CONTRARREFORMA POLICIAL, TORTURAS Y GATILLO FACIL
R�ckauf se va a la guerra

Carlos R�ckauf ha elegido los disparos policiales como banda sonora de su apuesta por la presidencia. Su protecci�n al gatillo f�cil y las torturas a detenidos se hace cada d�a m�s expl�cita. Consecuencia natural es el incremento de casos en toda la provincia, sin que esto reduzca el n�mero de delitos. Uno de los comisarios que organizaron la pueblada de San Nicol�s contra pol�ticos y periodistas fue condenado por torturas, pero sigue su carrera sin contratiempos, acumulando nuevas denuncias. Otro instig� a sus oficiales a presentar una falsa denuncia contra el defensor oficial que reclam� por el maltrato a detenidos. El que no acept� fue relevado. Otros dos rehenes heridos por la polic�a, que silenci� el caso.

El Pinochet de San Nicol�s.
Comisario Rub�n Gatti, condenado por torturas.


Por Horacio Verbitsky

t.gif (862 bytes) Luego de refutar a su vicegobernador Felipe Sol� y proclamar que la polic�a est� en un �frente de combate� en una �guerra� declarada por la delincuencia contra la sociedad, Carlos R�ckauf dispuso profundizar la contrarreforma y resucitar las brigadas que hicieron la fama de la mejor maldita polic�a del mundo. Este diario detect� que uno de los comisarios que el mes pasado organiz� la pueblada de San Nicol�s en contra del sistema pol�tico y de la prensa fue condenado por torturar a un detenido y que otro instig� a los oficiales de su jurisdicci�n a presentar una denuncia falsa contra el defensor oficial que reclam� por el maltrato a los detenidos. Adem�s, localiz� a otros dos rehenes heridos por la polic�a, pese a los esfuerzos oficiales por impedir que estos casos trascendieran. En los �ltimas dos semanas se acumularon nuevos casos alarmantes: motines y fugas (en una comisar�a de Hornos y en otra de Abasto), maltratos a detenidos en Mar del Plata, San Isidro y La Plata, polic�as arrestados por privaci�n ileg�tima de la libertad y extorsi�n en Esteban Echeverr�a y por robo a countries y campos en La Plata, Magdalena, Brandsen, Hudson y Florencio Varela. Su reiteraci�n describe el estado de descomposici�n que torna tan peligrosa para la vida, la seguridad, el patrimonio y la libertad de los ciudadanos a la mayor organizaci�n armada del pa�s. La generalizada pr�ctica de golpear o disparar primero y preguntar despu�s ridiculiza la pretensi�n de R�ckauf de que los cr�ticos de su gesti�n defienden los derechos de los delincuentes y no los de la gente. 

La contrarreforma

Ante el ostensible fracaso de su pol�tica de seguridad, R�ckauf decidi� huir hacia adelante, y autoriz� al ministro Ver�n y al jefe de polic�a, comisario mayor Eduardo Ra�l Mart�nez a profundizar la contrarreforma policial. En 1998 el ex gobernador Eduardo Duhalde disolvi� la vieja c�pula y la reemplaz� por 18 jefaturas departamentales. Tambi�n separ� entre polic�a de seguridad y polic�a de investigaciones. Esto implic� la desaparici�n de las temidas brigadas de investigaciones que eran el eje de la corrupci�n. All� se negociaban �la mensualizaci�n del juego, la venta ambulante, la prostituci�n y las drogas�, seg�n la investigaci�n cl�sica de Carlos Dutil Maldita Polic�a. Ver�n anunci� que la polic�a de seguridad, que no se ha destacado por su eficacia para la prevenci�n y la represi�n de los delitos, volver� a concentrar ahora facultades de investigaci�n. Al mismo tiempo, se ampliar�n las atribuciones de las Direcciones Departamentales de Investigaciones, sobre el modelo de las disueltas Brigadas. Esto agravar� la desprotecci�n de la sociedad pero incrementar� el poder policial y sus abusos. La contrarreforma incluir� nuevos calabozos en las DDI, para alojar a los detenidos, que hoy est�n s�lo en tr�nsito, durante toda la duraci�n del proceso penal. El presidente de la comisi�n de seguridad del Senado, Horacio Rom�n, quien encabez� la resistencia a la reforma, intenta frenar ahora la interpelaci�n a Ver�n que la Alianza reclama desde la revelaci�n por este diario de los antecedentes de Mart�nez, y a la que se le han ido agregando cap�tulos, como el pandem�nium de Polvorines. Los legisladores de la Alianza firmaron un despacho de minor�a, que llegar� al recinto este jueves. Radicales, como Diego Rodrigo, y frepasistas como Eduardo Sigal, se oponen a esta nueva concentraci�n de poder, que denuncian como favorable a la tortura, la corrupci�n, el gatillo f�cil y la ineficiencia policial y sostienen que no puede llevarse a la pr�ctica por decisi�n del Poder Ejecutivo.

