Un viaje astral

es la separación del cuerpo físico
y el cuerpo astral. Esta separación
es muy parecida a la muerte,
muchas de las personas que han permanecido muertas
clínicamente durante algunos minutos lo han experimentado
conscientemente. Pero no hace falta estar al borde de la muerte
para experimentarlo.

Algunas personas lo experimentan de forma espontánea cuando están perfectamente despiertas,
sin proponérselo siquiera,
mientras que otras se pasan la vida
buscando en vano dicha experiencia
y lo mas que consiguen, después de ayunar
y de meditar durante años, es una potente proyección mental.

Durante la realización de un viaje astral
las limitaciones físicas parece que pueden superarse.
La persona puede desplazarse a miles de kilómetros de distancia
de forma instantánea, ve lo que sucede y lo describe con increíble exactitud.
Los ejemplos de esta clarividencia provocada por experiencias fuera del cuerpo son

Lo más corriente es que las personas que se encuentran realizando
un viaje fuera del cuerpo se comporten como fantasmas;
pueden ver pero no ser vistos, ni intervenir
físicamente donde se encuentran.
Aunque esto no siempre es así.

Hay personas que afirman haber visto figuras espectrales
de familiares y conocidos, que después se comprobó
que estaban bien vivos, aunque dormidos, cuando se produjo el fenómeno.
En ocasiones, la aparición de esos supuestos espectros
se produce durante la agonía de la persona,

como si quisiese despedirse de sus allegados por última vez.
Los expertos los llaman "fantasmas de los vivos"
y su presencia obedece a desdoblamientos astrales.

Durante un viaje extracorporal se pueden recorrer
grandes distancias y atravesar todo tipo de obstáculos,
pero también hay ocasiones en que el viajero astral no puede atravesar
una simple pared, y tiene que salir por la puerta,
como una persona física.

Algunos pasajes de literatura religiosa parecen confirmar esta similitud
entre la muerte y las Experiencias Extracorporeas. De algunos fragmentos de
la Biblia podría deducirse que la muerte es allí descrita como la rotura de
«un cordón de plata» que une el «otro» cuerpo al cuerpo físico, como por
ejemplo se menciona en Eclesiastés 12. En otras religiones como la hindú o
el budismo esta aún más arraigada esta idea y prácticamente en todas las
culturas han existido "Chamanes" o Hechiceros que afirmaban tener
Experiencias Extracorporeas.