CIEN MILLONES EN VIDEOS, VERDADES Y MENTIRAS
Si ellos lo dicen

Los candidatos seg�n su publicidad en televisi�n. Un an�lisis de la campa�a en la que, desde enero, se llevan invertidos 80 millones de d�lares, a los que deben sumarse otros 20 de la campa�a “Menem lo hizo”. Cien millones de d�lares es una cifra extravagante para un pa�s en crisis econ�mica y social. La campa�a de la Alianza mostr� una coherencia conceptual y una unidad est�tica que falt� en la del justicialismo. Ambos tuvieron bloopers y furcios. Duhalde y De la R�a usaron recursos p�blicos para propaganda pol�tica.


Por Horacio Verbitsky

t.gif (862 bytes) En la �ltima semana los dos candidatos centrar�n su ofensiva en avisos en televisi�n. Contra lo que algunos afirman, las campa�as de Eduardo Duhalde y Fernando de la R�a no han carecido de propuestas y contenido. Ciertos avisos exaltan la personalidad del candidato y otros cuestionan la del oponente. Pero a�n esos spots contienen referencias precisas a problemas pol�ticos, econ�micos y sociales y a las soluciones que los candidatos piensan darles. Esto no implica un juicio de valor sobre la viabilidad de tales propuestas ni un aval a su sinceridad. Mucho menos una justificaci�n del despilfarro de recursos, que se analiza en otra nota. En ambas campa�as hay referencias expl�citas al gobierno saliente. Mientras la de Duhalde destaca sus discrepancias con el presidente Carlos Menem, la de De la R�a siempre los presenta juntos, como dos rostros inseparables del Jano justicialista.

El blooper de los cien pasos

La campa�a de la Alianza se centr� en la persona de su candidato. Esa serie tiene la unidad conceptual y est�tica que falta en la del PJ. En el primer spot el candidato anuncia que “estoy a cien pasos de ser el Presidente de una Argentina distinta”. Un programa humor�stico midi� cien pasos desde el despacho del jefe de gobierno y constat� que no alcanzaban para llegar hasta la Casa Rosada sino hasta el puesto de un vendedor ambulante en la Plaza de Mayo. De la R�a ya puede imaginarse que si llega a la presidencia su promesa de “terminar con el privilegio de unos pocos para sacar al pueblo del abandono en que est�” no ser� supervisada con menos rigor.
El segundo spot fue el de mayor impacto y mostr� una inesperada veta actoral del candidato. “Dicen que soy aburrido. Jah”, comienza, con una sonrisa ir�nica. “Ser� porque no manejo Ferraris. Ser� para los que se divierten mientras hay pobreza. Ser� para quienes se divierten mientras hay desocupaci�n, para quienes se divierten con la impunidad”, recita sobre im�genes cl�sicas de la d�cada menemista. “�Es divertida la desigualdad de la Justicia, es divertido que nos asalten y nos maten en las calles, es divertida la falta de educaci�n?”, se enoja. “Yo voy a terminar con esta fiesta para unos pocos”. La “Argentina distinta” que anuncia “va a educar a nuestros hijos, va a proteger a la familia, va a encarcelar a los corruptos. Y al que le aburra, que se vaya. No quiero un pueblo sufriendo mientras algunos pocos se divierten. Quiero un pa�s alegre, quiero un pueblo feliz”. Como la campa�a de Alfons�n hace 16 a�os, la de De la R�a hace eje en el hartazgo general por el estilo de gobierno saliente. La enorme repercusi�n de ese aviso sugiere que ese sentimiento es vastamente compartido, constituye el principal activo del candidato y el problema central que enfrenta como puede su rival.

