El tr�gico asesinato de Ramallo obliga a reflexionar sobre las formas m�s espurias de financiamiento de la pol�tica. Ex funcionarios del actual gobierno admiten que el Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires ha utilizado a la polic�a para recaudar fondos. Esa fue la clave del reemplazo de Arslanian por Lorenzo y de las dificultades de Duhalde por poner a la organizaci�n armada en caja, lo cual relativiza su pretensi�n de mostrarse como v�ctima de una misteriosa conspiraci�n. Pero tambi�n hay otras formas de financiamiento partidario que convierten al sistema pol�tico en reh�n, cuando no c�mplice, de los intereses particulares. |
Por Horacio Verbitsky La err�tica pol�tica del gobernador Eduardo Duhalde hacia la principal organizaci�n armada del pa�s condujo a un estado de descomposici�n por el que cada uno de sus intentos contingentes fracasa, como ocurre con los enfermos terminales, cuyo organismo ha dejado de responder a cualquier terapia. A menos de un mes de las elecciones presidenciales, sin posibilidad de una recomposici�n, s�lo conf�a en la acci�n psicol�gica que enmascare la realidad y lo presente en el papel de v�ctima de las situaciones que �l mismo ha engendrado. La clave de esta incapacidad para definir y mantener un rumbo �nico debe buscarse en el papel de la polic�a como instrumento o c�mplice en la recaudaci�n ilegal de plata sucia para el financiamiento de la actividad pol�tica y su correlativa desprofesionalizaci�n e ineficiencia. La idea de la realidad como conspiraci�n, en la que cada hecho obedece a oscuros designios de siniestras fuerzas ocultas est� en la �ndole del justicialismo y nadie la expres� con m�s vivacidad e imaginaci�n que su fundador, Juan D. Per�n, quien tuvo como principal consejero en sus �ltimos a�os a un astr�logo esot�rico. Esa creencia en una realidad paralela a la realidad, en la que hay que penetrar para comprender lo inexplicable, se ha propagado a toda la sociedad a partir de la dictadura militar. Entonces, el propio Estado pas� a la clandestinidad y la principal funci�n de su discurso diurno fue enmascarar su pr�ctica nocturna. Los sucesivos gobiernos electivos no contribuyeron a restaurar la respetabilidad de la palabra p�blica. La Argentina ha llegado a ser un pa�s en el que muy pocos creen que las cosas son como parecen o como les dicen que son, y frente a cada hecho buscan una interpretaci�n alternativa, plausible o extravagante. Esta es la ola perversa que Duhalde trata de cabalgar cuando sus spots de campa�a preguntan qu� ha hecho �l para merecer todas las maldades que le est�n haciendo. La coartada de la conspiraci�n le sirve para eludir el an�lisis autocr�tico sobre los errores cometidos durante la gobernaci�n m�s larga que tuvo en su historia la provincia de Buenos Aires (salvo la de Juan Manuel de Rosas). Pero abre un campo de imprevistos apto para cualquier sorpresa. Si la tragedia de Ramallo se debe a una confabulaci�n, �qu� rol juega en ella el vicegobernador de Duhalde, Rafael Rom�, dos de cuyas primas participaron en un golpe anterior con uno de los ladrones ejecutados? �O el secretario de Seguridad de la Naci�n, el duhaldista Miguel Toma, quien es pariente pol�tico del abogado de otro de los ladrones? Preguntas que suenan l�gicas en el escenario en que Duhalde pretende instalar lo sucedido. Emboscadas Algunos �ntimos colaboradores del gobernador sostienen que el spot que denuncia las emboscadas que se le tienden refleja las convicciones de Duhalde. "Esper�bamos que se produjeran atentados, ataques como los del cementerio jud�o. Y