A palos

El actual jefe de la polic�a de Buenos Aires, comisario mayor Eduardo Ra�l Mart�nez, fue procesado en 1978, cuando un ciudadano alem�n lo reconoci� como el autor de sus tormentos y los peritajes probaron el paso de corriente el�ctrica por su cuerpo. Pero fue sobrese�do por un juez de la dictadura, fallo que R�ckauf invoca para ratificarle su confianza. En cambio, el jefe de la comisar�a 1� de San Nicol�s, comisario Rub�n Claudio Gatti, s� fue condenado, por golpear con un palo al detenido Juan Jos� Tejada, en 1991, en la comisar�a de Los Polvorines. Tejada denunci� a Gatti y se inici� la causa 22.958, en el juzgado Criminal y Correccional N� 6 de San Mart�n. El 30 de octubre de 1992, la jueza Adela Formichelli consider� probados los apremios ilegales agravados y conden� a Gatti a dos a�os de prisi�n en suspenso e inhabilitaci�n especial por cuatro. En noviembre de 1993, la sala I de la C�mara de Apelaciones de San Mart�n confirm� la condena. Desde entonces el recurso extraordinario de Gatti espera una decisi�n de la Suprema Corte de Justicia. Cuando el alto tribunal se digne fallar, es posible que Gatti se beneficie con la prescripci�n. Gracias a tan extraordinaria morosidad, Gatti pudo seguir su carrera, en la que se acumulan denuncias por nuevos casos de maltrato a detenidos, que poco tienen que ver con la tan alardeada guerra contra el delito y mucho con una actitud autoritaria de control sobre el conjunto de la poblaci�n. Junto con el comisario inspector Jos� Aurelio Ferrari, jefe de la Departamental Paran�, Gatti es uno de los protagonistas de la audaz jugada pol�tica de R�ckauf y Ver�n, de alinear en respaldo de la polic�a brava a sectores pol�ticos y de las fuerzas vivas de la provincia. El modelo es el �en algo andar�n� que rigi� durante la guerra sucia militar contra la sociedad argentina. La simultaneidad de estos hechos con el lanzamiento de la candidatura presidencial del gobernador, que sigue reivindicando el decreto de aniquilamiento de 1975, delata que la reivindicaci�n de la brutalidad policial es un modelo de acumulaci�n electoral con proyecci�n nacional. 