Swat y new age

El tercer aviso es una par�frasis new age de la consigna alfonsinista “Con la democracia se come, se cura, se educa”. El candidato se pasea por hospitales y escuelas: “Voy a ser el empleador de cada argentino que quiera trabajar, voy a ser el maestro de cada ni�o que va ser educado, ser� el m�dico de cada argentino que deba ser sanado, quien le d� de comer a cada chico que tenga hambre”, dice. El spot contiene una secuencia de fascismo expl�cito. Ataviado con un impermeable negro, De la R�a avanza rodeado por un grupo comando, tambi�n de negro, con armas largas a la vista y sin insignias que los identifiquen como una fuerza legal. “Voy a ser el que empuje a la c�rcel a cada delincuente, a cada corrupto”, anuncia. Con pocos d�as de diferencia, se difundi� la propuesta delvicepresidente Carlos Ruckauf de matar a los ladrones, lo cual describe el horizonte intelectual de las mayores fuerzas pol�ticas.
El cuarto aviso de la serie introdujo de lleno la problem�tica econ�mico-social. Frente a una cola de desocupados, De la R�a pregunta: “�Alguien quiere seguir con esto?”. Mientras avanza entre obreros que cargan bolsas de cemento contesta: “Yo no quiero. Por eso toda acci�n de mi gobierno ser� destinada a crear trabajo”. El spot contiene anuncios concretos: “El Banco Naci�n no ser� privatizado. Ser� el que le preste plata a las Pymes que generan empleo. Bajar� los impuestos s�, empezando por aquellas empresas que creen nuevos puestos de trabajo”, dice, mientras sus economistas estudian aumentarlos. Por primera vez aparece aqu� la consigna “Somos M�s”, junto a la firma que, esta vez, dice “Alianza por el Trabajo”. Otro corto, firmado por la “Alianza por la Educaci�n” muestra al candidato en una escuela, caminando entre chicos que juegan en el patio. Aparte de prometer la construcci�n de “m�s escuelas equipadas con moderna tecnolog�a”, de indefinidas mejoras en “la situaci�n de los maestros”, de capacitaci�n docente y “un plan de alfabetizaci�n total” De la R�a se compromete a que “el secundario ser� obligatorio”, algo que ya implant� Duhalde en la provincia de Buenos Aires, como lo recuerda un aviso de su campa�a.

Todos lo hicieron

El siguiente spot muestra a una nena frente a un vaso vac�o y largas filas de desocupados. “Nosotros no tenemos para la leche. A ellos les sobra champagne” se oye. “Nosotros no tenemos justicia. Ellos no tienen castigo. Nosotros no tenemos educaci�n, ellos no tienen verg�enza. Nosotros hicimos todo el sacrificio, ellos hicieron todo el dinero” sigue el off, sobre un primer plano de Menem y Duhalde. Todos los spots de la serie concluyen con un fundido del rostro del candidato a blanco, como si tuviera un aura sobrenatural. Duhalde respondi� indignado que cada d�a su gobierno entrega 1,2 millones de litros de leche. Esto no fue obst�culo para que en otro aviso de su campa�a Duhalde proclamara: “No queremos esa justicia social que se entiende como llevarle a la gente bolsas de comida porque est� en contra de la dignidad del hombre y de la familia. Queremos educaci�n para los hijos y trabajo para los padres”. La coherencia no es un art�culo que se cotice alto en esta campa�a.
Una serie de avisos encomi� la gesti�n presidencial, a un costo de 19 millones de d�lares. “Puede no haberlo hecho todo, pero que hizo mucho nadie puede negarlo”, canta un alegre coro sobre im�genes de obras atribuidas al gobierno. El programa “Caiga quien caiga” mostr� que este aviso se inspir� en otro id�ntico de Duda Mendon�a para Paulo Maluf, el intendente de Sao Paulo que intent� sin �xito llegar a la gobernaci�n del Estado. Esa serie, “Menem lo hizo”, dej� de emitirse por decisi�n de la jueza Emilia Garc�a, quien entendi� que no respond�a al inter�s general. Pero tambi�n los dos candidatos a suceder a Menem fueron generosos con el uso pol�tico de recursos p�blicos. El argumento de que sus gobiernos cumplen con el deber republicano de informar sobre sus actos no resiste el cotejo con el contenido de la publicidad pagada de ese modo.

