Padres Primerizos

Por: Iltocami_Otaku

 

Viernes 7:00 am, en la Corporación Cápsula:

B: Mamá creo que deberíamos ponerlo por aquí

Sra. B: Se vería mejor cerca de éstas rosas ¿No crees?

B: Tienes razón

La Sra. Briefs y Bulma estaban en el vivero de ésta última acomodando algunas flores nuevas y un árbol pequeñito, no llegaba ni al metro de altura. Se habían levantado muy temprano para terminar rápido con el trabajo. Tenían menos de media hora de haber empezado, pero el invernadero ya estaba casi repleto de rosas, tulipanes y más flores muy bonitas. 

Bulma estaba en su séptimo mes de embarazo, su vientre ya estaba abultado, casi no se podía mover por la carga que llevaba dentro.

Todos sabemos que Vegeta es el padre de el niño que espera Bulma; hace unos meses, casi ya un año, que habían comenzado su relación. Vegeta ya no era tan frío con ella, se portaba de una forma atenta cuando quería, pero a Bulma no le importaba que él fuera a veces grosero.

Pero desde que ella le dio la noticia, él se fue, lo peor es que Bulma no sabía si quiera a dónde. Vegeta solo le había dicho que a un lugar en el espacio para entrenar y conseguir el estado Súper Saiya jin.

Aunque si le importó a Vegeta su próximo hijo, se alegró o mejor dicho se entusiasmo con la idea de tener un heredero, y era tanto el amor que le tenía a Bulma que no le afectó que fuera mitad humano. Por todo esto Vegeta prometió que regresaría cuando lograra su objetivo. Bulma le creyó y confió en él, pero había días los que se sentía más sola que de costumbre; pero pensaba en el niño que estaba dentro de sí y le daba ánimo para continuar.

Al principio ella estaba muy angustiada, no sabía que hacer, pues tendría que criar a un niño que no estaba planeado, aunque económicamente no tenía de que preocuparse, había otro aspecto que si la tenía sin dormir. La sola idea de que ella tendría que educar a ese niño la atemorizaba, pensaba que Vegeta jamás la ayudaría en algo, sus padres le habían prometido apoyarla, le darían al bebé todo lo necesario para que fuera feliz, pero pensaba que el cariño de un padre no se comparaba, le haría mucha falta conforme creciera la criatura.

Ahora solo esperaba que él llegara. Se entretenía por ratos ayudando a su madre o haciendo otras cosas que le despejaran la mente.

En ese momento el Sr. Briefs entró con cara de entusiasmo al vivero.

Sr. B: Bulma  ya conseguí la cuna para el bebé que me habías pedido, incluso le hice algunas modificaciones para que sea más moderna y práctica

B: Gracias papá, la instalaré en la tarde

Sra. B: Ohh...pero en la tarde tenemos que ir al centro comercial, debemos comprar más ropita para el bebé

B: ¿No crees que ya es demasiada?

Sra. B: Ya verás como se ensucian los bebés y hay que cambiarles la ropa a cada momento

Sr. B: Entonces mientras ustedes van yo puedo encargarme de la cuna

B: Gracias, no nos tardaremos

De pronto una ráfaga de viento chocó con uno de los vidrios del vivero, haciendo que ellos se sobresaltaran. Cuando voltearon pudieron observar que una nave se dirigía al jardín, con las insignias de C.C. en el frente...Bulma no lo podía creer...era Vegeta. Tal y como lo había dicho, estaba de regreso.

Sr. B: ¡Bulma creo que ese es Vegeta!

B: ¡Es cierto!

Sra. B: ¡Oh el joven guapo regresó!

Esperaron a que aterrizara y después salieron directo al jardín. Había un hoyo no muy profundo donde la nave cayó. La portezuela se levantó, sacando algo de humo y polvo. Vegeta salió, con su traje roto, apenas y lo cubría, varias cicatrices en la cara, brazos, piernas, un ojo morado e hinchado. Y ni hablar de la nave, que estaba toda abollada...con mucho esfuerzo logró llegar hasta la Tierra.

Cuando Vegeta abrió la puerta y vio a todos ahí, cruzó los brazos algo molesto.

V: ¡¿Qué diablos hacen aquí?!

Sra. B: ¡Nos da mucho gusto que hayas vuelto!

