| Viva la UNC |
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| Constuyendo un proyecto para hacer de nuestra Casa un pensamiento vivo y de nuestra Ciudad Universitaria una ciudad-escuela |
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| CU24, LIBERTAD SOSTENIBLE PARA LA CONCRECION DE UN CAMPUS-ESCUELA EN LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE CORDOBA Ernesto Guillermo Abril CREAN, Facultad de Ciencias Agropecuarias, y GEO Lab, Facultad de Ciencias Exactas, F�sicas y Naturales Universidad Nacional de C�rdoba - CONICET [email protected] CUADRO DE SITUACION Y RESPONSABILIDAD DE LA UNIVERSIDAD Asistir al estudiante puede ser y deber�a ser una preocupaci�n de la Universidad, de all� esta propuesta desde la cual la UNC asumir�a posibilitarles una enriquecedora transici�n entre la adolescencia y la juventud, brind�ndoles un marco de referencia para su vida futura (Marcovitch, 2002). La ubicaci�n de C�rdoba y el prestigio secular de su Universidad hacen que su alumnado est� compuesto por estudiantes provenientes de otras provincias y, tradicionalmente, de pa�ses vecinos. Llega pues anualmente a Cordoba una gran cantidad de j�venes, desde variadas distancias y distintas geograf�as. Si en otros pa�ses se estila esta temprana separaci�n de los adolescentes de sus hogares, puede decirse que somos muy diferentes. Preguntamos �cual es la postura de la Universidad ante la realidad de estos jovenes? La Universidad no puede ser indiferente a su soledad y su desprotecci�n. Una ciudad universitaria en la cual el estudiante se sienta seguro, contenido y atendido en sus necesidades puede significar una alternativa singular para quienes se encuentran en tal situaci�n. Un Campus de 24 horas puede ser la ocasi�n para vivir diferente y plasmar las genuinas aspiraciones del estudiante. Quienes viven esta etapa, deben tener la posibilidad de afianzar y enriquecer los valores que han recibido en sus hogares y madurar. Es deber de los adultos y del Estado, a trav�s de las instituciones correspondientes, atender sus carencias y necesidades, proveyendo oportunamente de las soluciones que demanden. La Universidad tiene recursos con que acompa�ar y apoyar esta etapa de su crecimiento, poniendo a su disposici�n alternativas nobles, algo que se deber�a vigilar de modo preferencial y constante, alcanz�ndole las riquezas del conocimiento pero tambi�n las de la compa��a y el consejo necesarios. En tiempos no tan lejanos, las iglesias, los partidos pol�ticos y los gremios lograban reunirlos y darles la ocasi�n de dialogar, de desarrollar inquietudes sociales y de ocupar su tiempo libre en algo m�s que esparcimiento. Esta disponibilidad constitu�a una posibilidad indiscutible de formaci�n, en el sentido que se les ofrec�a la ocasi�n de socializarse, involucrarse y comprometerse. Consecuencias de un pasado violento y del descr�dito de las instituciones, que usaron a la juventud, dieron por tierra con aquella oportunidad. Las convocatorias masivas han sido reducidas al cultivo de gustos pasajeros consumistas, casi siempre relacionados con la diversi�n y no con un requerimiento de reflexi�n o del encuentro con el pensamiento, cay�ndose as� en la masificaci�n de conductas vanas. La banalizaci�n del encuentro es una realidad que habr� que estudiar, pero que tambi�n deber�a atenderse desde la Universidad con una oferta inteligente y constante de cultura, con la promoci�n del deporte y con oportunidades de encuentro reflexivo. El di�logo (la utop�a) como caracter�stica espec�ficamente humana (Marcel, 2003; Buber, 1998) y humanizante (Santos G�mez, 2008) apunta a que se pueda hablar y sobre todo escuchar. Esta base de la transitividad de conciencia que hace permeable al hombre y lo lleva a vencer su falta de compromiso (Freire, 1989 in Santos G�mez, 2008), no deber�a ser desechada por la Universidad. Hoy, las motivaciones no son ideol�gicas; la atomizaci�n de las voluntades disgrega a la comunidad y un individualismo global desdibuj� tambi�n la �pica del estudiantado de la Universidad de la Reforma. Viendo el futuro desde la responsabilidad que nos toca en nuestros respectivos roles, sostenemos que esta tendencia puede ser revertida si es intervenida en la etapa m�s adecuada, la de la juventud. La urgencia en este sentido es que, por ser el pensamiento libre el objetivo de pocos, la situaci�n actual es peligrosa, pudiendo llevar a relegar las pr�cticas democr�ticas, a la indiferencia pol�tica y social y a la p�rdida de la rep�blica. Muchas son las preguntas que la sociedad se debe hacer al respecto y que la propia Universidad puede y debe empezar a responder para s� y para la comunidad que la cobija. |