Un calendario ah�

En agosto, Duhalde design� ministro de Justicia y Seguridad al ex juez federal de Campana Osvaldo Lorenzo. De inmediato lanz� dos spots sobre la seguridad, dentro de la serie de avisos de la gobernaci�n, rubricados con el lema “La gente es lo que importa”. En el primero Duhalde sobrevuela en helic�ptero las unidades carcelarias de Florencio Varela. Un seudo periodista lo interroga. “ Sobre un total de 22 c�rceles que hab�a construimos 11 m�s. Nosotros creemos que tenemos que construir muchas escuelas, un aula para cada joven, todos los chicos deben estar dentro del sistema educativo, y una celda preparada para cada delincuente. Es la �nica forma de combatir la inseguridad y la delincuencia”. Tambi�n este spot fue una copia literal de otro de Maluf. “La Polic�a de Buenos Aires un d�a fue llamada la Maldita Polic�a”, comienza el segundo. Luego aduce que “Duhalde termin� con eso. Y la polic�a pas� a ser simplemente la polic�a”. Inmune a la experiencia, a�ade: “Hoy Duhalde est� trabajando mucho para que un d�a, quien sabe, pueda ser llamada Bendita Polic�a”. Lo que sigue no se distingue de los avisos que encarg� cuando el comisario Pedro Klodczyck era el mejor jefe de la historia de la mejor polic�a del mundo. Dice el texto, sobre las im�genes pertinentes: “La polic�a acaba de recibir 1.800 patrulleros”. Con la telepatrulla, “la polic�a m�vil comunitaria, la gente va a poner en acci�n un veh�culo policial directamente por tel�fono en caso de peligro”. (En octubre el candidato Carlos Ruckauf promete poner en pr�ctica este sistema que Duhalde anunciaba funcionando en agosto). Una pareja sonriente, un cliente confiado frente a un cajero autom�tico, chicos que saludan al patrullero competan esta imagen id�lica, celebratoria del nuevo pacto con la organizaci�n armada. El tercer corto de la serie comenz� a filmarse en Ramallo, durante la toma de rehenes en el Banco Naci�n, pero nunca lleg� a difundirse, porque el intento de mostrar una polic�a eficiente tuvo un final espantoso cuando las balas de la ley abatieron a los rehenes y el �nico de los delincuentes que result� ileso fue ahorcado en su celda. En su lugar, Duda Mendon�a produjo un aviso que s�lo estuvo dos d�as en el aire, debido al fastidio que provoc� en la familia del candidato. La imagen muestra a Duhalde caminando entre los �rboles de su quinta de San Vicente. Este hombre “como usted” s�lo quiere “enfrentar la crisis y terminar con el desempleo que asola (sic) al pa�s. Pero sus adversarios no le dan tregua. Lanzan acusaciones, esparcen rumores, le tienden emboscadas. �Y usted cree que es justo lo que est�n haciendo con �l? ”, dice su texto. En poco m�s de un mes, la imagen de firmeza y decisi�n para manejar la crisis de seguridad se transform� en la propia publicidad oficial en el lamento de una v�ctima impotente para desbaratar misteriosas conspiraciones que se ciernen a su paso.

A Jap�n en subte

Tambi�n los contribuyentes de la Capital debieron financiar la campa�a de su jefe de gobierno. Por lo menos tres avisos se confeccionaron para mostrar al candidato de la Alianza como un administrador eficiente y un coraz�n sensible, aunque s�lo uno incluye su imagen, entre lactantes y pa�ales. Otro presenta con un texto coloquial la prolongaci�n hasta Olleros del subterr�neo de la l�nea D. “La gente lo necesita y nosotros lo hicimos. Fernando De la R�a, Gobierno de la Ciudad. En s�lo tres a�os las cosas bien hechas”. En el restante un grupo de turistas japoneses con su gu�a recorren San Telmo. Un muchacho abre la persiana y se asoma a su balc�n. Todas las c�maras le apuntan, y luego de un primer plano en el punto estrat�gico de su calzoncillo y de un intercambio de miradas con la gu�a, vuelve a entrar, con el orgullo bien alto. “Ahora pod�s vivir en un lugar admirado por todo el mundo. El gobierno y el banco de la ciudad te ofrecen una l�nea de cr�dito para que puedas vivir en el casco hist�rico de la ciudad. Fernando de la R�a. Gobierno de la Ciudad”, concluye el texto.