Sr. B: Pero nos hubieras avisado para prepararte la pista de aterrizaje

B: ¡¿Estás bien Vegeta?!

V: ¡Bah!...¿qué me puede pasar?

Sra. B: ¡Mira nada más como traes esa ropa!

B: Debes de darte un baño pronto

Sr. B: Hmmm...la nave está en muy mal estado, no entiendo ¿Cómo resistió tanto?...Me la llevaré para componerla...¡La estaré arreglando Vegeta!

Sra. B: ¡Voy a prepararte un rico pastel para que te repongas “Veggy”!

B: Bueno...te daré ropa limpia...

Bulma estaba a punto de entrar a la casa, pero Vegeta la detuvo en el camino, la tomó de un brazo y la volteó suavemente.

B: ¿Qué pasa?

V: ¿No me vas a dar mi bienvenida?

B: ¿A qué te refieres? –Sonriendo pícaramente-

V: Hmmm....tú sabes...

B: Claro que sí...-Tomándolo de el cuello lo besó-

Vegeta la trató de tomar de la cintura, pero estaba muy ancha. Aún así continuaron besándose.

B: Te extrañé tanto –Susurrándole en el oído-

V: Yo también

B: Pensé que no regresarías...

V: ¿Me crees capaz de hacer eso?

B: Es que yo...Bueno no importa...

Vegeta la miró fijamente a los ojos y la volvió a besar.

V: ¿Y...cómo estás?

B: ¡Bien!...un poco cansada, pero sólo eso

Cuando Bulma tenía dos meses de embarazo Vegeta se había marchado, dejándola con molestias, ya saben los típicos ascos, mareos y demás...

B: Bueno creo que es mejor que entremos...apuesto a que te mueres de hambre...¡Pero primero te bañas!

V: ¿Tengo que hacerlo?

B: ¡Por supuesto que sí!...¡Estás súper sucio!

Los dos entraron a la casa, Bulma estaba radiando de felicidad, se le notaba en el rostro, al fin Vegeta estaba con ella, ya tenía la seguridad de que él no se iría, al contrario estaría presente cuando naciera su hijo. Pero Bulma también dudaba del regreso de Vegeta, ya que tal vez no solo habría sido por ella y el bebé, sino por los androides y su obsesión de vencerlos. Pero su corazón le decía que él estaba ahí por amor.

Pasadas varias horas, Vegeta estaba en el comedor comiendo miles de platillos que Bulma y la Sra. Briefs habían cocinado, y ya tenía puesta ropa nueva y limpia, se veía muy guapo.

Las mujeres se estaban preparando para ir de compras, bajaban y subían, se les olvidaba algo o llevaban de más. Vegeta las observaba con cara de disgusto, pues hacían demasiado ruido.

Después de un rato se fueron, y lo dejaron solo; acabando éste su comida fue a arriba para ponerse su ropa de entrenamiento, y volver a la cámara de gravedad, solo que esta vez sería diferente, ya que él al fin logró ser un Súper Saiya jin, pero aún no se lo decía a nadie.

En el recorrido que hizo por los pasillos, se encontró con una habitación que acababa de ser modificada. Ahora estaba en remodelación, casi lista. Tenía las paredes pintadas con nubes, cortinas decoradas, baúles, armarios, una serie de juguetes, una andadera, carriola y una cuna que estaba en piezas sin armar.

Cuando vio todo eso le dio algo de curiosidad y entró, la inspeccionó de arriba abajo y se dio cuenta de que esa sería la próxima habitación del bebé.

V: (Bulma se preocupa demasiado, lo va a consentir mucho, pero no lo permitiré, lo hará un débil)

Salió rumbo a la habitación que antes era de Bulma y ahora él ocupaba con ella. Y de inmediato reinició su entrenamiento en la cámara, pero en Súper Saiya jin.

Mientras en el centro comercial, Bulma y su madre estaban en una tienda de ropa para bebé, escogiendo varios modelos.

B: ¡Mira mamá éste se ve muy lindo!

Sra. B: ¡Pero no más que éste!

B: ¡Mamá!...ése es un vestido, y aún no sabemos que va a ser

Sra. B: Bueno, pero lo compramos por si es niña

B: Mejor esperemos al ultrasonido que me harán mañana, ¡Por fin me dirán si es niño o niña!

Sra. B. ¿Qué es lo que quieres tú?