�Un Pinochet�

Varios casos recientes muestran que Gatti y Ferrari entendieron el mensaje oficial de impunidad. El incremento de las denuncias de apremios es notable. Estas son algunas:
u Cinco camioneros tomaban mate junto a sus veh�culos durante el paro nacional del 11 de abril. La polic�a les pidi� documentos. �Cuando met� la mano en el bolsillo para buscarlo, el comisario Ferrari me peg� dos trompadas en el est�mago�, denunci� uno. Otro dijo que ten�a los suyos en el cami�n y �lo golpearon entre el comisario Ferrari y el chofer de la camioneta�. Ferrari hizo golpear la cabeza de otro camionero contra la camioneta policial, lo cual le dej� un chich�n visible. Se instruye causa por apremios contra Ferrari.
u El 3 de julio, polic�as de la 1� detuvieron al empresario del transporte Sergio Butara por una presunta infracci�n de tr�nsito. Butara denunci� que Gatti lo insult� y lo detuvo hasta la ma�ana siguiente, acusado por desobediencia. Para el comisario �es muy f�cil ser malo y meter preso a un ciudadano en un lugar totalmente inadecuado para cualquier humano, mucho menos para alguien que est� por capricho y no por robar o matar, porque aun as� no corresponde estar en una celda con muchos presos entre los que seguramente puede haber alguno de alta peligrosidad, mucho menos en un lugar totalmente sucio, con un ba�o sin puerta, sin agua, en el que hab�a materia fecal y un olor inaguantable. Adem�s hab�a tres ventanas con rejas que daban a un patio, por lo que era casi imposible soportar el fr�o. S�lo hab�a cuatro camas de material sin colchones, mucho menos una frazada�, dijo Butara. �No me agrada que me difamen, que me conviertan en un Pinochet�, replic� Gatti. 
u En la madrugada del 11 de julio, Gatti detuvo al conductor de un remise presuntamente mal estacionado frente a la puerta de un bar, a dos mozos, al due�o del bar y a un transe�nte que pasaba y recibi� el pedido de uno de los demorados de avisar a su familia. Uno de ellos denunci� que Gatti �me golpe� con un rev�lver en la zona de los ri�ones, debajo de la costilla del lado izquierdo�. Cuando la madre del due�o del bar inquiri� por la causa de la detenci�n de su hijo, Gatti le replic� de mal modo: �Yo hago las preguntas. Usted s�lo contesta�. Los dejaron parados con los brazos contra la pared y reci�n los pusieron en libertad al mediod�a siguiente. Se inici� causa por apremios ilegales. Una de las v�ctimas pregunt� por qu� lo hab�a detenido. La respuesta de Gatti es reveladora: �Me dijo que el remisero andaba en cosas raras, que deb�a tener cuidado con qui�nes dejaba entrar al negocio, porque hab�a mucha gente corrupta�.
u El 12 de agosto un incendio destruy� la vivienda de un desocupado. Para reconstruirla se organiz� un bingo entre los vecinos. El 23 de agosto Gatti y un grupo de polic�as los rodearon �y los trataron como si fueran delincuentes, procediendo a sacarles el dinero a todos los que estaban en el lugar�. Actuaron sin orden de allanamiento, sustrajeron 83 pesos, enca�onaron con sus armas incluso a chicos, que lloraban y que tambi�n fueron arreados a la comisar�a, donde quedaron incomunicados, dicen las actuaciones judiciales. 
u El mismo 23 de agosto dos muchachos de 23 a�os pasaron un sem�foro en rojo con su motocicleta. Polic�as de la 1� los detuvieron y los esposaron. Por la infracci�n de tr�nsito los pibes estuvieron doce horas detenidos. Una vecina que vio lo sucedido avis� a las madres. Gatti las recibi� en la comisar�a en forma despectiva: �Quiero que todos los j�venes de San Nicol�s me tengan miedo�, les dijo.

