VOLVERÉ...
(Un fanfiction de Ranma ½, por Haruko Sakuragi)
La noche luce tranquila. Toda la gente descansa apaciblemente. Por las oscuras
calles de Nerima un chico de cabello negro y ojos azules camina melancólico y
pensativo...
-Prometo que volveré...- dijo en voz bajaa, al recordar la escena anterior...
Entró a su habitación. Ella se veía hermosa mientras dormía tranquilamente. No
pudo hacer más que agacharse y besarla dulcemente sobre los labios. Por lo
menos había cumplido uno de sus sueños: estrenar sus labios. A sus 19 años, aún
nadie la había besado; le reconfortaba saber que nadie lo haría antes que él.
Parecía tan indefensa, y él ya no estaría para defenderla del maestro Happosai
o de Kuno Tatewaki, pero sí haría lo más importante: la protegería de él mismo.
Para Ranma, nadie le había causado tanto daño como él, y eso nunca se lo
perdonaría, así que no volvería a verla hasta ser capaz de mirarla los ojos y
hacerla feliz. Después de pensar en todo esto, dejó brotar una lágrima y salió
por la ventana de la habitación.
Mientras caminaba sin rumbo, pensaba en ella, recordaba su sonrisa, sus
enojos... Él sabía que lucía bella cada vez que sonreía, pero le encantaba
verla enojada. La quería, y adoraba su carácter fuerte. Se lamentó por todas
las veces en que la hizo sufrir; cada lágrima que ella había derramado al
sentirse insegura y sin cariño le penetraban el alma, pero su orgullo venció
siempre al corazón, y nunca le habló con la verdad.
-No quiero que ella sufra por mí. Regresaaré cuando pueda decírselo... Cuando
sea capaz de hacerla feliz y de evitar que sufra por mi culpa...- al decir
estas palabras, el chico empezó a correr y se perdió en la oscuridad de la
noche.
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La luz del sol alumbra todo lo que la vista alcanza a descubrir. Es una hermosa
mañana. En una linda casa, se escucha una dulce voz que saluda a los miembros
de la familia:
-¡Buenos días! ¡El desayuno ya está listoo!- anunció Kasumi.
-¡Buen provecho!- responden todos al senttarse a la mesa y empezar a comer.
-Señor Saotome, ¿acaso Ranma no piensa veenir a desayunar hoy? ¿Por qué no lo
despertó para que bajara con usted?
-No estaba en su cama cuando yo desperté,, señor Tendo, así que creí que ya
estaría aquí.
-Tal vez esté entrenando en el dojo, ¿no lo crees, papá?- intervino Kasumi con
una gran sonrisa.
-Tienes razón, hija. Akane, ¿puedes ir a ver?
-Está bien, papá- Akane si dirigió al dojjo a buscar a su "odioso"
prometido, refunfuñando mientras caminaba-. Ese Ranma es un desconsiderado; si
no se apresura a desayunar se nos hará tarde y no llegaremos a tiempo a la
escuela...- la chica se dispuso a correr la puerta del dojo Tendo, donde se
suponía que se encontraría Ranma, y al hacerlo se llevó una pequeña sorpresa-
¡Ranma! El desayuno ya está list... Ranma... en dónde estás... Tal vez regresó
a su habitación; iré a buscarlo... No está... Que extraño, nunca sale de la
casa sin avisarnos...
-¿Qué sucedió, Akane? ¿En dónde está Ranmma?
-No lo sé, tío Genma. No está en su habittación ni tampoco en el dojo... Debo ir
a la universidad, tal vez se haya adelantado...
Akane salió de su casa después de despedirse de su familia con la esperanza de
encontrar a Ranma ya en su salón de clases. Estaba preocupada, aunque no
entendía el por qué, pues, después de todo, ella consideraba a su prometido un
chico odioso y maleducado. Él nunca había sido cortés ni la había tratado bien.