B: Una pequeña sería excelente, pero estoy segura de que Vegeta prefiere un varón

Sra. B: ¡Dile que te acompañe!

B: ¡Buena idea! –Guardó un momento de silencio y reflexionó- Pero...¿Crees que quiera?

Sra. B: ¡Es su hijo!

B: Tienes razón, le diré que me acompañe

Sra. B: ¡Oh mira esa playerita!

Cuando regresaron, Bulma buscó a Vegeta por todas partes, pero no lo encontró, así que cuando fue al jardín vio las luces de la cámara encendidas, y supuso que ahí estaba, así que no perdió más el tiempo y fue a verlo.

B: ¡¡Vegeta!! –Tocando en la puerta-

Vegeta dejó de ser Súper Saiya jin, le abrió, estaba empapado en sudor.

B: ¡¿Otra vez entrenando?!

V: ¡No me grites mujer!

B: ¡Pues hazme caso!

V: ¡Bah!...¡Si supieras porque estoy entrenando!

B: ¡Dame una buena razón!

V: Pues...la palabra “lo logré”  ¿Te dice algo?

B: ¿Lograste qué?

V: ¡¿A qué fui al espacio?!

Bulma cambió su expresión de enojo por una de felicidad.

B: ¡¡¿Al fin eres Súper Saiya jin?!!

V: ¡Fue pan comido!

B: ¡Qué bien!

V: ¡Esos androides de pacotilla serán fáciles!...¡No hay nadie que me supere! –Cruzando los brazos orgulloso-

B: ¡Me alegra que pienses así!

V: ¡Y no me has visto en acción!...-Se convirtió sin ningún esfuerzo-

B: ¡Wow!-Observándolo asombrada- ¡¿Y cómo lo lograste?!

V: Fue en un planeta, no había nada ni nadie, estaba completamente solo, la gravedad era más de 500, apenas y podía respirar...pero los deseos de exterminar a esos malditos muñecos chatarra, me hicieron sentirme furioso, y expulsé todo mi poder...de pronto me sentí muy extraño...cuando me di cuenta era otro...ahora había alcanzado el nivel del Súper Saiya jin y así decidí volver

B: ¿Y si ya alcanzaste ese nivel para qué entrenas más?

V: Porque debo de controlar mi poder, sino de nada serviría

B: Ahhh...

Vegeta  volvió a ser moreno, fue a uno de los refrigeradores que tenía la cámara y sacó una de las bebidas energéticas. Mientras Bulma pensaba en una manera de pedirle a Vegeta que la acompañase al médico.

B: Vegeta

V: ¿Qué? –Tomando la soda-

B: Ehh...si yo te pidiera que fueras conmigo a hacerme un ultrasonido ¿Qué me dirías?

V: ¿Qué diablos es eso?

B: Es un estudio médico por el cual monitorean mi vientre, y se puede ver al bebé antes de nacer

V: ¿Y por qué tengo que ir?

B: Bueno...pensé que te gustaría, porque mañana me dirán qué es lo que estoy esperando, si una niña o un niño

Vegeta guardó silencio, continuó tomando su bebida, sin mirar a Bulma, parecía que no le hizo caso. Bulma comenzó a sentirse decepcionada de él, no podía creer que no le importara su hijo. Pero al fin Vegeta habló.

V: ¿A qué hora?

B: 10:00 am –Recuperando el ánimo-

V: Bueno...

B: ¡Gracias! –Se dirigió a él y lo besó brevemente-

V: Si sigues agradeciéndome de esa manera estaré de acuerdo con lo que me digas...

B: ¿En serio? –Sonriendo y volviéndolo a besar-...¿Qué te parece una rica cena?

V: ¡Ahora estás hablando mi idioma!

Salieron hacia la casa y fueron a cenar. Bulma se sentía muy contenta al finalizar el día, pues había convencido a Vegeta, algo casi imposible.

A la mañana siguiente, los dos se prepararon para ir a la consulta médica. Vegeta se sentía extraño, pero quería ver a su primogénito y saber cómo sería.

Estando ya en el lugar, Bulma fue a la recepción y Vegeta se sentó en una de las sillas, después Bulma lo acompañó. Como de costumbre tenía su cara de pocos amigos, mirando a cada una de las señoras que también estaban esperando.

El doctor apareció en una de las puertas.

