorías sobre la posible causa del sida. La teoría con
más apoyo planteaba que el sida era causado por un virus. La evidencia que
apoyaba esta teoría era, básicamente, epidemiológica. En 1983 un grupo de
nueve hombres homosexuales con sida Los Ángeles, que habían tenido parejas
sexuales en común, incluyendo a otro hombre en Nueva York que mantuvo
relaciones sexuales con tres de ellos, sirvieron como base para establecer un
patrón de contagio típico de las enfermedades infecciosas. Otras teorías
sugieren que el sida surge a causa del excesivo uso de drogas y de la
promiscuidad sexual. También se planteó que la inoculación de semen en el
recto durante el sexo anal combinado con el uso de inhalantes con nitrito (poppers) producía supresión del
sistema inmune. Pocos especialistas tomaron en serio estas teorías, aunque
algunas personas todavía las promueven y niegan que el sida sea producto de
la infección del VIH. La teoría más
reconocida actualmente, sostiene que el VIH proviene de un virus llamado virus de inmunodeficiencia en simios
(SIV, en inglés), el cual es idéntico al VIH y causa síntomas similares al
sida en otros primates. Este virus habría sido transmitido a la población
humana en África durante unos experimentos con vacunas contra la polio en
pobladores africanos. También se creía que la llegada del sida al mundo
occidental era atribuible a un hombre llamado el «paciente cero», un
asistente de vuelo canadiense que habría practicado el sexo con más de mil
hombres en distintas partes del mundo. Esta teoría, que incluso fue plasmada
en una película, es falsa. En 1984, dos
científicos, el Dr. Robert Gallo en los Estados Unidos y el profesor Luc
Montagnier en Francia, aislaron de forma independiente el virus que causaba
el sida. Luego de una disputa prolongada, accedieron a compartir el crédito
por el descubrimiento; el virus fue denominado Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) en 1986. El
descubrimiento del virus permitió el desarrollo de un anticuerpo, el cual se
comenzó a utilizar para identificar dentro de los grupos de riesgo a los
infectados. También permitió empezar investigaciones sobre posibles
tratamientos y una vacuna. En esos tiempos las
víctimas del sida eran aisladas por la comunidad, los amigos e incluso la
familia. Los niños que tenían sida no eran aceptados por las escuelas debido
a las protestas de los padres de otros niños. La gente temía acercarse a los
infectados ya que pensaban que el VIH podía contagiarse por un contacto
casual como dar la mano, abrazar, besar o compartir utensilios con un
infectado. En un principio la
comunidad homosexual fue culpada de la aparición y posterior expansión del
sida en Occidente. Incluso, algunos grupos religiosos llegaron a decir que el
sida era un castigo de Dios a los homosexuales (esta creencia aún es popular
entre ciertas minorías de creyentes cristianos y musulmanes). Otros señalan
que el estilo de vida «depravado» de los homosexuales era responsable de la
enfermedad. Aunque es verdad que en un principio el sida se expandió a través
de las comunidades homosexuales y que la mayoría de los que padecían la
enfermedad eran homosexuales, esto se debía, en parte, a que en esos tiempos
no era común el uso del condón entre homosexuales, por considerarse que éste
era sólo un método anticonceptivo. El sida pudo
expandirse rápidamente al concentrarse la atención sólo en los homosexuales,
esto contribuyó a que la enfermedad se extendiera sin control entre
heterosexuales, particularmente en África, el Caribe y luego en Asia. En los países
desarrollados, los infectados pueden llevar una enfermedad crónica, es decir
sin desarrollar un cuadro de sida gracias al tratamiento; sin embargo, en
otras partes del globo donde no están disponibles estos medicamentos (África,
por ejemplo) los infectados desarrollan sida y mueren pocos años después de
haber sido diagnosticados. Conocimiento actual de la enfermedad
El VIH está
emparentado con otros virus que causan enfermedades parecidas al sida. Se cree
que este virus se transfirió de los animales a los humanos a comienzos del
siglo XX. Existen dos virus diferenciados que causan sida en los seres
humanos, el VIH-1 y el VIH-2. Del primero la especie reservorio son los
chimpancés, de cuyo virus propio, el SIVcpz, deriva. El VIH-2 procede del
SIVsm, propio de una especie de monos de África Occidental. En ambos casos la
transmisión entre especies se ha producido varias veces, pero la actual
pandemia resulta de la extensión del grupo M del VIH-1, procedente según
estimaciones de una infección producida en África Central, donde el virus