Gente como uno

Las dos campa�as recurrieron a actores que representan a hombres y mujeres comunes. En un aviso justicialista un cincuent�n gangoso reflexiona sobre “qui�n es realmente el candidato del cambio”. Duhalde “siempre se anim� a criticar a Menem”. Concluye que los dos candidatos “representan el cambio” y se pregunta “cu�l es capaz de hacer el mejor cambio”. Los temas que propone para decidir esa disyuntiva son aquellos en los que el comando justicialista cree que Duhalde tiene ventajas: “m�s experiencia de gobierno”, estar “m�s cerca de la gente” y sus problemas. “Y principalmente enfrentar los momentos de crisis y tomar decisiones con rapidez”. Este corto acompa�� la propuesta de concertaci�n. El mismo concepto sobre la confiabilidad de Duhalde se reitera en otro corto filmado dentro de un quir�fano. “Existen momentos en los que s�lo buenas intenciones solamente no sirven de nada”. La Alianza respondi� de inmediato. Una pareja de j�venes habla de espaldas a la c�mara. “Salgo as� porque debo tener cara de est�pido. Si no �c�mo se explica que despu�s de diez a�os gobernando nos vienen a decir que ahora ellos son el cambio?”. Su mujer a�ade: “�Y ahora ellos van a bajar los impuestos despu�s de diez a�os de subirlos? Y ahora ellos van a terminar con la corrupci�n despu�s de diez a�os de impunidad? �Ellos nos van a dar trabajo despu�s de diez a�os de dejarnos en la calle?”. Ambos se miran y luego se dirigen a la c�mara: “Nos vieron cara de est�pidos pero no somos est�pidos, y el 24 de octubre vamos a volver a mirar hacia adelante”. La mujer alza a una nena de trencitas, mientras luz de un rojo m�s c�lido ilumina los tres rostros. En ese aviso se incorporaron como cierre las manos entrelazadas de De la R�a y Graciela Fern�ndez Meijide formando la inicial de la Alianza.
La campa�a justicialista tambi�n recurri� a un actor, para representar a los indecisos pro De la R�a. “Me gustar�a conocer mejor sus proyectos, sus planes, en detalle”. Una placa se refiere al frustrado debate presidencial del 6 de octubre. “Duhalde va. Cavallo quiere ir. �Y De la R�a?”, pregunta. El propio candidato de la Alianza interpel� al universo de indecisos y desencantados. “Conmigo se acaba la pol�tica para enriquecer a los pol�ticos, conmigo se acaban los amigos del poder, los que nos deben millones en impuestos. Porque solo as� se acaba con el desempleo. Conmigo esos pol�ticos van a estar peor, pero la gente va estar mejor”, dice.
La campa�a con actores incluy� a una nena que frente al pizarr�n del colegio responde a preguntas de su maestra sobre la corrupci�n.
–La Argentina �es un pa�s rico o es un pa�s pobre? –pregunta una voz en off.
–Y si es un pa�s rico, �por qu� el pueblo es pobre? –insiste. La nena dice que a los corruptos “hay que meterlos presos”.
–Y entonces �qu� necesita la Argentina?
–Un Presidente que no sea corrupto.
Como los nenes no votan, se supone que este aviso de la Alianza est� dirigido al segmento AI, “adultos infradotados”.