Dr.: Señora Briefs, puede pasar

B: Gracias, vamos Vegeta

V: Pensándolo bien...-Deteniéndose un poco, estaba a punto de arrepentirse, pero vio a Bulma y no dijo nada- Bueno...vamos

Entraron a una habitación donde había una cama especial, un monitor, y mas aparatos. El doctor  le pidió a Bulma que se pusiera una de las batas para comenzar a revisar al bebé. Luego Bulma se acostó sobre esa cama, con su abdomen fuera. Vegeta observaba todo desde un rincón en la pared con una mirada extrañada, y cuando el médico le aplicó un gel a Bulma en el vientre puso cara desconfiada.

El monitor se prendió cuando el doctor pasó un pequeño aparato sobre el estómago. La imagen del bebé apareció, Bulma sonrió un poco, Vegeta no pudo contener que su vista se iluminara.

Dr.: ¡Aquí está!...¿Lo puedes ver Bulma?

B: Si, creció más

Dr.: Pues por lo que veo, ya está casi desarrollado por completo

B: Se ve bastante bien

Dr.: ¡Va estar muy sano! –Dirigió su mirada hacia Vegeta- Señor ¿Por qué no viene y ve a su hijo?

Vegeta se acercó, un poco incómodo, se puso a lado de Bulma.

Dr.: Ha llegado la hora de saber que es...bien –Continuó moviendo el aparato en varias direcciones-

Bulma y hasta Vegeta estaban ansiosos por saber.

Dr.: ¡¿Qué les parece?!...¡Es un niño!

B: ¡Que bien! –Vio a Vegeta y le sonrió-

Vegeta le devolvió la sonrisa.

Dr.: ¡Felicidades!

B: Gracias

El doctor inspeccionó al bebé, pero de repente la imagen del monitor comenzó a parpadear.

Dr.: Que raro

B: ¿Pasa algo?

Dr.: Bueno...es que...la pantalla –Apretó unos cuantos botones para arreglarla, pero se dio cuenta de que no era el aparato-

B: ¿Hay algo malo?

Dr.: No...creo que no...pero...desde el último ultrasonido que te hice noté que al bebé lo cubre una extraña luz, como si fuera un resplandor...

Vegeta sonrió un poco. Bulma lo volteó a ver y también se alegró. Lo que sucedía es que el niño es un Saiya jin, obviamente desde que estaba dentro podía sacar algo de su pequeño poder.

Dr.: ¡Debe ser la pantalla!...¡Me estoy volviendo loco! ¡Imagínense un niño con poderes!...¡Eso no existe!...Jajaja...

 B: Si...jeje –Viendo a Vegeta-

Dr.: Eso es todo, Bulma puedes cambiarte, y después necesito que pasen a mi consultorio

B: Bien

Cuando Bulma terminó hicieron lo que el doctor les pidió. Se sentaron y esperaron a que él les diera una impresión de la imagen del monitoreo.

Dr.: Bueno los felicito porque todo va bien, pero tal vez necesites algo de ayuda Bulma

B: ¿Por qué?

Dr.: El niño es fornido, tal vez te cause algo de problemas cuando nazca, pero no te preocupes...lo único que te recomiendo es que vallan a unas terapias para padres

B: ¿Cómo?

Dr.: Ahí les van a dar instrucciones para cuando el bebé nazca, aprenderás a respirar, ha controlar las contracciones y a usted –Refiriéndose a Vegeta- le darán instrucciones para que apoye a su esposa

Vegeta puso cara de inconformidad.

B: Entonces ¿Tiene que ir él?

Dr.: ¡Claro! El padre es fundamental en esto...Aquí está la dirección –Entregándoles una nota- Comenzarán el Lunes

B: Bueno...Gracias

Dr.: ¡Suerte!

Salieron de la clínica, Vegeta estaba algo disgustado.

V: ¡No voy a ir a esas cosas!

B: ¡Ni siquiera sabes qué es!

V: Ehhh...no pero...¡No importa, seguro es algo estúpido!

B: ¡¿Tu hijo te parece algo estúpido?!

V: ¡No cambies el sentido de esto!

B: ¡Ay, eres imposible!

V: ¡Bah!

Así continuaron discutiendo todo el fin de semana. Pero era necesario que fueran a esos ejercicios. Bulma no podría controlarse tal fácilmente si no le dieran ayuda.

