Todos se la estaban pasando
increíblemente bien en la comida organizada por el famoso Tío Abuelo William,
para los amigos Albert quien no dejaba de notar lo contenta que Candy se
encontraba esta vez, en verdad se notaba que ella y Terry se amaban y eso le alegraba
después de tanto sufrimiento al fin ella estaba con su persona amada, pero una
platica estaba pospuesta y el lo sabía porque el viaje de Candy no había sido
simple casualidad.
Candy—Riendo--: Eres terrible
Terry
Terry: ¿Yo pecosa? Aun recuerdo
esos días donde una rubia trepaba de un árbol a otro sin parar
Albert: ¿Me quieren contar?
Terry: Ya lo creo Albert tu nos
sabes todo lo que Tarzan Pecoso hacía en la escuela ¿Verdad?
Candy: Je, je...
Todos soltaron una sonora
carcajada al ver el rostro de Candy al recordar las mil y un travesuras que la
llevo a tener más de un problema pero todas tan divertidas que nadie le podría
reclamar algo la comida transcurrió entre risas y charla hasta que Albert pidió
a Candy que le acompañara al despacho cada vez que Albert decía eso era solo
por un motivo TENEMOS QUE HABLAR.
Candy: ¿Pasa algo Albert?
Albert: Nada solo quería hablar
contigo ¿Qué tal New Jersey?
Candy: Sin ninguna novedad la
ciudad es como cualquier otra
Albert: Es verdad y
dime…¿Encontraste lo que buscabas?
Candy: Si por suerte…ay no
Albert—Sonriendo al ver lo fácil
que había sido que Candy le dijera lo que quería--
Candy: Eso fue tramposo
Albert: Solo quería la verdad no
creerás que me quedaría tan tranquilo
Candy: Será la única información
que hayas sacado de mi
Albert: ¿Que secreto le guardas
tan celosamente a la Tía Abuela?
Candy: Tu lo has dicho es un
secreto y es más tengo que ir a verla ¿Cómo sigue?
Albert: Por lo pronto estable
pero no tanto como se pudiera ser
Candy: Iré a verla –Saliendo—
Albert(Tarde o temprano lo
descubriré)
Candy se dirigió rápidamente a
la habitación de la abuela que se hallaba en penumbra como solo a ella le
gustaba desde aquel trágico día de Anthony, Anthony cuantos recuerdos desde que
llego a esa casa la tía abuela nunca la había querido aun no sabía bien porque
la había ayudado; bien si lo sabía a pesar de todo jamás le había deseado algún
mal a la matriarca de los Andrey y ahora menos cuando sabía su triste historia
y lo mal que se sentía por alguna vez abandonar a su hija Blanca.
Tía Abuela: ¿Eres tu Candy?
Candy: Eh si Tía Abuela ¿Cómo se
siente usted?
Tía Abuela: El tiempo se agota
que buena que ya has regresado ¿La has encontrado?
Candy—Asintiendo--
Tía Abuela: ¿Y como estas?,
habla por dios
Candy: Ella esta bien ahora
parece que esta casada
Tía Abuela: No lo pensé, ¿Vendrá
a verme?
Candy: Me dijo que así lo haría
no creo que tarde mucho en llegar
Tía Abuela: Candy, ¿Cómo podré
agradecerte?
Candy: Recupérese ya después
vendrá el agradecimiento
Tía Abuela: Eres buena a pesar
de todo
Candy: Bueno yo, me retiro
descanse –Girándose a la salida--
Tía Abuela: Candy
Candy—Girando--: ¿Dígame?
Tía Abuela: Gracias
Candy—sonriendo--: Créame tía
abuela que yo le tendría más porque agradecer a usted –Saliendo del cuarto—
Terry: ¡Candy!
Candy—Saltando--: ¡Terry, me
asustaste!
Terry: ¿Tan mal me ves?
Candy: nos seas ridículo
Terry: Entonces quiere decir que
si me ves bien
Candy: ¡Terry!
Terry: Jajaja no puedes ocultar
lo mucho que te gusto y lo sabes tan bien como yo
Candy: Muy gracioso ¿Pero que
haces acá arriba?
