OPINION
Abuso de poder
Por Horacio Verbitsky

La citaci�n de la Comisi�n de Juicio Pol�tico del Senado al empresario Guillermo C�ppola constituye un abuso de poder injustificable en una Rep�blica. La explicaci�n del senador Ra�l Galv�n, seg�n quien Coppola est� “imputado” en la causa del juicio pol�tico al juez Hern�n Bernasconi constituye un desatino jur�dico. El Senado de la Naci�n carece de facultades para imponer semejante procedimiento a un ciudadano. Si C�ppola hubiera desconocido la citaci�n el Senado no hubiera tenido ning�n recurso para obligarlo, salvo una apelaci�n ilegal a la fuerza p�blica.
La hip�tesis de que, adem�s, el Senado podr�a imponer una sanci�n de arresto a C�ppola implica considerar el desconocimiento a la divisi�n de poderes en la que se basa nuestro sistema pol�tico. S�lo la Justicia puede privar a un ciudadano de su libertad y, en casos determinados por la vigencia del Estado de Sitio, el Poder Ejecutivo. El arresto de C�ppola constituir�a una privaci�n ileg�tima de la libertad.
El Congreso ya hab�a impuesto detenciones en el pasado al general Luciano Men�ndez, al cura Christian Von Vernich y al �periodista? Guillermo Cherashny. En el caso de C�ppola, a la ilegalidad de la medida se suma la insignificancia del caso: un incidente entre dos hinchas en la cancha de Boca, con la particularidad de que uno de ellos es el senador Antonio Cafiero. Tampoco es razonable olvidar que Bernasconi fue un estrecho colaborador de Cafiero durante su gobernaci�n en la provincia de Buenos Aires. Esto agrega al bochorno de la situaci�n las dudas sobre la imparcialidad de Cafiero.
El lapso que el senador justicialista dej� transcurrir antes de revelar el incidente y la desmentida de C�ppola acerca de la amenaza atribuida al empresario no realzan tampoco la sensatez de la decisi�n del Senado. Es imposible no asociar este desplante autoritario con la iniciaci�n de un nuevo juicio pol�tico al juez Bernasconi, esta vez por parte del Consejo de la Magistratura. Luego de dos a�os y dos meses de dilaciones, el Senado se dign� tratar la suspensi�n de Bernasconi solicitada por la C�mara de Diputados, reci�n cuando supo que en pocos d�as m�s lo har�a por la otra causa el Consejo de la Magistratura. Las acusaciones contra el juez, suscriptas por su colega Gabriel Cavallo son de extrema gravedad y est�n bien probadas. As� lo demuestra el paralelo juicio oral a los lugartenientes de Bernasconi en la banda.
El Senado no pod�a despedirse de peor manera de su competencia como juzgador pol�tico de los magistrados.

 

 

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