Compa�eros

En setiembre se sum� el candidato vicepresidencial. En un spot filmado en la biblioteca del Colegio Nacional de Buenos Aires, Chacho Alvarez se dirige a la base peronista y recuerda que se alej� del partido “hace diez a�os”, mientras Duhalde “se qued� gobernando con Menem. Y ahora nos quiere hacer creer que no tuvo nada que ver con lo que la gente est� sintiendo”. Menem y Duhalde “tienen que irse, ya”, dice. Tambi�n De la R�a grab� un “mensaje a los peronistas”. Filmado en Salta sobre fondo de sierras tiende a contrarrestar la imagen de la f�rmula del Obelisco. “La Alianza no naci� para defender el inter�s de un partido o dos. Y que lo escuchen en la Alianza”, advierte. “Me comprometo a privilegiar el respeto y a hermanar al pueblo argentino” y “a encabezar un gobierno que defienda a los humildes”. Por primera vez, prescinde de la corbata y se muestra con su gastada campera de campa�a y un pa�uelo al cuello. “Recuerden que yo no miento”, dice, y pone cara de sincero.
El justicialismo no demor� en responderles, con un aviso muy frontal. Reprodujo declaraciones con audio e imagen de Chacho Alvarez, quien en 1998 se refiri� a “una red de corrupci�n en la Ciudad de Buenos Aires” bajo el gobierno de De la R�a. “O sea, procesistas y corruptos. Esto ya est� pasando de casta�o claro a casta�o oscuro como dec�a mi abuelita. �No?”, dice Chacho. La locuci�n concluye: “Imagine lo que ser�a si un d�a llegasen a ser Presidente y Vice de la Argentina”. Una min�scula firma indica “JP Capital”. Alvarez contest� elogiando a De la R�a por la rapidez con que separ� de sus cargos a los funcionarios denunciados.
El recurso de las firmas de fantas�a para los cortos m�s agresivos tambi�n fue utilizado por la Alianza. El 26 de agosto Duhalde anunci� su propuesta de Concertaci�n. Una serie de avisos de 10 segundos desarroll� sus diversos puntos, todos con la misma est�tica. Sobre una bandera argentina se sobreimprimen los t�tulos “Concertaci�n ahora”. A la derecha de la pantalla se va formando la propuesta, con letras que se acomodan una a una mientras un coro entusiasta recita las consignas: “Fin de los despidos por un a�o”, “Menos impuestos, m�s trabajo”, “Fin de la recesi�n” o “Garant�a de estabilidad”. Al pie se lee el slogan central de la campa�a ideada por los asesores brasile�os: “Duhalde Presidente. El mejor cambio”. Con el mismo dise�o, la Alianza produjo un spot en que junto a la imagen de Menem y Duhalde se lee “Concertaci�n es”, mientras el coro escande: “Otra pro-me-sa que-no van a cum-plir”. Firman: “J�venes en la Alianza”. En octubre, ya bien instalado el candidato, la publicidad opositora exalt� la idea de la Alianza. “Fue idea m�a”, dice un obrero desdentado. “M�a”, lo corrige un pe�n entrerriano. “De mi abuela y m�a”, agrega una nena. “Nuestra”, disputa una pareja en un parque. “La Alianza fue la idea de todo un pueblo que quiso empezar a ser respetado. Tenemos el pueblo, tenemos la idea, tenemos el hombre”, cierra el locutor.

