Por Horacio Verbitsky
El juez federal Jorge Urso allan� la sede de la SIDE, en Avenida de los Incas 3834. El responsable de las intercepciones telef�nicas no permiti� que la comisi�n policial y los peritos enviados por el juez realizaran otra cosa que una inspecci�n ocular y s�lo en una parte del edificio. Ello fue suficiente para constatar que en la central de espionaje terminaban los cables con l�neas digitales de fibra �ptica que ya hab�an detectado en allanamientos a dependencias de las empresas Telef�nica y Telecom. La Secretar�a de Informaciones del Estado recibe por esa v�a las conversaciones telef�nicas de 3780 abonados, la mitad de cada compa��a. Pero s�lo tiene 2380 �rdenes judiciales que respalden esa actividad. En otra causa separada el juez federal Gabriel Cavallo investiga las escuchas a los tel�fonos del ministro de Econom�a Jos� Luis Machinea. En el allanamiento a la SIDE se hallaron aparatos similares a los que interceptan las conversaciones de Machinea (Ver aparte). Al asumir, el Secretario de Inteligencia, Fernando de Santiba�es, declar� que bajo su conducci�n la SIDE no se dedicar�a a escuchar tel�fonos porque, como en los modernos organismos de inteligencia de los pa�ses democr�ticos, el 95 por ciento del esfuerzo se dedicar�a al an�lisis de informaci�n p�blica. En el Departamento de Observaciones Judiciales, que se encarga de las escuchas, Santiba�es design� a Ezequiel Lanusse, un antiguo colaborador del ex ministro del Interior Enrique Nosiglia.
Durante el allanamiento a la SIDE, los sorprendidos visitantes fueron conducidos a un piso en el que 700 grabadores apilados de a diez en racks registraban conversaciones telef�nicas. Las operadoras escuchaban algunas de las l�neas con auriculares y anotaban en una planilla lo que les parec�a interesante, pero al mismo tiempo las voces sal�an por el parlante de cada equipo, como forma de control para los supervisores. La superposici�n de voces hac�a dif�cil el di�logo entre la comisi�n que realiz� el allanamiento y el personal de la SIDE que los acompa��, encabezado por el segundo de Lanusse, Julian Sub�as. Una confusi�n producida durante un procedimiento previo en oficinas de Telecom sugiere que tambi�n la Polic�a Federal realiza grabaciones clandestinas, pero esto no qued� asentado en ninguna actuaci�n judicial.
El caso se inici� con una denuncia de Jorge Lanata. En la edici�n del 9 de marzo del semanario Veintid�s, un t�tulo de tapa dec�a: �Pincharon los tel�fonos de esta revista. La informaci�n obtenida fue utilizada por hombres del oficialismo para operar sobre la prensa�. La nota dec�a que por esa v�a funcionarios del gobierno tomaron conocimiento del contenido de una edici�n a�n no distribuida de la revista. Seg�n el semanario, el ingeniero Ariel Garbarz, consultor de seguridad telef�nica del gobierno nacional, comprob� que todos los tel�fonos de la redacci�n, �est�n intervenidos ilegalmente�, mediante un sistema que se vende ��nicamente con autorizaci�n del Departamento de Estado norteamericano, bajo certificaci�n de que el destino final ser�n oficinas autorizadas para hacer inteligencia�. El abogado de la publicaci�n, Pablo Jacoby, present� la denuncia judicial el 10 de marzo. El 17 de abril, el juez Urso orden� una inspecci�n en la sede de la revista, en Suipacha 1378. Encabez� el procedimiento el secretario del juzgado, Juan Mart�n Hermida, asistido por especialistas de la Divisi�n Operaciones T�cnicas Especiales de la Polic�a Federal, por Carlos Daniel Rillos, de la Comisi�n Nacional de Comunicaciones, y por Nicol�s Bautista y Carlos Valente, de la SIDE. En el s�tano encontraron una caja y un cable de fibra �ptica identificado como �Revista Siglo Veintiuno� (sic). Esa caja se comunica con otra, en el descanso de las escaleras del piso en el que funciona la revista. El chequeo teleinform�tico sobre las l�neas de la revista volvi� a detectar que eran monitoreadas desde un equipo interceptor digital STG externo al edificio. La computadora tambi�n indic� la marca del aparato, BIOS-TDM9990, y su n�mero de serie, 4863HK7563489H. Para cotejar los resultados, se realiz� la misma prueba con un n�mero telef�nico solicitado en el momento a un electricista que estaba haciendo trabajos en el edificio. En ese caso no se detect� ninguna conexi�n de aparatos interceptores.