Pero Vegeta era tan terco que se negaba. Pero estaba feliz de haber visto a su hijo, también que le hayan dicho que sería un niño y sobre todo el hecho de que hubiera un campo de fuerza que lo distinguía por ser un Saiya jin.

El Lunes muy temprano Bulma levantó a Vegeta para ir a las terapias. El se resistía, pero como de costumbre Bulma ganó.

Llegaron a un sitio que era como una clínica, pero cuando entraron vieron que no había sillas, sillones o algo similar, solo colchonetas de colores en el suelo.

Una mujer extraña de media edad, salió de uno de los apartados, con una lista en sus manos. Todos la llamaban matrona.

M: ¡Hola! Me imagino que vienen a los ejercicios

B: Si así es

M: Bienvenidos pasen por aquí –Les señaló una colchoneta- Básicamente éste es su lugar de ensayo, las demás parejas que vienen tienen asignados sus lugares. Ustedes practicarán en esta color azul

B: Bien

M: ¡Ya vienen los demás!

Pronto entraron más de 10 parejas, todas ellas se colocaron en sus lugares. Vegeta estaba que no se aguantaba las ganas de destruir a esas personas tan molestas. Y es que de verdad lo eran. Las caras animosas, sus voces tan sonantes y sus expresiones ñoñas eran insoportables.

M: Bueno hoy empezaremos por los ejercicios de respiración. Papás quiero que se pongan detrás de las mamás y las sostengan de forma que les inspiren seguridad, siéntense en los colchones

Vegeta se molestó y regañó a Bulma.

V: ¡Estás son estupideces! ¡Sabía que todo esto era ridículo! ¡Yo me voy!

B: ¡Vegeta! –Jalándolo del brazo y sentándolo- ¡Tú te quedas aquí! ¡Pobre de ti si te vas!

Vegeta cruzó los brazos con cierta indiferencia e hizo lo que los demás papás estaban haciendo con el ánimo por el suelo.

Conforme transcurría la clase la paciencia de Vegeta estaba a punto de explotar. Y lo peor fue cuando le pidieron que fuera un poco más animoso.

El tiempo que parecía una eternidad se acabó, terminaron las clases y por fin pudieron salir de ese espantoso lugar. Subieron a la nave de Bulma. Vegeta frenético, cruzó los brazos para contenerse. Bulma encendió la nave y comenzó a conducir.

B: Y...¿Qué te pareció?

Vegeta no le contestaba.

B: Creo que si me va a servir de algo...Pero deberías de ser un poco más amigable

V: ¡¡YA!! –Sacando todo su malestar- ¡¡¡NO VOLVERÉ A VENIR!!! ¡¡¡TENGO COSAS MÁS IMPORTANTES QUE HACER QUE IR A UN ESTÚPIDO LUGAR DONDE ME DICEN CUANTA ESTUPIDEZ SE LES OCURRE!!! ¡¡¡YO SOY UN PRÍNCIPE SAIYA JIN!!!

B: ¡Vegeta debes de cambiar tu actitud apática!

V: ¡¡¡BULMA TODO ESO DE SER PADRE ME AGOBIA Y ENCIMA ME PIDEN QUE SEA AMISTOSO!!!

Bulma quedó sorprendida, Vegeta tenía miedo de ser padre. Tal vez él también pensaba lo mismo que ella, a lo mejor no se sentía preparado.

B: Esta bien Vegeta...vendré sola, ya veré que hago

Vegeta suspiró tranquilo.

B: A mi también me desagrada venir, pero sé que sino lo hago la vida del bebé corre peligro

V: ¿Por qué?

B: Ya oíste lo que dijo el doctor, tal vez no me pueda controlar y...pues el niño no sobrevivirá

Vegeta se sintió muy mal por haberle gritado de esa forma, hasta ese momento supo que su hijo podría morir y Bulma también. Guardó un minuto de silencio, reflexionó las cosas, las asimiló.

V: Está bien...vendré contigo, pero no me gusta ser amigable con los demás

B: Con que lo seas conmigo y tu hijo los demás no importan

Por fin llegaron a un acuerdo, aunque antes pareciera imposible. Después de varios minutos de vuelo aterrizaron en la Corporación. Bulma le preparó una comida muy rica a Vegeta, en recompensa de haber aguantado todo. Además ella comía demasiado, tenía un niño que devoraba todo como un Saiya jin.