Terry: Busco a mi novia que más
si no, bueno eso y quería venir a decirle unas cuantas verdades a tu Tía abuela
Candy: No seas tonto anda
vamonos
Terry: Pero Candy esa mujer debe
saber todo lo que se merece después de todo lo que te ah hecho
Candy: Anda ya vamonos
–Jalándolo--
Terry: esta bien pero solo
porque me tienes que mostrar esta casa donde has vivido
Candy: Pero si ya te eh contado
todo sobre ella
Terry: Si pero ahora quiero que
me la muestres no que la describas
Candy: Bien, bien lo haré
¿Vamos?
Terry: Después de ti...
Candy mostró a Terry la enorme
mansión Andrey el rió donde conoció a Archie, el lugar donde alguna vez trepo
árboles con Stear además de otros lugares cuando de pronto cruzaron por la casa
de los Leegan realmente Candy se había desviado de camino queriéndole mostrar a
Terry cada una de las cosas que ella conocía de pequeña.
Terry: ¿Y esta casa de quien es?
Candy: Vamonos de aquí no me
agrada este lugar
Terry: ¿Quien vive aquí?
Candy: Elisa y Neil
Terry: Eso habrías dicho antes
vamonos rápido no vaya hacer que crean que es una invocación y se nos aparezcan
de pronto
Candy: Demasiado Tarde
Elisa: Pero si es...Terry mi
amor –Aventándose—
Neil: ¿Candy?, te ves hermosa
que te has hecho --Acercándosele—
Terry: Nada que te importe
---aventando a Elisa y tomando a Candy dde la cintura atrayéndola a el--
Candy: Terry....
Elisa: ¡Peor que haces!
Terry: Nada que a ti te importe,
nosotros nos vamos hasta nunca –Marchándose—
Así Terry jalo a Candy mientras
tomaba de nuevo el rumbo hacía la casa Andrey mientras Candy no dejaba de tener
una cara de sorpresa por lo de hace un momento y más que sorpresa estaba un
poco nerviosa al sentir el brazo de Terry rodeando su cintura se sentía,
extraño, tal vez lindo, como saberlo Terry siempre le hacía tener más de un
sentimiento.
Terry: Lo lamento
Candy: ¿Lamentar que?
Terry: No irnos cuando lo
dijiste te hice tener que ver a esas desagradables arpías
Candy: No importa créeme
Terry: Prometo recompensar lo de
hace un momento
Candy: ¿A si y como lo hará Sr.
Grandchester?
Terry: Ya lo veraz solo prometo
que te encantara
Candy—Sonriendo a Terry cosa que
el correspondi
Terry: ¿Y esa rosas?
Candy: Hemos llegado
Terry: ¿Así a donde?
Candy: Este es el rosal de
Anthony
Terry: Ya veo es hermoso
Candy: Lo era más cuando el
estaba
Terry: ¿Aun te duela?
Candy: Siempre dolerá…pero la
vida sigue
Terry: Que Rosas ¿Como se
llaman?
Candy: Dulce Candy
Terry: Las que tu me has
contado…vaya ese Anthony si sabía lo que es hermoso pero estás rosas jamás
serán como tu no tienes igual
Candy: Gracias
Terry—Besándole—
La noche llego rápidamente una
enorme luna llena cubría el enrome cielo mientras Candy aguardaba en su
habitación esperando que Terry llegara le había dicho que le tenía una sorpresa
por lo que según el tendría que esperarle en su alcoba.
Terry: ¿Estas lista?
Candy: ¿No sabe el caballero que
siempre debe de llamar al entrar al cuarto de una dama?
Terry: Bien –Saliendo y tocando
la puerta--
Candy—Soltando una risita--:
Adelante
Terry—Dando una de esas sonrisas
tan coquetas?: ¿Lista?
Terry llevo a Candy a un lugar
un tanto alejado de la mansión donde un deliciosa cena les esperaba mientras
Terry le entregaba a Candy una hermosa rosa roja.
Terry: Esta no es una rosa
blanca esa se la dejo a Anthony pero la mía simboliza nuestro a amor y la
pasión que siento por ti
Candy: Y me encanta sentir esa
misma pasión y lo sabes
Terry: Pero que escuchan mis
oídos ¿Recuerdas ese vals?
Candy: Terry…
De pronto un hombre con un
violín empezó a tocar el vals que Terry valió alguna vez con ella en el colegio
haciendo sonrojar a Candy mientras la noche traía consigo un atmósfera
increíblemente bella y también trayendo a dos pasajeros de un tren que bajaban
en su ultima parada.