La doctrina Gatti

La semana pasada, el tribunal oral N� 1 de San Mart�n conden� al cabo Marcelo Gamboa y al oficial Jorge Cremona a cuatro y a tres y a�os y medio de prisi�n, con el doble de tiempo de inhabilitaci�n, por haber golpeado con tomas de karate a tres detenidos en una bailanta. Sin embargo, seguir�n en libertad y en servicio activo, en aplicaci�n de la Doctrina Gatti. Menos halag�e�o es el futuro del comisario Oscar Rub�n Moretti, ex titular de la comisar�a de Baradero, ca�do en desgracia por disentir con los m�todos de Ferrari. Moretti dijo a este diario que en mayo fue relevado por negarse �a alojar contraventores en un calabozo inhabitable�. Luego de las visitas del defensor oficial Gabriel Ganon para recomendar el buen trato a los detenidos, �Ferrari nos pidi� a todos los titulares de las comisar�as, que hici�ramos notas a la Defensor�a General quej�ndonos de Ganon y argumentando que incitaba a los detenidos a rebelarse contra la polic�a, cosa a la que me negu� y provoc� que me relevara�. Seg�n las actuaciones judiciales Moretti detuvo a un quinielero, que invoc� un acuerdo de protecci�n con el chofer de Ferrari. El jefe de la Departamental inici� un sumario administrativo a Moretti porque el quinielero no estaba en un calabozo. Cuando Moretti explic� que lo hab�a clausurado porque sus condiciones eran indignas, Ferrari replic�: �Me importa un carajo�. Tambi�n denunci� a Moretti por falsedad ideol�gica en el acta de detenci�n del quinielero, que as� qued� en libertad. 

