EL
SUEÑO EN EL ULTIMO REMANSO
Fan Fic por: Arcady A.
La noche
cortaba como una cuchilla recién afilada, la gelidez del rocío
nocturno rebosaba sobre mis músculos rezumantes de sudor. Mire
la noche impregnada, salpicada de estrellas después de la
tormenta. Un cielo límpido en el que avistar un ínfimo del
vacío que asolaba hacia arriba... ¿y que? yo ahora no estaba
allí, estaba aquí abajo, entre la pesadumbre de la tierra,
entre la podredumbre de cada día, que importaba...solo era
media noche y seguía llevando mi cuerpo al extremo, porque
quería ser el más fuerte , porque quería reventar frágiles
criaturas contra mi pecho sin necesidad de ahuyentar sus almas,
sin necesidad de que sufriesen, solo hacerles sentir
la necesidad de expiar sus culpas como otros lo habían hecho,
sólo hacerles desear la muerte para disfrutar de una
eternidad con los huesos pulverizados, solo para que supieran
expiar sus culpas, eso es...había oído que a veces te
miraban a los ojos antes de morir, que retorcían sus gestos
hasta limites insospechados, solo para pedirte clemencia, solo
para darles el descanso, solo para purgar sus delitos. Era media
noche. Hacia cinco años que habíamos vuelto de aquel
cruel universo y yo seguía acogido en el regazo de mis
fantasmas, no quería saber de nadie mientras existiese,
mejor dicho, no había sabido de nadie en ese tiempo... ni de
Pan, ni de mi abuelo... .todos salvados, todo recuperado, todo en
paz, no tenia nada por lo que responder, por mi estaba todo
resuelto. Había visto cosas que nadie hubiera imaginado, había
visto grandezas en una lenta y extrema destrucción como
gigantescos titanes arrancándose el pescuezo, había visto
partículas desaparecer entre un polvo de estrellas, cada átomo,
cada enlace, cada onda de ese átomo, porque todo era onda ,
porque todo era imposiblemente visible, porque todo se
destruía infinitos kilómetros de mi y lo veía como
si fuera la mayor grandeza de todos los tiempos.....ya era
suficiente , por mi , había visto bastante, ahora era tiempo de
mi descanso, tiempo para mis trágicas ficciones, para mis
psicodelias , para mis gritos interiores, para mis muertes
sucedáneas entre el éxtasis y la amargura, todo había
terminado y yo había perdido la noción del tiempo...y por
una condenada vez había salido a contemplar una noche
después de todas mis luchas tanto físicas como
psicológicas. Llevaba una toalla sobre los hombros y el torso
desnudo, un torso perfectamente esculpido a golpe de sangre,
había dejado mis trajes de diseño y mis oficinas de
obsesivo trabajo, mis ordenadores de rastreador de ultima
generación, mis secretarias de piernas esbeltas, mis empleados
de enjutos rostros... todo por unos sports y una melena
grácil y desgarbada sobre mis hombros, había crecido, todos lo
habían hecho y mi percepción lo había pasado por alto,
mis preciosos ojos azules, seguro que reflejaban algo parecido
entre la angustia y la furia frustradas... ¿donde se habría
quedado la fiera?...Por primera vez había salido a ver la
noche después de la tormenta, percibía un perfume extraño a
jabón y a piel suave y suculenta y busque al
intruso que había elegido la misma noche para deshacerse de sus
fantasmas...Oh si, estaba allí, mi hermosa , mi dulce, mi
inesperada Pan, siempre tan a punto en el borde , siempre
en los brazos de la criatura mas feroz,, siempre en el punto
exacto de mira de cualquier tirador astuto, siempre en todo
peligro sin darse cuenta...pero no era la misma, su cabello largo
y sedoso, negro como el manto que nos cubría a los dos, su
rostro envuelto en serenidad , sus rasgos acariciados por la
sutil línea del tiempo, sus ojos rasgados pero tan vivaces como
entonces, como cuando sus voces se oían en el abismo más
profundo... su cuerpo... y al observar cada ápice noté como
mi temperatura subía lentamente, transparente debajo de su
camisón negro, piernas largas, su cintura estrecha y
sutil sobre sus suntuosa caderas... su espinazo era el camino al