pas� lo de Ramallo", explica uno de los jefes de su campa�a. El Ministerio del Interior se ocup� de difundir que la Polic�a Federal hab�a advertido a la provincia sobre la posibilidad de un nuevo ataque al cementerio jud�o. Ahora los allegados a Duhalde revelan que esa profanaci�n tambi�n estaba entre sus propias previsiones, lo cual torna insoslayable inquirir por qu� no la impidi�. En su �ltima conferencia de prensa, Duhalde dijo que por la crisis econ�mica se hab�a suspendido la adquisici�n de un moderno sistema electr�nico de vigilancia, que costaba 5 millones de d�lares. Es decir cuatro veces menos de lo que su gobierno gast� en el primer semestre del a�o en publicidad, lo cual mide el orden de sus prioridades. Si se le pregunta al equipo m�s pr�ximo a Duhalde a qui�n atribuyen el complot en contra del gobernador, mencionan a los sectores desplazados de la polic�a que no le habr�an perdonado las purgas del �ltimo a�o. --�Por qu� justo ahora, cuando Duhalde hab�a abortado la reforma y colocado a hombres de confianza de la vieja polic�a a cargo de la seguridad? --Nosotros creemos que eso es un vuelto. Pero no brindan ning�n elemento concreto que fundamente tal hip�tesis. Por eso es dif�cil discernir si es un ardid de campa�a o si Duhalde se refiere a hechos que no puede comunicar a la opini�n p�blica porque revelar�an la existencia de pactos traicionados. La recaudaci�n Algunos de ellos son conocidos y remiten a las formas de financiamiento del sistema pol�tico. Hace cuatro a�os el programa televisivo "Edici�n Plus" prob� la participaci�n org�nica de las brigadas policiales en la comercializaci�n de sustancias psicotr�picas prohibidas por las autoridades sanitarias y se�al� la responsabilidad del comisario Mario Rodr�guez, de relaci�n personal con Duhalde y su ex delf�n, Alberto Pierri. En v�speras de las elecciones de 1997 el entonces secretario de Seguridad Eduardo De L�zzari reproch� al �ltimo jefe de la Polic�a Bonaerense, Adolfo Vitelli que la cadena de recaudaci�n no se hubiera cortado con la remoci�n de los antecesores de ambos, Alberto Piotti y Pedro Klodczyk, y se dispuso a designar a un civil al mando. Cuando fue a comunicar esa decisi�n al gobernador, junto a Duhalde lo recibieron Vitelli y el subjefe Domingo Lugos. El que dej� su cargo fue De L�zzari. Otro ex jefe de la misma instituci�n, el comisario Bronislao Rogosz sostuvo que "el avance de la corrupci�n es el resultado de responsabilidades cruzadas, puesto que por cada polic�a corrupto hay un pol�tico corrupto". Rogosz fue jefe de polic�a por apenas nueve meses, durante la gobernaci�n radical de Alejandro Armend�riz, y afirma que fue alejado por su desacuerdo con la protecci�n pol�tica a un comisario de Lan�s, sumariado y procesado por un acto de corrupci�n. Hace dos meses, cuando el candidato a gobernador Carlos Ruckauf precipit� el alejamiento del ministro Carlos Arslanian, el cargo principal que le transmiti� a Duhalde fue que el ministro "releva a comisarios de confianza de los intendentes". Dos ex funcionarios de la intervenci�n que encabez� Luis Lugones denunciaron que la reforma policial fue tragada por el pantano de los municipios. Ignacio V�lez refiri� que en un solo d�a se recibieron 74 llamados de jueces e intendentes que ped�an que no se expulsara a determinados polic�as. Uno de ellos ten�a dieciocho causas por homicidio en ri�a, que es el nombre judicial del gatillo f�cil, siete por apremios ilegales y dos por comercio de narc�ticos. Marcelo Fabi�n Sa�n a�adi� que los punteros del Partido Justicialista en el conurbano