El 8 de mayo fue allanado el edificio Rep�blica, de Maip� y Corrientes, sede de Telef�nica. Urso se present� a mediod�a, acompa�ado por los fiscales Guillermo Mariju�n y Oscar Amirante, por los peritos oficiales Humberto Ciancaglini, de la Universidad Nacional de Buenos Aires, y C�sar Bottazini, del Instituto Nacional de Tecnolog�a Industrial, y por el perito de parte Garbarz. Tambi�n particip� personal de la Direcci�n Video Operativo de la Polic�a Federal, que film� el procedimiento. Ciancaglini, quien tiene m�s de 80 a�os, fue secretario de telecomunicaciones durante el gobierno de Ra�l Alfons�n y es el ingeniero electr�nico m�s respetado del pa�s.
��D�nde est� el escrito de allanamiento? �pregunt� con acento madrile�o un alto directivo de la compa��a.
��Ve mi cara? Mi cara es la orden de allanamiento �le respondi� Urso.
�Compr�ndame, que no estamos preparados para esto, nos agarra de sorpresa.
�Esa es la idea.
All� un t�cnico de la compa��a inform� que ninguna de las l�neas de la revista hab�an sido conectadas a la denominada �regleta� que utiliza la SIDE �para la invervenci�n judicial de los abonados�. Pero no ofreci� m�s prueba de ello que una lista impresa de n�meros, donde no figuraban los investigados. Tampoco conect� ning�n instrumental que permitiera a los peritos una lectura directa de los datos electr�nicos que pudieran cotejarse con los de la lista. Luego se ley� la indicaci�n para cada l�nea de la revista en la pantalla de la computadora de prueba de l�neas de abonados de Telef�nica (PLA), que utiliza el software Teradyne. En la pantalla se ley�: �Indeterminado�. Como forma de control, el juez orden� efectuar la misma comprobaci�n sobre dos n�meros de abonados elegidos al azar. La pantalla indic� �Probado bien�. Los t�cnicos de la compa��a no supieron, no pudieron o no quisieron explicar qu� significaba la expresi�n �Indeterminado�. La configuraci�n de las l�neas de la revista distinta de la condici�n normal del resto de las l�neas de la misma central sugiere alteraciones en los enlaces f�sicos que no estaban a la vista y que podr�an obedecer a conexiones ocultas por los puertos digitales traseros de la central, que la comunican con otras de jerarqu�a superior, denominadas Centros de Control de Red, desde los cuales pueden monitorearse las l�neas de los abonados, presume el ingeniero Garbarz. Seg�n el perito Garbarz, �se observaron terminales anal�gicos de pares de cobre y digitales de 2 Mb/s�, no se�alizados que salen de la Central Rep�blica, �se pierden en canales internos inaccesibles dentro del cielorraso y no llegan a la SIDE�. No hab�an pasado 24 horas del allanamiento a Telef�nica, cuando Juli�n Sub�as se comunic� con el juzgado para informar que la SIDE estaba a disposici�n de Urso. Nadie podr� decir que Telef�nica no cuida a sus m�s generosos clientes.