manifiesta la máxima diversidad, en la primera mitad del siglo XX. La pandemia actual
arrancó en África Central, pero pasó desapercibida mientras no empezó a
afectar a población de países ricos, en los que la inmunosupresión del sida
no podía confundirse fácilmente con depauperación debida a otras causas,
sobre todo para sistemas médicos y de control de enfermedades muy dotados de
recursos. La muestra humana más antigua que se sepa que contiene VIH fue
tomada en En la actualidad, la
forma más común en que se transmite el VIH es a través de actividad sexual
desprotegida y al compartir agujas entre usuarios de drogas de abuso
intravenosas. El virus también puede ser transmitido desde una madre
embarazada a su hijo (transmisión vertical). En el pasado también se
transmitió el sida a través de transfusiones de sangre y el uso de productos
derivados de ésta para el tratamiento de la hemofilia o por el uso compartido
de material médico sin esterilizar; sin embargo, hoy en día esto ocurre muy
raramente, salvo lo último en regiones pobres, debido a los controles
realizados sobre estos productos. No todos los
pacientes infectados con el virus VIH tienen sida. El criterio para diagnosticar
el sida puede variar de región en región, pero el diagnóstico típicamente
requiere: ·
Un conteo absoluto de las células T CD4
menor a 200 por milímetro cúbico, o ·
La presencia de alguna de las infecciones
oportunistas típicas, causadas por agentes incapaces de producir enfermedad
en personas sanas. La persona infectada
por el VIH es denominada seropositiva
o VIH positivo (VIH+) y a los no
infectados se les llama seronegativos'
VIH negativo (VIH-). La mayoría de las personas seropositivas no saben
que lo son. La infección
primaria por VIH es llamada seroconversión
y puede ser acompañada por una serie de síntomas inespecíficos, parecidos a
los de una gripe,
por ejemplo, fiebre, dolores musculares y articulares, dolor de garganta y
ganglios linfáticos inflamados. En esta etapa el infectado es más transmisor
que en cualquier otra etapa de la enfermedad, ya que la cantidad de virus en
su organismo es la más alta que alcanzará. Esto se debe a que todavía no se
desarrolla por completo la respuesta inmunológica del huésped. No todos los
recién infectados con VIH padecen de estos síntomas y eventualmente todos los
individuos se vuelven asintomáticos. Durante la etapa
asintomática, cada día se producen varios miles de millones de virus VIH, lo
cual se acompaña de una disminución de las células T CD4+. El virus no sólo
se encuentra en la sangre, sino en todo el cuerpo, particularmente en los
ganglios linfáticos, el cerebro y las secreciones genitales. El tiempo que demora
el diagnóstico de sida desde la infección inicial del virus VIH es variable.
Algunos pacientes desarrollan algún síntoma de inmunosupresión muy pocos
meses después de haber sido infectados, mientras que otros se mantienen
asintomáticos hasta 20 años. La razón por la que
algunos pacientes no desarrollan la enfermedad y por que hay tanta
variabilidad interpersonal en el avance de la enfermedad, todavía es objeto
de estudio. El tiempo promedio entre la infección inicial y el desarrollo del
sida varía entre ocho a diez años en ausencia de tratamiento. Teorías disidentes
Existe un grupo
minoritario de científicos y activistas surgido en la década del 80 que
cuestiona la conexión entre el VIH y el sida, e incluso la misma existencia
del virus. También ponen en tela de juicio la validez de los métodos de
prueba actuales. Estos disidentes alegan que no son invitados a las
conferencias sobre la enfermedad y que no reciben apoyo monetario para sus
investigaciones. Miembros
significados de este movimiento son el Profesor de Biología molecular y
celular Peter Duesberg, el matemático Serge Lang, Parte de estos
científicos disidentes acusan a los científicos del sida ortodoxos de
incompetencia científica y fraude deliberado. Según los disidentes del sida,
los tratamientos aceptados oficialmente "provocan sida" ( ). Según ellos, esta afirmación se ve respaldada por la
farmacocinética de los medicamentos, y puede ser comprobada con una lectura
cuidadosa de los prospectos. Posición con mayor consenso en la
comunidad científica
Dentro de la
comunidad científica existe un gran consenso sobre VIH/Sida. Y aunque todavía
existen varios aspectos de la enfermedad que se desconocen, se considera que la
información que establece la relación causal entre el VIH y el sida es
contundente. Las teorías
disidentes son calificadas de pseudocientíficas por la mayoría de la
comunidad científica al negar la existencia de lo que se
considera gran cantidad de evidencia empírica que refuta sus hipótesis.