Los �nicos privilegiados

A ra�z de las notas publicadas en este diario con las denuncias del asesor de menores de San Isidro Carlos Bigalli, la Coordinadora contra la Represi�n Policial e Institucional (Correpi) le ofreci� su base de datos. �Aunque hay v�ctimas de todas las edades, los menores de 18 a�os son mayor�a absoluta. Tambi�n es constante el origen social de las v�ctimas, pertenecientes casi sin excepciones a los sectores m�s desprotegidos�, afirma la abogada Mar�a del Carmen Verd�, quien autoriz� a Bigalli a difundir la informaci�n, ya que �el derecho de autor no es de Correpi sino de las fuerzas de seguridad�. Bigalli comunic� entonces a la Suprema Corte su �profunda preocupaci�n�. De acuerdo con la Correpi entre 1983 y 1999 murieron en Buenos Aires en supuestos enfrentamientos 87 ni�os y en 2000, al 31 de agosto, ocho, lo cual se�ala una aceleraci�n notable que duplica el promedio mensual. El actual presidente de la Corte, Guillermo San Mart�n, quien ha mostrado una especial sensibilidad por los casos de torturas y gatillo f�cil, inform� que a ra�z de una presentaci�n previa de Bigalli, ya en noviembre de 1999 hab�a solicitado informes a los jueces de menores. Aun los valiosos estudios de la Correpi son superados por la sombr�a realidad. Por ejemplo, mientras aquella ONG hab�a detectado 14 casos para 1999, las respuestas de los jueces de menores indican que en realidad fueron 40, casi el triple.
El 13 de marzo Bigalli hab�a propuesto a la Corte la creaci�n de un registro informatizado de torturas y tratos crueles, inhumanos o degradantes, de consulta p�blica. El formulario tipo omitir�a la identidad de las v�ctimas, pero incluir�a la de las personas a cargo del acto en el que se practica la tortura, del titular de la dependencia, de la persona a cargo de la dependencia en el momento del acto y del personal que prest� funciones el d�a del hecho. Seis meses despu�s la Corte accedi� a la solicitud, si bien con algunas enmiendas ostensibles. En vez de torturas se refiere a �apremios y malos tratos f�sicos y ps�quicos� y la consulta de este �Registro de denuncias� estar� reservada a �los magistrados y funcionarios del Poder Judicial y la presidencia del Consejo Provincial del Menor, en ejercicio de su actividad espec�fica�. Un registro similar, pero referido a mayores ya hab�a creado en marzo el Defensor de la C�mara de Casaci�n de la provincia, Mario Coriolano. Esto implica que aun cuando no se alcance la condena penal de los responsables, sus nombres quedar�n registrados y se podr� levantar un mapa provincial de cultores de la mano pesada con los indefensos.
La semana pasada, Bigalli denunci� el caso de un chico de 16 a�os, torturado con golpes y submarino seco en la comisar�a de Benav�dez, la �nica del Departamento Judicial habilitada para alojar menores, y pidi� su clausura a la C�mara de Apelaci�n y Garant�a de San Isidro, el tribunal que m�s cuidado est� poniendo en la provincia para la defensa de las personas vulnerables. Bajo esta saludable influencia, el juez N�stor Edgardo C�mere pidi� al Consejo del Menor el cambio de los efectivos de guardia al momento de la denuncia. La insistente tarea de Bigalli ya le atrajo represalias. El 29 de agosto, el fiscal general Julio Novo le orden� que realizara recorridas por las comisar�as de su jurisdicci�n, que son m�s de medio centenar. Bigalli impugn� esa orden arbitraria. Por un lado, desconoci� las atribuciones del fiscal, ya que la ley del ministerio p�blico separ� la defensa y ministerio fiscal, cuyos roles equipar�. �Repugnar�a al estado social de derecho que el defensor de los ni�os pobres se subordinara al ministerio p�blico fiscal. Adem�s constituir�a una manifiesta discriminaci�n: los ni�os que cuenten con recursos tendr�an la posibilidad de ser defendidos por un abogado de confianza, no subordinado a �rgano alguno�, aduce Bigalli. Pero adem�s record� que s�lo se alojan menores en una comisar�a del Departamento Judicial, aquella cuya inhabilitaci�n acaba de pedir. �La necesidad de controlar las dependencias que albergan a personas menores de edad no puede ser fundamento de la instrucci�n que dispone recorridas por dependencias que no albergan ni�os�, sostuvo, antes de recordar que �soy el �nico asesor de menores del departamento judicial y, en tal car�cter, intervengo en m�s de ocho mil causas�. 
Aunque falte coordinaci�n, Bigalli no est� solo. Por el contrario, la generalizaci�n de la brutalidad policial est� provocando reacciones de cada vez m�s personas que rechazan este repulsivo estado de cosas. El 15 de setiembre, la jueza de menores de La Plata Gloria Gardella denunci� los tormentos aplicados a tres chicos detenidos por personal de la comisar�a 4� de La Plata en averiguaci�n de un delito. La jueza comprob� los cortes y hematomas en el cuerpo de los ni�os y recogi� sus angustiantes relatos: les pegaron en el rostro y en la espalda con las escopetas, los radiotransmisores y los pu�os, los insultaron, los manosearon, los tiraron al piso esposados a la espalda, los mojaron, les caminaron por encima, los patearon con los borcegu�es en la cabeza y el cuerpo. Uno de ellos era el comisario de la seccional, otro el del Destacamento La Uni�n, de apellido Camino. �Me tiene mucha bronca, porque me conoce del barrio y me quiere matar�, declar� uno de los chicos. Otro dijo que conoc�a a quienes lo golpearon, pero tem�a nombrarlos �por miedo a que me maten�. 

Matar al mensajero

Diputados de la UCR y del Frepaso (Marcelo El�as, vicepresidente del bloque radical; el presidente del bloque del Frepaso y vice de la C�mara, Alejandro Mosquera, Tom�s Zuelgaray, Germ�n L�pez, Daniel Cieza, Horacio Piemonte, Adolfo Aguirre, entre otros) presentaron un proyecto de Declaraci�n en repudio a los agravios vertidos por R�ckauf en el programa �La Cornisa�, de Luis Majul contra los periodistas Ra�l Kollmann, Jorge Lanata y el autor de esta nota. R�ckauf se refiri� falazmente a Verbitsky �mediante dichos gen�ricos e infundados sobre su pasado, a la vez que olvid� el papel preponderante del terrorismo de Estado en la historia reciente de la Argentina. De este modo, intent� descalificar mediante argumentos inconsistentes no s�lo la opini�n de un periodista sino la del actual presidente del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), organismo de larga lucha contra el terrorismo, la violencia y la persecuci�n ideol�gica. Quiz�s el gobernador utiliz� este artilugio ante su impotencia o su imposibilidad de responder a las �ltimas denuncias de elevad�sima gravedad que presenta el periodista en sus columnas sobre la seguridad bonaerense. Se vuelve a usar el remanido recurso de intentar matar al mensajero en lugar de depurar la instituci�n policial�, sostienen los legisladores. Adem�s insistieron en �la necesidad del pase a disponibilidad preventiva del comisario Mart�nez, tanto por el hecho denunciado como por el mensaje de protecci�n a quien est� acusado de torturas�. La C�mara tratar�a el proyecto esta semana. Aun as� es dudoso que el gobernador se digne a responder: R�ckauf ya parece haber elegido los balazos policiales como banda sonora de su campa�a proselitista hacia la Casa Rosada.