No había motivo para mostrar preocupación por él... aunque, por otro lado,
cuando estaba en problemas Ranma siempre salía a su rescate. Jamás la había
dejado en manos de algún enemigo; cada vez que le maestro Happosai la molestaba
ahí estaba Ranma; cuando Kuno la sorprendía con sus molestas rosas, Ranma se
interponía... Era seguro que Akane había dejado de ser un fastidioso compromiso
para él, pero ella no podía asegurar nada, ya que cuando empezaban a llevarse
bien, él salía con una de sus tontas bromas y volvían a pelear. Era extraño, y
debía aceptar que para ella tampoco era sólo alguien que su padre había buscado
para que se hiciera cargo del dojo de los Tendo... Él era... más que eso...
Llegó a la universidad muy temprano. Su único motivo era cerciorarse de que él
ya estaba ahí. Se llevó una gran desilusión cuando su profesor entró y Ranma no
llegaba. Su decepción creció cuando, durante la hora del descanso, nadie se
acercó a ella pidiéndole compartir su almuerzo. Nunca creyó que extrañaría sus
odiosas costumbres. El día fue un desastre, pues él no se presentó en la
escuela, y tampoco llegó a dormir a casa.
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-¡Akane! ¡Es hora de levantarse!- anuncióó Kasumi desde la puerta de la
habitación.
-Gracias, Kasumi. Ya voy- Akane se incorpporó y se levantó de la cama. Abrió la
ventana y se dispuso a tomar un baño. Esta era una linda mañana de sábado. Ya
habían pasado cerca de dos años desde que él se fue de casa-. Ranma, eres un
tonto...- dijo la chica al tiempo que dejaba brotar una lágrima de sus ojos- Tú
me abandonaste... Te extraño...- pronunció en tono melancólico, y se dirigió al
baño.
-Buenos días, Akane.- saludó Kasumi sonriiente mientras servía un poco de arroz
frito en uno de los platos que tenía cerca.
-Y bien, Saotome, ¿aún no averigua a dóndde se fue Ranma?
-...- Soun no recibió respuesta, sin embaargo, escuchó el agua al caer sobre su
viejo amigo, y pudo leer un letrero que sostenía el panda- "Yo no sé
nada".
-No te preocupes, papá. Estoy segura de qque Ranma volverá pronto.- intervino
Nabiki- Akane, ¿estás completamente segura de que no sabes nada de él?
-¡Ya basta! ¿Por qué todos suponen que yoo lo sé? ¡A mí no me avisó nada! ¡Es un
tonto que sólo busca preocuparnos!- gritó molesta la chica, y después salió
rápidamente de la casa.
Akane decidió caminar. Sin saber por qué, sentía que le faltaba algo, pero no
porque aún no lo encontrara, sino porque lo había dejado ir. Ese algo se había
alejado de ella, y empezaba a sentir que ella lo había provocado.
-Eres un tonto, Ranma... ¿Por qué? ¿Por qqué lo hiciste? ¿Por qué me dejaste
sola? Yo te extraño tanto...- susurraba ella mientras atravesaba el parque en
el que estaba ese laberinto que había presenciado su primer abrazo y lo que
decidieron llamar "una primera cita"- Que hermoso fue todo...-
susurró para sí misma. Se percató de que recordaba con alegría aquella tarde
tan maravillosa que pasaron después de descubrir que todo ese malentendido
había sido sólo una broma de Nabiki- Este lugar me trae lindos recuerdos...
-¡Cuiiiii, cuiiiii!
-P-chan... ¿Hace cuánto tiempo que estás aquí, pequeño P-chan?
-¡Cuiiiii!- respondió el cerdito al obserrvar fijamente a su amada. Habría
querido decirle que no se preocupara, que todo estaría bien, que no se sintiera
mal por ese cobarde que la había abandonado y hecho sufrir de tal manera, pero
no pudo.
-P-chan, ¿crees que regrese?- preguntó Akkane mientras abrazaba a su mascota y
observaba al horizonte- ¡Pero qué estoy diciendo! ¿A quién le importa que
regrese? Yo no quiero saber nada de él. Me abandonó, y ya no me importa si
regresa o no. Después de todo, siempre estábamos peleando, y... ¡P-chan! ¿Por
qué lo hizo?- fue lo único que atinó a decir antes de romper a llorar
inconsolablemente.