D�gitos

Duhalde se dirige a los trabajadores en la CGT “sobre el fin de la desocupaci�n”. Dice: “Si nos ponemos realmente a conducir la pol�tica pensando en el trabajo la Argentina en poco tiempo perforar� los dos d�gitos de inflaci�n (sic) y en cuatro a�os tendremos que importar trabajo”. Hace una d�cada que la inflaci�n est� por debajo de los dos d�gitos. El candidato quiso referirse a la desocupaci�n, pero nadie en su equipo lo advirti� ni enmend� el acto fallido. En este corto se us� por primera vez un jingle muy atractivo compuesto por Palito Ortega. “Es el tiempo de realizarnos. El alma de un pueblo se hace fuerte”, alcanza a o�rse.
En varios avisos Duhalde expone su propuesta de “Concertaci�n ahora” entre “empresarios, gobierno, trabajadores y pol�ticos”, sobre “un paquete de leyes de emergencia contra la recesi�n y el desempleo”. La desocupaci�n “es lo m�s triste que le puede ocurrir a una persona y adem�s la enfermedad m�s grave que pueda aquejar a una Naci�n. En este sentido Argentina est� enferma y millones de argentinos est�n tristes”, dice. A fines de setiembre, la campa�a justicialista se concentr� en la difusi�n del acto en River. “Con Duhalde contra la crisis. Contra los despidos y por el trabajo”, dijo el anuncio previo. El tono del aviso posterior fue �pico: “La tempestad y la fe de ochenta mil personas. (El comando de campa�a hab�a estimado sesenta mil). Gente que vino de todas partes”, dice el locutor. Reproduce los p�rrafos m�s agresivos del discurso de Duhalde: “Los que quieran m�s ajuste que voten a De la R�a”. El spot culmina cuando Duhalde se quita el saco: “Usted est� acostumbrado doctor De la R�a a navegar en aguas tranquilas. Nosotros a navegar en aguas brav�as. No nos asustan las tormentas”, dice, y el locutor anuncia que “el peronismo camina unido hacia una gran victoria”. Tambi�n es muy frontal otro aviso en el que Duhalde describe “una clara diferencia” entre el radicalismo y el peronismo: “Mientras ellos duermen nosotros so�amos y mientras ellos hablan nosotros hacemos realidad los sue�os”.
Acaso el mejor spot de la campa�a duhaldista haya sido el dedicado al parque industrial La Cant�brica. Peque�os empresarios celebran la reapertura de la ex metal�rgica, que fue un s�mbolo de la industrializaci�n en los a�os del primer peronismo. “La provincia nos dio la posibilidad de ponernos ac� adentro”, dice uno. “De adquirir edificios a plazos bastante importantes que una pyme no lo puede conseguir en un banco”, a�ade otro. “Fue una gran emoci�n estar aqu� y ser uno de los primeros que inici� la actividad”, dice otro, sobre la imagen del candidato cortando la cinta inaugural. “Trabajadores, empresarios y gobierno venciendo a la crisis. Creando empleo. Gobernaci�n Duhalde”, es el remate. Otros avisos de la misma serie incluyen la imagen de Juan D. Per�n, luego de la cual Duhalde promete extender desde Jujuy hasta Tierra del Fuego la ense�anza secundaria obligatoria que implant� en su provincia. Hugo del Carril sigue cantando, como nadie, la marcha Los muchachos peronistas.

 


 

Los 100 millones

Por H. V.

La inversi�n en publicidad audiovisual, gr�fica y de v�a p�blica, tanto partidaria como oficial, en favor de los candidatos justicialistas entre enero y agosto de este a�o ascendi� a 46,6 millones de d�lares, mientras que los avisos oficiales y partidarios por la Alianza costaron 31,7 millones. Con casi 80 millones de d�lares invertidos, es la campa�a m�s cara conocida en el pa�s. Si a ellos se sumaran los 19,6 millones gastados por la Presidencia de la Naci�n, la cifra rondar�a los 100 millones. As� se desprende del informe de la Fundaci�n Poder Ciudadano, que firm� convenios con Eduardo Duhalde y Fernando de la R�a para monitorear la inversi�n en publicidad.
Poder Ciudadano recibi� los informes de los comit�s y jefaturas de campa�a de ambos candidatos y luego ajust� sus cifras seg�n los avisos constatados por empresas especializadas y calculando los descuentos sobre los precios de lista que reciben las agencias de primera l�nea para grandes campa�as. De este modo pudo llevar adelante la comparaci�n, pese a que el Partido Justicialista entreg� informaci�n a partir de enero, pero la Alianza s�lo desde agosto.
Estas cifras globales est�n desglosadas de otro modo en el informe de Poder Ciudadano. Por un lado se computan los avisos en favor de las f�rmulas presidenciales, por otro las campa�as partidarias no relacionadas en forma directa con los candidatos y por �ltimo, los gastos de los gobiernos de la provincia y de la ciudad de Buenos Aires, que conducen los dos candidatos. Si la comparaci�n se limita a los avisos de las f�rmulas presidenciales, Duhalde-Ortega gastaron 12,3 millones, pero declararon menos de la mitad. La inversi�n de De la R�a-Alvarez fue de 15,7 millones pero s�lo declararon una cuarta parte, 3,9 millones. La mayor disparidad surge en los gastos de los gobiernos: mientras el de la provincia de Buenos Aires gast� 22 millones, el de la Ciudad Aut�noma dispens� 7,9 millones. El trabajo de Poder Ciudadano, a pesar de las limitaciones derivadas de la reticencia informativa de las partes, es un estimable esfuerzo desde la sociedad civil por controlar la transparencia que deber�a asegurar el Estado.
(Agradecemos la colaboraci�n del archivo “Las Patas de la Mentira”, de Miguel Rodr�guez Arias.)

 

 

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