financian sus actividades pol�ticas con el tr�fico de productos estupefacientes, en complicidad con la polic�a. Arslanian admiti� que se estaban investigando algunos casos. "Relevamos a jefes departamentales en zonas muy pesadas, como Mor�n y la Matanza, y Arslanian se lo comunicaba a Duhalde despu�s de firmar", narr� su secretario de Seguridad, Alberto Beraldi. "Me tuve que bancar presiones de intendentes, que las hubo cuando les tocamos su sistema recaudatorio", agreg� Arslanian. Su remoci�n implic� el regreso a la intimidad de Duhalde de Piotti. Cuando afirman que la �ltima profanaci�n del cementerio obedece a un conflicto interno policial, los miembros de la colectividad jud�a tienen presente algunos hechos protagonizados por Piotti. El fue quien prometi� resistir y defender a los polic�as implicados en el atentado a la AMIA, mientras el juzgado federal que deb�a tramitar su detenci�n en la provincia era rodeado por autos policiales con personal en actitud amenazadora. Tambi�n lo mencion� el detenido Carlos Telleld�n, en el video que grab� el juez federal Juan Jos� Galeano como uno de los ministros de Duhalde que le habr�an ofrecido dinero o lo habr�an amenazado para que no colaborara en la investigaci�n y mantuviera el silencio. El otro es Rub�n Citara, cu�ado del gobernador. La cat�strofe de Ramallo acab� con el breve interinato de Osvaldo Lorenzo, quien se jactaba de que bajo su gesti�n hab�an cesado los asaltos a bancos. Esa torpe vanagloria es el mayor aval a las sospechas sobre alguna forma de coordinaci�n entre los marginales que hace diez d�as entraron con un detallado plano al Banco Naci�n de Ramallo y los comisarios de la maldita polic�a. Antes de aceptar el ministerio de Justicia y Seguridad, el diputado Carlos Soria mantuvo una larga reuni�n con Arslanian y todo su equipo, cuya colaboraci�n reclam�. Varios de los colaboradores del ex ministro volvieron a La Plata para acompa�ar el �ltimo esfuerzo de Duhalde por llegar al domingo 24 sin nuevos desastres policiales. Soria recibi� un informe de Arslanian sobre los puntos centrales de la reforma y los tres proyectos de ley que faltar�an para completarla. Sin embargo, Soria insisti� en su peregrina idea de un plebiscito para endurecer penas y ablandar garant�as procesales. La Alianza acept� recibirlo en la Legislatura, donde el �nico proyecto pendiente pertenece a sus legisladores. Es el que aumenta el castigo a quienes se sirvan de menores para delinquir, proh�be la excarcelaci�n de reincidentes en robo con armas y de funcionarios p�blicos acusados de delitos. Fue sancionada en la C�mara de Diputados, donde la oposici�n tiene mayor�a, pero no por el Senado, cuyo control conserva el gobierno. La conducci�n de la Alianza en la provincia est� dispuesta al di�logo con Soria, "porque hab�a 200 candidatos al cargo peores que �l", pero descarta el plebiscito "porque la �nica consulta popular es el 24", seg�n la sint�tica descripci�n de Graciela Fern�ndez Meijide. Pero tambi�n hay otra respuesta de la Alianza a la teor�a de la conspiraci�n, que sus publicistas pusieron en boca de gente com�n. Su aviso,practica una nueva vuelta de tuerca sobre el tornillo de la incredulidad en la palabra oficial, cuando afirma que "nos toman por tontos". Ese di�logo indirecto entre los dos candidatos apela al rencor y la desconfianza que predominan en el conjunto de la poblaci�n. Con independencia de la efectividad que puedan tener y del propio resultado de las elecciones del mes pr�ximo esos avisos brindan un retrato sombr�o del maltratado esp�ritu de la sociedad.