Consideran además que las hipótesis no cumplen requisitos científicos
básicos: no cumplen la estrategia científica de la navaja de Occam, no
aportan evidencia empírica que demuestre anomalías en las teorías
consolidadas, eligen la evidencia de forma selectiva para validar las
hipótesis y se basan en conocimientos obsoletos sobre virología. Gran parte de la
comunidad científica cree que la posición de aquellos que niegan la
existencia del VIH o su relación con la enfermedad va en desmedro de la
adopción de medidas preventivas y terapéuticas adecuadas, un ejemplo de ello
fue la crisis humanitaria que sufrió Sudáfrica, tras el apoyo de estas
teorías. En respuesta a las hipótesis de los disidentes del sida, en julio
del 2000, más de 5000 científicos firmaron una declaración, conocida como la
declaración de Durban, que tuvo como objetivo difundir en lenguaje
comprensible los datos considerados como más probados sobre la enfermedad . Según los
partidarios de la teoría mayoritariamente aceptada, los partidarios de las
teorías disidentes no ofrecen explicaciones científicamente convincentes de
por qué muchos seropositivos desarrollan sida antes de empezar con el
tratamiento, al cual suelen atribuir el síndrome. Los partidarios de las
teorías disidentes dan varias explicaciones (consideradas como poco serias y
faltas de evidencias) para la aparición del sida en individuos que no han
empezado el tratamiento: ·
Peter Duesberg lo explica mediante una
inmunosupresión provocada por drogas "recreativas"` . ·
Kary Mullis explica la aparición de sida en
pacientes no tratados como consecuencia de una sobreestimulación del sistema
inmune, consecuencia de una exposición múltiple a antígenos Estado actual
En los países
occidentales el índice de infección con VIH ha disminuido ligeramente debido
a la adopción de prácticas de sexo seguro por los varones homosexuales y (en
menor grado) a la existencia de distribución gratuita de jeringas y campañas
para educar a los usuarios de drogas intravenosas acerca del peligro de
compartir las jeringas. La difusión de la infección en los heterosexuales ha
sido un poco más lenta de lo que originalmente se temía, posiblemente porque
el VIH es ligeramente menos transmisible por las relaciones sexuales
vaginales —cuando no hay otras enfermedades de transmisión sexual presentes—
que lo que se creía antes. Sin embargo, desde
fines de los años noventa, en algunos grupos humanos del Primer Mundo los
índices de infección han empezado a mostrar signos de incremento otra vez. En
el Reino Unido el número de personas diagnosticadas con VIH se incrementó un
26% desde En países
subdesarrollados, en particular en la zona central y sur de África, las malas
condiciones económicas (que llevan por ejemplo a que en los centros de salud
se utilicen jeringas ya usadas) y la falta de educación sexual debido a
causas principalmente religiosas, dan como resultado un altísimo índice de
infección (ver SIDA en África). En algunos países más de un cuarto de la
población adulta es VIH-positiva; solamente en Botswana el índice llega al
35,8% (estimado en 1999, fuente en inglés World Press Review). La situación
en Sudáfrica —con un 66% de cristianos y con el presidente Thabo Mbeki, que
comparte, aunque ya no de manera oficial, la opinión de los «disidentes del
sida»— se está deteriorando rápidamente. Sólo en 2002 hubo casi 4,7 millones
de infecciones. Otros países donde el sida está causando estragos son Nigeria
y Etiopía, con 3,7 y 2,4 millones de infectados el año 2003, respectivamente.
