LA INOCENCIA DE LAS BESTIAS, de Verónica Bujeiro
Cualquier semejanza con su familia ¿es mera coincidencia?
Texto y fotos: Salvador Perches Galván.
La
Inocencia de las Bestias,
es un bizarro texto, perfectamente encabalgado a la puesta en escena, o más
bien, la puesta en escena cabalga al mismo ritmo del bizarro texto que le da
origen.
Su autora la dramaturga y guionista Verónica Bujeiro, afirma que se trata de una reflexión sobre de uno de los temas favoritos de la ficción mexicana: la familia, esta vez planteada de una manera lúdica y divertida; lejos de darle forma de melodrama, lleva al extremo sus típicas relaciones de amor-odio, propias de cualquier asociación de seres humanos, y nos ofrece una espléndida farsa. Su directora, Claudia Romero Herrera, decidió ubicar la historia a finales del siglo XIX, época de transición, de múltiples morales, tiempo-espacio de nuestros bisabuelos, llenos de hijos y de historias ya olvidadas.
La
inocencia de las bestias
es una aguda crítica a la célula madre de la sociedad, la
familia con todos los estragos y disfunciones que puede generar la casta entre
sus integrantes. En este caso sus protagonistas, Gelio y Helio Díaz, como en
Esperando a Godot, de Becket representan una larga y angustiosa espera,
esperan la llegada de su bestia con náuseas y antojos, tal como indica el lugar
común de los síntomas del embarazo.
Los
hermanos Díaz esperan la llegada del “hombre de las bestias”, aquel que habrá de
cometer su encargo y que presupone para ellos una aún más difícil elección:
continuar la especie o cancelarla para siempre... siempre bajo la mirada adusta
de Padre y Madre Díaz, quienes desde un sombrío retrato y la frialdad lejanía de
la muerte observan y censuran las acciones de sus hijos desde su nicho en el
cuadro, que en mucho nos remite
al de los
antepasados de Rif Raf, el sirviente extraterrestre de Frankenfurter en El
show de terror de Rocky, un toque de humor por parte de Iker Vicente con su
trabajo plástico. Géraldine Célérier con su diseño sonoro aprovecha el
silencio para llenar la atmósfera de pulsos vitales y animalidad, en tanto el
tono expresionista lo logra Víctor Padilla con su diseño del espacio escénico,
sobrio y equilibrado
complementado con su iluminación.
Al ver La Inocencia de las Bestias, ignoramos si el público logre desentrañar el gran misterio y descubra si los gemelos Gelio y Helio Díaz son niños o niñas, hombres o bestias. Parecen hombres, parecen bestias, parecen niños, y también a veces, niñas. Los gemelos Díaz forman parte de una estirpe de animales-humanos que todo el tiempo luchan por dominar su instinto animal y que en el intento quedan atrapados a medio camino entre la educación y la represión.
Sin duda
alguna, uno de los mayores aciertos del montaje lo constituye el trabajo actoral.
Los sui generis gemelos están interpretados por Llever Aíza (Revelación
masculina por el musical Vuelve el Cabaret) y Emilio Savinni, sui generis
actor que lo mismo se ha hecho acreedor a la Diosa de Plata por el largometraje
Morirse está en Hebreo, que estelariza, bajo el nombre de Kan Kun García
al luchador de la saga de películas porno gay con los nada sutiles nombres de
La putiza y La verganza, los histriones delinean el encierro al que
son sometidos sus personajes a partir de un delicado trabajo vocal y corporal,
enfocado en la autoconciencia y la precisión. El recién egresado de la Escuela
Nacional de Arte Teatral, Gerardo Alonso debuta en el papel de El Hombre de
las Bestias.
Su autora, Verónica
Bujeiro, comenta que la obra surgió a partir de un documental que vio
sobre las mascotas en Tokio, en donde la gente que no deseaba tener hijos,
optaba por un perro y los trataba como niños. Algo escalofriante, porque la
gente si puede tener hijos, pero no quiere. La obra lidia mucho con la delgada
línea entre los humanos y los animales, y en eso se basa el titulo: La inocencia
de las Bestias, y la bestialidad de los humanos.
La inocencia de las bestias es un retrato de humor y secretos familiares, una historia divertida pero despiadada que muestra cuanto el ser humano se esfuerza por ser domesticado y cuanta represión puede esconderse en el manto protector y amoroso de la familia.
Porque
algunos tratan a sus hijos como animales y otros tratan a sus mascotas como
niños, La Inocencia
de las Bestias cuestiona
agudamente el por qué creemos que necesitamos a un “otro” para ser felices, pero
lo hace con mucho humor, y entre risas enfrenta a sus espectadores al reto de
reconocerse en los ojos de la bestia. Porque entre la imagen y semejanza de
Gelio y Helio Díaz, bien podría encontrarse usted mismo, y ¿cualquier semejanza
es mera coincidencia?.
Después de una exitosa temporada en La madriguera, las inocentes bestias se presentarán todos los viernes en el Foro La gruta, del Centro Cultural Helénico,
LA INOCENCIA DE LAS BESTIAS, de Verónica Bujeiro.
Dirección: Claudia Romero Herrera.
Actuación: Llever Aíza, Emilio Savinni y Gerardo Alonso.
Foro La Gruta Centro Cultural Helénico