El alma desgarrada del Frepaso Por H. V. El Frepaso no aprobar� la rezonificaci�n del predio de Palermo en el que la Uni�n Transitoria de Empresas Ogden Rural intenta construir un megacentro comercial y de entretenimientos. As� lo revel� el diputado nacional Dar�o Alessandro, holgado vencedor en las �ltimas elecciones internas del Frente Grande en la Capital. De este modo, el Frepaso ratifica la posici�n adelantada por An�bal Ibarra en abril, cuando el jefe de gobierno Fernando De la R�a envi� a la Legislatura el proyecto de rezonificaci�n. "Que a la Rural no le cierren sus cuentas no es problema nuestro ni del Gobierno porte�o. No estamos dispuestos a votar una ley con el �nico objetivo de facilitar un negocio", dijo entonces Ibarra. Este diario, revel� hace dos semanas que Ogden aport� 200.000 d�lares a la campa�a de la UCR, que lo niega, y 100.000 a la del Frepaso, que lo admite; que la ingenier�a pol�tica del emprendimiento fue dise�ada por el pr�fugo escribano Ra�l Juan Pedro Moneta, propietario del Banco Rep�blica; y que para el financiamiento de las obras el Banco de la Provincia de Buenos Aires otorg� un cr�dito de 100 millones de pesos a la UTE, lo que motiv� la renuncia de uno de sus directores. El predio fue vendido a la Sociedad Rural por el Estado Nacional en 1992 por 30 millones de d�lares, entre cinco y diez veces menos que su valor de mercado. La raz�n del bajo precio fue el car�cter de entidad civil sin fines de lucro de la Rural y el compromiso que asumi� de limitar el uso del predio al funcionamiento de un Centro Internacional de Exposiciones y Congresos. Pero el mismo d�a en que se firm� la escritura, la Rural form� una sociedad comercial "La Rural de Palermo Sociedad An�nima" con el objeto de "generar la explotaci�n de ferias, exposiciones y congresos, de hoteles y locales gastron�micos en todos sus ramos, de espect�culos y de sus afines o derivados", para lo cual se asoci� con la norteamericana Ogden. La construcci�n de las edificaciones que el C�digo de Planeamiento Urbano proh�be en esa zona perfeccionar�a el negociado que inici� el decreto 2699/91 del presidente Carlos Menem y su ministro de Econom�a Domingo Cavallo. Desde hace dos semanas, P�gina/12 procura una entrevista con el l�der del Frepaso, Chacho Alvarez, a quien desea preguntarle c�mo concilia su ret�rica sobre la relegitimaci�n de la pol�tica con el aporte de una empresa extranjera que est� en conflicto con el Estado, en el �nico distrito del pa�s donde el Frepaso es la primera fuerza electoral y legislativa. Alvarez ha dejado todos los llamados sin respuesta. Uno de los intermediarios a quienes recurri� fue Alessandro, quien acept� el di�logo advirtiendo que no lo hac�a en representaci�n de Alvarez, sino a t�tulo personal. El di�logo sostenido, de extraordinaria sinceridad, describe dram�ticamente las dificultades de una fuerza nueva que aspira a disputar el poder, para lo cual necesita recursos econ�micos, pero que corre el riesgo de contaminarse con las pr�cticas que denunci� en los partidos tradicionales. Alessandro destaca que el aporte entregado a la Fundaci�n Carlos Auyero no provino de Ogden Rural sino de Aeropuertos 2.000, la empresa que Ogden integra con Aeropuertos de Mil�n y Eduardo Eurnekian. "Es importante la diferencia, porque la empresa que est� en conflicto con la Ciudad es Ogden Rural, no Aeropuertos 2000", sostiene. --Eso ya lo inform� este diario el domingo 12. Ser�a una hipocres�a que la �nica respuesta fuera esa distinci�n formal. Se trata del mismo grupo econ�mico. --Es s�lo parte de la respuesta. Chacho ni siquiera sab�a de la existencia de ese aporte y nunca hubo ning�n movimiento para cambiar de posici�n por ese motivo. --Pero cambio de posici�n hubo. --La rezonificaci�n es un proyecto de De la R�a, con quien integramos la Alianza y que es nuestro candidato presidencial. Aun as� no hab�a nada decidido y despu�s de la publicaci�n de ustedes es imposible que la votemos. No hemos asumido ning�n compromiso en ese sentido y nuestro voto no est� en venta. --Integrar la Alianza no obliga a mimetizarse con la UCR y abandonar el perfil propio. --No. Pero tampoco podemos ignorar el mundo en el que vivimos, sobre todo despu�s de perder la interna 7 a 3. Dalessandro admite