V: ¡Al menos déjame algo! ¿por qué comes tanto?

B: Por tu culpa

V: ¿Mía?

B: Éste niño come como tú

V: Pero te estás acabando todo

B: Aguántate

Ese día Vegeta entrenó solo por la tarde. Ya en la noche cuando ambos estaban acostados, Bulma comenzó a dar algunos problemas a Vegeta.

B: Vegeta...

V: ¿Qué? –Casi dormido-

B: Tengo hambre

V: Ah –Cayendo dormido-

B: ¿Puedes ir por comida?

Vegeta ya no le respondió, estaba dormido profundamente. Bulma le dio un pequeño golpe en el estómago.

V: ¡¿Qué?! –Despertando sobresaltado-

B: Ve por comida...por favor

V: ¡¿Estás loca?!...-Tratando de dormir de nuevo-

B: Por favor “Veggy”...

V: ¡Ya te dije que no!

B: Pero tú hijo tiene hambre

V: ¡Que se aguante!

B: Vegeta...por favor

Vegeta ya estaba cansado de las suplicas de Bulma, así que no tuvo más remedio que hacerle caso.

V: ¡Maldición! ¡¿Qué es lo que quieres?!

B: Un pastelillo de chocolate, un helado de vainilla, galletas con relleno de nuez, también un rico sándwich de tres pisos...

V: ¡Pero nada de eso hay aquí!

B: Bueno...pensaba que tú podrías ir a una tienda...

V: ¡¿Qué?!

B: Por favor

V: ¡No nada de eso!

B: Anda...“pequeño” –Bulma se refería así a Vegeta cuando quería que le hiciera un favor muy grande-

V: ¿Dónde queda la maldita tienda? –Resignado-

El pobre de Vegeta fue a comprar todo lo que se le antojó a Bulma, iba con una cara de cansancio que parecía que no dormía desde hace varios días. Regresó con todo lo que Bulma le pidió y cayó dormido profundamente.

B: Gracias mi vida –Besándolo en la mejilla, ya que estaba dormido-

Toda la semana fueron a las clases que Vegeta más odiaba. La matrona se la pasaba animándolo para que hiciera las cosas bien. A veces Vegeta estaba a punto de golpearla, pero Bulma siempre lo regañaba.

Los meses pasaron como si nada, el vientre de Bulma crecía cada vez más. Las clases se acabaron, por suerte.

Una tarde Bulma estaba sentada en el sofá más grande de su casa, leyendo una revista de maternidad. Vegeta acaba de entrenar y fue con ella para descansar un rato.

V: ¿Qué haces?

B: Leyendo un artículo muy interesante

V: ¿De qué se trata?

B: De cómo funciona el cerebro del bebé cuando está dentro de la madre, yo no sabía que podía escuchar y sentir todo lo que decimos

V: ¿Cómo?

B: Él puede oír lo que dices

V: ¿A sí?

B: Si

Vegeta se secaba el sudor con una toalla. Bulma continuaba inmersa en lo que leía.

B: ¡Ay! –Tocando su vientre-

V: ¿Qué pasa?

B: Sentí pataditas

V: ¿Eh?

B: Ven –Puso la mano de Vegeta en su estómago-

V: ¡Se mueve!

B: ¡¿Lo sientes?!

V: Si...-Acercó su oído- ¡Puedo oírlo!

Bulma sonrió al ver el entusiasmo de Vegeta, de verdad se le notaba contento.

V: ¿Por qué hace eso?

B: No lo sé, a lo mejor le emociona oírte

V: ¿De verdad?

B: Dile algo y verás

V: Ah...¿Hola? –Acercándose más al vientre-

De pronto el bebé comenzó a moverse.

B: ¡Oh!...¡Te escuchó!

V: Se siente cuando se mueve...

Por la noche, los padres de Bulma fueron a una reunión con unos amigosy les avisaron que llegarían tarde. Vegeta ya estaba dormido en la cama y Bulma se acostó a su lado, con cara de agotamiento.

De pronto sintió fuertes dolores en el estómago, despertando a Vegeta.

B: ¡Ah!

V: ¡¿Qué sucede?!

B: ¡No, nada!

V: Ah...-Tratando de dormir

B: ¡¡Ayy!!

V: ¡¿Qué?!

B: ¡¡Ay...creo que ya viene!!

