«Historia»
Si
bien Slipknot hizo su debut en el mercado a fines de los '90,
el vocalista Corey Taylor y el guitarrista Jim Root ya estaban
unidos desde unos años antes en Stone Sour. Descritos como
una cruza entre Metallica y Alice In Chains, la banda tuvo que
esperar su oportunidad tras el éxito de Slipknot en el
mercado mundial, la primera prioridad de Taylor y Root. Sin embargo,
a fines del 2001 tomaron contacto con sus viejos compañeros,
el guitarrista Josh Rand y el bajista Sean Economaki, y re-formaron
Stone Sour para grabar su álbum debut.
En
el camino se les unió el baterista Joel Ekman y el DJ Sid
Wilson, y lo primero que mostraron al mundo fue la canción
'Bother', que apareció en la banda sonora de la película
Spider-Man (de todas maneras bajo el nombre de Corey Taylor),
mientras grababan su álbum debut homónimo que apareció
el 27 de agosto del 2002 a través de Roadrunner Records.
«Critica
del Disco»
Las
bandas proyecto por lo general no tienen muy buenos resultados
a la hora de convencer a las audiencias fieles a la banda original.
Slipknot, en este caso, es la banda "madre" y Stone
Sour vendría a ser como el hijo bastardo de Corey Taylor
(voz) y Jim Root (guitarras), quienes -al igual que Mike Patton
en Mr. Bungle- dejaron Stone Sour para unirse al proyecto de Slipknot
y abandonar sus primeras ideas. Con el éxito, la fama y
la fortuna que han logrado con esa banda era hora para acordarse
de sus viejos amigos (los abandonados), el guitarrista Josh Rand
y el bajista Sean Economaki, y reformar desde cero la banda que
les quitaba el sueño juvenil en Des Moines, Iowa.
Difícil
es imaginar cómo habría resultado la música
de la banda a fines de los '90, antes de Slipknot, y también
qué habría sido de su futuro si Taylor y Root no
se hubieran puesto las máscaras y los overoles. Obviamente
sería otro cuento -tal vez ni para comentar- pero ahora
nos muestran un disco donde la premisa la marcó el vocalista
desde el principio: ¡¡¡quiero cantar!!! La melodía
y las vocalizaciones de Taylor se agradecen y 'Bother', la canción
que apareció en la banda sonora de Spider-Man realmente
da para pensar que el tipo es bastante más que el grito
y el canto gutural.
Sin
embargo, el sonido nü metal de Slipknot aflora de igual manera.
Las guitarras y la velocidad también están presentes,
pero con más onda. En 'Get Inside' de pronto aflora esa
escuela thrashera de los '80, los riffs movedizos y groovies,
con afinación más baja y muy parecidos a los de
Coal Chamber. Obviamente combinando la aceleración de las
letras con los coros melódicos. 'Orchids' ya es distinta,
más nü metal en la vía de Sevendust, donde
se demuestra que Taylor es un gran vocalista y que no depende
de los gritos para sobresalir. 'Cold Reader' sigue la misma línea,
incluso casi el mismo 'tempo' y misma fórmula; 'Blotter'
es más Slipknot, sicótica y desesperada, pero con
la marca registrada (no sé de quién a esta altura)
de los coros melódicos.
Volviendo
al lado Coal Chamber encontramos 'Choose', con un interesante
comienzo para entrar en la parte de la estrofa onda Godsmack o
ese tipo de bandas que buscan estirar las palabras y variar a
cada rato la armonía. Le sigue 'Monolith', otra especie
de himno hipnótico, más pegado y que trata de ser
más radial, como que bajan sus revoluciones e incluso se
siente que sonara más lenta y despacio. 'Inhale' vuelve
a la rabia pero demuestra que el disco va perdiendo encanto y
las expectativas de llegar al final con algo que sorprenda ya
no son muchas. Nuevamente es una canción con mucho aire
radial, nü metal que intenta ser cantado y dosificado para
conquistar oídos y mercados más amplios. Es una
buena canción, pero como que ya es demasiado obvia.
Siguiendo
el recorrido aparece 'Bother', la canción distinta -con
guitarras limpias y arreglos orquestales incluidos- que perfectamente
le puede pelar el trono de power ballad a Nickelback. Es una de
mis favoritas, una hermosa canción que abre la mente de
su compositor (Taylor) y demuestra que es mucho más de
lo que ha querido mostrar hasta el momento. Obviamente todo queda
ahí y 'Blue Study' vuelve a la modernidad, anque esta es
otra que se sale un poco del marco. Es más pura, más
hard rock, aunque siempre con el sonido "Korniano" detrás.
'Take a Number' también incorpora nuevos elementos, como
si se hubieran dado cuenta que la primera parte del álbum
se estaba volviendo un poco más repetitiva, y tratan de
incorporar ideas más clásicas al esquema del encendido
violento de los amplificadores. 'Idle Hands' vuelve a ser más
sicótica pero también groovie, otra que trata de
variar en algo, dentro de lo que se puede, y que tiene sus elementos
atractivos.
'Tumult'
sigue la línea experimental de la anterior, con guitarras
que parecen de Megadeth pero con elementos medio industriales
y atmósferas saturadas a la NIN. Definitivamente uno de
los más subversivos y peligrosos del disco. Lo mismo que
la declaración final de 'Omega', un tema hablado, pausadamente,
que necesita buen oído y diccionario en mano.
Stone
Sour resultó ser una especie de catalizador de las ideas
que en Slipknot no pueden desarrollar. Un vertedero de canciones
que van variando según sus estados de ánimo y que
a momentos obtiene momentos brillantes. Un buen disco, para analizar
y disfrutar, aunque si no hubiese tenido esa parte de nü
metal podría haber sido mucho más original.