Por otro lado, en países como Uganda, Zambia y Senegal se han iniciado
programas de prevención para reducir sus índices de infección con VIH, con
distintos grados de éxito. Sin embargo, hay
quien pone en duda las altas tasas estimadas de incidencia de sida en África,
como el médico austríaco Christian Fiala, dado que ésta se diagnostica casi
siempre sin pruebas virales, debido a su coste, y basándose en síntomas no
específicos que pueden ser causados por desnutrición o diarreas, o por otras
enfermedades como tuberculosis. También se denuncia que las tasas están
basadas más en estimaciones y presunciones que en casos diagnosticados. Éstos
escépticos comentan que las muertes reales en Sudáfrica por sida son muy
inferiores a las que debiera de haber por los casos estimados oficialmente,
que hay países con incidencias muy altas de sida con altas tasas de
crecimiento demográfico como Bostwana, o países como Uganda con altísimas
tasas hace unos años, que ahora las tienen bastante bajas, tal que es
imposible que haya bajado tan drásticamente. Las tasas de
infección de VIH también han aumentado en Asia, con cerca de 7,5 millones de
infectados en el año 2003. En julio de 2003, se estimaba que había 4,6
millones de infectados en India, lo cual constituye aproximadamente el 0,9%
de la población adulta económicamente activa. En China, la cantidad de
infectados se estimaba entre 1 y 1,5 millones, aunque algunos creen que son
aún más los infectados. Por otra parte, en países como Tailandia y Camboya se
ha mantenido constante la tasa de infección por VIH en los últimos años. Recientemente ha
habido preocupación respecto al rápido crecimiento del sida en Prevención
La única causa de la transmisión es el intercambio de fluidos corporales,
en particular la sangre y las secreciones genitales. El virus VIH no se puede
transmitir por la respiración, la saliva (aunque hoy en día, hay estudios que
avalan que la saliva puede ser un método por el cual el VIH se pueda
transmitir)*, el contacto casual por el tacto, dar la mano, abrazar, besar en
la mejilla, masturbarse mutuamente con otra persona o compartir utensilios
como vasos, tazas o cucharas. En cambio es teóricamente posible que el virus
se transmita entre personas a través del beso boca a boca, si ambas personas
tienen llagas sangrantes o encías llagadas, pero ese caso no ha sido
documentado y además es considerado muy improbable, ya que la saliva contiene
concentraciones mucho más bajas que por ejemplo el semen, y también porque la
saliva tiene propiedades antivirales que hacen que destruya al VIH. La infección por VIH
por las relaciones sexuales ha sido comprobado de hombre a mujer, de mujer a
hombre, de mujer a mujer y de hombre a hombre. El uso de condones de látex se
recomienda para todo tipo de actividad sexual que incluya penetración. Es
importante enfatizar que es el condón
hecho del material látex el que se debe usar, pues otro condón ("de
carnero") que existe en el mercado, hecho a base de material orgánico,
no es efectivo para la prevención. Los condones tienen una tasa estimada del
90-95% de efectividad para evitar el embarazo o el contagio de enfermedades,
y usado correctamente, esto es, bien conservado, abierto con cuidado y
correctamente colocado, es el mejor medio de protección contra la transmisión
del virus VIH. Se ha demostrado repetidamente que el VIH no pasa
efectivamente a través de los condones de látex intactos. El sexo anal, debido
a la delicadeza de los tejidos del ano y la facilidad con la que se llagan,
se considera la actividad sexual de más riesgo. Por eso los condones se
recomiendan también para el sexo anal. El condón se debe usar una sola vez,
tirándolo a la basura y usando otro condón cada vez. Debido al riesgo de
rasgar (tanto el condón como la piel y la mucosa de la paredes vaginales y
anales) se recomienda el uso de lubricantes con base acuática. La vaselina y
los lubricantes basados en aceite o petróleo no deben usarse con los condones
porque debilitan el látex y lo vuelven propenso a rasgarse (y no por el mito
de que el virus pueda pasar a través del látex). En términos de
trasmisión del VIH, se considera que el sexo oral tiene menos riesgos que el
vaginal o el anal. Sin embargo, la relativa falta de investigación definitiva
sobre el tema, sumada a información pública de dudosa veracidad e influencias
culturales, han llevado a que muchos crean, de forma incorrecta, que el sexo
oral es seguro. Aunque el factor real de trasmisión oral del VIH no se conoce
aún con precisión, hay casos documentados de transmisión a través de sexo