 


 

Orden de matar

Por H.V.

Ninguno de los que se rese�aron son hechos aislados, ni ocurren en un solo lugar de la provincia, responden a una pauta general. El jueves 21 de setiembre, polic�as de San Isidro mataron al profesor de m�sica Mariano Witis, tomado de reh�n por los asaltantes de un banco. El viernes 29 los transe�ntes victimizados fueron los motocilistas Marcos Levickas, que muri�, y Manuel Fern�ndez Gache, herido, mientras la polic�a propicia el est�pido debate acerca de qui�n abri� fuego, sin asumir la responsabilidad global por desatar un tiroteo en una calle concurrida y en hora pico. Pero el lunes 4 de setiembre, otros dos rehenes hab�an sido baleados por personal del comando de patrullas de Mor�n y hasta hoy la polic�a hab�a conseguido mantener el hecho en secreto. El arquitecto Lucas Mart�n Romanelli y su amiga Adriana Zapata, ambos de 29 a�os, charlaban dentro del auto de Romanelli frente a la casa de Zapata, en Ramos Mej�a. Dos adolescentes de unos 17 a�os los redujeron, los sentaron en el asiento trasero y enfilaron hacia el Hospital Posadas. All� se cruzaron con un patrullero, tripulado por los cabos Abel Mi�o y Carlos Alberto Sarmiento. Asustado, el ladr�n que manejaba se llev� por delante una plazoleta. Perseguidos por el patrullero huyeron hasta la entrada de la villa Carlos Gardel, donde abandonaron el auto y escaparon a pie. En ese momento comenzaron los disparos desde el patrullero. Romanelli abri� la puerta del conductor y empuj� a su amiga al pavimento, temeroso de que los fusilaran dentro del auto. Aunque gritaron que hab�an sido asaltados, los polic�as les volvieron a disparar. Cuando pidieron una ambulancia, los maltrataron. �Qu�dense piolas�, les dec�an. Romanelli recibi� cuatro impactos, uno en la rodilla, dos en un brazo, uno en el otro, t�picos de quien intenta cubrirse. S�lo uno de los plomos fue recuperado para peritar. Romanelli sufri� la fractura de los dos h�meros y ya fue sometido a dos largas operaciones en las que le colocaron clavos por los codos. El disparo que hiri� a Zapata ingres� por la parte posterior del muslo, le quebr� el f�mur y qued� alojado entre la vejiga y el intestino. Aunque ha pasado casi un mes no se lo extrajeron, debido a una infecci�n y al riesgo de perforaci�n de alg�n �rgano. El auto de los rehenes ten�a un orificio de bala, el patrullero ninguno. Seg�n los testimonios brindados por las v�ctimas ante la justicia los dos secuestradores no dispararon armas y todos los tiros provinieron de la polic�a. El padre de Adriana Zapata es un retirado de la Polic�a Federal y propietario de una funeraria en Ramos Mej�a. Cuando reclam� en la seccional 1� de Mor�n, el comisario se disculp�: ��Sabe qu� pasa? Tenemos orden de salir a matar�.

(Informe: Diego Mart�nez.)

 

Hosted by www.Geocities.ws

1