V: ¡¿Ya viene?!...¡¿Quién?!

B: ¡¡El bebé!!

V: ¡¿QUÉ?!...

B: ¡¡Necesitamos ir al hospital!!

Vegeta estaba tan asustado que no sabía que hacer, se quedó paralizado.

B: ¡Vegeta!

V: ¡¿Qué hago?!

B: ¡¡Tenemos que ir rápido al hospital!!

V: Si, si, si...calma...

Vegeta se paró rápidamente de la cama y se puso pantalones, una sudadera y zapatos. Bulma estaba en pijama, pero no le importaba.

B: ¡¡La maleta!!

V: ¡Oh sí! –Tomando una maleta pequeña que estaba sobre una silla, ahí estaba todo lo que necesitaba-

B: ¡¡AHHH!!

V: ¡¿Estás bien?!

B: ¡Vamos! ¡Rápido!...

V: ¡Si! –La cargó y se dirigió al balcón de la habitación-

B: ¡¿Qué vas a hacer?!

V: ¡Volar! –Emprendió vuelo-

Iban muy rápido, pues Bulma ya no aguantaba. Estaba muy pálida y los dolores aumentaban cada vez más.

B: ¡¡¡OHHH!!!

V: ¡Resiste!

Vegeta bajó velozmente en el hospital. Entró con desesperación con Bulma en sus brazos. Un doctor los vio y los atendió, de inmediato solicitó una camilla.

V: ¿Adónde la llevan?

Dr.: A la sala de partos

V: Quiero ir con ella

Dr.: ¡Vamos!

Vegeta fue con el doctor donde estaba Bulma acostada rodeada de dos enfermeras y un doctor más.

B: ¡¡¡AHHH!!!

Dr. 1: ¡Vamos señora!

B: ¡¡¡VEGETA!!!

Vegeta se aproximó a ella y la tomó de la mano.

V: ¡Estoy aquí! ¡No te voy a dejar!

B: ¡Duele mucho!

V: ¡Respira! ¿Recuerdas?...¡Puf!...¡Puf! –Imitando la respiración-

Sin querer Vegeta estaba haciendo mención de las clases que tanto odió. Bulma le hizo caso y se calmó un poco.

Dr. 2: ¡Vamos el bebé ya viene!

Dr. 1: ¡Puje!

Bulma hacia lo que podía. Pero el bebé era demasiado fuerte y se resistía.

B: ¡¡¡AHHH!!! ¡¡¡VEGETA NO AGUANTO!!!

V: Calma....calma...Aprieta mi mano con todas tus fuerzas...vamos

B: ¡¡AHHH!! –Apretando a Vegeta-

De pronto la cabeza del bebé comenzó a salir.

Dr. 1: ¡Ya viene!

Dr. 2: ¡Muy bien! ¡Lo tengo!

Después el bebé salió completo, ante los ojos de Vegeta. El pobre estaba pálido, ver tanta sangre lo mareó. Bulma ya no sentía el dolor. Una enfermera limpió al niño y luego se lo entregó a Bulma.

Enf.: ¡Felicidades! ¡Es un niño lindísimo!

B: Gracias –Tomándolo en brazos y secándose lágrimas-

Después de todo alboroto Vegeta se sintió mal, y de repente se desmayó. Los doctores lo sacaron y lo llevaron a una silla para que tomara aire.

B: ¡Sorprendiste a tu papá! –Viendo al bebé

El niño era hermoso, no tenía cabello, pero sus ojos brillaban como ningunos, eran azules y miraban a su mamá tiernamente. El parecido con Vegeta era impresionante.

B: Eres tal y como siempre te había soñado...el niño más lindo del universo...Te quiero mucho          

Le dio un beso en su frente. La enfermera se llevó al bebé para ponerlo en los cuneros, estaba algo pequeñito.

Vegeta despertó y los doctores le dijeron a sonde ir para ver a su hijo. Sin más que decir Vegeta fue corriendo a verlo.

Se paró frente al cristal que los separaba. Era el bebé más perfecto de todos. Estaba dormidito, Vegeta se sentía el hombre más feliz que podía existir.

Horas después pudo pasar a la habitación donde se encontraba Bulma, ella tenía en brazos a el bebé.

B: ¡Vegeta que bueno que vienes!

V: ¿Cómo te sientes?