Urso tambi�n encontr� en el Edificio Rep�blica un bastidor identificado con la sigla SIDE, del cual sal�a un cable de fibra �ptica. Una vez convertidas las se�ales anal�gicas en digitales el cable las conduce a la Direcci�n de Observaciones Judiciales. Estos cables se denominan enlaces de jerarqu�a digital sincr�nica. En su libro Teleinform�tica para Ingenieros en Sistemas de Informaci�n, la mayor autoridad argentina en teleinform�tica, el coronel ingeniero Antonio Ricardo Castro Lehstaler explica que su capacidad m�nima de transmisi�n es de 1890 canales telef�nicos y la m�xima de 483.840. Cuando transmiten 1890 canales, la velocidad exacta es de 155 megabits/segundo, que es lo que midieron los peritos con un frecuenc�metro. El director de Gesti�n, Supervisi�n yOperaci�n de Red de Telef�nica, ingeniero Roberto De Genaro, dijo que de esas 1890 s�lo estaban activas 1560. Siguiendo el cable, el juez se dirigi� a la �Central Cuyo� de la misma empresa, en Sarmiento 2362, donde confluyen las l�neas de distintas centrales de Telef�nica intervenidas, como escala previa antes de su env�o a la SIDE. La inspecci�n visual y con instrumental constat� que all� no hab�a derivaciones f�sicas ni transmisores radioel�ctricos que pudieran derivarlas hacia un destino distinto que la SIDE. Tampoco all� se pudo constatar si las l�neas objeto de la denuncia judicial estaban entre las intervenidas, ya que las conexiones son cerradas, sin identificadores ni entradas para conectar analizadores electr�nicos u �pticos que lo comprueben. De Central Cuyo, el cable de la SIDE se dirige a la Central Belgrano de Telecom, en Obligado y Pampa, donde luego de la privatizaci�n de ENTel. instal� su central de pinchado la SIDE. Como la creciente cantidad de grabaciones perturbaba el trabajo de la compa��a, los fisgones se mudaron a Avenida de los Incas 3834. De la Central Belgrano las l�neas intervenidas por Telef�nica son reexpedidas a la central de escuchas de la SIDE. Otro cable similar deriva al mismo sitio los n�meros telef�nicos intervenidos de abonados de Telecom. Dos ingenieros de Telecom confirmaron que esos cables de fibra �ptica conduc�an cada uno 1890 l�neas hacia la Secretar�a de Inteligencia del Estado.
Cuando la comisi�n con polic�as de civil lleg� a Pampa y Obligado, un custodio privado de Telecom pregunt� con naturalidad a sus colegas de la federal.
��Vienen a buscar las cintas?
�No �respondi� el oficial principal Miguel Angel C�ceres. Venimos a buscar las l�neas de la SIDE, no las de la Polic�a Federal.
Los peritos preguntaron d�nde estaban esas l�neas intervenidas por la Polic�a Federal, pero los t�cnicos de Telecom negaron su existencia, y la orden de allanamiento no cubr�a su b�squeda. El lunes 5 de junio Urso firm� la orden de allanamiento de la SIDE, pero dej� su ejecuci�n en manos de la Polic�a Federal y los peritos. Transpusieron un port�n deslizante de reja, como el que mat� a la se�ora Sof�a Fijman en otra sede de la SIDE, y el subdirector Sub�as los condujo al piso en el que las operadoras grababan y escuchaban l�neas intervenidas. Luego los llev� al s�tano donde se encontraron cuatro equipos interceptores Siemens embalados en sus cajas. Una de ellas fue abierta. Se trataba de un BIOS TDM, de las mismas caracter�sticas t�cnicas que el detectado en las l�neas de Veintid�s, pero no marca STG, sino Siemens. Durante la inspecci�n se constat� que all� terminaban los dos enlaces, originados en Telef�nica y Telecom, cada uno de 1890 l�neas. Sub�as dijo que s�lo se usaban para escuchas 1090 l�neas de Telef�nica y 1290 de Telecom, pero no quiso dejar constancia de esas cifras en el acta alegando razones de �seguridad del Estado�. Tampoco acept� exhibir las �rdenes judiciales que respaldaban esas escuchas, porque el escrito de Urso no lo exig�a. El acta dice que �con los equipos que cuenta la Direcci�n de Observaciones Judiciales no se encuentra en condiciones de intervenir a un abonado en forma directa, sin la anuencia de la compa��a prestataria, dependiendo de la conexi�n que lleve a cargo la empresa prestataria del servicio b�sico telef�nico�. Esto equivale a decir que la diferencia entre las 3780 l�neas efectivamente intervenidas y aquellas que lo han sido por orden judicial (1090 de Telef�nica y 1290 de Telecom) no ser�a posible sin el conocimiento de aquellas compa��as.