-¡Cuiiiii!- chilló el cerdito al verla dee tal manera. Sintió ganas de matar a
Ranma Saotome, a ese desgraciado que hacía sentir tan mal a la chica más dulce
del mundo. Era culpa de ese ingrato que no sabía valorar el cariño que Akane
podía brindarle, y que él deseaba tanto, pero sabía que no podría conseguir
porque su corazón ya tenía dueño...
-Veo que aún hablas con ese tonto cerdo....- dijo una voz que salía de las
sombras.
-¡Cuiiiiii! ¡Cuiiiiii! ¡Cuiiiiiii!- chillló P-chan en señal de alerta.
-¡¿Quién anda ahí?- se expectó Akane poniiéndose en guardia.
-Sigues igual de maleducada, Akane...
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-¿Qué? Eres... tú... Ra... Ranma...- pronnunció Akane con la voz entrecortada.
-Así es...
Permanecieron inmóviles varios minutos. Hacía dos años que él se había
marchado; era bastante tiempo de no verse. Eran tantas cosas de las que tenían
que hablar, tanto qué decirse... No podía ser que él no la hubiera extrañado
tanto como ella lo había hecho.
-Hola,
Akane...
-Ranma... ¿Qué haces aquí?
-¿Ese es el recibimiento que me das? Segúún lo que alcancé a escuchar, tú me
extrañaste mucho estos dos años, o al menos eso le dijiste al cerdo.
-¡Cuiiiiiiiiiiii!
-¡Eres un tonto!- gritó Akane molesta y ssonrojada, mientras le propinaba una
fuerte bofetada- ¡¿Por qué lo hiciste?! ¡No sabes todo lo que me preocupé!
¡Tonto! ¡Tonto! ¡Tonto! ¡Tonto!
-Akane, yo lo siento, pero debía hacerlo.... No sé cómo explicártelo... Tenía
que alejarme para no...
-¡Cállate! ¡No tienes ni la menor idea dee todo el daño que me has hecho estos
dos años! ¡Han sido dos años de no verte! ¡No estuviste conmigo! ¡No has estado
a mi lado como debía ser! ¡Eres un tonto!- gritaba la pobre chica, mientras
lloraba y desahogaba todo su dolor golpeando el pecho de Ranma.
-Akane, yo no sabía que te afectaría tantto el que me fuera... Pensé que no lo
lamentarías...
-¡No, tú no pensaste en nada! ¡No pensastte en que me harías sufrir! ¡No
pensaste en... en... en que te extrañaría, en que me harías falta! No pensaste
en que te... amaba... en que te amo... en que...
-Akane... Por eso me fui... Yo te amo, y me di cuenta de que te hacía daño
estando cerca de ti. Sabía que te lastimaban mis burlas, y que no era correcto
estar cerca de Ukyou o de Shampoo porque ambas te lastimaban... Tenía que
alejarme, y me prometí volver cuando tuviera el valor para hacerte feliz y
evitarte todo ese sufrimiento, y... aquí estoy... He vuelto, Akane...
-Ranma... Yo... ¡Eres un inconsciente y eegoísta! ¡Nunca pensaste en mí! ¡No te
imaginaste cuánta falta me harías estando lejos de mi, ni cuánto llegaría a
extrañarte yo!- al decir esto, con los ojos empapados en lágrimas, Akane se
lanzó a los brazos de su amado y entre ellos se cobijó, abrazándolo como si no
deseara volver a alejarse de él ni siquiera un segundo.
-Akane... No volveré a alejarme de ti, loo prometo... Te amo...- el chico de
cabellera negra besó tiernamente a Akane, y ella no pudo hacer más que
corresponderle.
Permanecieron cerca durante algunos minutos; al separarse, se miraron
profundamente a los ojos, como si quisieran ver sus almas, y lo único que les
inspiró el momento fue otro beso, en el cual ambos juraban profesarse amor
eterno y no separarse nunca... Sabían que así sería...
OWARI
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Notas de la autora:
¡Konnichiwa minna san! Watashi wa Sakuragi Haruko desu.
Después de haber leído mi historia, es necesario
aclarar que este es el primer fanfiction que escribo acerca de "Ranma
½", por lo tanto, no creo recibir excelentes críticas. Aún así, me
esfuerzo por escribir con calidad, y me gustaría que los lectores me enviaran
su comentarios y sugerencias.