infierno donde yo caía sin tregua. Sus ojos se clavaron en los
míos, oscuros como el azabache, por un momento desee tener mi
traje de diseño en lugar de aquella imagen de delincuente
con la piel mojada, sucia, lleno de magulladuras, las manos
como espuelas de caballo, los ojos henchidos en
lagrimas de sudor, el rostro enjuto de dolor y cansancio, la
melena medio recogida en un trozo de cuero desgastado y ella tan
límpida, tan suave, rezumaba éter por cada gesto, cáliz,
néctar, rezumaba toda la vida que necesitaba en ese momento, me
sonrió como si acabara de recordar que aquel muchacho
desgarbado le había permitido subir en una nave para hacer
un viaje quizás sin retorno cuando ella era aún una cría
revoltosa de cascote negro sobre su linda cabecita
como cabello... era aquel muchacho de melena recortada y chaleco
caqui, de pantalones y calcetines impolutos, de grácil
control y exquisito comportamiento en combate... se acerco a mi
y se detuvo
a metro y medio de mí , entrecerró sus ojos y yo aun seguía
con una expresión ridícula entre la compasión , la
desesperación y la sorpresa , como un maniquí recién
colocado , desnudo frente al publico, inocuo ante toda mirada,
después de tanta lucha.
-Trunks...
-susurro ella con un tono un poco más grrave, un poco más
dulce-¿qué te ha pasado?
Bueno,
todos cambian, que qué había pasado, que me había vuelto loco,
eso había pasado, que era incapaz de aparecer ante mi familia,
incapaz de abrir la boca, incapaz de escupir al suelo sin pedir
permiso después de haber vuelto de una estrepitosa existencia
fuera de casa... que arriesgue la vida de dos niños al fin y al
cabo a cambio de una palmadita en la espalda... en fin, que sabia
yo...
-he estado
entrenando. -estupendo, una ingeniosa respuesta.
-Pensé que
te habrías marchado, nadie me dijo donde habías ido, nadie me
dijo que seguías aquí, es como si todos te hubieran enterrado,
como si nadie hubiera mencionado palabra de ti, como si te
hubieran lanzado al olvido....y yo te eche de menos-ella cerro
los ojos y frunció el ceño ligeramente, su suspiro acaricio mis
labios y quise saborear esa sensación más cerca...Pan ,
mi dulce Pan aun sigues aquí...-insensato, pasamos un año
juntos allí, nuestra única compañía , nuestras lágrimas
nuestras risas , nuestros recuerdos y desapareces dándome un
beso en la frente... -después de cinco años no sabia que
decirle a alguien que me había echado tanto de menos como yo a
ella, pensé que tras aquello me odiaría para siempre-
-Te lleve
allí como polizón cuando pude haberte dejado en tierra... -dije
casi en un susurro, mi voz había engravecido mas de lo
normal, mi garganta estaba quebrada-... te involucre durante un
año en una lucha personal entre dos hombres, aun recuerdo la vez
que me golpeaste llorando mientras gritabas que me odiabas
una y otra vez y que cuando volviéramos no querrías volver a
verme... eso era lo que querías Pan, eso es lo que tienes. Nadie
me echo de menos, sólo esperaban que todo acabara, y tú,
seguías odiándome por todo lo que te hice pasar... -dije ante
su mirada compasiva
-Yo te eche
de menos- susurro mientras se acercaba un poco mas a mí
-y yo desee
estrecharte entre mis brazos cuando tocamos tierra para que
perdonaras mis pecados mi criatura... pero te lanzaste a los
brazos de tu madre... y tu mirada de resentimiento destruyo mis
sueños para siempre, no volví siendo un héroe como todos
querían, volví con el corazón en las manos y el alma
hecha pedazos enjugando mis ojos en sangre... -le dije mas serio
de lo que yo hubiera querido.-Mi niña consentida, me hubieran
condenado si hubieran sabido que era el hombre mas feliz del
mundo cuando te abrazabas a mi cintura-
-Te he
extrañado tanto, me he torturado tanto pensando que jamás
volverías... -susurro casi en un sollozo- siento haber sido
causa de tu abandono, causa de mi propio destino, de mi propio
error, de tu propio llanto... -y acaricio mi cabello casi
entre lagrimas mientras la miraba con cansancio y perturbación.