Sub�as tambi�n se opuso a que el acta de allanamiento mencionara los equipos Siemens encontrados. Su texto s�lo consigna que �no se pudo detectar la existencia en el edificio de un equipo STG BIOS TDM, modelo 9990, incorporado al sistema de intervenciones telef�nicas�. Durante el allanamiento un ingeniero de la SIDE dijo que el equipo Siemens hab�a sido adquirido para auditor�a interna, es decir para escuchar lasconversaciones del propio personal de la Secretar�a de Inteligencia del Estado. Aun cuando esta rosada versi�n fuera cierta, seguir�an faltando las �rdenes judiciales que lo ordenaran, ya que el empleo en un organismo de Inteligencia no implica la renuncia a los derechos personales y personal�simos que protegen contra el o�do del Hermano Mayor. S�lo en las novelas negras el que esp�a a un esp�a tiene cien a�os de perd�n. Los folletos con los que Siemens ofrece esos equipos sugieren una hip�tesis m�s inquietante: tambi�n se pueden conectar a la red externa, para pinchar cualquier l�nea. Las de Veintid�s o las Machinea, por ejemplo.
A Machinea tambi�n
Por H.V.
Los tel�fonos personales del ministro de Econom�a Jos� L. Machinea tambi�n son intervenidos mediante un interceptor de sistema BIOS TDM STG, seg�n consta en otra denuncia judicial, formulada por el ministerio. Igual que en el caso de la revista Veintid�s la comprobaci�n fue realizada por el consultor Garbarz. El hallazgo durante el allanamiento ordenado por el juez Urso de un equipo de esas mismas caracter�sticas en los s�tanos de la SIDE podr� ser de inter�s para el juez federal Gabriel Cavallo, quien investiga la denuncia formulada por el Ministerio de Econom�a.
Aunque no confirm� que desde all� se escucharan los tel�fonos de la revista Veintid�s, el procedimiento en la Direcci�n de Observaciones Judiciales de la SIDE puso en evidencia la envergadura del sistema de intromisi�n estatal en la privacidad de los ciudadanos y la participaci�n en �l de las empresas privadas. La escucha de los tel�fonos de Machinea asume otra dimensi�n, porque el titular de la SIDE y el ministro de Econom�a emergen como personificaci�n de dos posiciones diferentes en el gabinete nacional. Con intenci�n o sin ella, Santiba�es ha suscitado sucesivos temblores alrededor de Machinea, por sus declaraciones al canal oficial de televisi�n y al diario La Naci�n. La sospecha de que adem�s le tenga tomados los tel�fonos no contribuye a disipar las suspicacias entre los dos viejos compa�eros en el Banco Central. Adem�s de Machinea, Santiba�es mantiene una tensa relaci�n con el vicepresidente Carlos Alvarez, el jefe de gabinete Rodolfo Terragno y los ministros del Interior y de Infraestructura, Federico Storani y Nicol�s Gallo.
Una exposici�n formulada el 23 de mayo sobre pol�tica y econom�a por Miguel Angel Broda ante ejecutivos de una empresa transnacional considera que Santiba�es es �el cable a tierra racional que el presidente tiene en el gabinete�, por lo cual �ser� objeto de una guerra sucia de parte del resto�. Tambi�n en este caso �el ataque es la mejor defensa? Si Machinea decide contraatacar, tendr� buenos motivos econ�micos, que a Santiba�es le resultar� dif�cil impugnar. Las conversaciones telef�nicas que la SIDE escucha llegan desde las empresas prestatarias a trav�s de enlaces de fibra �ptica. A la salida del cable, la SIDE tiene conectados sus grabadores. La SIDE paga a Telef�nica y Telecom unos 900.000 pesos mensuales, es decir 238 pesos por l�nea. Las mismas compa��as ofrecen a los clientes privados tramas de 32 l�neas digitales PCM (Modificaci�n por Codificaci�n de Pulso) por 1100 pesos. Es decir 34,3 por l�nea. Como si los roles se hubieran invertido, el ariete del ajuste infinito compra al por mayor un servicio del que hay sobreoferta en el mercado, y lo paga siete veces m�s caro que quienes lo adquieren al por menor.
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