que su partido, que naci� con la denuncia de la corrupci�n menemista y creci� con la promesa de sanear la pol�tica, vincul�ndola con las necesidades populares y alej�ndola de los compromisos con los grupos econ�micos, est� en una situaci�n dif�cil. "Sab�amos que esto pod�a trascender y nos preocupaba", dice. --Es decir que ten�an conciencia de la contradicci�n. --Sabemos que estamos en una situaci�n muy complicada. Objetamos la relaci�n perversa que se ha establecido entre el sistema pol�tico y los grupos econ�micos. Pero si queremos disputar el poder con partidos que tienen muchos a�os en el gobierno y una tradici�n clientelista, necesitamos recursos. --Pero ustedes nacieron y crecieron sin esos recursos y denunciando el modo perverso en que se vuelcan al sistema pol�tico, ya sea por �oquis, coimas o aportes blancos. --Crecimos, pero eso no alcanza para disputar el poder. Por eso planteamos una ley que establezca exclusivamente el financiamiento p�blico de los partidos, igual para todos, de modo que el aporte privado sea ilegal, que si alguien se tienta de pedirle a un empresario, �ste pueda contestarle que no puede porque va preso. Esto lo hemos discutido con Graciela Romer y Enrique Zuleta Puceiro, que dicen que es un proyecto estatista. Igual creemos que es la �nica soluci�n. (Un proyecto de ley de financiamiento partidario fue presentado esta semana en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires por la esposa de Alvarez, Liliana Chiernajowsky y por el m�s importante intelectual del Frepaso, Ra�l Zaffaroni. Establece un fondo p�blico de financiamiento, dispone que el aporte privado no podr� superar el p�blico y proh�be los aportes de las empresas y los sindicatos, como rige en Estados Unidos desde 1907 y 1947 respectivamente). --Pero mientras tanto hacen lo que quieren ilegalizar. --La disyuntiva es participar m�nimamente en una pr�ctica perversa, para modificarla desde el gobierno, o permitir por falta de recursos que los perversos se eternicen en el poder. --Si desde la oposici�n ya est�n aceptando las reglas de ese juego que denunciaban es probable que desde el gobierno encuentren otra justificaci�n para no cambiarlas, aunque ni Chacho, ni Graciela, ni An�bal vayan a sacar ventajas personales. --Debe fijarse un tope a la duraci�n de las campa�as y al gasto. Ni siquiera es dif�cil de hacer, ya que lo fundamental es la televisi�n. Se puede establecer un tope de segundos, incluyendo los espacios que le corresponden al Estado como propietario de las ondas. --Hay m�s de un centenar de proyectos de distintos partidos. �Por qu� se aprobar�a el de ustedes, que ni siquiera tendr�n mayor�a en ninguna c�mara? --Esa es nuestra apuesta. Que nos juzguen por los resultados.
En zig zag
1. Eduardo Pettigiani, (1991/1994). Ex militante de Tacuara. 2. Alberto Piotti, (1994/1996). Vinculado con Alfredo Yabr�n y con la DEA. Pettigiani y Piotti aceitaron sus relaciones con la c�pula policial, con adquisiciones de material por centenares de millones de d�lares, cuya transparencia no ha sido revisada judicialmente. 3. Eduardo De L�zzari, (octubre de 1996/ mayo de 1997). Cuando fue a comunicarle al gobernador que hab�a aceptado la renuncia del jefe y subjefe porque no pod�an o no quer�an cortar la recaudaci�n ilegal, Duhalde lo recibi� en compa��a de ambos comisarios y le acept� la renuncia a �l. 4. Carlos Brown, (mayo/diciembre 1997). Renegoci� los gastados pactos de otro tiempo y se opuso a la designaci�n de un civil al frente de la polic�a. 5. Luis Lugones (diciembre 1997/abril 1998). Disolvi� la Polic�a Bonaerense y cre� 18 polic�as departamentales seg�n el plan de Alberto Binder y Carlos Arslanian. 6. Carlos Arslanian (abril 1998/julio 1999). Predic� el respeto de los derechos y garant�as en los procedimientos policiales y dinamit� el ducto que llevaba la recaudaci�n de la polic�a a los intendentes. Eso precipit� su ca�da. 7. Osvaldo Lorenzo (agosto/setiembre 1999), sugerido por Piotti, bien visto por la DEA, los intendentes y los comisarios de la maldita polic�a. 8. Carlos Soria (setiembre 1999). Se declar� comprometido con la reforma de Arslanian, pero propuso un plebiscito para sancionar un paquete de leyes de mano dura.
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