Hay multitud de camas para gatos, entre las que podemos encontrar incluso algunas cubiertas de lana. Si preferimos utilizar una cesta, debe ser confortable, cálida y fácil de limpiar.
A los gatos les gusta dormir hasta dieciséis horas al día y deben disponer de un lugar tranquilo para su cama. No es bueno dejar que nuestro gato permanezca suelto en la calle por la noche, ya que es cuando más accidentes se producen.
Cada gato debe contar con su propio cuenco que siempre tiene que estar limpio y, aunque tome leche, siembre debe tener otro cuenco de agua fresca. El agua debemos renovarla diariamente. Los cuencos pueden ser escudillas de cerámica o platos de plástico especiales para mascotas. Algunos de estos cuencos de plásticos están divididos en dos apartados, uno para el agua y otro para la comida.
Aunque tengamos más de un gato, cada animal debería tener cuencos de comida y agua propios. También necesitaremos una cubertería compuesta por un abrelatas, tenedor, cuchara y cuchillo, para preparar la comida del gato. Todo este equipo debe lavarse después de usarlo. Las tapaderas de plástico resultan muy útiles para volver a cerrar las latas. Lo mejor es guardar los cubiertos del gato en una caja de plástico, para que no se mezclen con la vajilla de casa.
El alimentador automático dispone de un temporizador que permite abrirlo a hora prefijadas, aunque únicamente es recomendable
cuando vayamos a dejar al animal sólo durantes menos de veinticuatro horas.
Una cría o un adulto que no puedan salir a la calle tienen que tener una bandeja de plástico para sus deposiciones. Una pequeña pala de plástica facilita la limpieza diaria de la bandeja. Podemos encontrar dos tipos de bandejas de deposiciones: las comunes y las cubiertas. Un gato tímido apreciará la intimidad de una bandeja cubierta y además evitaremos que desperdigue la arena al enterrar las heces o al salir.
También existen distintos tipos de substrato o de arena.
Existe en el mercado una amplia gama de cestas de transporte. Los gatos no se adaptan tan bien a los viajes como los perros y hay que transportarlos en cestas especiales. Necesitaremos una cesta segura que puede ser de plástico, alambre o mimbre. No se debe dejar suelto a un gato durante el viaje, ya que podría alterarse o saltar sobre el conductor pudiendo provocar un accidente.
Porta-gatos de cartón. Una cesta
porta-gatos de cartón sólo es recomendable en caso de emergencia o cuando se lleva a un gato tranquilo en un viaje corto.
Jaula porta-gatos. Bien ventilada, segura y fácil de limpiar, una jaula
porta-gatos de alambre revestido de plástico es ideal para llevar al gato. Conviene cubrir el suelo con una toalla o papel de periódico.
Cesta de mimbre. Las tradicionales cestas de mimbre proporcionan al gato intimidad a la vez que le permiten ver lo que pasa fuera. Los inconvenientes de este tipo de
porta-gatos es la dificultad de su limpieza y que no son demasiado seguras.
Porta-gatos de plástico. Al igual que las jaulas de alambre, los ligeros
porta-gatos de plástico son fáciles de desinfectar y limpiar. Los más grandes pueden albergar a dos gatos, si estos están acostumbrados a viajar juntos.