B: Bien, un poco cansada

V: ¿Y cómo está él?

B: Pues creo que igual de agotado...Pero ¿Tú estás bien?

V: Eh...si –Apenado-...no es para tanto, solo la impresión...

B: Me preocupaste

V: Eh...Y...¿Cuándo saldrás de aquí?

B: Tal vez mañana

V: Sirvieron las clasecillas ¿Eh?

B: ¡Jaja! Te lo dije, que lo harías...gracias

V: Es mi hijo ¿No?...Algo tenía que hacer

B: Tienes mucha razón...¿Qué te parece si ahora lo cargas? –Dándole al bebé-

V: Es muy pequeño...-Recibiéndolo con miedo-

B: Es precioso

Vegeta inspeccionaba al niño, pensaba en lo realizado que se sentía en ese momento. No había niño tan maravilloso como el suyo. Además una etapa nueva en la vida de Vegeta comenzaba.

El bebé despertó, abrió sus ojitos y miró a su papá, tenía una mirada tan dulce como la de Bulma.

B: ¡Ya despertó!

V: Hola bebé...-Hablando con ternura-...Yo era quien te hablaba...Soy tu papá...

Él acercó su dedo a la mano del niño, y éste se lo apretó con fuerza.

V: ¡Ja! Se nota que eres un digno Príncipe Saiya jin

B: Y se parece mucho a ti

V: ¿Si?

B: Son idénticos

V: ¿Y cómo se llamará?

B: Estaba pensando en ponerle... Trunks ¿Te gusta?

V: Hmmm...si, está bien

B: Entonces se llamará Trunks

V: Hola Trunks...-Pasando sus dedos en las mejillas del nuevo Trunks-

La puerta de la habitación se abrió y entraron los Señores Briefs.

Sra. B: ¡Bulma! ¡Que felicidad!

Dr. B: ¿Dónde está nuestro nieto?

Vegeta sostenía al bebé y se lo dio a Bulma, la Sra. Briefs pronto se lo quito para llenarlo de mimos y caricias junto con el Sr. Briefs.

Sra. B: ¡Que lindo está!

Sr. B: ¡Vinimos en cuanto nos avisaron!

B: Gracias

Mientras Vegeta se sentó en una silla a lado de Bulma, estaba hundido en pensamientos. Ahora sería padre para toda su vida, un pequeño ser dependería de él, que era una persona hasta hace poco tiempo fría y poco sentimental. Y dentro de un año los androides aparecerían, ni siquiera sabía si podría sobrevivir para ver crecer a su hijo, para estar junto a su mujer y disfrutarlos.

B: ¿Vegeta?

V: Eh...-Saliendo de su mente-

B: ¿No me escuchaste?

V: Eh...si..bueno ¿Qué decías?

B: Que los muchachos se van a asombrar cuando les de la noticia, ya sabes ni siquiera sabían que estaba embarazada, con excepción de Yamcha

V: Ah...si ¿Piensas hablarles? –Molestándose con la sola idea de ver a Gokú una vez más-

B: No...mejor les daré la sorpresa dentro de un año...cuando...bueno...

V: No pienses en eso –Entendiendo que Bulma hablaba de los androides-

Sra. B: ¡Tenemos que celebrar!

Sr. B: ¡En cuanto salgan del hospital!

B: ¿Tan pronto?

Sra. B: ¡Claro!

Sr. B: Es más, tenemos que ir a casa para preparar todo

Sra. B: ¡Si!...Bulma cariño nos veremos después...Cuídate –Dándole a Trunks-  ¡Adiós nene!

Los señores salieron. Entonces el bebé comenzó a llorar.

B: ¡Shhuu..! -Meciéndolo-

V: ¿Qué le pasa?

B: No lo sé...

V: Dámelo –Lo tomó y en reacción inmediata Trunks dejó de llorar-

B: ¡Wow!

Después de admirar a su hijo Vegeta reconoció el esfuerzo de Bulma.

V: Te amo

B: Yo también te amo

Los dos se besaron, dejando las preocupaciones que les esperaban. El tiempo era el peor enemigo en esos momentos, pero Vegeta nunca permitiría que les pasara algo, tal vez solo tuvo su momento de cariño, pero habría ocasiones donde les demostraría que en verdad en él había un cambio. Ahora tenía una verdadera familia.

 

FIN
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