-No lo
hagas ahora... -dije acariciando su muñeca en un sutil gesto
para apartarla- Ninguno de los dos sabíamos que nos íbamos a
encontrar y sin querer te he tendido una trampa, tú debes
seguir en tu hogar y yo en mi búsqueda... -dije apretando mi
mirada, no sabía que iba a ocurrir, más valdría mantenerme
alejado.
-¿qué
búsqueda? -dijo en un tono de desesperación-
-nosotros
tendemos a una búsqueda trascendental, lo sabes, llega un
momento en que nos separamos de toda civilización para debatir
nuestra fuerza entre la locura o la cordura-no pretendía
enseñarla nada nuevo.
-¿no puedo
ayudarte a encontrar ese sentido?¿No puede tu misma sangre
devolverte el calor?¿No puede el hogar devolverte
todo tu hálito de vida?
-dijo
secando mi sudor con un pañuelo que llevaba atado a su
muñeca.
Yo la mire
con devoción y respeto, no era la niña de antaño, su perfume,
su constitución, su alma, su espíritu estaba en paz, su calma
me alimentaba, deseaba invadir su marmóreo interior para ver
cada retazo de lo que había pasado por su mente cuando yo no
había estado, deseaba tumbarme sobre su regazo y aspirar
cada ápice de sus distintas fragancias. Paso su pañuelo por mi
pecho y observo con meticulosidad cada rasguño cicatrizado y por
cicatrizar, se acerco mas y paso su suave mano por mi nuca
intentando inclinar mi cabeza hacia abajo para apoyarla sobre su
hombro y poco a poco mis piernas cedieron sobre si mismas como
cualquier Pompeya ante un Vesubio enfurecido, cerré mis
ojos y ella recogió mis restos de hombre cansado sobre su
cuerpo, me acaricio suavemente el cabello enmarañado fuera de la
desgastada cinta cuero, caí lentamente acariciando con mis
labios su cuello, sus senos su vientre... hasta que caí sobre su
regazo y aspire el paraíso, ella encorvo su espalda y dejo caer
sus cabellos limpios sobre mi mejilla y mi cuello.
Acarició con sus susurros mi oído y recito algunas palabras
inaudibles para cualquiera que hubiera mantenido incluso el mayor
de los silencios.
-Yo seré
tu hogar, descansa joven guerrero, expiaré mis culpas por
el resto de la eternidad si estás conmigo... -dijo mientras
alguna lágrima plateada acariciaba mis labios hasta llegar a mi
garganta... dulces lágrimas, mi deliciosa Pan... -... Oh Dios,
creí que habrías muerto maldito estúpido... -y sonreí entre
la oscuridad de sus cálidos muslos. por fin una inocente
sonrisa...
Apoye
mis manos en su columna recorriéndola con mis endurecidos dedos,
notando cada vértebra, cada preciado hueso, bajando hasta el fin
de su espinazo... haciéndola estremecer en silencio, echaba de
menos mis caricias... me levante despacio ante su atónita
mirada y me apoye sobre mis piernas, cogí su rostro entre mis
manos.
-Perdóname
por todo aquello y por estos años, sé que tú has rezado por mi
alma, sé que solo tú lo has hecho querida Pan... -y la bese sin
saber muy bien que estaba pasando.
La bese
sumido en un sopor de locura y bienestar, sólo deseando no
volver a la lucha, sólo deseando darle lo que no podía
haberle dado cuando apenas era una niña, sólo deseando darla a
beber del cáliz que aun nadie le había dado... su protector
estaba allí y jamás la había abandonado, aunque ahora era ella
quien, bajo aquel manto de estrellas, enjugaba mis lagrimas
con la sutileza de sus besos, mientras su caballero le robaba la
esencia infantil con el alma de una fiera cansada. Hacia
frío, las estrellas brillaban... la noche cortaba como una
cuchilla recién afilada.