oral por inserción y por recepción (en hombres). Un estudio concluyó que el
7,8% de hombres recientemente infectados en San Francisco probablemente
recibieron el virus a través del sexo oral. Sin embargo, un estudio de
hombres españoles que tuvieron sexo oral con compañeros VIH+ a sabiendas de
ello no identificó ningún caso de trasmisión oral. Parte de la razón por la
cual esa evidencia es conflictiva es porque identificar los casos de
transmisión oral es problemático. La mayoría de las personas VIH+ tuvieron
otros tipos de actividad sexual antes de la infección, por lo cual se hace
difícil o imposible aislar la transmisión oral como factor. Factores como las
úlceras bucales, etc., también son difíciles de aislar en la transmisión
entre personas "sanas". Se recomienda usualmente no permitir el
ingreso de semen o fluido pre-seminal en la boca. El uso de condones para el
sexo oral (o protector dental para el cunnilingus) reduce aún más el riesgo
potencial. El condón que haya sido utilizado ya para la práctica del sexo
oral, debe desecharse. En caso de que exista coito posterior, se utilizará un
nuevo profiláctico; ya que las microlesiones que se producen en el látex por
el roce con las piezas dentarias, permiten el paso del virus. Se sabe que el VIH
se transmite cuando se comparten agujas entre usuarios de drogas
intravenosas, y éste es uno de las formas más comunes de transmisión. Todas
las organizaciones de prevención del sida advierten a los usuarios de drogas
que no compartan agujas, y que usen una aguja nueva o debidamente
esterilizada para cada inyección. Los centros y profesionales del cuidado de
la salud y de las adicciones disponen de información sobre la limpieza de
agujas con lejía. En los Estados Unidos y en otros países occidentales están
disponibles agujas gratis en algunas ciudades, en lugares de intercambio de
agujas, donde se reciben nuevas a cambio de las usadas, o en sitios de
inyecciones seguras. Los trabajadores
médicos pueden prevenir la extensión del VIH desde pacientes a trabajadores y
de paciente a paciente, siguiendo normas universales de asepsia o aislamiento
contra sustancias corporales, tales como el uso de guantes de látex cuando se
ponen inyecciones o se manejan desechos o fluidos corporales, y lavándose las
manos frecuentemente. El riesgo de
infectarse con el virus VIH a causa de un pinchazo con una aguja que ha sido
usada en una persona infectada es menor de 1 entre 200. Una apropiada
profilaxis pos-exposición (con medicamentos anti-VIH) logra contrarrestar ese
pequeño riesgo, reduciendo al mínimo la probabilidad de seroconversión. Un estudio de 2005 ha demostrado que estar circuncidado reduce
significativamente la probabilidad de que un hombre se infecte de una mujer
seropositiva por penetración vaginal. Los rumores en este sentido, producidos
a partir de trabajos anteriores no concluyentes, han aumentado ya la
popularidad de la circuncisión en algunas partes de África. Un trabajo
relacionado estima que la circuncisión podría convertirse en un factor
significativo en la lucha contra la extensión de la epidemia. Investigaciones
recientes confirmaron que de hecho existen personas más inmunes al Virus,
debido a una mutación en el código genético llamada "CCR5-delta
32". Según se cree, habría aparecido hace 700 años, cuando la peste
bubónica diezmó a Europa. La teoría dice que los organismos con ese gen
impiden que el virus ingrese en el glóbulo blanco. Este mecanismo es análogo
al de la peste negra. El VIH se desarrolla en estas personas de forma más
lenta, y han sido bautizados como "no progresores a largo plazo". *"Después de la sangre, la saliva fue
el segundo fluido del cuerpo donde el VIH se aisló. El origen del VIH salivar
son los linfocitos infectados de las encías (gingiva). Estas células emigran
dentro de la saliva en una tasa de un millón por minuto. Esta migración puede
aumentar hasta 10 veces (diez millones de células por minuto) en enfermedades
de la mucosa oral, las cuales son frecuentes en un huésped inmunodeficiente
(tal como un individuo con infección por VIH). Estudios inmunocitoquímicos
recientes muestran que en los pacientes con sida hay una concentración más
alta de VIH en los linfocitos salivares que en los linfocitos de la sangre
periférica. Esto sugiere que los linfocitos infectados reciben una
estimulación antigénica por la flora oral (bacterias en la boca) lo que da
lugar a una mayor expresión del virus" (A. Lisec, "Za zivot",
izdanje "U pravi trenutak", Dakovo 1994. s.27O-271.) |
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